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FRONTERA. Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural
8 bit 169 JUN.-JUL. 2008 En la humanidad han existido drásticos cambios culturales como el de la adquisición del lenguaje hace 50 milenios, la Revolución agro-pecuaria- urbana al final de la glaciación, la Revolución industrial iniciada en el siglo XVIII, y esta nueva etapa de tránsito en la que estamos inmersos, y que llamamos de la información, pero cuya culminación exige implantar tres revoluciones tecnológicas ya iniciadas, para que la civilización supere esta crisis (de civilización) y no se malogre lo conseguido (como triplicar la esperanza de vida al nacer). La duración de este tránsito será probablemente de medio siglo. Revolución de la energía. La civilización industrial se ha basado en los combustibles fósiles, energía barata considerada inextinguible: primero el carbón y luego –desde 1859– el petróleo junto con el gas natural. Estas energías no son ya ni baratas, ni inextinguibles. Las reservas de petróleo se agotarán en menos de 40 años y son altamente contaminantes, con un consumo creciente de 84 millones de barriles al día en explotaciones al límite que determinan un imparable aumento de precio y ha elevado la contaminación atmosférica CO2 en 27.000 millones de toneladas al año, pasando éste de tener 200 partes por millón en la glaciación a 380 ppm en la actualidad, en escalada exponencial. El problema es que a este ritmo puedan alcanzarse las 500 ppm, en 2050. Inconcebible, pues antes se habrá acabado el petróleo. Sustituir los combustibles fósiles por la energía nuclear para generar electricidad es un imperativo de supervivencia (hoy de fisión y mañana de fusión); como lo es sustituir los hidrocarburos del transporte por pila de hidrógeno. La civilización exige investigar y ganar en eficiencia energética. La demanda comienza a superar a la oferta ante el desarrollo de los países emergentes. El petróleo, con más de 80.000 productos derivados, no está para quemarlo. Y los 180.000 millones de dólares anuales necesarios para cumplir con el Protocolo de Kyoto, podrían ahorrarse o dedicarse al ahorro energético y al progreso de la ciencia. Revolución de la alimentación. Las pesimistas previsiones malthusianas fracasaron porque la tecnología permitió la alimentación de una población de seis mil quinientos millones de personas, tras la Revolución Verde. Pero ahora mismo empiezan a faltar alimentos, y de ahí la explosión en su coste, además de que la revolución verde exige energía y fertilizantes a escala industrial. Popularizar los alimentos genéticamente modificados es una necesidad, como paso previo a la generación de alimentación por síntesis. No se puede condenar al hambre a gran parte de la humanidad que desea vivir con los patrones de desarrollo vital del mundo occidental. Por eso emigran a él en masa. Revolución de las TIC. Las TIC están en su inicio y su desarrollo es vital para transformar la sociedad en otra intercomunicada virtualmente en tiempo real, con lo que se ahorraría hasta un tercio del consumo energético. La red de banda ancha universal, incluso en el móvil, se impone, así como su integración de la informática con periféricos directos a los humanos (voz en vez de teclado). El Principio Copernicano (consultar Google) enunciado por John R. Gott para determinar la duración probable de esta etapa de transición, indica con una probabilidad del 50%, que acabará a partir del año 2057. Habremos consumido en menos de dos siglos las reservas en hidrocarburos que la Naturaleza tardó en crear 500 millones de años. Y empezará otra cultura. FRONTERA Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015