Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

8769 resultados encontrados...

Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Cauces nuevos para la Ingeniería
Cauces nuevos para la Ingeniería José María Vázquez Quintana Presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones EN ESPAÑA estamos convocados a un futuro de las telecomunicaciones prácticamente idéntico al de los demás países de la Unión Europea, y a plazo ya muy corto. La especificidad española, tantos años mantenida, se ha acabado y para bien. Y no es que estuviera peor nuestra situación institucional que la de otros países, con Telefónica como operador separado de la Administración, pero el futuro es mejor. Últimamente habíamos perdido impulso en el desarrollo de nuestros servicios, y la industria ha padecido quizá más de lo normal en la mayoría de los países europeos. Cierto que, donde y cuando los operadores de servicios progresaban más rápidamente hacia ese futuro, mayor fue el impacto negativo sobre la industria que tradicionalmente se le asociaba. Como rasgo propio, nos queda el tránsito desde nuestra situación actual hasta ese modelo común próximo, un modelo de liberalización avanzada en la prestación de los servicios. Hay más fe puesta en las virtudes de la liberalización plena que experiencia contrastada. Hay, eso sí, experiencia de los inhibidores asociados a situaciones de monopolio, y por ello se rompe el cauce antiguo, ya suficiente. Pero los cauces nuevos aún tienen que adquirir perfiles más definidos de los que podemos predecir con seguridad ahora. Siento decirlo en este número especial de BIT, tan joven, pero no es el mejor momento para la tecnología que tanto nos gusta a los ingenieros, no para los ingenieros a los que guste la tecnología. El impulso inmediato pasará por la creación empresarial, por la imaginación comercial y por la regulación de las actividades en competencia. Para nosotros es mejor hoy poner a punto empresas robustas, bien plantadas en el mercado, capaces de hacer valer su capacidad de decisión; apoyarlo con la creación de servicios avanzados en cuanto a las modalidades de comercialización, pero incluyendo también la más imaginativa apuesta por la creación de contenidos y prestaciones; y desarrollar un buen arbitraje sabiendo que el terreno de juego estará abierto a todos y que las reglas son nuevas para todos. No quiero desanimar a los vocacionados para la ingeniería de corte más tradicional y tecnológico. De ellos será una buena parte del futuro. Pero sí quisiera animar a los que puedan sentir el tirón de las nuevas demandas. No son necesariamente específicas de nuestra profesión, pero no hay nada en nuestra profesión que nos estorbe para contribuir como el mejor. Me gustaría reconocer, en el próximo BIT 200, que los ingenieros de telecomunicación estuvimos a la altura de la ocasión única que ahora se abre para nosotros.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La regulación de los contenidos
La regulación de los contenidos Manuel Campo Vidal Vicepresidente de Antena 3 TV LA INDUSTRIA de los contenidos, de los canales de distribución y por supuesto de las herramientas informáticas y de telecomunicación, avanza día a día en su convergencia. Algunos analistas han identificado casi veinte sectores que se dan cita en el multimedia con fines absolutamente complementarios. Pero la especialización tiene también una lectura por países. En el nuevo orden internacional que establecerá la Revolución Interactiva comienza sin tregua el reparto de papeles. Unos trabajarán más el software, y los Estados Unidos con larga tradición en productos audiovisuales e informáticos, suministrados a todos los mercados del planeta, divisan la posibilidad de recuperar su liderazgo extraviado. Por razones culturales comprensibles, Japón no es ni será nunca una potencia en el área de la programación. Por eso juega su baza con gran éxito en la producción del equipamiento electrónico básico para las telecomunicaciones y el audiovisual, el hardware . Así pues, las candidaturas a los principales papeles del reparto mundial están ya presentadas con enormes posibilidades de adjudicación. Y Europa no se resigna a constituirse en simple mercado de expansión comercial para el doble desembarco americano-japonés . La NBC se hizo ya con Sky Channel. El magnate Ted Turner, propietario de la CNN, comenzó el 17 de Septiembre de 1993 sus emisiones europeas de dos nuevos canales, Cartoon Network y TNT, a través del satélite ASTRA, que emiten permanentemente dibujos animados y películas. El Conseil Superieur de L"Audiovisuel francés vetó provisionalmente su acceso al cable porque no respetaba las normas comunitarias en la cuota mínima de producción europea, pero el proteccionismo no parece arma suficiente ni conveniente para la defensa de Europa. Desde 1986 en Francia, por la reforma proteccionista impulsada por el Ministro de Cultura de Mitterrand, Jack Lang, las salas de cine deben respetar una cuota mínima del 30% de películas francesas, y las cadenas de televisión deben emitir un 40%. Pero el mayor problema no es de acoso exterior: hay particularidades europeas que agravan el desequilibrio, particularidades lingüísticas, jurídicas o empresariales. Ante todo, las lenguas: mientras los Estados Unidos manejan solo un idioma para 265 millones de habitantes --más los 16 millones anglófonos del vecino Canadá (60% de la población)- con el que pueden además exportar sus producciones sin costes de traducción, Europa es un crisol lingüístico. La propia personalidad de cada uno de los países que la integran, aunque constituye una importante riqueza cultural, se convierte en obstáculo para un mercado único de productos audiovisuales. Aquí Europa, más que un mercado, es una suma de mercados. Además en algunos Estados se da un fenómeno regulatorio preocupante. En nuestro país hay un auténtico bosque jurídico para las televisiones, que exige una inmediata revisión. En Italia es tal la confusión que la RAI se plantea públicamente la posibilidad de entrar en la televisión de pago, cuestionando así el concepto mismo del servicio público. Las preguntas planteadas por los representantes de las televisiones privadas ante la Comisión de Cultura del Parlamento Europeo en Bruselas, el 22 de Noviembre de 1995, resumen el núcleo de la cuestión: ¿Qué diferencias serias existen entre lo que ofrece la RAI o Berlusconi en Italia, o entre IVE y Antena 3 en España?. Los representantes de las públicas no supieron responder por qué el poder político no ha definido con claridad su estatuto. La televisión pública merece una definición por parte de las autoridades políticas para que pueda ejercer su función sin adulteraciones y sin perturbar el trabajo de las privadas. El retraso de Europa frente a Estados Unidos es notable. Baste saber que en el año 1992 la exportación audiovisual de EEUU a Europa fue de 3600 millones de dólares y la exportación de Europa a EEUU fue de 300 millones de dólares. Sin embargo apenas percibimos nuestro propio potencial. Es demasiado desconocido en España que Estados Unidos es el quinto país del mundo de habla hispana y que constituye un buen mercado consumidor. En España vive sólo el 8% de los hispanohablantes, frente al 92% residente en el continente americano. Esa población hispana, con más de 25 millones en Estados Unidos según una estimación de 1995, se encuentra unida por el idioma, aunque no es un grupo homogéneo ni económicamente fuerte: la lucha por la oficialidad del inglés y la prohibición de una educación bilingüe se plantea al comprobar que la inmigración latina adquiere un peso y unas proporciones muy grandes. La realidad cultural, social y económica de los hispanos, pocas empresas españolas la han detectado. Y a esos hispanos, ha dicho Bill Richardson, congresista del Estado de Nuevo México, "les gustaría que España tuviera una imagen y una presencia más fuerte en Estados Unidos". Lo cierto es que la participación extranjera en la cadena de televisión hispana UNIVISION, la más importante en audiencia en los Estados Unidos, fue cubierta a partes iguales por mexicanos -Azcárraga de Televisa- y venezolanos -Cisneros de Venevisión-. Que se sepa, no hubo empresas españolas que preguntaran el precio. Cuatro años después surgió el proyecto Telenoticias, impulsado por la agencia británica Reuter y la cadena hispana Telemundo, al que se incorporaron un multimedia argentino, Artear y desde España Antena-3 TV, ambos con una participación del 8%. La acogida en América de Telenoticias fue espléndida, y el trabajo de integración en la redacción de periodistas procedentes de España y de todos los puntos de América demostró que los distintos acentos y modos culturales podían fundir perfectamente en el crisol de la profesionalidad. Pero iniciativas de esta naturaleza deberían proliferar consolidando alianzas de grupos de comunicación del área hispana, o, de lo contrario, la iniciativa quedará en manos de grupos anglosajones casi exclusivamente. Crecer sólidamente es, por tanto, objetivo imprescindible para mantener en última instancia la identidad y para iniciar la expansión internacional. Ante todo contamos con la fuerza del idioma, como ya se ha descrito. Pero junto a esa ventaja estratégica, la eficaz combinación de dos realidades empresariales complementarias: una industria audiovisual desarrollada, con posibilidades de producción a gran escala y, al mismo tiempo, la sólida presencia en latinoamérica de empresas españolas, particularmente Telefónica. La combinación de esos tres factores clave -idioma, industria audiovisual y redes de telecomunicaciones- concede a este país un potencial de expansión espectacular. (Extracto del libro "la Transición Audiovisual Pendiente" de Ediciónes B)
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Las autopistas de la información
Las autopistas de la información Carlos Díaz Guerra Director General de Infraestructuras de Telefónica ES UNA IDEA compartida que el creciente desarrollo de las tecnologías de la información en el que estamos inmersos cambiará seguramente nuestro estilo de vida en todos sus ámbitos, desde los procedimientos de trabajo hasta la forma en que nos relacionamos y disfrutamos nuestro ocio. Los operadores de telecomunicaciones estamos ya de hecho experimentando, como actores fundamentales del proceso, profundas transformaciones en nuestro modo de hacer y de ver el negocio. Bajo la perspectiva particular de las infraestructuras de red, se puede decir que los soportes físicos tienen ya un elevado grado de desarrollo, gracias al despliegue de las estructuras de fibra óptica que se ha llevado a cabo, tanto en el ámbito de la red de transporte, en el que se dispone de una amplia capacidad de soporte de comunicaciones para todo tipo de servicios, como en el de las redes de acceso, en el que se ha avanzado con la fibra óptica hacia el domicilio del cliente, habiéndose alcanzado ya un buen nivel de capilaridad en el entorno de los clientes de negocios. De todos modos, los operadores nos estamos enfrentando al reto de diseñar e implantar escenarios para un aprovechamiento eficiente de esas capacidades de transporte de información y una interrelación óptima de los servicios soportados, retos en los que tienen mucho que ver los requerimientos del mercado y los contínuos avances tecnológicos, así como la liberalización y los desafíos de la competencia. En particular, en la red de acceso, se desarrollan nuevas concepciones que buscan aprovechar al máximo las infraestructuras existentes, para satisfacer tanto al cliente residencial como al de negocios, a la vez que se actualizan para proporcionar nuevas facilidades de banda ancha, servicios personalizados y movilidad. En cualquier caso, la mayor parte de las inversiones precisas para que las autopistas de la información lleguen a ser una realidad deberán destinarse, con este fin, a la red de acceso. En este contexto, quizá no presente una urgencia inmediata llegar con fibra óptica hasta todos los hogares de una forma generalizada. Las tecnologías tales como los módems de cable sobre estructuras híbridas fibra-coaxial (HFC) o los módems de alta velocidad (XDSL) sobre pares de cobre van a permitir que el usuario disponga de capacidades de varios Mbit/s. en sentido descendente y con posibilidad de varios cientos de Kbit/s. en el ascendente. Una nueva generación de XDSL, conocida como VDSL, actualmente en desarrollo, permitirá ofrecer a cada usuario, utilizada en combinación con estructuras tipo FTTC (fibra óptica hasta la acera), capacidades de hasta 51 Mbit/s. en sentido descendente y 2 Mbit/s. en ascendente. Asimismo, la infraestructura de transmisión de TV digital por satélite, con retorno por la red terrestre, constituye una alternativa de gran interés para la provisión de servicios interactivos. En el núcleo de la red de transporte, por otra parte, se requiere el despliegue de una tecnología de conmutación uniforme, capaz de soportar toda la diversidad de tráficos que exigen las nuevas autopistas. La apuesta en este sentido se ha orientado, por parte de los grandes operadores, hacia la técnica de conmutación y multiplexación ATM (Modo de Transferencia Asíncrono), por la suma de sus méritos inherentes. Sin embargo, un nuevo fenómeno ha emergido con una fuerza imprevista hasta el momento, como vaticinio de las impredecibles sorpresas que las autopistas de la información pueden deparar tras el siguiente cambio de rasante. Se trata del fenómeno Internet. Hace tan sólo unos cuantos meses, en un artículo como éste, probablemente no hubiera aparecido el término "Internet". Ahora, en cambio, es imposible hablar de las autopistas de la información sin referirnos a él. Efectivamente, junto al papel de "constructores" de dichas autopistas que juegan los operadores de telecomunicaciones y de televisión por cable, ahora surge además la figura de los "proveedores" de acceso y de servicios Internet. Si antes hablábamos de servidores de video ahora hay que hablar, además, de servidores Web (WWW). Si no hace mucho se consideraba que el video bajo demanda era la posible "killer application", que desbancaría a las demás en el control del mercado, ahora se vislumbran, como tales, las aplicaciones multimedia sobre el Web.En este contexto, aún no es clara la solución de terminal de usuario que se impondrá en el futuro, considerandose distintas opciones, tales como: televisor más Set-Top-Box, PC Multimedia y PC simplificado (de bajo coste) apoyado desde la red (Network Computer). Finalmente, además de las grandes compañías suministradoras de los operadores de telecomunicación habrá que considerar también a otras asociadas a los Proveedores de Información. ¿A qué se debe este cambio?. Por un lado, a que la tendencia apunta en el sentido de que el multimedia interactivo, al menos en las fases iniciales, no residirá en el televisor, sino en el PC, precisamente porque el televisor es un medio pasivo por naturaleza, como lo son sus usuarios. Por otro, a la dramática explosión del WWW a nivel mundial, así como al también espectacular crecimiento de redes corporativas utilizando el protocolo IP -las Intranets-, sin que podamos olvidar otros muchos factores tales como la ya, de por sí, generalizada capilaridad de Internet, las nuevas técnicas de compresión de voz y video, los nuevos protocolos en experimentación, los modem de cable para redes HFC, las primeras versiones software para telefonía sobre Internet, etc, etc. Y todo ello unido al hecho de que el usuario de Internet suele ser, por sus características, el típico usuario pionero para cualquier nuevo servicio. Con este crecimiento galopante, Internet requerirá pronto una gran red de transporte, con una eficiencia muy elevada, y unas redes de acceso con eficiencia igualmente creciente. El resultado de todo esto es que se empieza a contemplar, para el soporte de cualquier servicio, ya sea de voz, datos o video, sobre las nuevas autopistas de la información, el uso del protocolo Internet (IP) como posible solución en el nivel de red, soportándose en los niveles inferiores por técnicas como Frame Relay, ATM e incluso, la RDSI de Banda Estrecha, incluyendo el tratamiento de circuitos nx64 Kbit/s. La solución de las cuestiones tecnológicas y de mercado que esto suscita está haciendo que los operadores de redes revisen con detenimiento sus estrategias de desarrollo y despliegue de las redes de transporte a medio plazo. Sin embargo, aunque la Internet podría ser el embrión de las futuras autopistas, actualmente no es sino una amalgama de "caminos vecinales" y "carreteras comarcales", con algunos tramos de "autovía". Para que se pueda llegar a hablar de una verdadera "autopista" será necesario, como ya está ocurriendo, una apuesta decidida de los tradicionales operadores de telecomunicaciones, que de contemplar hasta hace muy poco tiempo a la Internet con indiferencia, han pasado a verla como una gran oportunidad de negocio. En efecto, el impulso definitivo que se precisaba para el ATM parece ya claramente que lo va a dar la Internet y las Intranets. El repentino auge en la demanda de gran capacidad para la transmisión de datos que éstas presentan, está haciendo que los operadores de telecomunicaciones empiecen a reconsiderar los planes vigentes de despliegue de la tecnología ATM, sin perder de vista otras posibles vías de desarrollo. La convergencia de la televisión, el ordenador y las telecomunicaciones se está produciendo a nivel tanto de las aplicaciones como de las redes soporte. Las aplicaciones para PC incorporan ya audio y video, mientras que la televisión se irá haciendo, lenta aunque progresivamente, más interactiva. Los operadores de telecomunicaciones están adecuando sus infraestructuras para soportar aplicaciones multimedia interactivas, pero el reto es hacerlas evolucionar hacia redes capaces de soportar servicios audiovisuales conmutados en tiempo real.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Mercado y servicios en la sociedad de la información
Mercado y servicios en la sociedad de la información Julio Linares Subdirector General de Marketing y Desarrollo de Servicios de Telefónica QUIZA ya nos hemos olvidado que no hace mucho cuando hablábamos de servicios de telecomunicación lo hacíamos, normalmente, citando las infraestructuras que los soportaban y así nos referíamos a la Red Telefónica Básica, Red Digital, Red de Servicios Integrados, Red Inteligente, Red de Datos, Red de Circuitos, Red de Móviles o Redes de Banda Ancha. Ultimamente, es más frecuente bautizar las diferentes familias de servicios por la característica más destacable y común a los miembros de la misma y así se suele hablar de servicios telefónicos, servicios de telefonía de uso público, línea multiservicio, tarjeta personal, contestador en red, servicios de inteligencia de red, comunicaciones personales, servicios RDSI, servicios en línea, servicios corporativos, servicio centrex, servicios móviles, servicios de fax, servicios de alquiler de circuitos, servicios de datos y telemáticos o servicios multimedia. El mercado en competencia La propia terminología que seguimos utilizando denota todavía una mezcla de tecnología, infraestructura y servicio, justificable por su origen, procedente de un pasado en el que las redes y el despliegue de infraestructuras para llegar a ofrecer servicios universales eran una preocupación dominante. Hoy, en un mundo en competencia, los nuevos servicios sólo tienen sentido en la medida en que el mercado los valide y que, en consecuencia, puedan ser rentabilizados por su operador en períodos razonables. El origen de cualquier nuevo servicio debe estar en el mercado, bien porque lo demande o bien porque acepte la iniciativa u oferta del operador. Por ello, es imprescindible segmentar el mercado para conocerlo por grupos de clientes de comportamientos parecidos, que puedan mostrar una actitud similar ante un determinado producto. Cuanto más maduro es el mercado más profunda debe ser la segmentación, lo que termina exigiendo el abordar una microsegmentación del mismo que permita la realización de un micromarketing específico para cada grupo de clientes. El ritmo de evolución de los servicios Es precisamente el mercado el que con sus validaciones finales marca el ritmo de evolución de los servicios de telecomunicación, ritmo que determinará el progreso hacia la Sociedad de la Información. Este progreso se pretende que sea lo más rápido posible y, aunque algún intento ha habido para tratar de conseguir una evolución brusca, hasta ahora los principales éxitos se van consiguiendo en lo que podría considerarse una evolución incremental o paso a paso. No se han conocido cambios espectaculares en la provisión de los servicios de telecomunicación. Siempre la evolución ha tenido lugar de forma pausada, podría decirse incluso que lenta, con períodos de maduración largos. Ahora, se aspira a que los ritmos de maduración sean cada vez más rápidos y a que vayan acompañados de penetraciones en el mercado más aceleradas e intensas, que den lugar a períodos de rentabilización más cortos. Si nos centramos en los servicios multimedia interactivos como el máximo exponente de los que demanda la Sociedad de la Información, hoy puede decirse que a ellos se va llegando, porque el mercado así lo determina, más como consecuencia de incrementos progresivos de capacidades y prestaciones en base a tecnologías posibilistas fundamentadas en Internet y sus derivados que a los frutos de ambiciosos planes para llegar a ofrecer servicios de Vídeo Bajo Demanda o de Televisión Interactiva. El modelo de prestación de los servicios Durante más de una década las comunicaciones y la informática han estado convergiendo y creando nuevos paradigmas de relación entre individuos, a través de los negocios y de las organizaciones, en las diferentes naciones y alrededor del planeta. El crecimiento y la innovación explosivas de Internet y de la World Wide Web, la rápida adopción de los estándares de Internet y la conectividad universal que garantiza Internet, están cambiando la naturaleza de las comunicaciones y eventualmente la forma en que la gente vive, trabaja y se divierte. Por ello, los servicios multimedia interactivos que el mercado está aceptando son los que se han venido denominando servicios en línea ("on-line") que especialmente basados en tecnología Internet están teniendo un notable éxito, ya que dan acceso al mayor almacén de información del planeta. Este tipo de servicios son el principal paradigma actual de los que demanda la Sociedad de la Información y se configuran en base a un modelo, común a otro tipo de servicios y que cada vez se extenderá más, en el que los diferentes agentes cooperan para mezclar de forma adecuada las comunicaciones, con los servidores capaces de almacenar la información y de procesar las transacciones, con la creación de una apariencia común para un conjunto de aplicaciones y con los propios contenidos, hasta configurar un servicio que tenga utilidad real y práctica para sus usuarios. La cadena del valor Completar las diferentes capas del modelo expuesto significa contribuir a dar contenido a la cadena de valor que media entre la producción de las partes más básicas de un servicio y su usuario final, alcanzándole con aplicaciones completas en las que encuentre una utilidad clara. Llenar toda la cadena de valor, tanto horizontal como verticalmente, exige el esfuerzo y la cooperación de muchos, por lo que es importante compartirla con todos los agentes interesados y capaces de desarrollar su construcción. Si dentro de los servicios multimedia interactivos, elegimos como ejemplo InfoVía, podemos observar las múltiples aportaciones que cabe realizar para llenar de contenido la cadena de valor hasta llegar al usuario final con aplicaciones concretas que le permitan utilizar el teletrabajo, la teleeducación, la telemedicina, el banco en casa o el comercio electrónico. Este es sólo un ejemplo del tipo de servicios que demanda el mercado que representa a la Sociedad de la Información, que tiene en común con los restantes la característica de aproximarse más al usuario final, aportándole aplicaciones concretas y específicas muy cercanas a sus actividades cotidianas, dando un paso hacia adelante muy significativo en el alcance de los servicios en cuanto al valor que aportan a sus usuarios. Así, si en el pasado los servicios se caracterizaban por la infraestructura que los soportaban, tal como se comentaba al principio de esta exposición, los que demanda la Sociedad de la Información se caracterizarán por el valor que aporten al usuario y que este les confiera, es decir por el tipo de aplicación que resuelva. Esta escalada en la cobertura que los servicios deben dar en la cadena de valor entre las comunicaciones básicas y el usuario final exige múltiples aportaciones procedentes de diversos agentes, dominadores tanto de las comunicaciones como de los contenidos, que deberán colaborar para conseguir completarla en beneficio de una mayor contribución a la Sociedad de la Información. Conclusiones Los servicios que demanda la Sociedad de la Información no serán universales sino dirigidos a microsegmentos del mercado a los que se les aportarán aplicaciones específicas. Estas aplicaciones serán consecuencia de haber extendido y completado la cadena de valor, siguiendo un modelo que acoge tanto las comunicaciones como los contenidos que terminarán configurando las diversas aplicaciones. El mercado las validará si el usuario las acepta por el valor que encuentra en ellas.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: El ingeniero de telecomunicación: ¿obrero cualificado o protagonista principal?
El ingeniero de telecomunicación: ¿obrero cualificado o protagonista principal? Alejandro Macarrón EN ESTE ARTICULO se desgranan algunos datos, vivencias y reflexiones personales, con el ánimo de hacer una modesta contribución al debate sobre el papel futuro del ingeniero de telecomunicación (y del "tecnólogo" en general) y su "presunto" derecho a la primogenitura frente a los demás colectivos profesionales, en una sociedad cada vez más tecnificada. Una profecía demoledora para una audiencia soñadora (con paraísos profesionales) Recuerdo una ocasión, cuando iba a la Escuela, que en una de las asignaturas "soft" de la carrera, de ésas que el estudiante de teleco pata negra desdeña porque no tienen integrales (tipo Sociología, FFII, etc.), el profesor correspondiente lanzó un torpedo a la línea de flotación de las ilusiones de la concurrencia: "el ingeniero será el obrero del futuro". Todavía puedo ver las caras de estupefacción del respetable, los mohínes de disgusto e incredulidad. La frase quedó grabada en mi memoria, y casi diez años después me sigue causando perplejidad: todavía no sé si me produce más placer o más dolor comprobar que, efectivamente, no andaba muy desencaminada. El día que me levanto "ambicioso", lamento vivir en una época en la que el plus de esfuerzo y capacidad intelectual que se exige al ingeniero no le reporta, salvo excepciones, la recompensa de remuneración, honores y margen de maniobra personal que tenía tradicionalmente el ingeniero de otras épocas. Por contra, el día que me levanto con "sentido social", celebro que el tópico obrero de la alpargata, iletrado y sobreexplotado, sea cada vez más un mal recuerdo del pasado y se vea sustituido de manera progresiva en su función laboral por ingenieros o profesionales de mucho mayor nivel técnico. En todo caso, parece que la realidad está corroborando esta visión de la fuerza laboral del futuro, como puede observarse en algunas empresas emblemáticas del sector en España, que han sustituido las plantillas de antaño, compuestas en su gran mayoría por obreros manuales, por los colectivos más reducidos pero aún voluminosos de hogaño, integrados casi exclusivamente por ingenieros de telecomunicación o similares. Unos cardan la lana, y otros se llevan la fama (y también la lana) Estamos inmersos desde hace años en la Sociedad de la Información, con el ingeniero de telecomunicación de protagonista en todas las tecnologías clave: telecomunicación, informática y electrónica. Esta nueva forma de vivir, de trabajar y de relacionarnos está transformando profundamente el tejido empresarial y está generando una enorme riqueza para quienes están "en el momento oportuno, en el sitio oportuno". Sin embargo, pese a nuestros esfuerzos por asimilar conceptos tan abstrusos como la transformada de Fourier, imprescindible para que un Rupert Murdoch o un Berlusconi se hagan de oro, no parece que seamos los ingenieros de telecomunicación y otros tecnólogos quienes, nos estemos llevando la parte del león en el pastel que se está creando gracias a la susodicha transformada y a otros artefactos similares, a pesar de que seamos nosotros quienes sepamos, mal que bien, manejarla e innovar sobre ella. Ahí están como ejemplos los presidentes de Telefónica, Retevisión o Airtel, ninguno ingeniero de telecomunicación, ni con formación universitaria similar, y ni siquiera con largos años de trabajo en empresas del sector. Muy significativo fue a este respecto el comentario que recibió en un número reciente de BIT nuestro compañero Francisco Román: "se le conoce como ´el´ teleco de la Dirección de Airtel". El artículo determinado singular resulta como mínimo chocante, porque en una empresa genuinamente de telecomunicaciones como es Airtel, en la que decisiones con contenido tecnológico o que necesitan de un conocimiento profundo del sector son como mínimo un 60% - 80% del éxito, cabría esperar que los telecos abundasen en su Dirección. Tal vez sea cierto que, como dijo con evidente causticidad Clemenceau, el "Padre de la Victoria" de los aliados en la Primera Guerra Mundial, "la guerra es un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de los militares", una idea que los grandes accionistas de muchas de nuestras principales empresas de telecomunicaciones traducirían en plan castizo por "el negocio de telecomunicaciones en España es demasiado importante como para dejarlo en manos de los ingenieros". Es más, ni siquiera en la formación de directivos de empresas de telecomunicaciones parece que tengamos un hueco mayoritario, si tomamos como muestra el plantel de profesores de un reciente curso de gestión de empresas de telecomunicaciones impartido en una de las primeras Escuelas de Negocios nacionales: de doce instructores, sólo había dos ingenieros de telecomunicación, y únicamente dos más eran asimismo profesionales de las tecnologías de información. Conclusión: algo habrá que cambiar en nuestra educación Si dejamos de lado corporativismos de toda índole, sean éstos en sentido estrecho (telecos "superiores" frente a "técnicos", telecos frente a ingenieros industriales o informáticos), o en sentido amplio (ingenieros frente a profesionales de otras procedencias, como abogados o economistas), si creemos en el mercado como el mecanismo menos malo de organizar la vida económica y de asignar (al menos a largo plazo) éxitos o fracasos a cada uno según su valía y no según su título académico, deberemos concluir que algo se debería corregir en nuestra formación como ingenieros de telecomunicación para que, pese a ser ésta a priori la más idónea para liderar y configurar la sociedad de la información, sean otros quienes lo estén haciendo y se estén llevando lo mejor de este nuevo maná que no habría caído nunca del cielo sin un Maxwell, un Nyquist o un Shannon. Probablemente el desequilibrio de nuestros estudios universitarios consista en un exceso de "electrones" y un defecto de "ciencias humanas" (economía, dirección de empresas, psicología de grupos, Derecho, etc.), con el agravante de que éstas últimas no sólo ayudan a tener un mejor éxito profesional, sino que permiten comprender mucho mejor el mundo que nos rodea y las relaciones con nuestros semejantes, algo a término mucho más importante para la vida. La corrección de este desequilibrio debería abordarse con celeridad y amplitud de miras por los que diseñan los planes de estudios de nuestras Escuelas, otorgando verdadero peso específico a ciertas disciplinas "no electromagnéticas", de modo que el estudiante de telecomunicación siga logrando un gran dominio de las claves de las tecnologías de la información, pero que además aprenda muchas otras cosas que le serán de tanta o más utilidad en la empresa y en su vida personal. Porque en la actualidad, las dos principales alternativas que nos quedan a los ingenieros de telecomunicación y a otros técnicos similares son demasiado caras: o afrontar el alto coste en tiempo y dinero (un potosí) del MBA de turno para intentar suplir nuestras carencias, o sufrir de por vida los lastres de una formación universitaria incompleta y, hay que decirlo, algo deformadora.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: El futuro de las tecnologías que soportan la sociedad de la información
El futuro de las tecnologías que soportan la sociedad de la información Jose Manuel del Prado e Inés Gómez ALCATEL Tendencias actuales La gran cantidad de servicios, que están apareciendo o van a aparecer a corto plazo en el mundo de las telecomunicaciones lo hacen gracias a los espectaculares avances de las tecnologías a lo largo de los últimos años, capaces de permitir que una enorme cantidad de información se almacene e intercambio en muy diferentes entornos, y sea accesible por usuarios sin barreras de espacio y tiempo, dando lugar así a la sociedad de la Información. Las tecnologías que soportan esta nueva sociedad no han surgido de repente, han ido evolucionado y consiguiendo avances, de tal suerte que muchos de ellos no se reconocieron como importantes en su momento de aparición, sino que ha sido necesario una maduración posterior del mercado. Pensemos, por ejemplo, en los sistemas de Banda Ancha, disponible desde hace ya algunos años, cuando el mercado no demandaba la transferencia de esos grandes volúmenes de datos. No obstante, las tecnologías han dejado de ser el único motor del cambio de las telecomunicaciones. Hace apenas unos años, los servicios ofrecidos estaban dirigidos por la tecnología. Era difícil hablar de telecomunicaciones sin contar con una gran formación técnica: ¡ cómo especificar transferencias de datos sin conocer en qué consisten los niveles de una red OSI!. Actualmente el enfoque es radicalmente diferente: los servicios de la sociedad de la Información se están analizando y especificando al margen de la técnica, con un enfoque orientado hacia la demanda de los individuos: ¿qué necesita la sociedad? ¿hasta qué punto el nuevo servicio ofrecido mejorará la vida de las ciudades? etc., Los servicios se definen independientemente de la tecnología que posteriormente se elegirá para su implementación. Se sabe que ésta ya existe, y siempre se adaptará a las nuevas necesidades. En este artículo haremos un breve repaso de las tecnologías básicas que soportan la evolución de las telecomunicaciones desde una perspectiva actual y futura, pasando posteriormente a analizar la situación de los equipos y su evolución tal como se perfila desde el punto de vista del suministrador. Tecnologías básicas La tecnología básica que mayor impacto tiene en el mundo de las telecomunicaciones es la microelectrónica, capaz de proporcionar sistemas complejos integrados en un solo componente VLSI. Se seguirá aún por varios años basando en el silicio y se obtendrán equipos cada vez más reducidos y de menor consumo. En general se puede decir que la miniaturización actualmente conseguida no tiene aún límites. La actual tendencia de aumento de la capacidad de proceso (10 veces cada 3/4 años) mantendrá. Otra tecnología con influencia decisiva en la evolución de las telecomunicaciones es la óptica y los componentes optoelectrónicos. Las fibras ópticas, fabricadas utilizando sílice como base, permiten una gran capacidad de ancho de banda (sobrepasa el billón de bits/s). Actualmente se utiliza tanto en segunda ventana, dando lugar a una red óptica activa de gran alcance, como en su más evolucionada tercera ventana, proporcionando una red óptica pasiva. La actual tendencia de aumento de capacidad de transmisión (10 veces cada 4/5 años) se mantendrá. Tanto la microelectrónica como las tecnologías ópticas seguirán teniendo un papel dominante a medio plazo, de ahí la gran importancia de los componentes electroópticos, que permitan la conversión en ambos sentidos. El proceso de señales, tanto de voz como de video, es básico en el mundo de las telecomunicaciones. Dentro del procesado de la voz, las técnicas de compresión permiten calidades telefónicas con menos de 8 Kb/s, de gran importancia en las comunicaciones radio celulares para una eficaz utilización del espectro radioeléctrico (13 Kb/s en GSM). El proceso del habla permite realizar funciones de aplicación interesantes para los usuarios, como el de reconocimiento de la voz, la conversión automática de texto a voz y viceversa, etc. La codificación digital de las señales de vídeo, ha bajado de los 140 Mb/s de ancho de banda, considerados hace unos años el nivel adecuado para estudio de televisión, a 34 y 8Mb/s con alta calidad, y hasta 1.5 Mb/s con calidad de vídeo residencial. Por otra parte, las técnicas de proceso digital ADSL, VDSL permiten acceder hasta los abonados con 2 Mb/s a través del par metálico convencional, dando cabida a la posibilidad de servicios multimedia de Banda Ancha a través de dicho par. Evolución de Infraestructuras La digitalización en transmisión y conmutación de señales dio lugar a la Red Digital de Servicios Integrados (ISDN) de Banda Estrecha (anchos de banda de hasta 2Mb/s), que permite tratar por la misma red voz, datos, vídeo o cualquier otra señal codificable. Estas redes, aunque disponibles en el mercado desde hace varios años, no han encontrado aún el eco en la sociedad española que hubiera sido de desear, por lo que hasta el momento su nivel de uso es pequeño. Un panorama diferente lo encontramos en la movilidad. Aunque presente desde hace algunos años la Red Móvil Celular, la llegada de las tecnologías digitales ha dinamizado el mercado y experimentado un enorme crecimiento durante el último año. Una rama de la tecnología aún sin explotar es la denominada "movilidad en áreas seleccionadas" (CTM) que mediante una infraestructura de red fija permite libertad de movimiento a los abonados. En los sistemas de transmisión, la utilización de las fibras ópticas, junto con la "Jerarquía Digital Síncrona (SDH)", ha permitido transmitir, sin regeneradores, señales de 2,5 Gb/s hasta 40 Km. Experimentalmente, se ha llegado a transmitir 10G/s sin regeneradores a más de 180 Km., un equivalente a 120000 conversaciones telefónicas o 190 canales de TV, lo que representa una capacidad de crecimiento de cien veces cada 10 años. El bajo coste por bit transmitido y el bajo diferencial entre equipos de diferente velocidad hace que se instalen los sistemas ópticos de más alta jerarquía incluso con gran capacidad inicial no utilizada, abandonándose rápidamente los sistemas de baja capacidad. La posibilidad de acceder hasta el abonado por diferentes tecnologías (fibra óptica, radio, etc.) alternativas de la única que funcionaba hasta hace pocos años (el par de hilos de cobre), ha permitido un gran avance en las redes de Acceso y en las facilidades y servicios proporcionados. La llegada de la fibra óptica hasta las cercanías del abonado, con su capacidad de ancho de Banda ha favorecido el cableado de ciudades con una Red de Cable, híbrida de coaxial y fibra óptica, lista para proporcionar servicios de Televisión. La inclusión de un canal de retorno en dicha red da paso a servicios interactivos y multimedia como el vídeo bajo demanda, y permite el uso de las redes de cable para proporcionar servicios de telefonía, ampliando así la oferta de servicios de los Operadores de dichas redes. La digitalización generalizada de la red, tanto en ISDN como en Distribución de Televisión por cable o satélite, así como la gran capacidad de ancho de banda de los nuevos sistemas, hacen concebir redes multimedia que integren todos los servicios de comunicaciones: la Red Global de Servicios (FSN) que permita la interactividad y el ancho de banda necesario para las aplicaciones. El "modo de transferencia asíncrona, (ATM)", recomendado por los organismos internacionales de normalización, permite el transporte de todo tipo de señales codificadas, y constituye la base para las comunicaciones multimedia de banda ancha. La introducción del ATM se producirá a diferentes niveles: redes de área local (LAN) , redes de larga distancia (WAN) y redes de infraestructura pública. Finalmente la futura Red Global de Servicios debe estar soportada por una potente Gestión y Operación TMN, constituida por sistemas abiertos, adaptados a los estándares (QN) a fin de permitir la integración de productos multivendedor. Evolución de los terminales Actualmente prácticamente todos los hogares españoles disponen de aparato telefónico y de televisión y, cada vez más presente, del PC. Cada uno de ellos cumple una función específica, con absolutamente diferentes usos y fuentes de información. En un futuro muy próximo empezarán a competir por los mismos servicios. Los servicios "en línea", el VOD, etc nos llegarán bien por el televisor (digital), o bien por la combinación de teléfono y PC a la que cada vez estamos más acostumbrados. Ante esta convergencia cabe pensar en un único terminal capaz de integrar todos los actuales. Muchos se preguntan ¿cual será el ganador? ¿el PC derivará hacia unas pantallas cada vez mayores y más sofisticadas que hagan inútil el televisor?, ¿se producirá la situación inversa? La respuesta a estas preguntas aún deberemos esperar algún tiempo para conocerla, pero para entonces un camino de acercamiento se ha debido producir entre ambos. Una convergencia inicial está presente en el mercado con los actuales CD-ROM, compartidos por los PCs y los actuales equipos de alta fidelidad. Tecnologías de desarrollo Antes de acabar esta somera revisión de las tecnologías imperantes a corto y medio plazo en las telecomunicaciones solo unas breves reflexiones sobre tecnologías de diseño que permiten conseguir productos con un ciclo de vida cada vez menor (y por consiguiente a gran velocidad de desarrollo), y con mayor calidad. Y entre dichas tecnologías merece especial atención las del software. El software supone un 75% de los costes de desarrollo de los sistemas de telecomunicación (6000 persona-año para una central de conmutación). El aumentar la reutilización y la productividad de su producción y mantenimiento constituye pues uno de los retos fundamentales de esta industria . Alrededor del software se han desarrollado un número de tecnologías, que se han ido transformando en estándares, en un entorno multi-vendedor abierto. Es cada vez mayor el uso de tecnologías software comerciales en la construcción de los sistemas de telecomunicaciones, que permiten a los diseñadores de aplicaciones el uso de interfaces API (Application Programmer Interfaces) cada vez de mas alto nivel funcional, reduciendo así el coste de desarrollo específico. La optimización de las arquitecturas de sistemas y redes de telecomunicaciones es el objetivo del proyecto del consorcio internacional TINA (Telecommunications Information Network Architecture) localizado USA, con participación de operadores y fabricantes de Telecomunicaciones y Sistemas de Información. Especialmente importante para mejorar la productividad y gestionar la creciente complejidad de los sistemas son las tecnologías relativas a los entornos de diseño, desarrollo y producción, y, en general, de la gestión del proceso. La reusabilidad mediante librerías de componentes y módulos públicas o propietarias, así como arquitecturas que permitan la estructuración y composición modulares sigue siendo uno de los retos que tiene planteados el software. Finalmente, es necesario continuar progresando en los entornos de depuración y prueba, que constituyen una parte fundamental del coste del proceso de desarrollo del software.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Acceso de usuarios: el gran reto
Acceso de usuarios: el gran reto Roberto Sánchez Subdirector General de la DGTel LOS CAMBIOS de milenio son fechas propicias a que los expertos de la época se afanen por adivinar lo que sucederá en el futuro más próximo. Los números simbólicos como el que representa este 100 de Bit también lo son. El sector de las telecomunicaciones, entendido en su sentido más amplio, aquel que abarca no solo las redes tradicionales de telecomunicaciones fijas y móviles, sino también las tecnologías de la información y la industria de la radiodifusión, ese macrosector ha conseguido introducirse de tal modo en las sociedades industrializadas durante el último decenio, que no es de extrañar el que cualquier predicción que se haga sobre la sociedad del futuro tenga como base de sustentación los nuevos servicios de telecomunicaciones y su capacidad para modificar estructuralmente el modelo de sociedad actual. La simple mención de las palabras sociedad de la información, infraestructura de la información, o superautopista de la información, evoca un sinfín de nuevos servicios que modificarán la forma en que las personas se relacionan entre sí, como acceden a la cultura, al conocimiento, a los bienes y a todo tipo de servicios, a que dedican su ocio, como se organizan en grupos, y que relaciones de organización se establecen en el conjunto de la sociedad. Los efectos previsibles son tales que inevitablemente afectarán el comportamiento de las personas, a nivel social y a nivel individual. La combinación de un conjunto de factores tecnológicos y económicos parece hacer posible, por fin, la desaparición de las barreras que impedían la existencia real de la aldea global. Desde luego, no quedan dudas respecto a la capacidad de la tecnología para satisfacer cualquier necesidad, presente o futura, de intercambio de información en cualquiera de sus formas posible, sea entre personas o entre maquinas. Sin embargo, y siempre hay un "pero", la imbricación global de los nuevos esquemas de comunicación en el conjunto de la sociedad, que convierta en realidad el intercambio masivo y al mismo tiempo selectivo que la Sociedad de la Información preconiza, tiene que dar respuesta previa al reto de garantizar el acceso de los usuarios a los servicios. El problema de asegurar el acceso presenta una doble vertiente, de un lado se plantea el problema de conseguir el intercambio de información ideal, es decir aquel en el que el usuario no tiene conciencia de los medios que utiliza, pues al no ser estos limitados le resultan totalmente transparentes y ni siquiera se para a pensar en ellos. Este intercambio de información se consigue cuando puede realizarse de cualquier modo, sonidos, datos e imágenes combinados de cualquier forma, a cualquier velocidad, desde cualquier punto, y en el límite incluyendo movilidad total sin perder ninguna de las características anteriores. En el otro extremo del problema se situa la necesidad de dar respuesta a la extensión de los servicios básicos de telecomunicaciones en aquellas regiones en que el "simple" acceso al servicio telefónico es inalcanzable. Cuando manifestamos el convencimiento de que la futura sociedad se organizará y desarrollará en torno al nucleo de los servicios de intercambio de información, es más preocupante el significado de dejar determinados colectivos sociales o paises completos alejados de la posibilidad de acceder a la nueva fuente de desarrollo. El aislamiento que supone la falta de acceso a los servicios de telecomunicaciones agravará la marginalidad de aquellos colectivos que no pueda acceder al bién de la información, empobreciendo esos colectvos y aumentado su diferencial de desarrollo. En ambos extremos del problema encontramos un elemento común: el bucle de abonado utilizado con mayor profusión, el par trenzado de hilos de cobre. En un caso, sus limitaciones en cuanto a la capacidad de información que es posible transmitir por ese par, hacen que se le acuse de ser la principal barrera para el rápido desarrollo de la sociedad de la información, y ello sin contar las limitaciones que impone a la movilidad. En el otro caso, es el coste de su implantación en el terreno el causante del bajo grado de desarrollo del servicio telefónico, y dado que es ese mismo par de hilos el medio por el que se facilita el acceso al resto de los servicios de telecomunicaciones que se prestan por la red conmutada, es ese coste el causante del aislamiento de numerosos colectivos e incluso naciones al que antes nos referiamos. Los desarrollos tecnológicos que se han producido en el pasado más reciente y que tendrán continuidad con la aparición de otros nuevos en el futuro permiten un cierto grado de optimismo en cuanto a las posibilidades de eliminar los cuellos de botella existentes en el acceso de usuario. Así nos encontramos con que los desarrollos en los algoritmos de compresión de señal permiten la utilización del par de cobre existente con unas velocidades de transmisión impensables hace tan solo una decada, los avances en los procesos de fabricación de fibra óptica y los desarrollos en arquitectura de redes están permitiendo la reconversión de las redes de distribución de televisión por cable en nuevas redes de telecomunicaciones que prometen incrementar en varios ordenes de magnitud las capacidades del acceso de usuario incluso en el caso de las arquitecturas mixtas fibra-coaxial (HFC). Con ser importantes los cambios producidos en la red de acceso cableada, quizá el cambio más significativo en el acceso de usuarios se producirá por la introducción masiva de los sistemas radio en ese acceso. Las tecnologías que ya están disponibles son muchas, algunas de ellas completamente normalizadas y otras en fase de desarrollo que previsiblemente alcanzarán su plenitud comercial en los principios del siguiente milenio. El gran auge tomado por los sistemas radio viene derivado de multiples factores entre los que cabe destacar el empuje que ha supuesto la posibilidad de utilizar técnicas digitales en los sistemas celulares, lo que a su vez ha generado un elevado número de desarrollos derivados que han permitido un mayor aprovechamiento de las inversiones ya efectuadas por las empresas como consecuencia del desarrollo celular digital. Ese momentum es el que ha permitido el despegue de sistemas de bucle de abonado radio (sistemas DECT) , cable sin hilos (MMDS, LMDS, MVDS)y un elevado conjunto de sistemas de comunicaciones celulares digitales, comunicaciones personales terrenales o por satélite, o el sistema universal de telecomunicaciones personales. El uso de sistemas radio como alternativa a los sistemas convencionales de cableado físico en las redes de acceso permite, en algunos casos, dar una respuesta más rápida a los problemas de acceso a los servicios planteados anteriormente. Para aquellos colectivos o regiones en que el bucle de abonado es inexistente, permite la introducción de una amplia gama de servicios desde el primer momento y a costes competitivos, ello supone dar un salto cualitativo importante en la integración de dichos colectivos en la sociedad, ayudando a reducir el diferencial de desarrollo. A esto hay que añadirle la flexibilidad que tienen estos sistemas para su inplantación sobre el terreno, y el grado de movilidad que permiten al usuario. En el caso de regiones o países industrializados, conviene destacar el papel que los sistemas de acceso radio están llamados jugar como consecuencia de los procesos liberalizadores que se vienen desarrollando. Admitido que la competencia es un bien a preservar en la medidia que disciplina el mercado y presiona los precios a su valor real, permitiendo al usuario mayor oferta de servicios a mejores precios, también conviene admitir que es casi imposible llegar a unas condiciones de competencia efectiva si no existe acceso alternativo a los servicios.Los sistemas de acceso radio se muestran en determinadas circunstancias, como una alternativa a los sistemas convencionales de acceso cableado, cuando se trata de desplegar sobre el terreno en un corto periodo de tiempo redes de acceso en competencia con operadores ya asentados. El precio a pagar por el empleo profuso de sistemas radio será inevitablemente un reequilibrio de los usos actuales del espectro de frecuencias disponible, con el consiguiente desplazamiento de usos actuales hacia otras bandas de frecuencias y con tecnologías más eficientes, la desaparición de determinados usos, y el desarrollo de tecnologías que permitan la utilización de frecuencias más elevadas, y por lo tanto con mayores costes por la falta a corto plazo de soluciones comerciales asentadas que permitan obtener las economias de escala necesarias para obtener precios ventajosos en el mercado. La diversidad de medios existentes para permitir el acceso del usuario a los servicios, situa el reto planteado inicialmente en su dimensión económica. Las tecnologías ya existentes y los desarrollos previsibles no solo no parecen establecer ninguna barrera, si no que por el contrario permiten un elevado grado de flexibilidad en la busqueda de soluciones a medida para cada caso que se plantee. Queda por lo tanto el reto en las administraciones en la medida que sean capaces de establecer el marco necesario que haga posible las inversiones que faciliten ese acceso, y en la industria del sector en la medida en que sea capaz de buscar soluciones imaginativas que aseguren un mejor acceso a los servicios demandados por los usuarios a precios que estos puedan asumir.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Una perspectiva económica de la evolución de las T.I.
Una perspectiva económica de la evolución de las T.I. Carlos Tirado COMENTAR el futuro de las Tecnologías de la Información en sus aspectos económicos, en el reducido espacio disponible en esta publicación, resulta sorprendentemente sencillo a pesar de la complejidad del tema, puesto que se puede afirmar que éste será brillante, y constituirá una de las pocas áreas de actividad económica que presentará en un futuro inmediato crecimientos de actividad superiores a los promedios del conjunto de la economia, y a los de otros sectores de actividad económica. Esta previsión, que se manifiesta a través de la evolución de magnitudes como: producción, mercado, inversión, valor añadido, consumo o financiación; se apoya en argumentos difíciles de rebatir, como los procesos de privatización de operadores públicos, el desarrollo de nuevas tecnologías, equipos, redes y servicios, la aparición de nuevas actividades y agentes económicos, y, mas determinante aun, la creciente importancia de la información y las comunicaciones en el conjunto de actividades que desempeñan individuos, empresas, e instituciones. La intensidad y magnitud de esta evolución vendrá modulada por fenómenos como los procesos de globalización y liberalización de la economía, o los de convergencia de actividades en los sectores de la información, informática, telecomunicaciones y audiovisual. La velocidad de este crecimiento vendrá acompasada por el ritmo de los cambios regulatorios que se están produciendo, y como en cualquier otra actividad, por la evolución de la coyuntura económica. El conjunto de razones expuestas significarán la movilización de importantes flujos financieros del resto de la economía hacia el sector, la captación de mayores cotas del consumo, y, la mayor utilización de "inputs productivos" de tecnologías de la información por el resto de actividades; como síntesis se podría hablar de un futuro con inmensas posibilidades de crecimiento, en un escenario de fuertes transformaciones, y con gran influencia del entorno en sus vertientes política y económica. Tras esta buena noticia para el conjunto del sector y de sus profesionales, conviene introducir algunos matices y elementos de reflexión sobre la afirmación anterior. El primer gran interrogante que aparece es sí el crecimiento del sector va a ser suficiente para retribuir de manera competitiva los nuevos capitales, mantener a los nuevos entrantes, amortiguar los incrementos de productividad que provoca la innovación tecnológica, y compensar las pérdidas de empleo que se produzcan en otros sectores o actividades en declive. Si la respuesta a este primer interrogante es incierta, lo que parece muy probable a corto y medio plazo, se generará un ciclo de intensificación de la competencia en la lucha por las cuotas de mercado, guerra de precios, reducción de márgenes, y pérdida general de rentabilidad, con resultados como: el incremento sustancial de la volatilidad y el riesgo en las decisiones sobre inversión, negocios, mercados, opciones tecnológicas, o estrate gías competitivas; un crecimiento muy importante del uso de comunicaciones y consumo de tecnologías, por la caida de precios; y, una evolución mucho mas moderada de las cifras de negocio de los distintos mercados tras las primeras etapas de su desarrollo. En este sentido conviene recordar que en gran medida las perspectivas de crecimiento se apoyan en cambios muy profundos de actividades en empresas e instituciones, o en el consumo masivo por individuos y familias de información , televisión, teleservicios, etc., que se originaría por el notable incremento de oferta de comunicaciones. Por citar algunos datos aparecidos recientemente sobre los temas planteados, se puede comenzar por mencionar el impacto sobre los mercados de capitales de las privatizaciones o de ofertas públicas de acciones de los operadores públicos europeos, que provocará una importante competencia por la captación de recursos en los mercados financieros, es el caso de: Alemania, Francia, Italia, España, Portugal,..(La valoración realizada de France Telecom asciende a 147.000 millones de Francos, de los que el estado retendrá un 51% en una primera fase, a los empleados se les ofrecerá un 10%, y el resto saldrá al mercado). En cuanto al mercado mundial de telecomunicaciones, ascendió en 1995 a 593.000 Millones de $USA, con previsiones de duplicarse en los próximos 10 años. El europeo ascendió a 173.600 Millones de $USA, con un crecimiento previsto del 17,7% en los próximos tres años. Países como China pasarán de penetraciones telefónicas del 5% actual al 30% en el año 2000. Para el mercado español, algunas estimaciones plantean crecimientos globales en torno al 14% anual hasta el año 2000, apoyadas fundamentalmente en el potencial de crecimiento de las nuevas actividades. Se estima que la liberalización de las telecomunicaciones generará inversiones del orden del billón de pesetas en los primeros 5 años; estas inversiones contemplan entre 120.000-150.000 Millones de pesetas por año de los operadores de cable, y, 200.000 Millones de pesetas previstos para la puesta en marcha del 2º operador de telefonia. A nivel regional, la constitución del operador de cable en Cataluña supone entre 120.000-150.000 Millones de pesetas, siendo este montante de 70.000 Millones para el País Vasco. La Telefonia móvil habia alcanzado a Septiembre del presente año los 2 millones de usuarios, con la previsión de cerrar el año con cerca de 2,5 millones, y 8 millones para el año 2000. La cifra de negocios de los operadores para finales del presente año estará en los 300.000 Millones de Pesetas, alcanzando los 700.000 Millones para el 2000. El proyecto de 2º operador de móviles (300.000 Millones de pesetas de inversiones), los 290.000 Millones que lleva invertido el primer operador, y la previsión de invertir otros 350.000 Millones hasta el 2000, representan para este negocio inversiones cercanas al billón de pesetas. A nivel mundial 1995 terminó con 85 millones de usuarios de telefonia celular, con crecimientos en torno al 50% anual. En informática, segun estimaciones de SEDISI, serían necesarios 500.000 Millones de Pesetas para la adecuación tecnológica de las empresas. En TV por satélite, las estimaciones para constituir una plataforma de TV digital supone inversiones de 130.000 Millones de Pesetas, con expectivas de penetraciones del 25% de hogares españoles en 8 años, y un gasto medio por familia de 48000 Pesetas - año. En cuanto a conexiones a INTERNET e INFOVIA, a finales de 1996, se estima que existirán 100.000 usuarios de INTERNET en España, alcanzando los 4 millones en el 2000. El crecimiento anual de INTERNET en el mundo es del 180%, estimándose en 126 millones de usuarios en 1997; a nivel europeo, los negocios asociados (HW, SW, y servicios) supondrán 35.000 Millones de $USA en el 2000. Uno de los mercados mas interesantes, de este panorama tan diversificado, es el correspondiente a los equipos de usuarios para telecomunicaciones, informática y audiovisuales, puesto que el desarrollo de muchas de las actividades mencionadas requerirá una profunda renovación del equipamiento de hogares y empresas. Ante esta maraña de cifras, actividades y tecnologías, el mayor reto para los próximos años se planteará en como conseguir la confirmación de estas expectativas de manera ordenada y racional desde la lógica económica, sin tener que recurrir de nuevo al término "espasmódico" para caracterizar el sector; evitando desarrollos desequilibrados que provoquen nuevas dependencias económicas de tipo geográfico, tecnológico, o de dominio de mercados; y, garantizando que los beneficios de la Sociedad de la Información, sean asequibles al conjunto de la población, en entornos de competencia, globalización, y de políticas económicas restrictivas.
30 oct 2015