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Electrónica y telecomunicaciones, ¿alguien sabe a dónde vamos?
Eleetrónie Teleeomunieaeiones : ¿Alguien sII"e ,11 dónde Uno tiene la sensación de que, desde 1977, los distintos Gobiernos que ha tenido la España democrática han "mariposeado" la economía industrial del país. Todo ha sido un ir y venir, un tocar algo aquí o allá, un taponar grietas alarmantes o proponer objetivos sin esperanza pero con voz convincente. Yo comprendo la obsesión que. puede significar la crisis del sector naval o de la siderurgia integral, lo mismo que puedo entender las prioridades coyunturales de un Nervacero o de una SEA T. Pero no me cabe en la cabeza que todo un Gobierno y todo un Ministerio de Industria no sepa qué hacer con la industria española en su conjunto. O si lo saben no lo cuentan y por lo tanto ni los trabajadores ni las empresas saben a qué atenerse. Por otra parte, el Gobierno ha ensayado todas las combinaciones posibles: Oliart, Rodríguez-Sahagún, Bustelo, Bayón, son cuatro equipos para pensar sin cansarse excesivamente sobre qué hacer. y no deben estar muy mal dotados esos que pasaron por el sillón de Industria porque resulta que, ahora, uno es responsable de la Defensa Nacional, otro de todo el Partido del Gobierno y de otro se habla como responsable del INI. Parece como si el Gobierno considerase que el Ministerio de Industria fuese como el Gobierno Civil de Segovia (por ejemplo, y sin que nadie se moleste): un puesto de la Administración donde se hacen prácticas para acceder a puestos de auténtica responsabilidad y ejecución. Mal sistema para que España salga de la crisis actual con una industria bien definida para los retos del mañana que está empezando. La salida de la crisis industrial tiene dos fases o dos tiempos claramente definibles aunque se solapen. Una primera fase es lo que se ha venido en llamar de reestructuración. Es la fase de adecuación de estructuras internas y costes a los retos inmediatos para mejorar la cuenta de resultados. La segunda fase que se llamaría de relanzamiento y crecimiento estaría basada en el apoyo a los sectores y empresas que se sitúen en productos y métodos dentro del final del siglo XX. La primera fase se ha acometido en parte, mientras que de la segunda sólo hay escasos indicios. Veamos este fenómeno en el sector de telecomunicaciones y electrónica. Dos presiones fundamentales recibe. este grupo de empresas: una desde la demanda y otra desde la tecnología. La primera viene dada por un sector público empeñado en reducir su déficit. La segunda definida por la revolución industrial más importante desde principios de siglo. La Humanidad se está planteando dos metas para estos años: comunicarse entre todos y de todo y sustituir el cerebro por la máquina. Precisamente en esta doble defmición humana está la definición industrial que se avecina -que vivimos ya- y que es la base a su vez del relanzamiento del sector industrial que nos ocupa hoy. ¿Se ha enterado de todo esto el Gobierno español? Me temo que todavía no. ¿Se han enterado los empresarios? Algunos si, pero la mayoría siguen enredados en la primera fase de la crisis. ¿Se han enterado los trabajadores? Por lo menos la UGT si y ahí están las resoluciones del último Congreso de UGT-Metal como pórtico a unas pFÓximas jornadas monográficas sobre el tema. ¿Se han enterado los partidos? Desde luego el PSOE si. Tras una interpelación socialista, el 11 de diciembre de 1979 se probó en el seno de la Comisión de Transportes y Comunicaciones del Congreso de los Diputados una moción que recogía dos puntos que definen exactamente el pensamiento de los políticos. Para los trabajadores pareció una experanza el texto del punto 2.ode la moción que decía: "Este Plan Cuatrienal de Inversiones de la CTNE cubrirá los actuales necesidades industriales y de servicio y los puestos de trabajo existentes en el sector en su conjunto sentando las bases para su futuro desarrollo. Los empresarios pet.saron que se daba un paso importante con el 3.° de la moción: "En el plazo de un año el Gobierno publicará un informe sobre e: futuro de la industria electrónica y de comunicaciones en España y el papel que el Gobierno está dispuesto a asumir" . Ni tr.:bajadores ni empresarios han sabido más del tema cuatro meses después de pasado el plazo que el propio Partido del Gobierno aceptó como suficiente para cumplir el acuerdo. Así no vamos a ninguna parte. Por este sistema de que quien tiene la gran mayoría de la demanda potencial y de la definición del futuro se queda empantanado en el día a día quejándose de lo difícil que es todo y sin dibujar el mañana, vamos al desastre en uno de los pocos sectores que es imprescindible que se potencien si se quiere una España presente en el mundo industrial de finales de siglo. Pero no nos quejemos sólo. Hay que movilizar a los empresarios, a los profesionales, a los medios de comunicación, a los políticos para que se cree un auténtico estado de opinión que haga imposible que el Gobierno siga como hasta ahora. Las responsabilidades las debemos asumir todos -incluso aunque no nos competan- porque las consecuencias las podemos sufrir todos -aunque no tengamos culpa-. Aquí está el sector que definirá España en el siglo XXI. ¿Se ha enterado usted? ¿Se han enterado todos sobre los que usted puede influir? Manos a la obra, que faltan horas.
30 oct 2015