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Artículo BIT
Colaboradores: EN MI OPINIÓN.¿Todavía un largo camino?
EN MI OPINIÓN.¿Todavía un largo camino? Por José F. Beaumont El paraíso prometido desde hace al menos diez años para tener acceso a los nuevos servicios todavía no ha llegado. ¿Dónde están aquellos logros tecnológicos como la banda ancha que desde el punto de vista de las telecomunicaciones auguraban un nuevo mundo de comunicación total? Se podrá tener acceso a señales de voz, datos e imágenes instantáneas, además de alta definición, desde cualquier lugar del mundo..., se nos decía. La tecnología ha venido y sólo los especialistas saben cómo ha sido. La realidad, es, por lo tanto, diferente a la anunciada. Los analistas de estadísticas y prospecciones dicen ahora que habrá que esperar entre cinco y quince años para que los nuevos servicios multimedia logren penetrar en los hogares. Todo está en el aire. Todo es futuro a pesar de que el desarrollo tecnológico se encarga de demostrarnos que los aparatos se convierten en objetos de arqueología de un día para otro. Vivimos la etapa del culto a las nuevas tecnologías de la comunicación que son la resultante de los vectores de telecomunicaciones, informática y vídeo. Vivimos también la etapa de las empresas -grandes alianzas para el desarrollo multimedia- que comienzan a dedicar enormes inversiones para el asentamiento de las redes y las primeras pruebas de servicios. Vivimos también la fiebre de Internet, la locura del ciberespacio. Pero no es tanto el oro como aparentemente reluce en los medios. Los profesionales técnicos del sector de las telecomunicaciones están de moda y probablemente tienen mucho que decir en esta etapa inestable de construcción de un nuevo sistema de comuniaciones. Pero han de tener cuidado para no creerse que son los únicos protagonistas de la historia. También hemos de ser críticos con lo que decimos quienes nos dedicamos a informar sobre estas cosas en los medios. Muchas veces damos por hechas cosas que están por venir apoyándonos en que ya las hemos visto en el laboratorio o en una importante exposición mundial. La hora de la verdad -la hora del consumidor- todavía no ha llegado, pero se acerca. Por eso, a todos los que se desenvuelven de una u otra forma en esta actividad de las telecomunicaciones, les conviene estar alerta. El problema es saber en qué consiste exactamente "estar alerta".
30 oct 2015
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Colaboradores: EN MI OPINIÓN. Están locos
EN MI OPINIÓN. Están locos Por Juan José Millás En el avión, a mi lado, iba un sujeto joven con traje azul, corbata amarilla, mandíbula cuadrada y un teléfono móvil a través del que daba órdenes compulsivamente. Eran las ocho de la mañana, y antes de que el aparato despegara había sacado de la cama a medio Madrid. No contento con eso, una vez que alcanzamos la altura de crucero comenzó a despertar a Barcelona, a donde nos dirigíamos. Cuando la azafata nos ofreció un café, yo ya estaba hecho polvo, a pesar de haber tomado un Pharmaton Complex antes de desplazarme al aeropuerto. Él, sin embargo, continuaba despertando gente con un entusiasmo aterrador. A las ocho y media telefoneó a su casa y preguntó si su hijo seguía con fiebre. Debieron de decirle que sí porque ordenó que le pusieran al pequeño un supositorio, y a él, un fax (no aclaró si por el mismo sitio) con las instrucciones del médico. Después de esta llamada se quedó mustio y dejó de telefonear. De todos modos, permaneció con el aparato en la mano derecha, cerca de las ingles, manoseándolo con el gesto distraído con el que los bebés se tocan el sexo recién descubierto. En esto, se dio cuenta de que le miraba y se puso rojo, como si le hubiera sorprendido haciendo algo feo. Cuando llegamos a Barcelona y se vio en los pasillos del terminal, volvió a excitarse con la visión de las instalaciones aeroportuarias y recuperó la rigidez vertebral anterior. Antes de alcanzar la salida había realizado tres llamadas amenazadoras comunicando que se dirigía a la reunión. Yo no llegue a pisar la calle: tome el primer avión de vuelta y regresé al lado de un ejecutivo catalán que se disponía a conquistar Madrid con un móvil oscuro colocado entre las ingles, a modo de sexo inalámbrico. Cuando llegué a casa me metí en la cama con una novela, y hasta hoy. Están todos locos
30 oct 2015
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Colaboradores: EN MI OPINIÓN. ¿Cambiará el periodismo?
EN MI OPINIÓN. ¿Cambiará el periodismo? Por Martín Prieto El periodismo es multiforme y cambiante, pero su ejercicio ha quedado tallado en la pregunta del doctor Livingstgone, desaparecido por años en el Africa negra, al corresponsal, explorador y hacedor de colonias, Stanley, quien supo encontrarle: "Cuénteme; ¿qué ocurre en el mundo?". Hacer periodismo es responder esa interrogante, pero los avances en progresión geométrica de las telecomunicaciones, llenan de matices las necesidades informativas de las gentes. Hoy un Livingstone aislado en un medio extraño y hostil bien podría disponer de al menos un receptor de radio a baterías y su pregunta mudaría por la de "¿Por qué ocurren estas cosas en el mundo?", y es que la inmediatez de las comunicaciones en el espacio radioeléctrico trae de la mano la necesidad de acompñar las noticias de su análisis. Otra cosa es que muy a menudo este sea erróneo, parcial o subjetivo. Y así Mac Luhan tenía razón y de alguna manera el medio es el mensaje, los periodistas tendremos que averiguar qué información reclama una sociedad nada pasiva capaz de optar temáticamente sobre lo que desea recibir, y hacerlo además, cada día en mayor medida, por medio de un sistema "frío" como es la pantalla de un ordenador. Ni siquiera se transmite igual, y no es lo mismo comunicar oralmene por radio que por televisión. Tampoco se escribe de la misma manera a mano, en máquina o sobre ordenador, hasta tal punto de que cuando se informatizó la Prensa estadounidiense hubieron de acoplar un sonido artificial a las terminales para no desconcertar con el silencio a los redactores envueltos en humo, café y alcohol. El horizonte de las telecomunicaciones es tan huidizo que ha afectado a una generación de periodistas hoy algo desconcertados y jadeantes, con la lengua fuera por acoplarse a sistemas de información en mutación constante.
30 oct 2015
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Colaboradores: EN MI OPINIÓN. ¿Quién financia el futuro?
EN MI OPINIÓN. ¿Quién financia el futuro? Por Antonio Ruiz del Árbol No merece la pena gastar una línea en reiterar que el futuro, ya el presente, pertenece a las tecnologías de la comunicación. Tampoco es rentable hacer gasto de tinta alguno en insistir que el futuro, casi el presente, de las tecnologías de la comunicación ha de desenvolverse en un marco desregularizado. Tal vez un problema de solución menos evidente es cuestionar quién financia el advenimiento de ese futuro, tan absolutamente predecible como de costosa realización. La pregunta es ¿cual es el riesgo económico que asumen quienes invierten en hacer real lo evidente?. De modo un tanto grosero podemos asegurar que, desde la década de los veinte hasta la fecha, el trinomio inversión-oferta de servicios - consumo de servicios en las telecomunicaciones españolas no ha resultado gravoso, e incluso ha producido beneficios. Telefónica, el protagonista casi único de esta historia hasta hace pocos años, ha sido capaz de financiar con su actividad la extensión de una red troncal y sus derivaciones capilares, para servicios de voz y datos. La contraprestación ha sido el monopolio. La segunda gran actividad en la que descansan las tecnologías de la información es la de los medios audiovisuales. Esta es ya otra canción. Por referirnos únicamente a la televisión, las cuentas de la universalización de la red y de la operación del servicio, tanto antes, en la época del monopolio de RTVE, como ahora que ya hemos consumido un lustro de competencia, arrojan un saldo claramente deficitario que tiene un exponente, a veces dramático, en los balances de todas las televisiones públicas y de la mayoría de las privadas. La tercera actividad, la extensión del equipamiento y de los servicios informáticos, arroja un saldo decrecientemente positivo. La situación de libertad como marco histórico para el desarrollo de este mercado (a pesar de la importancia de las compras públicas) ha descargado las alegrías en época de vacas gordas, y las miserias en tiempo de vacas flacas, sobre el último renglón de las cuentas de resultados de las compañías suministradoras. Desde antes de ayer se han incorporado al presente y futuro de las tecnologías de comunicación dos factores que han venido a trastornar los ya de por sí inestables equilibrios en unas actividades cuya materia prima es la volatilidad; la competencia y el concepto de la integración multimedia. La suma de ambos se traduce en la aparición de infinidad de nuevos servicios y ofertas que exigen la multiplicación de la capacidad, de la inversión, y por tanto del riesgo. En España, país preñado de peligrosas fantasías, los grupos empresariales han dado la bienvenida a los nuevos servicios multimedia enredandose en un ruidosa y peligrosa proliferación de batallas, reales o imaginarias, de las que cada quien pretende salir dueño exclusivo del futuro. Podemos estar hablando del mercadeo vía de Internet, del control de Infovía, de la explotación de la televisión digital y los sistemas asociados de pagar para ver, de la fantasmagórica contradicción entre servicios de cable o la televisión por satélite o de los decodificadores. Da igual. Cualquier nueva tecnología, cualquier nuevo servicio es excusa para una guerra. Menudean las descalificaciones en prensa, el diseño de alianzas estratégicas que duran lo que cuesta anunciarlas, las presiones políticas que se traducen en leyes que nacen caducas. Da igual. Cualquier tecnología, cualquier nuevo servicio es excusa para montar una nueva versión electrónica del cuento de la lechera. Tras un cálculo flácido, se presuponen fabulosos beneficios para la explotación de servicios que, en realidad hoy en España, suponen facturaciones de nada o de muy poco y que, incluso en los países punteros, apenas han superado el embrionario. ¿Quién puede dudar que el inmediato futuro pertenece al teletrabajo, a la compra electrónica, a los sistemas de distribución por cable, a la interactividad, a las redes de redes, al uso masivo de satélites, a pagar para ver?. Pero, antes de que estos futuribles sean realidades rentables, ¿cuantos de los que hoy apuestan con desparpajo se van a quedar arruinados por el camino?. Para ganar tan sólo una pequeña parcela en el futuro de las tecnologías de la comunicación hay que empezar a hacer inversiones cuantiosas, desde ya, para generar la demanda. La volatilidad de los servicios, la rapidísima revolución en las soluciones multiplican las incertidumbres. La única certeza es la cuantía millonaria de la inversión a corto plazo. El resto de las incógnitas sólo se despejan cuando el éxito o el fracaso son hechos poco menos que irreversibles.
30 oct 2015
Artículo BIT
Humor Gráfico: CON HUMOR. FORGES
no disponible
30 oct 2015
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Humor Gráfico: CON HUMOR. RAMÓN
no disponible
30 oct 2015
Artículo BIT
Humor Gráfico: CON HUMOR. SIR CÁMARA
no disponible
30 oct 2015
Artículo BIT
BIT cumplió 100 números
BIT cumplió 100 números an sido muchos años de esfuerzo de todo el Colegio y la Asociación para mantener vivo este vínculo entre nuestros profesionales, la sociedad y el sector en el que nos desenvolvemos. Cuando BIT se creó, era un sentir general la necesidad de contar tanto con un órgano de expresión, como con un lugar común, una plaza Mayor en donde todos los ingenieros de telecomunicación pudiéramos encontrarnos y debatir sobre aquellos temas que nos han ido preocupando a lo largo de los anos. De esta forma, la revista ha contribuido a dar forma a un Colegio y una Asociación que, como cuentan los pioneros, tuvieron serias dificultades en sus inicios, cuando la sociedad no acababa de situar nuestro quehacer. La supervivencia de la revista a lo largo de estos cien números ha sido posible gracias al apoyo del sector, de las empresas que lo forman, de los compañeros que con tanta dedicación han trabajado y trabajan en el día a día o han contribuido y contribuyen con sus artículos desinteresadamente. Como característica a destacar, hay que decir que BIT es una revista que en su mayor parte, está realizada con aportaciones de los mismos ingenieros tanto en temas técnicos como de ocio, cultura u opinión . La versatilidad de nuestros ingenieros escritores ha permitido que BIT sea un medio útil y de entretenimiento y que represente al sentir de toda nuestra profesión. En cuanto a la fiesta de presentación de BIT 100, es muy de agradecer el respaldo recibido por parte de todos, profesionales, empresarios, autoridades que tuvieron la gentileza de arroparnos con su presencia, como queda constancia en el reportaje gráfico. A todos quiso agradecer, en su breve intervención el director de BIT y Vicedecano de COIT/AEIT, Enrique Gutiérrez Bueno su apoyo y su presencia, junto con el Decano y presidente, Jorge Pérez
30 oct 2015