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Nuevos retos, nuevos enfoques de las TIC y los resultados de las empresas
Nuevos retos, nuevos enfoques de las TIC y los resultados de las empresas. Dr. Alejandro Orero Giménez, Catedrático de Organización de Empresas GIO-ETSIT-UPM. Los profesores Luciano Berrocal, Santiago García Echevarría y Miguel Merino y nuestros compañeros Eugenio Fontán, Arjan Sundardas y Carlos Macián, abordan en la presente monografía distintas perspectivas de un problema de gran interés: cómo las TIC impactan o afectan a la empresa y a los profesionales de la TIC. El enfoque que, por encargo del director de BIT, quisimos dar a la monografía es el afrontar problemas de la profesión desde una perspectiva más socioeconómica que tecnológica, puesto que esta última ha sido mucho más profusamente abordada en otras monografías de BIT. Para afrontar el reto que me planteó José Manuel Huidobro, que por supuesto no está resuelto todavía, se ha hecho una primera aproximación a una realidad compleja, con diversos enfoques, de los muchos posibles. Además de recomendar que, por supuesto, lean en este número, a los autores que he mencionado anteriormente, puesto que es lo mejor, quiero resaltar algunas de sus ideas y reflexiones y, si me lo permiten, también aportar alguna otra que se sume o complemente a las por ellos expresadas. El profesor García Echevarría nos centra el debate en un tema ciertamente poderoso, como es el de asociar la competitividad y la productividad de empresas, países y personas, a una dimensión cultural y a una dimensión social. La concepción de la productividad y de la competitividad más que como valores económicos, como valores ético-culturales, nos aporta un potente concepto con el que entender muchos de los diferentes comportamientos, en términos de resultados, entre empresas y países que aparentemente deberían tenerlos parecidos. Es como él dice: “se dispone o no se dispone de una cultura de la competitividad”. Otra de las luces que nos ofrece el profesor García Echevarría en su artículo, se refiere a la necesidad de fijar el foco en el resultado, no sólo en el coste, (considerando además que en ocasiones, cuando se habla de coste, se suele hablar solo del coste directo y más específicamente del coste de la mano de obra). Aparece una de las primeras paradojas que comentaré en mi breve intervención, además de la ya muy conocida “paradoja de la productividad de la TIC”, y es que “los países con costes más elevados de mano de obra, son los que tienen más productividad”. La realidad es que al ser los costes una expresión medida de los factores que “explican” la productividad, solo si el resto de los factores fueran iguales, podríamos decir que el reducir el coste de la mano de obra puede hacernos ser más productivos. Deben ser considerados otros factores como el capital económico empleado, el capital directivo y otros capitales intangibles como el conocimiento, el relacional y el social, para poder hablar de productividad total. Debemos hablar pues de la productividad de los factores, pero teniendo en cuenta a los demás, no considerándolos aisladamente. Otra de las cuestión capital, es el papel que juegan las TIC en la productividad de las naciones (a través de la productividad en la empresas (grandes o PYMES) y a través de la productividad en la administración o e-gobierno). Los artículos de Miguel Merino y de Eugenio Fontán abordan estas cuestiones desde distintas perspectivas, la primera analizando acciones concretas de aplicación de TIC en PYMES, que resultan de especial interés porque nos permiten conocer el impacto de estrategias y tácticas concretas en un entorno concreto como la Comunidad Autónoma Gallega. La segunda nos plantea unas reflexiones acerca del papel que las TIC juegan en la productividad de empresas y administraciones públicas. Otra de las dimensiones analizadas es la manida “globalización”, pero no por manida debe ser ignorada. El interesante artículo del profesor Luciano Berrocal, nos muestra las diferencias en costes salariales en profesionales de la TIC en distintas áreas geográficas del mundo, y también nos señala un dato muy a tener en cuenta, el “stock” de profesionales capaces y la importancia de su localización dispersa o concentrada geográficamente. También analiza la realidad y el potencial de la deslocalización de las TIC y de sus profesionales. Para terminar, Arjan Sundardas y Carlos Macian exponen las dificultades de aplicación de las TIC en las PYME, que son vistas como la panacea para resolver todos los problemas. Pero para que resulte eficiente, se requiere de un conocimiento especializado y de la integración de estas tecnologías en el proceso productivo y de gestión. Centraremos pues el problema de la competitividad con una orientación a resultados en lugar de al coste de los recursos. Consideramos también que los resultados no dependen tanto de los recursos empleados, como del uso de las capacidades disponibles, basadas en dichos recursos. Ello de acuerdo con la Perspectiva de Recursos y Capacidades (PRC) (Barney, 2002; Grant, 2002), que nos provee de una base conceptual apropiada para investigar cómo los factores internos de la organización pueden ser fuente de ventajas competitivas. En este marco, si queremos conocer la incidencia de los SI/TIC en el rendimiento de las organizaciones (sean empresas o administraciones públicas), debemos considerar que la “información” es una “capacidad organizacional” de valor estratégico en la empresa contemporánea, situando a los SI/TIC como un elemento esencial, pero en acción complementaria y sinérgica, con otras dimensiones organizacionales (Melville et al., 2004). Este planteamiento se explica en razón a: 1. Las organizaciones, independiente del ámbito en la cual se desenvuelvan, se tornarán cada vez más intensivas en información, lo cual no necesariamente significará que se vuelvan más intensivas en tecnologías asociadas a ella (Drucker, 2001); 2. Los SI/TIC por si solos es improbable que sean fuente de ventajas competitivas sostenidas (Peppard y Ward, 2004); 3. Se ha observado más bien una focalización en la inversión y despliegue de “sistemas” y “tecnologías”, adjetivadas de “información”, más que en la información en sí (Davenport, 2000; Drucker, 2001). (Lo que explicaría el porqué de muchos “fracasos de inversiones en TIC”, especialmente en las administraciones públicas). Al adoptar una perspectiva de recursos y capacidades de SI/TIC, se reconoce el valor de negocio de los SI/TIC, pero cimentando éste en la forma en cómo la organización utiliza sus inversiones en SI/TIC para desarrollar esencialmente habilidades que impacten la efectividad de la organización. De esta forma, a pesar de la consideración de los recursos de SI/TIC como un factor no diferenciador dado la posibilidad de su distribución uniforme, las capacidades de SI/TIC tienden a distribuirse heterogéneamente entre las empresas, concluyendo en patrones de uso y efectividad diferenciados (Bharadwaj, 2000). En resumen, las investigaciones en este campo han adoptado una noción de “capacidades” argumentando que las inversiones en SI/TIC son fáciles de duplicar, y por ende los SI/TIC en sí no proveerían de ventajas competitivas sostenidas. En términos específicos, es la forma en cómo los recursos de SI/TIC son usados, combinados y desplegados lo que crea una capacidad única que impacta la efectividad global del negocio. En la medida en que las TIC en las que se basan los SI, incidan en mejorar la cultura de productividad y el “management eficaz”, desarrollando pues capacidades, mejorará el rendimiento organizacional, como señala Dorgan (Dorgan 2004) en un reciente informe “la buena gestión es esencial para exprimir los beneficios y la productividad de las inversiones en TIC. Las empresas deben concentrarse en mejorar sus prácticas de gestión, antes de embarcarse en gastos en TIC. Y los políticos deben ser los primeros en adoptar medidas que promuevan las mejoras en la gestión, antes que incrementar impuestos con los que pagar las inversiones públicas en TIC”. Diversas investigaciones, tanto del GIOUPM como de otros grupos de otras universidades e institutos, han asumido principalmente la incidencia de las capacidades y recursos de SI/TIC directamente en el rendimiento organizacional. Sin embargo, la evidencia existente sugiere que el impacto de las capacidades y recursos de SI/TIC en la consecución de rendimientos organizacionales superiores depende en gran medida en la acción sinérgica de éstas con otros recursos y capacidades organizacionales. Si bien es posible lograr mejoras de rendimiento aplicando SI/TIC con cambios organizacionales menores (McAfee, 2002), la aplicación exitosa de los SI/TIC se ha reconocido en acción complementaria y sinérgica con otros factores organizacionales, como por ejemplo: el compromiso de la dirección superior, el uso de equipos de trabajo, estructura de decisiones descentralizada, responsabilidades de trabajo más amplias, la estructura, estrategia, cultura y prácticas de trabajos de la organización, tal como señalan recientes investigaciones de nuestro grupo (Alfaro y Orero, 2005). En esta línea de evolución, en la búsqueda del impacto de los SI/TIC en el rendimiento organizacional, se ha postulado que es el uso y administración efectiva de la información lo que ostenta el potencial de crear valor para el negocio, observando a los SI/TIC como elementos habilitadores en acción complementaria con innovaciones organizacionales, prácticas de trabajo y factores humanos. En otras palabras, no es la sola inversión, dotación y/o el uso de los SI/TIC los que inciden en el rendimiento de la empresa; sino que es el uso y administración efectiva de la información, erigida como dinámica centrada en las personas, la que crea valor al negocio (Davenport y Prusak, 1997; Marchand et al., 2002; Maes, 1999, 2004; Orero y Alfaro, 2005).
30 oct 2015
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COMPETITIVIDAD Y PRODUCTIVIDAD EMPRESARIAL. Nuevo reto directivo
COMPETITIVIDAD Y PRODUCTIVIDAD EMPRESARIAL. Nuevo reto Directivo. Prof. Dr. Santiago García Echevarría, Catedrático de Política Económica de la Empresa Universidad de Alcalá. El desarrollo de los países, de las regiones, de las personas, depende hoy, en este momento histórico-cultural, si se está o no involucrado en aquellas redes del conocimiento que generan la máxima intensidad. Aquel país o aquella región que no esté dentro de estas redes de alta intensidad se marginará, lo mismo que la empresa y los individuos, con todas las graves consecuencias que ello impone. El episodio actual de nuestra civilización, que venimos definiendo como globalización, implica, entre muchos otros aspectos y problemas, apertura, permeabilidad, diálogo necesario entre las instituciones y entre las personas. La globalización provoca, por un lado, la generación de valores homogéneos, se generan procesos de homogeneización permanentemente, con todo lo que ello implica, pero, al propio tiempo, genera una necesaria descentralización en búsqueda del encuentro con la persona a través de redes de información y comunicación, así como anteriormente lo fue con las redes de transporte y tráfico: información y logística. Uno de los temas fundamentales en el debate actual es el hecho de la competitividad y de la productividad de empresas, países y personas. Ser competitivo implica la disposición de tres dimensiones: hay, en primer término, una dimensión cultural, esto es, una serie de valores que hacen posible que la persona ponga sus potenciales, sus competencias, al servicio del grupo social, de la empresa, para que compartidos con los de las otras personas sean capaces de generar una nueva respuesta a sus necesidades vitales y culturales. Estos son los valores de flexibilidad, confianza, libertad, crecimiento, creatividad e innovación. La competitividad es, en segundo lugar, un sistema de valores derivados del conocimiento que tienen esas personas con sus potenciales y que afectan a su productividad, al desarrollo de su conocimiento, capacidad directiva, disposición al aprendizaje permanente, pensamiento global y estratégico. Pero hay además una tercera dimensión que es clave para ser competitivo como persona, o como empresa, o como institución, la que se centra en la dimensión social, quiere decir, uno es competitivo cuando uno evalúa el desarrollo de sus competencias como consecuencia de la apreciación que hacen los “otros” con respecto a la contribución que realiza al conjunto, a la empresa, al país. Tanto la productividad como la competitividad no son, por tanto, en principio y en su origen, valores económicos, son valores ético-culturales que responden fundamentalmente a la interpretación de la persona en el conjunto social en el cual se desarrolla y que tienen grandes consecuencias económicas. Se dispone o no de una “cultura de la competitividad” que descansa en el desarrollo de la persona. Competitividad La competitividad constituye, sin duda, una realidad en la que los países, las empresas, los individuos, en una sociedad abierta y globalizada manifiestan de manera abierta el nivel de eficiencia que se tiene en el uso de los recursos escasos desde la perspectiva del uso de los productos y servicios que van a hacer sus clientes. La competitividad entre los países constituye, sin duda, una de las claves fundamentales de la valoración de su capacidad para crear valor y desarrollar bienestar y, al propio tiempo, también una creciente eficiencia social. España se encuentra en el lugar 29 entre los países más significativos (figura 1) y consecuentemente uno de los problemas básicos con los que se encuentra es el hecho de que si no incrementa su competitividad no participará en las redes mas eficientes, mas intensas, por ejemplo en el tema de los suministros de componentes para distintas industrias o muchos de las otras actividades que desarrolla un país o una empresa. Generalmente se vincula la competitividad a los costes y las empresas interpretan como plantearse el problema de adaptarse e incrementar su competitividad en base a la reducción de los costes. En particular, con la intermediación de los incrementos de productividad de manera que la transformación empresarial permita incrementar la productividad para reducir los costes, para alcanzar mayores cotas de competitividad que les permita no solo sobrevivir sino desarrollarse. Estas son las ideas dominantes en muchos de los procesos de transformación empresarial que debieran llamarse más procesos de ajuste de graves crisis. El ejemplo de estos días constituye uno de los claros exponentes de una errónea política empresarial como es la de la General Motors, la Ford, Mercedes Chrysler, y que, en el mismo momento histórico, las compañías como Toyota, entre otras, tienen los resultados mas brillantes de su historia, incluso con vehículos fabricados en el mismo país que los otros. Hay diferencias sustanciales y como puede verse en la Figura 2 el hecho concreto de las rentabilidades manifiesta que la competitividad no es un mero problema del coste de los factores. Se vincula, por lo tanto, la competitividad, de manera directa a los costes y, consecuentemente, todas las transformaciones o ajustes de las empresas tratan de reducir los mismos centrándose en la reducción de plantillas de personal o desplazando las actividades a localizaciones en las que los países presenten menores precios para el factor mano de obra. Como puede apreciarse en la figura 3, Alemania Occidental tiene los máximos precios de la mano de obra con 27 euros, mientras que la Alemania Oriental tiene un precio de 16 euros, España se sitúa en 14 euros y los demás países en una amplia gama de diferencias sustanciales en el precio de los factores, en el precio de la mano de obra, pero no en el “coste de la mano de obra”, en el que se refleja la productividad. Los costes son, sin duda, expresión de la racionalidad en la gestión de los recursos y sus capacidades, pero el impacto de los costes es siempre relativo, puesto que los costes son la manifestación del consumo de recursos, pero son instrumentos para alcanzar unos resultados. Solamente cuando las personas, las empresas, se orientan en su gestión y dirección a los resultados utilizando eficientemente los medios, es cuando una empresa es competitiva. Si se aprecian claramente las dos figuras presentadas de competitividad, por un lado, y del precio del factor mano de obra, por el otro, puede apreciarse que la mayoría de los países más competitivos son aquellos países que tienen los “precios” de mano de obra más alta y que, consecuentemente, son aquellos que dominan los mercados a través de los resultados de sus productos y servicios. Dentro de esta gama pueden encontrarse algunas excepciones, pero que no son las que verdaderamente reflejan una realidad económica y social pujante y competitiva. Corresponde más a situaciones de países en fase inicial de desarrollo. Por tanto, no es el precio de los factores el que define la competitividad de una empresa, sino los resultados que obtiene esa empresa como consecuencia de los sistemas de dirección y gestión que está utilizando para la implicación y transformación de esos recursos en productos y servicios. La clave no es solo la de disponer de los recursos adecuados y en las mejores condiciones, sino el uso que se haga de sus capacidades, pero, sobre todo, del desarrollo de sus potenciales. Y este es el ejemplo, en estos momentos, de la propia Toyota u Honda, como se ha mencionado y la problemática creada en el mercado automovilístico de los EEUU. Productividad La productividad constituye, en primer lugar, la referencia básica respecto al desarrollo de las personas en una organización, en la que puede reflejarse la eficiencia o ineficiencia en la utilización de las capacidades disponibles de los recursos. Constituye, sin duda, la expresión de la implicación de la persona a través de la razón, de la racionalidad, con que la persona, de manera innata, trata la escasez de los recursos y el manejo de los mismos. La productividad tiene, por un lado, una dimensión económica, esto es, la aplicación de la racionalidad innata en la persona, pero, por otro lado, tiene una dimensión ética, ésta es la responsabilidad de la persona con respecto a la comunidad, a la empresa en el uso o despilfarro de los recursos escasos. Una empresa que quiera incrementar la productividad tiene que desarrollar una “cultura de la productividad” puesto que refleja fundamentalmente la base de todo el modelo de dirección. Y aquí decide el modelo de dirección, el sistema de organización que pone o no barreras al desarrollo de la persona. Un modelo de dirección descansa, como todo acontecer económico y social, en la asunción del valor de la productividad. Lo único que esta productividad refleja una relación entre el producto, resultado conseguido, y el consumo de recursos que se haya realizado. Se puede interpretar con orientaciones muy diferentes, con impactos en el comportamiento humano como consecuencia del sistema de dirección y organización que se implique. En primer lugar, los recursos, como tales, se deben interpretar siempre en función de sus capacidades, que son las que tienen aquellos potenciales con los cuáles se puede generar, si los utilizo adecuadamente, valor y, por otra parte, los recursos tienen un “precio” que no es precisamente el “valor” de esos recursos. Dado que el valor en economía es siempre, sin duda, el “valor en uso” que se hace de esas capacidades. Modelos de dirección Para incrementar la productividad se puede orientar el modelo de dirección de dos maneras: a) Como puede apreciarse en la Figura 4, orientando la dirección, gestión y organización al denominador, esto es, al consumo de recursos, que se interpreta mal, a mi manera de entender, bajo el concepto de coste, ya que en el coste no entra solo el recurso sino el precio que se le asigna y el uso de sus capacidades. Este es el caso típico en nuestros días de la situación dramática de grandes compañías como General Motors, Ford, Mercedes Chrysler, en las que anuncian la reducción de plantilla en cifras de miles de personas al objeto de “reducir costes” y con ello tratan de salvar la crisis existente en las compañías y lograr resultados que al final se están queriendo medir de forma directa en base a resultados financieros. Este proceso tienen muy pocas posibilidades de éxito en sí mismo. b) Hay que orientar el modelo de dirección de una empresa al numerador, esto es, al resultado, que es el incremento del valor que puede realizar esa compañía dentro de un modelo de dirección en el que utilizando eficientemente, razonablemente, los potenciales disponibles en los recursos, financieros, económicos, técnicos, humanos, etc, se actúe orientando todo el sistema de dirección al resultado. Así, por ejemplo, en el concepto de productividad, en el denominador la persona es “un precio” que se identifica erróneamente como “coste”, y como tal se trata de reducirlo. Se puede reducir el “coste” utilizando más eficientemente las capacidades de la persona. Pero en el numerador esa misma persona es innovación, creatividad, creación de valor, identificación con la empresa, todo aquello que contribuye a utilizar eficientemente los potenciales que esa empresa tiene en el ámbito de las personas y de los recursos. El primero de los modelos del sistema de dirección es el que lamentablemente es más dominante y sucede que una empresa que no está transformándose permanentemente, día a día en una orientación al numerador, se encuentra, por no haberse transformado permanentemente la empresa, en situaciones de crisis y, consecuentemente, como tal lo que hace es reducir las capacidades disponibles, vende filiales, trata de hacer liquidez, reduce personal, por lo que difícilmente puede dar la empresa una respuesta positiva de resultados. El modelo de dirección de una empresa es la clave de la competitividad de la misma, lo mismo puede decirse de un país en cuanto al modelo con el que se gobierna y se establecen los órdenes económicos y sociales, lo que afecta al individuo como persona. Ser competitivo, como ya se ha señalado anteriormente, es primariamente un valor cultural, una “cultura empresarial”, que implica la integración de la persona dentro de un modelo de dirección y organización en el que la persona es el eje fundamental de la productividad, el numerador, los resultados y desde ese numerador es cuando utiliza eficientemente las capacidades que tienen los recursos disponibles. Conclusión La competitividad de las empresas radica, por tanto, cada vez más en el modelo de dirección, en la manera de concebir el modelo de negocio, en cómo se lidera a las personas para la innovación, para la creación de valor, que solo se logra con el desarrollo de la persona. Se puede afirmar que estamos al final de una larga trayectoria empresarial, de un concepto de empresa y de organización dominantemente “sin” la persona y su sustitución por formas contractuales en las que el cierre de los espacios de la persona hacen inviable totalmente los procesos de innovación y creatividad. Por lo tanto, en una sociedad abierta este modelo no tiene posibilidad de crear valor, sino que tienen dificultades, cada vez mayores, en sobrevivir. Lo que se plantea es un modelo de empresa, un concepto de empresa, radicalmente distinto, así como sus formas organizativas en los momentos actuales, orientados, en esta nueva civilización globalizadora de apertura y descentralización de redes y necesidad de arraigo, al desarrollo de la persona y de la configuración institucional de organizaciones que generen confianza. Y esta no se logra por la mera vía contractual, ni vía regulaciones, sino que se logra desde una dimensión ética personal y desde una sociedad que genera todo su modelo de management, a todos los niveles, concebido y orientado al desarrollo de la persona como el portador fundamental del conocimiento. Lo cual constituye, sin duda, el potencial más importante y el que es más fácil de multiplicar asegurando la reducción drástica de costes. No hay otra alternativa de modelo de dirección de las instituciones que orientarse al numerador de la productividad, al resultado, en base a la multiplicación1 merced, precisamente, a la tendencia homogeneizadora, en muchos procesos y recursos a nivel planetario, que permite multiplicar, con lo cual las posibilidades de reducir los costes unitarios son enormes y además hay que utilizarlas. Las personas, con el soporte del conocimiento y la tecnología, son las que aseguran el futuro de un país, de una empresa y del propio individuo. Se presenta, sin duda, un periodo de fuertes cambios drásticos en la manera de concebir las organizaciones en todos los ámbitos, en la manera de desarrollar los estilos de dirección y en la manera, incluso, de concebir los propios sistemas de información para que puedan generar el diálogo que se necesita entre las personas para innovar y desarrollar de manera más eficiente la utilización de los potenciales disponibles en los recursos escasos. Los recursos son escasos, pero la multiplicación posible de los recursos es enorme y aquí radica el éxito de las personas y de las organizaciones. Es el gran reto humano de nuestro actual episodio histórico-cultural de la apertura y aproximación en el diálogo de las personas.
30 oct 2015
Artículo BIT
MEJORA DE LA PRODUCTIVIDAD EN LAS PYME MEDIANTE LA INCORPORACIÓN DE LAS TIC A SUS PROCESOS INDUSTRIALES Y DE GESTIÓN. Proyecto Propyme
MEJORA DE LA PRODUCTIVIDAD EN LAS PYME MEDIANTE LA INCORPORACIÓN DE LAS TIC A SUS PROCESOS INDUSTRIALES Y DE GESTIÓN. Proyecto Propyme. Las tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) constituyen cada vez más un importante factor de ventajas competitivas, que las empresas incorporan a sus productos y servicios. Los sectores industriales tradicionales, y en especial las PYME, no pueden permanecer ajenos a una búsqueda de negocio, ingresos y valor para el accionista, que proporciona la incorporación de las TIC a sus procesos de negocio. Miguel Merino Gil, Profesor Titular Universidad de Vigo y Vicedecano del COETG. Los procesos industriales constituyen una importante fuente de mejoras de productividad y, por tanto, de la competitividad global de la empresa, lo cual requiere un esfuerzo importante, no solo desde el punto financiero, sino de adaptación, adquisición de conocimiento y cambios organizativos involucrados en esta línea de progreso. También las estrategias basadas en la incorporación de TIC, implican la adopción de aplicaciones específicas, como las de planificación de los recursos empresariales (ERP), las de relaciones con los clientes (CRM) y, en general, lo que actualmente denominamos “Business Intelligence” (BI) que integran verticalmente los procesos y sistemas propios de la empresa, y permiten la toma de decisiones basada en el “valor”, el conocimiento y la comunicación. Por otro lado la conectividad, gracias a Internet y las nuevas formas de trabajo colaborativo, conducen a las empresas a rediseñar sus modelos de negocio. Esta conectividad interna entre funciones de negocio puede ser ampliada con relativa facilidad fuera de las fronteras de la empresa, a proveedores y clientes, creando el entorno que conocemos como empresa “en red”, o “interconectada”. El mayor riesgo que aparece en la adopción de estos sistemas, se produce en el momento de la implantación, por cuanto supone instalar en la infraestructura y organización de las empresas, nuevas tecnologías ajenas a las competencias habituales de la empresa que, frecuentemente, implican el rediseño de parte de los procesos de negocio, no siempre compatibles con los que están en vigor. Existe un período más o menos largo de aprendizaje y adaptación, que requiere un gran esfuerzo y atención. Muchos de estos factores hacen cuestionarse a la PYME sus inversiones en innovación y, en consecuencia, perder las oportunidades que las mismas puedan proporcionarle. Para reforzar este aspecto, interesa especialmente promover la adopción de soluciones de automatización de procesos que minimicen el riesgo y costes de la implantación de tales sistemas, por medio de la cooperación y la posible tutela de organismos prescriptores e integradores que las ayuden y representen, tanto hacia los posibles proveedores de servicios y componentes necesarios, como frente a las Administraciones que apoyarán financieramente proyectos de cierto riesgo e innovación. Proyecto PROPYME Este planteamiento es el que se ha seguido en el proyecto PROPYME que presentamos, desarrollado a través de la colaboración entre equipos multidisciplinares de investigación aplicada de la Universidad de Vigo y empresas de la Comunidad Autónoma de Galicia, actuando como ente intermediario la Fundación Universidad Empresas de Galicia (FEUGA), desarrollando durante aproximadamente un año y de manera conjunta, aplicaciones reales sobre procesos de negocio que se implantaron en empresas del entorno, así como otras de demostración y simulación que ayudarán a la comprensión de dichos procesos y minimizarán el riesgo de implantación. Los componentes de las soluciones se construyen según una estructura común, que facilita su comprensión, y la construcción de un Portal integrado. En cuanto a la organización del trabajo, el proyecto genérico, se estructura según el siguiente esquema: En la actualidad se ha completado el Portal Propyme, con sus demos multimedia con contenidos en base a animaciones y vídeos, quedando pendiente para otra fase, el desarrollo de un simulador con datos reales y la creación del “repositorio” de conocimientos y experiencias. Para completar el Portal y su correcta interpretación se dispone para cada solución de: – Glosario de términos – Acceso al equipo desarrollador – Bibliografía y “links” – Vídeo demostrativo “in situ” El montaje del conjunto se hace sobre un soporte CD y a través de la web del Portal Propyme: www.procesospropyme.com ESTRUCTURA DEL PROYECTO PROPYME El proyecto se compone de dos partes diferenciadas, una de análisis teórico y demostración, dirigida a promover en las PYME este tipo de proyectos, y otra de implantación real en un grupo seleccionado de empresas. Para el proyecto de demostración se seleccionaron 15 procesos industriales y de gestión, como representativos de la actividad y comunes en las PYME del entorno y que clasificamos como soluciones horizontales de aplicación de las TIC. Proyecto demostración. Soluciones de aplicaciones TIC a procesos de negocio: – Adquisición de datos en planta – Control automático de la producción – Identificación por radiofrecuencia – Instrumentación electrónica – Visión artificial – Trazabilidad en líneas de producción – Manutención automática en líneas de producción – Reducción de los tiempos de preparación – Gestión de la calidad según ISO 9000 – Gestión medioambiental, según ISO 14000 – Cuadro de mando integral – Comercio electrónico entre empresas – Ergonomía en el puesto de trabajo – Gestión del conocimiento internacional – Gestión del mantenimiento PROYECTOS DE IMPLANTACIÓN REAL EN PYME Paralelamente al proyecto de demostración se ha procedido a la implantación de algunas de la soluciones tecnológicas del proyecto demostración. Un conjunto de 14 PYME se han adherido al proyecto global, habiéndose establecido cuatro tipologías básicas en cuanto a la tecnología que se ha empleado, y que corresponden a cuatro proveedores locales de soluciones tecnológicas. La organización del proyecto se corresponde con el siguiente esquema: En total se aplicaron soluciones a 14 empresas totalmente concluidas, habiéndose detectado nuevas necesidades que permitirán el desarrollo de nuevos proyectos para otras muchas que se encuentren en soluciones similares. El conjunto de análisis teóricos, simuladores e implantaciones reales, deberán constituir los elementos esenciales de una base de conocimiento sobre la aplicación de las TIC a los procesos industriales y de gestión, que podrá ser extraordinariamente útil a las PYME a la hora de decidir sus inversiones tecnológicas. Por otro lado ha supuesto un esfuerzo de colaboración y coordinación entre equipos multidisciplinares de universidad y empresa, lo que constituye un buen ejemplo de cooperación para aplicar en futuros proyectos.
30 oct 2015
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A vueltas con la productividad
A vueltas con la Productividad. Se espera que, como consecuencia de una mayor inversión en TIC, se incremente el crecimiento económico. Esto es evidente en el propio sector TIC que resultará afectado por una mayor demanda, lo que, sin duda, generará un crecimiento productivo. En el resto de los sectores, más inversión en TIC puede traducirse en mayor eficiencia productiva. Eugenio Fontán Oñate, Consultor independiente. En los últimos tiempos se viene insistiendo en la importancia creciente de examinar el crecimiento económico de los países como un indicador preciso de su riqueza y bienestar. Tal vez, la relación de estos dos últimos conceptos con el crecimiento económico no resulte tan lineal como piensan muchos economistas, sobre todo a la luz de algunas de las consecuencias que el mero crecimiento económico produce en el entorno, como los daños ecológicos o ciertos cambios culturales de carácter irreversible y potencialmente negativos. Sin embargo, los analistas políticos siguen considerando el crecimiento agregado del PIB como una medida de la vitalidad de las sociedades y de su capacidad de crear riqueza. A esta magnitud se han incorporado una serie de nuevas variables que tienden a matizar los fríos datos del crecimiento del PNB. Una de ellas es la productividad. Precisamente, en un esfuerzo por explicar el espectacular crecimiento sostenido por algunas economías durante las últimas décadas del siglo pasado (como la irlandesa, la surcoreana o la estadounidense) se ha convenido en otorgar a la productividad y, en especial, a la producida por las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), un papel estelar. La productividad se ha convertido así en el indicador más significativo a la hora de cualificar el crecimiento, al permitir valorar su naturaleza desligándola de otros factores como pueden ser el propio crecimiento demográfico, la inflación, las tasas de interés y otros. Siguiendo este razonamiento se concluiría que un crecimiento basado en mejoras de productividad sería preferible a uno basado en el resto de las magnitudes, como si una mayor productividad supusiera una “marca de calidad” en la tasa de crecimiento. Sobre la productividad y el crecimiento, se ha escrito mucho en los últimos tiempos. Para el lector interesado en estos temas, es recomendable la conocida monografía que sobre este particular publicó el GAPTEL en marzo de 20041, que si bien resulta somero de datos empíricos sobre nuestro país y que por ser un documento de consenso peca de escasa contundencia, incorpora una escogida bibliografía amén de unas interesantes reflexiones. Merece la pena reseñar alguna de ellas, comunes, en general, con las de otros informes recientes hasta el punto de poder representar el paradigma al uso. Así: 1. La productividad ligada a la innovación tecnológica viene causada directamente por su contribución al stock de capital, por lo que una mayor inversión en TIC será siempre deseable y positiva para el crecimiento económico y de la renta. 2. El sector TIC es una fuente de crecimiento de la productividad, sobrepasando en contribución a cualquier otro. 3. La inversión y la innovación requieren, para ser efectivos, cambios estructurales en el tejido empresarial y en el entorno económico. 4. La educación y la formación de empresarios y trabajadores en el ámbito TIC es imprescindible para aprovechar el factor de arrastre de las TIC. Estas cuatro recomendaciones son probablemente las más significativas de este y otros informes. Pero, ¿son equivalentes en importancia? Y sobre todo ¿son igualmente válidas para recomendar una línea de acción que pueda tener su reflejo en la acción de las Administraciones Públicas? Por último, ¿son válidas para empresas y profesionales? Examinemos en primer lugar las dos primeras: Se espera que como consecuencia de una mayor inversión en TIC se incremente el crecimiento económico. Esto es evidente en el propio sector TIC, que resultará afectado por una mayor demanda, lo que sin duda generará un crecimiento productivo. En el resto de los sectores (cuya contribución conjunta es mucho mayor) más inversión en TIC puede traducirse en mayor eficiencia productiva. Pero a no ser que exista una dinámica clara de nuevas iniciativas empresariales, es posible que el empleo en los sectores convencionales disminuya, dado que mejoras en las tecnologías productivas pueden acarrear ahorros en la mano de obra. Explicándolo con un ejemplo, cabe esperar que menos trabajadores produzcan más. El siguiente problema sería resolver a que puede dedicarse esta mano de obra excedentaria, espejismo ya habitual en el mundo desde la revolución industrial. Aparecería, pues, el reto de corregir un desajuste en los sectores afectados, con un posible impacto en el empleo. Sin embargo, también es esperable que la casi totalidad de las ramas productivas experimenten una reducción en los costes derivada de un descenso en los precios y mejoras de calidad de los bienes y servicios TIC, con un ahorro económico notable posteriormente reinvertible. Es decir, (de una manera muy simplista) que estaríamos a las puertas de un círculo virtuoso, dado que estas nuevas inversiones permitirían absorber la mano de obra excedentaria a la par que mantener bajos los indicadores de inflación, tipos de interés, etc. A priori, puede concluirse entonces que la inversión acelerada en TIC es interesante. Además, resulta siempre rentable en términos de imagen, lo que puede comprobarse de la somera lectura de las memorias de las sociedades cotizadas, de las declaraciones de los políticos y del enunciado de sus proyectos. Sin embargo, existen factores estructurales muy importantes, no todos ellos identificables por las estadísticas habituales, que pueden distorsionar el benéfico impacto de la inversión en TIC. Entre éstos, los que influyen poderosamente en la validez de las dos últimas conclusiones del mencionado informe: – La necesidad de proceder a realizar las reformas estructurales que permitan aprovechar al máximo las mejoras de la producción ligadas a la utilización de las TIC y – la importancia de la formación de empresarios y profesionales. Hay muchas potenciales reformas estructurales, como por ejemplo, de las normativas administrativas diseñadas para entornos y circunstancias que no preveían la importancia de las TIC o de las normas administrativas, contables y fiscales que no facilitan ni la incorporación de las TIC ni su pleno aprovechamiento. Por otro, las laborales. Ambas son especialmente significativas y potencialmente de gran interés para nuestro colectivo profesional. Por ejemplo, una correcta identificación de ciertas partidas contables, como el software o los importes destinados a los sistemas de información en las empresas, incluyendo los derivados de una adecuada formación de los profesionales, permiten concluir que son básicamente inversión, no simples gastos. Es muy amplio el abanico de partidas que pueden ser aquí incluidas, lo que obliga a reconsiderar las definiciones de inmovilizado inmaterial y los correspondientes “trabajos para el inmovilizado inmaterial”. Aquí, las estadísticas norteamericanas, más laxas que las europeas permiten una mayor flexibilidad contable y en definitiva, son más proclives a favorecer una mayor inversión.2 El valor de los intangibles vinculados al conocimiento y la “tecnología suave” (incluyendo en este concepto las destrezas necesarias para la plena utilización de las TIC) es un valor en sí mismo y un factor cualitativo real que diferencia empresas de vanguardia y negocios anclados en el pasado. Que duda cabe que animar a gastar en TIC y en particular en software y en la formación de los profesionales ¡sea el sector económico que sea! permite cebar el círculo virtuoso buscado. Otra reforma estructural imprescindible es la tan exigida “digitalización total” de los procesos administrativos. Es una auténtica calamidad la cantidad de trámites que aún no son asequibles mediante Internet y aún peor la desconexión o incompatibilidad funcional entre las numerosas bases de datos de las Administraciones Públicas. Este repaso no exhaustivo no puede orillar la necesidad de avanzar en fórmulas innovadoras en las relaciones laborales y en el ejercicio de algunas profesiones como la nuestra. En el reciente informe del COIT, Pesit 20053, relativo a la Comunidad de Madrid, se pueden observar algunas de las rigideces que padece nuestro colectivo, uno de los más cercanos a las TIC y que pueden servir de modelo para ilustrar la situación general española: Así, por ejemplo, los ingenieros de Madrid presentan una alta tasa de ocupación (96%). Este dato puede vincularse a la confluencia de varios factores: vitalidad de las TIC4, amplia demanda de ingenieros, dinamismo del mercado... pero no debe olvidarse que el informe también recoge que los salarios medios de la profesión en su conjunto han disminuido en un 2,3% en los últimos dos años (sin contar el efecto de la inflación). Otros datos de interés son de dicho estudio, (con las salvedades en él recogidas) son los relativos al tipo de relación laboral dominante en nuestro colectivo. (Tabla 1) En cuanto a las horas medias trabajadas semanalmente, el estudio aporta dos datos. (Tabla 2) De las tablas anteriores, se puede deducir que es muy escasa la actividad que los ingenieros de Madrid (y no olvidemos que suponen más del 40% del total) realizan por cuenta propia y que la jornada laboral estándar alcanza una intensidad que dificulta mantener algún tipo de trabajo de asesoramiento, o desarrollo de proyectos al margen de su respectiva corporación. La extrapolación de otros datos de la misma encuesta permite concluir que a pesar del uso intensivo de las TIC en nuestro sector, la mayor parte de las relaciones laborales presentan un perfil convencional: Claro predominio del trabajo por cuenta ajena, predominio del trabajo en las dependencias de la empresa, jornada laboral amplia, actividad profesional complementaria prácticamente marginal. El descenso de las remuneraciones medias implica que o bien los Ingenieros de Telecomunicación somos conformistas, o que nuestras remuneraciones se encuentran fuertemente acopladas a la situación del empleador y que no resulta fácil aumentarlas mediante el ejercicio de actividad profesional complementaria. Por otro lado, la reducción de los salarios medios no se acompaña de reducciones significativas de jornada. No es difícil entender las razones: resulta difícil y complejo realizar una actividad profesional independiente. No existen fórmulas flexibles que permitan de una manera reglada que un profesional ejerza a tiempo parcial como consultor y resulta atípico, en un entorno como el nuestro, desarrollar actividades profesionales independientes más allá de los campos clásicos del ejercicio libre. En un momento en que la inversión en TIC se considera estratégica para el desarrollo y el crecimiento, es imprescindible abordar fórmulas que permitan una mayor permeabilidad profesional de los profesionales especializados y una mayor flexibilidad en la normativa que a menudo ahoga estas iniciativas. Si esto es así para los Ingenieros de Telecomunicación , cabe esperar que para otros profesionales TIC resulte algo parecido. Sirvan estas reflexiones para animar a profundizar en el debate de las necesarias reformas estructurales que deben ser acometidas en España si queremos avanzar en las posibilidades de crecimiento y desarrollo económico que prometen las TIC.
30 oct 2015
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DESLOCALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS. ¿Nuevos retos para los empleos TIC?
DESLOCALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS. ¿Nuevos retos para los empleos TIC?. Nuestro sistema productivo está caracterizado por un proceso permanente de innovación y cambio tecnológico, generando un movimiento duradero de creación y destrucción de empleo. Una mayor interpenetración de los mercados de trabajo, facilitada por la globalización, y potenciada por la introducción de las TIC, abre nuevas perspectivas a la deslocalización de las empresas. Luciano Berrocal, Profesor de la Universidad de Bruselas y de Postgrados GIOUPM. Introducción La inversión en nuevas tecnologías produce una demanda adicional de empleos, tanto en los países desarrollados como en otras zonas menos avanzadas. Por ejemplo, en los últimos años la tasa de crecimiento de empleos TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) en Estados Unidos ha sido tres veces superior a la de los empleos en los otros sectores de la economía. Durante muchas décadas el fenómeno había afectado sobre todo a los empleos del sector industrial, pero, últimamente, se está extendiendo, en general, al sector servicios y, en particular, a profesiones que antes se consideraban protegidas como el de profesionales de mediana o incluso alta cualificación. En concreto vamos a analizar, en primer lugar, en qué medida la deslocalización de los servicios puede representar una nueva frontera para la competitividad, para identificar, posteriormente, los empleos más expuestos, y terminar con la oferta disponible de profesionales en los principales países emergentes. Deslocalización de empleos en el sector servicios. ¿nueva frontera de la productividad? La deslocalización deja de ser un complemento de la actividad de la empresa, y se convierte en una dimensión central de su estrategia de competitividad global2. Es normal que una empresa tenga la tentación de deslocalizar al constatar que un trabajador TIC en la India gana dos dólares por hora, cuando el mismo tipo de trabajador gana diez veces más en Estados Unidos. No obstante, hay toda una serie de empleos del sector servicios que seguirán estando protegidos dada la dificultad de deslocalizarlos. Tal es el caso de los puestos de trabajo de atención directa al consumidor, o los que requieren una interactividad directa, como puede ser el caso de la consultoría, o de los ejecutivos con responsabilidades de negociación y espíritu emprendedor. Por el contrario, en otros sectores, como el de embalaje de software, hasta la mitad de los puestos de trabajo pueden ser transferidos al exterior, según cálculos del MGI (McKinsey Global Institute), The Emerging Global Labor Market, 2005. Puestos de trabajo más expuestos a la deslocalización Dentro del mercado de trabajo, según el reciente estudio de MGI, podemos citar los empleos poco cualificados o medianamente cualificados, como son lo empleados de banca, de telefonía, de seguros, back office, en general, como los más expuestos a la deslocalización, pero incluso profesiones con salarios medios o altos pueden estar sometidas a este proceso. El resultado es, por poner algunos ejemplos: empleos relacionado con el embalaje de software (49% del total de empleos), servicios de TI (44%), banca y seguros (25% y 19% respectivamente), sector farmacéutico (13%) o el de automoción (11%) y salud (8%). Más protegido parece el sector intensivo en el factor trabajo, como el comercio al por menor o retailing (3%). En total, unos dieciocho millones de puestos de trabajo estarían afectados directamente por la deslocalización en los principales países desarrollados. Se pueden extrapolar estos cálculos y, en la hipótesis de libre circulación de los factores de producción, se calcula que de los 1,4 millardos de puestos de trabajo en el sector servicios a nivel global, un 11%, es decir unos 160 millones, podrían ser deslocalizados. Hay profesiones que pueden ser dispersadas geográficamente, sin que por ello se pierda eficacia o calidad, si se emplea la estrategia, la tecnología y lo recursos adecuados. Nos permitimos hacer referencia especial al caso de los ingenieros, que parecen estar altamente expuestos al proceso deslocalizador, según se desprende del gráfico siguiente. Más del 50% de los empleos podrían estar afectados por este movimiento. Algo similar podemos decir de las profesiones ligadas a las finanzas y contabilidad, aunque en este campo hace tiempo que las grandes empresas han procedido a la deslocalización. Entre las profesiones que parecen más protegidas encontramos las que desempeñan actividades de corte generalista o forman parte de la red de apoyo a la dirección o gestión. Igualmente el sector de la salud no parece todavía afectado masivamente por este movimiento, lo mismo que los altos ejecutivos o los que desempeñan funciones analíticas o de investigación. Podemos completar estos análisis con los informes de organismos internacionales como el de la OCDE y ver qué profesiones son más propensas a la deslocalización en los países desarrollados 3 La lista es bastante amplia y abarca tanto a profesiones de alta cualificación como los ejecutivos especialistas, físicos, químicos, matemáticos, estadísticos, programadores, arquitectos, ingenieros, abogados, etc. como profesiones que se pueden considerar como intermedias: especialistas de informática, comerciales, empleados en el sector financiero, administrativos y personal de apoyo. En total se considera que un 20% del empleo en la UE15 podría estar afectado por este fenómeno y se calcula que el volumen de empleo deslocalizable hacia los países emergentes se puede multiplicar por dos hasta el 2008; de 605 millones de empleos en el 2003 a 1.235 en el 2008. Oferta de competencias en los países emergentes La oferta y la demanda de talento a nivel global siguen siendo muy desiguales. Por ejemplo, de los 33 millones de jóvenes graduados y más de siete años de experiencia en los 28 países emergentes cubiertos por los estudios del MGI, únicamente unos 4,6 millones pueden ser considerados aptos para insertarse en el mercado deslocalizado. Por sectores la mayor reserva se encuentra en los servicios ligados a las TI (unos 700.000 en total), a la banca al pormenor (303.000) o en el de embalaje de software (105.000). Estamos asistiendo en muchos países emergentes a una auténtica explosión en la educación universitaria; así, en Filipinas se calcula que cada año se gradúan unos 380.000 jóvenes, mientras que India es capaz de producir cada año más de 500.000 ingenieros TIC, con salarios de entrada altamente atractivos, unos 4.000 euros/año, y con una alta flexibilidad, capaz de incrementar el volumen de horas trabajadas en más de un 40% con respecto a su homólogos de países desarrollados. Por otro lado si a esto añadimos el personal de apoyo y administración, podríamos encontrar casi 400 millones de empleos cualificados disponibles en los países emergentes, frente a los escasos 181 millones en los países más avanzados. Sin embargo no toda esta oferta potencial está disponible en la práctica. Por ejemplo, en el caso ruso la fuerte dispersión de la oferta hace que, en la práctica, sea muy complicada su incorporación real en el mercado de trabajo de las multinacionales. La gran concentración de profesionales TIC en el caso indio hace que estos profesionales sean los que en la práctica tienen las mayores posibilidades de ser contratados por las multinacionales (83%). Algo similar se podría decir de la China (con unas posibilidades del 51%), ya que la mayor parte del sector moderno de la economía se concentra en las zonas costeras del país. Aunque si afinamos un poco más el análisis podemos descubrir que en la fase actual es la remuneración salarial, conjugada con un nivel de cualificación suficiente, uno de los factores claves para su acceso a los puestos deslocalizados. Si nos fijamos en la oferta actual disponible de jóvenes ingenieros con más de siete años de experiencia veremos que no son los países más grandes donde se puede encontrar la mejor reserva. Países con población menor como Chequia (con 10.000), Hungría (con 15.000) incluso Polonia (con 40.000) o Filipinas (con 60.000) ofrecen una mano de obra altamente cualificada y relativamente abundante. Países con mayor población como Rusia (solo disponen de 50.000 ingenieros con esas características, aunque con una calidad muy superior), o Alemania (con 100.000), mientras que Estados Unidos dispone de unos 500.000 ingenieros. India con 130.000 y China con 160.000 ofrecen las mejores perspectivas de desarrollo de cara al futuro, tanto si se tienen en cuenta su población como, sobre todo, su dinamismo económico. Y concluyendo… Una vez más se constata que la polivalencia y la capacidad para gestionar la complejidad constituyen una mejor defensa que la especialización frente a la competencia de los países emergentes. Se podría emitir la regla de que en el contexto actual a mayor Especialización mayor riesgo de Deslocalización, a menos que se trate de profesiones que requieran un alto grado de interactividad con el cliente; de proximidad, como es el caso de muchas profesiones ligadas al I+D+i o de espíritu emprendedor, como el caso de algunos profesionales TIC en el seno de las organizaciones. Lógicamente, no podemos terminar, sin emitir una nota de precaución ante la dificultad de cuantificar un fenómeno tan diverso y complejo… Simplemente pretendíamos acercarnos a un fenómeno que, aunque marginal en el volumen total de empleo, no deja de plantear problemas importantes en nuestras sociedades en proceso de globalización. Notas 1 Estas notas forman parte de un estudio más amplio:Impacto de la Deslocalización sobre el empleo del sector TIC en España, financiado por el FSE a través de la EOI, Madrid 2005. 2 Ver R. Gotfredson , R. Puryear y S. Philips, Strategic Outsourcing, Harvard Business Review, Junio del 2005, pp.132-139 3 Ver estudio de la OCDE, Potential Offshoring of ICT intensive using occupations, Working Party on the Information Economy, Abril 2005.
30 oct 2015
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EL ROL DE LAS TIC EN LAS PYME: Mucho ruido, pero ¿cuántas nueces?
62 bit 155 FEB.-MAR. 2006 Productividad y competitividad APLICACIÓN DE LAS TIC EL ROL DE LAS TIC EN LAS PYME: Mucho ruido, pero ¿cuántas nueces?. Carlos Macián Ruiz, Doctor Ingeniero de Telecomunicación. Arjan Sundardas Mirchandani, Director General del Servicio de Certificación de los Registradores. Las TIC han hecho mucho ruido en los medios de comunicación, como presunto motor de la economía y factor clave en el incremento de la productividad y la competitividad de nuestras empresas. Y no sólo han hecho ruido: esconden un buen puñado de nueces con las que alimentar el crecimiento económico de las PYME. En 1983, Luc Besson se estrena como director de cine, con sólo 23 años de edad, con la película “Kamikaze 1999”. En ella, dos antagonistas se enfrentan por la supervivencia de un modo de vida moribundo, en un mundo donde la contaminación ha dejado a los habitantes sin la capacidad de hablar. Llegado el año 1999 en el mundo real, la lucha era entre dos formas de entender la economía, con los apóstoles de las “.com” predicando a voz en grito la muerte de la “Vieja Economía” y la supremacía de los negocios basados en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) sobre cualquier otra forma de comercio. Como auténticos kamikazes, esos mismos apóstoles se estrellaron contra las murallas de la fortaleza keynesiana a las puertas del nuevo milenio, y arrastraron con ellos parte de la confianza que se había depositado en las TIC como futuro motor de la economía mundial. ¿Cuánto había de verdad en aquellas esperanzas, y cuánto era producto de la burbuja de Internet? El problema para responder a esta pregunta comienza con la dificultad para medir el impacto real de las TIC en el indudable incremento de productividad empresarial de los últimos años. De hecho, es igualmente difícil computar su efecto en la reducción de costes, el aumento de la calidad o de la producción de una empresa cualquiera. Como vino a decir Solow hace muchos años, las TIC están por todas partes, menos en las gráficas de resultados. Sin duda parte de la culpa la tenía la propia manera de medir estos parámetros económicos; simplemente, los modelos económicos al uso no estaban preparados para recoger la influencia de un nuevo factor tecnológico, que no constaba en los modelos existentes. De hecho, en los últimos años todos los estudios recogen innegables evidencias del rol positivo de las TIC en el incremento de productividad empresarial, tanto de la mano de obra como del capital. Y no sólo eso, también dejan entrever que la difusión del uso de las TIC tiene efectos positivos para el conjunto de la sociedad, conforme los beneficios se van extendiendo de las empresas pioneras en su uso, a sus proveedores y clientes, provocando una espiral positiva de crecimiento económico y avance tecnológico. Avances como la automatización de procesos, los nuevos medios de comunicación tales como el correo electrónico, las intranets, las extranets, los blogs empresariales, y nuevas formas de entender el capital intangible de las empresas como la gestión del conocimiento hacen ver nuevas vías de valoración de estos intangibles. Pero ¿dónde quedan las PYME en este Nuevo Mundo Feliz? ¿Se puede hablar de un incremento de la productividad debido a la tecnología informática y de comunicaciones en la panadería de la esquina, en la gestoría del barrio, en la pequeña fábrica de colchones cercana o en una pequeña administración pública como puede ser un registro de la propiedad situado en una pequeña localidad de Galicia? Sinceramente, en la economía española hay una clara carencia de penetración de la tecnología en la pequeña y mediana empresa; carencia que nos está pasando factura en términos de competitividad. Y esta carencia es fácil de entender, si se atiende a las barreras para su adopción. En primer lugar, las TIC, como cualquier otra inversión, significan antes que nada un coste financiero, y además uno nada despreciable, puesto que el coste del hardware y del software, así como de la conectividad (ADSL, redes corporativas, etc.), si bien ha bajado espectacularmente en los últimos años, todavía representa un volumen de inversión elevado para los ajustados presupuestos de las PYME. En segundo lugar, el uso de las TIC no representa un incremento de productividad de la noche a la mañana. Tal y como demuestran los numerosos estudios al respecto, una de las principales razones para explicar la falta de penetración de las TIC en las PYME es el cálculo coste-beneficio de la operación. Es difícil, ante un presupuesto ya de por sí ajustado, tomar la decisión de invertir en una tecnología que resulta a menudo difícil de entender para aquél que ha de tomar las decisiones, y que además promete mejoras sustanciales...en el largo plazo. En tercer lugar, los beneficios de las TIC sólo se dejan sentir si se hace un uso intensivo de las mismas. El simple hecho de tener nuestra lista de clientes en una base de datos en el PC no va a incrementar nuestra productividad de la noche a la mañana, especialmente si no la cruzamos con el resto de sistemas y procesos de la empresa. Las TIC sólo son una herramienta, poderosa, es cierto, pero inútil si se usa aisladamente. Es este conjunto de razones, todas ellas comprensibles y aparentemente razonables, el que crea los auténticos problemas para la competitividad de nuestras PYME. El uso eficiente de las TIC precisa de un conocimiento especializado y de la integración de estas tecnologías en el proceso productivo y de gestión de nuestro negocio de forma decidida e intensa, y no sólo nominal. Pero es que además, los beneficios de las TIC sólo podrán materializarse si forman parte de un proceso de gestión y producción empresarial que haya sido diseñado teniendo en cuenta la existencia y propiedades de esta tecnología. No se pueden arar campos con PC, pero tampoco tiene sentido poner PC, allí donde sólo sustituyen a la máquina de escribir. Y aquí es donde tocamos en hueso: Las ventajas de las TIC sólo se dejarán sentir en las PYME, si éstas están dispuestas a realizar los cambios necesarios en su cultura empresarial y procesos de negocio para integrarlas. Y ésto va a ser difícil de conseguir, si quien ha de tomar esas decisiones es el primero que ni desea el cambio, ni entiende, ni ve las ventajas (sobre todo a corto plazo) de las TIC. Se puede achacar esa falta de entusiasmo entre nuestra clase empresarial a la falta de inversión e innovación general en el país, que no crea un clima propicio a la evolución empresarial y tecnológica. Sin duda, la inversión en TIC y en I+D en nuestro país son insuficientes para asegurarnos un crecimiento de la productividad a largo plazo que nos permita seguir convergiendo con Europa. El crecimiento económico español se ha basado en los últimos años en aprovechar nuestro diferencial de costes de mano de obra con las grandes potencias europeas, y en explotar el sector servicios. Al menos la primera ventaja está desapareciendo de forma muy rápida. Y a Dios gracias, porque significa que hemos hecho buen uso de los fondos europeos para mejorar nuestro nivel de vida. Sin embargo, si bien la inversión y la innovación son imprescindibles para proporcionar un crecimiento sostenido, no son suficientes. En concreto en el sector PYME, lo que se precisa por encima de todas las cosas, es un cambio en la mentalidad, que sólo se podrá producir a través de la educación tecnológica de nuestros empresarios. Aquí, ciertamente, el tiempo juega a nuestro favor: La juventud actual ha nacido y crecido con Internet, el PC, el móvil, el messenger, y la videoconsola, entre otros avances tecnológicos. Es una generación tecnológica, acostumbrada a vivir y relacionarse con y a través de un mundo virtual. Y resulta lógico suponer que, cuando cojan el relevo de las fábricas, tiendas y empresas de sus progenitores, seguirán usando esas mismas tecnologías en su vida profesional. Pero eso no es suficiente. No se puede sacrificar a toda una generación (o generaciones) de empresarios que no nacieron con esas ventajas, en espera de que sus hijos e hijas lo hagan mejor. Y es aquí donde la administración pública puede y debe jugar un papel ejemplificador y de arrastre, obligando y/o actuando de abanderado del uso de las TIC en sus relaciones con los ciudadanos y las empresas. Iniciativas como la factura electrónica, el DNI electrónico, etc., deben actuar de dinamizadores del uso de las TIC no sólo con la administración, si no también, con el tiempo, entre las propias empresas, y entre éstas y sus clientes. Pero además, es preciso un clima más favorable a la creación de PYME, especialmente de PYME que, si bien no tienen por qué dedicarse al sector tecnológico, sí deben incorporar decididamente las TIC a su sector de actividad. En este sentido, el capital riesgo, aún escaso en nuestro país, debería jugar un importante papel. Formación, demostración y financiación: Estas parecen ser las claves que ayuden a nuestras PYME, auténtica columna vertebral de la economía nacional, a subirse al carro del uso de las TIC; carro que, como demuestran todos los estudios, es imprescindible para conseguir un aumento sostenido y duradero de la productividad que permita pensar en una competitividad a largo plazo. Quizás cabe destacar un ejemplo positivo, en este entorno tan poco evolucionado, como puede ser el de los registros de la propiedad, que podrían ser asimilados por tamaño a pequeñas empresas, que han logrado tener una posición notable en el uso de las TIC para la mejora de la productividad incorporando nuevos servicios al ciudadano, tales como información online (notas simples), digitalización de todos sus archivos, uso de la firma electrónica, etc., fundamentalmente guiado por un Colegio Profesional muy orientado a mejorar la calidad de los servicios ofrecidos desde el mismo. Quizás éste sea el camino. Así pues, para responder a la pregunta que se formulaba al principio de este artículo, las TIC han hecho ciertamente mucho ruido en los medios de comunicación, como presunto motor de la economía y factor clave en el incremento de productividad y competitividad de nuestras empresas. De hecho cabe recordar al señor Bangeman en su informe a la Comisión Europea donde afirmaba que el futuro de Europa se basaba principalmente en las telecomunicaciones y la sociedad de la información, informe que hizo mucho ruido, pero que trajo muy pocas nueces. Y no sólo han hecho ruido: esconden un buen puñado de nueces con las que alimentar el crecimiento económico de las PYME. Lo que pasa es que son nueces difíciles de abrir, y encima en vez de dar su nutritivo y saludable contenido inmediatamente, sólo se disfruta pasado el tiempo. No sorprende, pues, que haya quien prefiera la comida rápida, aunque a la larga siente mal a la salud. Bibliografía [1] Gaptel: “Productividad, crecimiento económico y TIC”, Editorial Red.es, marzo 2004 [2] Indjikian, R. and Siegel, D.: The impact of investment in IT on economic performance: Implications for developing countries”, World development vol. 33 nº 5, 2005 [3] OECD: ICT, E-business and SMEs, January 2005 [4] Pilat, D.; Lee, F. and van Ark B.: Production and use of ICT: A sectorial perspective on productivity growth in the OECD area, OECD Economic Studies No. 35, 2002/2
30 oct 2015
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IDENTIDAD DIGITAL, EL DNI ELECTRÓNICO, CERTIFICACIÓN Y FIRMA ELECTRÓNICA
Identidad digital EL DNI ELECTRÓNICO, CERTIFICACIÓN Y FIRMA ELECTRÓNICA Arjan Sundardas Director General del Servicio de Certificación de los Registradores José A. Romero Carlos Macián Doctor Ingeniero de Telecomunicación José Pérez Ingeniero de Telecomunicación Identidad Digital bit156 ABR.-MAY. 2006 Pocas tecnologías han dado tanto que hablar en los últimos tiempos como la “identificación electrónica” y, además, España es pionera en acercarla a todos los ciudadanos, mediante el DNI electrónico, que se espera comience a desplegarse paulatinamente, tras el piloto de marzo, en todo el territorio nacional a partir de junio. Sin embargo, la firma electrónica y el DNI electrónico son todavía elementos desconocidos para la mayor parte de la sociedad, aunque las implicaciones que va a traer consigo son notables, al ser el DNI ya hoy día un elemento clave para la identificación – cuando accedemos a un avión, al utilizar medios de pago de forma presencial, etc. – y el e-DNI lo será en un futuro no muy lejano. La directiva europea promulgada en el año 1999 hablaba de la libre competencia en servicios de certificación electrónica, y dicha directiva fue trasladada a la legislación española, primero mediante un Real Decreto el mismo año, y posteriormente mediante la Ley 59/2003, de Firma Electrónica, que daba el mismo valor a la firma electrónica que a la firma manuscrita, e incluso mayor valor probatorio. Este importante hecho no ha pasado inadvertido para el colectivo de ingenieros de telecomunicación, ya que se ve afectado al cambiar la forma de realizar determinados procesos telemáticos, aportando mayores medidas de seguridad. Así, ya el 18% de los españoles realiza su decla- ración de la renta electrónicamente y la presenta telemáticamente mediante firma electrónica, más de un 6% de las empresas españolas seDirector Técnico del Servicio de relaciona con los registros mercantiles de forma electrónica remota, y otras AAPP automatizan sus procesos para prestar servicios más cómodos a la ciudadanía, sin desplazamientos. Gracias a las opiniones de reconocidos expertos que han colaborado con BIT se va a ir afrontando el reto de conocer este nuevo elemento y su relación con las entidades de certificación ya existentes, el mundo de servicios y aplicaciones que se abre ante nosotros, y también la resolu- ción de problemas que han ido surgiendo recientemente, tales como el “spam”. Certificación de los Registradores
30 oct 2015
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El gran avance en la identidad digital
Identidad Digital EL DNI ELECTRÓNICO, CERTIFICACIÓN Y FIRMA ELECTRÓNICA El gran avance en la Arjan Sundardas identidad digital Director General del Servicio de Certificación de los Registradores Desde los inicios de Internet “en abierto”, allá por principios de los años 90, el principal item que no ha tenido una fácil respuesta ha sido el hecho de identificar a las personas que estaban al otro lado de la red, frente a otros aspectos que han ido resolviéndose paulatinamente, tales como las conexiones dedicadas frente a las conmutadas (con la aparición del ADSL, de los operadores de cable, bajadas de precio, etc.), y el limitado ancho de banda (que ya hoy día, con la banda ancha se ha resuelto a un coste moderado), hacían desconfiar de aplicaciones como por ejemplo el comercio electrónico y la seguridad en las transacciones.. P ara garantizar dicha seguridad surgen los certificados digitales de firma electrónica, por medio de los cuales se trata de garantizar que la comunicación telemática reúne las características siguientes: – Autenticación: Identificación inequívoca del emisor y el receptor de la información. – Integridad: Que el mensaje no ha sido manipulado o alterado en el camino. – Confidencialidad: Que sólo el emisor y el receptor legítimo de la comunicación puedan tener acceso al contenido del mensaje. – No repudio: Que una vez aceptada la comunicación, el emisor no pueda desvincularse de la misma. La firma electrónica se podría definir vulgarmente como un 32 bit 156 ABR.-MAY. 2006 Identidad Digital EL DNI ELECTRÓNICO, CERTIFICACIÓN Y FIRMA ELECTRÓNICA “mecanismo técnico” que permite, en el mundo electrónico, identificar al autor de un determinado documento, esto es, es el sustituto de la firma manuscrita cuando se hace referencia al mundo Internet. Para garantizar el correcto funcionamiento y plena efectividad jurídica de los sistemas de firma electrónica, juegan un papel central las TTP (Trusted Third Party) o terceros de confianza, cuya misión consiste en garantizar la vinculación de cada certificado emitido con la persona a cuyo favor se expide, así como prestar servicios de almacenamiento y verificación de la vigencia de los certificados. Un certificado de firma electrónica es la acreditación que se une, mediante la intervención de un tercero de confianza, a unas claves de “España va a ser el primer país del planeta, en tener un medio de identificación para todos los ciudadanos dentro del mundo Internet’” firma electrónica para identificar al usuario con su firma, publicando además los certificados con las claves públicas de los usuarios. Desde hace unos años, el ya mencionado en la ley de firma electrónica, Ley 59/2003, DNI electrónico, se planteaba como la solución lógica a la identificación “electrónica de los ciudadanos”, proporcionada por el Ministerio del Interior, de manera similar a lo que ocurre en “el mundo físico” con el carné de identidad (DNI), pero además conteniendo, si el ciudadano lo desea, un certificado de firma APROXIMACIÓN TÉCNICA A LA FIRMA ELECTRÓNICA Desde un punto de vista técnico, los sistemas de firma electrónica se basan en la utilización de un par de claves asimétricas, una pública y una privada, diferentes pero complementarias. Ambas claves son generadas en el momento de la expedición del certificado digital. En los sistemas de clave asimétrica, también llamados PKI (Public Key Infrastructure), la clave privada perma- nece bajo el exclusivo control del signatario, almacenada en un dispositivo de creación de firma, como puede ser una tarjeta inteligente (SmartCard), similar en formato a las tarjetas monedero que tan poca implantación han tenido, o un “llavero USB”. La clave pública debe estar a disposición de los potenciales interlocutores en las comunicaciones telemáti- cas, de tal modo que estos puedan comprobar que un mensaje firmado digitalmente es de quien dice ser (auten- ticación), e incluso cifrar sus propios mensajes con la clave pública del destinatario a fin de proteger la confi- dencialidad de sus comunicaciones. Mediante la firma electrónica del correo se permite garantizar que el remitente de un mensaje es quién dice ser, si bien el contenido del mensaje no se encuentra protegido frente a potenciales intromisiones, si bien el correo firmado no es un elemento totalmente seguro para identificar un contenido firmado por una determina- da persona. Otra cuestión a considerar con relación a la firma electrónica es la los atributos de firma. Una firma con atri- butos incorpora al certificado digital la condición en virtud de la cual actúa el firmante, esto es: su condición de Profesional Habilitado para un determinado acto o negocio (por ejemplo, Los Registradores de la Propiedad, cargos de administración pública, etc.) o la de actuar en Representación Legal de una sociedad, para lo cual además de incluirse en el certificado la información relativa al apoderamiento, habrá de poder verificarse la vigencia del poder otorgado mediante consulta al Registro Mercantil. bit 156 ABR.-MAY. 2006 33 Identidad Digital EL DNI ELECTRÓNICO, CERTIFICACIÓN Y FIRMA ELECTRÓNICA APLICACIONES DE LA FIRMA ELECTRÓNICA La firma electrónica es un método efi- caz para la identificación del autor de un determinado documento o acción, preservación de la integridad del mismo, cifrado e imposibilitador de repudio del mismo. Por ello parece razonable que la firma electrónica no sirva únicamente para acceder de forma remota y segura a redes privadas virtuales (extranets, etc.), ni para formalizar la presentación de la declaración de la renta ante la Agencia Tributaria, sino que sea de mucha mayor utilidad para otra serie de funciones. Entre estas se podrían enumerar, entre otras: – Firma de correo electrónico – Acceso seguro a la red local empresarial – Acceso remoto seguro – Identificación en sitios web para: – Acceso a información reservada o de pago – Compra online en sitios web – Facturación electrónica – Contratación electrónica – Nómina electrónica para emple- ados – Envío de documentos firmados a AAPP – Envío de declaraciones de IRPF – Gestión de relaciones con la Seguridad Social – Envío de solicitudes de certifica- dos a AAPP – Envío de documentos públicos y privados a los registros de bienes muebles, mercantiles y de la pro- piedad – Etc. FIRMA ELECTRÓNICA Y PROTECCIÓN DE DATOS La firma electrónica puede ser usada como una herramienta para el cumpli- miento de algunos de los aspectos más exigentes de la Ley de Protección de Datos, así como el R.D. 994/1999, de 11 de junio, por el que se aprueba el Regla- mento de Medidas de Seguridad de los ficheros automatizados que contengan datos de carácter personal. En el artículo 12 del Real Decreto, referido al control de acceso, se cita textualmente: “1.- Los usuarios tendrán acceso autorizado únicamente a aquellos datos y recursos que precisen para el desarrollo de sus funciones. 2.- El responsable del fichero establecerá mecanismos para evitar que un usua- rio pueda acceder a datos o recursos con derechos distintos de los autorizados. 3.- La relación de usuarios a la que se refiere el artículo 11.1 de este Reglamen- to contendrá el acceso autorizado para cada uno de ellos. 4.- Exclusivamente el personal autorizado para ello en el documento de segu- ridad podrá conceder, alterar o anular el acceso autorizado sobre los datos y recursos, conforme a los criterios establecidos por el responsable del fichero.” Como se observa, el legislador habla de acceso a información, obviamente acceso identificado, para poder decidir, en cada caso y según la configuración realizada, si se permite a un determinado usuario el acceso a la información y los cambios que éste realice. Para ello la firma electrónica aporta la identificación, así como el no repudio de acceso a la información sensible almacenada de forma electrónica, informa- ción susceptible del Real Decreto y la LOPD citados. Quedaría, además, un apartado por cubrir en el proceso, y es el de garantizar la integridad de la información, de tal forma que un usuario que acceda no pueda manipular a su antojo la información, sin que quede registro de dicha manipula- ción. La firma electrónica, como se ha explicado en el capítulo anterior, permite esos controles con una correcta implementación. electrónica con el que poder identificarse electrónicamente y firmar documentos en Internet. Ese futurible se ha materializado, y desde el pasado 16 de marzo se están expidiendo DNI electrónicos a los ciudadanos de Burgos, como piloto de una implantación nacional que se completará, para nuevos DNI expedidos, durante el año 2008. En la medida que el DNI electrónico vaya sustituyendo al DNI tradicional y se implanten las nuevas aplicaciones, podremos utilizarlo para, por ejemplo, los siguientes cometidos: – Realizar compras firmadas a través de Internet, consiguiendo para el vendedor el que se evite el repudio, frecuente en compras por la red. – Hacer trámites completos electrónicos con las Administraciones Públicas y Asociaciones – Realizar transacciones seguras con entidades bancarias que implementen y usen el sistema – Etc. El impacto de todo esto va a ser notable. España va a ser el primer país del mundo, como ya ocurre con el DNI tradicional, en tener un medio de identificación para todos los ciudadanos en el mundo Internet. Y esto abre una serie de opor tunidades para el mundo empresarial de notable calado, ya que lo que era el principal problema que frenaba el crecimiento de las transacciones electrónicas, la identificación y seguridad, pasa a estar resuelto.
30 oct 2015