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Tan viejo, tan joven
Tan viejo, tan joven o hace mucho, cuando el ocaso del monopolio telefónico, estuvo de moda la segregación de los negocios de las telecomunicaciones. Contaban los expertos que era para facilitar la regulación y favorecer la competencia. Dudo sobre cuál fue realmente el desencadenante: si los motivos señalados o la estrategia de generar oportunidades para la cotización en Bolsa. Como era lógico, el móvil y los datos suscitaron las mejores expectativas y reivindicaron sus especificidades para lograr la máxima autonomía de la dominante red telefónica. Dejo para los analistas financieros la valoración de las aventuras bursátiles. Me quedo con la constatación de que, en una década, hemos pasado del “todo separado” al “todo en uno” pero con competencia. Sucedió que el maridaje del par de cobre con el ADSL cambió tanto la percepción del servicio fijo que su atributo esencial ya no es la telefonía sino el acceso a internet. Los terminales telefónicos, convertidos en objetos vintage, han cedido su protagonismo al ordenador. Así, la inteligencia ya no se limita al núcleo de la red sino que se dispersa hacia los extremos desde donde los usuarios aportan intensamente la suya. Con ello, se rompen los esquemas de los operadores ante la considerable inversión a que les obliga la demanda de mayor velocidad de conexión. Nos encaminamos hacia un escenario tecnológico con sólo dos protagonistas, la fibra óptica y la familia de protocolos TCP/IP, junto con un invitado coyuntural, el xDSL. En el tránsito, urge mejorar la calidad del WIFI y resolver el tratamiento de los residuos de la conmutación de circuitos, del acceso RDSI, la SDH, del ATM… Quiero creer que esta síntesis tecnológica beneficiará al consumidor ya que, además de reforzar la convergencia de los servicios y la simplicidad de la factura, debería reducir los precios por aquello de la homogeneidad, los grandes volúmenes y el ahorro en el mantenimiento de la red. Al lado del veterano servicio fijo, destaca el ímpetu juvenil del móvil. Este, en su corta trayectoria, y bien acompañado por unos terminales cada vez más inteligentes, ya ha probado varias opciones para el acceso múltiple radioeléctrico: el FDMA, el TDMA, el CDMA, llegando, últimamente, con la 4G, a apuntarse a la moda del OFDMA e ingresar en la familia del IP. No vendría mal, ahora que se dispone de una amplia reserva espectral, un poco de reposo en el devenir de la interfaz radioeléctrica. Así, los operadores con red podrían dedicar más recursos a mejorar la cobertura, también en interiores, y a incorporar soluciones que adapten dinámica e instantáneamente la conectividad a las variaciones de la demanda. Con el sustrato IP omnipresente en todos los niveles de las redes, toca atender las necesidades de los consumidores con aplicaciones y contenidos unificados, y acertar en qué y cómo cobrar. Mientras, los usuarios apreciaríamos se reforzase la seguridad y privacidad de los datos personales para recuperar la confianza en los servicios de telecomunicación. Me temo sea un propósito frustrado.3 N Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación [email protected] In recent years the telecommunications business has gone from segregated service offerings to today’s triple and quadruple plays that integrate landline, mobile, data and TV as a package, billed in a single invoice. Customer perception has shifted from fixed voice to mobile and internet access while operators strive to figure out how to generate income from a combination of services. This evolution will hopefully bring improved quality at reduced prices along with greater capacity, security and privacy. It may be wise to carefully plan the use of newly available spectrum in order to improve overall and in-building coverage for new mobile applications. So old, so young Nota de autor: Disculpen si, como mandan los cánones periodísticos, no se indica el significado de las siglas. Hubiera resultado tedioso cuando sólo se pretendía hacer un relato anecdótico.
30 oct 2015