ESPECIAL Ser PYME en España Dicen que nuestra economía perdió el pasado año no sólo unos cuantos miles de puestos de trabajo sino también 2.000 puestos netos de empresarios. ¿Falta de expectativas o falta de iniciativas? Son tantas las PYMES que pueden encontrarse ejemplos de todo tipo: de riesgo emprendedor y de riesgo especulador. De visión de futuro y de miopía inversora. En cualquier caso, ese tejido tupido que crean las PYMES en los países industrializados tiene más agujeros de los deseables en este país y en este sector nuestro. Entre otros, los rozamientos en los mecanismos de financiación pública y privada están descritos por RAFAEL LAMAS, ingeniero de telecomunicación con una amplia experiencia en esas esferas de intermediación pública entre la empresa y la innovación. Algunas PYMES, no todas las que son, opinan —entre la euforia y el laconismo— sobre el futuro del sector electrónico e informático, desde unos presupuestos de dinamismo por encima de la media. Y PEDRO MIER ALLENDE, muchos años empresario de PYME a sus espaldas, aporta una visión muy personal sobre la filosofía y el entorno de actuación de las pequeñas y medianas empresas. Ser PYME en España. Dicen que es el futuro. La problemática de las PYMES no es homogénea, ni mucho menos, debido a la inmensa disparidad de este tipo de empresas. Aun así, intentamos en el artículo siguiente aproximarnos a la realidad PYME enfocándola desde la perspectiva de la innovación y enmarcándola posteriormente en el sector electrónico e informático. Ser PYME en España En los países de economía de mercado, y en su proceso de industrialización, se detecta aparentemente una tendencia hacia la concentración de recursos productivos, o lo que es lo mismo hacia la concentración en grandes empresas. Hay varias razones para deducir que el progreso tecnológico favorece esta concentración. Una de ellas bastante clara es la posibilidad por parte de las grandes empresas de, aprovechando sus considerables recursos financieros, montar potentes estructuras de Investigación y Desarrollo, cuyos resultados, a su vez, redundan en la mayor competitividad y puesta al día de dichas empresas. Este bucle de realimentación positiva tiende aparentemente a acabar con las pequeñas y medianas empresas, o cuando menos a relegarlas a un lugar secundario y dependiente en el esquema productivo. Sin embargo, a partir de lo que podríamos llamar la reciente revolución tecnológica se percibe una cierta inclinación hacia la descentralización. Las poderosas estructuras de Investigación y Desarrollo de las grandes .Empresas suelen ser orientadas por astas hacia resultados que permitan un gran volumen de negocios. En este proceso quedan huecos o nichos tecnológicos que estructuras más dinámicas y reducidas pueden aprovechar. La constante aceleración tecnológica de los últimos años hace que esos "nichos" aumenten de una manera considerable. Las grandes empresas tienen una fuerte inercia que les hace ser más lentas en sus respuestas a las continuas variaciones del mercado. Aprovechando los huecos tecnológicos y su mayor adaptabilidad a demandas muy concretas, las PYME encuentran suficiente "cancha", siempre y cuando sean lo bastante dinámicas. Últimamente, en sectores que tradicional mente presentaban una fuerte tendencia a la concentración de recursos, apreciamos hoy día cierta descentralización. Así en la industria del acero, tradicionalmente muy concentrada, las nuevas técnicas permiten la construcción de altos hornos. En la industria química, en el sector del plástico, se da una cooperación entre grandes y-pequeñas empresas; mientras que la producción de plásticos se lleva a cabo en grandes compañías, la mayor parte de los productos creados con el plástico como materia prima se manufacturan en pequeñas empresas. En el sector eléctrico los últimos logros abren una serie de posibilidades a las PYMES: energía solar, generadores de gas por pirólisis. El sector electrónico resulta especialmente atractivo para las PYMES debido a la aparición de nuevos elementos más pequeños, baratos y versátiles; a la gran variedad de productos especializados que se pueden ofrecer, y a un sinfín de razones. Hasta hace poco, la PYME ha sido contemplada como un elemento secundario del sistema económico Hasta épocas muy recientes, la PYME ha sido contemplada como un elemento secundario del sistema económico, que se situaba en una relación de dependencia respecto a la gran empresa, bien aprovechando algunos márgenes de los mercados en expansión de esta última, o bien usando una tecnología residual que la limita a sectores declinantes o a sectores cuya tecnología está extendida y estabilizada sin posibilidad de innovación. Hasta fines de los sesenta no se inicia la reivindicación fundamentada del papel de las empresas menores en el sistema económico, lo que viene acompañado de una revisión crítica del propio concepto de PYME. Esto sucede cuando se empezó a prestar importancia fundamental al papel del desarrollo tecnológico como base para crecimiento económico. La aportación fundamental de este enfoque estriba en la demostración de que existe una relación causal directa entre la inversión en I+D y el crecimiento de la facturación y los beneficios. Los intentos de evaluar la relación entre tamaño de empresa y dinamismo industrial, como capacidad de innovación, condujeron rápidamente a una conclusión: no existe una norma general en el comportamiento de los diversos tipos de empresas a este respecto. Un estudio de la OCDEH, que ha tenido una amplia difusión, ha contribuido a aglutinar y cristalizar la extendida opinión, basada anteriormente en intuiciones y estudios parciales, de poner en cuestión el propio concepto de PYME como colectivo homogéneo de empresas. No se pueden describir las PYMES con generalizaciones válidas para todas ellas, ni se deben establecer políticas indiscriminadas para este tipo de empresas. PYME investigación e innovación Son varias las posibilidades de actuación de las PYMES para conseguir un alte grado de competitividad: Reducir la dependencia de la energía y materias primas. Incrementar la productividad de la industria. Descubrir nuevos campos de inversión, diversificando la actividad productiva. Estimular la aparición de nuevos productos que satisfagan demandas sociales. Se puede intentar clasificar las PYMES innovadoras en tres tipos: Empresas que tienen la actividad centrada en sectores tradicionales, que se ven obligadas a innovar de una forma continuada para mejorar, renovar o mantener la competitividad de sus productos. Empresas con una muy alta tecnología, nacidas con una orientación claramente innovadora, incluso muchas veces promovidas por ingenieros o científicos, cuya evolución supone la aparición de sectores industriales nuevos. Tal es el caso de muchas empresas en el sector electrónico e informático, y un ejemplo sería el "Silicon Valley". Ser PYME en España a) Recursos propios procedentes de los titulares de capital riesgo Aportaciones directas de capital: - Capital patrimonial de los socios - Emisiones de acciones. - Aportaciones a través de sociedades de capital riesgo Retencione de beneficios destinadas a reservas oblígalo las o voluntarias. b) Recursos por para amortización depreciación de activos, c) Recursos por endeudamiento: d. Créditos de Recursos proveedores, descuentos y créditos de instituciones financieras públicas y privadas - Circuito - Créditos – Créditos de financiación privilegiada, a medio y largo plazo, a corto plazo. CUADRO 1 ESTRUCTURA DEL PASIVO DE LAS EMPRESAS INDUSTRIALES SEGÚN SU TAMAÑO CONCEPTOS Empresas según el número de trabajadores menos de 100 101-500 Hasta 500 Mi de 500 Recursos Propios Recursos Ajenos Proveedores y Acreedores Créditos a corto plazo Créditos a largo plazo ESTRUCTURA DE LA FINANCIACIÓN AJENA A LA EMPRESA INDUSTRIAL EN EL PRIMER TRIMESTRE DE 1982 Clases de recursos según plazos Empresa por tamaño según número de trabajadores Fuente: Ibid Empresas que poseen una alta tecnología y en las que una parte importante de su cifra de negocios lo constituye la venta de "Know-how" o por contratos de puesta a punto, etc. Son empresas de servicios fundamentalmente. En USA existen más de 3000 empresas de este tipo y en Francia más de 500, por poner un ejemplo. Según la OCDE, hay dos factores que favorecen (a innovación en las PYMES frente a las grandes empresas: la forma de conseguir beneficios y su estructura. Mientras las grandes empresas intentan incrementar las tasas de beneficios mediante inversiones en los sistemas de fabricación ya existentes, las pequeñas los buscan en aquellos campos donde las inversiones en equipamientos no son necesarios para obtener nuevos productos o mercados. Y en cuanto a la estructura, la menor separación entre los equipos de I + D y el resto de la empresa, así como la no existencia de las estructuras jerárquicas, bien asentadas en las grandes empresas; permiten respuestas ágiles y rápidas ante los nuevos planteamientos. El que en las PYMES exista, por lo general, una proporción técnicos/resto de empleados, muy alta; el que suelan ser empresas orientadas a productos o nichos tecnológicos concretos, y el que precisen un crecimiento rápido debido a sus débiles estructuras de capital, son factores, que a nuestro entender también favorecen la dínamicidad de (as PYMES en comparación con la de las grandes empre- Necesidad de Apoyo a la I+D Algunos datos sobre la contribución económica de las PYMES en diversos países, nos pueden dar una idea sobre la importancia real de este tipo de empresas. Así, en la RFA las pequeñas empresas aportan más del 50% de la producción en la industria manufacturera y del conjunto de las exportaciones; en Francia unas 120.000 PYMES industriales dan empleo a 4,5 millones de trabajadores; en Italia dos terceras partes de la población activa presta servicio en este tipo de empresas; en U.S.A. su contribución a la producción total es del 50% si bien dan empleo a sólo el 40%; esta aportación se eleva por encima del 60% en Japón y en Suiza. Sin embargo en la década de los 70, las empresas con menos de 1000 trabajadores han contribuido con el 5% de los gastos nacionales en I+D en USA, y con el 10% en la R.F.A.; y las empresas con menos de 500 trabajadores lo han hecho con el 5% en el Reino Unido y con el 10% en Francia. Esto nos indica que la típica PYME muestra un menor deseo y capacidad para la innovación del que se le suele suponer; y sólo lo hace cuando se ve obligada a ello por razones de supervivencia en cuanto a competencia, alzas de costes de la energía, materias primas, salariales, presiones socioeconómicas, etc. La dificultad del tema de I3 investigación queda reflejada en que, incluso, las grandes empresas, para abordar determinados proyectos, precisan hacerlo de forma cooperativa; y a veces hasta con el apoyo de los gobiernos. Ejemplos a respecto son: el programa ESPR1T, la quinta generación de ordenadores japoneses, los proyectos MCC y SRC... Para las PYMES el problema es que su dimensión limitada, no les permite mantener estructuras de investigación fuertes. Normalmente se miden los fondos dedicados a investigación como un porcentaje fijo sobre las ventas, que suele rondar en el sector electrónico-informático en torno al 9 ó 10% en las empresas más activas. Esto implica que si hay pocas ventas, y éstas no crecen, los fondos para I + D se limitan con lo que las posibilidades de innovar decrecen, y se establece un cierto bucle de realimentación negativa. Incluso la menor inercia de las PYMES puede ser un problema de cara a la I+D; a ser la presión del mercado mucho más inmediata, en el sentido que notan antes las necesidades del mismo y un cambio negativo a corto plazo puede hacer peligrar varias líneas de investigación. Lo anterior unido a que, en general, las PYMES, en su faceta de I+D, se dedican normalmente al desarrollo, poco a la investigación aplicada y casi nada a la investigación pura (en España tendríamos que decir que únicamente al desarrollo, y aún esto poco), debería indicar la necesidad de un apoyo decidido por parte de la administración a todo lo que sea I+D proveniente del sector PYMES. Es más una política de apoyo a la innovación es la que mejor puede responder a las necesidades de las empresas menores bien cualificadas. Es necesario un apoyo decidido a la Administración a la 1+ D del sector PYMES PYME y financiación Aunque las fuentes de financiación de las empresas, ya sean grandes o pequeñas, son básicamente las mismas (ver recuadro adjunto), del examen del cuadro 1, se desprende una clara diferencia, entre la estructura de la financiación de las grandes empresas y la de las PYME. Vemos que las PYME dependen en mayor medida de las fuentes de financiación propia, que las grandes. Esto nos da idea de las dificultades que tienen para acceder a la financiación exterior en relación con las grandes, y de la importancia del tema del capital riesgo, que trataremos en otro lugar, para este tipo de empresas. En cuanto a la financiación mediante recursos ajenos, vemos en el cuadro 2, la gran importancia de los recursos a corto plazo, sobre todo la fuerte dependencia del descuento comercial,, en las PYMES. Sin embargo, el coste financiero de los recursos ajenos no es substancialmente diferente para grandes empresas o para PYMES; según se desprende de la encuesta de la CEOE del 82 (cuadro 3). Esto se opone a la tesis comúnmente aceptada, por la que las PYMES habrían de afrontar un mayor coste financiero en razón a su mayor riesgo, menor información contable y financiera que ofrecen a las entidades de crédito, menores garantías, etc. Por otra parte, las PYMES sí encuentran dificultades para el acceso al crédito oficial. La dimensión media de las empresas clientes del Banco de Crédito Industrial era en 1979 de 970 trabajadores, lo que contrasta con que, según el censo industrial la dimensión media los establecimientos industriales españoles era, en el 78 de 14 empleados, siendo el 81% de ellos menor de 20 empleados. De todo esto deducimos que, el favorecer la transformación de los créditos a corto en créditos a largo, y el que se preste mayor atención a las PYMES por los organismos de crédito oficial (BCI), etc., son medidas obvias y necesarias para Una política financiera de apoyo a las PYME. CUADRO 3 COSTE DE LOS RECURSOS AJENOS CONTRATADOS POR LAS EMPRESAS INDUSTRIALES EN EL PRIMER TRIMESTRE DE 1982 (Tipo medio de interés anual) Empresas por tamaño según número de trabajadores Clases de recursos Hasta TODAS Ser PYME en España El propio ministro de industria reconocía hace pocas fechas, la desconfianza del empresario ante la administración y el fracaso de ésta en el sistema de financiación de las pequeñas y medianas empresas; e incidía en que dicho fracaso en la política de ayudas a las PYMES se debía al exceso de garantías exigidas por la banca para la consecución de préstamos. La solución que apuntaba Carlos Solchaga consistía en ofrecer más dinero al Banco de Crédito Industrial. Las sociedades de garantía recíproca Uno de los grandes problemas con que se encuentra una PYME, a la hora de acceder al crédito, es su escasa garantía individual. Este problema se trata de resolver, dentro de lo posible, con la constitución y puesta en marcha de las Sociedades de Garantía Recíproca. Fuente: Boletín de estudios económicos núm. 121: Santiago Bergaveche Ser PYME en España Estas se definen como intermediarios financieros dedicados a la prestación de avales que, sobre la base de una compensación técnica de riesgos, distribuyen los mismos estadísticamente por medio de una actividad empresarial profesional-mente organizada. El origen de este tipo de sociedades lo podemos situar en Francia con la ley de 13 de marzo de 1917 que regula las "Societés de Caution Mutuel". En España las S.G.R. aparecen con un considerable retraso con respecto a otros países europeos. La ley que desarrolla la normativa de las S.G.R. en nuestro país es el "Real Decreto 1885/1978, de 26 de julio, sobre régimen jurídico, fiscal y financiero de las Sociedades de Garantía Recíproca". Las S.G.R. actúan en torno a tres ejes básicos: Operaciones de afianzamiento de la propia S.G.R., régimen de reaval solidario de las operaciones y por último el aval del Estado como garantía última del buen fin de la fianza prestada. Sobre el capital riesgo Sobre los orígenes históricos del Capital Riesgo se pueden encontrar opiniones para todos los gustos, dependiendo de la nacionalidad y varios etcétera. Por ejemplo en los U.S.A. se crean en 1958 las Small Business Investment Companies al amparo de la Smaíl Business Investment Act. En Francia en 1971 se crea Sofinnova, sociedad formada por la mayor parte de la comunidad financiera francesa según los británicos, los Venture Capital Funds nacen en Escocia a finales del siglo pasado. Incluso hay quien cita como ejemplo típico de Capital Riesgo, la inversión que Isabel La Católica en el viaje de Colón. El Capital Riesgo, o Venture Capital según la terminología anglosajona, es una actividad financiera profesionalizada, mediante la que se suministran capitales en forma de Fondos Propios a PYMES innovadoras, temporal y minoritariamente, en su fase de expansión para apoyar proyectos de un alto potencial de desarrollo. En estas inversiones se busca, fundamentalmente, altos rendimientos, lo que se consigue mediante nuevas tecnologías y productos. En otras palabras se hacen inversiones, mediante la participación limitada en el capital de empresas innovadoras, - Mercados con alto potencial de que desarrollen nuevos productos o tecnologías, de cara a conseguir un alto beneficio con la transferencia de ese capital, una vez que éste se haya revalorizado con la comercialización de esa nueva tecnología o producto. Precisando el Capital Riesgo busca: Las sociedades de capital riesgo son fondos privados, que a veces también pueden ser públicos, aportados por particulares, Compañías de Seguros, Corporaciones, Bancos, etc., administradas por BIT-33 Ser PYME en España un equipo reducido y debidamente cualificado, en el que se encuentran: Ingenieros y Técnicos conocedores y evaluadores de la aceptabilidad técnica del producto; financieros y comerciales, que estudian los planes financieros del proyecto y aportan su conocimiento del mercado y, por último asesores legales. La política de estas sociedades es, en general, la de "poner huevos en diferentes cestas", diversificando I3S inversiones, para que alguno germine y de grandes beneficios. Los campos preferidos hoy día, como más innovadores, y capaces de dar los resultados apetecidos por estas sociedades son: Sector Electrónico Sector Informático Telecomunicaciones Inteniería genética Nuevas fuentes de Energía Y en España Aparte del tema financiación, ya tocado someramente, ¿qué pasa con las PYMES en nuestro país? Así a primera vista nos encontramos con que hay mucha más pequeña empresa que mediana, quizá por el histórico subdesarrollo de las estructuras económicas y porque la crisis económica prolongada dificulte su desarrollo de una manera más que notable. Por otro lado nos encontramos con el tópico, aunque real, de la tradicional falta de agresividad y riesgo en el empresariado de aquí, a lo que hay que sumar una muy extendida falta de formación y sensibilidad tecnológica. Como ejemplo baste decir, que tanto en el C.O.I.T. como en otras entidades, públicas y privadas de apoyo a la innovación, se encuentran con el problema de que, aún disponiendo de fondos, no encuentran proyectos, en número suficiente, donde invertirlos. La figura del profesional universitario, que una vez hecho su descubrimiento o tenido sus ¡deas innovadoras, monta una pequeña empresa para explotarlas (tipo Silicon Valley), aunque muy glorificada en los U.SA. a quien la práctica no La poca incidencia de las nuevas tecnologías en las PYME españolas es patente La automatización e informatización En este sentido son loables, aunque son muy escasas. Como consecuencia, la quizá insuficientes, las medidas tomadas demanda para las PYMES del sector electrónico-informático es bastante pobre, - a partir del PEIN, para estimular la demanda de productos de alta tecnología electrónica e informática, complementadas con que empiecen a funcionar, de una forma real, organismos tipos C.D.T.I.; sobre todo en la faceta de armonizar las investigaciones vía Universidad, C.S.I.C., etc., con la esfera productiva mediante la popularización de patentes, la creación de una base de datos de tecnologías disponibles, servicios de consulting, etc. El actual Director General de Electrónica e Informática, Joan Majó, nos daba a entender (entrevista en el núm. 35 del BIT), hablando sobre el PEIN, que habría que reforzar las medidas de apoyo a las PYMES. Planteaba igualmente, que en lugar de ofrecer un apoyo a las PYMES orientado a producto sería conveniente dar la alternativa de planes industriales en los que pudiesen integrarse éstas. El Sector Electrónico Al abordar el tema de las PYMES en el sector electrónico nos encontramos con una carencia casi absoluta de fuentes de datos que nos permiten un conocimiento detallado. Por lo tanto los datos que se dan son sólo aproximados y a nivel indicativo. Comparando la importancia del sector electrónico en España con otros países tenemos que, en Europa ocupamos el noveno puesto en producción con el 2,27% mientras que la RFA, Francia y Gran Bretaña acaparan el 70% de la producción europea; en cuanto a número de trabajadores respecto al total de la población, mientras en Japón ocupa a 0,61%, en U.S.A. al 0,3% y en Francia el 0,89%, en España lo hace al 0,17. Hay unas 400 empresas en el sector cuyo número medio de empleados ronda entorno a los 50 por empresa. La distribución de las empresas según su número de empleados en el sector la apreciamos en e cuadro 6. Como es lógico hay muchas más empresas pequeñas que grandes, de hecho las empresas con más de 1.000 empleados las podríamos contar con los dedos. En cuanto a la distribución del empleo, como también es lógico, éste se concentra en las grandes empresas. La concentración relativa de titulados y especialistas es inversamente proporcional al número de empleados en la empresa. Una posible y sencilla explicación sería que en las empresas pequeñas no se fabrican series grandes. De hecho en empresas con más de 50 empleados el porcentaje de mano de obra no cualificada se mantiene más o menos constante, lo que nos da idea de que a partir de este número las empresas se orientan a la manufacturación, mientras que las más pequeñas se orientan a equipos, o servicios, concretos de los que se realizan pocas unidades. La distribución del empleo de Ingenieros Superiores de Telecomunicación, según el número de empleados en la empresa, la apreciamos en el cuadro 7. Aquí se observa que más de la mitad trabajan en empresas grandes, que alrededor del 15% lo hace en la administración y el resto se reparte entre empresas medianas y pequeñas. Otro aspecto interesante a destacar en el sector es su estructura de importación/exportación (cuadro 8 y 9). Vemos que las importaciones sobre ventas alcanzan un mínimo en las empresas de 50 a 250 empleados, creciendo tanto para las empresas grandes como para las muy pequeñas. En cambio, las exportaciones sobre ventas alcanzan el máximo para el mismo tipo de empresas, al contrario de lo que intuitivamente podría parecer. El comportamiento con respecto a las importaciones lo podríamos explicar teniendo en cuenta, que hay muchas muy pequeñas empresas dedicadas a la distribución o el montaje, y que las grandes empresas del sector mantienen unas relaciones muy estrechas con ciertas Multinacionales. En el tema de las exportaciones nos encontramos con que las grandes empresas, dominan el mercado interior (de una forma relativa), con lo que,.y siempre en relación con esa dependencia de las Multinacionales, estarían menos interesadas en el mercado exterior; al que las empresas medianas se ven abocadas, y obligadas a mantener una competitividad internacional. Las empresas muy pequeñas tendrían un carácter intersticial, y no poseerían una infraestructura suficiente como para acceder al mercado exterior. No hay que olvidar la generalidad de estos supuestos y que habría que tener en cuenta, para un análisis más riguroso de la importación/exportación, los tipos de productos manufacturados y comercializados. La influencia de Telefónica La presencia de la CTNE en el sector electrónico es amplia y evidente, dominando un amplio segmento del mercado, tanto en oferta como en demanda. Baste recordar su participación con un 20% en Standard, con un 49% en Intelsa, con un 51% en Telettra Española, con un 100% en Amper, Hispano Radio Marítima... Pero centrémonos en la estrategia de la CTNE en el plano industrial. Hasta hace poco tiempo, al menos durante la etapa de Pedro Higuera como Director General- curará que su política de inversiones que- la compañía se planteaba una política concreta como grupo industrial a medio plazo. Entre otras, una de tas grandes lagunas de esa política era la práctica inexistencia de planes de colaboración con PYMES españolas de tecnología propia. Las empresas de dimensión pequeña, en general, no parecen tener cabida en un sistema productivo como el del grupo de la CTNE según su orientación actual, más orientada hacia la obtención de beneficios a corto plazo con un riesgo tecnológico mínimo, que al apoyo de iniciativas de desarrollo tecnológico nacional con un ligero mayor riesgo a corto plazo. Según opiniones de la propia compañía en relación con las PYMES, la CTNE considera que existen buenas posibilidades, en términos generales, para este tipo de empresas, siempre y cuando se sepan mantener fuera de aquellos campos en los que la gran extensión del mercado o sus grandes perspectivas de crecimiento, motive a las grandes corporaciones a acudir a ellos y a aplicar sus poderosas estructuras de I+D. Sin embargo, ni cumpliendo estas condiciones se observa un apoyo re3l a la industria netamente nacional. Aunque según la CTNE existen y existirán oportunidades de mercados marginales, económicamente nada desdeñables, que pueden ser cubiertos por PYMES bien cualificadas; y para facilitar su acceso a estos mercados la CTNE de bien precisada, no sólo en el aspecto de sus grandes líneas de inversión, sino además en el de las inversiones menores o singulares que constituyen el mercado natural de las PYMES independientes del sector. Notas sobre la influencio de las multinacionales Hay un hecho claro: en España las Multinacionales, o sus empresas filiales, que viene a ser lo mismo, dominan el mercado del sector Electrónico e Informático de una manera aplastante. Esto unido a las relaciones de influencia, que suelen mantener con los centros decisorios a la hora de asignar contratos, dificulta de una manera extraordinaria la aparición de PYMES de alta tecnología. Por otro lado, la insensibilidad de los distintos sectores de la Administración respecto a la planificación de la demanda, además de ser un muro contra el que se estrellaron los esfuerzos de la Dirección General de Electrónica e Informática, es otro factor que de hecho favorece la preeminencia de las Multinacionales en el sector. Un ejemplo ilustrativo sobre el tema es el que a la hora de pagar las compras públicas, mientras que las multinacionales tienen el dinero en la frontera antes de realizar la importación las empresas españolas se las paga siempre tarde y mal; lo que redunda en perjuicio de estas últimas en el caso de que sean PYMES, dado el eterno problema de liquidez que suelen tener este tipo de empresas. Cuantas veces no se ha visto en peligro una empresa pequeña o media por el retraso de un pago importante. La idea que subyace en la D.G.E.I. cuando realiza uno de los -últimamente frecuentes- contratos con las multinacionales del sector, es la de que PYMES nacionales puedan adquirir un alto nivel tecnológico, vía subcontratos o compras de partes (electrónicas o mecánicas de alta precisión), debido a los supuestamente rigurosos niveles de calidad exigidos por aquéllas. El problema de esta política, es que las multinacionales, en general, suelen importar, directamente los recursos de alta tecnología, y el poso tecnológico dejado por ellas muchas veces es escaso, cuando no nulo. Por otra parte la situación de dependencia en que se coloca la industria nacional del sector es total. Los escasos ejemplos de PYMES nacionales innovadoras, creadoras de tecnología, no tienen mucho que hacer, a pesar de los titánicos esfuerzos realizados, cuando merced a un gesto displicente del "European Manager" de turno, ven invadido -gracias a los enormes recursos y mercados de que disponen más allá de nuestras fronteras- su sector de mercado. A menos que la Administración tome cartas en el asunto, en un sentido proteccionista en lugar de entreguista, la situación puede volverse cada vez más insostenible. La incidencia de la crisis A partir de 1974-75, en que se abre "la crisis económica", el sector electrónico sufre los efectos de la contracción de la demanda derivada de las condiciones económicas generales. Esta se contrarrestaba, de alguna manera, por la constante ampliación de los campos de aplicación de la electrónica. En España esto afecta al ritmo y modo de creación de nuevas empresas. El modo convencional, es decir, mediante la aportación de activos en suficiente cuantía como para superar las barreras de entrada en algún campo de mercado existente, se detiene de manera abrupta en 1974. Las multinacionales y el gran capital nacional se retraen totalmente a la hora de impulsar estos proyectos. Sin embargo, numerosos técnicos, bien aisladamente o en grupos, comienzan a crear pequeñas empresas especializadas, con pequeñas aportaciones de capital propio. El número de empresas creadas así en los últimos 10 años es relativamente considerable, y su mortalidad ha sido bastante baja, a pesar de la crisis. Del orden de un 25% de los promotores de estas nuevas empresas son Ingenieros de Telecomunicación y el número. de socios fundadores suele oscilar entre 2 y 5 personas. El proceso típico de formación de este tipo de empresas, comenzaría cuando en el trabajo cotidiano en su empresa, uno de estos técnicos detecta un campo muy concreto en el que la demanda está muy mal atendida, bien por las grandes compañías fabricantes o bien por los productos importados. Aquí comienzan los contactos para formar un grupo adecuado, reunir una cantidad de dinero suficiente, localizar o tantear a algunos posibles clientes y, finalmente, constituir la empresa, cuya tarea inicial será la de poner a punto una versión propia del producto o servicio en cuestión. La mayoría de estas empresas entran en el mercado por aquellos puntos en las que las "barreras de entrada" son más bajas. En el sector electrónico, en general, estas barreras suelen ser pequeñas, y es relativamente factible penetrar a través de productos de pequeña serie o singulares donde las dificultades comerciales y de distribución son también reducidas, siempre y cuando se sea capaz de superar las elevadas barreras tecnológicas o de "Know-how", que es precisamente donde estos nuevos técnicos-empresarios están más fuertes. La imagen de estas empresas no encajan exactamente en la idea que se suele tener de la pequeña empresa innovadora, creada para explotar una innovación, y que se apoya en un producto nuevo con grandes posibilidades de expansión (ejemplos al respecto serían Apple con los P.C. o Medical Systems, con el scan-ner). Esta última está obligada al crecimiento, mientras a las otras, el propio mercado les impone un techo de crecimiento, aunque este techo se pueda ir elevando por diversas. Precisamente el crecimiento, más allá de un cierto punto, a veces, sume a pequeñas empresas con una expansión rápida en crisis derivadas del propio crecimiento, que les dificulta hacerse con unas estructuras de gestión suficientes para los nuevos grados de complejidad que alcanzan. Una característica típica de las PYMES del sector es la juventud. El 55% de las empresas ha sido creado en los diez últimos años y la edad media de éstas es de uno a trece años. La edad de la plantilla también denota juventud. En una de cada cinco empresas la media de edad, de toda la plantilla, directivos incluidos, es menor de treinta años y en cuatro de cada cinco inferior a treinta y seis. Agradecimientos Lo último pero no lo menos importante, agradecer a nuestros compañeros Fernando Méndez, Alejandro Orero y Antonio Estevan la aportación de ideas y datos que han hecho más fácil la tarea de redactar este artículo.