Artículo BIT
El desarrollo de las telecomunicaciones en España
Quiero aprovechar esta ocasión que me brinda la publicación de este “BIT. 25 años” para mostrar mi reconocimiento al Colegio Oficial y a la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación por su contribución al desarrollo de las telecomunicaciones en España. El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación realiza a través del “BIT” una importante tarea de difusión de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que colaboran al progreso de nuestra sociedad. Para seguir avanzando necesitamos la aportación de todos, e iniciativas como este número especial contribuyen a incentivar los esfuerzos que se realizan en este terreno. La Constitución Española cumple veinticinco años. En este cuarto de siglo, España ha logrado avances en múltiples ámbitos. Hemos sido capaces, con la colaboración de todos, de superar retos difíciles en materia económica, social y política. Nuestra entrada en el euro, el crecimiento del empleo, la consolidación de las cuentas públicas, el superávit del sistema de Seguridad Social, el mayor bienestar económico o nuestra cada vez mayor presencia internacional son buenas muestras de nuestros logros colectivos. España ha progresado también en el ámbito tecnológico y en la consolidación de la sociedad de la información. Todavía nos queda mucho camino por recorrer, pero los cambios experimentados en los últimos años nos animan a seguir trabajando en la buena dirección. El mercado de las tecnologías de la información y de la comunicación representaba en España el 3,5% de nuestro PIB en 1995. En el año 2002 constituyó el 5,8% del PIB. Este crecimiento de 2,3 puntos de peso en nuestra renta nacional significa más de 15.000 millones de euros, más de 2,5 billones de las antiguas pesetas. En 1995, el mercado de las telecomunicaciones representaba el 2% del PIB, por debajo de la media europea. Este mercado se ha duplicado en tamaño, y alcanzó el 3,9% del PIB en 2002, por encima de la media de la Unión Europea. Un claro ejemplo de la difusión de las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones es la telefonía móvil. En 1995 existía un millón de líneas de telefonía móvil, lo que representaba un 2,4% de la población, la mitad de la media europea. En 2003 el número de líneas supera los 37 millones, el 92% de la población, por encima de la media europea. Las infraestructuras de telecomunicaciones de banda ancha constituyen el mejor vehículo para los servicios de la sociedad de la información. Actualmente existen en España más de dos millones de conexiones: un millón y medio de líneas ADSL y medio millón de módems de cable. Así, España es el segundo país europeo con mayor porcentaje de usuarios de Internet que se conectan con banda ancha. Este cambio también se ha producido en la difusión de la tecnología en los hogares. En 1995, el 17,2% de los hogares españoles tenía un ordenador personal, hoy es el 40%. Desde 1998 hasta hoy el número de hogares con acceso a Internet se ha multiplicado por más de seis. En 1995 había 240.000 usuarios de Internet en España, hoy hay diez millones. Los avances de la difusión de las nuevas tecnologías en las empresas El desarrollo de las telecomunicaciones en España José María Aznar Presidente del Gobierno BIT 142 DIC.-ENE. 6 2003 también han sido importantes. En 1998, 32 de cada 100 empresas tenía acceso a Internet; en 2002 ya eran 82 empresas de cada 100. En el seno de la Administración pública y, en particular, de la Administración del Estado, los cambios son también destacables: en 1995 había 13 ordenadores personales por cada 100 empleados públicos; hoy hay 60 ordenadores por cada 100 empleados públicos. En 1998 fue el primer año en que se pudieron presentar declaraciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas por Internet; hubo 21.000 declaraciones. Este año se han presentado 1.720.000 declaraciones por Internet. Éstos son algunos indicadores del cambio, de lo mucho que se ha cambiado y también, evidentemente, un punto de referencia para lo mucho que tenemos que seguir avanzando. El Gobierno ha impulsado estos cambios en el avance de la difusión de la tecnología de acuerdo con una estrategia sustentada en cuatro pilares fundamentales. En primer lugar, crear un marco general de estabilidad capaz de inspirar confianza. En segundo lugar, la liberalización y la introducción de competencia en mercados que, como los de telecomunicaciones, hasta 1996 constituían monopolios. En tercer lugar, el impulso desde los poderes públicos a la producción de tecnología con incentivos fiscales y ayudas financieras a la investigación y el desarrollo. En cuarto lugar, el impulso al desarrollo de la sociedad de la información, eliminando barreras para el acceso de todos los ciudadanos y todas las empresas a los servicios de la sociedad de la información. Este cuarto pilar estratégico exige, a su vez tres líneas de trabajo. La primera, la creación de un marco jurídico con reglas estables y transparentes en el que la Sociedad de la Información encuentre buen acomodo. La segunda, proporcionar la formación adecuada a los ciudadanos y trabajadores, para que conozcan las ventajas que reporta el acceso a la Sociedad de la Información. La principal barrera para la difusión y el uso de las nuevas tecnologías no es hoy su precio, ni su calidad, sino el desconocimiento de las ventajas que proporcionan. La tercera, impulsar la Administración electrónica, como motor de cambio y de ejemplo. Las nuevas tecnologías constituyen una oportunidad para las Administraciones Públicas de todos los niveles para facilitar el acceso de los ciudadanos a los servicios públicos, para mejorar procedimientos y para reducir los costes de prestar esos servicios. Creo que España ha cambiado de forma muy importante a lo largo de estos veinticinco años. Hemos logrado objetivos ambiciosos en campos muy distintos. Se han producido cambios muy importantes en la sociedad española; también en la difusión, en el uso y en la producción de nuevas tecnologías. En mi opinión, hemos recorrido un camino positivo pero estamos aún lejos de nuestro objetivo y tenemos que avanzar mucho más. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de dónde venimos, y constatar que avanzamos permite seguir trabajando con ilusión. Quiero, por tanto, animarles desde el “BIT” a continuar en esta labor y, entre todos, seguir avanzando por la senda del progreso económico y social que nuestro país recorre. Para concluir, quiero animar a los ingenieros de telecomunicación a seguir contribuyendo con su conocimiento y su labor al avance de las telecomunicaciones y el desarrollo de la sociedad de la información, una tarea imprescindible para hacer realidad nuestra aspiración de situarnos en el grupo de países más avanzados de Europa y del mundo. Me permito solicitarles su colaboración en esta tarea de hacer de España una sociedad más avanzada, más próspera y más cohesionada. M 2003
30 oct 2015