Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

8777 resultados encontrados...

Artículo BIT
FRONTERA. La economía española vista por un ingeniero
FRONTERA La economía española vista por un ingeniero Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación España ocupa el octavo lugar mundial en PIB en 2005 (últimos datos del Banco Mundial), habiéndolo duplicado en un lustro, cuando entonces ocupaba el undécimo. En Índice de Desarrollo Humano se encuentra según el Informe de 2006 del UNDP de la ONU en el lugar 19º, siguiendo al Reino Unido y antecediendo a Alemania. Pero un ingeniero no debe detenerse ahí, pues los datos serían incompletos. Mirando los datos cronológicos del INE (Internet es un instrumento inapreciable), resulta que entre 1997 y 2005, España se está desindustralizando de forma sistemática, desde un 17,0% del PIB al 13,57%; mientras que la Construcción, y también de forma sistemática, ha ido subiendo en ese lapso desde el 6,5% del PIB al 10,4%. Como el sector Servicios se ha mantenido prácticamente constante en un 60% del PIB, resulta que España ha basado en una década su desarrollo en la Construcción, que según sendas rectas de regresión, en 2009 superará a la Industria con un 12% (coeficientes de correlación respectivos del 0,98 y 0,96). El otro gran pilar económico, la actividad turística, supuso en 2005 el 11% del PIB, pero los ingresos por turismo disminuyen. Nos salvaría tener una potente actividad de alta tecnología, pero ésta ha pasado en una década del 2% del PIB al 1%, en progresiva disminución. Mientras tanto, el consumo por hogar aumenta, pues sólo en Comunicaciones, pasó del 1,1% del PIB en 1995 al 1,61% en 2004. En conclusión, la economía española se está basando en la Construcción de 810.000 viviendas en 2006, y en el Turismo, lo que implica mano de obra no cualificada, por lo que se han atraído a cuatro millones de inmigrantes y ha destrozado la productividad y competitividad española. Los precios de la vivienda se fundamentan en la feroz especulación municipal del suelo y en la consecuente corrupción. Y se anuncia el fin del ciclo. Mientras tanto, la única política española consiste en asegurarse la alianza de los partidos nacionalistas que con su 8,68% de diputados (promedio de las últimas nueve elecciones generales), garantizan al partido en el poder el Gobierno, ya que el promedio de los partidos nacionales es del 42,67% para el centro-derecha, el 44,30% para el socialismo y el 4,35% para el comunismo. Bastaría cambiar el sistema electoral (anglosajón de mayorías o francés de segunda vuelta) para que la batalla fuera por las ideas y la gestión en vez de para ocupar el poder. Hacerle caso a Max Weber y despreciar la política es hoy una grave responsabilidad para el ingeniero. A veces conviene dejar de lado a las Supercuerdas y los electrones. Nos va el futuro en ello.
30 oct 2015
Artículo BIT
La trivialización de las redes, la creatividad en su uso
La trivialización de las redes, la creatividad en su uso Jerónimo de Ugarte Gil Ingeniero de Telecomunicación Durante los últimos 30 años las redes de telecomunicación han experimentado un cambio radical. Los principales factores de cambio han tenido que ver con la automatización y la digitalización, con la implantación masiva de las tecnologías móviles, con el despegue de la banda ancha y con la consecución de cobertura de población y territorio. Este cambio ha sido impulsado por un desarrollo tecnológico acelerado y por un proceso de desregulación que ha permitido la entrada de nuevos operadores dinamizadores del mercado, debilitando el poder monopolístico de los operadores tradicionales e incrementando el negocio total del sector. La tecnología ha permitido la automatización, la casi total cobertura de la población y del territorio de las redes de voz y el suministro al usuario final de anchos de banda crecientes, aunque en este caso con una cobertura todavía limitada. En paralelo, las políticas de estandarización han contribuido también a cambiar el escenario. Productos y sistemas se abren y cada vez es más difícil defender posiciones de mercado sobre la base de sistemas propietarios. Además, la aceleración de los cambios tecnológicos impide la consolidación de ventajas perdurables en el tiempo. Las redes se configuran como una especie de mosaico en el que cada vez mas las piezas pueden ser suministradas indistintamente por varios competidores con niveles de calidad, suministro y servicio suficientes. La diferenciación se basa entonces en factores de precio, anticipación y confianza, dando lugar a una situación en la que el producto se trivializa. La tecnología de que se dispone hace casi todo posible, pero no necesariamente rentable. Y la rentabilidad es imperativa para poder sobrevivir. En una situación ideal los operadores tendrán redes similares, con más o menos cobertura y alcance dependiendo de su grado de inversión y del enfoque de su negocio y no invertirán en ellas si no encuentran servicios y aplicaciones con una rentabilidad mínima razonable. Un ejemplo puede ser la banda ancha. Hoy se pueden desplegar anchos de banda, tanto en fijo como en móvil, cada vez mayores, pero son todavía pocos los servicios y aplicaciones que tienen un valor añadido suficiente para que el cliente esté dispuesto a pagar por ellos, incentivando nuevas inversiones a través de retornos suficientes en periodos de tiempo adecuados. Y, mas allá del despliegue del ancho de banda justificado por servicios rentables, no se ven inversiones en las redes de la importancia de las de la última década. Las inversiones en convergencia de redes van a estar probablemente más justificadas por la reducción de costes y por la mejora de procesos que por su contribución al incremento del negocio. Como consecuencia de todo lo anterior los fabricantes tradicionales de infraestructuras se enfrentan a dos problemas, que están debilitando su influencia y su poder de negociación en el sector. Por un lado, la necesidad de diferenciarse en un mundo en el que productos y redes se trivializan. Por otro, la constatación de que la tecnología por si misma no es suficiente y, por tanto, la necesidad de incrementar el conocimiento de los requerimientos del cliente final y de los factores (culturales, regulatorios, etc) que condicionan la adopción de las nuevas tecnologías, para poder contribuir a proporcionar soluciones integrales de negocio a los operadores, para los que la tecnología es una herramienta, no una finalidad en sí misma, como lo fué en el pasado en muchas ocasiones.
30 oct 2015
Artículo BIT
El futuro de la Televisión Digital Terrestre (TDT)
El futuro de la Televisión Digital Terrestre (TDT) Jordi A. Jauset Berrocal Doctor en Comunicación e Ingeniero de Telecomunicación Cuando se habla de la Televisión Digital parece como si nos encontráramos ante una nueva tecnología y, sin embargo, no es así. Hace ya cerca de dos décadas que, en el ámbito de la producción de televisión, los equipos trabajan en digital y, de hecho, sus fundamentos teóricos proceden de los años treinta (Nyquist, Shannon). En los últimos años ya hemos disfrutado de la televisión digital, por cable, satélite y recientemente por IP. La novedad de la Televisión Digital Terrestre es su difusión a través de ondas hertzianas terrestres y, además, es gratuita, en el sentido que no hay que abonar ninguna cuota mensual para acceder a su oferta. Uno de los grandes valores añadidos es su interactividad (el sistema adoptado en nuestro país es el MHP, Multimedia Home Platform), que deberá mejorar en el futuro con un retorno en banda ancha. La Generalitat de Cataluña conjuntamente con Activa Multimedia SA (empresa del grupo de la CCRTV) han iniciado un proyecto piloto, denominado T-Govern, en entornos cerrados de las localidades de Mataró y Vilanova i la Geltrú, para analizar la viabilidad de la TDT como medio de acceso a los servicios de la Administración pública (información de actualidad, de ocio, transportes, trámites administrativos, etc.). Esta experiencia se suma a la iniciada en junio del 2006 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), primer proyecto piloto español de aplicaciones interactivas en la TDT. Una pregunta que está en el aire es si existirá audiencia para esta oferta tan amplia. Pero…¿qué audiencia? En un futuro muy próximo, la audiencia ya no será la que permanecía en el sofá del comedor delante del televisor a la espera de ver, en familia, uno de los programas preferidos que ofrecían las distintas cadenas. La audiencia será individual, más activa, seleccionará aquello que le interese ver, lo almacenará en el disco duro del PVR (Personal Video Recorder) y creará su propia rejilla de programación sin estar pendiente de los tempos de los programadores de las cadenas. Éstos ya no podrán imponer dos franjas diarias de prime time, característica de nuestro país a diferencia de otros, sino que las audiencias se repartirán a lo largo de la jornada, ya que los hábitos de utilización del tiempo libre, de ocio, también cambiarán. Ya no se buscará audiencia sino clientes: mejor pocos pero constantes, que muchos y cambiantes. La moneda de cambio de la contratación publicitaria, hasta ahora los GRP (Gross Rating Points, porcentaje de impactos), será el número de clientes del canal o programa. Las técnicas de marketing directo se desarrollarán para este nuevo mercado y la publicidad interactiva se consolidará, aprovechando la capacidad y posibilidades de esta tecnología. El futuro de la TDT ya ha empezado. La implantación sigue el ritmo adecuado (82% a nivel estatal y un 90% en Cataluña) aunque los costes crecen, no linealmente, a medida que se amplía la cobertura. Ahora se necesitan contenidos apropiados y una buena campaña de comunicación para que el ciudadano esté informado acerca de todas las ventajas de la nueva televisión. La TDT ya está aquí.
30 oct 2015
Artículo BIT
Las comisiones
Las comisiones Gonzalo J. Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Haberlas hailas. Pero no se tratan de comisiones de licitación al estilo catalán o de las cuantiosas prevaricadas que aparecen como setas en el sólido sector del ladrillo. Tampoco las parlamentarias que surgen para solucionar una situación de crisis y la crisis se multiplica por un factor “n”. Las comisiones en Telecomunicaciones se reducen a una sola: La Comisión. Es regla común en economía que aquello que hace mucho ruido, da pocas nueces o si las da están agusanadas. Ese es el caso de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. Quizá su polémica deportación (en palabras de su expresidente, Bustelo) no haya hecho más que reflejar en lo político lo mal que encaja una institución así en una pretendida economía de mercado. Porque ha sido en los últimos tiempos cuando ese organismo, intervencionista por naturaleza y vocación, se ha politizado hasta los ejes. Nació como una institución interministerial que tenía por objeto controlar un sector que en el año 1998 echaba andar sin mantener del todo el equilibrio. Todo por la permanente obsesión del Estado a que no le levanten la camisa, algo así como el padre que no quiere perder las riendas del todo sobre los hijos y cede un poquito en lo accesorio para seguir igual en lo fundamental. Así fue la liberalización del sector Teleco. Es evidente que el niño no se puede poner de pie de un día para otro, pero seguir con andador cuando la criatura empieza a barbear suena a niño tonto o sin gafas. Controlar a un sector en ciernes, después de un férreo control estatal es una cosa, y otra, y a ocho años vista, es seguir con un mercado encorsetado y sin capacidad de maniobra. Y para colmo la autoridad que lo regula dando brochezazos del color ideológico al mercado. Y es que no deja de ser paradójico que el sector con las empresas más jóvenes, tecnológicas y dinámicas esté sometido a las reglas más arcaicas del mercado. ¿Qué ocurre entonces? Después de la burbuja tecnológica y las primeras convulsiones, hemos tenido tiempo de diseñar una legislación donde prime la libertad económica y el sentido común. Las consecuencias de tan nefasta situación las puede percibir cualquier consumidor. Los usuarios de telefonía móvil tienen hecho el bolsillo a pagar las facturas más altas de Europa, al tiempo que la penetración en España es la mayor de entre todos nuestros vecinos europeos. La regla es sencilla y no se cumple: penetración, crecimiento del mercado, libre competencia ¿bajada de precios? No, porque un grupo de funcionarios deciden desde Barcelona cuanto pueden ganar las operadoras, o el precio que tiene la carcasa del móvil. Y nuestros políticos se pueden dejar la vida diseñando planes de implantación tecnológica para incorporar a las amas de casa a las TIC, sin darse cuenta de que, una vez más, desde Smith, están empezando la casa por el tejado. Pues ahora que está tan de moda eso de la segunda transición, anímense nuestros representantes a dejar de meterle mano a los hilos telefónicos, que ya no son ni una cosa ni otra, y de paso se ahorran el alquiler del edificio en el centro de Barcelona. Da la casualidad que determinadas tendencias políticas tienen vocación económica y esto siempre se traducen en comisiones. Unas que les sacan los colores a sus portadores y otras con vocación de Gran Hermano. Ya se sabe, el gusto por controlar.
30 oct 2015
Artículo BIT
El futuro del pago por servicios y contenidos
El futuro del pago por servicios y contenidos Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación y Master en Tecnologías de la Información en la Empresa “El mercado mundial de publicidad es muy superior al del software” El gran desarrollo de Internet ha estado ligado a la gratuidad de los contenidos, apostando por un modelo de negocio donde los beneficios eran conseguidos por una promoción de carácter universal y la publicidad de otras empresas. El éxito del pago por contenidos alcanzado en otros sectores, como el de la telefonía móvil, ha llevado a los proveedores de acceso a Internet y de contenidos a plantearse la necesidad de transformar la Red siguiendo este modelo, con el fin de conseguir sobrevivir en este entorno cada vez más competitivo. De hecho, muchos operadores de telecomunicaciones han planteado incluso la necesidad de establecer un canon por la utilización que realizan de su red los proveedores de servicios y contenidos sin tener que invertir para ello en una costosa y compleja infraestructura de red. Este cambio de rumbo seguido por los proveedores de contenidos hacia modelos de pago parece ir en contra del nuevo giro seguido por los proveedores de servicios. Entre los cuales, destacan Google y Microsoft que se han dado cuenta del enorme potencial de la publicidad online. El mercado mundial de publicidad es muy superior al del software y la publicidad en Internet no para de crecer. En breve, muchas aplicaciones serán servicios gratuitos online gracias a la financiación de los anunciantes. Además, las aplicaciones “estrella” estarán disponibles para ser utilizadas online bajo modelos de pago por uso, lo cual aporta una gran escalabilidad, pues hay muchos sectores con actividades poco estables y pagar sólo por lo que se consume supone una gran eficiencia en costes. Sin ser no menos importante, estos modelos ayudan a reducir la piratería, que supone alrededor de un 35% del software instalado a nivel mundial. El cambio de rumbo de los proveedores de contenidos se debe bastante al giro que ha habido mundialmente en los dos últimos años en torno a la “copia privada” y el “ánimo de lucro” en los intercambios gratuitos de material protegido por derechos de autor, principalmente a partir de las famosas y polémicas redes P2P (Peer-To- Peer). Las redes P2P han sido la auténtica “killer application” de la banda ancha y el primer caso de éxito de las comunidades virtuales conocidas por Web 2.0. Hoy en día, en muchos países, no sólo es considerado algo ilícito, sino un auténtico delito. Esto ha derivado en el cierre de muchas redes P2P, que sobrevivían hasta ahora de ingresos publicitarios, o en su transformación en redes P2P legales y de pago, que implementan técnicas DRM para la protección de derechos de autor. El potencial del P2P como sistema de distribución de contenidos barato, rápido, fiable y robusto, lo convierten en una tecnología imprescindible en la nueva Internet con contenidos multimedia, cada vez más exigentes en cuanto a ancho de banda. La integración de los P2P con los DRM permite un novedoso modelo de distribución conocido por “superdistribución”, que puede ser integrado tanto en los sistemas de pago de una cuantía fija por contenido como en el de suscripción. La “superdistribución” es un caso específico de marketing one-to-one que permite que sean los propios consumidores los que se encarguen de la publicidad, distribución y venta. Para ello, además de sus esfuerzos de promoción, ofrecen sus recursos computacionales de capacidad de almacenamiento y ancho de banda. Aunque los consumidores pueden compartir activos protegidos con DRM, cada receptor debe disponer de una licencia independiente para poder reproducirlos; así pues, en este modelo, el canon por copia privada dejará de tener sentido. Junto a estos contenidos protegidos por derechos de autor, también se distribuirán contenidos de libre difusión (por la caducidad del derecho de autor) o copyleft, que seguirán siendo totalmente gratuitos para la mayoría de los usuarios, aunque en muchas ocasiones su presencia en la comunidad P2P será financiada con publicidad. La descarga de contenidos en este tipo de redes tendrá además otras ventajas: ausencia de códigos maliciosos, ficheros de alta calidad, información adicional al propio fichero descargado, etc. Un ejemplo de este novedoso sistema de distribución es PeerImpact.
30 oct 2015
Artículo BIT
Infoneurastenia (9) Videojuegos
Infoneurastenia (9) Videojuegos Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Nadie podrá decir que los videojuegos tengan precisamente buena prensa. Noticia de la agencia Reuters del pasado 24 de julio: “En Ámsterdam ya se ha abierto la primera clínica de desintoxicación para adictos a jugar en red”. Resumamos algunas de las cosas que se escriben sobre los videojuegos. “Pueden inducir comportamientos autistas, limitan la creatividad, desarrollan más la emotividad que la racionalidad, contribuyen al sobrepeso y la obesidad, crean adicción, la industria de videojuegos parece hecha por psicópatas para psicópatas”. Como contraste anticipado, este ingenuo columnista infoneurasténico escribió hace 15 años, el 24 de febrero de1992: “Una relación sostenida y no enfermiza con los compujuegos produce dos tipos de beneficios, divertirse y entrenarse intelectualmente. (…) Los niños, a través de los compujuegos, aumentan varias de las capacidades que nuestra inteligencia poliédrica necesita desplegar. (…) El juego potencia el aprendizaje y posiblemente estimula el sistema inmune”. En la actualidad, M. Prensky asevera que los modernos videojuegos interactivos generan experiencias profundas y complejas, retan al intelecto. N. Bostrom, director del Future of Humanity Institute, de la Universidad de Oxford, “no tiene duda de que la tecnología digital está influyendo sobre nuestros procesos mentales”. Yo mismo he publicado la hipótesis de que la tecnología digital contribuye a formar un nuevo tipo de inteligencia y le he dado un nombre a ese proceso: noomorfosis digital. Son muchos los que añoran las ventajas del libro frente a los “videojueguecitos”, pero no creo que podamos rechazarlos afirmando de forma maniquea que la TV o los videojuegos son malos y los libros son buenos, porque eso dependerá de los contenidos y del uso. Y referente al aprendizaje, por ejemplo, sabemos que se aprende haciendo, no leyendo. Con los videojuegos se hacen cosas, con los libros, no. Renunciar a la tecnología parece difícil a estas alturas, lo que hay que estudiar es cómo aprovechar sus innumerables ventajas potenciales. Respecto a los cuatro pilares de la cognición, el filósofo L. Marinoff dice que la tecnología digital mejora la capacidad de atención y la memoria cultural, pero, en cuanto a la agudeza lingüística y la imaginación, puede que las mejore o puede que no, depende de varias circunstancias. Los neurocientíficos sostienen que con el estudio y ejercicios mentales creamos nuevas sinapsis neuronales. Por eso escribo estas columnas y juego al Brain Training con una videoconsola.
30 oct 2015
Artículo BIT
Justo retorno
Justo retorno Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación Dicen los expertos que en los Programas Marco (PM) de la Unión Europea se encuentra una de las mayores fuentes de subvención para las actividades de investigación y desarrollo tecnológico. Mejor que debatir sobre qué es un experto será preferible dedicarse a cuestiones más lucrativas como la del justo retorno, concepto que se menciona en el Especial “Plataformas Tecnológicas Españolas” (BIT nº 159), pero sin detenerse en su descripción en beneficio de temas más prosaicos. Intentemos una aproximación a su significado y valoración. Sabemos que los fondos que gestiona la Comisión Europea proceden de las aportaciones que realizan los países miembros, es decir, de los impuestos que se recaudan de sus ciudadanos. Ya que contribuimos a estos fondos europeos que sostienen los PM, resulta legítimo perseguir el objetivo de recuperar, al menos, el dinero aportado. Los retornos se materializan a través de las entidades españolas que participan en proyectos financiados por los PM, por lo tanto, corresponde a estas mismas entidades gestionar el conocimiento adquirido y enriquecer a la sociedad que subvencionó tal esfuerzo. Analicemos algunas cifras. En el período 2000-2006 el porcentaje de la contribución española al presupuesto de la UE creció desde un 7,3% hasta un 9,5%. Si examinamos los retornos acumulados en cada uno de los PM de dicho período, por la participación española en proyectos, deducimos que no se han hecho bien los deberes, ya que su porcentaje respecto al total de los presupuestos adjudicados en cada PM, nunca alcanzó el 7%. Por otra parte, si consideramos el área de las Tecnologías para la Sociedad de la Información (TSI) y observamos la distribución entre las diferentes entidades españolas de los retornos obtenidos en el V PM (1998-2002) y en el VI PM (2002-2006), destaca el protagonismo creciente de los Organismos Públicos de Investigación, de las Universidades y de las diferentes Administraciones, pero se reduce el peso relativo de las empresas españolas. Esto es reflejo del estímulo aperturista del mundo académico e investigador, de la prioritaria orientación comercializadora de los operadores y de la progresiva pérdida de las capacidades de desarrollo e ingeniería que tenían las principales industrias del sector. Como se indica en el citado especial sobre “Plataformas Tecnológicas Españolas” (PTE) una de las funciones de este instrumento es: “Potenciar la participación española en las actividades…del VII PM. El objetivo último es alcanzar…el denominado justo retorno. El éxito de las PTE, como incubadoras e impulsoras de proyectos que alimenten la bolsa de los retornos, dependerá, en gran medida, de su capacidad para consolidar la “Innovación Abierta”, es decir, la cooperación eficiente entre las empresas –cualquiera que sea su tamaño-, el mundo universitario y los centros de investigación e innovación (públicos y privados). Los debates sobre la propiedad final del conocimiento adquirido deberán tener muy en cuenta el origen de los fondos que subvencionan los proyectos y la manera de revertirlos a la sociedad. Una herramienta que debería aprovecharse más intensamente es el concepto de “Laboratorios vivientes” (Living Labs) ya operativos en Europa y que en España sólo ofrecen, hasta ahora, referencias catalanas. El VII PM (2007-2013) está dotado con un presupuesto de 50.500 millones de euros. Al bloque de “Cooperación”, que busca promover proyectos conjuntos de industrias, universidades y centros de investigación de diferentes Estados Miembros, le corresponde la parte más relevante: 32.413 millones; de ellos, se estima que un 15% será para las PYME que podrán obtener una financiación de hasta el 75% de su participación. Si retomamos el discurso del porcentaje de la contribución española al presupuesto de la UE como referencia del justo retorno, constatamos que, para el ejercicio de 2007, se ha calculado en un 9,7% y, para el periodo 2008- 2013, la contribución media se situará en un 9.5% (el descenso respecto a 2007 se explica por la disminución de la compensación británica acordada en diciembre 2005). El desafío está servido. Sigamos atentamente su evolución.
30 oct 2015
Artículo BIT
FRONTERA. El miedo al cambio climático
FRONTERA El miedo al cambio climático Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación Desde 1945 se nos viene anunciando que la guerra fría terminaría en guerra atómica, la cual desataría el invierno nuclear. Falló la profecía. Desde 1798 en que Malthus escribió su catastrofista “Ensayo sobre el principio de la población” hemos vivido esperando una explosión demográfica que acabaría con los alimentos y la propia población. Tampoco se cumplió, ni hay visos. En 1972, el I Informe al Club de Roma (“Los límites del crecimiento”), nos previno del inminente agotamiento de las materias primas, así como de la consecuente catástrofe por contaminación y mortandad humana; las reservas de petróleo, por ejemplo, se habrían agotado hace cuatro años. Pues tampoco. Y siempre todo avalado por gran número de científicos. La moda de catástrofes actual (descontando el SIDA, ébola, las vacas locas, la peste aviar o el meteorito que chocaría con la Tierra el año 2019) se llama calentamiento global. Y no es que sea falso, como no lo es la muerte, pero es ya más complicado fijar plazos y temperaturas en climatología, sobre todo a un siglo vista, que recuerdo que es la especialidad de que se sirvió Lorenz para descubrir la Teoría del Caos sobre la imprevisibilidad de los pronósticos meteorológicos a corto plazo. Analicemos. En el planeta se alternan cíclicamente los períodos cálidos y glaciaciones, y el efecto invernadero causado por la atmósfera permite mantener la vida en la Tierra. La primera glaciación registrada ocurrió hace 2.300 millones de años, y el último gran enfriamiento se inició hace 20.000 años y terminó hace 12.000 años, con el ascenso del nivel del mar. El período actual se denomina Holoceno y precisamente gracias a la benignidad del clima se desarrolló la agricultura, con los consecuentes gases agropecuarios de efecto invernadero de origen antropogénico, lo que retrasó la glaciación previsible hace 5.000 años principalmente por aumento del CO2 atmosférico. La ruptura del ciclo natural de glaciaciones la reforzó la industrialización. Hasta 1900 el CO2 atmosférico se mantenía en un promedio de 280 partes por millón (medidas en capas de hielos polares), pero el crecimiento debido a la industrialización y quema de carbón e hidrocarburos, se manifestó exponencial y ahora se acerca a la 385 partes por millón (mediciones de Muana Loa en Hawai), lo cuál ya se está manifestando en el clima como con oportunismo político no exento de dramatismo expone Al Gore en “Una verdad incómoda”. De seguir esta tendencia, en el año 2200 la concentración de CO2 sería de 1000 p.p.m., que fue exactamente la que tuvo la Tierra cuando la brusca extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. Aunque una tendencia no es una Ley (Popper), los datos son para preocuparse. Por eso la ONU aprobó el Protocolo de Kyoto, en vigor desde 2005, para limitar los gases de efecto invernadero no controlados por el exitoso Protocolo de Montreal (para evitar el agujero de ozono). Sin embargo, de este acuerdo se excluye a China e India, por no interferir en su desarrollo, que juntas emitieron a la atmósfera 1.600 millones de toneladas de CO2 en el año 2000, equivalente a la contaminación de los EE.UU. Solución: Ahorrar y emplear energías alternativas, sin olvidar las palabras de James Lovelock, bioquímico y padre de la Teoría Gaia (la Tierra viviente): “La energía nuclear es la única medicina eficaz para curar nuestro planeta enfermo”. Mientras tanto, la eficiencia es buena y el desarrollo de las comunicaciones (nuestra especialidad) es un magnífico paliativo al energéticamente costoso transporte.
30 oct 2015