Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Nuevos perfiles en el negocio de las telecomunicaciones
Nuevos perfiles en el negocio de las telecomunicaciones Francisco Ros Presidente de Unisource LAS TELECOMUNICACIONES han dejado de ser servicio público, o, al menos, sólo servicio público, y se han transformado, fundamentalmente, en negocio. Fabuloso negocio para algunos, muy pocos, buscadores de licencias y oportunidades de corto plazo, razonable negocio para otros: empresas con deseos de permanencia y enfocadas al largo plazo. Las telecomunicaciones, además, han ganado en envergadura al anexionarse, en su crecimiento, una parte tanto de las tecnologías y negocios informáticos como de los negocios de contenidos. La resultante es un reformado macrosector con enorme potencionalidad y galopante competencia. En este nuevo contexto los entes gubernamentales responsables del servicio se transforman en empresas y los abonados se convierten en clientes. Cliente, es la palabra mágica. De desconsiderar al abonado se pasa a mimar al cliente y disputárselo. Surge la competencia y el sector inicia una irreversible y total transformación. Se estrechan los márgenes, se amplia enormemente la gama de servicios, mejora la calidad, desaparecen gran parte de las barreras y los acuerdos institucionales comienza a transformarse en relaciones comerciales Realmente, estamos ante la conformación de un nuevo sector, con nuevas reglas, nueva regulación y hasta, incluso, algunos nuevos actores. En este nuevo contexto también cambian, lógicamente, las necesidades de perfiles profesionales que las empresas de telecomunicaciones tradicionalmente demandan y es sobre este punto sobre el que me gustaría hacer algunas breves reflexiones, coincidiendo con la celebración que merece el aniversaro del órgano de expresión de la asociaciación, por excelencia, de los profesioneales del ramo. El sistema universitario español ha generado, a través de las escuelas de telecomunicación y, más recientemente, de las de informática, profesionales de alto nivel técnico que han servido con sobrada dignidad y baremos internacionalmente reconocidos a las necesidades del sector en nuestro país. Las aportaciones técnicas en áreas como la transmisión de datos, las comunicaciones por satélite o los cables submarinos, por citar solo algunas, están ahí para evidenciarlo. La calidad de algunas parcelas de nuestra investigación y desarrollo, aglutinada en torno a las más prominentes escuelas de telecomunicación y al centro de I+D de Telefónica, es comparable a las de los mejores grupos europeos. Las bases técnicas sobre las que se asientan las empresas del sector en España son sólidas y, generalmente, bien construídas, tal como se ha podido comprobar cuando ha habido necesidad de exportar esa experiencia a empresas de otros países con ocasión, por ejemplo, de la expansión internacional de Telefónica. Todo lo anterior, con ser un extraordinario pilar y una base necesaria, ha dejado ya de ser suficiente. Además de esos magníficos profesionales el sistema debe empezar a producir ingenieros y licenciados con más mentalidad comercial, expertos para los que desarrollar un nuevo servicio con atractivo y facilidad de uso para los clientes o encontrar un diseño de infraestructuras o de encaminamiento de tráfico que reduzca los costes, constituya un reto de similar o de mayor categoría que el hallazgo de un nuevo protocolo que reduzca los errores de transmisión o comprima más la información. Las empresas de telecomunicación necesitan nuevos perfiles profesionales con sensibilidad hacia el cliente, hacia la integración y empaquetamiento de nuevos servicios que atraigan el interés de los individuos y fomenten el uso de la red, o hacia el desarrollo de nuevas aplicaciones que hagan llegar las telecomunicaciones a sectores que ahora no las usan, salvo para lo que estrictamente es la comunicacioón telefónica tradicional, y que les permitirían resolver problemas de gestión y aumentar las eficiencias de sus negocios. Hay que desarrollar multitud de aplicaciones para sectores industriales y profesionales, como, por ejemplo, el sector educativo, pero concebidos como productos comerciales, en precio, calidad y sencillez, y no solo como logros técnicos. La interactividad que las nuevas redes, como Internet, ofrecen a la imaginación de profesionales sólidos y creativos es enorme y aún no suficientemente explotada desde el punto de vista comercial. En las telecomunicaciones actuales los precios los fijará, cada vez más, el mercado y serán, cada vez menos, el resultado de la estructura de costes actual de las operadores. En estas circunstancias es imprescindible reducir los costes de manera significativa y cambiar su estructura, para lo cual se requiere un conocimiento sólido de las posibilidades que ofrece la tecnología en cuanto a empaquetamiento de información, gestión flexible y automatizada de las redes para aumentar su caudal y reducir sus servidumbres y, a la vez, la consecución de acuerdos comerciales con otros operadores que abaraten los costes de la distribución internacional del tráfico. Asimismo en las telecomunicaciones actuales los clientes demandan, cada vez más, servicios de carácter internacional que es preciso ofrecer mediante una fuerte presencia en otros países y las oportunas alianzas con otros operadores. Todo ello requiere de una adecuada capacidad de negociación y del diseño o adopción de unas plataformas comunes o compatibles que garanticen la continuidad y ausencia de fisuras en los servicios. Para ello se requieren profesionales que unan a su sólida formación técnica, un conocimiento de idiomas y entendimiento de otras culturas, a la vez que una cierta base comercial y legal que permita la desenvoltura requerida en las mencionadas circunstancias. En definitiva, nos encontramos conviviendo con el mayor cambio que las telecomunicaciones hayan experimentado jamás, y probablemente con uno de los mayores cambios sufridos por cualquier sector industrial en tiempos recientes, y los profesionales tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias y ofrecer los nuevos perfiles que el renovado sector demanda. Existen las bases para ello, tanto por la calidad de la formación técnica de nuestro sistema como por el incentivo que supone el papel de privilegio que Telefónica ocupa en la vanguardia de la conformación del nuevo sector. Solo se necesita un pequeño empuje. La oportunidad lo merece.
30 oct 2015