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Consultores y relojeros
Algunos consideran que el consultor es una persona que se dedica a pedirte el reloj para darte la hora. Es muy posible que los seguidores de esta definición fueron sometidos a dilatadas entrevistas y tuvieron que aportar exhaustivos informes sobre todas las circunstancias de su empresa, para, finalmente, descubrir que las conclusiones y los consejos eran fácilmente previsibles. ¿Hubiesen sido ellos capaces de reconocer y asumir por sí mismos esos resultados y actuar en consecuencia? Contar con otra perspectiva, desvinculada de influencias y hábitos endógenos, suele ser una ayuda útil para poner en hora el reloj empresarial y adoptar decisiones que modernicen la gestión, refuercen la eficiencia y potencien nuevas oportunidades de negocio. Es poco probable que al formular sus recomendaciones, la consultoría ignore los deseos y expectativas del que contrata y paga. Uno de los objetivos de las entrevistas es, precisamente, descubrir qué conclusiones desearía escuchar el contratista, o cuáles de ellas pretende que se les cuenten a sus empleados de forma aparentemente objetiva. A partir de esta premisa, se procurará seleccionar la información, cocinar adecuadamente los datos y elaborar informes y presentaciones muy atractivas. Siguiendo con la metáfora del reloj, se trataría de intuir cómo desea el empresario que se le muestre la hora y de saber si es preciso sustituir el reloj por un modelo más moderno y multifuncional. Habitualmente, en las conversaciones del contratista con el consultor, afloran la inquietud por el futuro, las incertidumbres sobre las nuevas tendencias y las dudas sobre las estrategias más adecuadas para afrontar los desafíos. ¿Cuál sería la ayuda más eficiente? Posiblemente la de situar en el lugar adecuado algunas modas, posicionamientos y discursos, distinguiendo lo coyuntural de lo que tiene vocación de permanencia, así como facilitar el entendimiento del impacto de las tecnologías, las soluciones que aportan y los riesgos y las perturbaciones que pueden originar. Todo ello con el objetivo de que el empresario disponga de la máxima información para adoptar unas decisiones que permitan incrementar sus beneficios. En el sector de las telecomunicaciones se ha transitado, en muy pocos años, bajo la tutela de relevantes consultoras y el argumento de la competencia efectiva, desde el fundamentalismo del "todo desagregado" al "todo convergente", con el consiguiente coste y deterioro del clima laboral. Cuando se constata que entre los líderes de la nueva religión se encuentran los que antes defendían con entusiasmo compulsivo la separación agresiva en unidades de negocio, en un ambiente donde ya se advertía de las oportunidades de la convergencia, surge la sospecha de que faltó perspectiva de futuro y la duda de si lo de pedir el reloj puede ser una excusa para ocupar la silla de su dueño. Consultores y relojeros Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015