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Buscando la salida
En aviación los ingenieros saben que los grandes desastres no se deben a una única causa. Hay pequeñas averías o determinadas circunstancias adversas que, por si solas, no causarían nunca un accidente grave. Sin embargo, cuando esos problemas coinciden por determinadas circunstancias provocan las tragedias. El estado actual de cosas en nuestro país no se debe a una causa en particular, sino a un conjunto de ellas que por separado, y si no se hubieran ido enquistando, no habrían causado ningún desastre irremediable. Habrá quien se crea que la coyuntura actual se debe a que los ciudadanos de algunos países son más austeros y productivos que nosotros y también quien opine que la crisis es la excusa para tomar el control de otros países utilizando como arma la economía. Independientemente de que cada cuál piense aquello que le parezca más acertado, lo que sí parece claro, para quien siga con interés la situación, es que el problema va para largo. Basta mirar alrededor para ver qué les está ocurriendo a quienes van por delante en el camino de implantar políticas económicas impuestas. Las cosas se pueden cambiar, pero para eso hay que actuar. Nadie lo va a hacer salvo los afectados porque los que rescatan, es decir, los que prestan y reciben una compensación económica por ello, siguen ganando dinero y además creen que tienen asegurado el control. No se puede caer en el error de esperar a tomar decisiones personales hasta que la situación cambie. Primero porque la vida no espera y segundo porque va a transcurrir mucho tiempo hasta que la coyuntura cambie. El tiempo del que disponemos, a veces lo olvidamos, tiene un límite. Tampoco hay que olvidar que cuando esto termine, porque no hay ninguna duda de que eso ocurrirá, lo que tendremos será muy distinto a lo que hemos perdido. No valdrán las mismas pautas que nos fueron útiles para manejarnos en el pasado. Habrá que emplear otras nuevas que sean más acordes con la situación que llegará y ya se puede entrever lo que va a venir, pero mientras no nos podemos inhibir. Hay que actuar y hacerlo en varias direcciones. Por un lado, no dejándose engañar; la inteligencia no es sólo la facilidad para el dominio de las Matemáticas o de la Física. En segundo lugar, arañando cada oportunidad por alejada que parezca de nuestros objetivos. Si es preciso desviándonos del camino planificado, pero sin olvidar que, a la menor oportunidad, volveremos para intentar conseguir lo que queremos y en lo que creemos. Y por último, intentando que determinadas líneas no se crucen. Es admirable el esfuerzo de algunos colectivos de profesionales muy cualificados para, utilizando el marco legal vigente, defender lo que nunca se debe perder. Se sabe que más recortes traerán menos crecimiento y se siguen aplicando. También se sabe, y en especial el colectivo de los profesionales de las nuevas tecnologías, que el futuro está en el conocimiento y en la innovación. Aunque se sabe, también se está estrangulando ese camino. El recorte de recursos, probablemente decidido por quien no sabe ni de ciencia ni de tecnología, está cortando toda posibilidad de seguir en esa línea de crecimiento y de futuro. Todo el prestigio y conocimiento, ganados con interés y trabajo bien hecho en los proyectos internacionales durante estos años, se está dilapidando. Incluso desde un punto de vista puramente economicista, estas acciones suponen tirar el dinero de las inversiones realizadas los años anteriores. No está la situación para tirar nada. Por el interés de los que imponen recortes y la miopía de los que los aplican, se está perdiendo la riqueza tecnológica del presente y del más inmediato futuro ¿No es el momento para que los ingenieros sean, al igual que lo son otros grupos de profesionales, más “beligerantes” con estas decisiones?Teresa Pascual Ogueta Ingeniera de Telecomunicación Buscando la [email protected] salida
30 oct 2015