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Decisiones que nos afectan ante la crisis del petróleo. FRONTERA
bit 163 JUN.-JUL. 2007 13 La prosperidad de la economía mundial durante un siglo, se ha basado en una fuente de energía barata, tomada por inextinguible: el petróleo, creador de la civilización más compleja de la Historia. El precio del barril osciló entre uno y tres dólares desde 1875, hasta que en 1973 (guerra del Yon Kippur y represalia económica árabe) y el posterior embargo de la OPEP, lo elevó a 12 dólares; y la guerra Irán-Irak en 1980 lo puso en 36 dólares. Las restricción de la producción de la OPEP y el 11S, ya entrado el siglo XXI, dieron la señal de un ininterrumpido ascenso en el que ya se pagan 61,07 dólares por barril. Lo grave no es tanto que siguiendo la curva de Hubbert (análoga para el petróleo a la Ley de Moore para la electrónica) la era del petróleo barato tocará a su fin entre la próxima década o a la siguiente, en función de las reservas estimadas. El hecho es que los descubrimientos de nuevos yacimientos alcanzaron su culmen en 1962 y hoy consumimos al año casi el doble de lo que se descubre. Necesitamos un sustituto del petróleo antes de 15 años para mantener la tecnificada sociedad actual, y en este período dependeremos de las mayores reservas del mundo que están en Oriente Medio, desde donde irradia un fundamentalismo islámico consciente de su poder para doblegar a Occidente. Ahorrar petróleo y gas natural (el 62% de la energía consumida) no sólo es imperativo sino que, además, efectivamente su consumo contribuye al cambio climático (argumento éste más comprensible para las masas que la independencia energética ante un mundo árabe amenazado por el fundamentalismo islámico). Consumir carbón como alternativa (incluso licuado) sería suicida para el planeta por su contaminación. Existen soluciones en reserva: el hidrógeno o la energía renovable e incluso atómica, para producir electricidad. En definitiva, producir hidrógeno y utilizarlo como combustible o electricidad, lo que sólo generaría vapor de agua. Pero este hidrógeno (que hoy se produce de hidrocarburos) puede generarse mediante la pila de combustible, que opera con un proceso inverso a la electrólisis. También descomponiendo el agua mediante electricidad, en hidrógeno y oxígeno, que provendría de energías alternativas o atómica. En España, el 39% de la energía se consume en el transporte, y el 17% en el hogar, por lo que un sistema alternativo conseguiría que el 56% del consumo dependiera directamente de los propios usuarios. Pero ese 39% móvil puede generarse por pila de combustible (que exigiría desarrollar una red de distribución de hidrógeno en vez de en gasolineras), o bien repostando electricidad conectándose a un enchufe por la noche. En cuanto al hogar, ese 17% puede proceder de la red, pero también puede generarse por pilas de hidrógeno locales, con lo que el sobrante se intercambiaría por una compleja red energética informatizada análoga a la de Internet. La domótica se hace tan imprescindible como la descentralizada distribución local de energías alternativas; o centralizada por centrales nucleares. Todo está hoy en investigación y pruebas, y todo está por decidir. Pero en España estamos muy ocupados en vacuidades políticas, como se desprende de la campaña electoral. Por suerte tenemos a ingenieros, como Antonio Luque, en cabeza internacional de la investigación fotovoltaica, por ejemplo. FRONTERA Decisiones que nos afectan ante la crisis del petróleo Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
Invisibles
Hace unos meses el Ayuntamiento de Madrid hizo una campaña publicitaria, que repite ahora, para intentar justificar el desasosiego producido a los madrileños por el caos de las obras que asolan la ciudad. Son fotos que no inspiran nostalgia y, a mi modo de ver, eso es un éxito de quienes han diseñado la operación. Pretendían mostrar cómo era antes Madrid para, sin necesidad de ser demasiado explícitos, demostrar que, si no fuera por las reformas, aún seguiría así. De hecho el lema de la campaña era “¿Qué pasaría si no pasase nada? En esas fotos, magníficos edificios comparten vecindad con la miseria y el abandono. De todas las fotos de esa campaña, elijo una que muestra una construcción muy emblemática, al menos para mí; me refiero al puente de Toledo. Es una imagen donde la ropa tendida al borde del río Manzanares habla por sí sola de la vida, difícil, de la mayoría de la población. Ahora nada hay en esa zona que recuerde esa pobreza antigua; sin embargo, en todo momento, incluso en el farragoso actual, permanece inalterable y majestuoso el puente de Toledo (terminado en 1732). Ese es un privilegio de esa otra ingeniería, compañera de la nuestra, que ofrece resultados tangibles. Cualquiera puede admirar, con más o menos matices dependiendo de sus conocimientos, la grandiosidad y dificultad de unas obras prácticas y sólidas. Desde la época de los acueductos, estas obras de ingeniería han venido a resolver problemas concretos, cuya necesidad era obvia para casi todos. El resultado final dependía del buen hacer de quien lo había diseñado y de los medios y materiales puestos a su disposición para llevarlo a cabo. Otro puente madrileño, muy cercano en distancia al anterior, el puente de Praga, tuvo que levantarse hace relativamente poco para sustituir al que se construyó, pocos años antes, con materiales que no se correspondían con los previstos inicialmente. Al menos eso es lo que se dijo, en aquella época oscura de mediados del siglo pasado, en determinados círculos madrileños. No deja de ser curioso la atracción que ejercen en general las obras públicas. Pocos son los que se resisten a ver cómo trabaja una grúa o cómo lo hace una moderna apantalladora o una gigantesca tuneladora. Nuevos medios, nuevas técnicas y nuevos materiales para satisfacer las necesidades de siempre. Ahí están, la mayoría durante siglos, como modelos de una manera de hacer y de una época. Ahí están también los autores exponiéndose a la posteridad. Los modernos ingenieros de telecomunicación tienen más difícil la visibilidad de su trabajo. En estos meses en que se han celebrado los 150 años de las telecomunicaciones es fácil darse cuenta de que no disponemos en nuestro sector de iconos tangibles que hagan observable nuestro quehacer. A nadie se le escapa que las telecomunicaciones han contribuido y contribuyen a cambiar la vida de las personas de una forma definitiva y contundente, incluso satisfaciendo en algún momento las necesidades que estaban y están por llegar. Es una ingeniería que se da a conocer, no por los productos físicos concretos, sino por los servicios que pone a disposición del público. Y esos servicios, los más sorprendentes, están hechos sobre algo inmaterial (las ondas hertzianas, el software), sobre lo que no se ve. No deja de extrañar que cuando se ha celebrado el quincuagésimo aniversario de la televisión en España, no se haya hablado de los ingenieros de telecomunciación que lo hicieron posible, sino sólo de los creadores de los programas que se emitían y de los responsables que los gestionaban. No se ha hablado tampoco de los proyectos de ingeniería, del equipamiento y ni de su evolución. Aunque el público no pueda apreciar el mérito y la importancia de los diseños de las infraestructuras que hacen posible los adelantos más relevantes en el ámbito de las telecomunicaciones, los historiadores podrán recurrir a los equipos, a la solidez del hardware. Ahora hay más conciencia del valor de lo antiguo y es más probable, aunque no seguro, que no acaben en la basura los equipamientos más representativos. Sin embargo, hay Invisibles Teresa Pascual Ingeniera de Telecomunicación algo que todavía se escapa más a la visibilidad de nuestro trabajo, me refiero al software. El software es como las partituras en música, que sólo se aprecia su valor cuando hay un “instrumento” capaz de interpretarlas. La diferencia con las partituras está en que, en el caso del software, la partitura sólo vale para un instrumento concreto y, desaparecido éste, el software es “nada” porque no se puede reproducir. Todo el trabajo de los pioneros del software, algunos lo fueron hace sólo unos pocos años, ya no es accesible. Su trabajo fue sólo fulgor de muy poco tiempo y el punto de partida para los desarrollos posteriores, pero se perdió el quién y el cómo, algo que todavía se puede saber, por ejemplo, del puente de Toledo en Madrid o del Partenón de Atenas. Cuando, dentro de otros ciento cincuenta años, alguien haga una historia de nuestra profesión, sólo podrá hablar de lo que hacían los productos que ahora están en la calle, de su forma y su tamaño, pero no de su “partitura”.
30 oct 2015
Artículo BIT
Infoneurastenia (11). Andarse por las ramas
Durante mis 13 trienios formando ingenieros de telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid he vivido una continua actualización, una complicada diversificación y un aumento imparable de los contenidos de la carrera. Actualmente, ésta se estructura en tres especialidades, que terminan ramificadas en siete intensificaciones, y dos más, horizontales: bioingeniería y gestión de la tecnología. En ese período, hemos pasado de unos estudios bastante generalistas a otros considerablemente más especializados. Como, según el diccionario, una especialidad es “una rama de una ciencia o arte a que se consagra una persona”, podemos utilizar metafóricamente el lenguaje de la botánica para aseverar que la sociedad del conocimiento es básicamente una sociedad en la que casi todos nos andamos por las ramas, o sea que, salvo que le pongamos algún remedio, tendemos básicamente a ser unos ignorantes globales, porque carecemos de conocimientos y autoridad fuera de nuestra rama, trozo de rama o ramita, ya que las ramas no dejan ver el árbol del que nacen. Tampoco el árbol deja ver las ramas (ni el bosque los árboles), o sea, que si fuéramos especialistas en “árboles”, es decir, generalistas disciplinares o multidisciplinares padeceríamos también otro tipo de ignorancia complementaria. Es evidente que, especializándonos, no hacemos otra cosa que adaptarnos al incremento brutal del conocimiento humano, pero tal proceso, que es una necesidad, se convierte también en problema, porque las situaciones que afrontan los ingenieros rara vez se prestan a ser resueltas con fórmulas derivadas de un conocimiento de ramita. La vida real no se divide en especialidades, no es cartesiana. Así que, en mi opinión, deberíamos reenfocar los estudios en una línea de especialización (inevitable) enriquecida con suficientes dosis de mínima visión de conjunto. Esto es, la rama, con algo del árbol, para evitar el andarse sólo por las ramas. Buscando construir esa mínima visión de conjunto, propongo una estrategia educativa correctora de la especialización, alimentada por tres mecanismos que habría que añadir inteligentemente a los que practicamos cotidianamente: a) Radical: proveer conocimientos básicos de origen o raíces (incluyendo las históricas); b) Transversal o interramal: conocimientos básicos relacionados con otras ramas disciplinares próximas; c) Intertroncal: canales de conocimiento con otros troncos o árboles habitualmente conexos en su impacto sobre la vida real. Pero, además del ingenuo firmante, ¿piensa alguien hoy en implementar estos cambios? Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Infoneurastenia (11) Andarse por las ramas
30 oct 2015
Artículo BIT
El rol de los Ingenieros de Telecomunicación en los Consejos de las empresas del siglo XXI
Las TIC son en pleno siglo XXI claves en la gestión de los diferentes procesos de negocio de cualquier empresa u organización. Están implicadas en las operaciones del día a día y sería muy difícil imaginar el funcionamiento competitivo de una compañía sin la utilización de unos sistemas de información optimizados que respondan a sus verdaderas necesidades. Pese al papel cada vez más importante que desempeña la tecnología para el éxito empresarial, muy pocas compañías han incorporado a personas expertas en TIC en los puestos de mayor responsabilidad en la gestión de la empresa, es decir, concediéndoles un asiento en el Comité de Dirección o incluso en el Consejo de Administración. Sin embargo, para poder crear innovación y crecimiento económico, las empresas deberán ir más allá de su experiencia financiera, directiva o legal y dar un peso equivalente a la experiencia tecnológica en sus Consejos de Administración y equipos ejecutivos. La capacidad que ha demostrado la tecnología para crear fuertes ingresos y beneficios para el accionista, además de un mayor rendimiento para las inversiones corporativas, hace que su puesto en los consejos directivos sea, cada vez más, un imperativo comercial. Pero nuestro colectivo tiene que trabajar duro si quiere entrar en escena y sentarse en el máximo órgano de decisión de una compañía. Porque ser miembro del Consejo significa estar al frente de toda la empresa, no ser sólo un especialista con un cargo. Además, el Consejo necesita capacidad de interpretación y dirección, no sólo cifras. Nos tenemos que percatar de que, ante la expansión de las empresas y los nuevos retos a los que éstas se enfrentan en el mercado, debemos responder de forma diferente y asumir directamente la mejora de los procesos de negocio a través de las TIC. Tenemos que cambiar el rol exclusivamente tecnológico donde los Ingenieros de Telecomunicación estábamos fuera de la realidad del negocio, para pasar a formar parte de la estrategia. Para ello, debemos poner más empeño en la optimización de los procesos, tanto tecnológicos como de negocio y convertirnos en agentes de cambio para una mejora última del negocio. En consecuencia, nuestras universidades tampoco deberían estar ajenas a esta nueva realidad y deberían incorporar a los planes de estudio de Teleco más asignaturas que incluyan contenidos en finanzas, gestión, legislación, consultoría estratégica y de negocio, reingeniería de procesos de negocio, auditorías de sistemas de información, control y gestión de riesgos, en resumen, deberían proporcionar una mejor preparación en Gobierno TI (IT Governance). En definitiva, tenemos que demostrar al mercado nuestra increíble capacidad para identificar, desarrollar e implantar los mejores sistemas posibles para la gestión de la información, de forma que las compañías puedan potenciar notablemente su situación competitiva y reforzar su posición como innovadores de su sector económico. El rol de los Ingenieros de Telecomunicación en los Consejos de las empresas del siglo XXI Francisco José Doménech Colomer Vocal de la Junta de Gobierno Territorial de la Demarcación del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación en Andalucía Occidental y Ceuta (COITAOC)
30 oct 2015
Artículo BIT
Complejidad
“El futuro de un país está en la capacidad de gestionar profesionales con conocimientos complejos que puedan resolver realidades complejas” (Decanus dixit; Café de Redacción; BIT nº 162). En el intento de descubrir la sustancia de esta declaración –realizada en una mesa de debate sobre el futuro de las ingenierías en España y su adaptación a la Declaración de Bolonia- vino en mi ayuda el texto de la consulta pública lanzada por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), en mayo de 2007, sobre “Redes de acceso de nueva generación” (NGaN, por sus siglas en inglés). Las consultas públicas suelen ser documentos que sitúan al lector en el contexto técnico, de mercado y regulatorio, para ayudarle a formar un criterio y aportar sus puntos de vista sobre las oportunidades y planteamientos que surgen en la evolución de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas. Con ellas puede realizarse un cursillo acelerado sobre los conceptos más determinantes en el ámbito de la regulación y se adquiere soltura en el uso de la coubicación, desagregación, replicabilidad o emulabilidad, mercados de referencia, poder significativo de mercado, escalera de inversión, entre otros tópicos regulatorios. Además, incorporan estrategias y datos de otros países que, como casi siempre, se han adelantado a nuestras iniciativas. Pero no se trata de hacer publicidad de la actividad de la CMT que ya dispone, para ello, de su gabinete de prensa. Desde hace tiempo, somos testigos de una campaña para mentalizar al sector y a la sociedad de la necesidad de realizar una profunda transformación de la red de acceso, mediante la sustitución total o parcial de la planta existente de pares de cobre por otra de fibra óptica, para ofrecer servicios que exigen velocidades de más de 50 Mbit/s. A partir de este planteamiento surge la consulta pública sobre NGaN que es un texto imprescindible para aprobar el cursillo acelerado. Repasando su contenido más sustancioso se observa que, aproximadamente, un 33% se dedica a describir los posibles escenarios de evolución tecnológica de la red de acceso; un 36% a consideraciones sobre la obra civil en el dominio público, y la infraestructura en el interior de los edificios y en el domicilio de los usuarios; un 25% a cuestiones de mercado y criterios de regulación, y tres páginas escasas (un 6%) a la reflexión sobre el impacto en la sociedad (brecha digital) y en las obligaciones de servicio público y universal. Es por tanto, un texto multidisciplinar, en el que la ingeniería de la zanja, la canalización, el conducto, la arqueta y el armario de intemperie, recuperan –¡quién lo diría en la era del software!– un valor determinante. Tengo que confesar que al finalizar la lectura de la consulta pública sentí un profundo desánimo al comprobar lo complejo que es, en muchas ocasiones, el proceso de innovación. Las barreras no provienen de la tecnología (en el caso de la NGaN la mayoría de las soluciones ya eran conocidas a finales del siglo pasado), sino de la retórica regulatoria y, especialmente, de las administraciones autonómicas y locales. ¿Y qué decir de las comunidades de propietarios que han de autorizar la actividad de los instaladores en sus inmuebles? Ésta si que es una realidad compleja que no pueden resolver ni la Declaración de Bolonia ni el debate sobre las atribuciones profesionales. Complejidad
30 oct 2015
Artículo BIT
La metafísica de la física actual
Compte con su positivismo determinó que la metafísica fuera relegada como un arcaísmo, hasta el extremo de que Dios se convirtió en una “hipótesis innecesaria” de la Mecánica celeste. Frente al determinismo de la Ciencia, una fuerza exterior al sistema carecía de sentido. El positivismo lógico de la escuela del Círculo de Viena distinguió, siguiendo a Kant, entre proposiciones analíticas o tautológicas, que sólo dependen del significado de los signos, y tiene su cauce en el lenguaje; y proposiciones sintéticas o demostrables con los datos de la experiencia, cuyo cauce es el empirismo que fundamenta la Ciencia. Cualquier otra proposición postulada como verdadera apriorísticamente, era literalmente “carente de sentido”, tales como las proposiciones metafísicas, entre las que se encuentran las éticas, estéticas o teológicas. La consecuencia es que no existe base lógica para un antagonismo entre religión y ciencia natural, ya que ambos campos carecen de conexión, pues una “verdad” revelada no tiene nada que ver con un resultado experimental propio de la ciencia, razón por la que científicos como Schrödinger o Einstein compaginaran ciencia y fe si la contradicción a que les hubiera obligado el marxismo o el existencialismo. El rechazo científico de la religión, que algunos pretenden actualizar, carece de sentido. Creer que la singularidad del Big- Bang en el tiempo de Planck es interna o externa al sistema, exige el mismo tipo de fe. Si bien la fe como teología es sólo una parte de la metafísica, como lo es la ontología; los criterios éticos están íntimamente relacionados en la ciencia actual, en la que la introducción de la termodinámica de las estructuras disipativas de Prigogine implica al desorden o caos como origen del orden, como intuyó Schrödinger, y la vida es fruto de la evolución de la entropía negativa, o información, nuestra frontera. Incluso existen teorías científicas como la de la Supercuerdas en Física cuántica, en la que el modelo conceptual precede al empirismo. La aceptación del paradigma actual tiene implicaciones éticas y por ende, metafísicas. Por ejemplo, puesto que la vida evoluciona, como tendencia, en la dirección del incremento de la información o complejidad de los sistemas, y no por mero azar, existe una implicación moral en el científico de no contradecir la marcha evolutiva hacia la inteligencia, tal como destruyendo el medio ambiente que posibilita la vida en este planeta. Lo cual es contradictorio a cuando se creía en la era industrial que sólo con derroche de energía podían ordenarse los sistemas, cuando prevalecía el criterio de que el aumento de entropía marcaba el curso del progreso evolutivo incluso en la vida o la sociedad. Se podría establecer un cuadro de principios éticos o metafísicos que determinarían un específico comportamiento del ingeniero que se considera científico, sea creyente o deje de serlo, ya que lo contradictorio es creer agnósticamente en la ciencia y vivir de espaldas a sus implicaciones morales, como la destrucción de los recursos del planeta y su irreversible contaminación, o aceptar un sistema de enseñanza que embrutece a las nuevas generaciones convirtiéndolas en las de mayor fracaso escolar de la OCDE. No cabe el disentimiento ético profesional, máxime en un ingenieroLa metafísica de la física actual Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
La vida es móvil
El reclamo publicitario tiene mucho de marketing y poco de filosofía de la verdad. Cuando la publicidad crea eslóganes al estilo i’m loving it, por que tú lo vales o simplemente siempre, está buscando la frase feliz que se recuerde con facilidad y tenga ese duende de la mercadotécnica para brillar sobre las demás aumentando sustancialmente las tasas de recuerdo. Nada más. Pero hay veces que la frase tiene más enjundia y el acuñador, de forma voluntaria o involuntaria, certifica que ha ido un pasó más allá de los tristes spots televisivos. Claro que cuando Calderón de la Barca tituló su obra La Vida es Sueño, seguro que algún criterio de reclamo al lector tenía, por muy genial que fuera la obra que colgaba de él. Si la vida es sueño según Calderón, también es móvil según un operador que le hace el pareado; y si soñar en términos efectivos no pasa de unas horas al día, a estas alturas son más las que pasamos colgados al celular. Los tiempos corren más que las manillas del reloj aunque ya sean digitales, y si antes consistía en pasar la vida soñando, hoy nos conformamos con gustarla hablando. La movilidad y la vida van cogidas de la mano, no desde que se comercializó el primer Motorola, sino desde que salieron los sapiens para cazar de las Cuevas de Altamira. Es un atributo natural en los mamíferos, moverse, y por tanto facilitar esa movilidad entra dentro de las coordenadas generales del progreso. Fue una rueda, un carro, una vela o un motor continuo lo que hizo evolucionar la movilidad, que paso a paso derribó muros y brincó fronteras. “No te subas al coche de caballos, que te estalla la cabeza” decían las abuelas preocupadas a principios del XX; “No hables mucho por el móvil, que se te calienta el hipotálamo” dicen hoy los amantes de los espacios verdes, auténticos cruzados contra las antenas de telefonía. Pero la movilidad no se detiene a pesar de los que apostaban por mantener a Plantón dentro de la caverna. Hoy la vida se sigue viviendo, pero ahora las claves del desempeño se llevan en el bolsillo, en apenas 30 cm2, donde van quedando pocas monedas de latón y más micropagos a cuenta de factura. Porque la vida es móvil y el móvil es vida que se hace llave, monedero, agenda, callejero, cámara, radio, televisión, correspondencia, biblioteca… y todo lo que vaya cabiendo en medio palmo. Y en eso se cifra el éxito de lo portable para quien quiera escudriñarlo, en hacer andar la tecnología según la misma naturaleza del hombre. Porque la evolución que unas veces se llama máquina de vapor y otras códigos bidimensionales, son las patas de la misma mesa al dar un paso al frente. No se circunscribe a una cultura, ni a la compra compulsiva de tonos, sonitonos, polítonos; que va asociado a ese iberismo tan nuestro de marcar el territorio; sino a la propia cadencia del descubrimiento que mejora la vida, y acorta distancias. Es un proceso global, la revolución móvil de nuestros días que sirve al hombre para que el hombre viva mejor. Se trata de aligerar la carga y moverse con facilidad. La vida es móvil Gonzalo J. Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
El mercado del móvil se renueva
Una vez más asistimos al inicio de un nuevo ciclo en la vida de la industria de las comunicaciones móviles. Quizás sea este su cuarto proceso de renovación en menos de 20 años: la llegada de los teléfonos de bolsillo a principios de los 90 inició la revolución de la telefonía personal. Poco tiempo después al llegar GSM, la misma tecnología de telefonía móvil llegó a cientos de operadores en decenas de países y Europa se abrió a la competencia entre operadores. Desde entonces, las conversaciones telefónicas se empiezan por un ¿dónde estás?, en lugar del más convencional ¿cómo estás?, dando por supuesto que el teléfono móvil te permite hablar desde cualquier rincón del planeta. A principios de la década actual, se desplegó un esfuerzo tecnológico inmenso para integrar en los dispositivos y las redes funciones multimedia que han extendido las capacidades de los teléfonos mucho más allá del ámbito de la comunicación interpersonal para el que estaban concebidos: hoy los teléfonos tienen mejores cámaras digitales, reproductores de música y vídeo, pantallas ó navegadores GPS que los propios dispositivos especializados de cada una de las categorías citadas hace sólo un par de años. Pero soplan de nuevo vientos de cambio: a las capacidades multimedia de ahora se suman los habilitadores que introducen las nuevas tecnologías de acceso de datos de alta velocidad. La convergencia de la llamada 3,5 G y las tecnologías encuadradas dentro de la familia WiFi están facilitando algo que se venía anticipando hace tiempo: un modelo de acceso abierto a contenidos y servicios, en el que el dispositivo se convierte en una plataforma personal de integración desde la que se puede acceder a Internet, almacenar la música y las fotos de uso habitual, procesar el correo electrónico y, como no, hablar con los demás. Pero lo más significativo de este nuevo ciclo es que en él intervienen nuevos actores que han participado muy directamente en alguna de las transformaciones esenciales en el mundo de Internet y cuentan, además, con marcas que ejercen una influencia muy importante en la mente de los consumidores. Si esto ocurre es porque existe espacio para ello en virtud de un proceso de relevo en el que anteriores actores no pueden restaurar los modelos que les llevaron al éxito pasado. Parece que su capacidad de innovación se agota y es sobrepasada por la de los que llegan de nuevo. También hay que considerar que el mercado de la movilidad ha madurado mucho y los clientes están ya preparados para adoptar modelos más abiertos y ricos, entre los que pueden elegir con mucha más libertad y de los que obtienen mayor satisfacción. Se ha hablado mucho de cual es el papel de cada uno de los agentes de la cadena de valor y de cómo muchos de ellos compiten por ponerse delante del consumidor, pero lo cierto es que es él, el consumidor, quien selecciona cada vez con más capacidad. Su perspectiva de la cadena de valor es más multidimensional y percibe ésta no como una cadena, sino como una retícula a cuyos nodos acude a recibir los productos y servicios que requiere. En este proceso de selección natural ganarán los que tengan una visión más amplia e integradora del mercado, para los que la convergencia es un medio y un proceso contínuo en el que las tecnologías están al servicio de los clientes y los productos se crean bajo la fuerza de la demanda. Donde calidad y buen precio no entran en conflicto y donde la asociación de marcas de valor crea arraigo emocional con los clientes. El mercado del móvil se renueva Luis Ezcurra de Alburquerque Director de Negocios de Telefónica España
30 oct 2015