La batalla por el espectro electromagnético Bajo las siglas EW (Electronic Warfare o Guerra Electrónica) se engloba cualquier acción militar que involucre el espectro electromagnético para controlar su uso. No hace falta recordar que buena parte de los sistemas de comunicaciones, las radioayudas, telemetría, radares, etc, se apoyan físicamente en la transmisión y recepción de ondas electromagnéticas, eso sin incluir la luz y, en general, la parte del espectro electromagnético que se trata como “óptica”, y que requiere un tratamiento diferenciado. Así pues, parece obvio deducir que el bando que conquiste el espectro electromagnético habrá conseguido una posición dominante, vital en el desarrollo de los conflictos bélicos actuales. Dada la naturaleza de los medios que emplean o se apoyan en el espectro electromagnético, la Guerra Electrónica se ha venido a integrar en la llamada IW o Guerra de lnformación, cuyo objetivo es bloquear el uso de información por parte del enemigo mientras se garantiza el uso de la información propia. Dentro de la diversidad de elementos involucrados en la generación y tratamiento de la información, están los sistemas de comunicaciones, sensores y redes de mando y control, fundamentales para el control de las operaciones, por lo que la destrucción de la capacidad de coordinación del enemigo, así como la protección de los sensores y redes propias caen dentro de los objetivos primordiales de la Guerra Electrónica. La Guerra Electrónica, por mor de la tecnología en la que se apoya, es objeto de permanente evolución, al igual que su clasificación, obligada a dar cabida a nuevos conceptos y formas de interrelación de sus diferentes disciplinas. La clasificación tradicional se encuadraba bajo las siglas ESM, ECM y ECCM: ESM engloba las Medidas de Apoyo Electrónico (Electronic Support Measures), destinadas a la interceptación de emisiones para su reconocimiento o inteligencia. ECM indica las acciones destinadas a anular o degradar, contramedir, electrónicamente los sistemas del enemigo (Electronic Counter Measures). ECCM se refiere a los medios empleados para dificultar o evitar la posible contramedida realizada contra los sistemas propios (Electronic Counter Counter Measures). Actualmente se amplía la denominación anterior, pasando a denominarse ES, EA y EP: ES se refiere a Apoyo Electrónico, EA a Ataque Electrónico y EP a Protección Electrónica. Dentro del Ataque Electrónico se encuadra, no sólo a las técnicas anteriormente conocidas como ECM, sino que se añade el uso de armas de energía dirigida, el efecto del pulso electromagnético nuclear (NEP) para destruir equipos electrónicos o el empleo de misiles antiradiación (ARM). La Protección Electrónica amplía igualmente el concepto anterior de ECCM para incluir también el apantallamiento y aislamiento de los equipos o el empleo de enlaces de comunicación seguros (COMSEC). Aparte de esta clasificación, en los primeros tiempos de la Guerra Electrónica se solía incluir divisiones por bandas: Banda de Comunicaciones, Banda Radar y Banda Optica. Hoy en día esta clasificación resulta muy imprecisa, toda vez que los sistemas de comunicaciones han extendido su rango de operación solapando su banda con la tradicionalmente empleada por los sistemas radar y viceversa. Después de esta introducción y dado lo limitado del espacio de este artículo vamos a centrarnos en comunicaciones y radar dentro de la Guerra Electrónica. Guerra Electrónica de Comunicaciones En un artículo aparecido en Electronic News en 1978 Willian Perry decía “Comenzamos a darnos cuenta de que si perturbamos un radar enemigo habremos neutralizado un arma. Pero si perturbamos la infraestructura de comunicaciones del Sistema de Mando y Control, habremos bloqueado todo un arsenal”. Para muchos, lo más sorprendente de esta frase es el arranque “comenzamos”; asegurar la comunicaciones propias e interceptar y entorpecer las del enemigo ha sido un objetivo militar bien sentado, anterior incluso a la aparición de la electrónica en el campo de batalla. Así pues, el sentido de la frase lo debemos entender en el marco de un escenario de conflicto moderno, con gran dispersión física y movilidad de los medios de combate, donde la tecnología de comunicaciones ha permitido mantener la coordinación de la fuerza mediante el uso masivo de enlaces radioeléctricos, incrementando, de paso, la dependencia y por lo tanto, la necesidad de control sobre el espectro electromagnético. Pasemos a exponer los medios y técnicas más importantes que se emplean en la actualidad en el campo de la Guerra Electrónica de Comunicaciones. Medios ES (ESM) de soporte o apoyo Electrónico: Detección, Localización: La primera tarea que se encomienda a los medios ES o ESM es la de detectar en el espectro la presencia de fuentes de emisión radioeléctrica dentro de las bandas empleadas por los sistemas de comunicación enemigos. Para ello se han empleado tradicionalmente receptores capaces de operar en un amplio rango de frecuencias con alta velocidad de barrido apoyados por analizadores de espectro que ofrecían al operador una visión panorámica de la ocupación instantánea de espectro. El aumento constante en la capacidad de proceso en los microprocesadores y DSP (procesadores digitales de señal) trajo en los años ochenta la aparición de los primeros receptores digitales de banda ancha. Estos equipos segmentan el espectro en tramos de, por ejemplo, 1MHz y mediante técnicas de procesado digital de la señal realizan la detección de señales con una resolución y precisión en la determinación de la frecuencia de la señal, mejor que la canalización empleada por los equipos de comunicaciones. En este campo, a principio de los 90, Indra desarrolló un equipo que introducía interesantes mejoras operativas al realizar un análisis comparado entre los resultados de exploraciones consecutivas del espectro, lo cual permite detectar con gran rapidez y certeza la presencia de emisores que emplean técnicas de salto en frecuencia para evitar su interceptación y ataque. En lo que se refiere a la localización, la tarea se encomienda a los radiogoniómetros, equipos que permiten la determinación de la dirección de llegada del frente de ondas electromagnéticas provenientes de un emisor dado. Con las marcaciones de dos o más radiogoniómetros o con las marcaciones de un mismo equipo, tomadas en distintos puntos, se realiza la localización mediante procedimientos de triangulación. Diversas técnicas se han venido empleando en radiogoniometría desde las primeras décadas del pasado siglo; las más importantes se pueden agrupar en: métodos basados en la amplitud de la señal, medida con antenas que presentan diagramas de radiación con máximos y nulos conocidos; y métodos de fase que explotan los defasajes medidos entre distintos elementos de un array de antenas. Actualmente se siguen empleando los dos métodos, dependiendo, fundamentalmente, de las limitaciones en la dimensión de las antenas que imponga cada aplicación. No obstante, el procedimiento preferido, siempre que se pueda disponer de una apertura en el array de antenas superior a un décimo de la longitud de onda, es un método de fase conocido como interferométrico por correlación. Consiste en el cálculo de la distancia mínima entre un vector, compuesto por los desfasajes medidos entre elementos del array de antenas y los puntos de un espacio n_dimesional obtenidos por calibración de la antena, donde n es el número de elementos que componen el array. Este procedimiento permitiría, en principio, la utilización de la amplitud junto con la fase, la decisión en este caso dependerá, fundamentalmente, del comportamiento de la antena. Desde mediados de los 90, la disponibilidad de DSP, ASIC y otros dispositivos de lógica programable de más reciente aparición, ha permitido la aparición de los llamados radiogoniómetros de banda ancha que basan su funcionamiento en la utilización de receptores digitales que entregan al calculador de goniometría, en un mismo instante, la señal de varios cientos de canales obtenidos mediante el proceso digital de un segmento del espectro que puede alcanzar los 10 MHz de ancho. Mediante este tipo de equipos se puede realizar, no sólo la localización, sino también la detección en el espectro de las señales, antes encomendada a los receptores de exploración. Por lo demás, los procedimientos de cálculo de goniometrías y las antenas no varían, en lo fundamental, de lo que se venía empleando en equipos de banda estrecha. Los radiogoniómetros de banda ancha se han desarrollado como respuesta a las técnicas de salto en frecuencia, empleadas por las modernas radios de combate, que consiguen escapar a la localización de los equipos de banda estrecha, salvo que estos incluyan algún tipo de medida “emboscada” que permita la goniometría sobre este tipo de radios en redes poco densas. Identificación: Otra tarea encomendada a la ES es la identificación de emisores de comunicaciones. Dicha tarea ha sido realizada en muchos casos por los propios operadores de los sistemas ES mediante la escucha con receptores de monitorización convencionales, la ayuda de un analizador de espectro y, en algunos casos, con el apoyo de un analizador para el tratamiento de señales de datos con modulaciones poco sofisticadas. Posteriormente, y sin quitar protagonismo al papel fundamental que juegan los operadores de los sistemas ES de Comunicaciones, han ido apareciendo equipos de apoyo que permiten clasificar modulaciones y/o identificar sistemas de comunicaciones de forma automática. Dada la diversidad de bandas de trabajo y sistemas de comunicaciones existentes no podemos hablar de una sola técnica de clasificación, resulta paradójico comprobar como los sistemas más sofisticados que emplean técnicas ECCM o EP, si bien resultan más difíciles de detectar, localizar y perturbar, sin embargo, son más fáciles de identificar por presentar parámetros más claros, o menos ambiguos, de cara a su clasificación. La clasificación se hace más compleja en bandas como la de HF donde no hay una clara distribución de los sistemas por bandas de trabajo ni canalizaciones, y donde la inmensa mayoría de las señales presentan esquemas de ocupación de banda muy similares. En estos casos la parametrización no es evidente y la determinación de una clase de señal se complica, hasta el punto de que el último clasificador que hemos desarrollado emplea algoritmos de redes neuronales implementados en varios DSP de gran capacidad. Con todo, la labor más laboriosa no fue la programación de la red en sí, sino la definición paramétrica y el entrenamiento con multitud de señales de todas las clases identificables. Aunque no se ha mencionado antes, una forma de identificación puede ser el análisis del contenido de los mensajes. Este aspecto se adentra más en lo que llamamos IW y por lo tanto no lo trataremos en este artículo, de hecho la Guerra Electrónica de Comunicaciones, sobre todo en su aspecto táctico, se ha polarizado más en obtener inteligencia en tiempo útil de la localización, identificación y análisis de actividad de los emisores de comunicaciones que del contenido de los mensajes en sí. Con esa información el sistema ES debe levantar el OBE (Orden de Batalla Electrónico) del enemigo y mantenerlo actualizado en todo momento, de forma que resulte de utilidad en las decisiones que adopte el mando de la fuerza a la que apoya. No obstante, los sistemas ES pueden ayudar adicionalmente a la IW mediante la grabación de emisiones que posteriormente pueden ser analizadas. Medios EP (ECCM) o de protección electrónica de las comunicaciones: La misión de estos medios es disminuir la vulnerabilidad de las comunicaciones, dentro de los mismos podríamos distinguir dos tipos, por una parte están las técnicas que van encaminadas a reducir la detectabilidad y perturbación de las comunicaciones, y por otra, aquellos otros que buscan evitar que el contenido de los mensajes pueda ser fácilmente explotado por el enemigo. Entre las primeras podemos enumerar: La transmisión con salto de frecuencia; las trasmisiones de espectro expandido por modulación directa de código, empleadas no sólo en los sistemas CDMA (Acceso Múltiple por División de Código) sino en otros sistemas, ajenos incluso al soporte de comunicaciones, como es caso del ya popular GPS; Técnicas mixtas que emplean ambos procedimientos; Antenas con nulo orientable (steerable null antennas); Antenas de muy alta ganancia o gran directividad, empleadas fundamentalmente en enlaces satelitales; etc. Algunas de estas medidas introducen un efecto adicional de protección del mensaje al dificultar el seguimiento de las señales y/o su demodulación. Para proteger el contenido del mensaje el medio por antonomasia ha sido siempre el cifrado o tipo de codificación del mensaje que se realiza sólo para que no sea entendido por el enemigo (podríamos considerar la secrafonía como una forma de codificación o alteración de una señal de información analógica para ocultar su contenido). En este aspecto la aparición a finales de los setenta de los códigos de clave pública o RSA supuso un avance extraordinario en este tipo de sistemas, ya que con esta técnica el conocimiento de las claves y el procedimiento de cifrado no es suficiente para proceder al descifrado del mensaje; con este sistema la historia del famoso “enigma” hubiera sido otra. Es, probablemente, en las técnicas de cifrado donde encontramos mayor asimetría entre el coste de la “medida” y el coste de la “contramedida”. Otras técnicas empleadas en los sistemas de comunicaciones como: códigos correctores de errores, procedimientos de ecualización de canal, etc, contribuyen a la protección del mensaje frente a perturbación, intencionada o no, al tiempo que introducen un elemento de dificultad adicional a la explotación del contenido del mensaje. Medios EA (ECM) o de contramedidas frente a los sistemas de comunicaciones: En la medida en que han ido apareciendo nuevos sistemas de comunicaciones, los sistemas ECM se han visto obligados a evolucionar, tanto en lo que se refiere al equipamiento técnico como a los procedimientos empleados en estas operaciones. Dicha evolución no sólo tiene que ver con técnicas de “ataque” de las comunicaciones enemigas, sino también con las formas de reducir su vulnerabilidad, dado que un sistema ECM es necesariamente activo y potencialmente detectable por los sistemas ES de que disponga el enemigo. Desde el punto de vista técnico, la mayoría de los sistemas ECM de Comunicaciones suelen estar compuestos por los siguientes subsistemas o equipos: Subsistema ES de apoyo: Para que la contramedida sea eficaz debe evolucionar con rapidez, adaptándose a los cambios que experimentan los enlaces que se pretenden interferir, por ello resulta necesario que el sistema ECM cuente con medios de observación y seguimiento de las señales objetivo. Dado el efecto autoperturbador de las transmisiones propias, los sistemas ECM suelen abrir ventanas temporales de observación, cancelando la trasmisión durante periodos muy breves. Está técnica se conoce como Look-through. Generadores y Procesadores de técnicas de contramedidas: Estos equipos elaboran la señal de contramedida y controlan, con los datos aportados por el subsistema ES, la operación del sistema. Dichas operaciones pueden responder a diversas tácticas como puede ser: romper los enlaces interfiriendo con señales de mayor potencia, perturbar sólo los canales y/o dispositivos de control y sincronismo de las redes enemigas, generar transmisiones con el mismo formato y contenido parecido a las empleadas por el enemigo con fines de engaño, etc. La paulatina incorporación de técnicas ECCM en los equipos de comunicaciones ha obligado a introducir nuevas técnicas como la perturbación por repetición que emplea como señal atacante la misma señal objetivo retardada y amplificada. Amplificadores de potencia de banda ancha: Aunque su misión es simple dentro de un sistema ECM (amplificar la señal de perturbación hasta el nivel requerido para que la contramedida sea eficaz) su diseño o selección es delicado, dado que se deberá establecer un compromiso entre: potencia, tamaño, consumo, disipación térmica, banda de trabajo, linealidad, rapidez de respuesta y las condiciones de operación impuestas, fundamentalmente, por la plataforma donde vaya instalado. Antenas: Con el fin de incrementar la potencia radiada aparente, la mayoría de las antenas empleadas en los sistemas ECM son directivas y presentan una buena adaptación en sus bandas de trabajo. Aquí, si pensamos por ejemplo en la banda de VHF táctica, habrá que encontrar un compromiso de diseño por el hecho de que, desde el punto de vista de la eficiencia como elemento radiante, las antenas tienden a ser grandes y deberían situarse en un punto elevado sobre el terreno, próximo a las líneas enemigas; lo que está en clara contradicción con las recomendaciones que surgen de un estudio de vulnerabilidad. Si lo que pretendemos perturbar es un enlace directivo de UHF, debemos seleccionar muy bien la posición para poder “entrar” por el lóbulo principal o por uno lateral que presente condiciones para interferir el enlace, en este caso es vital mejorar la PRA mediante la antena. Si son las comunicaciones satelitales lo que queremos contramedir, los medios y las formas diferirán sustancialmente, dependiendo de que se ataque a los canales ascendentes o a los descendentes, esto afectará no sólo a las antenas sino también a los amplificadores y plataformas del sistema ECM. En los sistemas ECM, la selección de plataforma y el adecuado diseño de procedimientos operativos tienen, de cara a su supervivencia, mucha mayor importancia que en los sistemas ES. La preocupación por la vulnerabilidad ha llevado, incluso, al desarrollo de perturbadores desechables que pueden ser desplegados o “sembrados” dentro de las líneas enemigas. Guerra Electrónica en Radar Gran parte de los conceptos y técnicas tratadas al hablar de la Guerra Electrónica en Comunicaciones son comunes a la problemática en Radar, con las oportunas diferenciaciones debidas tanto al uso de unos rangos de frecuencia diferentes, y unas tecnologías específicas, como al hecho de enfrentarse a medios destinados tanto a la detección y seguimiento como al guiado de armas. El uso del Radar puede ser defensivo u ofensivo, y la aplicación de la Guerra Electrónica en Banda Radar puede tener connotaciones recíprocamente ofensivas o defensivas. El aspecto de protección de la plataforma en que se integra el sistema de Guerra Electrónica frente a amenazas, permitiendo la consecución de la misión asignada, es muy importante ya que el Radar está ligado de forma directa o indirecta a sistemas de armas. Por ejemplo en el inicio de las operaciones actuales es muy importante disponer de los medios embarcados de ES (alertadores) y EA (perturbadores y engañadores) que permitan realizar el control del espacio aéreo. Típicamente la supresión de la defensa aérea del escenario hostil es el punto inicial de las operaciones que requiere los medios más sofisticados con el fin de reducir en lo posible el riesgo que supone. Como en el caso de comunicaciones, las tareas a realizar en Banda Radar involucran la detección de emisiones, su medida, localización, clasificación e identificación y de forma complementaria el control de la respuesta indicada en cada caso generando perturbaciones o engaños o actuando sobre otros sistemas en función de la situación. A continuación nos centraremos en los aspectos más recientes en que se desenvuelve la Guerra Electrónica en Banda Radar. Evolución de la tecnología Radar, y connotaciones en EP. Las mejoras introducidas en Radar, en términos de EP, obliga a la mejora continua en las técnicas ESM y ECM correspondientes. El éxito en el enfrentamiento en Guerra Electrónica depende, como en cualquier otra situación, de los recursos y medios empleados. Un desfase entre la tecnología Rádar y la de medios de alerta y defensa puede generar una situación de inferioridad. Un ejemplo típico de esta situación fue la producida durante la guerra del Yom Kippur (1973) entre Israelíes y Arabes. En este escenario se utilizó por primera vez de forma operativa tecnología de guiado por onda continua. Los equipos de alerta de los aviones israelíes no estaban preparados para esta amenaza lo que condujo a unas pérdidas muy elevadas en las fases iniciales de dicha guerra. Para evitar este tipo de situaciones un principio clave de la guerra electrónica es estar preparados ante las nuevas situaciones que puedan producirse. En la actualidad los avances en Radar van enfocados al uso intensivo de técnicas ECCM, (modernamente técnicas de Protección Electrónica, EP). Estas técnicas de forma básica buscan: Evitar la detección del radar o hacer que ésta se produzca lo más tarde posible. En este sentido se está trabajando en radares de onda continua que transmiten muy poca potencia y que obtienen sensibilidades muy elevadas mediante el uso de proceso de señal de forma intensiva. Este tipo de radares se denomina de baja probabilidad de interceptación, LPI (Low Probability Intercept). Evitar que se pueda clasificar, identificar o explotar de forma conveniente la señal detectada. En diversos escenarios típicos tanto en tiempo de paz como en el escenario de un conflicto, la cantidad de emisiones presentes en un momento dado, podrían dificultar la identificación de un emisor potencialmente peligroso de otros que no lo son. Esta situación da lugar a la denominada baja probabilidad de explotación, LPE, (Low Probability Exploitation) con lo que una emisión podría pasar inadvertida, enmascarada en un escenario denso o podría catalogarse como algo que no es en realidad. Disponer de las características técnicas que dificulten en lo posible la perturbación o engaño. Respecto a los medios utilizados por los radares para dificultar su posible perturbación se incluyen muchas áreas que afectan entre otros al diseño de la antena, la agilidad en la modificación continua de parámetros y la detección de una situación de perturbación o engaño para establecer un cambio en los parámetros que evite dicha situación. Evolución ES en Banda Radar. Para superar esta situación se requiere el uso de técnicas similares a las utilizadas en Radar en Guerra Electrónica, con el uso de técnicas de procesado de señal de forma intensiva . El uso de Receptores Digitales capaces, en banda ancha, de lograr sensibilidades suficientes para contrarrestar las nuevas amenazas con mayores capacidades en términos de precisión de medida y proceso, resultará clave en un futuro inmediato. Para evitar el enmascaramiento de emisiones los sistemas de alerta y apoyo electrónico deben incrementar su capacidad de proceso, permitiendo trabajar en escenarios muy densos con una precisión de medida y unos algoritmos de clasificación suficientemente complejos como para realizar un correcto análisis y clasificación de las emisiones. Una mejor medida de todos los parámetros que caracterizan una emisión contribuye a facilitar el trabajo de los algoritmos y evitar posibles ambigüedades. Será la aplicación la que establezca el grado de precisión deseable para dichas medidas. La realización de receptores digitales se basa en la detección, clasificación y análisis de señales mediante el proceso de señal de un ancho de banda muestreado sin detección previa por medios analógicos. El primer paso es, lógicamente, realizar la conversión analógico digital del ancho de banda de interés para que estos datos puedan procesarse. En guerra electrónica banda radar los anchos de banda de interés son muy grandes y se requiere el uso de al menos 500 MHz por canal de forma instantánea, combinando una secuencia de ellos o un solapamiento de bandas para lograr anchos de banda de varios GHz. Los conversores analógico a digital (ADC) actuales, obligan al traslado a una frecuencia intermedia FI, función del ancho de banda analógico del componente utilizado, lo que hace que la calidad de las muestras obtenidas dependan del circuito de RF o microondas que obtiene la FI y del propio conversor ADC. La recepción digital permite la obtención de sensibilidades mayores a las posibles con recepción analógica, además de permitir el proceso multiseñal de forma que sea menos sensible a perturbaciones o escenarios densos. El uso de frecuencias de muestreo tan elevadas permite que para relaciones señal a ruido adecuadas, la precisión de medida de parámetros temporales sea del orden de los nanosegundos. La tecnología de ADC es de utilización en la realización de estaciones base de comunicaciones móviles lo que permite la obtención de circuitos COTS de prestaciones adecuadas. Sin embargo las necesidades de ancho de banda y margen dinámico hacen que este sea un área de investigación con el fin de conseguir anchos de banda superiores con mayor número de bits de muestreo. Actualmente el ritmo de evolución de la tecnología es de 1 bit cada 6 años para una frecuencia de muestreo dada. El objetivo a un plazo más largo es conseguir digitalizar la señal directamente de la antena a frecuencias y anchos de banda de muchos GHz, para ello existen diferentes métodos, entre los que destaca la conversión electro-óptica de la señal de antena para muestrearla con un banco de conmutadores ópticos que alimenten a una batería de convertidores optoelectrónicos cada uno muestreado por un ADC. Este procedimiento permite una enorme estabilidad en el reloj de muestreo lo que a estas frecuencias se convierte en un problema importante. Evolución EA en Banda Radar. Ya hemos visto que los equipos de guerra electrónica en su vertiente de apoyo electrónico, ES, tendrán que ser más efectivos en cuanto a probabilidad de interceptación se refiere mediante la utilización de anchos de banda y sensibilidades adecuados. Evidentemente para ser capaces de realizar una buena defensa electrónica es preciso disponer de un apoyo electrónico adecuado, integrado con los medios de EA. En su vertiente de contramedida o ataque electrónico tendrá que disponer de potencia suficiente para afectar a los radares a pesar de tener que enfrentarse a características de antena desfavorables. La generación de potencia es objeto de desarrollo de nuevos amplificadores, la utilización de tubos miniaturizados o de amplificadores de estado sólido permite realizar sistemas de potencia redundantes con más fiabilidad, también se realiza transmisión con apuntamiento electrónico de forma que sea más eficiente la potencia empleada. Actualmente se están desarrollando tecnologías como el Nitruro de Galio, GaN, que permite la realización de amplificadores de estado sólido de mayor potencia. Es muy importante el análisis de las características de cada radar concreto y el establecimiento de las técnicas de perturbación o engaño más apropiadas. El estudio de vulnerabilidad del radar es un punto de encuentro tanto desde el punto de vista de diseño radar como de diseño de las técnicas empleadas por los equipos de guerra electrónica. Un buen conocimiento de las características y aplicaciones del radar son el punto de partida para este análisis. Las técnicas llamadas de engaño buscan reproducir el eco del radar convenientemente alterado en sus características para producir la generación de una medida falsa (en el caso de un sistema de apuntamiento la pérdida del enganche y en el caso de un radar de exploración una situación convenientemente confusa). Su generación a partir de medios como memorias digitales de radiofrecuencia, DRFMs, permite realizar la grabación en tiempo real de las señales radar y su alteración y retransmisión de forma flexible, adaptándose a la técnica necesaria pero manteniendo una réplica suficientemente precisa del radar que no sea distinguible de la real. Otras áreas de desarrollo tecnológico. Durante un largo periodo de tiempo la investigación relacionada con el uso de la tecnología para la defensa ha sido un motor de innovación no solamente en el desarrollo de las aplicaciones propias de dicho fin, sino también en todas aquellas tecnologías de base necesarias para posibilitar el avance de las mismas. La aparición de otros mercados como motores de desarrollo, como es el caso de la telefonía móvil o de la informática personal, produce una situación inversa a la anterior; la tecnología desarrollada para utilización civil permite su uso en defensa dando lugar a sistemas más competitivos respecto al coste y por otra parte ganar en fiabilidad o disponibilidad al utilizar ciertos dispositivos comerciales muy maduros tecnológicamente. El uso de componentes disponibles comercialmente, COTS (commercial off the shelf), permite el acceso a tecnologías necesarias para el desarrollo de sistemas de última generación mediante inversiones moderadas. Esta situación tiene sin embargo sus desventajas y la industria electrónica para la defensa ha perdido parte de la dedicación que recibía por parte de las compañías que al verse enfocadas hacia mercados con crecimientos muy rápidos, exigen producciones de grandes series o desembolsos enormes para distraer recursos de dichas áreas hacia posibles requerimientos de la defensa. Dentro de la tecnología de Guerra Electrónica en general, tanto en Banda Radar como en Comunicaciones, las áreas de evolución tecnológica más importantes, algunas de las cuales ya han sido esbozadas, son las siguientes: a) Un mayor nivel de miniaturización en la componentística, incluyendo las microondas mediante el uso circuitos de substratos multicapa. Microondas en 3-D, microvías y vías ciegas, utilización de tecnologías de multicapa cerámica (LTCC, Low Temperature Cofired Ceramics). Integración de circuitos electro-mecánicos miniaturizados (MEMs) o electro óptico mecánicos (MOEMs) que permitan el desarrollo de nuevos componentes. b) Un aumento del margen de frecuencia cubierto tanto hacia frecuencias superiores (banda K y en adelante) como inferiores. c) Digitalización de la señal y su proceso lo más cerca posible de la antena, posibilitando la recepción digital. d) Una mayor integración de funciones al combinar el uso de receptores y transmisores de forma conjunta para realizar funciones ESM, ECM y ECCM. e) Utilización intensiva de proceso de señal mediante lógica programable (FPGA) como alternativa a los ASIC y con ventajas en cuanto a capacidad de proceso, DSPs (Digital Signal Processors) y GPPs (General Purpose Processors). f) Utilización de la tecnología digital para la realización de memorias digitales de radiofrecuencia (DRFMs) que permiten la realización de técnicas de engaño y perturbación más eficaces. g) Realización de etapas amplificadoras de potencia mediante tubos de menor tamaño o mediante amplificadores de estado sólido. h) La introducción de nuevos algoritmos como los de superresolución en radiogoniuometría y estimación espectral. Guerra Electrónica, Inteligencia e Interoperatibilidad. Un aspecto importante de la Guerra Electrónica es su integración con el resto de los recursos empleados. El análisis realizado del escenario y potenciales amenazas permite el planeamiento y preparación adecuados del resto de los medios de apoyo, ataque o defensa electrónica. La inteligencia electrónica, ELINT (Electronic Ingelligence) en Rádar, o COMINT (Communications Intelligence) en comunicaciones, y su fusión de datos junto con la de otros sensores para dar lugar a una inteligencia coordinada, SIGINT (Signal Intelligence) es clave para el inicio y sostenimiento de una acción de Guerra Electrónica. Esta tarea se realiza a lo largo del tiempo, como prevención, de forma que en tiempo de paz se tenga un control de las emisiones y se conozcan las potenciales amenazas, o en el escenario de un conflicto, de forma que se disponga de la información más precisa sobre la situación y un análisis exacto y a tiempo de la misma. La distribución de la información obtenida de forma adecuada en un plazo de tiempo que permita su utilización es el requisito básico para su explotación en el caso de escenarios tácticos. En la situación en que se desenvuelven los conflictos modernos, misiones de paz en entornos multinacionales, se generan una serie de requerimientos especiales desde el punto de vista de necesidades de Guerra Electrónica como es la movilidad y flexibilidad. Desde el punto de vista de la interoperatividad o funcionamiento de los sistemas de Guerra electrónica en el contexto general, existe una doble integración de funciones: De forma externa a la propia plataforma, mediante su integración dentro de un sistema distribuido en un escenario coordinado. Así un avión que realiza una misión, apoyado en sus propios medios de defensa y ataque electrónico, recibe el complemento de otras plataformas que realizan labores de ataque electrónico en retaguardia y otros que realizan labores de escolta complementando los recursos de defensa. En paralelo, existen medios de detección y análisis tanto en tierra como aerotransportados, que permiten a través de un sistema de mando y control el envío de instrucciones y la dirección en tiempo real de las operaciones. Por otra parte, de forma interna a la plataforma, la realización simultánea de diferentes funciones de manera cada vez más integrada. Los medios de apoyo, ES, están integrados con los de ataque, EA, de forma que cualquier señal es instantáneamente clasificada y en función de su peligrosidad es inmediatamente contramedida. También se realiza de forma simultánea la obtención de datos para análisis e inteligencia que permitan mejorar el conocimiento del escenario. Conclusiones Para concluir, sólo decir que la Guerra Electrónica, como cualquier disciplina militar, está inmersa en un continuo juego evolutivo que entrelaza las réplicas y contrarréplicas de los medios de combate en la búsqueda permanente de conseguir una posición de ventaja. En ese esfuerzo tecnológico, y en lo que atañe a esta disciplina, la industria española lleva trabajando desde hace más de veinte años. Hoy podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos en una posición destacada dentro del concierto de la industria europea en este campo. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N J. Reyes y J. M. Pascual División de GE de Indra ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa