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Fomentar la competencia, ¿a cualquier precio?
Editorial Fomentar la competencia, ¿a cualquier precio? -------------------------------------------------------------------------------- Nació la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) con el objetivo de fomentar la competencia en el sector de las telecomunicaciones, facilitar la incorporación de nuevos agentes, y arbitrar y modular la oferta. Desde su creación, la CMT ha intervenido ante posiciones enfrentadas, ordenando, con ello, el futuro marco de actuación de los operadores. Y lo ha hecho, en general, con acierto y celeridad, lo que ha merecido el respeto y el reconocimiento de la mayoría de los afectados. El momento por el que atraviesan las telecomunicaciones en España es especialmente atractivo y delicado. Las telecomunicaciones representan el nuevo espacio de negocio, apenas despuntando, en el que muchos ven pingües beneficios y dinero fácil, no siempre consecuencia de apuestas ajustadas al esfuerzo que el momento requiere. El proceso de liberalización de nuestras telecomunicaciones ha de ser modulado, por ello, por la actuación de los poderes públicos, al menos hasta la maduración de la demanda, para evitar la incorporación de propuestas que al final perjudiquen los intereses generales, creando expectativas falsas en potenciales usuarios no preparados para detectarlas a tiempo. Frente a quienes creemos que se debe garantizar un mínimo de calidad de los servicios en la defensa de los intereses generales y para impedir males mayores, están quienes opinan que deben ser sólo los jueces los que decidan ante posibles malfuncionamientos de la sociedad. En nuestra opinión, es bueno que los ingenieros ayuden a evitar lo que después los abogados resolverán cuando el conflicto esté servido. Para ello, el legislador actúa correctamente cuando exige en la ORDEN de 22 de septiembre de 1998, por la que se establece el Régimen aplicable a las licencias individuales para servicios y redes de telecomunicaciones y condiciones que deben cumplirse por sus titulares, la presentación ante la CMT de un proyecto técnico firmado por técnico titulado competente en materia de telecomunicaciones que contemple y garantice un plan de calidad de servicio, los aspectos de ingeniería y diseño de red (topología y arquitectura, dimensionamiento, equipamiento, tecnologías a emplear, gestión de red, etc.,), la oferta de servicios, el plan de negocio, etc. La CMT, sin embargo, no esta exigiendo, en su interpretación de la Ley, la calidad debida a los proyectos que se presentan por los nuevos operadores para su aprobación, anteponiendo un equívoco fomento de la competencia a la defensa de los intereses generales. En un interesante paralelismo entre la CMT y la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), es como si ésta no controlase la presencia de los llamados "chiringuitos financieros", surgidos al amparo de la liberalización de los mercados de capitales en Europa, y dejase que el mercado mandase y fueran los mecanismos legales, generalmente judiciales, los que intentasen recuperar las inversiones, ya perdidas, de los incautos inversores, creídos de haber dejado sus ahorros en manos de empresas solventes y serias. En nuestra opinión, y especialmente al principio de la tutela del proceso de liberalización, el papel de intervención del Estado debe ser mayor. No puede dejarse todo en manos del mercado, especialmente cuando este es distorsionado, con buen criterio, por el propio Estado, al obligar al operador dominante a ofrecer sus redes a los nuevos entrantes, a los que nada les impone técnicamente, sino un posible negocio creado bajo la tutela de los poderes públicos. La CMT debe exigir a los nuevos operadores el proyecto técnico con el nivel que la ley demanda, y actuar como garante de calidad mínima, pues es una más de las responsabilidades que como ventanilla pública tiene con el desarrollo de la función para la que fue creada. Se trata, en definitiva, de fomentar la competencia, sí, pero no a cualquier precio.
30 oct 2015