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¿Quién apaga el teléfono en la gasolinera?
Con gesto preocupado el encargado de la gasolinera conmina muy severamente al cliente para que deje de utilizar su teléfono móvil en el área de servicio y afirma “No es cosa mía, es que la patrulla de la Guardia Civil suele pasar a estas horas y me puedo buscar un problema si no le advierto de que está prohibido usar el móvil en toda el área de los surtidores”. Se refiere a su interpretación de la ley vigente, el Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación que establece que: “Los propietarios de aparatos distribuidores de combustibles o empleados de estos últimos, no podrán facilitar los combustibles para su carga si no está parado el motor y apagadas las luces de los vehículos, los sistemas eléctricos como la radio y los dispositivos emisores de radiación electromagnética como los teléfonos móviles.” Un par de párrafos del Reglamento que nadie cumple en su literalidad y que permanecen en el Boletín como innecesaria constatación de la presteza con la que la administración pública es capaz de hacerse eco de bulos. También como prueba de que el sentido común de los ciudadanos atempera a veces, afortunadamente, el rigorismo reglamentario. Con amenidad diversos programas de ciencia recreativa, muy orientados a un público juvenil (Mythbusters o Brainiac entre otros) nos ilustran sobre el absurdo bulo de la ignición de gasolineras por chispas salidas de teléfonos móviles y nos informan sobre otra causa conocida de las muy escasas igniciones documentadas en gasolineras: las descargas electrostáticas originadas en acumulaciones de carga eléctrica, resultantes de la fricción de los tejidos de la tapicería de los vehículos y de la ropa de conductores y pasajeros. Sobre este asunto el Petroleum Equipment Institute publicó un interesante informe sobre la causa conocida de todas, insistimos todas, las igniciones estudiadas en gasolineras: la mentada electricidad estática. El informe, fechado en mayo de 2007, no deja ninguna sombra de duda: “En mensajes de correo que circulan por Internet se siguen mencionando los teléfonos móviles como causantes de los incendios. Hasta la fecha, no hemos podido documentar ningún incendio iniciado por un teléfono móvil.” No se trata de dar ideas y que la administración acabe prohibiendo las medias de nailon. Se trata de que, reconocidas las evidencias que señalan que las medias son bastante más peligrosas que los móviles en cuestión de causar igniciones en gasolineras, se retire la obligación de apagar el móvil en éstas, aunque sea la referida una obligación que, afortunadamente, nadie respeta en su literalidad. Se trata, en realidad, de no atizar otras llamas, no por metafóricas menos peligrosas que un incendio en una gasolinera: las de la demagogia que prende en el combustible de la ignorancia. Y es que lo que menos falta hacía para vencer la extendida e histérica prevención contra algunas ondas electromagnéticas era colocar en el mismo cartel advertencias sobre prender fuego y hacer uso del móvil en cualquier gasolinera. No estaría mal que la administración, aunque sea lentamente, prestara algo más de atención a informes serios y algo menos a bulos de Internet. O que, al menos, no se hiciera propagandista de los segundos. ¿Quién apaga el teléfono en la gasolinera? Miguel Ángel López García Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Otra verdad incómoda
No ha derramado tanta tinta como el cambio climático, pero no por ello desmerece. Me refiero a la adaptación de las titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior, también conocido como el proceso de Bolonia. En el debate, del que somos testigos a través de los medios de comunicación, la mayoría de los mensajes que se perciben se refieren a consideraciones de carácter administrativo, como la duración de los estudios, el número de créditos, la denominación de los títulos y las atribuciones correspondientes. Se suele argumentar desde la supuesta repercusión en los conocimientos y capacidades de los futuros profesionales, pero es difícil evitar la sensación de que, en el fondo del discurso, subyace, también, un interés corporativo y una pelea por la acreditación de determinadas áreas de conocimiento. Lo primero que nos tendría que preocupar es el tipo de formación que deberán recibir los profesionales de las telecomunicaciones, para seguir siendo protagonistas en el nuevo modelo de sociedad que se está vertebrando con la difusión e implantación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Lo esencial es descubrir y entender cómo será ese nuevo modelo de sociedad y articular la formación de acuerdo con sus necesidades y expectativas. Si dejamos de mirarnos el ombligo y, levantando la mirada, observamos lo que acontece a nuestro alrededor, podremos constatar que, gracias a las TIC y, por tanto, en gran medida por culpa de los expertos en telecomunicaciones, se está produciendo un cambio radical en la manera de concebir la información, la educación, las relaciones sociales y el ocio. Es tal la magnitud del desafío que resulta complicado entenderlo y mucho más gestionarlo. En un plazo muy corto de tiempo, se han consolidado diferentes plataformas y canales de comunicación por los que crece, exponencialmente, el flujo de contenidos mediante un proceso dinámico de actuaciones dirigidas por los propios usuarios. En el nuevo contexto, son determinantes tanto la cooperación entre las diferentes industrias de los medios de comunicación, como la búsqueda de nuevas estructuras de financiación de dichos medios. La multiplicidad de plataformas, canales y contenidos estimula la migración de las audiencias, que navegan a cualquier parte en busca de la información o de las experiencias de entretenimiento que anhelan. Y todo ello sazonado con el dominio apabullante del lenguaje visual, no sólo a través de la TV, sino también del cine y de los videojuegos. Sería triste que la ingeniería de telecomunicación, desde siempre protagonista relevante en el desarrollo e implantación de las TIC, se quede marginada en la dinámica de la nueva sociedad del conocimiento por seguir aferrada a “sus tecnologías”. No hay que conformarse con el dominio de los procesos que diseñan, proyectan y gestionan las plataformas, ni con la innovación en los dispositivos que combinan diferentes funciones. No nos olvidemos de que la nueva sociedad exige, a partir de un dominio básico de la tecnología, que además seamos capaces de desarrollar un pensamiento analítico y crítico, sepamos divulgar y hablar en público, seamos creativos, arriesguemos, conduzcamos una negociación, colaboremos y asumamos compromisos. Estamos abocados a una situación que ya padecemos y en la que las futuras atribuciones dependerán de la competencia específica de los profesionales y, en mucha menor medida, de algo genérico asociado a un colectivo. Es un proceso de cambio en el que el profesional bien formado dispondrá de nuevas oportunidades de desarrollo personal y, lo más interesante, de negocio. Otra verdad incómoda Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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FRONTERA. Ingeniería ante irracionalidad
Recomiendo leer: “Meditación de la técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía”, de Ortega y Gasset. La ingeniería es la técnica por antonomasia, y gracias a la técnica el homínido se convirtió en hombre, pues “no hay hombre sin técnica”. Destaco este párrafo: “Vean, pues los ingenieros, cómo para ser ingeniero no basta con ser ingeniero. Mientras se esté ocupando de su faena particular, la historia les quita el suelo debajo de los pies”. No voy a distinguir entre lo que es un artesano, un mecánico, un graduado en ingeniería o un ingeniero. En una sociedad que ha optado por la mediocridad, no extrañaría que el chiste de mi juventud en que en un ignoto país al barrendero se le llamaba “ingeniero do carro da merda” se acabe convirtiendo en realidad. Pero no es en ese jardín donde quiero entrar, sino en el porqué mientras la anónima y creativa actividad del ingeniero, fundamental para el progreso social, sea socialmente ignorada, el individuo que ejerce esta profesión normalmente carezca de relevancia pública y por tanto de influencia social, hasta el extremo de que Ortega afirme que “su papel es magnífico, pero irremediablemente de segundo plano”, pues no sabe ocuparse de otra cosa que de su “faena particular”. La respuesta posiblemente está en Max Weber, quien en “El político y el científico” repitió continuamente que las virtudes del político son incompatibles con las del hombre de ciencia, y no se pueden simultanear sin atentar contra la dignidad de una u otra profesión. Y ello tras encuadrar al ingeniero en el campo del rigor de la ciencia. “Quien hace política aspira al poder”. No se puede ser ingeniero sin haber adaptado la estrictamente racional metodología científica como modelo de pensamiento para la resolución de problemas, mientras que no se puede ser político sin haber adaptado el lenguaje de la irracionalidad para el control de la multitud. Por eso hay que seguir el consejo de Ortega: “No basta con ser ingeniero”, pues la condición necesaria no es suficiente si se deja de opinar en lo que nos afecta como seres humanos. En conclusión, no pido al ingeniero que se dedique a la política, máxime cuando declaro mi incapacidad personal para tal menester; pero sí que levante la voz cuando la demagogia ignora o malinterpreta los datos de la realidad. Conforme avanza la complejidad tecnológica que vamos creando los ingenieros en la sociedad, se ocasiona que la ignorancia sea fomentada y políticamente utilizada para acabar con la libertad por el control demagógico de fanáticos e indocumentados. Citaré a Bertrand Russell en “La perspectiva científica”: El retorno a la naturaleza, si se tomase en serio, supondría la muerte por inanición del 90% de la población de las comarcas civilizadas”. La irracionalidad “formativa” ha conseguido que la juventud crea hoy que la tecnología está acabando con el mundo. La contaminación es tan nociva como la desindustrialización y sólo los ingenieros podemos demostrarlo técnicamente, aunque debamos simplificar nuestro lenguaje para el gran público. La tecnofobia “verde” no sólo deshumaniza, sino que nos quita el suelo de debajo de los pies, cuando dejamos confundir protección animal con desmontaje de fábricas. Nuestros son los datos, expliquémoslos limpiándolos de la irracionalidad del subyacente mensaje político. FRONTERA Ingeniería ante irracionalidad Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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El buscador de empleo del siglo XXI
En este nuevo siglo que estamos empezando a caminar están cambiando muchas cosas, y una de ellas es la forma de buscar empleo. El nuevo buscador de empleo no usa los caminos tradicionales sino que pretende marcar su propio camino. Según un estudio publicado recientemente por la Unidad de Estudios de Opinión Pública del BBVA, se encuentra trabajo por los siguientes métodos: anuncios de empleo en prensa y/o portales de Internet (10%), agencias de colocación/bolsas de empleo/ INEM (7%), oposiciones (15%), contacto directo con la empresa (15%). Hasta aquí tenemos un 47% en el que salvo unos pocos (15%) que decide ir a buscar el empleo, el resto están dejando su CV en un saco con otros cientos o miles, lo que no permite diferenciarnos claramente de otros candidatos. Otro 49% lo hace a través de contactos personales, desglosándose el porcentaje en: 26% a través de familiares y amigos y 23% a través de conocidos. Este dato si muestra que las cosas están cambiando claramente: la gente no quiere cualquier empleo sino que busca selectivamente lo que quiere a través de contactos, por referencias que le aseguran que lo que se encuentre en ese empleo será lo que realmente está buscando. Vistos todos los métodos que se usan, veamos cuál es el proceso que sigue el candidato en la búsqueda de empleo actualmente. El primer paso es el análisis personal en el que tomamos conciencia de nuestra trayectoria hasta la fecha y de cuál queremos que sea el siguiente paso. Para ello, recopilamos el histórico profesional, realizamos tests psicotécnicos, evaluamos nuestra carrera profesional para decidir si continuar ese camino o cambiarlo, identificamos logros y competencias profesionales y finalmente elegimos el objetivo: puesto y empresa. El segundo paso es prepararse en las técnicas necesarias: estudiar la estrategia a seguir, redactar el CV, identificar canales para obtener información, desarrollar la red de contactos personales (esta es la pieza clave de todo el proceso), formarse en comunicación y entrevistas de selección y recabar toda la información posible sobre los objetivos a través de la red de contactos. El tercer paso es la campaña en sí de búsqueda: se controla el avance de esta y de las entrevistas y se cuidan las negociaciones, porque lo que no hayas conseguido antes de entrar en una empresa te será difícil obtenerlo después y se consigue entrar con buen pie en un puesto que se conoce mejor. Finalmente se repasa todo el proceso para mejorar en futuras ocasiones. En el siglo pasado se buscaba empleo a trabucazos y en este se usa la mira telescópica. Se saca el máximo provecho del mercado no visible con el uso eficiente de la red de contactos. Así se accede a ofertas de trabajo que ni siquiera se publican. Este proceso es laborioso y requiere esfuerzo y ganas. La recompensa es encontrar un mejor trabajo, con más sueldo y en menos tiempo. El buscador de empleo del siglo XXI Enrique Brito Ingeniero de Telecomunicación. INECO
30 oct 2015
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El saco y la soga
Los políticos no recogieronintencionadamente el guantelanzado por nuestro Decanoen el encuentro del Colegio conlos partidos, antes de las eleccio-nes. No lo hicieron porque hanperdido la castidad que pedía Pla-tón para ellos y se conforman conaumentar el ratio ordenador/niñopara saber que las TIC estánimplantándose de forma masiva.El ejercicio de pensar es algode pocos, y entre los políticos demenos; sobre todo si están excita-dos por la proximidad de la con-tienda electoral y no se puedenplantear ciertas cosas que remue-van cimientos movedizos. Elguante de marras fue en forma depregunta incisiva: si en periodode enfriamiento económico, subela inflación y los precios (arras-trando a luz, agua, gas, leche yhuevos). ¿Por qué no suben losservicios de teleco? O mejordicho: ¿por qué es preceptivo quebajen?Los gobiernos hay veces que seacercan más a Lázaro de Tomesque a la polisgriega. Los preciosse fijan con los mecanismos híbri-dos propios de una economía demercado, menos en telecomuni-caciones donde las empresas tie-nen que reducir los costes de pro-ducción porque la UE nos regaló,junto al euro y la bandera de doceestrellas, el servicio universal.Este caballo de Troya posmodernose edificó de forma que el estadodel bienestar se renovaba con ser-vicios de nuevo cuño, definidoscomo imprescindibles para lapoblación. La satisfacción delsector fue natural, ya que se trata-ba del respaldo regulatorio a unentorno recién liberalizado. Peroyo, que hago ley y trampa, nocreo una operadora pública, opago los costes excedentes paraejecutar la garantía del serviciouniversal, sino que convenzo alos profesionales de que mirencon buenos ojos la soga paraahorcarse. Y si hay dudas existenmedios de coacción.Las buenas noticias para losprofesionales del mundo telecoson inversamente proporcionalesal número de páginas de progra-ma electoral que dedican los par-tidos a las TIC. Precisamente deeso se ufanaron los representes deizquierda, derecha, nacionalistasy aldeanos. Cuando una promesaes del tipo: “garantizar la accesibi-lidad de la banda ancha” ya pode-mos echarnos a dormir y esperar aque escampe. Y las empresas, quese hicieron para obtener benefi-cios, tienen que doblarle la manoa sus empleados y ahorrarse hastala señora de la limpieza, porque elgobierno no puede permitir que elservicio ADSL suba a la par que elpan, aunque la economía esté deresaca.El problema matemático tradi-cional decía: “Un campesinovende un saco de patatas por1.000 ptas. Sus gastos de produc-ción se elevan a 4/5 del precio deventa. ¿Cuál es su beneficio?”.Como este enunciado tiene queproteger la inocencia de un niñode primaria, nada nos dice sobregastos de producción o quien fijael precio de venta. Pero en caso deque la casa consistorial del anejoen cuestión, llegara a determinarque la patata es un tubérculo deltodo beneficioso para grandes ychicos, necesario parael crecimiento futuro ysu consumo necesariopara la salud pública;provocaría la satisfac-ción del campesinoque vería ampliado sumercado al universode la población (en sucaso es de trescientaspersonas, contandoalcalde y alguacil).Entonces se daríacuenta de que al ter-minar de montar elpuesto, el primer díadespués de publicadoel jubiloso bando, yviéndose como granpropietario en breve,un funcionario deguardia le fija el pre-cio del saco a 800ptas, porque la patataha entrado en el olim-po de los productosfavorecidos por elestado del bienestar ytiene que estar alalcance de todos. Y loque iba ser una pro-ducción en masa de lapatata, con beneficioseconómicos para loscampesinos que la tra-bajaran bien y exce-lencias salubres parala población, se con-vierte en la ruina paraquien osó cultivarlaobligando a la gente aterminar comiendozanahorias.
30 oct 2015
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Infoneurastenia (15) Inteligencia social
En los primeros años del decenio de los 70, siendo profesor de la asignatura pionera“Ordenadores Electrónicos”, en la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación, de laUniversidad Politécnica de Madrid, descubrí algo que jamás hubiera imaginado: quealgunos de nuestros mejores alumnos demostraban ser muy torpes elaborando algorit-mos. Me parecía increíble, pero, tras sucesivas pruebas, confirmé que era verdad. Con-clusión: parecía haber una cierta aptitud de inteligencia algorítmica que no estaba en lacabeza de todos los estudiantes “más inteligentes”. Esas circunstancias educativas despertaron en mí un gran interés por la observaciónpsicológica, por estudiar algo de psicología y después por las neurociencias. De hecho,acabé diseñando e impartiendo un curso de “Psicología de la Programación” en unaempresa multinacional. Cuando aprendes que el concepto de inteligencia es complejísi-mo, que hay diferentes tipos de inteligencia –como muestra el modelo de inteligenciasmúltiples de H. Gardner–, unos más adecuados para unas funciones y otros para otras,y que nadie tiene una inteligencia omnidimensional, empiezas a entender mejor el com-portamiento de las personas y a ver de forma distinta tu profesión, y te decepciona com-probar el poco caso que muchos educadores y también ingenieros gestores de proyectoso de empresas prestan a estas materias básicas. Convencido de estas ideas, aproveché la responsabilidad de crear la asignatura de Inge-niería del Software en el curso 1997-98 para dedicar una parte de ella a enseñarles a nues-tros estudiantes cómo para dirigir y/o participar en un complejo proyecto de ingeniería delsoftware (trabajo eminentemente intelectual y por tanto humano al 100%) es imprescin-dible conocer algo más que la pura tecnología. Como texto didáctico escribí unas notastituladas “Ingeniería del software: Factores económicos y sociales”, documento de 45páginas, cuya última revisión data de junio de 2000. La segunda parte del documento,titulada “El Factor Humano (Peopleware)”, además de adentrarse en la Gestión del Cono-cimiento, trata cuestiones de personalidad, grupo y liderazgo y diversos conceptos de inte-ligencia (teoría factorialista, inteligencias múltiples e inteligencia emocional). Ahora añadiría a esos apuntes varias páginas sobre Inteligencia Social. Así se titulansendos libros de 2006, de Goleman y Albrecht, respectivamente. Éste llama “dilberts”(personaje de tira cómica) a los especialistas técnicos y añade: “necesitamos compren-derlos e idear maneras de integrarlos con más éxito en las estructuras sociales de nues-tro mundo”. Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de MadridInfoneurastenia (15)Inteligencia social
30 oct 2015
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“Green IT” está de moda
La informática verde no es unconcepto nuevo, pero si esnuevo el interés que se estádespertando ahora alrededor deltema. Se trata, básicamente, de labúsqueda para reducir el uso demateriales peligrosos en la fabri-cación de los productos tecnoló-gicos, del reciclaje de los mismosy de la optimización del uso de laenergía que es necesaria para quefuncionen las nuevas tecnologías. Más allá de que se trate delconcepto de moda en el mundode las TIC, Green IT, puede seruna gran oportunidad para lascompañías para ahorrar dinero yayudar a cuidar nuestro castigadoplaneta, reduciendo la contami-nación medioambiental, debida,por una parte, al desecho de pro-ductos y, por otra, a la emisión deCO2, ya que al utilizar menosenergía se contamina menos.En la era del cambio climáticoy el calentamiento global, se vie-nen sucediendo noticias de quetodos y cada uno de los grandesde la industria apuestan por tec-nología verdes y es que, más alláde las lógicas preocupaciones porel cuidado del medio ambiente(algo que afecta no solo a laindustria TIC sino a todos los sec-tores económicos) existen otraspoderosas razones.A diferencia de lo que se podríadeducir a priori, Green IT no setrata de solamente de pensar enacciones que ayuden a reducir elimpacto ambiental que generan laproducción y el uso de las nuevastecnologías, sino que se trata deuna gran posibilidad para laindustria de ahorrar costos y opti-mizar la eficiencia en el uso deenergía, facilitando además eldesarrollo de nuevos productos,como es por ejemplo el de aque-llos que utilizan el “dual core”. Intel, Microsoft, HP, Sun, AMD,VMware, IBM y Dell, entre otrasempresas, destacan por apoyar estanueva tendencia e incluso sonsocios en Green Grid,(http://www.thegreengrid.org) unaorganización dedicada en avanzarhacia un uso eficiente de la energía,en especial en los centros de datos. Los centro de datos son el lugarclave para el ahorro de energía enlas empresas. Los aires acondicio-nados, utilizados para el enfria-miento de los servidores, son losprincipales responsables de gastode energía ya que representan el50% de la energía utilizada en losmismos. Y en ese escenario resul-ta vital la implementación de otrode los temas más “calientes” de laactualidad: la virtualización. Através de la virtualización de ser-vidores se reduce el espacio físi-co, la cantidad de componentes aalimentar, pero sobre todo sereduce el gasto de enfriamiento. Se calcula que a través de la vir-tualización se puede lograr fácil-mente un ahorro de hasta un 75%en los servidores. Además, los ser-vidores virtuales pueden trasladar-se o replicarse con mucha facili-dad y permiten con más rapidez yfacilidad la recuperación en casosde desastres. Otras actuacionespara reducir el ahorro de energía–al menos en un 10%– pasan por:apagar los servidores y terminalesque no se utilicen, realizar unmantenimiento riguroso de loscentros de datos para asegurarque funcionan eficientemente yadquirir procesadores de últimageneración, que consumen menosenergía. “Green IT” está de modaJosé Manuel HuidobroIngeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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La red es siempre culpable
La red siempre tuvo una histo-ria complicada. No lo digopor los miles de kilómetros decables que, después de decenas deaños enterrados, siguen bien vivosni por las antenas, mal vistas y per-seguidas, ni por esos conceptos,casi espirituales, de las capas y losprotocolos. Me refiero a esa uni-dad estructural que aparece en elorganigrama de la mayoría de lasoperadoras de telecomunicacionesy que es la responsable de queexista y funcione un conjunto deelementos que permiten establecerconexiones y prestar servicios. Para los financieros, esa red esuna caja muy negra que absorbeuna parte muy significativa de suspresupuestos. Para los comercia-les, es la presunta culpable, mien-tras no se demuestre lo contrario,de las quejas de los clientes. Paralos de recursos humanos, es labolsa a la que preferentementeacuden para reducir los costesestructurales de las empresas.Tengo la sensación de que loseurócratas de Bruselas se han con-tagiado de esta visión de la red.Por ello, entre las propuestas desti-nadas a reformar las normas queregulan las telecomunicaciones enla UE, se incluye la posibilidad deimponer la separación funcionalde la red. En las capitulaciones deesta separación se concertaría unrégimen contable y un esquemade recompensas o incentivos total-mente independientes de los delas unidades que comercializanlos servicios.Cuando se analizan las opinio-nes y comentarios a este respec-to, se constata que nadie haceuna verdadera autocrítica sobreel pasado reciente. Se pone tantoénfasis en señalar las ineficien-cias de los demás que, al final,uno se queda con la sensación deque la falta de transparencia, lasdecepciones y las frustracionesde los últimos años, están dificul-tando un análisis ordenado yriguroso.En la herencia de esta históricared hay inteligencia suficiente yherramientas que permiten seguiradoptando pautas que refuercen latransparencia de su gestión. Estasreglas de juego no deberían conta-minar la evolución a un modernodiseño de la red caracterizado porel uso intensivo del portador ópti-co y por nuevas tecnologías parael transporte de la información.Indiscutiblemente el acceso a lainfraestructura de obra civil y delos edificios serán sendos puentesde plata que facilitarán o condi-cionarán el tránsito entre ambosescenarios, pero existe tal cantidadde incógnitas e incertidumbres,que lo razonable sería avanzar concautela, adoptando decisiones noirreversibles.Lo cierto es que, hasta ahora,sólo tenemos dos modelos deseparación en los que inspirarnos.Ya vemos como se encuentra el delos EEUU: terminando de desandarel camino impuesto hace años. Eldel Reino Unido necesita mástiempo para clarificar algunas con-tradicciones y obtener conclusio-nes significativas. No existe unadoctrina sólida y sostenible queayude a reflexionar y valorar laoportunidad y conveniencia deuna separación. Antes de adoptar una decisióntan determinante e intrusiva,habría que agotar todas las posibi-lidades de encontrar remediospara impulsar la competenciaefectiva a partir de las herramien-tas actualmente disponibles. En elsímil del surfista (figura robada deldiscurso de ingreso de Luis Ladaen la Real Academia de Ingeniería[06/06/2006]), esta red es la quesiempre se aventura, con la cola-boración de la industria, a subirseencima de la tabla de la innova-ción tecnológica, asumiendo elriesgo de ser tragada por el oleajey sabiendo que, si tiene la habili-dad de mantenerse mucho tiempoen la pared de la ola, terminarácon el pie en la playa y vuelta denuevo a empezar. Protejamos losinstrumentos que sirven paramejorar nuestra posición innova-dora, no compliquemos las cosas yno incrementemos la incertidum-bre e inseguridad. JavierDomínguezIngeniero deTelecomunicación
30 oct 2015