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La influencia de la tecnología en la televisión
Prensa/Radio/TV MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA La influencia de la tecnología en la televisión Luis Sanz TV Consultant Alguien decía, en una mesa redonda sobre tecnología y alta definición, que la alta definición digital había supuesto una importantísima mejora para la televisión. Comentaba que, en una pantalla no muy grande, de alta definición, había podido ver con todo detalle el dibujo de los calcetines de Ronaldhino en la final de la “Champions”. En mi opinión, esta posibilidad no supone un gran aumento en la felicidad de la humanidad y creo que, realmente, los avances tecnológicos aplicados a la televisión, en algunos casos, han sido más ruido que nueces. La tecnología tiene una enorme presencia en la televisión pero su peso no es tan importante. La televisión es un fenómeno tecnológico en si mismo, pero una vez que ha nacido, es mucho más un servicio que un escaparate de tecnologías. Los grandes hitos en la historia de la TV La televisión nació con la tecnología mecánica, con el disco de Nipkow, puesta en marcha en 1929 por el escocés John Baird, pero, rápidamente, se aprovechó de la tecnología electrónica, apoyada en el iconoscopio de Zworykin, y en 1931 RCA comenzó las primeras transmisiones en esta tecnología. El primer hito tecnológico de la televisión fue precisamente su nacimiento, la posibilidad de ver imágenes en movimiento de lo que estaba pasando en un sitio lejano al de exhibición. El segundo gran hito tecnológico fue el uso del color en televisión. Se captaban los colores primarios en la cámara, se transmitían sincronizadamente y después se mezclaban en la reproducción. 1953 fue el año del lanzamiento de la TV color de forma regular en Estados Unidos. El tercer hito tecnológico fue la posibilidad de registrar las imágenes y sonidos captados por la televisión y reproducirlos posteriormente. Era en 1956. Había nacido el magnetoscopio construido por Ampex. El cuarto hito es la utilización de la tecnología de transmisión por satélite, que permitió enviar una señal de televisión de Estados Unidos a Europa en 1962, y que habilitó la recepción directa desde el satélite al televisor, con una antena parabólica, generalizada a lo largo de los años ochenta. La utilización de la tecnología de la transmisión de señales por cable, por circuitos urbanos o rurales, para hacer llegar la televisión a los hogares, no puede considerarse como un hito ya que su uso se inició exclusivamente para hacer llegar la televisión a zonas que, por su orografía, no podían recibir señales directas de los transmisores terrestres. Después, en Estados Unidos, se unieron las tecnologías de satélite y cable con el fin de que el cable, con más ancho de banda y protección que la transmisión hertziana, fuera el vehículo para hacer llegar a los espectadores de las ciudades densamente pobladas la nueva oferta televisiva que había nacido: la televisión de pago, con una especialización de la programación en diferentes canales temáticos. Y ese impulso comercial es el que ha llevado a la televisión por cable a su implantación actual. Además, la tecnología del cable habilitó la posibilidad de que la televisión fuera interactiva, de forma que el espectador tuviera la posibilidad de interactuar con la pantalla, respondiendo a través de un canal de retorno a la cabecera del cable por el mismo cable con el que recibe los canales de televisión. El quinto hito tecnológico ha sido la digitalización de las herramientas de producción de programas de televisión, aplicada masivamente a partir de mediados de los noventa. Ello ha permitido reducir drásticamente el tamaño de los equipos y su coste, de manera que se ha potenciado el desarrollo de canales de televisión con centros de pequeño tamaño y presupuesto muy ajustado, con lo que ha sido posible la generalización de la televisión de cobertura local y bajo coste. Así nació la llamada “televisión de proximidad”. El sexto hito tecnológico lo ha supuesto la ampliación de las implantadas técnicas digitales de producción a la transmisión, difusión y recepción de canales de televisión por medios hertzianos. Es la TDT, televisión digital terrestre, que al utilizar técnicas de compresión del vídeo, permite, entre otras ventajas, el multiplicar al menos por cuatro el número de canales que pueden llegar a un receptor, con el mismo ancho de banda que con la difusión analógica. Su implantación se está realizando en estos momentos. Ciertamente, la técnica de la digitalización de las señales de televisión ya se había empleado años antes en la tecnología de transmisión y difusión vía satélite, con lo que se había logrado multiplicar por 8 el número de canales existentes en analógico. Pero, para el televidente, el paso de analógico a digital de la televisión por satélite, no le ha supuesto el mismo cambio que de la televisión analógica terrestre a la TDT. En efecto, con la tecnología de la TDT, además de incrementar notablemente el número de canales, se mejora la calidad de la imagen y el sonido y se establecen servicios interactivos aunque el canal de retorno sea por un soporte complementario, una línea telefónica, móvil o fija. De esta forma, la interactividad que funcionaba ya en el cable y parcialmente en el satélite, se incorpora plenamente en la televisión de transmisión hertziana terrestre. Por otra parte, se consiguen nuevas prestaciones, como la recepción móvil, reservada hasta ese momento a la recepción de radio, o la ausencia de desvanecimiento en la imagen, el famoso “fading” en la recepción analógica cuando había lluvia, que ahora desaparece en la TDT, o la imagen se ve bien o no se ve. El séptimo hito tecnológico ha sido la convergencia entre las técnicas digitales de la televisión y la informática, sobre todo con la irrupción y crecimiento de Internet. Ahora es posible ver canales de televisión a través del ordenador y acceder a Internet y al correo electrónico a través del televisor. Las tecnologías de “streaming” permiten ver imágenes en vivo mientras se descarga el fichero que las representa, que está codificándose en directo en el servidor que está mandándolo a Internet. Es una revolución tecnológica que parece que afecta mucho a la televisión pero no tiene mucha aceptación entre la gente. A nadie se le ocurre coger un avión para ir a la oficina, aunque fuera posible, ni ir en coche para llegar a Bombay. Pues parece que ocurre lo mismo con la televisión e Internet. Nadie ve una buena película en el salón con el ordenador, ni se le ocurre, salvo raras excepciones, poner un correo electrónico con la pantalla LCD de 42 pulgadas. Quizás en un futuro lejano pero no está claro. El octavo y último hito tecnológico, de momento, que incide en la televisión, es la alta definición. Salvo unas iniciativas superadas en formatos analógicos a principios de los noventa, la alta definición se está implementando directamente en digital, con lo que sigue pareja al desarrollo de las técnicas digitales en la televisión estándar o de definición normal. ¿Qué es lo que aporta entonces? Pues ni más ni menos que tiene un número superior de líneas de exploración y que ésta, además de entrelazada (un campo de líneas pares, un campo de líneas impares), puede ser progresiva (un campo con todas las líneas una detrás de otra). Con las normas actualmente aprobadas internacionalmente, la televisión convencional es entrelazada y con un número de líneas activas de 475 en América (a 60 HZ) y algunos otros países y de 575 en Europa (a 50 Hz), mientras que la televisión en alta definición es entrelazada o progresiva con 1080 líneas activas para todos. No hay más mejoras espectaculares en la imagen y algunas “peoras” como que ocupa un importante ancho de banda que divide por tres el número de canales disponibles. Por ello, la alta definición no aporta mucho al servicio de televisión. En un televisor de 14 pulgadas, es muy difícil diferenciar una imagen de televisión estándar de una de alta definición. En pantallas grandes domésticas, de 30 a 50 pulgadas, se ven los detalles un poco más nítidos, con un poco más de resolución visual que en las imágenes de televisión digital de definición estándar pero, eso sí, con la alta definición es posible la proyección de imágenes en pantallas de decenas de metros cuadrados con finura de detalle similar o superior a la mejor proyección de película cinematográfica y, sobre todo, recibiendo las imágenes en directo, algo vedado al cine. En fin, la tecnología ha supuesto importantes modificaciones del medio televisivo pero no tanto en su incidencia en el destinatario. La diferencia entre un telediario de los años setenta en color, analógico, y uno actual, con tecnologías digitales, es, en resumen, que se ve más nítido aunque sin el “calor” del color analógico, que se puede ver en una pantalla mucho más grande, que hay más contenido de imágenes y menos “bustos parlantes” y que hay más directos. Poco más. Realmente, el contenido, es prácticamente el mismo, solo depende de la redacción de los servicios informativos, no de la tecnología.
30 oct 2015