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I+D+i en España: I+D en España: Una visión desde los parques científicos y tecnológicos
I+D+i en España: I+D en España: Una visión desde los parques científicos y tecnológicos Felipe Romera Presidente de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) España tiene un sistema de innovación poco desarrollado, el peso de la Investigación y Desarrollo (I+D) con respecto al Producto Interior Bruto (PIB) es mucho menor que la media europea. Así, la media europea del esfuerzo en I+D con respecto al PIB está alrededor del 2% mientras en España apenas supera el 1%. Además la contribución a ese porcentaje desde el sector público es del 45% mientras que el sector privado contribuye con el 55%, o lo que es lo mismo un 0,56 % del PIB corresponde al sector privado y un 0,47% al sector público. La Unión Europea se ha fijado el objetivo de que en el año 2010 la media del esfuerzo inversor en I+D sea del 3% y de éste el 70% debe corresponder a la iniciativa privada y el 30% a la iniciativa pública, es decir la I+D pública ha de representar un 1% del PIB mientras que la I+D privada ha de ser del 2%. España tiene que realizar un gran esfuerzo para poder alcanzar los objetivos comunitarios y este esfuerzo es de distinta magnitud si lo 48 BIT 152 AGO.-SEP. 2005 analizamos desde la perspectiva de los sectores público y privado. España debería de multiplicar por dos las inversiones en I+D realizadas desde el sector público pero también tendría que multiplicar casi por cuatro las correspondientes al sector privado. He observado que normalmente no se expresa el problema español con esta claridad, pareciera que desde el sector público sólo se preocuparan por incrementar sus gastos en I+D y desde el sector privado se creyera que este hecho no va con ellos. No basta con decir desde el sector público que el sector privado ha de invertir más en I+D sino que hay que plantear políticas precisas para que esto ocurra y siempre hay que tener una máxima y es que el esfuerzo público en I+D ha de servir de palanca para que se incremente desde el sector privado. Este hecho, es fácil de decir y más difícil de hacer pero los parques científicos y tecnológicos son un excelente instrumento para que esto se produzca. En estos momentos España, junto con China y Finlandia, lidera la creación de parques científicos y tecnológicos. En la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) hay 58 miembros, de estos 19 son parques en funcionamiento y otros 38 están en construcción. Esto significa que durante los próximos años habrá tres veces más parques que en la actualidad. La experiencia de los parques en funcionamiento es muy ilustrativa con respecto a la I+D. Cuando comenzaron sus actividades a principios de la década de los noventa la universidad no tenía ningún interés en colaborar con el mundo empresarial y las empresas veían la innovación como algo ajeno a sus propios negocios. Sin embargo poco a poco los parques se han convertido en un lugar de encuentro entre el mundo universitario y el mundo empresarial donde se acumula la I+D privada de las empresas en las comunidades autónomas donde su ubican. Así por ejemplo los parques del país vasco acumulan el 50% de la I+D privada de la región o el Parque Tecnológico de Andalucía representa el 15% de toda la I+D empresarial de la comunidad autónoma. Los últimos datos estadísticos de la APTE referentes al ejercicio del 2004 expresan que cerca de 10.000 personas realizan actividades de I+D en los 19 parques en funcionamiento y que la mayoría de esta actividad está relacionado con el sector privado o empresarial. A pesar del buen rumbo que marcan los parques con respecto a la I+D española existen numerosas barreras para conseguir los objetivos europeos. En 1995 la Unión Europea publicó el Libro Verde de la Innovación y uno de los diagnósticos más importantes de ese estudio fue conocido como “la paradoja europea” que se define así: Europa en creación de conocimiento está a la altura de sus competidores, Estados Unidos y Japón, sin embargo este conocimiento no se transforma en productos y servicios en igual medida que ellos lo hacen. Diez años después de la aparición del Libro Verde de la Innovación podemos hacer el mismo diagnóstico es decir seguimos teniendo los mismos problemas. Bien es verdad que algunos países europeos han aprendido la lección y han sabido transformar el conocimiento en productos y servicios y por lo tanto aumentar su nivel de riqueza y bienestar. Finlandia e Irlanda son dos ejemplos. “Cerca de 10.000 personas realizan actividades de I+D en los 19 parques en funcionamiento y la mayoría de esta actividad está relacionada con el sector privado o empresarial” El origen de los parques científicos y tecnológicos se encuentra en las experiencias basadas en convertir conocimiento en productos y servicios y éstos en dinero. El Silicon Valley es el paradigma sobre cómo transformar el conocimiento en productos y servicios a través de empresas de base tecnológica que crecían con rapidez y que condujeron a un gran aumento de la actividad económica y de un empleo altamente cualificado. Los parques científicos y tecnológicos tienden a imitar el modelo del Silicon Valley. Allí se desarrolló un sistema local de innovación que produjo un círculo virtuoso. Cuanto más dinero se invertía en crear conocimiento aparecían más empresas y además crecían rápidamente e invertían parte de sus beneficios en crear conocimiento y así sucesivamente. Cuando se dan estas circunstancias tenemos un sistema virtuoso de innovación. Los parques tratan de crear sistemas virtuosos de innovación en el ámbito local. La cuestión está en analizar por qué nuestro sistema nacional de innovación no es virtuoso. Bajo mi punto de vista existen numerosas barreras que impiden que el círculo (conocimiento – producto servicio – conocimiento) se complete y se realimente. En España la creación de conocimiento se encuentra fundamentalmente en los organismos públicos de investigación (OPI) representados por los centros del BIT 152 AGO.-SEP. 2005 I+D+i en España Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y las universidades. Si analizamos donde invierten los recursos y con qué objetivos, observamos que los esfuerzos se orientan en crear conocimiento genérico que curiosamente tiene escaso interés para el sector empresarial español. Este esfuerzo se mide en el impacto que tiene en las publicaciones especializadas y no en las patentes o colaboraciones con el sector empresarial. El rumbo no ha estado orientado hacia el desarrollo de nuevos productos o servicios sino hacia la creación de conocimiento de forma genérica y a los investigadores se les premia, sexenios etc, por esta función y todo hay que decirlo lo han hecho bastante bien. He comprobado a lo largo de muchos años de trabajo con grupos de investigación universitarios que frente a la idea de que tienen una cierta falta de flexibilidad he tenido que reconocer todo lo contrario. Los OPIs son muy flexibles, si se les orienta se orientan, es decir conocen perfectamente hacia donde se tienen que dirigir para obtener financiación. Por lo tanto creo que es más sencillo de lo que parece orientarlos hacia el mercado. El problema está en que muchos investigadores no quieren orientarse y prefieren obtener financiación para sus propias investigaciones, el sistema científico es cerrado ¿cuántos empresarios analizan las líneas de investigación científica para proponer la financiación a los proyectos?. Como hemos visto la forma de convertir conocimiento en productos y servicios y estos en dinero es a través de una empresa. Crear empresas de base científica y tecnológica es la forma más sencilla de realizar transferencia de tecnología o de conocimiento, a fin de cuentas lo único que hace el investigador es convertirse en empresario y todo su conocimiento ya está en la empresa porque es él mismo. También en este aspecto de crear empresas a través de las OPIs existen muchas barreras. Existe una cierta esquizofrenia en el “Para que nuestras empresas hagan más I+D tenemos que conseguir que existan más empresas innovadoras y que el conocimiento que tienen nuestras OPI pueda transferirse a las empresas” sistema, por un lado se anima a los investigadores a que creen empresas y por otro se les castiga. Las universidades, que recientemente han cambiado sus estatutos para adaptarse a la nueva ley, no han introducido en ellos la posibilidad de convertirse en universidades emprendedoras. Si un profesor desea crear una empresa en la que participe la universidad apenas podrá participar en más de un diez por ciento del total de las acciones de su propia empresa. En esas condiciones ¿alguien lo va a hacer?. No entiendo por qué no se ha copiado la idea de la Universidad de Málaga de llevar su OTRI al parque tecnológico. Por este hecho, en el primer año de estancia en el parque la universidad multiplicó su facturación por tres. Creía que este éxito iba a ser imitado por todas las universidades y no ha sido así. A pesar de estas barreras y contradicciones, poco a poco la universidad se está orientando hacia el mundo empresarial y está participando activamente en la creación de parques científicos. En estos momentos más de veinte universidades españolas están en proceso de creación de un parque científico como un instrumento para llegar a ser universidades emprendedoras es decir orientadas, aunque sea parcialmente, hacia el desarrollo económico. Por otro lado el sector empresarial español ha invertido poco en I+D. La capacidad de innovar de nuestras empresas es limitada y baja comparada con la media de la Unión Europea. La cuestión es doble, en primer lugar cómo hacer que las empresas innoven más y en segundo lugar cómo conseguir que hagan más I+D. Con respecto a la primera pregunta, la formación y la modernización en el seno de la 50 BIT 152 AGO.-SEP. 2005 empresa son elementos claves para que puedan desarrollarse los procesos de innovación. La labor desarrollada en España por los centros tecnológicos es encomiable. Han sabido hacer participar a los empresarios de un determinado sector en los procesos de innovación y han contribuido en gran parte a que éstos innoven. Sin embargo creo que todavía tenemos un largo camino que recorrer. Muchos de estos centros tecnológicos se encuentran ubicados en los parques científicos y tecnológicos y son un elemento de referencia en cuanto a la difusión de tecnología hacia fuera de los recintos de los parques. Para que nuestras empresas hagan más I+D tenemos que conseguir que existan más empresas innovadoras porque la innovación es la fase previa a la I+D, sin innovación no puede existir I+D pero para que exista I+D hay que dar un paso más y es que el conocimiento que tienen nuestras OPIs pueda transferirse a las empresas. Uno de los retos que tienen los centros tecnológicos es pasar de la innovación a la I+D también en colaboración con las OPIs, algunos centros ya lo están consiguiendo. El crecimiento del sistema de innovación no sólo depende de los medios financieros que se utilicen sino de cómo se usen. El crecimiento del sistema de innovación depende en gran medida de que tengamos empresas que compitan en los mercados globales en sectores de rápido crecimiento y que éstas arrastren a los generadores del conocimiento. El caso de Nokia en Finlandia es paradigmático. ¿Cuántas Nokias tenemos o podemos tener en España que arrastren con el mercado a muchos de nuestros investigadores para que orienten sus investigaciones hacia el mercado? Siempre me gusta contar el caso de Isofotón. Una empresa de base “La universidad se está orientando hacia el mundo empresarial participando activamente en la creación de parques científicos. Más de veinte universidades españolas están en proceso de creación de un parque científico para llegar a ser universidades emprendedoras orientadas hacia el desarrollo económico” tecnológica promovida por un profesor universitario hace ya muchos años que tras muchas dificultades consigue convertirse en líder europeo en la fabricación de células solares fotovoltaicas. Aquí tenemos un ejemplo sobre el que tendríamos que orientar de forma masiva la creación de conocimiento. Es un nicho de mercado con grandes capacidades de crecimiento. La búsqueda de otros ejemplos como este permitiría orientar la investigación pública hacia el mercado. Se me dirá con razón que no todo el conocimiento debe de orientarse hacia el mercado y eso es verdad pero también lo es que ahora casi nada del conocimiento creado tiene aplicación para nuestras empresas. Busquemos un término medio. Los parques científicos y tecnológicos son un lugar neutral para que, como está ocurriendo, se encuentren estos mundos hasta ahora tan distantes. Las universidades quieren estar ahí y las empresas también. La nueva orientación de las políticas del Ministerio de Educación con la nueva orden de apoyo a los parques científicos y tecnológicos permiten ser optimistas sobre cómo poder aumentar la I+D privada potenciando la pública pero tenemos, como decía anteriormente, todavía un largo camino que recorrer. <<<
30 oct 2015