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FRONTERA. Educación para la sabiduría
La relación vital entre sabiduría e información está bien reflejada por Thomas S. Eliot en su poema “El primer coro de la roca” con estos versos, traducidos por Borges: “¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir? ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?” Interpreto que el sentido humano de la vida es la sabiduría, a la que accedemos esforzadamente por la información (cuyo tratamiento técnico nos corresponde como ingenieros) transformada en conocimiento por la inteligencia. No otra cosa proponía Alfred N. Whitehead en “Los fines de la Educación”, cuando define que: “la finalidad de la educación es infundir sabiduría”, pues la educación es lo que nos diferencia del primate. Educación procede del latín educere (guiar, conducir), pero también de educare (formar, instruir), y la confusión puede ser peligrosa cuando se pretende adoctrinar políticamente en lugar de guiar o instruir. Un proverbio africano, citado por J. A. Marina, indica que “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”, y sólo pueden guiar maestros respetados e instruir en una habilidad los profesionales que dominan su disciplina. La educación la hemos dejado casi exclusivamente en manos de la escuela y la reciente catástrofe docente se ha empezado a producir cuando los pedagogos han comenzado a experimentar peregrinas teorías políticas tanto con los maestros como con nuestros hijos como cobayas. El cambio de época es otro asunto. La sociedad “guía” a los niños en escuelas e institutos (la mayoría de edad está en los 18 años) y luego “instruye” a los jóvenes para ejercer una profesión, a través de leyes que constituyen el sistema educativo. Nuestro sistema educativo ha antepuesto la igualdad a la excelencia, y ha cambiado cuatro veces en 22 años (Lode en 1985, Logse en 1990, Loce en 2002 y Loe en 2006), con catastróficos resultados que vienen siendo indicados por datos del MEC y los periódicos informes PISA de la OCDE y los anuales de la UE. El absentismo escolar es hoy del 34% (el mayor de la OCDE), por lo que el fracaso escolar (análogo al universitario) o abandono de la enseñanza secundaria fue del 35,4% en 2007, frente al 18,7% de media de la UE25. En cuanto a aprovechamiento escolar, el Informe PISA de 2006, centrado en el rendimiento de ciencias, sitúa a España en el puesto 31, por debajo de la media entre 57 países encuestados, incluida OCDE y a la cola de la UE y OCDE. El origen ideológico fue anteponer en España la ley del mínimo esfuerzo para obtener igualdad donde en milenios existió la ley del rigor para educar en la responsabilidad; o imponer la cultura de la plastilina frente a la del esfuerzo. El resultado es que por primera vez en cien años, debido al efecto LOGSE, la generación más joven tiene menor nivel educativo que la anterior, pues la población entre 20 y 24 años tenía en 2005 un 62,4% de titulados, frente a la del tramo de mayor edad -entre 25 y 34 añosque tenía el 63,9%, (Revista Magisterio del MEC de enero 2007). La frontera es evidentemente la educación para la sabiduría, pero la praxis política es enmascarar las estadísticas (repitiendo hasta cuatro asignaturas), y devaluar la enseñanza superior simplificándola, aunque los arquitectos ya no se han dejado. Hasta se ha propuesto suprimir oposiciones para la judicatura. Hoy, la prioridad mediática es la memoria histórica y el 11M. Un manipulable “Mundo Feliz” que ya anticipó A. Huxley. FRONTERA Educación para la sabiduría Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015