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Reivindicación del lado derecho
Los utilizamos continuamente pero no somos muy conscientes de cómo funcionan: se trata de los dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, que dividen nuestro cerebro. Fue allá por los años 60 del siglo pasado, cuando un equipo de investigadores estadounidenses liderado por Roger W. Sperry, Premio Nobel de Medicina en 1981, descubrió la especialización funcional de cada hemisferio en el proceso cognitivo. Comprobaron que el izquierdo, además de ser el responsable del lenguaje verbal, es el que analiza, planifica y adopta conclusiones basadas en la lógica. El estilo del hemisferio derecho es intuitivo e intemporal; con él, podemos imaginar o reconstruir la realidad y visionar los objetos en el espacio. Gracias al derecho, entendemos las metáforas, soñamos o creamos nuevas combinaciones de ideas. La colaboración entre las dos funcionalidades se facilita por medio de un grueso cable compuesto por millones de fibras. De esta manera, nuestro cerebro se enriquece combinando los enfoques que le ofrecen cada uno de los hemisferios: el izquierdo identifica los detalles de la pintura mientras el derecho ve el cuadro completo; el izquierdo analiza el contenido literal del discurso entretanto el derecho capta el mensaje emocional. En la vida profesional somos el resultado de unos métodos educativos que cultivan nuestra parte racional, verbal y temporal, es decir, las habilidades del hemisferio izquierdo, y que marginan la otra mitad de nuestro cerebro, aquella que desarrolla nuestras capacidades creativas y artísticas. Se suponía que los ingenieros teníamos que fomentar la inventiva como consecuencia de un razonamiento analítico y verbal. Aun a riesgo de parecer trivial, permítanme que me deslice, a partir de lo expuesto, por una conjetura quizá algo sinuosa. En la era del conocimiento que nos toca vivir, es tanta la información que procesamos que cabe preguntarse sobre el riesgo de que el hemisferio izquierdo se sobrecargue, hasta el punto de desestabilizar el equilibrio funcional y de aminorar la capacidad innovadora. Si esta teoría se confirmara, el fenómeno se acrecentaría, paradójicamente, en las personas con mayores conocimientos y experiencia. Cuando se analizan los discursos de los políticos y de los directivos, uno tiene la tentación de dar credibilidad a la cábala sobre la congestión del hemisferio izquierdo: las exposiciones son cada vez más planas, reiterativas y carentes de creatividad. Ahora que los ordenadores son capaces de emular muchas de las funciones del lado izquierdo, deberíamos preocuparnos por las atribuciones del derecho. En las modernas técnicas de gestión de recursos humanos se utiliza, para fortalecer la colaboración, el dibujo artístico compartido. De esta manera, estimulando el hemisferio derecho del cerebro, los grupos de personas perciben la realidad desde diferentes perspectivas y descubren nuevas alternativas a los problemas para los que el izquierdo, por sí solo, no encontraba la solución ni las palabras adecuadas. Sugiero que el COIT promueva actividades que refuercen nuestro lado derecho. Además de alentar la creatividad ayudarían a derribar los muros que enquistan los conflictos del patio del colegio. Reivindicación del lado derecho Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015