Artículo BIT
Nunca es tarde si...
Nunca es tarde si…Cuando en la primavera de 1995 el COIT creó DITEL y se comenzó a trabajar en lo que entendíamos que podía ser un Reglamento de Infraestructuras de Telecomunicación en el interior de edificios, éramos conscientes de que tarde o temprano "explotaría" este tema. La fuerza y contundencia con que ha tomado este asunto la Secretaría de Comunicaciones parece indicar que este momento ha llegado. Cierto es que la iniciativa tomada en marzo de 1997 por la, entonces DGTel, dio un impulso al tema y cierto es también, que la desaparición de la misma en Septiembre de 1997 fue como un jarro de agua fría para los que tantas ilusiones, esperanzas y esfuerzos habíamos depositado en ello y así lo expresábamos entonces desde estas páginas. Por eso vemos con esperanza el nuevo el impulso que está dando la Secretaría de Comunicaciones de la mano de su máximo responsable. La irrupción en el mercado de dos plataformas digitales, con su agresiva campaña de lanzamiento, (instalaciones gratis, parábolas en fachadas, etc...), la entrada en el mercado de un segundo operador de telefonía y la adjudicación de los concursos de cable representan una oportunidad para los usuarios de elegir entre una gama cada vez más diversa de operadores y servicios. El ciudadano en su deseo de aprovechar esta situación y esgrimiendo el derecho a la información, reconocido por la Constitución, se enfrenta a las limitaciones que imponen los Ayuntamientos y la Comunidades de Propietarios. En el primer caso a través de normativas que con toda lógica tratan de proteger el impacto estético de las ciudades. En el segundo caso no autorizando la instalación de las antenas o cables en las viviendas colectivas por imposibilidad material de obtener el consenso entre los vecinos que exige la normativa que regula estas Comunidades. Todo ello avala la urgente necesidad de una reglamentación, en materia de infraestructuras comunitarias de telecomunicaciones, clara, concreta y de inmediata aplicación. Parece que, por el momento, esta iniciativa cuenta con el apoyo de todos los agentes implicados, autoridades municipales, operadores, industria nacional, consumidores y esperemos también que de los promotores de viviendas conscientes que los mínimos incrementos que la implantación de estas instalaciones representarán en las viviendas redundarán con creces, en forma de mejora de la calidad de vida de los usuarios. La implantación del Real Decreto Ley, tal y como lo conocemos en su redacción preliminar, garantizaria: * A los usuarios de viviendas de nueva construcción disponer de una infraestructura de telecomunicaciones, tan completa como el estado del arte permite en el día de hoy. Ello les permitirá, al ocupar su nueva vivienda poder contratar los servicios de telecomunicación que deseen, dentro de la oferta disponible, desde el primer momento, y disfrutar de ellos en todas las estancias de la vivienda, sin necesidad de hacer antiestéticas instalaciones exteriores, o rozas por las paredes para empotrar cables , con el coste y la incomodidad que ello representa. Además su instalación le facilitará el cambio de proveedor de servicios, si no está satisfecho con el inicialmente ha contratado, sin nuevas inversiones ni costosas instalaciones. * A los usuarios de viviendas ya construidas disponer de un marco legal que les permita modernizar las instalaciones de sus edificios y viviendas, pudiendo acceder a la oferta disponible en el mercado, sin los encorsetamientos de la actual Ley de la Propiedad Horizontal, según la cual la disconformidad de uno solo de los propietarios podía impedir la modernización de la instalación. * A los operadores disponer en las viviendas de infraestructuras que permiten la separación de los servicios, el acceso no condicionado a los usuarios y la posibilidad de contratar, de inmediato con los ocupantes de las nuevas viviendas, y que en las ya construidas podrán tener garantía de que la inversión que realicen servirá para un mayor número de usuarios, al propio tiempo que el reparto de los costes será equitativo entre todos los potenciales operadores, reduciendo sensiblemente las inversiones. * A los Ayuntamientos poder proteger su patrimonio artístico de agresiones al impacto estético dictando normas adecuadas para impedir la proliferación de antenas y cables en fachadas y terrazas sin entrar en conflicto con los derechos constitucionales de los usuarios. * A los agentes implicados, proyectistas, instaladores, fabricantes de equipos, etc. disponer de una clara legislación para realizar su trabajo. Diseñar las redes y los equipos orientados a un mercado concreto cuyas necesidades conocen y asegurar de esta forma a los usuarios la recepción de las señales e informaciones con la calidad correcta. * Finalmente señalemos que, en los borradores que conocemos, el Ingeniero de Telecomunicación contribuye a estos objetivos mediante la elaboración de los correspondientes proyectos y certificaciones de las complejas infraestructuras desplegadas. Desde el COIT ofrecemos a todos nuestra colaboración para que este Real Decreto Ley salga adelante, con la esperanza de que podamos brindar pronto por haber cerrado a tiempo un capítulo importante para el desarrollo de la Sociedad de la Información en su ASOMARSE AL TERCER MILENIO.Ante el nuevo rumbo de Fundesco Unas breves líneas para manifestar la tristeza con que recibimos las noticias recientemente publicadas sobre FUNDESCO. Nos entristece, y nos preocupa, tanto el fondo como la forma en que se han desarrollado los acontecimientos. Lamentamos la práctica desaparición de una de las más señeras instituciones del sector con la que, como tantas otras organizaciones públicas y privadas con tradición en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones, hemos colaborado en muchas ocasiones. Pero lamentamos todavía más los argumentos esgrimidos por su actual responsable, Pedro Schwartz, en los medios de comunicación para justificar las medidas tomadas. En efecto, se puede discutir si tiene sentido una fundación como FUNDESCO en un entorno de operadores de telecomunicaciones en competencia. Con seguridad que era necesario redefinir su papel y adaptar en consecuencia los recursos dedicados a los nuevos objetivos. Pero no nos parece de recibo las razones esgrimidas pues de ser ciertas, que no lo creemos, hubieran exigido una respuesta inmediata de los actuales responsables de Telefónica. Esperemos que, tal como se nos promete, FUNDESCO renazca de sus cenizas y esperemos también que asuma tanto sus errores como su brillante pasado.
30 oct 2015