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Otra vez el cuento de nunca acabar
20.- EDITORIAL Otra vez el cuento de nunca acabar. Nos referíamos en el número 18 a un grupo de ingenuos y utópicos buscadores de ilusiones, imaginación y luz, tratando de hacer ver a sus congéneres la importancia de la Electrónica, las Telecomunicaciones y la Informática. Para ello, organizaron un debate, con gran éxito de crítica y público, donde todos los que tenían alguna idea se hicieron oír. Incluso hubo quien carecía de ideas al respecto y también platico sin sonrojo. Claro que, terminado el debate, recibió el encargo de organizar rogativas para solucionar el problema de la sequía, y de mejorar la tecnología del escardado de cebollinos. ¿Y saben lo que hizo justo, justo, el día del traslado? Pues, en un descuido, ¡zas!, sacó las fotocopias de varios cientos de DIN A-4 conteniendo deslavazadas informaciones y tibias insinuaciones sobre el asunto éste de las Telecomunicaciones, la Electrónica y la Informática, lo filtró selectivamente a varios periódicos “amiguetes”, y se fue saltando a la pata coja hacia los predios agrícolas, canturreando aquello de: “chincha, Solana, que no soy manco / en la prensa de mañana verás el Libro Blanco”. La estupefacción fue general. Había paladas de estupefacción. Los servicios municipales de limpieza se vieron negros para dejar las calles expeditas de tanta estupefacción. Pero ya decíamos el otro día que la capacidad imaginativa de los habitantes del país del cuento era muy alta. Así que, pensaron, a Libro muerto, Plan puesto. Y todos se lanzaron sobre la Comisión del Plan Electrónico Nacional, ávidos de nuevas aventuras. Los primeros en lanzarse (no les dio tiempo ni a cambiar de traje) fueron los propios “inspiradores” del Libro abortado. Gila contaría así la escena: “ - Ignacio, ya sabes quién soy, Oye, que nos hemos quedado sin Libro y buscamos Plan. - Pero hombre, si ya tenemos la alineación completa. - ¿Decías algo? - No, no, que donde dije digo, digo Diego y Antonio y Julián…y Miguel Ángel. - ¡Muy bien! ¡Nos vemos en la Moncloa! Y, claro, por aquello de la similitud con el país de Alicia, otorgaron la presidencia de la Comisión del Plan Electrónico…¡A un banquero!¡Como debe ser! Eso sí, de un Banco que cuenta en su elenco de Directores Generales con un señor que escribe artículos en los periódicos, propugnando un futuro industrial a base de siderurgia y construcción naval, y tirando por la borda el sector electrónico, pues en él “debemos jugar el papel de consumidores cualificados o el de fabricantes instrumentales, es decir, no empresarios”. Confiados en la coherente incoherencia nacional, cabe esperar que la suma de dos situaciones incoherentes (Plan Electrónico / banquero) y (director de banco / Electrónica), se contrarreste con la posible incoherencia (banquero / director de banco), y vaya todo como una seda. Y colorín, colorado, este cuento no ha terminado. ¡Si no fuera porque el asunto es tan importante, qué bien lo podríamos pasar!
30 oct 2015