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Tecnofobia verde. FRONTERA
“Los peores males que amenazan a nuestra Tierrason la ignorancia y la opresión, y no la ciencia, latecnología y la industria que, perfectamente con-troladas, son instrumentos indispensables para que lahumanidad pueda vencer, por sí y para sí misma, losprincipales problemas que la aquejan, es decir, la super-población, el hambre y las enfermedades.” (Manifiestode Heidelberg firmado en 1992 por 264 científicos, 54de ellos premios Nobel). La infancia de cualquier cole-gio occidental cree que los ingenieros y científicos esta-mos destrozando el planeta. Y esta falacia se ha conver-tido en dogma, en contra del principio científico de lafalsabilidad, y guiado por el principio ecologista de laprevención, el cuál está en contra del derecho (in dubiopro reo) de que hay que demostrar la culpabilidad y nola inocencia. Por ejemplo, no hay un sólo caso de cán-cer por antenas de servicio móvil, pero los pueblos lasrechazan por eso.El cambio climático es una constante en el planetadesde su origen, en que los calentamientos alternan conlas glaciaciones. El último calentamiento global (en elque estamos) se inició hace 12.000 años. Dentro deestos ciclos existen subciclos, como el que hace 10.500años convirtió el Sahara en un vergel, pero tres mileniosdespués lo desecó progresivamente en un proceso queaún perdura. El Periodo Medieval Cálidoconvirtió Gro-enladia en praderas habitadas, que desaparecieron en laPequeña Edad de Hielodel hemisferio norte, que duróhasta principios del siglo XX, en que comenzaron a des-helarse los glaciales. En ese siglo, las temperaturas deEspaña, según el INE, aumentaron 2ºC entre 1915 y1947, disminuyeron progresivamente hasta 1972, vol-viendo a aumentar hasta 2003 (ahora están disminuyen-do). La variación de temperatura del siglo ha sido de+0,57º C. Estos ciclos son análogos en los EE.UU. y enel planeta. No existe por tanto relación lineal directaentre el aumento de CO2 en la atmósfera y la temperatu-ra. Deducir catástrofes de un modelo matemático convariables erróneas sería como implicar en ello a las man-chas solares, hoy las mayores desde 1755. Sin embargo,esta irracionalidad medioambiental tiene sentido, que noes sólo el lógico amor a la naturaleza ante la destrucciónpor contaminación, sino un proceso de concienciaciónsobre el agotamiento de las materias primas, que pasapor el ahorro, la eficiencia y la innovación. Por eso, lapropia ONU ha intervenido en su Comisión para elCambio Climático, culpando al hombre por la quema decombustibles fósiles en la industrialización, señalandoque la temperatura subirá en un siglo 4ºC y las aguas delmar se elevarán medio metro. El objetivo es conseguir elcambio de las fuentes energéticas fósiles, que alcanzaránsu máximo productivo en 2010, para que vayan siendosustituidas progresivamente por otras libres de carbono(es decir, más eficientes). El que el ecologismo descartela energía nuclear no deja de pertenecer a su irracionaltecnofobia y antiglobalización política. Debemos conse-guir con la investigación abaratar las energías alternati-vas, pues para el año 2030 el consuno de gas y petróleohabrá aumentado un 40%, mientras que la producciónse habrá reducido en casi la tercera parte. Habrá quesuplirla con algo que tenga precio asequible. Ciertamen-te el calentamiento antrópico es una falsedad, pero posi-blemente es la única explicación que entienda el prós-pero ciudadano occidental acomplejado con su prospe-ridad. Obviamente, el 90% de la humanidad ni se locree ni le afecta, pues ha decidido seguir industrializán-dose. China emite más CO2que los EE.UU., pero opinaque es Occidente quien debe preparar el futuro costean-do la alternativa energética. Y es lógico.FRONTERATecnofobia verdeAquilino Morcillo CrovettoIngeniero de Telecomunicación
30 oct 2015