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Tecnofobia verde. FRONTERA
“Los peores males que amenazan a nuestra Tierrason la ignorancia y la opresión, y no la ciencia, latecnología y la industria que, perfectamente con-troladas, son instrumentos indispensables para que lahumanidad pueda vencer, por sí y para sí misma, losprincipales problemas que la aquejan, es decir, la super-población, el hambre y las enfermedades.” (Manifiestode Heidelberg firmado en 1992 por 264 científicos, 54de ellos premios Nobel). La infancia de cualquier cole-gio occidental cree que los ingenieros y científicos esta-mos destrozando el planeta. Y esta falacia se ha conver-tido en dogma, en contra del principio científico de lafalsabilidad, y guiado por el principio ecologista de laprevención, el cuál está en contra del derecho (in dubiopro reo) de que hay que demostrar la culpabilidad y nola inocencia. Por ejemplo, no hay un sólo caso de cán-cer por antenas de servicio móvil, pero los pueblos lasrechazan por eso.El cambio climático es una constante en el planetadesde su origen, en que los calentamientos alternan conlas glaciaciones. El último calentamiento global (en elque estamos) se inició hace 12.000 años. Dentro deestos ciclos existen subciclos, como el que hace 10.500años convirtió el Sahara en un vergel, pero tres mileniosdespués lo desecó progresivamente en un proceso queaún perdura. El Periodo Medieval Cálidoconvirtió Gro-enladia en praderas habitadas, que desaparecieron en laPequeña Edad de Hielodel hemisferio norte, que duróhasta principios del siglo XX, en que comenzaron a des-helarse los glaciales. En ese siglo, las temperaturas deEspaña, según el INE, aumentaron 2ºC entre 1915 y1947, disminuyeron progresivamente hasta 1972, vol-viendo a aumentar hasta 2003 (ahora están disminuyen-do). La variación de temperatura del siglo ha sido de+0,57º C. Estos ciclos son análogos en los EE.UU. y enel planeta. No existe por tanto relación lineal directaentre el aumento de CO2 en la atmósfera y la temperatu-ra. Deducir catástrofes de un modelo matemático convariables erróneas sería como implicar en ello a las man-chas solares, hoy las mayores desde 1755. Sin embargo,esta irracionalidad medioambiental tiene sentido, que noes sólo el lógico amor a la naturaleza ante la destrucciónpor contaminación, sino un proceso de concienciaciónsobre el agotamiento de las materias primas, que pasapor el ahorro, la eficiencia y la innovación. Por eso, lapropia ONU ha intervenido en su Comisión para elCambio Climático, culpando al hombre por la quema decombustibles fósiles en la industrialización, señalandoque la temperatura subirá en un siglo 4ºC y las aguas delmar se elevarán medio metro. El objetivo es conseguir elcambio de las fuentes energéticas fósiles, que alcanzaránsu máximo productivo en 2010, para que vayan siendosustituidas progresivamente por otras libres de carbono(es decir, más eficientes). El que el ecologismo descartela energía nuclear no deja de pertenecer a su irracionaltecnofobia y antiglobalización política. Debemos conse-guir con la investigación abaratar las energías alternati-vas, pues para el año 2030 el consuno de gas y petróleohabrá aumentado un 40%, mientras que la producciónse habrá reducido en casi la tercera parte. Habrá quesuplirla con algo que tenga precio asequible. Ciertamen-te el calentamiento antrópico es una falsedad, pero posi-blemente es la única explicación que entienda el prós-pero ciudadano occidental acomplejado con su prospe-ridad. Obviamente, el 90% de la humanidad ni se locree ni le afecta, pues ha decidido seguir industrializán-dose. China emite más CO2que los EE.UU., pero opinaque es Occidente quien debe preparar el futuro costean-do la alternativa energética. Y es lógico.FRONTERATecnofobia verdeAquilino Morcillo CrovettoIngeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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El automóvil conectado
Muchos conductores hemossentido alguna vez lanecesidad de accederdesde el automóvil a aquellos ser-vicios y contenidos que están alalcance de nuestra mano cuandonavegamos por Internet desdenuestro ordenador. ¿Quién no haquerido consultar la dirección deuna tienda, conocer el pronósticodel tiempo en nuestra ruta de viajeo saber cómo se va de un sitio aotro?. Y por supuesto ¿quién no haquerido hacer una llamada de telé-fono, enviar un mensaje de texto aalguien o incluso consultar elcorreo electrónico desde el coche?.Tanto la industria del automóvilcomo la de la electrónica de con-sumo están aproximando ya desdehace tiempo su idea de automóvildigital y están empezando por lamejora de los equipos multimediade los automóviles. Un ejemplo deello son los nuevos equipos esté-reo capaces de reproducir forma-tos comprimidos o admitir fuentesexternas, como las i-pod. Tambiénse están incorporando dispositivosque reproducen DVD y archivosde video Divx, o los que incluyensensores de reconocimiento degestos y proximidad. Por supuesto,a esto hay que añadir los navega-dores GPS, equipados con panta-llas táctiles y tecnología de conver-sión de texto a voz o sensores depresión, giro o aceleración e imá-genes en 3D, así como sistemas dereconocimiento de voz. También hay actuaciones políti-cas que apuntan la necesidad deutilizar las nuevas tecnologías paramejorar muchos de los problemasasociados a la movilidad. Es el casode la europea “Intelligent car”, den-tro de la cual se ha puesto en mar-cha la iniciativa “eCall”, cuyo obje-tivo es introducir en los vehículos apartir de 2009 un módulo que rea-lice una llamada directa desde elvehículo al centro de emergencia112 en caso de accidente. Esta ini-ciativa tiene una especial relevan-cia ya que obliga a que los auto-móviles vengan equipados de fábri-ca con un módulo de comunica-ciones, por lo que se abre todo unmundo de posibilidades. No obstante, más allá de“eCall” el automóvil es un entornoque presenta características parti-culares que hacen que sea muyinteresante disponer de serviciosque requieren de conectividad. Lamayor disponibilidad, calidad yabaratamiento de la banda anchamóvil es el terrero sobre el cual vaa poder construirse todo un eco-sistema de servicios que, sin duda,será de gran utilidad para el con-ductor.Previsiblemente serán los servi-cios relacionados con la seguridadlos que en un primer momentomás se demanden, por ejemploaquellos que faciliten el manteni-miento del coche así como eldiagnóstico de averías, la localiza-ción de vehículos robados y elseguimiento de vehículos, entreotros. A estos servicios habría quesumarles aquellos relacionadoscon la provisión de información(sobre todo aquella sensible a lalocalización) así como las comu-nicaciones abordo y por supuestoel entretenimiento. Bajo estas premisas podemosaproximar el concepto de auto-móvil conectado como la materia-lización de la idea de convergen-cia de las tecnologías de la infor-mación y las comunicaciones. Elautomóvil se convierte así en uncontexto más del entorno personaldigital que rodea al individuo y enel que se podrá acceder al con-junto de servicios de los que sedispone en otros entornos, almismo tiempo que el coche en símismo se convierte en un entemás que accede a la red y quepuede ser objeto de la prestaciónde determinados servicios.M Ruth Gamero TinocoConsultor en Sociedad de la InformaciónTelefónica I+D
30 oct 2015
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Energías renovables para desarrollar la telefonía móvil
En el mundo ya son más de 3.500 millones los usuarios de telefonía móvil y cada año se añaden unos 500 millones más, lo que significa que 16 nuevas personas se incorporan cada segundo (1,4 millones por día), así que es de prever que en tres años se alcancen los 5.000 millones, dándose un 85% de las de altas nuevas en los países en vías de desarrollo y, de éstas, más de la mitad lo serán en zonas rurales, entornos en los que hay ciertas carencias en el suministro de energía eléctrica. Para sostener este crecimiento es necesario desplegar nueva infraestructura de red móvil, siendo las estaciones base de radio (BTS) el elemento más significativo y el que se necesita en mayor cantidad. Se estima que en todo el mundo existen unos tres millones de BTS, y para dar servicio a los 1.500 millones de nuevos usuarios harán falta casi dos millones más, utilizando diferentes tecnologías de acceso radio (GSM, UMTS, CDMA, etc.), y cada una de estas BTS y sus equipos asociados necesita energía eléctrica para su funcionamiento. Pues bien, uno de los principales problemas a los que se enfrentan los países en vías de desarrollo es la falta de acceso a la red eléctrica o su deficiente servicio, ya que ésta no llega ni al 70% de la población (por ejemplo, en África sólo el 25% de la población tiene acceso), por lo que en muchos casos no es posible alimentar a los nuevos sistemas de radio que se quieren instalar, y la única alternativa viable es utilizar fuentes de energía alternativas, que puedan generar electricidad localmente. Hasta ahora, la opción más utilizada y, casi la única disponible, ha sido la de los generadores diesel, una solución eficiente aunque cara, pero debido a la disminución del consumo de las nuevas BTS, mucho más eficientes que las antiguas y a la mejora de las fuentes de energía alternativa, ya son posibles soluciones como la energía solar, la eólica, o los biocombustibles, entre otras. También, en los países en desarrollo, el sistema predominante es el GSM 900, que al tener un mayor alcance, al operar en frecuencias más bajas que el GSM 1800 o el UMTS, requieren de menos estaciones base para cubrir un determinado territorio. Tanto los operadores de telecomunicaciones, como los fabricantes de equipos están muy concienciados acerca del sostenimiento del planeta, pasando por el ahorro de energía y la disminución de la polución al evitar la emisión de contaminantes; así, pues, están trabajando para reducir el consumo de sus equipos, haciéndolos más eficientes y diseñando mejor sus redes. De esta maera no sólo ahorran dinero, al ahorrar energía, sino que pueden proveer de acceso a regiones remotas donde no llegan los tendidos eléctricos o su despliegue es sumamente costoso. Y al ser todo más barato, también se abarata el servicio, siendo más competitivos. Las actuales BTS y/o nodos B en el caso de la 3G, o estaciones WiMAX, son energéticamente mucho más eficientes y necesitan menos refrigeración que sus predecesores, Su tamaño se ha reducido y, consecuentemente, su consumo, llegándose a ahorros de hasta un 70%. Paquetes informáticos vuelven más eficiente a la red móvil y tienen como objetivo reducir su consumo de energía. Por ejemplo, haciendo que las estaciones entren en un modo de ahorro de energía durante la noche, cuando el tráfico de la red es mucho menor. Al necesitarse menos energía, pasando de casi 2 kw por BTS a bastante menos, del orden de 500 w, ya se puede empezar a pensar en utilizar otras soluciones, como son los paneles solares o generadores eólicos. También, los biocom- 6 bit 169 JUN.-JUL. 2008 Energías renovables para desarrollar la telefonía móvil José Manuel Huidobro Ingeniero de Telecomunicación bit 169 JUN.-JUL. 2008 7 bustibles pueden ser una fuente de energía válida para alimentar los generadores que antes funcionaban con diesel. En resumen, todos los grandes fabricantes de equipos de telecomunicaciones móviles: Alcatel-Lucent, Ericsson, Huawei, Motorota, Nokia Siemens, etc. utilizan o están evaluando alguno de estos sistemas de energía alternativos, no solo en los países en vías de desarrollo, sino en los ya desarrollados, siendo los fotovoltáicos por el que se decanta la mayoría, al ser los más probados. Y su principal razón no es solo la falta de acceso a las redes de distribución eléctrica en la zona de despliegue, sino también el buscar ahorros de energía para tener un menor gasto de explotación, como alternativa para backup y contribuir a un mundo sostenible, al evitar la emisión de contaminantes utilizando la llamada “energía verde”.
30 oct 2015
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Infoneurastenia (16) TVIC y nativos digitales
Los científicos acaban de determinar que el primer homínido erguido (Science, marzo 2008), data de hace 6 millones de años. Mientras lo leo, aparece entre mis papeles una foto de otro bípedo erguido, con uniforme militar y un fusil entre las manos, que resulta ser este infoneurasténico firmante. Esta foto data de 1962, cuando servidor estaba en segundo curso de ingeniería y veraneaba haciendo las milicias. ¡Cómo hemos evolucionado los bípedos! Un factor que sí ha variado es la velocidad de cambio, al menos el de los conocimientos. Por entonces yo no sabía qué era un bit y mucho menos un ordenador, y así acabé mi carrera de teleco. Es explicable. Redondeando, puede decirse que la Humanidad tiene aproximadamente una antigüedad de unas 120.000 generaciones (calculando 25-30 años por generación); la imprenta, 22; teléfono, 5; televisión, 3; ordenador y transistor, 2; Internet, 1; Web, ½. Prácticamente es imposible seguir la evolución de la tecnología, salvo desde una intensa especialización. Además, su socialización, en su faceta de TVIC (Tecnologías para la Vida Cotidiana) es extrema en todos los países desarrollados. Nuestros bípedos retoños nacen y se desenvuelven en un entorno básicamente digital. No entienden nada de estructuras ni de los porqués, pero captan la funcionalidad y no se sorprenden de las cosas –para nosotros asombrosas– que hacen las TVIC. Mi nieto de 6 años contesta feliz a los SMS que le envío al teléfono de su madre. Me enseña cómo buscar juegos en Internet y cómo jugar con ellos. Cuando vemos películas como “Crónicas de Spiderwick”, le parece natural que haya seres invisibles que pueden verse con un anillo especial o que el elefante “Horton” hable con los habitantes de una ciudad entera contenida en una mota de polvo. Si yo le dijera que hay una cámara que “ve” a través de la ropa o un sistema que permite controlar un ordenador con los gestos de las manos, se quedaría tan tranquilo. Intento estudiar la formación de la inteligencia de estas generaciones nuevas aceleradas (mi concepto de “noomorfosis digital”). El filósofo J. A. Marina me escribe que está interesado en investigar las “tecnologías de la inteligencia”, ésas que “tocan” el cerebro y hacen que funcione de manera diferente y A. Baricco sugiere que estamos en época de “mutantes”. ¿Sabemos adónde vamos? Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Infoneurastenia (16) TVIC y nativos digitales
30 oct 2015
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FRONTERA. Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural
8 bit 169 JUN.-JUL. 2008 En la humanidad han existido drásticos cambios culturales como el de la adquisición del lenguaje hace 50 milenios, la Revolución agro-pecuaria- urbana al final de la glaciación, la Revolución industrial iniciada en el siglo XVIII, y esta nueva etapa de tránsito en la que estamos inmersos, y que llamamos de la información, pero cuya culminación exige implantar tres revoluciones tecnológicas ya iniciadas, para que la civilización supere esta crisis (de civilización) y no se malogre lo conseguido (como triplicar la esperanza de vida al nacer). La duración de este tránsito será probablemente de medio siglo. Revolución de la energía. La civilización industrial se ha basado en los combustibles fósiles, energía barata considerada inextinguible: primero el carbón y luego –desde 1859– el petróleo junto con el gas natural. Estas energías no son ya ni baratas, ni inextinguibles. Las reservas de petróleo se agotarán en menos de 40 años y son altamente contaminantes, con un consumo creciente de 84 millones de barriles al día en explotaciones al límite que determinan un imparable aumento de precio y ha elevado la contaminación atmosférica CO2 en 27.000 millones de toneladas al año, pasando éste de tener 200 partes por millón en la glaciación a 380 ppm en la actualidad, en escalada exponencial. El problema es que a este ritmo puedan alcanzarse las 500 ppm, en 2050. Inconcebible, pues antes se habrá acabado el petróleo. Sustituir los combustibles fósiles por la energía nuclear para generar electricidad es un imperativo de supervivencia (hoy de fisión y mañana de fusión); como lo es sustituir los hidrocarburos del transporte por pila de hidrógeno. La civilización exige investigar y ganar en eficiencia energética. La demanda comienza a superar a la oferta ante el desarrollo de los países emergentes. El petróleo, con más de 80.000 productos derivados, no está para quemarlo. Y los 180.000 millones de dólares anuales necesarios para cumplir con el Protocolo de Kyoto, podrían ahorrarse o dedicarse al ahorro energético y al progreso de la ciencia. Revolución de la alimentación. Las pesimistas previsiones malthusianas fracasaron porque la tecnología permitió la alimentación de una población de seis mil quinientos millones de personas, tras la Revolución Verde. Pero ahora mismo empiezan a faltar alimentos, y de ahí la explosión en su coste, además de que la revolución verde exige energía y fertilizantes a escala industrial. Popularizar los alimentos genéticamente modificados es una necesidad, como paso previo a la generación de alimentación por síntesis. No se puede condenar al hambre a gran parte de la humanidad que desea vivir con los patrones de desarrollo vital del mundo occidental. Por eso emigran a él en masa. Revolución de las TIC. Las TIC están en su inicio y su desarrollo es vital para transformar la sociedad en otra intercomunicada virtualmente en tiempo real, con lo que se ahorraría hasta un tercio del consumo energético. La red de banda ancha universal, incluso en el móvil, se impone, así como su integración de la informática con periféricos directos a los humanos (voz en vez de teclado). El Principio Copernicano (consultar Google) enunciado por John R. Gott para determinar la duración probable de esta etapa de transición, indica con una probabilidad del 50%, que acabará a partir del año 2057. Habremos consumido en menos de dos siglos las reservas en hidrocarburos que la Naturaleza tardó en crear 500 millones de años. Y empezará otra cultura. FRONTERA Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Javier Domínguez
bit 169 JUN.-JUL. 2008 9 Cuando caminas por el campus del paradigmático Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) experimentas una sensación de veneración casi monástica. Todo, desde las denominaciones de los edificios a los rótulos de los despachos o los murales que adornan las paredes de los pasillos, provoca un estado de ánimo en el que se mezclan la nostalgia de los años universitarios y los afanes de aquel ingeniero novato que trabajaba y soñaba con la tecnología. A primera vista parecería como si las cosas no hubiesen cambiado demasiado; te reencuentras con libros repletos de ecuaciones diferenciales e integrales y con los diagramas y símbolos que ocuparon tantas horas de estudio y congoja. Descubres referencias pioneras sobre materiales y sistemas que, más tarde, dejaron huella profunda en tu trayectoria profesional. Tropiezas, también, con prototipos de soluciones que alimentaron tu discurso prospectivo y que nunca encontraron un problema que resolver. Y cuando ya estás a punto de asimilar el impacto de todas estas sensaciones y de situarlas racionalmente en el proceso evolutivo del que has sido observador privilegiado, inesperadamente, te encuentras con aulas donde se imparten clases de música, teatro, escultura, pintura, cine o fotografía, y con salas adornadas de pantallas donde se practica con los más modernos videojuegos. Parcialmente recuperado de la sorpresa y la desorientación que provoca este descubrimiento, intentas encontrar los motivos de estas iniciativas. La explicación institucional sostiene que la educación artística es un medio para estimular la curiosidad, la imaginación y la creatividad. Con pequeñas dosis de esta educación, los estudiantes se preparan mejor para enfrentarse a proyectos con múltiples respuestas; se abren nuevas perspectivas para explorar la búsqueda de soluciones, y se refuerza la importancia de los procesos para obtener unos resultados. Con este esfuerzo por superar la dicotomía “arte frente a ciencias”, el MIT demuestra su sensibilidad ante el hecho de que la vulnerabilidad y el sentido de lo enigmático, que caracterizan los movimientos del arte actual, son también componentes del desarrollo científico. Dicho de otra manera, el misterio y la intuición sirven de contrapunto a la racionalidad y claridad de las que siempre presumió la ciencia y la tecnología. Así es como el MIT debate su reconversión en una Universidad de Artes y Ciencias. Más allá de motivaciones profundamente educativas, que las hay, no olvidemos que en la cultura estadounidense no se da puntada sin hilo, con un hilo impregnado del sentido de la competitividad y de la búsqueda de oportunidades de negocio. Desde esta perspectiva, resulta menos sorprendente asociar la tecnología con las artes y las ciencias sociales. Aunque sólo sea para apreciar la importancia de la música, el dibujo, la fotografía, el cine, o el teatro, en el diseño de los lenguajes, aplicaciones y contenidos que deberán provocar el interés de la ciudadanía para rentabilizar las inversiones en las modernas plataformas tecnológicas de comunicación. A partir de esta visión global y transversal de los medios, están surgiendo nuevas oportunidades laborales en el desarrollo de aplicaciones electrónicas, en la industria de los videojuegos, en el cine, en la TV, en la prensa, en la radio o en la educación. Ahora que tanto se debate sobre el futuro del espacio educativo, merecería la pena prestar atención a esta manera de entender la formación. MIT: Universidad de artes y ciencias Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Los platos rotos del servicio universal
Los platos rotos del servicio universal Decía Nicholas Negroponte, gurú mundial de las telecos desde su best-seller El Mundo Digital, que sería obsceno hacer llegar las redes de fibra al corazón del África negra antes que las cañerías de agua. Los servicios, como las instituciones, los hábitos de consumo, los derechos políticos, y hasta la vestimenta son progresivos y no se puede hacer trampa en su provisión. Encontrar y racionalizar la jerarquía que guardan entre ellos es diagnosticar el problema para apuntar una solución. En la Escuela nos enseñaron que el método nos proporcionaba la herramienta con independencia de la tecnología, que en las TIC cambia a velocidad de crucero, de forma que siempre se podría encontrar una fórmula que se abstrajera lo suficiente del caso concreto para buscar una forma común de razonar. Cuando hablamos de regulación podemos aproximarnos usando una técnica similar y detectar similitudes y trayectorias. El artículo 22 de la Ley General de Telecomunicaciones de 2003 define al servicio universal como un conjunto definido de servicios cuya prestación se garantiza para todos los usuarios finales con independencia de su localización geográfica, con una calidad determinada y a un precio asequible. Este artículo se asemeja más a un preámbulo constitucional que una ley técnica emitida por el regulador. Y es que las declaraciones de intenciones son eso: una aspiración. Porque cuando esa aspiración quiere ejecutarse y hacer se efectiva es cuando hay que decidir quién baila con la más fea. La vocación social de la Unión Europea le lleva a diseñar los idílicos escenarios de provisión de servicios a los usuarios, en todo el territorio comprendido entre los fiordos y la valla de Melilla, aunque de momento no se sepa quién paga la cuenta. Y la misma indefinición política, que se ha manifestado hace unos días en Irlanda, toma forma en las políticas regulatorias, donde se pasa de la fijación de precios a las tendencias liberales. Cuando no se es ni una cosa ni la otra, es decir, ni economía de libre mercado ni proteccionista, sino el tan buscado sistema mixto, se corre el riesgo de hacer una cosa para hacer la contraria al día siguiente. Como muestra, un botón. La Comisión Europea para la SI multa a una operadora que hace una oferta a precio reducido de ADSL por perjudicar al mercado y a los usuarios a largo plazo, ya que está claro que a corto plazo los beneficia. La misma institución unos meses más tarde propone que el usuario pague por llamada recibida en el terminal móvil porque les beneficia a largo plazo y les perjudica en el corto. La argumentación es idéntica y las medidas opuestas. Los platos rotos del servicio universal Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Y la complejidad del problema, como casi siempre, al final se reduce a una cuestión de esencia, de identidad; lo que se quiere ser y a donde marchar. En EE.UU. funciona de forma aplastante el libre mercado y jamás el Estado asegurará la provisión ubicua de servicios. Japón rebosa literalmente de tecnología y cablear con fibra tan pocos kilómetros y tan densos es fácilmente asumible por la industria. Sin embargo Europa pierde su sitio y busca en el azul comunitario, una especie de Camelot, donde no falte una sola conexión a internet y empresas y consumidores vivan en perfecta simbiosis, aquellas ganando mucho y estos pagando poco. Pero la realidad es que la lista de disconformidades por las muchas intervenciones en tan poco tiempo está en la hoja de servicios de la UE. Y cada vez es uno distinto el que paga los platos rotos, en función de lo que queramos ser.
30 oct 2015
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Dietética de la información. Infoneurastenia (17)
Infoneurastenia (17) Dietética de la información Hoy día, seamos infoprofesionales o no, estamos casi todos familiarizados con siglas y términos como MPX, PDA, VoIP, USB, GPRS, jpeg, webmail, joystick, bluetooth, blog, SMS, escáner, webcam y tantos otros. Pero, hacia el mes de mayo pasado, una gran polémica pública, desde las portadas de la prensa general, ha empezado a ilustrarnos con términos de simbología científica, tales como E-461, E-322, E-621 y otros semejantes, que son los nombres de sustancias usadas como aditivos en sectores de la actividad culinaria actual, llamados en “cristiano” metilcelulosa, lecitina de soja o glutamato monosódico. Según el provocador del debate, el cocinero Santamaría, crítico con su uso creciente en detrimento de los productos más naturales, sustancias como éstas o parecidas, sirven para gelificar, espesar, emulsionar, colorear, potenciar el sabor, etcétera. Resulta que, aunque suene raro, nos están hablando de gastrotecnología, de tecnococina, de cocina tecnoemocional, de tecnología molecular, de alimentos funcionales. Quizá con un ejemplo podremos apreciar mejor por dónde van los tiros: en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard han conseguido fabricar por primera vez nanoburbujas, entre cuyos usos previstos están “la conservación “ultraprolongada” de alimentos y el desarrollo de nuevas texturas y sabores”. Por lo que se ve, los avances de esta clase de tecnología, igual que los de la infotecnología, generan también conflictos entre formas sociales tradicionales y formas sociales emergentes, que conviene analizar y resolver. En este caso, entre una cocina más o menos tradicional y la cocina moderna tecnificada, que si, por ahora, parece un asunto que afecte sólo a restaurantes para ricos, no debemos olvidarnos de su impacto antes o después sobre los alimentos en conserva, los precocinados o sobre las especias que compramos para nuestras comidas caseras. Sin poder evitarlo, mi mente infoneurasténica ha rememorado un párrafo del libro El hombre simbiótico (pág. 242), de Rosnay: “Al igual que la dietética alimentaria ayuda a equilibrar la vida del ser humano, las sociedades industrializadas deben inventar una dietética de la información (para evitar la contaminación informativa) y una dietética de la energía (para reducir el despilfarro)”. ¿Podemos extraer lecciones? Yo llevo un tiempo diciendo que la superabundancia de funcionalidad (“aditivos” tecnológicos) que nos ofrece la industria en la tecnología de todos los días no es útil de forma general y lo demuestran las encuestas. Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid
30 oct 2015