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Sobredosis espectral
Sobredosis espectral Ni hemos completado el cursillo sobre el mercado secundario del espectro (nos faltan las prácticas) que la eurocracia ya ha modificado la hoja de ruta y nos obliga a apuntarnos a un máster acelerado sobre “compartición”. Nunca mejor dicho lo de que “cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. Mi comentario surge de la lectura de una Comunicación de la Comisión Europea [COM(2012) 478] en la que se receta la compartición para maximizar los beneficios de un uso eficiente del espectro. Son tres los enfoques planteados por la Comunicación. El más directo fomenta la compartición mediante nuevas bandas para las que no se exija licencia (bandas de uso común): es una opción sin obstáculos reglamentarios, neutra, sencilla y barata. Y no se trata de una conjetura teórica: los autores del documento son sensibles al éxito de la tecnología WiFi cuyo tráfico en esas bandas “crece cuatro a seis veces más deprisa que el móvil” y que ofrece una previsión de mercado de “3.500 millones de equipos en 2014”. Los otros dos enfoques son más enrevesados. Para las bandas sujetas a licencias donde haya adjudicatarios, la Comunicación propone la compartición de los derechos de uso, lo que exigirá una regulación, negociación y gestión muy complicadas. El tercer instrumento considera el acceso a los “espacios en blanco”, como se denomina al espectro no utilizado en y entre las bandas de un servicio. Si bien el concepto es aplicable a cualquier banda, los disparos apuntan a la adaptación de este enfoque en la parte inferior del margen de UHF (470-698 MHz) atribuido a la radiodifusión. El afán por estimular usos más eficientes del espectr no se limita a la Comisión Europea. En la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2012, se abrió la oportunidad de un segundo dividendo digital, mediante la coexistencia, en el margen 694 – 790 MHz (banda 700 MHz), de la radiodifusión terrestre y el servicio móvil. Parecería que se ha levantado la veda para conquistar los 1.200 MHz que pretende la UE como objetivo para las comunicaciones inalámbricas de banda ancha. En este frenesí tropiezo con la base de datos de la UE (https://ec.europa.eu/digital-single-market/en/datasets-and-indicators), y observo que con un ancho de banda similar al de España (unos 340 MHz) los países de nuestro entorno conseguían, en 2011, conectar un número muy superior de tarjetas SIM (España: 58 millones; Francia: 64; Reino Unido: 85; Italia: 92; Alemania: 99). Sabemos que en la eficiencia del uso del espectro influyen, entre otros factores, la superficie a cubrir, su topografía, la distribución de la población y la del tráfico. Pero las diferencias son tan significativas -decenas de millones- que, aparentemente, en los 340 MHz españoles habría margen para activar muchas más tarjetas SIM. En la porfía por disponer de nuevas bandas para los móviles, ¿existe alguien que se ocupe y preocupe por vigilar y evaluar el uso eficiente del espectro? ¿bastará confiar en las leyes del mercado? Es un bien de dominio público, fundamental para sectores y servicios esenciales: seamos consecuentes.3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015