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FRONTERA. La economía española vista por un ingeniero
FRONTERA La economía española vista por un ingeniero Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación España ocupa el octavo lugar mundial en PIB en 2005 (últimos datos del Banco Mundial), habiéndolo duplicado en un lustro, cuando entonces ocupaba el undécimo. En Índice de Desarrollo Humano se encuentra según el Informe de 2006 del UNDP de la ONU en el lugar 19º, siguiendo al Reino Unido y antecediendo a Alemania. Pero un ingeniero no debe detenerse ahí, pues los datos serían incompletos. Mirando los datos cronológicos del INE (Internet es un instrumento inapreciable), resulta que entre 1997 y 2005, España se está desindustralizando de forma sistemática, desde un 17,0% del PIB al 13,57%; mientras que la Construcción, y también de forma sistemática, ha ido subiendo en ese lapso desde el 6,5% del PIB al 10,4%. Como el sector Servicios se ha mantenido prácticamente constante en un 60% del PIB, resulta que España ha basado en una década su desarrollo en la Construcción, que según sendas rectas de regresión, en 2009 superará a la Industria con un 12% (coeficientes de correlación respectivos del 0,98 y 0,96). El otro gran pilar económico, la actividad turística, supuso en 2005 el 11% del PIB, pero los ingresos por turismo disminuyen. Nos salvaría tener una potente actividad de alta tecnología, pero ésta ha pasado en una década del 2% del PIB al 1%, en progresiva disminución. Mientras tanto, el consumo por hogar aumenta, pues sólo en Comunicaciones, pasó del 1,1% del PIB en 1995 al 1,61% en 2004. En conclusión, la economía española se está basando en la Construcción de 810.000 viviendas en 2006, y en el Turismo, lo que implica mano de obra no cualificada, por lo que se han atraído a cuatro millones de inmigrantes y ha destrozado la productividad y competitividad española. Los precios de la vivienda se fundamentan en la feroz especulación municipal del suelo y en la consecuente corrupción. Y se anuncia el fin del ciclo. Mientras tanto, la única política española consiste en asegurarse la alianza de los partidos nacionalistas que con su 8,68% de diputados (promedio de las últimas nueve elecciones generales), garantizan al partido en el poder el Gobierno, ya que el promedio de los partidos nacionales es del 42,67% para el centro-derecha, el 44,30% para el socialismo y el 4,35% para el comunismo. Bastaría cambiar el sistema electoral (anglosajón de mayorías o francés de segunda vuelta) para que la batalla fuera por las ideas y la gestión en vez de para ocupar el poder. Hacerle caso a Max Weber y despreciar la política es hoy una grave responsabilidad para el ingeniero. A veces conviene dejar de lado a las Supercuerdas y los electrones. Nos va el futuro en ello.
30 oct 2015