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Consultores y relojeros
Algunos consideran que el consultor es una persona que se dedica a pedirte el reloj para darte la hora. Es muy posible que los seguidores de esta definición fueron sometidos a dilatadas entrevistas y tuvieron que aportar exhaustivos informes sobre todas las circunstancias de su empresa, para, finalmente, descubrir que las conclusiones y los consejos eran fácilmente previsibles. ¿Hubiesen sido ellos capaces de reconocer y asumir por sí mismos esos resultados y actuar en consecuencia? Contar con otra perspectiva, desvinculada de influencias y hábitos endógenos, suele ser una ayuda útil para poner en hora el reloj empresarial y adoptar decisiones que modernicen la gestión, refuercen la eficiencia y potencien nuevas oportunidades de negocio. Es poco probable que al formular sus recomendaciones, la consultoría ignore los deseos y expectativas del que contrata y paga. Uno de los objetivos de las entrevistas es, precisamente, descubrir qué conclusiones desearía escuchar el contratista, o cuáles de ellas pretende que se les cuenten a sus empleados de forma aparentemente objetiva. A partir de esta premisa, se procurará seleccionar la información, cocinar adecuadamente los datos y elaborar informes y presentaciones muy atractivas. Siguiendo con la metáfora del reloj, se trataría de intuir cómo desea el empresario que se le muestre la hora y de saber si es preciso sustituir el reloj por un modelo más moderno y multifuncional. Habitualmente, en las conversaciones del contratista con el consultor, afloran la inquietud por el futuro, las incertidumbres sobre las nuevas tendencias y las dudas sobre las estrategias más adecuadas para afrontar los desafíos. ¿Cuál sería la ayuda más eficiente? Posiblemente la de situar en el lugar adecuado algunas modas, posicionamientos y discursos, distinguiendo lo coyuntural de lo que tiene vocación de permanencia, así como facilitar el entendimiento del impacto de las tecnologías, las soluciones que aportan y los riesgos y las perturbaciones que pueden originar. Todo ello con el objetivo de que el empresario disponga de la máxima información para adoptar unas decisiones que permitan incrementar sus beneficios. En el sector de las telecomunicaciones se ha transitado, en muy pocos años, bajo la tutela de relevantes consultoras y el argumento de la competencia efectiva, desde el fundamentalismo del "todo desagregado" al "todo convergente", con el consiguiente coste y deterioro del clima laboral. Cuando se constata que entre los líderes de la nueva religión se encuentran los que antes defendían con entusiasmo compulsivo la separación agresiva en unidades de negocio, en un ambiente donde ya se advertía de las oportunidades de la convergencia, surge la sospecha de que faltó perspectiva de futuro y la duda de si lo de pedir el reloj puede ser una excusa para ocupar la silla de su dueño. Consultores y relojeros Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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FRONTERA. Educación para la sabiduría
La relación vital entre sabiduría e información está bien reflejada por Thomas S. Eliot en su poema “El primer coro de la roca” con estos versos, traducidos por Borges: “¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir? ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?” Interpreto que el sentido humano de la vida es la sabiduría, a la que accedemos esforzadamente por la información (cuyo tratamiento técnico nos corresponde como ingenieros) transformada en conocimiento por la inteligencia. No otra cosa proponía Alfred N. Whitehead en “Los fines de la Educación”, cuando define que: “la finalidad de la educación es infundir sabiduría”, pues la educación es lo que nos diferencia del primate. Educación procede del latín educere (guiar, conducir), pero también de educare (formar, instruir), y la confusión puede ser peligrosa cuando se pretende adoctrinar políticamente en lugar de guiar o instruir. Un proverbio africano, citado por J. A. Marina, indica que “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”, y sólo pueden guiar maestros respetados e instruir en una habilidad los profesionales que dominan su disciplina. La educación la hemos dejado casi exclusivamente en manos de la escuela y la reciente catástrofe docente se ha empezado a producir cuando los pedagogos han comenzado a experimentar peregrinas teorías políticas tanto con los maestros como con nuestros hijos como cobayas. El cambio de época es otro asunto. La sociedad “guía” a los niños en escuelas e institutos (la mayoría de edad está en los 18 años) y luego “instruye” a los jóvenes para ejercer una profesión, a través de leyes que constituyen el sistema educativo. Nuestro sistema educativo ha antepuesto la igualdad a la excelencia, y ha cambiado cuatro veces en 22 años (Lode en 1985, Logse en 1990, Loce en 2002 y Loe en 2006), con catastróficos resultados que vienen siendo indicados por datos del MEC y los periódicos informes PISA de la OCDE y los anuales de la UE. El absentismo escolar es hoy del 34% (el mayor de la OCDE), por lo que el fracaso escolar (análogo al universitario) o abandono de la enseñanza secundaria fue del 35,4% en 2007, frente al 18,7% de media de la UE25. En cuanto a aprovechamiento escolar, el Informe PISA de 2006, centrado en el rendimiento de ciencias, sitúa a España en el puesto 31, por debajo de la media entre 57 países encuestados, incluida OCDE y a la cola de la UE y OCDE. El origen ideológico fue anteponer en España la ley del mínimo esfuerzo para obtener igualdad donde en milenios existió la ley del rigor para educar en la responsabilidad; o imponer la cultura de la plastilina frente a la del esfuerzo. El resultado es que por primera vez en cien años, debido al efecto LOGSE, la generación más joven tiene menor nivel educativo que la anterior, pues la población entre 20 y 24 años tenía en 2005 un 62,4% de titulados, frente a la del tramo de mayor edad -entre 25 y 34 añosque tenía el 63,9%, (Revista Magisterio del MEC de enero 2007). La frontera es evidentemente la educación para la sabiduría, pero la praxis política es enmascarar las estadísticas (repitiendo hasta cuatro asignaturas), y devaluar la enseñanza superior simplificándola, aunque los arquitectos ya no se han dejado. Hasta se ha propuesto suprimir oposiciones para la judicatura. Hoy, la prioridad mediática es la memoria histórica y el 11M. Un manipulable “Mundo Feliz” que ya anticipó A. Huxley. FRONTERA Educación para la sabiduría Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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La implantación y desarrollo de las nuevas normativas TIC como fuerza tractora del sector en el 2008
Durante la última parte del 2007 se han aprobado varias normas que suponen una profunda transformación organizativa y tecnológica de empresas y administraciones al regular el derecho y uso de las TICs y que a buen seguro van a marcar el desarrollo del sector durante los próximos años. Entre las normas más relevantes se encuentran: la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos (LAECSP), el Reglamento de Evaluación y Certificación de la Seguridad de las Tecnologías de la Información, la Ley de conservación de datos relativos a las comunicaciones electrónicas y a las redes públicas de comunicaciones, la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP), el Reglamento sobre las condiciones básicas para el acceso de las personas con discapacidad a las tecnologías, el nuevo Reglamento de Desarrollo de la LOPD y por último, la ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información (LISI). La implantación y el cumplimiento de estas normativas –que conllevan e implican fuertes inversiones (tanto por parte del sector público como privado)– debería servir como base para un fortalecimiento del sector TIC en España. Adicionalmente tenemos que saber aprovechar este contexto legislativo para reducir la brecha que nos separa de las sociedades más avanzadas del mundo en la utilización de la tecnología digital. Es importante destacar que en este escenario de desarrollo no sólo sale ganando el sector tecnológico sino la economía en su conjunto. Y esto es así pues ya se ha demostrado en numerosas ocasiones de forma empírica que la inversión TIC supone una contribución positiva al crecimiento de la productividad y que la contribución del stock de capital derivado de la inversión TIC es primordial para el crecimiento de cualquier economía. Por tanto, todas estas cuestiones deben analizarse, no sólo desde un punto de vista de política tecnológica, sino también bajo la óptica de política económica. Pero para avanzar en la dirección adecuada (más convergencia europea en TIC, más empresas líderes en el sector capaces de conquistar los mercados globales, más productividad, aumento de PIB, más empleo tecnológico, un crecimiento económico sostenible en los próximos años, etc.) es fundamental contar con el liderazgo de los Ingenieros de Telecomunicación. También quisiera destacar –por su importancia y por ser la norma aprobada más recientemente– los elementos esenciales de la tan debatida y esperada LISI. Destacan las medidas de impulso de la factura electrónica, el valor probatorio de los contratos electrónicos, la regulación del juego “on-line”, la “liberación del software” de la Administración que haya sido declarado de fuentes abiertas, la obligación de ofrecer contratación electrónica de servicios La implantación y desarrollo de las nuevas normativas TIC como fuerza tractora del sector en el 2008 Francisco José Doménech Colomer Vocal de la Junta de Gobierno Territorial de la Demarcación del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación en Andalucía Occidental y Ceuta (COITAOC) bit 167 FEB.-MAR. 2008 7 financieros destinados a los consumidores, la obligación por parte de las empresas que prestan servicios de magnitud económica de facilitar a sus usuarios un medio de interlocución telemática, la extensión de la banda ancha y modificaciones de legislaciones anteriores. En resumen, todas estas Leyes y Reglamentos implican una serie de obligaciones a nuestras empresas y administraciones con un considerable coste económico. Pero estas obligaciones vienen acompañadas de oportunidades y futuro. El futuro de caminar a la sociedad del progreso y del conocimiento, de los derechos digitales, del 24x7, de agilidad de trámites, de aumentar la productividad de nuestras organizaciones públicas y privadas y de mejorar la competitividad de nuestra economía.
30 oct 2015
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Infoneurastenia (14)Cánones digitales y cánones analógicos
La decisión política del canon digital de finales de 2007 me ha pillado documentándome aplicadamente sobre la plasticidad del cerebro y los diferentes tipos de aprendizaje y de memoria. El cerebro se adapta continuamente a su entorno, aseguran los neurocientíficos y que no podemos aprender destrezas o conocimientos nuevos y conservarlos para siempre si no practicamos. Quizá se me han cruzado los cables, porque observo que, por un lado, mi cerebro no se ha adaptado totalmente y sigue rechazando la opción de dejar comida en el plato, como aprendió en tiempos de penuria, y simultáneamente muestra un rechazo a pagar este canon, tributo, recargo, o lo que sea, por productos que en aquellas austeras épocas ni siquiera imaginábamos que pudieran llegar a existir. Desde que lo conocí, tiempo ha, en EE.UU, soy partidario del doggy bag para llevarte a casa lo que pagas, pero no te comes. Generalmente, no me gusta pagar por lo que no he pedido o por lo que no uso, o pagar más por leche (20%), cebollas (20%), pollo (16%), harina de trigo (19%), huevos, gasolina, etc., gracias a esos “cánones analógicos” no legislados, y me irrita pagar entre 40 y 60 euros por comer cuando salgo por ahí con amigos. En el mundo de los productos infotecnológicos, mayoritariamente digitales, y gracias a los progresos tecnocientíficos, sucede al revés, siempre pagas menos por más, es como si, por el precio de un menú del día, comieras habitualmente caviar, merluza de pincho, solomillo o centolla. Cierto es que pagamos por un menú obligatorio y abundantísimo en funciones y capacidades, del que sólo consumiremos una mínima parte, algo que personalmente no consideraría asumible, si no fuera por su precio. Sólo esta dinámica increíble de precios decrecientes hace relativamente tolerable que te impongan oficialmente desde el “mundo” analógico un recargo, por si acaso se te ocurre utilizar algunas de esas funciones digitales de una determinada forma. Menos mal que el canon (o regla) de Moore actúa a la vez como un canon económico inverso. Con esta modificación a la LISI (Ley del Impulso a la Sociedad de la Información) justifican el canon digital como una solución ¡en beneficio de la cultura! Curiosamente, ´lisis´, del griego, no significa solución, sino disolución, destrucción. (Ejemplos: fotólisis; electrólisis; hemólisis: destrucción de glóbulos rojos). Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Infoneurastenia (14) Cánones digitales y cánones analógicos
30 oct 2015
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¿Quién apaga el teléfono en la gasolinera?
Con gesto preocupado el encargado de la gasolinera conmina muy severamente al cliente para que deje de utilizar su teléfono móvil en el área de servicio y afirma “No es cosa mía, es que la patrulla de la Guardia Civil suele pasar a estas horas y me puedo buscar un problema si no le advierto de que está prohibido usar el móvil en toda el área de los surtidores”. Se refiere a su interpretación de la ley vigente, el Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación que establece que: “Los propietarios de aparatos distribuidores de combustibles o empleados de estos últimos, no podrán facilitar los combustibles para su carga si no está parado el motor y apagadas las luces de los vehículos, los sistemas eléctricos como la radio y los dispositivos emisores de radiación electromagnética como los teléfonos móviles.” Un par de párrafos del Reglamento que nadie cumple en su literalidad y que permanecen en el Boletín como innecesaria constatación de la presteza con la que la administración pública es capaz de hacerse eco de bulos. También como prueba de que el sentido común de los ciudadanos atempera a veces, afortunadamente, el rigorismo reglamentario. Con amenidad diversos programas de ciencia recreativa, muy orientados a un público juvenil (Mythbusters o Brainiac entre otros) nos ilustran sobre el absurdo bulo de la ignición de gasolineras por chispas salidas de teléfonos móviles y nos informan sobre otra causa conocida de las muy escasas igniciones documentadas en gasolineras: las descargas electrostáticas originadas en acumulaciones de carga eléctrica, resultantes de la fricción de los tejidos de la tapicería de los vehículos y de la ropa de conductores y pasajeros. Sobre este asunto el Petroleum Equipment Institute publicó un interesante informe sobre la causa conocida de todas, insistimos todas, las igniciones estudiadas en gasolineras: la mentada electricidad estática. El informe, fechado en mayo de 2007, no deja ninguna sombra de duda: “En mensajes de correo que circulan por Internet se siguen mencionando los teléfonos móviles como causantes de los incendios. Hasta la fecha, no hemos podido documentar ningún incendio iniciado por un teléfono móvil.” No se trata de dar ideas y que la administración acabe prohibiendo las medias de nailon. Se trata de que, reconocidas las evidencias que señalan que las medias son bastante más peligrosas que los móviles en cuestión de causar igniciones en gasolineras, se retire la obligación de apagar el móvil en éstas, aunque sea la referida una obligación que, afortunadamente, nadie respeta en su literalidad. Se trata, en realidad, de no atizar otras llamas, no por metafóricas menos peligrosas que un incendio en una gasolinera: las de la demagogia que prende en el combustible de la ignorancia. Y es que lo que menos falta hacía para vencer la extendida e histérica prevención contra algunas ondas electromagnéticas era colocar en el mismo cartel advertencias sobre prender fuego y hacer uso del móvil en cualquier gasolinera. No estaría mal que la administración, aunque sea lentamente, prestara algo más de atención a informes serios y algo menos a bulos de Internet. O que, al menos, no se hiciera propagandista de los segundos. ¿Quién apaga el teléfono en la gasolinera? Miguel Ángel López García Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Otra verdad incómoda
No ha derramado tanta tinta como el cambio climático, pero no por ello desmerece. Me refiero a la adaptación de las titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior, también conocido como el proceso de Bolonia. En el debate, del que somos testigos a través de los medios de comunicación, la mayoría de los mensajes que se perciben se refieren a consideraciones de carácter administrativo, como la duración de los estudios, el número de créditos, la denominación de los títulos y las atribuciones correspondientes. Se suele argumentar desde la supuesta repercusión en los conocimientos y capacidades de los futuros profesionales, pero es difícil evitar la sensación de que, en el fondo del discurso, subyace, también, un interés corporativo y una pelea por la acreditación de determinadas áreas de conocimiento. Lo primero que nos tendría que preocupar es el tipo de formación que deberán recibir los profesionales de las telecomunicaciones, para seguir siendo protagonistas en el nuevo modelo de sociedad que se está vertebrando con la difusión e implantación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Lo esencial es descubrir y entender cómo será ese nuevo modelo de sociedad y articular la formación de acuerdo con sus necesidades y expectativas. Si dejamos de mirarnos el ombligo y, levantando la mirada, observamos lo que acontece a nuestro alrededor, podremos constatar que, gracias a las TIC y, por tanto, en gran medida por culpa de los expertos en telecomunicaciones, se está produciendo un cambio radical en la manera de concebir la información, la educación, las relaciones sociales y el ocio. Es tal la magnitud del desafío que resulta complicado entenderlo y mucho más gestionarlo. En un plazo muy corto de tiempo, se han consolidado diferentes plataformas y canales de comunicación por los que crece, exponencialmente, el flujo de contenidos mediante un proceso dinámico de actuaciones dirigidas por los propios usuarios. En el nuevo contexto, son determinantes tanto la cooperación entre las diferentes industrias de los medios de comunicación, como la búsqueda de nuevas estructuras de financiación de dichos medios. La multiplicidad de plataformas, canales y contenidos estimula la migración de las audiencias, que navegan a cualquier parte en busca de la información o de las experiencias de entretenimiento que anhelan. Y todo ello sazonado con el dominio apabullante del lenguaje visual, no sólo a través de la TV, sino también del cine y de los videojuegos. Sería triste que la ingeniería de telecomunicación, desde siempre protagonista relevante en el desarrollo e implantación de las TIC, se quede marginada en la dinámica de la nueva sociedad del conocimiento por seguir aferrada a “sus tecnologías”. No hay que conformarse con el dominio de los procesos que diseñan, proyectan y gestionan las plataformas, ni con la innovación en los dispositivos que combinan diferentes funciones. No nos olvidemos de que la nueva sociedad exige, a partir de un dominio básico de la tecnología, que además seamos capaces de desarrollar un pensamiento analítico y crítico, sepamos divulgar y hablar en público, seamos creativos, arriesguemos, conduzcamos una negociación, colaboremos y asumamos compromisos. Estamos abocados a una situación que ya padecemos y en la que las futuras atribuciones dependerán de la competencia específica de los profesionales y, en mucha menor medida, de algo genérico asociado a un colectivo. Es un proceso de cambio en el que el profesional bien formado dispondrá de nuevas oportunidades de desarrollo personal y, lo más interesante, de negocio. Otra verdad incómoda Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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FRONTERA. Ingeniería ante irracionalidad
Recomiendo leer: “Meditación de la técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía”, de Ortega y Gasset. La ingeniería es la técnica por antonomasia, y gracias a la técnica el homínido se convirtió en hombre, pues “no hay hombre sin técnica”. Destaco este párrafo: “Vean, pues los ingenieros, cómo para ser ingeniero no basta con ser ingeniero. Mientras se esté ocupando de su faena particular, la historia les quita el suelo debajo de los pies”. No voy a distinguir entre lo que es un artesano, un mecánico, un graduado en ingeniería o un ingeniero. En una sociedad que ha optado por la mediocridad, no extrañaría que el chiste de mi juventud en que en un ignoto país al barrendero se le llamaba “ingeniero do carro da merda” se acabe convirtiendo en realidad. Pero no es en ese jardín donde quiero entrar, sino en el porqué mientras la anónima y creativa actividad del ingeniero, fundamental para el progreso social, sea socialmente ignorada, el individuo que ejerce esta profesión normalmente carezca de relevancia pública y por tanto de influencia social, hasta el extremo de que Ortega afirme que “su papel es magnífico, pero irremediablemente de segundo plano”, pues no sabe ocuparse de otra cosa que de su “faena particular”. La respuesta posiblemente está en Max Weber, quien en “El político y el científico” repitió continuamente que las virtudes del político son incompatibles con las del hombre de ciencia, y no se pueden simultanear sin atentar contra la dignidad de una u otra profesión. Y ello tras encuadrar al ingeniero en el campo del rigor de la ciencia. “Quien hace política aspira al poder”. No se puede ser ingeniero sin haber adaptado la estrictamente racional metodología científica como modelo de pensamiento para la resolución de problemas, mientras que no se puede ser político sin haber adaptado el lenguaje de la irracionalidad para el control de la multitud. Por eso hay que seguir el consejo de Ortega: “No basta con ser ingeniero”, pues la condición necesaria no es suficiente si se deja de opinar en lo que nos afecta como seres humanos. En conclusión, no pido al ingeniero que se dedique a la política, máxime cuando declaro mi incapacidad personal para tal menester; pero sí que levante la voz cuando la demagogia ignora o malinterpreta los datos de la realidad. Conforme avanza la complejidad tecnológica que vamos creando los ingenieros en la sociedad, se ocasiona que la ignorancia sea fomentada y políticamente utilizada para acabar con la libertad por el control demagógico de fanáticos e indocumentados. Citaré a Bertrand Russell en “La perspectiva científica”: El retorno a la naturaleza, si se tomase en serio, supondría la muerte por inanición del 90% de la población de las comarcas civilizadas”. La irracionalidad “formativa” ha conseguido que la juventud crea hoy que la tecnología está acabando con el mundo. La contaminación es tan nociva como la desindustrialización y sólo los ingenieros podemos demostrarlo técnicamente, aunque debamos simplificar nuestro lenguaje para el gran público. La tecnofobia “verde” no sólo deshumaniza, sino que nos quita el suelo de debajo de los pies, cuando dejamos confundir protección animal con desmontaje de fábricas. Nuestros son los datos, expliquémoslos limpiándolos de la irracionalidad del subyacente mensaje político. FRONTERA Ingeniería ante irracionalidad Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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El buscador de empleo del siglo XXI
En este nuevo siglo que estamos empezando a caminar están cambiando muchas cosas, y una de ellas es la forma de buscar empleo. El nuevo buscador de empleo no usa los caminos tradicionales sino que pretende marcar su propio camino. Según un estudio publicado recientemente por la Unidad de Estudios de Opinión Pública del BBVA, se encuentra trabajo por los siguientes métodos: anuncios de empleo en prensa y/o portales de Internet (10%), agencias de colocación/bolsas de empleo/ INEM (7%), oposiciones (15%), contacto directo con la empresa (15%). Hasta aquí tenemos un 47% en el que salvo unos pocos (15%) que decide ir a buscar el empleo, el resto están dejando su CV en un saco con otros cientos o miles, lo que no permite diferenciarnos claramente de otros candidatos. Otro 49% lo hace a través de contactos personales, desglosándose el porcentaje en: 26% a través de familiares y amigos y 23% a través de conocidos. Este dato si muestra que las cosas están cambiando claramente: la gente no quiere cualquier empleo sino que busca selectivamente lo que quiere a través de contactos, por referencias que le aseguran que lo que se encuentre en ese empleo será lo que realmente está buscando. Vistos todos los métodos que se usan, veamos cuál es el proceso que sigue el candidato en la búsqueda de empleo actualmente. El primer paso es el análisis personal en el que tomamos conciencia de nuestra trayectoria hasta la fecha y de cuál queremos que sea el siguiente paso. Para ello, recopilamos el histórico profesional, realizamos tests psicotécnicos, evaluamos nuestra carrera profesional para decidir si continuar ese camino o cambiarlo, identificamos logros y competencias profesionales y finalmente elegimos el objetivo: puesto y empresa. El segundo paso es prepararse en las técnicas necesarias: estudiar la estrategia a seguir, redactar el CV, identificar canales para obtener información, desarrollar la red de contactos personales (esta es la pieza clave de todo el proceso), formarse en comunicación y entrevistas de selección y recabar toda la información posible sobre los objetivos a través de la red de contactos. El tercer paso es la campaña en sí de búsqueda: se controla el avance de esta y de las entrevistas y se cuidan las negociaciones, porque lo que no hayas conseguido antes de entrar en una empresa te será difícil obtenerlo después y se consigue entrar con buen pie en un puesto que se conoce mejor. Finalmente se repasa todo el proceso para mejorar en futuras ocasiones. En el siglo pasado se buscaba empleo a trabucazos y en este se usa la mira telescópica. Se saca el máximo provecho del mercado no visible con el uso eficiente de la red de contactos. Así se accede a ofertas de trabajo que ni siquiera se publican. Este proceso es laborioso y requiere esfuerzo y ganas. La recompensa es encontrar un mejor trabajo, con más sueldo y en menos tiempo. El buscador de empleo del siglo XXI Enrique Brito Ingeniero de Telecomunicación. INECO
30 oct 2015