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Comunicaciones en torno a Telefónica
PUNTO DE VISTA Consideraciones en torno a Telefónica verdaderamente hablar a lo largo y a lo ancho de una de las primeras empresas del País como Telefónica, sería un trabajo excesivamente arduo, como para acometerlo en unas pocas líneas, por lo que voy a limitarme a reflejar la reflexión que en su día se manifestó, a tenor de las informaciones aparecidas en los diarios más importantes del País, relativas a la ampliación de capital, la extranjerización de Telefónica y la privatización del grupo CTNE. Respecto a lo primero, mi opinión y la de CC.00. es clara. En los últimos años hemos venido abogando, y en ello seguimos, por la conveniencia de ampliaciones de capital mucho más frecuentes e importantes. De las tres principales fuentes de financiación (endeudamiento exterior, endeudamiento interior y ampliación de capital), esta última es, con mucha diferencia, la más barata y menos onerosa. El progresivo crecimiento de los gastos financieros durante los últimos años ha sido producido, precisamente, por un mayor endeudamiento interior, que por las ampliaciones de capital realizadas, y por un endeudamiento exterior mayor aún que el contraído en el interior. Proponíamos, concretamente, que en los años 1984 y próximos siguientes las ampliaciones de capital deberían ser del orden de un 25% (1 x4) anual, como mínimo; con el fin de ir sustituyendo progresivamente parte de! endeudamiento contraído en los mercados interiores y, sobre todo, exterior, por capital social. La partida de gastos financieros, entre intereses, amortizaciones de los préstamos y diferencias de tipos de cambio, estaba y están todavía ahogando la economía de nuestra empresa. En nuestro documento "COMENTARIOS AL PLAN CUATRIENAL 1983-1986 DE CTNE", de septiembre 1984, se indicaba de nuevo una conveniencia de ese tipo, apuntando la extrema y estratégica necesidad de evitar que, al incremento imparable de los costes de amortización técnica, inducido por la aceleración del cambio tecnológico, tuviera que sumarse al mismo tiempo incrementos adicionales, y en paralelo, de los costes financieros, asociados a la introducción de dichos cambios. Incrementos perfectamente parables, incluso cambiables de signo, los financieros. Oponer al efecto-suma producido en el coste por el cambio tecnológico un efecto-resta por vía financiera, solamente era posible mediante ponderaciones crecientes de las ampliaciones de capital dentro de la política financiera de la empresa. Dichas ampliaciones sobreincrementadas de capital habrían de permitir al Estado, en unos años de coyuntura relativamente baja en la bolsa, ir ascendiendo progresivamente en su cota de participación en la propiedad de Telefónica; aprovechando, en efecto, unas cotizaciones histórica y extremadamente baratas; con ello, el Gobierno obviaría cualquier fórmula de expropiación al tiempo que la alta rentabilidad de la inversión favorecería a medio y largo plazo el tan buscado equilibrio del Presupuesto del Estado. La Dirección ha dicho que tales ampliaciones de capital no eran realizables "debido a la estrechez del mercado interior de capitales". Era, y es, una razón de lo más aparente; pero una razón tan aparente como falsa. La verdadera razón de las reducciones operadas en las ampliaciones de capital, particularmente operadas desde el advenimiento de la democracia, ha sido, y sigue siendo, la siguiente: que tanto el PSOE, como a la derecha y a la patronal, no les ha interesado (por las razones que sean, pero no por razones de estricta economía), ni les interesa, que el Estado tenga la mínima oportunidad de afirmar y consolidar definitivamente su control sobre Telefónica mediante la apropiación de la mayoría absoluta del capital social de la empresa. Eduardo Uribe Federación de Transportes de CC.OO. Ahora Telefónica anuncia una ampliación al 1 x 8, a realizar solamente cuatro meses después de concluida otra de similar tamaño. Parecería como si, final aunque secretamente, la Dirección hubiera tenido en cuenta esta opinión. En consecuencia, tendríamos que estar completamente de acuerdo con la misma. Pero he aquí que el anuncio no va dirigido a que el Estado amplíe precisamente su participación, sino que ofrece pensando en que el extranjero pueda, por el contrario, ir aumentando su parte... Para mí, no son necesarios más comentarios al respecto. En cuanto poder extranjerizar la propiedad de CTNE en un 49 ó 50 por 100, aclaremos en primer lugar, que actualmente el techo legal está establecido en el 25%, y que la propiedad extranjera está estimada entorno a un 12%. Pues bien, ante tal evento, valga solamente la siguiente observación: El poder de influencia de las multinacionales extranjeras en la política tecnológica y económica de Telefónica es, ya hoy, extremadamente grande. Ello se manifiesta especialmente a través de la estructura monopolista del mercado de equipamiento al que Telefónica está sometido. Mercado dominado por dichas multinacionales; en relación con las cuales CTNE, al tiempo que socio "subordinado", es cliente supeditado. Telefónica ya está atada de pies a las multinacionales extranjeras por vía de los aprovisionamientos. ¿Por qué tiene ahora Telefónica que atarse de manos sentando en su Consejo de Administración a esos mismos, distintos o similares extranjeros, hasta un 49 ó 50 por 100 de la representación? Hay que señalar inmediatamente que ni siquiera es necesario, prescindiendo de los suministros, que el extranjero ocupe un solo sillón en CTNE para que pueda ya ejercer un poderoso influjo en la política y dirección telefónica, en el marco de la nueva situación que se dibuja. En el supuesto de que el extranjero simplemente controlara la propiedad de una parte importante del capital telefónico, cualquier medida importante que, desde el Consejo de Administración o desde cualquier otro nivel de la gestión, pretendiera darse o dejar de darse, habría de hacerse siempre con la mirada puesta en esos centros de decisión del exterior capaces de promover desde allí los oportunos movimientos especulativos con las acciones telefónicas. Cualquier movimiento de tan importante masa accionarial, o simplemente de una parte de ella, tanto al alza como a la baja, serviría para hacer tambalear la política telefónica previamente trazada desde España, por mejor pintada que estuviera. No sólo eso. Cualquier variación autónoma económicamente adversa localizada en el exterior podría provocar saltos adversos contra el capital telefónico español. CTNE se convertiría entonces en una empresa mucho más sensible a los flujos y coyunturas exteriores, no sólo como lo ha sido hasta ahora, sino presumiblemente, más sensible que a los flujos y coyunturas económicas y políticas españolas mismas. Hoy, ciertamente, la coyuntura exterior parece más favorable que la interior a la venta de las acciones telefónicas; pero mañana el viento favorable puede que sea a la inversa. Hoy, tal vez, se pueda vender al extranjero hasta el 49 ó 50 por 100 "y venga muy bien a corto plazo". Pero: ¿Qué pasará mañana: podremos recuperar ese capital cuando sea necesario? España pudo comprar a ITT un decisivo paquete de acciones de Telefónica en 1945; acciones que, al fin y al cabo, estaban perfectamente localizadas y estaban en España. ¿Podrá España hacer lo mismo mañana con ese 49 ó 50 por 100 en poder del extranjero? Hasta ahora, Valencia, Bilbao, Barcelona y Madrid han venido siendo bolsas relativamente estrechas y controlables; y sus movimientos no han atentado sustantivamente al desarrollo telefónico nacional. Pero: ¿Podrá en la nueva situación Telefónica, o el Gobierno español, controlar las bolsas de Tokio y Nueva York, de Londres, Francfort, o París? ¿Qué más piensan Telefónica y el Gobierno hacer, además de extranjerizar el 49 ó 50 por 100 de la propiedad de Telefónica, para conseguir contrarrestar las nuevas adversidades potenciales contra la soberanía nacional en el desarrollo de nuestras telecomunicaciones? Por último la voluntad de privatización de las empresas del grupo CTNE es cosa que ya ha sido manifestada en anteriores ocasiones. La conversión de participaciones mayoritarias en minoritarias de CTNE, en la propiedad de las empresas de su grupo, acabará disolviendo el ya limitado poder de Telefónica entre los poderes emergentes de las multinacionales. Hasta ahora, solamente ITT, Ericsson y General Cable son mayoritarias en las empresas, cuya propiedad comparten con Telefónica. A partir de ahora cabrá esperar que otras mantenidas bajo el 50%, como Fujitsu o Telettra, y otras nuevas multinacionales, como ATT, etc., se sumen a la lista ¿Cuáles serán, así pues, las empresas del Grupo en las que quede Telefónica con la totalidad de las acciones o con la mayoría? Aquellas que mantengan pérdidas, que no sean rentables. En cualquier caso, una cosa queda clara: que la privatización en este caso significaría exactamente extender la extranjerizaron de la propiedad a todas aquellas empresas en las que todavía la propiedad era mayoritaria o fundamentalmente española. ¿De verdad siguen todavía, el Gobierno y la Dirección de CTNE, pensando en dar ese gran impulso a la industria española del sector, al tiempo que se consiga, gracias a la LOC, ese control de Telefónica por parte del Estado español? Sinceramente, no lo creo.
30 oct 2015
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Las nuevas tecnologías, desde fuera
PUNTO DE VISTA Las nuevas tecnologías, desde fuera Estudiar o mantenerse informado de lo que ya ha sido bautizado, es de suponer que sin posible marcha atrás, con el nombre de "nuevas tecnologías" en el sector de la electrónica y la informática resulta, sin duda, muy diferente a vivir la evolución del sector desde dentro. Sin embargo, desde fuera de este sector industrial, y a pesar de la indudable superficialidad de una impresión así obtenida, lo que tiene de fascinante esta evolución es que se está produciendo a un ritmo casi tan rápido como pronosticaban las profecías de los apóstoles de las nuevas tecnologías, y mucho menos lentamente de lo que desearían muchos empresarios y técnicos desbordados por su llegada avasalladora. A lo largo de varios años, sin embargo, resulta curioso comprobar cómo han ido variando los pronósticos sobre tendencias en este amplio mundo de la sofisticación electrónica, que amenaza con superponerse y gobernar sobre sectores en principio totalmente ajenas a él. Ha sido muchas veces el enfrentamiento de las ideas con la realidad social, más que con la realidad económica y técnica, lo que ha provocado que no se cumplieran grandes promesas de la electrónica de consumo, como el videodisco o el videoteléfono. La misma realidad que está frenando la llegada de las tecnologías de la información a los hogares, cuando la técnica hace tiempo que está preparada, como es el caso del videotexto, y, si se confirman los datos de los últimos meses, incluso la introducción del ordenador doméstico. Por el contrario, la informatización de los profesionales, de la pequeña y mediana empresa, los avances en múltiples sectores provocados por la miniaturización de las técnicas electrónicas, o la automatización de las cadenas de producción, son algunas de las tendencias profetizadas que han demostrado tener una fuerte base realista. Ante estas realidades, las reacciones han sido distintas según el rango y posición del país de que se trate. En países de nuestro entorno que disponen de una tecnología propia en, al menos, algunos de los campos en punta en este sector, el problema admite una planificación oficial que impulse determinadas áreas. No se trata de un esfuerzo fácil, como lo prueba el hecho de que Europa haya visto la necesidad de poner en marcha un proyecto multinacional para encarar el tema de las nuevas tecnologías en electrónica e informática. En España, un país con escasa tecnología propia y donde existe una gran colonización en este campo, el futuro dependerá de decisiones que pueden considerarse casi exclusivamente políticas, y que en la actualidad se decantan hacia la apertura del país a las multinacionales del ramo, para que instalen plantas de producción, como único medio realista de impulsar el desarrollo tecnológico propio. En España se echa en falta la existencia de un debate social sobre la nueva sociedad que perfilan estas nuevas tecnologías, especialmente las aplicables al sector de la información. Quizá un debate así no sea estrictamente necesario para la pervivencia de un país, como tampoco se ha realizado en épocas anteriores en que se estaban produciendo grandes cambios sociales, pero apenas queda duda de que debates así hubieran favorecido la asunción de los cambios sin tantos traumas como se produjeron; en el caso actual un debate amplio contribuiría sin duda a esclarecer muchos aspectos y popularizar conceptos y técnicas que numerosos sectores de la sociedad, debido al tradicional desprecio por la ciencia, y a la secular ignorancia científica, sitúan en una tierra de nadie entre la magia y la desconfianza. Y esto dejando aparte otro aspecto muy importante, la relación entre la implantación de las nuevas tecnologías y la estructura productiva y el empleo, aspecto que por sí solo debería estar siendo objeto ya de una atención que en la actualidad sólo se manifiesta en España como reacción visceral ante hechos consumados y no como análisis de una situación que va a afectar a amplios sectores en un futuro próximo. La creciente atención que los medios de comunicación están prestando a las comunicaciones y a las nuevas tecnologías constituye en este caso un índice engañoso, que refleja más la situación en otros países y el interés de élites españolas que la existencia de un verdadero debate en la sociedad. El tema, sencillamente, todavía "no está en la calle". Este aspecto enlaza con otro que está recibiendo creciente atención en los países más avanzados y provoca polémica. Si la gente utiliza, en su mayor parte, el teléfono sin conocer su mecanismo interno, y todavía menos su base teórica, y lo mismo sucede con la televisión y con otros muchos aparatos de la electrónica de consumo, ¿resulta justificado intentar que la generalidad de la población comprenda la informática como requisito indispensable para que la utilice, sobre todo cuando la informática no constituye un sector productivo sino una técnica aplicable a todos los sectores de producción? Probablemente la solución esté en un término medio entre el analfabetismo electrónico-informático total y el conocimiento experto, pero es indudable que la ignorancia no ayuda a resolver problemas, en este campo ni en ninguno. Malen Ruiz de Elvira es periodista, especializada en temas de ciencia y tecnología
30 oct 2015
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Los estudios de Telecomunicación: ¿Eficaces estructuralmente?
PUNTO DE VISTA Los estudios de Telecomunicación: ¿Eficaces estructuralmente? Hace veinte años ya iniciamos en la E.T.S.I.T. de Madrid una batalla. El Proyecto Fin de Carrera experimental elaborado bajo la dirección de un profesor tutor. Hoy los Ingenieros de Telecomunicación gozan de una alta consideración y la demanda industrial de nuestros titulados excede con creces nuestra oferta. ¿A qué se ha debido esto? Nuestros ingenieros hoy son unos excelentes técnicos. De inteligencias cuidadosamente seleccionadas, con una formación moderna y un conocimiento de las técnicas de desarrollo en los ámbitos de la Telecomunicación y la Electrónica, permiten al industrial contratar empleados versátiles, trabajadores y capaces de desarrollos tecnológicos complejos. Y sin embargo, al comparar nuestra Escuela con centros similares de países industrializados, nos encontramos con una estructura anormalmente distinta en ciertos aspectos. Mientras que por nuestro nivel y volumen de investigación contractual con las empresas podemos clasificarnos entre los centros de alta reputación a nivel internacional (aunque con escasa internacionalización que se mejora a pasos agigantados), nos encontramos con la sorprendente circunstancia de que apenas tenemos estudiantes de doctorado. ¡Menos del 2% del total de nuestros alumnos! De hecho, el título de Doctor goza de una escasísima consideración personal ¿Por qué son así las cosas? Creo que hay dos razones. La primera es desde luego que nuestra industria no ha tenido en el pasado la necesidad de ser innovadora y todavía hoy no se atreve a pisar fuerte en el área de la innovación. Pero además creo que nuestros ingenieros son capaces, hasta cierto punto, de satisfacer las necesidades de innovación de nuestras empresas y ello se debe en parte a que nuestro ingeniero no es un ingeniero normal sino un ingeniero "super" que ha estudiado ¡seis años! en una Escuela de alto nivel de exigencia y que ha hecho ya varios trabajos de índole experimental durante su paso por la Escuela. Consecuencia negativa: graduamos pocos ingenieros y hay pocas empresas que tengan oportunidad de aprovechar estas habilidades. ¿Cuál es la solución? En mi opinión una enseñanza cíclica con tres niveles equivalentes a Bachelor, Master y Doctor del sistema americano. ¡Ya salimos con el sistema americano! dirán algunos. Si, pero no estoy propugnando nada exótico ni extraño a nuestras tradiciones. Estoy firmemente convencido que, con retoques mínimos, un graduado que haya cursado los cuatro primeros años de nuestra Escuela, puede ser un profesional versátil, trabajador y con sólida formación, menos maduro y experto que nuestro actual ingeniero de seis años, pero suficiente para ingresar en una empresa y dar excelentes resultados conforme vaya ganando experiencia en el trabajo. La consecuencia inmediata es que podríamos incrementar de modo notable el número de nuestros graduados y paliar el déficit de técnicos que ahora producimos. Y eso sin gasto público adicional apreciable. ¿Son entonces inútiles nuestros actuales ingenieros de seis años? Sin duda que no. En ellos encontrará el empresario una mayor madurez, una formación más completa y la capacidad y experiencia de diseño que será rara en el anterior graduado. De hecho nuestro ingeniero actual es muy parecido al Master americano. Además siendo este el grado que goza ahora de aceptación social seria muy imprudente hacerlo desaparecer. Pero estos estudios serían en adelante estudios graduados y de golpe tendríamos, sin tocar nada, una preparación del 11% de estudiantes graduados. No es un número alto pero si mucho más razonable. Esta estructura permitiría también una mejor coordinación con la Escuela de Ingeniería Técnica y quizás con otras carreras al aceptar alumnos al nivel de 5o y 6o. Por último lograría una mejor homologación internacional que facilitaría los estudios graduados en España de estudiantes iberoamericanos de evidente interés para ellos y para la expansión de nuestros mercados por aquellas longitudes. ¿Y el doctorado? La formación del doctor ingeniero es sobre todo una preparación para la creatividad. Un doctor debe conocer las fronteras de su área de conocimiento, frecuentar los congresos y reuniones donde esa frontera se va ampliando y contribuir a su ampliación mediante el ejercicio efectivo de la creación tecnológica. Es una tarea demasiado ambiciosa para un individuo solo, pero integrado en un equipo universitario y junto con sus profesores y colegas debe vivir esta tarea conjunta. ¿Es esto de utilidad en la industria? Sin duda alguna sí lo es, aunque su integración no es a veces obvia. Entre otras ventajas la empresa encuentra en este doctor un buen conocimiento de la estructura investigadora de su país y de otros y la posibilidad de entrar en una colaboración fructífera con esa estructura. El doctor, por sorprendente que parezca puede jugar un papel importante en el ámbito comercial y en particular en la venta o compra de tecnología y de sistemas complejos. Por último y, evidentemente, puede ayudar a dirigir las orientaciones tecnológicas de la empresa. Creo que fue Stravinsky quien decía que la creación tiene 10% de inspiración y 90% de transpiración. El ingeniero formado en la empresa tiene una gran capacidad de transpiración con su eficacia para un esfuerzo organizado y riguroso esencial sin duda para la innovación pero no cabe duda que el doctor trae consigo el germen de la inspiración ingrediente esencial, sin duda, en la innovación. Por eso estoy seguro que, a medida que España avance en su nivel tecnológico, y casi desde ahora, el aprecio social por el doctor ingeniero no va a hacer sino crecer y dentro de diez años estas dudas que hoy tenemos sobre la utilidad social del doctor ingeniero habrán desaparecido en la práctica
30 oct 2015
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Carta a los Reyes Magos
61.- EDITORIAL Carta a los Reyes Magos. Queridos reyes magos: Quiero que mi teléfono funcione y que se lo pongan pronto a Jabi, Bea y Pablo para poder hablar con ellos pero que el teléfono de ellos no sea japonés como el mío como el mío porque se rompe enseguida. Quiero que mi papá, que es ingeniero de Telecomunicación de la DGT, tenga otros compañeros como él en la oficina porque dice que tiene demasiado trabajo para él solo; después llega muy cansado a casa y no tiene ganas de jugar con migo. También quiero que le paguen más porque si no, según dice, se irá a la privada, cosa que no entiendo ni tampoco el por qué dice tanto que tiene que salir ya el PNT de la LOT y que se tiene que firmar no se qué cosa con Telefónica muy pronto. Pero mamá le dice que tenga cuidado porque si se va a la privada y le pilla una fusión lo pueden dejar en la calle. Cuando sea mayor no quiero estudiar tanto como mi papá pero yo solo veo escuelas de Telecomunicación por todas partes y lo que yo quiero es ser Policía o Explorador o, sino, quiero ser Arquitecto como el padre de una amiga mía que tiene un colegio que no se por qué le llaman profesional y que tiene mucho dinero porque en él se hacen unas fiestas muy bonitas y muy guays. Mi papá dice que los de Retevisión se pelean con los de las televisiones de Cataluña, El País Vasco, y de los sitios donde vamos a veranear porque van cada uno a lo suyo. Tampoco lo entiendo pero quiero que todos se lleven bien y no se peleen. Sí me gusta eso de que halla un satélite Español pero en mi casa no hay Antena Parabólica porque dicen que es muy cara. Además, los amigos de mi papá dicen que es para jugar a la guerra de las galaxias y que les va a venir muy bien a los franceses. Y dicen otras cosas igual de raras como que nos ha entrado el tercer suministrador por la puerta de atrás, Pero en casa sólo tenemos una puerta. Yo cada vez entiendo menos a las personas mayores. Hay muchas más cosas que me gustaría que pasaran como mi padre quieren que pasen pero no os lo puedo decir porque no lo entiendo muy bien como mi papá. Andrés P.D.: Se me olvidaba, como os envío esta carta por correo a lo mejor os llega muy tarde pero por favor hacedme caso que yo quiero mucho a mi papá.
30 oct 2015
Artículo BIT
Lo que ganan los &quottelecos"
62.- EDITORIAL Lo que ganan los “telecos”. Debemos felicitarnos por los resultados proporcionados por la Escuela de Salarios del Ingeniero de Telecomunicación en 1989, que publicamos en este BIT. Por primera vez, uno de los muchos estudios realizados por este Colegio y Asociación arroja un nivel retributivo acorde con las funciones asignadas a este colectivo en el sistema de producción de bienes y servicios. Ha sido necesaria una fuerte expansión de la demanda de fuerza de trabajo cualificada en el sector de las tecnologías de la información, no correspondida por la oferta del sistema educativo; para que esta profesión alcance un reconocimiento hasta ahora negado por su carácter eminentemente asalariado. Por otro lado, es también la recompensa al esfuerzo personal de muchos compañeros que tienen que suplir la imprevisión de los responsables públicos, con prolongadas jornadas de trabajo o desempeñando funciones y cargos de responsabilidad que razonablemente debieran ocupar personas con más experiencia y madurez técnica. El análisis de los resultados de la encuesta permiten clarificar algunos “bulos” que en los últimos tiempos han circulado por los medios de comunicación social sobre los supuestos salarios desmesurados en esta profesión y nos permiten poner sobre aviso a responsables públicos y empleadores de algunos desequilibrios importantes. Así, el salario medio de la profesión es similar al que podemos encontrar en otras ingenierías, observándose como única discrepancia la relativa estrechez de la parte inferior del abanico salarial. Esto nos indica que nuestros ingenieros más jóvenes están mejor retribuídos que sus colegas de otras especialidades, lo que a su vez es un indicador claro de salarios más altos de inserción del joven titulado en el sistema productivo y trayectorias profesionales más rápidas. Este fenómeno, fácilmente explicable por las leyes del mercado, pone sobre el tapete un problema que debe preocuparnos como profesión: ¿Tendrán nuestros jóvenes ingenieros suficiente madurez técnica en el futuro? En efecto, las trayectorias profesionales “brillantes” a que estamos asistiendo se construyen mediante cambios continuos de puestos de trabajo que se ejercen en cortos periodos de tiempo. Esta movilidad profesional apenas permite que el individuo aprenda y “experimente” cada puesto. La “experiencia” constituye sin duda uno de los valores más importantes del profesional que junto a su valía personal debe permitirle la promoción hacia puestos de mayor responsabilidad. Madurar técnicamente exige tiempo y reposo, de lo contrario una carrera profesional puede convertirse en una carrera para alcanzar lo antes posible el nivel de “incompetencia”. Finalmente, querríamos llamar la atención a los responsables públicos y empleadores sobre los desequilibrios salariales existentes. El sector público remunera mucho peor que el sector privado, y en este último, las empresas de titularidad nacional lo hacen peor que las multinacionales. En un mercado de trabajo con exceso de demanda y fuerte movilidad profesional, se corre el riesgo de que las mejores cabezas se vayan a donde mejor pagan. Si la Administración Pública y las empresas que desarrollan tecnología nacional no motivan suficientemente a sus ingenieros, y no solamente en los aspectos salariales, pueden quedarse sin capital humano. Sin dejar de felicitarnos por el buen momento por el que pasa la profesión, no perdemos de vista los aspectos negativos que comporta este “baile” de profesionales.
30 oct 2015
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El final de una etapa
63.- EDITORIAL El final de una etapa. Para los próximos 19 y 20 de Junio están convocadas sendas Juntas Generales del COIT y la AEIT, en las que se celebrarán elecciones a las Juntas Directivas de ambas Instituciones. El motivo ha sido, según es conocido por la carta enviada a todos los Colegiados y que se publica en este número de BIT, la decisión de nuestro compañero Decano y Presidente de dimitir de sus cargos por falta de tiempo para atenderlos adecuadamente, decisión acompañada también por la lógica dimisión del resto de los miembros de las Juntas Directivas. Hacer balance de esta etapa que ha durado 15 años, no es tarea fácil. Dicho balance habrá de hacerse con mayor perspectiva dentro de unos años y quizás por personas más neutrales. No obstante, sin ánimo de agotar el tema, queremos recordar algunos de los hitos más destacados. Esta etapa comienza en pleno proceso de transición democrática cuando un colectivo de “jóvenes ingenieros”, en un proceso semejante al sucedido en otros Colegio Profesionales, apoyado por la mayoría de los profesionales decide romper con un modelo colegial existente hasta el momento y poner su grano de arena en el proceso de democratización que se iniciaba en España. Esto conviene decirlo con claridad: el origen de esta etapa de vida del COIT-AEIT está ligado a la conquista de la democracia en este país. Obviamente, no eran única y principalmente las inquietudes políticas, felizmente luego canalizadas a través de otras instituciones, las que han guiado esta etapa. De alguna manera, el COIT-AEIT ha sido durante muchos años una especie de faro que ha marcado el camino, unas veces con éxito y otras no, que debían seguir las Telecomunicaciones en España. Repasando, por ejemplo, las tesis de la aportación del COIT al Libro Blanco de la Telecomunicaciones encontramos ideas tales como: - Necesidad de una Ley de Telecomunicaciones que unifique y modernice el cuerpo legislativo aplicable. - Necesidad de unificar y elevar de rango administrativo los distintos organismos de la Administración que entienden sobre el tema. - Necesidad de una mayor tecnificación de la Administración. (Ello ha sido tratado hasta la saciedad con diferentes enfoques). - Necesidad de incrementar fuertemente las inversiones en Telecomunicaciones, dado el bajo nivel de penetración de los servicios y la distancia con los países europeos. - Los poderes públicos deben fijar las cotas de penetración de los servicios, las prioridades en las inversiones y los niveles de calidad a alcanzar. - La promoción de las Telecomunicaciones debe ser cuidadosamente meditada teniendo en cuenta los intereses de los usuarios, industria, sindicatos y entidades de explotación de servicios. - Una correcta planificación de las Telecomunicaciones coordinada con las áreas de informática, Defensa, Transporte y Sanidad, bastarían para que el panorama de la industria electrónica española se despejase. Recordemos además las aportaciones sobre temas tales como Retevisión, Hispasat, sucesivas versiones del PEIN, reforma de las enseñanzas técnicas, oportunidades del 92, Libro Verde de la Telecomunicaciones, titulados en Tecnologías de la Información, Bioingeniería, Seguridad, creación de nuevas Escuelas, etc. En otro orden de temas, destacamos la publicación del BIT como revista pionera del sector, la edición de los Cuadernos BIT, la creación de los premios a la mejor tesis y mejor proyecto, la actividad de formación, la realización de numerosos actos, presentaciones y debates sobre temas de Telecomunicaciones y un largo etc. En suma creemos que en algo hemos contribuido a la mejora de las Telecomunicaciones en este país y, por ende, a la mejora del mismo. Asimismo, Consideramos que el Ingeniero de Telecomunicación tiene actualmente un mayor reconocimiento profesional debido en buena medida a la actuación del COIT-AEIT durante estos años. Queremos destacar aquí que todas estas realizaciones y propuestas se han hecho gracias al esfuerzo generoso de muchos compañeros que han formado los diferentes equipos directivos y las distintas comisiones durante todos estos años. ¿Quiere esto decir que todo está hecho? En absoluto. Creemos que el momento actual exige un nuevo y redoblado esfuerzo. Es preciso reabrir un debate sobre el modelo y el papel del COIT y la AEIT. En suma, la profesión, el sector y también el país, requieren de la aportación del COIT-AEIT. Desde aquí llamamos a que se constituyan candidaturas con ideas, soluciones e ilusiones y a que el proceso electoral que comienza sea un catalizador de aportaciones a todos estos temas. Creemos que merece la pena. … “El cambio legislativo impulsado por la LOT y Bruselas, al mercado único europeo, la aparición de nuevos actores (incluyendo otras profesionales) en el mundo de las Telecomunicaciones, la creación de nuevas y muchas Escuelas, la aparición de otras titulaciones, exige con otro compañeros con más tiempo y dedicación tomen el relevo. Hace falta un nuevo impulso”.
30 oct 2015
Artículo BIT
Ir a más
65.- EDITORIAL Ir a más. Una gran parte de los Ingenieros de Telecomunicación, por razones obvias, están periódicamente en contacto con la actividad desarrollada en COIT y AEIT, a través del contenido de BIT. Esto confiere a nuestra revista un papel relevante entre las prioridades de las Juntas Directivas y de Gobierno. Además, el nivel alcanzado por BIT en su ya larga trayectoria es una razón más, junto con la anterior, para llevar a las Juntas recién elegidas para los próximos dos años, a poner en su programa entre los primeros objetivos el impulsar y potenciar la revista. Debe entenderse, por otra parte, que un medio de comunicación como el nuestro exige necesariamente ser dinámico y estar en constante revisión y actualización de diseño, objetivos, contenido, etc., lo que muchas veces coincide con momentos de cambio en los responsables de su ejecución, como es nuestro caso. Para ello se ha considerado oportuno que en el nuevo equipo de redacción participen al menos cuatro miembros de las Juntas Directivas con responsabilidades directas sobre la gestión. Como resultado de este proceso muchas están siendo las ideas nuevas que se contemplan para tratar de conseguir la revista que mejor cubra los objetivos marcados por las Juntas. Sin embargo, hasta el próximo número –que estará en vuestro poder en Noviembre- no se iniciará esta nueva etapa. A pesar de lo alto que ha puesto el listón el equipo anterior, queremos imprimir un nuevo estilo para ofrecer un BIT más participativo, más abierto a todas las opiniones, más ameno y comprometido. Se trata de que despierte no sólo el interés de nuestro colectivo –que es el objetivo fundamental, sino el de todos los profesionales de las telecomunicaciones, la electrónica y las nuevas tecnologías de nuestro país. Lograrlo será tarea de todos, de los que estemos detrás y de los que podáis aportar vuestra inestimable colaboración, pues serán muchas las veces que se os pida vuestro apoyo.
30 oct 2015
Artículo BIT
Mantener un debate
66.- EDITORIAL Mantener un debate. La tradicional falta de debate, existente en el sector de las tecnologías de la información, resulta preocupante ante la sucesión de acontecimientos que se producen, y los que se desencadenarán en un futuro inmediato, por la dinamicidad de la evolución de este sector y por la importancia que estas tecnologías adquieren para el conjunto de actividades económicas. Resulta bastante desolador contemplar la escasa repercusión que han tenido los planteamientos sobre este sector a la hora de incorporar actuaciones sobre el mismo, en los programas de gobierno de los distintos partidos políticos ante unas Elecciones Generales. Esta situación es fiel reflejo de lo que viene ocurriendo día a día, en temas como: - El debate público sobre los nuevos operadores de redes y servicios de telecomunicación (Retevisión, Hispasat, etc.). - La discusión sobre el plan Nacional de Telecomunicaciones. - Los nuevos participantes en el mercado español de equipos de telecomunicación (entrada de ATT). - El apoyo a grandes grupos industriales españoles (AMPER, CECELSA y otros). - La reorganización de las empresas públicas de electrónica e informática (Grupo INI). - La política industrial y las estrategias empresariales de las mayores empresas del sector (Telefónica). - Los retornos industriales de los grandes proyectos de adquisiciones públicas. Sobre los cuales se genera mucha información en prensa pero se producen muy pocas opiniones argumentadas. Lo grave en estos casos no es el que existan opiniones contradictorias, sino el que por falta de opinión se asista pasivamente al discurrir de estos hechos. Objetivamente, esta situación puede ser achacada a distintas causas como carencias en: información, capacidad de análisis, participación, autocrítica, etc.; también a condicionantes derivados de la evolución histórica de este sector: monopolio, mercados cautivos, estrechez del mercado de trabajo; o a la falta de cauces adecuados para el desarrollo de estos debates. La consecuencia más importante es la escasa importancia que en general se concede al sector en los distintos ámbitos de decisión, como pone en evidencia el escaso eco que tienen las prioridades sectoriales, frente a otras prioridades en política macroeconómica o industrial, o el peso de las empresas de este sector dentro del mundo empresarial español. Para ayudar a corregir esta situación, es necesario aportar en primer lugar los elementos suficientes para poder mantener un debate profundo y riguroso sobre todos aquellos temas que interesen al sector, y en segundo lugar habilitar todos aquellos canales de comunicación que permitan soportar el debate. En el primer caso, es necesaria la participación activa de todos aquellos profesionales e instituciones del sector vinculados con los temas objeto de debate. Para el segundo, las nuevas juntas del COIT y la AEIT están dispuestas a aceptar el reto de incorporar a sus grupos de trabajo estas funciones; el objetivo no es otro que ir consiguiendo el posicionamiento de los distintos agentes sociales sobre el futuro modelo de desarrollo del sector de las tecnologías de la información en España. Por último, recordar, una vez más, la disponibilidad de nuestra revista para recoger todos aquellos comentarios y opiniones que consideréis oportunos sobre los temas que interesen al sector, conviene tener en cuenta que BIT es el órgano de difusión más próximo a nuestros colectivos profesionales.
30 oct 2015