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Artículo BIT
Otro paso adelante para el despliegue de las redes
BIT 140 AGO.-SEP. 05 2003 La prestación de servicios y la explotación de redes de telecomunicaciones implica necesariamente una incidencia sobre el territorio ya que, para ello, se hace preciso el tendido de cables, la colocación de antenas, etc., por parte de los operadores de telecomunicaciones. Para la legislación aplicable a construcción de las infraestructuras se requiere la intervención, en mayor o menor medida de las diferentes administraciones en que se sustenta el servicio que se dispersa en competencias: estatales, autonómicas y municipales cuya armonización está recayendo, con frecuencia, en la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). En diferentes foros venimos reclamando insistentemente una integración armónica de las distintas normativas aplicables en el despliegue y explotación de las redes de telecomunicaciones, particularmente de aquellas que provienen de distintas administraciones en razón de las competencias que cada una de ellas tiene asumidas y que están claramente delimitadas en la Constitución y en las leyes. Ha habido un momento en que la situación creada por la dispersión e incluso el caos normativo al respecto ha supuesto un riesgo cierto de bloqueo. En ese momento, el Colegio fue consciente de ello e hizo una llamada especial reclamando la armonización de las ordenanzas municipales que estaban apareciendo en materia de telecomunicaciones, ya que suponían la práctica imposibilidad de despliegue de redes y, en consecuencia, que España quedase relegada en el acceso a la sociedad de la información y el conocimiento. Afortunadamente, los poderes públicos de que se dotan los Estados democráticos cumplen sus funciones y poco a poco se está clarificando el panorama. Así, en relación con el conflicto entre el derecho de los operadores habilitados para el despliegue de redes y la facultad de los Ayuntamientos para establecer ciertas condiciones, la Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de enero de 2000 sentó las bases para desbloquear la situación al señalar en sus fundamentos de derecho que: "El ejercicio de dicha competencia municipal en orden al establecimiento de exigencias esenciales derivadas de los intereses cuya gestión encomienda el ordenamiento a los Ayuntamientos no puede traducirse, en ningún caso, en restricciones absolutas al derecho de los operadores al uso u ocupación del dominio público municipal, ni siquiera en limitaciones que resulten manifiestamente desproporcionadas.” Con base en esta Sentencia y en otros impecables y sólidos argumentos propios, la CMT ha dictado varias Resoluciones en las que sienta doctrina, no sólo para el despliegue de redes sino también para el establecimiento de los requisitos a los Ayuntamientos y otros entes públicos cuando ejercen una actividad económica propia de operadores, ya sea para establecer o explotar redes o para proveer servicios de telecomunicaciones. Aunque la mayor parte de ellas se han ceñido al despliegue de las redes de cable, los argumentos se mantienen y también han sido aplicados recientemente en una Resolución referida al despliegue de redes Wi-Fi. Pero la ola de clarificación sigue su avance y ya está llegando al controvertido asunto del despliegue de estaciones de telefonía móvi, que tanto se ha visto afectado por condicionantes sociales y políticos. En este caso es el poder judicial, por medio de distintos Tribunales Superiores de Justicia autonómicos, el que está contribuyendo a limar los conflictos que han sido creados, fundamentalmente, por la aparición de multitud de ordenanzas municipales específicamente dedicadas a este despliegue y promulgadas en medio de un clima de alarma social desmesurada. Distintas sentencias coinciden con la doctrina de extralimitación de la CMT, en cuanto a que las competencias municipales no pueden servir de título ni justificación para, a través de las mismas, regular materias de ajena competencia como son las telecomunicaciones. Y aparece en la línea jurídica dominante un fundamento de derecho que consideramos de gran interés, al recoger que “una instalación concreta que se pueda instalar en un municipio no puede contemplarse aisladamente con independencia de los elementos que componen la red global del operador, y las determinaciones técnicas de los equipos pertenece a la competencia estatal, con lo que se hace posible la prestación del servicio de interés general”. Desde nuestras Instituciones vemos con satisfacción esta secuencia de actuaciones al considerarlas beneficiosas para nuestro sector que, paso a paso aunque lentamente, va despejando incertidumbres y delimitando campos de actuación en el complejo marco jurídico de la organización territorial española. Sería deseable su inmediato reflejo en la práctica diaria, contribuyendo así cuanto antes a que los operadores dinamicen la inversión en infraestructuras en España. OTRO PASO ADELANTE PARA EL DESPLIEGUE DE LAS REDES lu Editorial
30 oct 2015
Artículo BIT
Un nombramiento acertado
En el mes de julio el Gobierno anunció la puesta en marcha del plan España.es para el desarrollo de la Sociedad de la Información, dotado con un presupuesto de 1.029 millones de euros para el periodo 2004-2005. Se trata del segundo plan que Josep Piqué propone y arranca en los prolegómenos de un proceso electoral...y deja el cumplimiento a otro. Esperamos y deseamos que no suceda como con el plan Info XXI, y que el nuevo Ministro de Ciencia y Tecnología, Juan Costa, asuma e impulse este proyecto. Una señal muy positiva de que así va a ser es la elección de nuestro compañero Jorge Pérez como Director General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información. Conocido por todos, tanto por su trabajo como catedrático en la Escuela de la Universidad Politécnica de Madrid como, especialmente, por su brillante etapa como Decano del COIT y Presidente de la AEIT durante dos legislaturas es, sin duda, uno de los más destacados expertos del sector. Su brillante labor como responsable del GRETEL y del Foro de las Telecomunicaciones durante los últimos años, su excelente relación con todos los agentes del sector, su conocimiento de nuestras telecomunicaciones y sus circunstancias, y su reciente paso por Red.es, le erigen como una magnífica elección para hacer rentable el escaso tiempo que resta hasta las próximas elecciones generales. El Colegio siempre ha apostado por la excelencia en el ejercicio profesional de nuestros colegiados para llegar a ser la referencia en el sector y una garantía en el despliegue de sus infraestructuras. En este camino, desde el COIT y la AEIT, y con especial interés ponemos, como no puede ser de otra forma, el hombro para colaborar lealmente en todo aquello que Jorge necesite. A su entera disposición tenemos que estar todos. UN NOMBRAMIENTO ACERTADO
30 oct 2015
Artículo BIT
Tras el ladrillo, las telecomunicaciones
BIT 142 DIC.-ENE. 11 2003 Los últimos datos aportados por la OCDE y el Banco de España muestran que nuestra economía continúa creciendo, y lo hace de forma sostenida y por encima de algunos de los más importantes países de la Unión Europea. Sin embargo, el pasado mes de Octubre, nuestro compañero Jaime Caruana, Gobernador del Banco de España, avisaba de que este crecimiento está básicamente sostenido por el sector de la construcción y alertaba sobre el peligro que supone no disponer de otras vías de generar riqueza cuando los ladrillos empiecen a aflojar, algo que ya se ve en el horizonte. Se preguntaba Jaime Caruana qué otro sector o sectores relevarán al inmobiliario en el futuro, cuando sea necesario. Nosotros, lógicamente, creemos que uno de ellos, probablemente el más importante, debe ser el de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información y que ello vuelve a ser posible ya que empieza a dar síntomas de recuperación. En el comienzo de un nuevo año, en las puertas de un proceso electoral que dará vía a nuevos objetivos políticos, depurados ya muchos de los excesos cometidos en la época del "boom" tecnológico, con las cuentas de las empresas saneadas y sus deudas reducidas a niveles aceptables, y situados en el principio de lo que parece ser una clara recuperación de la economía mundial, parecen darse las condiciones objetivas para lanzar nuestro sector e impulsar la definitiva incorporación de nuestro país a la Sociedad de la Información. De ser así, ello debería suponer un reconocimiento explícito por parte del Gobierno que surja tras las próximas elecciones el que este sector será uno de los que dinamizará nuestra economía, lo que debe significar, entre otras cosas, mayores inversiones en I+D+i y en redes de banda ancha, más impulso a la televisión digital terrenal, y más impulso a los servicios avanzados, junto al compromiso de una auténtica administración electrónica como ejemplo para el resto de los ciudadanos. Pero, sobre todo, y en conjunto, es necesario que las futuras políticas económicas dejen de ver este sector como generador de recursos públicos para otras inversiones y acaben con una excesiva e injustificada presión sobre los precios para ayudar al ajuste del IPC. Deberían pasar a reconocer a las telecomunicaciones y las tecnologías de la información como el soporte de la Sociedad de la Información, como un decisivo factor de mejora de la productividad nacional, y gracias a ello, como motor del conjunto de nuestra economía. TRAS EL LADRILLO, LAS TELECOMUNICACIONES
30 oct 2015
Artículo BIT
25 años no es nada
25años pasan muy deprisa, en especial en un sector como este. Parece que fue hace poco cuando arrancamos con enorme ilusión esta revista que ahora cumple un cuarto de siglo. Repasar y recuperar situaciones y momentos concretos, forma parte de mi experiencia personal y de la de todos los que han participado en este proyecto desde 1978. BIT pertenece al acervo intelectual de una profesión que entonces, en 1978, iniciaba la ascendente trayectoria que ahora nos permite servir a nuestra sociedad como expertos imprescindibles para su desarrollo. Nuestro órgano de información ha venido siendo, durante muchos años, especialmente aquellos en los que nuestra profesión aún no tiraba tecnológicamente de la sociedad como sucede ahora, soporte y nexo de unión para todos los ingenieros de Telecomunicación. Con el paso del tiempo, y según la tecnologías de la información y las comunicaciones se convertían en el eje de desarrollo del conjunto de la sociedad, nuestro BIT se hacía más divulgativo, y más necesario tanto para nosotros mismos como para el conjunto del sector, y nuestra profesión más imprescindible. Cuando nace nuestra revista, el número de colegiados no llegaba a 1500. Ahora, cuando cumple 25 años, nuestra institución cuenta con casi 12000 colegiados, estando en cuanto al número de profesionales, entre las tres primeras de nuestro país. Para BIT, empezar fue un proceso duro, como lo son todos los principios. Pero este fue, además, tremendamente ilusionante. Los números iniciales de BIT disponían de recursos perfectamente definibles por escasos. Manual Gamella fue el director del número uno. Una profunda reflexión sobre la vida y su lugar en ella, le llevó a replantearse su papel en este mundo, de forma tal que abandonó esta tarea, eso sí, con el trabajo bien hecho y me paso, como antes dije, a mí el testigo. Una idea importante desde el inicio fue la convicción de que teníamos que dar vida a una revista dinámica y amena, divulgativa e interesante para cualquier teleco. 25 años no es nada Enrique Gutiérrez Bueno Decano-Presidente del COIT/AEIT BIT 142 DIC.-ENE. 14 2003 “Repasar y recuperar situaciones y momentos concretos, forma parte de mi experiencia personal y de la de los que han participado en este proyecto desde 1978”. Además, debía ser una publicación desde los ingenieros de Telecomunicación hacia el sector, que llegara a ser referencia y respetada por todos. Ya entonces, con Angel Luis Gonzalo como Decano y Presidente, nuestras instituciones tenían una señalada vocación de servicio hacia la sociedad, probablemente marcada por la formación que entonces se nos daba en la única escuela que había en España. O porque los ingenieros de Telecomunicación, por la filosofía intrínseca a nuestros conocimientos, siempre en evolución y en permanente actualización, somos poco corporativos y muy solidarios. Se trataba de que BIT fuera, a la vez, divulgativa, interesante y entretenida, fácil de leer para cualquier ingeniero de Telecomunicación , fuera cual fuera su especialidad. Además, y sobre todo, trató de ayudar a nuestros compañeros a salir del letargo “técnico” con el que se acababan los estudios, y se concienciasen de la complejidad del sector en que trabajábamos y de la escasa atención que le dedicaban los poderes públicos de entonces. Es importante recordar que BIT nace con la extinta UCD en el poder, en una ilusionante etapa histórica para nuestro país, en la que la reflexión y el debate eran cosa cotidiana en todos y cada uno de nosotros. Prueba del control de gastos que entonces operaba, la gestión de la publicidad se les asignaba a futuros compañeros ingenieros que en esos momentos estaban en los últimos años de carrera, lo que les suponía una ayuda económica y algo de experiencia y conocimiento del sector. Esta labor fue ejercida por Luis Gonzales Souto, ahora en el CDTI, por Pedro Alonso, ahora director de operaciones de ONO y miembro del Consejo de Colegio, y por una larga serie de colaboradores imprescindibles, entre ellos: Jorge Aritmendi, Jorge García, José Luis Sevillano, Juan José Mari, Ramón Celaya, Fernando Peña, Yolanda Fernández Becedas....,hasta que, siendo director Antolín Velasco, esta función pasó a ejercerse por persona ajena a nuestra profesión. De BIT han sido directores, en diferentes etapas, Manuel Gamella, yo mismo, Mario Urea, Antolín Velasco, Félix y Jorge Pérez Martínez (ex equo), yo mismo de nuevo, César Rico, y, ahora, José Manuel Huidobro. Cada etapa tuvo, lógicamente, sus características. Manolo Gamella fue el de la primera piedra. Probablemente, mi primera etapa fue la de los cimientos, que, con el tiempo, se han demostrado sólidos. Mario Urea le dio a la revista un aire intelectual, mientras que Antolín Velasco profesionalizó su gestión , pues fue durante su mandato cuando se incorporó a la revista una periodista, Carmen Fernández Ruiz, que sigue con nosotros como di- BIT 142 DIC.-ENE. 15 2003 rectora adjunta, representando el único puesto remunerado en la labor de edición de nuestra revista. La de Jorge y Félix, destacó por su brevedad (sólo dos números), por el difícil momento en que tomaron el relevo, y por lo bien que lo hicieron, peculiaridad de ambos allá por donde han pisado. Ellos fueron responsables del número 50, primer especial que nuestro BIT editó. Mi segunda etapa como director coincide con la etapa de Jorge Pérez como Decano, y la revista corre pareja al despegue de nuestro Colegio. En 1999, cuando soy elegido decano, Cesar Rico pasa a dirigir nuestra revista, dándole la solidez que necesitaba para estar a la altura que los ingenieros de Telecomunicación ya tienen a nivel nacional, para ser sustituido por José Manuel Huidobro en 2003, el mejor de todos nosotros. En conjunto, ha sido un trabajo permanente, continúo y vertebrado en torno a una labor de servicio a la profesión que siempre ha sido bien recibido y valorado por el sector, según demuestran las varias encuestas que se han venido haciendo en el tiempo. Un aspecto destacable, y necesario para entender la trayectoria de BIT es la gran disponibilidad que han demostrado siempre los autores de los artículos y trabajos que han ido poblando nuestras páginas. Obviamente, si la labor de dirección o la pertenencia al consejo editor no eran remuneradas, tampoco lo han sido la redacción de artículos y demás trabajos realizados por terceros. Debo destacar que ello no ha sido impedimento para que la participación haya sido siempre altísima, sin que recuerde a nadie que, a la hora de solicitarle una colaboración, nos la haya negado. La revista nació y se consolidó siempre con el trabajo desinteresado y gratuito de todos, lo que da más valor a los logros alcanzados en estos 25 años. Pero 25 años no es nada. Son solo la primera etapa, y un fructífero periodo inicial, que no es sino el comienzo de una publicación de referencia en el sector, orgullo de todos, que tiene por delante un futuro lleno de contenidos, pues no en balde se ubica en el sector más cambiante de nuestra economía y esta dirigido por y para los ingenieros de Telecomunicación, la profesión más actual y dinámica de las que hasta ahora existen. Dentro de otros 25 años, recordaremos esto. lu 25 años de BIT 2003 Todos los directores de BIT, a falta de Mario Urea. De izda. a dcha. (arriba): Enrique Gutiérrez Bueno, Félix Pérez, José M. Huidobro, Jorge Pérez, Antolín Velasco y (abajo) Manolo Gamella y César Rico
30 oct 2015
Artículo BIT
De General Arrando a Fernández de la Hoz: Una visión personal de la reciente historia del COIT
Cuando en los primeros días del año 1981 entré en la sala de juntas del Instituto de la Ingeniería de España mi sensación era agridulce. Contrastaba el aspecto tradicional -casi vetusto- del edificio con el entusiasmo y juventud del grupo de ingenieros de telecomunicación (todavía no éramos telecos) que alrededor de la mesa debatían sobre la situación general del país – en pleno proceso de transición – y la realidad de nuestro sector. Estaba allí casi por casualidad, mi “delito” era haber escrito, unos meses antes, un artículo en el BIT número 12 sobre el modelo de paradigmas propuesto por Thomas S. Kuhn para explicar el desarrollo de la ciencia. Era un joven profesor de la “Escuela” –la 1ª promoción de la de Barcelona estaba todavía en las aulas- y estudiante de sociología. Una rareza que me igualaba a los miembros de unas juntas muy poco convencionales. Me enteré que tres años antes un grupo voluntarioso de “progres”, también jóvenes ingenieros, habían formado una “candidatura democrática” que había roto la tradicional alternancia entre representantes oficiosos de Telefónica y Standard desde la fundación de la AEIT (1965) y el COIT (1967). Con ellos había nacido un nuevo estilo de asociacionismo profesional, tan heterodoxo como minoritario, constituido por 2.000 ingenieros de los que un elevado porcentaje eran poco convencionales. (... 1985): EL COIT Y LA AEIT DE LOS TELE¿QUÉ? Con su habitual ingenio, nuestro compañero J.A. Martín-Pereda definió de esta manera a las promociones de los años setenta. Trabajábamos en algo tan largo -tele ¿qué?- que se relacionaba con los teléfonos y los telegramas, artefactos que tampoco parecían tan com- De General Arrando a Fernández de la Hoz: Una visión personal de la reciente historia del COIT Félix Pérez Martínez Vocal, Vicesecretario y Secretario del COIT/AEIT 1981-1999 BIT 142 DIC.-ENE. 18 2003 “Los objetivos del COIT y la AEIT eran elementales: apoyar el proceso general de modernización del país y conseguir que nuestras autoridades asumiesen el papel protagonista que nuestro sector y sus profesionales debían jugar en el futuro de la naciente democracia”. plicados como para justificar cinco años de duros estudios. Nuestras oportunidades laborales se reducían a Telefónica, sus empresas suministradoras y la Escuela. Pero, como éramos tan pocos, siempre encontrábamos un hueco. Sin embargo, unos profesores jóvenes, que habían estado en EEUU, nos habían educado en dos postulados básicos: el valor intrínseco de la tecnología y la necesidad de adaptarse al continuo cambio tecnológico. Éramos "otros ingenieros", no llevábamos traje ni corbata como los de “Caminos o “Industriales”, nos quemábamos con los soldadores y leíamos con avidez las revistas técnicas americanas. Mientras tanto, la sociedad recelaba de unos artefactos -¿computadores? ¿ordenadores?- que eliminaban puestos de trabajo y nuestros políticos, ocupados en la transformación político-social del país, no nos hacían ningún caso, aunque asociaban nuestra actividad con la modernidad. Los objetivos del COIT y la AEIT eran elementales: apoyar el proceso general de modernización del país, lo que incluía la propuesta de sustitución de los colegios profesionales por las asociaciones ¡qué cosas!, y conseguir que nuestras autoridades asumiesen el papel protagonista que nuestro sector y sus profesionales debían jugar en el futuro de la naciente democracia. En ello concentrábamos nuestros esfuerzos. Se realizó un informe sobre el primer Plan Nacional de Investigación Científica y Técnica (1978), contribuimos al Libro Blanco de las Telecomunicaciones (1981), creamos el premio al Ingeniero del Año (1982), participamos en la organización del “Año Mundial de las Comunicaciones” (1982), organizamos Jornadas Sectoriales (1983) y las XXII Jornadas Europeas de Telecomunicación (1983), tomamos posición ante la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (1984) y un largo etc. de actuaciones. Mientras tanto, nuestras instituciones crecían en número de miembros, 3.500 en 1985; el BIT se convertía en una de las revistas leídas en el sector y se nos quedaba pequeño General Arrando donde íbamos ocupando los escasos metros cuadrados que dejaban libres otras asociaciones. Los exiguos presupuestos que manejábamos, 13,2 millones de pesetas en 1980, crecieron hasta los 40 millones de 1985, síntoma evidente del incremento de actividades. El personal de la Se- BIT 142 DIC.-ENE. 19 2003 Ô cretaría, un Secretario Técnico apoyado por media docena de personas que incluían la redacción del BIT era también escaso y ponía de manifiesto el carácter voluntario con que se desarrollaban las mismas. Por otro lado, el Ejercicio Libre también crecía, a pesar del escaso esfuerzo que se le dedicaba. Gracias a la aplicación de la Ley de Antenas Colectivas en el “boom” de la construcción y al desarrollo de las comunicaciones móviles en grupo cerrado, pasamos de unos ingresos de 2,7 millones de pesetas en 1980 a 9,4 millones en 1985. Aunque el pequeño número de compañeros implicados –apenas un centenarsiempre protestaban, con razón, del poco interés que les dedicábamos; lo que era coherente con el pensamiento imperante entre los miembros de las Juntas. En apenas cinco años nos convertimos en los expertos naturales de lo que se acabó denominando Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC), adjetivadas como "nuevas" por otros. Pasamos de ser tele¿qué? a ser TELECOS, ingenieros con mayúsculas. En nuestro país se había producido un cambio radical. Se empiezan a abrir los mercados y se atisba el proceso de liberalización del sector. Nuestras tecnologías son consideradas protagonistas del cambio, unas tecnologías cuyos secretos desvelan los contenidos de los planes de estudios de dos Escuelas de calidad reconocida por todos. (1985-1990): EL COIT Y LA AEIT DE LOS TELECOS Sin apenas entorno industrial y ninguna en I+D, nuestro sector se puso de moda. Los sucesivos gobiernos financiaron iniciativas que, si bien comparados con otras similares en otros países no eran espectaculares, suponían un crecimiento sin precedentes en términos relativos. Por otra parte, la introducción masiva de las TIC’s en el país y, sobre todo, el crecimiento vertiginoso del sector informático propició que algunos autores calificasen a este quinquenio de “prodigioso”. Éramos los mejor preparados y fuimos reclamados de forma masiva ante el nuevo reto. El desajuste de la demanda frente a la oferta alcanzó proporciones desmesuradas, lo que se tradujo en garantía de empleo y mejoras en las condiciones laborales de los expertos las telecomunicaciones (el salario medio se dobló en seis años). Los jóvenes ingenieros de telecomunicación desarrollaron trayectorias profesionales rápidas y brillantes, renunciando a los puestos laborales tradicionales (Telefónica, DGTel, incluso las Escuelas) para apostar por las empresas multinacionales y las privadas nacionales más dinámicas o que ofrecían mejores condiciones. Fuimos los profesionales de moda. Un TELECO podía elegir donde trabajar antes de acabar la carrera, estabamos en los medios de comunicación y todos los jóvenes querían ser TELECOS, aunque pocos lo conseguían por la elevada nota de acceso pedida en las escasas escuelas abiertas. Por otro lado, a lo largo de estos años los ingenieros de telecomunicación, por primera vez, ocuparon de forma masiva cargos de responsabilidad en el sector. Las expectativas de crecimiento del sector estaban cuestionadas por el escaso número de titulados, se elaboraron planes de reconversión e otras titulaciones y se abrió el grifo de las nuevas escuelas, al principio con el apoyo de nuestras instituciones que proponían un techo de cinco distribuidas uniformemente por el territorio nacional. La universidad reaccionó (en exceso) y, dada su inercia, consiguió responder a las necesidades cinco años después, cuando el espejismo había desaparecido. La profesión volvió a conocer el paro, a pesar de lo cual las universidades siguieron generando escuelas sin ningún control; situación que todavía se mantiene. Nuestras instituciones entraron en crisis, se habían cumplido en buena medida los objetivos. Así lo demuestra la creación de la Dirección General de Telecomunicaciones (nuestra histórica reivindicación) y, sobre todo, el nombramiento de Javier Nadal, hasta entonces Secretario del COIT y la AEIT, como su responsable. En el nuevo contexto los miembros de las Juntas perdieron la unidad de criterios y aparecieron dos tendencias contrapuestas en su seno: los que deseaban mantener una posición crítica con los poderes públicos y los que apostaban por una estrecha colaboración con ellos. Fueron años difíciles en los que estos problemas apenas salieron al exterior de las juntas. Seguimos trabajando, pero con objetivos desdibujados. En mi opinión esta etapa se caracterizó tanto por la consolidación de nuestras instituciones y su definitivo reconocimiento en el sector, como por la pérdida de su carácter crítico con el poder. De hecho, para el COIT y la AEIT fue una etapa de transición en la que, las personas que sustentaban ambos criterios, todas responsables de uno de los periodos más fructíferos de nuestras instituciones, nos pasaron el testigo a colegiados que no habíamos participado en la “movida” de los setenta. Lo hicieron poco a poco, con generosidad y naturalidad. En 1990 ya éramos más de cinco mil colegiados y un presupuesto de 75 millones de pesetas, de los que 23 millones procedían del ejercicio libre, demostraba que nuestro prestigio social superaba ampliamente lu 25 años de BIT BIT 142 DIC.-ENE. 20 2003 la realidad de nuestras instituciones representativas. (1990-1999): CAIDA Y RECUPERACIÓN DE LA PROFESIÓN En 1990, tras el nombramiento de Angel Luis Gonzalo como Comisario de la Expo-92, Jorge Pérez se convirtió en nuestro Decano y Presidente. Al frente de unas juntas renovadas, el COIT y la AEIT iniciaron una nueva etapa caracterizada por el crecimiento y reconocimiento definitivo de su papel protagonista. El entorno sufrió de nuevo un cambio drástico, la liberalización del sector convierte al “dinero” en un nuevo protagonista frente a la tecnología que, poco a poco, pasará a tener un papel meramente instrumental. La ruptura del monopolio de Telefónica y su privatización cambian drásticamente las reglas de juego. Telefónica abandona sus compromisos industriales lo que, a la postre, se traducirá en la practica desaparición de la industria de telecomunicación en este país. Se consolida una industria de comercialización que requiere pocos puestos de trabajo y a la que no responde el perfil clásico del ingeniero de telecomunicación. Todo ello inmerso en un proceso de globalización mundial de mercados y tecnologías. Las tecnologías “duras” quedan en manos de unas pocas multinacionales sobre las que el gobierno apenas tiene control. Las numerosas escuelas ya creadas empiezan a suministras promociones numerosas de ingenieros preparados para desarrollar unas tecnologías que el sector no necesita. El paro se convierte en uno de los problemas de la profesión. Afortunadamente, la situación duró pocos años, la aparición de nue-Ô “Los ingenieros de telecomunicación, por primera vez, ocuparon de forma masiva cargos de responsabilidad en el sector” vos operadores y el desarrollo de nuevos servicios, especialmente las comunicaciones móviles digitales y el sorprendente desarrollo de INTERNET, abre nuevos campos de actividades a nuestra profesión asociadas a las tecnologías “blandas”: despliegue de infraestructuras, ingeniería de sistemas, y desarrollo de aplicaciones y servicios. Con la convergencia de la electrónica, la informática, las comunicaciones y el audiovisual, nuestra profesión, vuelve a recuperar el tono y al pleno empleo. El COIT y la AEIT participan activamente en este cambio. Es un periodo que se caracteriza por la transcendencia de sus posiciones públicas, por el desarrollo de grandes proyectos tecnológicos, por el incremento de sus miembros –se alcanza el colegiado 10.000 en 1998- y por el aumento espectacular de los Grupos de Trabajo y de los Servicios ofrecidos a los colegiados. Los informes “Reflexiones sobre el Segundo Operador de Redes Públicas” (1992), “España en la Sociedad de la Información” (1995) y “Competencia y Regulación en los Mercados de las Telecomunicaciones, el Audiovisual e Internet” (1998) se convierten en referentes para la toma de decisiones en el sector. Nuestro Decano es nombrado miembro permanente del Congreso Asesor de las Comunicaciones (1993). Organizamos las XXXI Jornadas Europeas de Telecomunicación (1992) y participamos en la creación de la Real Academia de la Ingeniería con un elevado porcentaje de sus miembros entre nuestros compañeros. El COIT y la AEIT desarrollan tres grandes proyectos, pioneros en su momento, para demostrar las posibilidades de nuestras tecnologías. En el proyecto ETSIT-TELEENSEÑANZA (1991), con la colaboración del CDTI, DGTel, Fundesco y Telefónica, se imparten por primera vez clases vía satélite desde la Escuela de Madrid. Pocos años después, se generaliza la experiencia a todo Europa a través del proyecto TEN (Trans-European and Tele-education Network). Finalmente, el proyecto INFOVIA-INTERNET del IEE, liderado por la AEIT, pone anticipadamente a disposición de los ingenieros los servicios de correo electrónico e INTERNET. Otro cambio significativo de este periodo, frente a etapas anteriores, es la diferente consideración que se da al Ejercicio Libre de la Profesión. Superadas las reticencias históricas, y considerándolo como una actividad consustancial con la existencia del COIT, se profesionaliza su Grupo de Trabajo. En 1992 se presenta el documento “Estudio de Áreas de Actividad y Competencia de los Profesionales de la Ingeniería de Telecomunicación”, que inicia un costoso y lento proceso para desarrollar esta actividad y que concluirá con la publicación del Real Decreto- Ley 1/98 de 27 de febrero que transformará el Ejercicio Libre de la Profesión con el desarrollo de las ICT’s. Es también la época de la firma de los primeros acuerdos sobre visados de proyectos con los operadores que, junto con las ICT’s, permitirá dar un salto cualitativo en los presupuestos de nuestras instituciones y abrirá una nueva etapa para nuestras instituciones, la que encabezará nuestro actual Decano y Presidente Enrique Gutiérrez Bueno. Dos hechos muy significativos cierran esta etapa. Por un lado, la celebración del II Congreso Nacional de la Ingeniería de Telecomunicación en 1998 (42 años después del primero) con la participación de 1.500 congresistas, de todas las instituciones y empresas significativas del sector y un presupuesto superior a 200 millones de pesetas. Por otro, en octubre de 1998 se inaugura la nueva sede de la calle Fernández de la Hoz. Ambos acontecimientos constituyen la culminación de 30 años de historia caracterizados por el éxito de una profesión que, con sus sombras, siempre ha sido protagonista en el sector. El hecho de que pocos años después se inaugurase la nueva sede de la calle Almagro demuestra la energía que caracteriza a sus instituciones representativas. A MODO DE CONCLUSIÓN El autor de estos párrafos comenzó su colaboración con el COIT y la AEIT cuando la revista BIT publicaba su número 12 y concluyó sus responsabilidades colegiales cuando se publicó el número 112. Creo que los cien números de la revista describen el nacimiento del ingeniero postindustrial. Un ingeniero que se enfrentará en los próximos años a retos tan significativos como la masificación, la descentralización colegial o las consecuencias del nuevo modelo de educación superior propuesto por Bolonia. Desde la nostalgia de estas páginas sólo me queda manifestar mi confianza en que se incremente entre nosotros un sano corporativismo que nos aglutine en torno a nuestras instituciones y nos abra las puertas de nuevos sectores a los que tradicionalmente hemos renunciado. Asimismo, espero que escuelas de calidad, impartiendo contenidos innovadores, egresen "expertos naturales en las TIC’s" adaptados a las nuevas necesidades del mercado laboral. Si esto ocurre nos asentaremos definitivamente y alejaremos el riesgo de convertirnos en otra más de las profesiones subempleadas. Estoy seguro que, con nuestras tecnologías y nuestro esfuerzo, lo vamos a conseguir. M lu 25 años de BIT
30 oct 2015
Artículo BIT
La deontología profesional como garantía de futuro
«No hay nada más inútil que hacer eficientemente aquello que no se debiera hacer. Porque eficiencia es hacer las cosas bien; pero eficacia es hacer bien las cosas que hacen falta». Comparto esta tesis que mantiene Peter Drucker en sus clases para directivos, pero hay que admitir lo fácil que resulta medir esa eficiencia a corto plazo, que reparte beneficios inmediatos, sin esperar a ver cómo afecta al proyecto global de una empresa; sin embargo, la eficacia necesita más largo plazo para ser apreciada y recompensada. Incluso, en ocasiones, a los eficientes no les preocupa la eficacia. La rápida rentabilidad personal de una gestión eficiente antes aun de valorar su eficacia, así como los cortos periodos de evaluación de estas actuaciones han sido, en mi opinión, algunas de las causas que han provocado la última crisis de gestión empresarial sobre cuyas soluciones posibles tanto se debate ahora. Por eso, la sociedad vuelve a reclamar modos de actuación acordes con el concepto tradicional de ética y las empresas se apuntan a los vientos reinantes proponiendo códigos o acuñando términos tales como ética corporativa u otros similares. Sin embargo no se debería usar el concepto de ética como un parámetro más, dirigido a salvar la imagen en una situación coyuntural porque así lo demanden los tiempos. La ética es un concepto secular que está asociado inicialmente a la persona y cuando se aplica a la actuación profesional se funde con la deontología o tratado del deber: lo que se debe hacer. En los casos, como es el nuestro, de las profesiones colegiadas reguladas, es obligado ejercer las competencias en el marco de un código deontológico, siendo usual que la fama o el prestigio profesional se sustente en una dilatada carrera y no en coyunturas. Porque no olvidemos que la facultad de ejercer profesionalmente es, salvo inhabilitación, un derecho personal vitalicio que constituye nuestro principal activo. En esta edición conmemorativa de los 25 años de BIT, se ha elegido el futuro como la perspectiva que más nos interesa abordar y, con ese horizonte, el ejercicio profesional de los ingenieros de telecomunicación, sustentado en el código deontológico que les vincula, debe reclamar su sitio como un valor seguro en este futuro que aborda hoy nuestra revista. La deontología profesional de nuestros ingenieros ha de ser una referencia no sólo para el sector de las telecomunicaciones sino también para una sociedad que ya hace tiempo que les ha reconocido su autoridad técnica. Las telecomunicaciones transcienden la tecnología y se convierten en soportes necesarios para el cumplimiento práctico de ciertos derechos fundamentales de la persona como el derecho a la información, y en su uso deben quedar también garantizados preceptos constitucionales no menos importantes como el secreto de las comunicaciones, sin olvidar el bienestar social o personal que la prestación de los servicios de telecomunicaciones puede acarrear. La deontología adquiere aquí una dimensión social más importante si cabe. Pero además, porque las sociedades se construyen sobre los individuos, nuestra ética y nuestra deontología profesional han de ser también componentes fundamentales para que las empresas en que trabajemos se instalen en ese ámbito de ética corporativa tan anhelado últimamente. M La deontología profesional como garantía de futuro Francisco Mellado García Vicedecano del COIT. Presidente del Comité de Deontología del COIT
30 oct 2015
Artículo BIT
Tal como éramos
Aquel primer número del BIT de hace 25 años que ahora hojeo aquí en mi mesa, y del que yo era director, me provoca una curiosa mezcla de recuerdos y de sensaciones. Tengo que tratarlo con cuidado, porque es el único ejemplar que queda en los archivos de nuestra revista y hace años que debí perder el mío en algún cambio de casa. Desde luego es satisfactorio ver cómo aquel empeño por que nuestro colectivo profesional contara con un medio digno y eficaz de comunicación propio, ha dado origen a esta revista de ahora, cuyo último número tengo también aquí delante para comparación. En el número 100 del BIT, hace ya siete años, conté, hasta donde podía recordar, cómo fue la prehistoria de la cosa. Y es que para comprender hoy los comienzos de nuestra revista hay que remontarse a los años anteriores a 1978, por lo menos hasta 1974, cuando un grupo de “jóvenes ingenieros” de entonces empezamos a movernos por los viejos locales del palacete del Instituto de Ingenieros Civiles de España donde se alojaban el COIT y la AEIT. Lo que nos motivaba esencialmente era el estar convencidos de la necesidad de hacer participar a nuestra profesión en los cambios generales que se estaban gestando por toda la sociedad española de aquellos años. Eran tiempos agitados en múltiples aspectos. Se respiraba en el ambiente que aquella España cerrada, rígida y autoritaria tenía sus días contados (aunque aún no supiéramos cuántos), y no queríamos ser meros observadores, ni mucho menos rémoras, de aquella transformación. Siguiendo el ejemplo de otras ramas profesionales, aquellos “jóvenes ingenieros” constituyeron un grupo de trabajo sobre los “nuevos problemas de la ingeniería” y consiguieron permisos y modestos presupuestos para editar un “Boletín Informativo de Telecomunicación”, inicialmente en forma de una sola hoja DIN-A3 plegada (“el BIT-hoja”). Ya nadie recuerda cuántos de aquellos “bithojas” llegaron a publicarse, pero sí que todo cambió, y mucho, tras aquel 20-N de 1975, que, en nuestro caso, animó a los “jóvenes ingenieros” a promover las “candidaturas democráticas” que en las siguientes elecciones rompieron la tradicional alternancia entre representantes de Telefónica y de Standard Eléctrica en las juntas del COIT y de la AEIT (como en el número 100, pido otra vez perdón por tanto entrecomillado, que sólo quiere reflejar lo raro que hoy suena ya todo aquello). La nueva situación requería nuevos medios, y así aquel embrionario “BIT-hoja” se transformó en una auténtica revista, ésta que todos conocemos, y no es casualidad que su año de aparición coincida precisamente con el del nacimiento de la actual Constitución española. En sus distintos planos, son expresiones del mismo impulso vital por hacer que las instituciones sociales y sus instrumentos respondan a las ne- Tal como éramos Manolo Gamella BIT 142 DIC.-ENE. 26 2003 Aquellos “jóvenes ingenieros” constituyeron un grupo de trabajo sobre los “nuevos problemas de la ingeniería” y consiguieron permisos y modestos presupuestos para editar un “Boletín Informativo de Telecomunicación”. cesidades de una realidad en evolución. La austeridad de aquel primer número me resulta ahora entrañable y, sin embargo, nos pareció un logro tan avanzado entonces. Lo componen 24 páginas de un papel barato, con texto y fotos sin color, excepto en las tapas cuya portada muestra un logotipo, diseñado a imitación del que utilizaba entonces Televisión Española, seguido de una temerosa declaración de su contenido “técnico y profesional” (para evitar complicaciones político-administrativas), y una pequeña foto invernal y nostálgica del palacete de la calle General Arrando (entonces aún General Goded) que viene a recordarnos dónde empezó todo. El titular destacado de portada era “EL FUTURO DEL IICE” (el Instituto de la Ingeniería de España actualmente), que era nuestra forma doméstica de expresar cuánto nos preocupaba en aquellos días un futuro que se nos presentaba azaroso, para la profesión, para sus organismos, y para la sociedad en general. Con un ingenuo recurso estilístico, la portada mostraba también, inclinados en la esquina, los tres principales temas a tratar: “el Día Mundial de las Telecomunicaciones”, “el paro: cáncer profesional” y “TVE ¿empresa privada?”. No estaba mal como indicación de algunas aspiraciones: abrir nuestra comunidad profesional al mundo, reconocer nuestra interdependencia con los problemas económicos y sociales de aquella España en transición, y ofrecer opiniones sobre los cambios que se vaticinaban en el sector. Faltaban años de progreso hacia lo que ahora consideramos la modernidad, con toda su complejidad de aspectos, a veces contradictorios. Las formas suelen reflejar realidades más profundas, y así aquella austeridad respondía bastante fielmente a la situación de una comunidad profesional pequeña, de una rama en la que sólo apuntaban algunas de las transformaciones tecnológicas y empresariales que después iban a revolucionarla, en un país relativamente pobre que salía trabajosamente de una larga y triste dictadura en medio de una seria crisis económica y de fuertes tensiones sociales. Hasta aquí las batallitas de abuelo. Muy distintas son ahora las formas y las realidades. El último BIT tiene 96 páginas satinadas y en policromía, con una portada que, como suele ser habitual, nos presenta en primer plano el rostro de un personaje de nuestro sector, reflejando una clara seguridad (un punto positivamente narcisista) en la relevancia social de nuestra comunidad profesional. El diseño, técnica y estéticamente elaborado, de toda la edición responde a la imagen de un colectivo numeroso y complejo, protagonista y motor de lo que venimos llamando nada menos que la “Nueva Sociedad de la Información”. Los temas siguen recogiendo aspectos propios de nuestra ingeniería, siempre desde un enfoque profesional y social en el más amplio sentido, pero su extensión y variedad dan cuenta de los enormes cambios cuantitativos y cualitativos, técnicos y estructurales, que han experimentado este sector y sus órganos asociativos y colegiales, desde la aparición del BIT hasta hoy. Toda modernidad es, por definición, relativa. Es curioso pensar que dentro de otros 25 años, otros “jóvenes ingenieros” de ahora puedan ver también con su propia mezcla de recuerdos y sentimientos este BIT actual, y relatar una nueva serie de transformaciones, cuyo sentido y alcance sólo podemos conjeturar hoy a base de prospectivas que de sobra sabemos limitadas. Las telecomunicaciones seguirán inscribiéndose y actuando en la evolución general, y nuestros sucesores podrán también contar sus aventuras y las de la comunidad de los telecos en las batallas de la “nueva economía”, dentro de esta “nueva sociedad” que para entonces ya no será tan nueva. O será otra. El pasado no ha estado mal. Suerte para el futuro. M BIT 142 DIC.-ENE. 27 2003 “Las telecomunicaciones seguirán inscribiéndose y actuando en la evolución general, y nuestros sucesores podrán también contar sus aventuras”.
30 oct 2015
Artículo BIT
Desde un BIT policentrista
BIT, veinticinco años de un medio de comunicación profesional que nunca se dedicó a mirarse al ombligo; que estuvo siempre abierto a la realidad en la cual somos ingenieros y, tomando el pulso a lo socioeconómico y lo técnico, se hizo referente para otros colectivos profesionales. España, veinticinco años en democracia, con una forma de estado que permite extrañas convivencias, como de monarquía y autonomía, con resultado final casi republicano federalista. Queriendo jugar todos dentro de límites constitucionales, en España se podría estar al borde de la república federal de hecho, disculpando la existencia de reyes y príncipes. Lo malo es que al repasar la colección de BIT se ven dos Españas, la popular, que se siente nación de naciones en conjunto, y la política, que dio marcha atrás y dinamitó puentes. Es noviembre avanzado y la marea negra vuelve a las memorias. Pasaron doce meses rápidos desde que España demostró al mundo que "no tiene ni gobierno ni marina", en palabras de un inglés soberbio. Me lo escupió en Atenas y ahora me dan ganas de llamarlo a Manchester para decirle que, por lo menos, tenemos pueblo; como lo tuvimos en la guerra contra Napoleón. Un pueblo que se sabe diferente, referido a sus lugares y sus apellidos, dispuesto a no renunciar a sus diferencias pero que no se olvida de los otros: a limpiar lo que dejó el Prestige en la Costa da Morte vinieron de muy lejos, hasta del Mediterráneo que habla catalán y del Atlántico que habla castellano con toques mozárabes. Nunca máis, así, con esa mínima diferencia de una "i" fue aceptado por todos, sin molestia, porque todos queremos hacer España... Diez años antes me evacuaban urgentemente de Dubrovnik. Estaba en un congreso del Pen Club internacional y los serbios decidieron volver a bombardear. A los congresistas nos refugiaron en la isla de Hvar y allí un diplomático croata que había pasado muchos años en Venezuela nos dio la idea: "Yugoslavia nunca fue nada, no tuvo un objetivo común. Pero España es una civilización, con el objetivo de crear nuevos mundos". España tiene la suerte de Barcelona (con estatua de Colón). Por existir Barcelona nació la escuela de ingenieros de telecomunicación que ya no sería la única. Y eso dio pie a la siguiente, en Vigo. Después vino el café para todos y tras los veinticinco años de mirar el BIT nos encontramos con decenas de centros de formación en TICs España adelante. Pero no hemos hecho nada más que crear escuelas de emigrantes, como las surgidas hace un siglo en Galicia al servicio de la sangría brutal hacia Cuba y Argentina. Ahora desde toda la periferia se manda mucha gente a Madrid (y poca en Barcelona). Esa ciudad artificial, sin río ni mar (querida porque le entregamos los mejores años de la vi- Desde un BIT policentrista Xavier Alcalá BIT 142 DIC.-ENE. 28 2003 “Somos un colectivo de pobres, porque lo nuestro es inmaterial y ganamos en proporción a lo que construimos, que cuesta poco”. da entre libros y revoluciones pendientes), se nos traga la juventud que formamos en tierras abiertas a grandes horizontes... Buenos Aires. Terraza de la Recoleta, calor de primavera austral con BIT en la mano. "El mayor mal de la Argentina es su macrocefalia. Acá hablamos de Buenos Aires y el país, separados sin remedio. No es como España: ustedes allá tienen un Bilbao, una Barcelona, una Valencia, una Sevilla..." Bruselas. Hablando del desastre del Prestige un año después, en lugar conocido y bilingüe, De Golden Boot / La Chaloupe d'Or. "España está en recesión política. Desde aquí queremos que haya policentrismo, y eurorregiones, pero el Aznar y su tropa se empeñan en torpedearnos las ideas. La concentración de poder decisorio en Madrid es patética. Cualquier día el Cerillita ilumina de gusto el Valle". Quien así habla es funcionario de alto nivel en la Unión y lector de BIT, y en la última frase se refiere a Franco, Cerillita para los militares ferrolanos de su tiempo. Hubo recesión. Antipolicentrismo. En el impaís gallego se cercenaron las delegaciones de las empresas de telecomunicación (haced repaso y veréis). Los colegas de los demás territorios periféricos (para los poderosos en Madrid es periférico todo lo que supere la M-40) confirman esa tendencia. BIT debería hacer una encuesta de ingenieros inmigrantes a Madrid desde que Aznar manda. El rearme del monocentrismo que tensiona España convierte a su capital en agujero negro para técnicos recién formados y profesionales con experiencia, provenientes no sólo de centros de trabajo de compañías con central en Madrid sino -y esto es lo terrible- de empresas nacidas en la periferia (de las que se podrían dar nombres que la amistad evita dejar por escrito). Madrid destruye actividad "en provincias" como en los tiempos del desarrollismo franquista, y echa por tierra toda la palabrería linda acerca de las TICs: que son ubicuas y generan fácilmente desarrollo allá donde se crean centros de formación. Volviendo al caso gallego, apenas queda Televés para confirmar que la ubicuidad es posible. Buscando otros ejemplos periféricos, ¿qué hay de renombre en el mundo? España está hoy cuestionada; la ley básica necesita reformas para que todos sigamos cabiendo en nuestra civilización. Se puede soñar con una verdadera república federal, con ejército popular en el que manden generales vascos y catalanes, y armas en casa a la suiza. Pero hay inmovilistas - unos que nunca vieron el mundo por el agujero de su puerta y otros cegados por alguna tara- que quieren hurtarnos avances conseguidos en democracia, paso a paso, a contrapelo... En fin, que cada cual actúe en conciencia, pero desde estas páginas venerables de BIT siempre abierto a España yo os pediría a todos, compañeros, que hiciésemos una reflexión a fondo; hasta que convocásemos un congreso para repensar lo común y ayudar a fortalecerlo con nuestras capacidades únicas. Somos un colectivo de pobres, porque lo nuestro es inmaterial y ganamos en proporción a lo que construimos, que cuesta poco. Pero, sin embargo, manejamos las infraestructuras del conocimiento y de ahí, pues, nuestra responsabilidad... En la despedida, un criterio: el gran beneficio de España sería llegar a los diecisiete Madrides técnicoeconómicos. Y un lema: España monocéntrica, Nunca máis. M BIT 142 DIC.-ENE. 29 2003 “En el impaís gallego se cercenaron las delegaciones de las empresas de telecomunicación”.
30 oct 2015