Artículo BIT
La regla
Fue uno de los distintivos de la enseñanza técnica hasta entrados los 70 del siglo pasado. Incluso en algunas especialidades de la ingeniería, los alumnos se enfrentaban a un ejercicio específico para demostrar su dominio. Me refiero a la “regla de cálculo”. Para recordarla, sugiero una visita a www.reglasdecalculo.com. No pretendo someterles a un ejercicio de nostalgia; elegí esta anécdota como huella de la evolución del aprendizaje técnico en el último cuarto del siglo XX. Cuando se repasan aquellos planes de estudio (los de 7 años de duración) y se contrastan con el acontecer profesional de los que fuimos sus estudiantes, uno termina el recorrido deseando que los responsables de diseñar los nuevos planes hagan una aproximación más afortunada a los conocimientos y habilidades que necesitarán los ingenieros de las futuras promociones. Muchas cosas han cambiado desde aquellos currículos monolíticos. Ahora, encontramos áreas de especialidad y de intensificación; materias troncales, obligatorias, optativas o de libre elección, y el cuatrimestre es el período de referencia. Con todo ello, el alumno dispone de un amplio y flexible catálogo para orientar su formación académica hacia el perfil que más le atrae. Me pregunto, como ya lo hiciera Fernando Sáez Vacas en su Infoneurastenia (BIT Nº 164), si tantas ramas no dejan ver el árbol y menos el bosque. Dirán que así es el modelo de las universidades de Norteamérica, área líder en innovación tecnológica. Lo cierto es que allí sus alumnos compiten, incluso antes de egresar, por ser emprendedores y por aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Se preparan, también, para comunicar con claridad, rigor y eficacia; para vender sus capacidades y negociar sus proyectos. No basta con dominar la especialidad elegida; hay, además, que aprender a consolidarla en el contexto técnico, económico y social, descubriendo las relaciones entre sus componentes. Con una mejor dosificación entre el aprendizaje de los conocimientos (específicos y generalistas) y las habilidades, los futuros titulados estarán más capacitados para ser emprendedores e innovadores en la realidad que les toque vivir. En cualquier caso, la etapa universitaria ocupa un corto espacio de tiempo en un recorrido profesional. Por muy acertado que sea el plan de estudios, siempre encontraremos alguna huella añeja que muestra los cambios radicales e incontrolables a los que nos tuvimos que adaptar. Para los más veteranos pudo ser la “regla de cálculo”. Para los de los 80 y 90, la familia del circuito integrado que marcó sus primeras prácticas. El modelo de la consola de videojuegos, es un firme candidato para convertirse en la referencia nostálgica de los nativos digitales. Para terminar, un brindis y una sugerencia. El brindis: “Por el mayor de los éxitos en la elaboración de los nuevos planes de estudio”. La sugerencia: “Que el COIT organice unas jornadas para presentar y explicar los nuevos planes”. Amén. La regla
30 oct 2015