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Reflexiones ante un cambio de Gobierno
23.- EDITORIAL Reflexiones ante un cambio de Gobierno Ante el cambio de Gobierno, tras la celebración de las ya inminentes elecciones legislativas, parece oportuno reflexionar sobre el papel jugado por los Ministerios de Industria y Energía y de Transportes, Turismo y Comunicaciones en lo relacionado con la electrónica, la informática y las telecomunicaciones. En el Ministerio de Industria y Energía, la Dirección General de Electrónica e Informática canaliza la actividad relacionada con nuestro sector. Su reciente creación fue, el tiempo lo ha demostrado, un indudable acierto. Asuntos arrancados a poco de iniciado su camino, y casi sin presupuesto, junto a otros posteriores, como la reconversión del sector de componentes, la normativa entre homologación, los programas SATCA y FACA, la informatización de Hacienda, y, sobre todo, la puesta en marcha del Plan Electrónico Nacional y una estrecha colaboración con la industria nacional, han significado el primer paso, de los muchos que se tendrán que dar hasta alcanzar el irreversible papel que en el panorama industrial español tendrán la electrónica y la informática a medio plazo. Lo logrado es, a pesar de todo, poco en comparación con los objetivos que la sociedad marcará a nuestro Ministerio de Industria y Energía en el futuro. Sin embargo, a nuestro juicio y ciñéndonos al tema que nos ocupa, el conjunto de su gestión ha de valorarse positivamente. El quehacer del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, la ordenación de las telecomunicaciones parece ocupar uno de los últimos lugares en la escala de prioridades establecida. Las consecuencias han sido numerosas. El lastimoso proceso de redacción del tan anunciado Libro Blanco de las Telecomunicaciones, la tan solicitada, tanto por profesionales, como por empresarios y sindicatos, Ley de las Telecomunicaciones, que continúa pendiente, la multiplicación innecesaria y preocupante de las redes, que lleva a cada organismo público a tener la suya propia, o la actual situación de la CTNE, donde sigue sin estar claro si el status actual, con una empresa privada gestionando un servicio público, es el adecuado, si procede o no un control parlamentario, y cuyo Presidente, lejos de dimitir para dedicarse a las elecciones legislativas, ha optado por un “guárdenme el sitio, que enseguida vuelvo”, son algunos de los muchos ejemplos que ratifican lo anteriormente postulado. Si a ello añadimos que al titular del departamento, y a pesar de la reiterada correspondencia enviada por nuestras Juntas Directivas manifestando su inquietud por el futuro de las telecomunicaciones y solicitando la celebración de una entrevista, le conocemos gracias al Festival de la Canción de Benidorm; que la Junta Nacional de las Telecomunicaciones, que tiene asignadas funciones de carácter estratégico en la ordenación de nuestras telecomunicaciones como la planificación y coordinación de redes, la información preceptiva de programas de inversiones, la asignación de funciones o la relación con organismos internacionales, se ha reunido una sola vez en todo el año, y en sesión que no duró ni dos horas; o que su órgano ejecutor, el Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones carece, a nuestro juicio, del peso específico dentro de la Administración y de los medios materiales y humanos para cumplir los objetivos marcados inicialmente, debe concluirse que la gestión de tan heterogéneo Ministerio, y en materia de telecomunicaciones, ha brillado por su ausencia. Lo anterior ha llevado a solicitar, desde distintas posiciones, entre ellas la nuestra, la creación de un Ministerio de Comunicaciones, que, más centrado en objetivos homogéneos, se enfrente con los problemas que afectan a las telecomunicaciones, que no son pocos, y que nadie parece querer o saber resolver. Este es el reto que habrá de asumir la fuerza política que salga de las urnas el próximo 28 de Octubre.
30 oct 2015