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Especial empresa pública / empresa privada: la teleindustria blanquinegra
Empresa Pública / Empresa Privada Basándose en los diez factores claves de la estrategia industrial preco!1izados por Mackintosh, LUiS ARROYO analiza el papel que tanto las empresas públicas como privadas pueden realizar, en favor del desarrollo de nuestra industria telemática, Un tema importante a destacar es el de la carencia española de "profesionales empresarios", y que el autor analiza someramente con vistas a profundizar en otro trabajo. as Buenas Noches T elevisivas de cada jueves parecen empeñadas en demostrarnos que el número de españoles es múltiplo de tres, y que, de cada trío, dos se sitúan aliado ideológicamente opuesto del tercero. Henos aquí con una más de las simplificaciones mentales a las que tan aficionados somos los españoles, empeñados en usar nuestro intelecto a modo de tijera con la que parti r la real idad en dos mitades: bueno y malo, blanco y negro, izquierda y dere- ,. cha, patrono y obrero, privado y público, Gabriel y Galán, Ramón y Cajal, Ortega y Gasset, y un largo etcétera de vocablos apareados. No hay debate televisivo, cinematográfico, epistolar, telefónico, analógico o digital que no esté basado en el mismo esquema: ausencia de diálogo, monólogos alternantes y final idéntico al principio. Lo malo no es creerse que el mundo es una pel ícula de buenos y malos, lo terrible es estar convencido que los demás son los malos. Sirva esta breve introducción para justificar el título y la temática de mi trabajo. Se me pidió que escribiera sobre el binomio empresa pública-empresa privada, y enseguida me di cuenta de que pod ía caer en el maniqueismo de pretender sustituir lo público por lo privado o viceversa. Corno soy un convencido de que cada cosa tiene su sitio, aunque no hay un sitio para cada cosa, recurrí al calificativo "blanquinegro" para referirme al conjunto de las empresas públicas y privadas. y puesto que mi especialidad es la telemática, me he permitido utilizar el barbarismo "teleindustria" para englobar a las industrias informática, microelectrónica y de telecomunicaciones. Dicho esto, advierto al lector que no va e encontrar aquí la consabida lista de alabanzas-denuestos en favor-contra de los público-privado, pues a mi me parece que lo importante es el nombre "empresa" y no el apelativo que queramos darle. Los problemas suelen surgir cuando nos encontramos con sociedades anónimas que más parecen ministerios, o con departamentos gubernamentales que actúan como sociedades públicas. El tan debatido tema de los 800.000 puestos de trabajo va a servirnos para sintetizar nuestras ideas sobre el papel del Estado y la actuación de la in iciativa privada. No es lo mismo decir que "el gobierno va a crear 800.000 puestos de trabajo" que "el gobierno va a crear las condiciones socio-económicas necesarias para que puedan ganarse 800.000 puestos de trabajo". En el primer caso podríamos preguntarnos si son puestos de trabajo o funcionarios los que se van a crear, mientras que en el segundo cabría hablar de la potenciación de, por ejemplo, 10.000 empresas en las que trabajasen 80 personas de promedio. En el caso que nos ocupa, la telemática, es tan ingente la labor por real izar que parece un tanto pueril entretenerse en meras disquisiciones filosóficas sobre las ventajas e inconvenientes de la inir:iativa privada y la empresa pública. Pue;to que según se reconoce oficialmente, vivimos en una economía mixta, podemos centrarnos en el papel que el Gobierno y empresarios privados deben desempeñar en la construcción de esa industria telemática que nos saque del subdesarrollo. Quizás por el hecho de que España es el único país europeo que aún no ha estrenado plan ni poi ítica <;ilguna en materia de telemática, hemos llegado a convencernos de que la sola publicación del primer Plan va a solucionar todos nuestros males; a los que así piensen habrá que recordarles que la historia ha demostrado sobradamente que los problemas no se resuelven con sólo echarles encima unos cuantos millones de pesetas. Como ya hemos dicho, la tarea es ingente, larga y costosa, y en ella tienen que participar no sólo Gobierno, Sindicatos y Empresarios sino la Sociedad entera, pues es su futuro lo que está en juego. y para que no se nos acuse de teóricos vamos a bajar a lo ~oncreto, apoyándonos en un trabajo de lan M. Mackintosh incluido en el libro "The microelectronics revolution" y en el que se analizan las causas fundamentales por las que Los profesionales empresarios brillan por su ausencia. USA es hoy el líder mundial de la telemática. Las diez razones que aduce Mackintosh nos van a permitir exponer lo que en cada uno de esos casos pueden hacer tanto el Gobierno como la iniciativa privada. 1. Sinergismo con otras industrias. Sabido es que la microelectrónica, como el viento, se cuela por todas las rendijas y aparece en el electrodoméstico o equipo industrial más insospechado. Los "infordomésticos" o "electrodomésticos inteligentes" podrían ser la salida para nuestra línea marrón de futuro más bien negro. 2. Mercado doméstido grande y maduro. Se han repetido hasta la saciedad que USA t"iene un mercado doméstico tan importante que, por sí solo, ya es garantía de éxito, ¿qué podemos hacer los españQlitos con una población tan reducida? La respuesta no es otra que luchar con todas nuestras fuerzas para que Europa sea un auténtico mercado "ún ico". El fracaso de la CEE sería la muerte del viejo continente. 3. Soporte gubernamental. Es vital contar con fondos oficiales importantes para potenciar estas i ndustrias, pero no olvidemos que las "ayudas" son condición necesaria pero no suficiente. 4. Clima empresarial generador de promotores. En este punto vamos a centrarnos en la industria española de servicios informáticos que, según algunos estudios de mercado, tiene un potencial superior a los 60.000 millones de pesetas anuales. Pues bien, a diferencia de lo que sucede en cualquier país medianamente avanzado, los profesionales empresarios brillan por su ausencia por estos pagos. ¿Por qué nuestros profesionales no quieren ser empresarios? Aquí tiene 81 Gobierno un campo abonado para sus proyectos de creación de puestos de trabajo. 5. Gran número de directivos y muchas empresas. Una cosa es que la película se hiciera en USA, y otra bien distinta es que nos creamos que los yankis son todos supermanes; por estos pagos también hay buenas cabezas manageriales, pero ¿quién se está preocupando de preparar a las generaciones de directivos sin los que nuestras flamantes empresas telemáticas estarían condenadas al fracaso? Es bien sabido que el riesgo es connatural con la actividad empresarial y la telemática no es una excepción. Aunque la prensa sólo nos hable de los Jobs, Noyce y Amdhal, ha habido much (simos promotores yankis que se quedaron en el camino. 6. Capital - riesgo en abundancia. Parece increíble que hayamos tenido que esperar a 1983 para que nuestros banqueros se enteraran de lo que este tipo de financiación puede hacer en tecnologías de punta. Complementando lo ya dicho en el punto 4, añadamos que no se requieren más de 20 millones de pesetas de capital social para crear una buena empresa de servicios informáticos. 7. Laboratorios de investigación. Es aqu í donde in iciativas como la de CTNE y su futu~o CID pueden sacarnos del páramo en el que nuestros estupendos investigadores ven secarse todas sus iniciativas. Pero no podemos dejar de añadir que en el proceso completo de innovación tecnológica, el desarrollo y el marketing desempeñan un papel más importante que la pura I + D. 8. Gran movilidad de directivos y técnicos. El país más avanzado en telemática se caracteriza por una gran moví I idad de técnicos y directivos. La, a veces psicópata, fidelidad empresarial preconizada en Europa no ha hecho sino esterilizar las capacidades innovadoras de los que llegaron a su nivel de incompetencia máxima sin que la sociedad les permita cambiar de aires. 9. Valles de Silicio Retomando lo ya dicho en el punto 2, España debe luchar con todas sus fuerzas para sacar adelímte el Proyecto VES (Valle Europeo de Silicio). ¿Por qué no hacer que nuestra Andalucía se convierta en la California Europea en la que se haga una adecuada réplica del famoso Silicon Valley? La idea no es tan descabellada como puede parecer a primera vista; sólo hace falta una cosa: ponerla en práctica. 10: Solidez nacional. Sí, ya se que no somos más que la reserva espiritual de Occidente, pero no debemos exagerar, nuestras lamentaciones; en el sorteo ecológico tampoco salimos tan mal parados, y si un siglo fuimos algo, a lo mejor repetimos la hazaña. Después de esta sucinta exposición de lo que según Mackintosh son las razones de la supremacía telemática yanki, y de lo que aqu í podríamos hacer para desarrollar estos factores estratégicos, volvemos al principio, al binomio públicoprivado. En contra de lo que normalmente se cree, el tema que nos ocupa no es un mero conflicto de intereses, pues implica algo mucho más profundo e importante: las ideas. Esas ideas, que según alguien dijo suelen tener piernas, y que llevaron a afirmar a John M. Keynes en 1936: "Más pronto o más tarde son las ideas, y no los intereses creados, los que son importantes para bien o para mal".
30 oct 2015