Artículo BIT
El país
Opinión l país está abierto en canal. Ya están al acecho quienes desde fuera quieren tomar lo más valioso ahora que está a precio de saldo y después, cuando culminen la rapiña, vendrán los buitres a hacerse con los restos. No quedará nada y habrá que empezar de nuevo. Los que han dejado el Estado al albur de los codiciosos son ignorantes o cínicos. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo: han dejado al país, nos han dejado a los ciudadanos, sin herramientas con las que defendernos. Hay quien cree que la gente se ha acostumbrado mal. Que quiere que sea el Estado el que resuelva sus problemas. Hay de todo, pero las empresas, las más grandes y las más liberales son las que más utilizan el Estado. Necesitan de su diplomacia, de las gestiones del gobierno, del prestigio del país y de su dinero, el dinero de todos, para poder competir globalmente y generar retorno para sus inversiones. Todas lo hacen y en todos los países, que nadie se engañe. Que no nos engañen. EE.UU., paradigma del liberalismo, acude en ayuda de sus grandes empresas allí donde sea necesario. Las grandes compañías tecnológicas que dominan el mundo no serían lo que son, si los gobiernos de sus países de origen no pusieran su esfuerzo al servicio de ese éxito empresarial. Lo que ocurre ahora en España no ha sido repentino aunque lo parezca. Había muchas señales de aviso, pero había que escucharlas e interpretarlas. En el ámbito que más preocupa, el del empleo por ejemplo, hace veinte años que las grandes empresas empezaron a echar a ingenieros que apenas llegaban a la cincuentena. Nadie dijo nada. Nadie parecía preguntarse dónde estaba el negocio de desprenderse de los profesionales por la edad, aunque muchos fueran muy competentes y quedarse con los que fueran jóvenes sin importar si eran o no incompetentes. Ahora empiezan a aparecer artículos en la prensa que muestran preocupación porque las empresas no quieren a los mayores de treinta y cinco años. Todo tiene una causa y lo primero que hay que hacer para superar los obstáculos es conocer lo que los origina. No se puede encontrar la solución a un problema sin conocer el enunciado. A lo mejor todo tiene que ver con cosas que ocurren en otros lugares del mundo y que nos avisan de lo que está por venir. Ya sabemos que lo que sucede en el otro extremo del planeta no nos es ajeno. Si podemos comprar aquí a un precio irrisorio un buen producto es porque alguien lo está fabricando en unas condiciones que no queremos para nosotros. Esas ventajas de compra son los avisos de la pérdida que obtendremos en nuestra vida cotidiana a medio plazo, o sea, en diferido. Sigue habiendo señales que nos avisan. A unos trabajadores de nuestro país, de repente, sin aviso, les han bajado el sueldo casi hasta la mitad por hacer el trabajo que siempre han hecho. Hay que saber que eso es sólo el comienzo, en realidad el inicio de una manera nueva de hacer las cosas, de la pobreza que se instala. La pobreza no está en ganar poco, sino que, aun teniendo un trabajo, el salario que se recibe no cubre las necesidades básicas para vivir. Es imprescindible ampliar el horizonte de nuestras observaciones. Películas como “El espíritu del 45” de Ken Loach, referida a Reino Unido, o artículos como el del Premio Nobel Krugman, “Plutocrats feeling persecuted” publicado en el New York Times, nos hablan de un fenómeno global. La actual situación española, tan dolorosa, es en realidad un caso particular de un fenómeno más amplio.3 E Teresa Pascual Ogueta Ingeniera de Telecomunicación [email protected] El país This country is torn apart with scavengers waiting outside to feast on its spoils. Some believe people have been spoiled by expecting government to solve their problems but even the largest, most liberal worldwide companies use their governments to compete globally and obtain positive ROI. No one has asked why mature professionals were released on the basis of age regardless of their competence or that of younger replacements. Maybe this is related to what goes on elsewhere which brings cheap products manufactured under conditions we do not accept for ourselves. We must expand the scope of our observations as our pain is only an example of a much broader phenomenon. This country
30 oct 2015