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Guerras y putas
Guerras y putas Leo en las últimas medidas urgentes para la reforma del mercado laboral de 2012 que “los problemas del mercado de trabajo lejos de ser coyunturales son estructurales” y me pregunto: ¿es que nuestros políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre la estructura económica nacional que nos permita competir con Europa en las mismas condiciones independientemente de los cambios de gobierno? La profesión más antigua del mundo es, de acuerdo con varios registros históricos, la prostitución. Si, como decía Ronald Reagan de la política, “he aprendido que guarda un sorprendente parecido con la primera”, entonces la política no es necesariamente una ocupación menos denigrante. Sin embargo, de acuerdo con Carl von Clausewitz, “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, y el oficio de las armas nunca fue innoble. Por tanto, ¿quién tiene derecho a decidir cómo debe ganarse la vida un hombre o una mujer en plenas facultades de tomar una decisión al respecto? Los últimos conflictos en Europa del Este ponen de manifiesto que a día de hoy no se han encontrado formas más civilizadas de resolver un problema. No nos engañemos; no hay trabajos indignos. Existen, simplemente, culturas que favorecen el trabajo y otras que fomentan el estraperlo y la picaresca. Creo sinceramente que la verdadera integración con el Mercado Único está lejos mientras el mensaje que lancemos a nuestros jóvenes – entre los cuales tengo el honor de incluirme – sea que si quieren ser valorados por un trabajo bien hecho, tienen que irse fuera. ¿Existe una posibilidad realista de desarrollar en España una carrera en el contexto de la investigación y el desarrollo científico y tecnológico que permita mantener un cierto equilibrio con la vida privada? Pienso que voy a enemistarme con algunas personas por esto, pero en ocasiones la política resulta improductiva, especialmente cuando los castigos no están claros o se inventan instrumentos para evadir las penas. Mientras teniendo salud necesitemos dinero y amor, y no seamos lo suficientemente inteligentes como para encontrar formas alternativas de obtenerlos, habrá guerras y habrá putas. Me reservo, por tanto, mis viejos derechos patriarcales a declarar el amor y la guerra según convenga para contrarrestar el tedio al que nos tienen acostumbrados los políticos.3 Opinión Recent structural changes in labour legislation indicate that Spain has not managed to establish an economic structure that allows us to compete in Europe independently of which political party is in charge. Statesmen have said that politics is very similar to prostitution and that war is merely the continuation of politics by other means. Ongoing wars in Eastern Europe indicate that no one has yet found a more civilized way to solve a problem while young researchers are only respected if they go abroad. I therefore reserve my right to declare love and war as needed to offset the atrocious performance of politicians. Wars and Whores José Manuel Arias Calvo Ingeniero de Telecomunicación MIT System Design and Management [email protected]
30 oct 2015