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El teletrabajo como solución a la insostenibilidad de los parques empresariales españoles
El teletrabajo como solución a la insostenibilidad de los parques empresariales españoles os parques empresariales de las grandes capitales españolas no cuentan con buenas comunicaciones por carretera, amplias áreas de aparcamiento, buenas comunicaciones por transporte público y buenos servicios. Es más, en la mayoría de los casos, los centros empresariales son realmente áreas residenciales donde hay una mayor densidad de edificios de oficinas. Como ejemplos, tenemos los parques tecnológicos de Arroyo de la Vega en Alcobendas o los de Las Tablas o Las Mercedes en Madrid. Los parques empresariales deberían constituirse sobre extensas áreas a las afueras de la capital y de otras ciudades cercanas, donde no se entremezcle área residencial con área empresarial, con buenos accesos y amplias vías de comunicación, cercanas al aeropuerto, con zonas de parking y con buen transporte público por autobús, metro y tren de cercanías. También es importante que cuente con servicios: guarderías, farmacias, bancos, supermercados, etc. La actual falta de infraestructura de centros empresariales, genera una elevada contaminación ambiental y acústica, pero además, una peor calidad de vida para los trabajadores españoles respecto a los de otros países occidentales y una gran improductividad. El mayor activo que tiene una empresa es el conocimiento y, en las condicionales actuales, los españoles deben realizar un esfuerzo extra muy superior al de otros trabajadores de otros países, simplemente porque no se les da la oportunidad de centrar sus esfuerzos diarios en crear y en innovar. Los españoles emplean gran parte de su tiempo diario en llevar a sus hijos a la guardería o colegio, desplazarse al trabajo, estar paralizado en atascos, buscar parking, guardar colas en las distintas Administraciones Públicas realizando trámites que serían resueltos con una base de datos centralizada, etc. Además, el hecho de que las empresas se concentren en áreas bien comunicadas, favorece la creación de clústeres de experiencia y conocimiento, tipo a “Silicon Valley” en California o “Kista” en Estocolmo. La creación de nuevos parques empresariales en una situación de crisis económica es una total utopía. La solución complementaria y menos costosa y más rápida para mitigar este problema, es impulsar las tecnologías de la información y comunicaciones y fomentar el teletrabajo. En España no hay una cultura de “teletrabajo”; de hecho, muchos gestores la repelen y para ellos, el teletrabajo es mucha “tele” y poco “trabajo”. Es decir, existe un problema cultural asociado con el estilo de gestión basado en la relación y el corto plazo de los gestores españoles. En España, en el trabajo, prima principalmente la relación y la confianza; mientras que en Estados Unidos, el país donde más desarrollado está el teletrabajo, lo es la tarea y el éxito en el trabajo se consigue alcanzando los objetivos marcados. Las organizaciones en España son por lo general muy jerárquicas, burocráticas y lentas, con poco flujo de información entre diferentes niveles. Evidentemente, para adoptar el teletrabajo es necesario introducir un estilo de gestión más americano, dando más importancia al cumplimento de objetivos, más capacidad de creatividad e innovación, un mayor intercambio de información de forma informal, etc. En definitiva, las empresas americanas son mucho más eficientes, flexibles y orientadas al cliente. Sus salarios son elevados, pero saben aplicar la cultura de la “zanahoria” y el “palo” y, al final, la productividad que consiguen es muy elevada. España, en cambio, está a la cola de productividad de la propia Unión Europea y no hacemos más que ir hacia abajo, a pesar de la continua reducción de salarios. El teletrabajo es una forma de mejorar esta productividad, mejorando a la vez nuestra calidad de vida y la sostenibilidad.3 L Ramón Millán Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Certificaciones: son lo que tengo, no lo que soy
Con sabor rancio y con cierto afecto, así recuerdo las primeras ofertas de empleo y becas que ojeaba en los tablones de la ETSIT de la UPM, ya pasado el ecuador de la carrera. Y cuando todavía se publicaban en los periódicos. Y por supuesto los primeros portales de empleo en Internet (que luego acabaron barriendo a los periódicos). Lo que no recuerdo es haber visto la palabra “certificación” en aquellas ofertas. Las certificaciones en productos, tecnologías, roles y habilidades son una moda relativamente reciente. Y digo “moda” porque, aunque a nadie se le escapa la necesidad de rubricar ciertas cuestiones por parte de una “autoridad“, la situación ya se ha vuelto paranoica, enfermiza, una locura. Las certificaciones TIC se cuentan ya por miles. Hace no mucho asistí a un curso de IPv6 de Cisco y lo primero que preguntaron fue: “¿No hay examen de certificación?”. Pues no, no lo hay. Por favor, un poco de tranquilidad, es como si el objetivo de los cursos fuera hacer exámenes en lugar de formarse. Obviamente detrás de las certificaciones otorgadas por empresas existen intereses comerciales, pero es que incluso asociaciones profesionales parecen últimamente empeñadas en sacar certificaciones por deporte. Y algunas personas las reciben con alborozo como una oportunidad más de coleccionar otro cromo. Y por si esto fuera poco, a recertificarse tocan y a soltar la pasta, cada dos o tres años con suerte. Es como si nos obligaran a volver a la ETSIT a hacer exámenes para ver si se nos ha olvidado ser Ingenieros de Teleco y encima con el riesgo de perder el título. Las TIC, un sector en el que paradójicamente no se suele mirar mucho lo que uno ha estudiado para ser admitido en él, se muestra de repente necesitado, incluso ansioso, de una titulitis alternativa a la enseñanza oficial reglada. Verdaderamente preocupante. Algo estamos haciendo muy mal en el sistema educativo español si un titulillo otorgado por una empresa o por una organización privada son más valorados que una carrera universitaria. ¿Cómo puede tener una carrera de Teleco o Informática menor predicamento que una certificación cuyo examen resuelto circula por Internet y es objeto de compraventa? Una vez me dijo un colega que sacar buenas notas en la carrera demuestra simplemente que a uno se le da bien hacer exámenes, no es necesariamente una garantía de desempeño en el mercado de trabajo ni por supuesto de éxito en él. Pues lo mismo se puede afirmar de estos minitítulos, no te fastidia... Conozco por ejemplo algún jefe de proyecto rematadamente malo con su PMP del PMI bajo el brazo, Service Managers con ITIL, etc.Y viceversa: profesionales muy buenos sin certificar porque su empresa no lo incentiva o sencillamente porque el día tiene 24 horas y no hay tiempo para todo. Eso sí, a las certificaciones debo reconocerles una utilidad práctica: pueden permitir reafirmar o reorientar una carrera profesional. Incluso he visto con mis propios ojos a chavales que no han ido a la Universidad iniciar una carrera en las TIC gracias a haber obtenido una certificación en una academia. De nuevo este camino profesional alternativo a la Universidad debe hacernos reflexionar. Bueno, está bien, debo confesar que yo también poseo varias certificaciones, en realidad no soy tan contrario porque al fin y al cabo algo de conocimiento siempre contienen. Pero hasta ahora no he presumido de ellas en la firma de mi correo electrónico, porque de lo que más orgulloso me siento es de la carrera que hice. De ésta tampoco suelo hacer ostentación, aunque Ingeniero de Telecomunicación no es lo que tengo, es lo que soy.3 José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación IBM Global Services Certificaciones: son lo que tengo, no lo que soy
30 oct 2015
Artículo BIT
3.000
3.000 No se inquieten por esta cifra enigmática. No se trata de una campaña sobre la apocalipsis del futuro cambio de milenio y que tan buenos réditos tuvo la última vez. Tampoco el anuncio de un nuevo viaje en el submarino de Julio Verne. Ni siquiera un logro en el número de seguidores en Twitter o de amigos en Facebook. Es la extensión máxima (número de caracteres, incluidos los espacios) que han de tener las colaboraciones para la sección Opinión de BIT: esta misma. Cuando te enfrentas a una página en blanco inicias una aventura excitante y perturbadora. Si, además, se hace sin propósito profesional ni ánimo de lucro, se convierte en un desafío íntimo, personal. Escribir supone complicarse la vida. Exige decidir sobre qué pretendes contar y qué mensaje deseas transmitir. Mientras escribes, descubres, a veces con sorpresa, lo que de verdad piensas y cómo interpretas lo que intentas contar. Escribir sirve para enterarse de lo que pasa, reflexionar, precisar las ideas y para destapar nuestras carencias lingüísticas. No faltan los momentos difíciles, cuando cunde el desánimo y surge la vacilación de si, como dijo Mark Twain: “Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar toda duda”. Si consigues llegar al final de la historia y, para no permanecer invisible, decides publicarla, tienes que encontrar a quien te la acepte y asumir la disciplina de ajustarla a una extensión predeterminada. Toca, entonces, abordar la economía de los recortes. Aprendes a aligerar el texto: sugerir mejor que explicar; adjetivar lo indispensable; prescindir de los superlativo; eliminar las palabras sobrantes, las frases inútiles y las ideas repetidas; jugar con la puntuación… Sucede a veces, que los modernos duendes de la edición (les aseguro que existen; los he visto en el BIT), perturban con sus trastadas lo que pretendía ser una sosegada peregrinación. Perdonen si parezco pretencioso, pero no intento dar lecciones de escritura. Solo deseo compartir la satisfacción que se experimenta cuando cuentas lo que te gusta con un estilo periodístico y un limitado número de palabras. Les recomiendo el ejercicio si se quieren descontaminar del modelo PowerPoint que tanto hemos utilizado y que se intuye en muchas páginas de las revistas técnicas. Anímense, no se corten. Nuestra revista BIT precisa colaboraciones que la enriquezcan con diferentes opiniones, experiencias, artículos de divulgación. Conviene hacerla más dinámica, menos previsible y con mayor dosis de sorpresa en los contenidos, convertirla en un retrato actualizado de los diferentes ambientes en los que participan los ingenieros de telecomunicación. Y no basta con escribir artículos para los telecos; diríjanse también a los usuarios de las telecomunicaciones (son millones): así incrementaremos nuestra repercusión social. Estoy convencido de que, entre nuestros compañeros, hay muchos escritores anónimos que podrían cooperar con brillo en el empeño. Y si la imposición del límite de caracteres les genera rechazo, no se preocupen: el tamaño no es lo que importa.3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
La formación y el trabajo en equipo como elemento clave para la mejora de la competitividad
Siempre ha sido un objetivo, y hoy más que nunca, buscar una mejora de las habilidades y los conocimientos para potenciar la posición en el mercado; progresar a nivel personal y de grupo. Una finalidad para no competir como rivales, sino colaborar como compañeros compartiendo las experiencias y los conocimientos obtenidos. Es por ello que nuestra formación y el compartimiento del know-how es un pilar básico de esta progresión. Como ya decía el escritor irlandés George Bernard Shaw en su célebre frase: “Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas”, es importante fomentar la colaboración, el trabajo en grupo, el escuchar y el aprender de los demás. Todos tenemos algo que decir, conocimientos interesantes para un objetivo global; no se debe luchar por nuestra cuenta sino divulgar nuestras ideas para que el grupo aprenda de ellas. Cuando se apuesta por esta premisa conseguimos que la información no se reserve en las personas que la posean, sino que sea alcanzada por todos aquellos que desean conocerla. La formación personal comienza en la etapa escolar y universitaria, complementándose con diferentes cursos y másteres. Unos conceptos teóricos que se completan con la experiencia laboral. Pero la formación de hoy en día la debemos entender como una fase continuada que nos acompaña durante toda nuestra carrera profesional. Siempre queda algo por aprender y siempre tenemos algo que transmitir. La ingeniería de telecomunicación sufre un constante proceso de transformación; lo que actualmente es conocido como tecnología punta, dentro de diez años estará totalmente obsoleta. Esta circunstancia, que puede entenderse como un reto para mantenerse constantemente en activo, también supone un enriquecimiento de nuestra carrera profesional. El avance tan veloz del empleo de las telecomunicaciones como soporte de todo tipo de plataformas de información, obliga a una continua evolución tecnológica; y con ello de nuestra formación. La existencia de un mercado tan globalizado y la necesidad de atender tanto a un mercado nacional como internacional, derivan en otra conclusión: nuestros conocimientos no sólo deben restringirse a la formación técnica. A esto, debemos sumar la necesidad de los idiomas y de la riqueza multidisciplinar. En relación al primer término, la participación en proyectos por todo el mundo y el tratamiento con fabricantes globalizados lo hacen estrictamente necesario. El requerimiento de profesionales multidisciplinares también nace de la anterior premisa; una empresa debe contar con empleados que tengan conocimientos en la mayor parte de sus sectores de actividad y áreas de especialización. Profesionales con capacidades técnicas, habilidades comerciales y funciones de gestión, son demandados actualmente para mejorar la competitividad de las compañías en su búsqueda del liderazgo. 3 Víctor Andrés Martín Moreno Ingeniero de Telecomunicación Opinión La formación y el trabajo en equipo como elemento clave para la mejora de la competitividad
30 oct 2015
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Estudiar ingeniería
¿Recomendaría a su hija o al hijo de su mejor amigo que estudiara una ingeniería? Eso es lo que preguntó a sus lectores una revista dedicada a los profesionales de nuestro sector. Era una encuesta informal y la inmensa mayoría dijo que sí lo haría. El artículo no daba más pistas, ni explicaba el porqué los ingenieros de las Tecnologías de la Información y la Comunicación recomendarían estudiar ingeniería. Habría sido interesante conocer también las razones de quienes lo desaconsejarían. No son buenos los consejos influidos por la coyuntura del momento o por las circunstancias personales de quien recomienda. El estudio de una carrera universitaria es una opción muy personal en la que la formación previa y las expectativas de cada cual tienen la verdadera clave. Los estudios superiores son una apuesta de futuro y tener en cuenta la situación en un momento concreto no es una buena pista. Tampoco tiene porqué serlo la experiencia personal de quien recomienda. Sin embargo, si hay unas pautas claras sobre qué es lo importante. A la universidad se va, o se debería ir, a adquirir formación, no a instruirse en técnicas concretas. Quien se asuste por el esfuerzo, quien no soporte el estudio de las Matemáticas o la Física; quien no encuentre disfrute con la resolución de problemas no debería embarcarse en unos estudios cuyo fundamento está en aquello con lo que sufre. La formación superior se adquiere con estudio, esfuerzo, rigor, interacción con otros, debate, análisis y con un excelente profesorado. Se confunde a menudo el conocimiento con el adiestramiento en una técnica específica. En el campo de nuestra ingeniería se ve con claridad la importancia de enseñar a aprender, a no acomodarse, a cuestionar. Lo que importa en un ingeniero de telecomunicación no es que conozca un software concreto o un protocolo de redes particular, sino que conozca los fundamentos que lo hacen posible; que esté preparado para aprender lo que necesite por sí mismo. Que tenga capacidad para aprender lo nuevo y para enseñarlo, para crear equipo. No se hace nada valioso solo. Cualquier ingeniero de telecomunicación con algunos años de experiencia puede constatar que lo más importante de lo aprendido en su paso por la escuela es la capacidad para enfrentarse a situaciones y problemas nuevos. La experiencia profesional le enseña después que, para llevar a cabo un proyecto exitoso se necesitan, además de conocimientos técnicos, otras cosas. Ésas que se aprenden, o se aprendían, trabajando en compañía de ingenieros con más experiencia. Se critica a veces que en nuestros planes de estudio no hay cabida para aprender a redactar un currículo o a enfrentarse a una entrevista de trabajo. Nadie niega la importancia de dominar esas técnicas, pero eso no es tema para una asignatura universitaria. Para aprender a hacerlo bastan unas jornadas complementarias dedicadas a adquirir esas habilidades. Otras más complejas, como expresarse bien, deberían llegar aprendidas antes del ingreso en la universidad. No es fácil el consejo en algo tan personal como los estudios universitarios. Lo mejor es contar la verdad acerca del esfuerzo que se requiere y hacerle comprender que el porvenir no está escrito, sino que tiene que buscarlo cada cual. Que al trabajo arduo del estudio le seguirá la tarea, normalmente difícil, de encontrar un trabajo donde desarrollar sus capacidades y ganarse su futuro. No está demás avisar que, aunque nada está garantizado, una buena formación es una ayuda inmejorable. Es indudable que la vida es más feliz para quienes se forman y trabajan en aquello en lo que de verdad les interesa. En el siglo XIX William Cory, master de Eton, les decía a los estudiantes recién llegados: “Al venir a esta escuela os comprometéis en una tarea no tanto de adquisición de conocimientos cuanto de realización de esfuerzos intelectuales mientras os sometéis a la crítica. Podéis conseguir cierto caudal de conocimientos; y no debéis lamentaros por las horas empleadas en acumular lo que acabaréis por olvidar .... Sobre todo, venís a una gran escuela para conseguir el conocimiento de vosotros mismos.” Teresa Pascual Ogueta Ingeniera de Telecomunicación Opinión ¿Estudiar ingeniería? 10septiembre 2012 190
30 oct 2015
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Analiza tu entorno, ¡Innova!
Opinión Innovación proviene del latín innovare, y significa “novedad” o “renovación”. En una época dónde la situación profesional es complicada, y dónde el paro acucia a toda la población activa, en especial a los jóvenes, innovar es una oportunidad que no debemos dejar pasar por alto. Basándome en la descripción literal del concepto, así como en la frase de Peter Drucker, abogado y tratadista austríaco del siglo XX, “Innovar es encontrar nuevos o mejorados usos a los recursos de que ya disponemos”, nuestra idea o proyecto puede encontrarse en la rutina de nuestra vida personal o profesional, en aquello que nos rodea. Piensa en lo que haces habitualmente, como lo podrías mejorar, o como podrías orientarlo hacía una nueva utilidad. Analiza aquello que necesitas, aquello de lo que no dispones y cuya existencia te gustaría en el mercado. Grandes casos de éxito, como la red social Facebook, surgen de una necesidad puntual de su creador, acompañado de una excelente capacidad técnica. Otros, como la empresa Imaginarium, se desmarcan por ofrecer una nueva visión en el mercado de la juguetería. Lo importante es tener iniciativa, ser proactivo, buscar esa idea y remar en una dirección de forma constante para conseguirla. No caer en el primer revés, levantarte y seguir trabajando con vehemencia por lograr tu objetivo; dar pasos firmes y luchar día a día por llevar a cabo tu proyecto innovador. Apoyándome de nuevo en una frase del conocido Víctor Hugo, “Lo que conduce y mueve al mundo no son las máquinas sino las ideas”. Con certeza sabemos que tener esa idea, y mucho más desarrollarla con éxito, no es una tarea fácil. Un consejo de Graham Bell nos decía que “Nunca andes por el camino trazado, pues te conducirá únicamente hacia donde los otros fueron”. La innovación se alcanza desviándose de ese camino y trazando una nueva carretera hacia el destino deseado. Aunque en algunos casos conseguirlo será fácil, la realidad se conforma de un proceso arduo y lleno de trabajo. Pero tus habilidades y tu espíritu de éxito te permitirán alcanzar la meta. Desde el punto de vista empresarial, actualmente son muchas las compañías que apuestan por la innovación para competir en el actual entorno económico. Es una buena forma de diferenciarse, de ganar cuota de mercado. Sin duda, la forma de conseguirlo es apoyarse en el conocimiento de sus profesionales, en su trabajo diario. Ellos son los que conocen la realidad de su día a día, y los que pueden aportar con su experiencia una idea que satisfaga una necesidad del cliente; o proponer un proyecto que la genere. Un análisis de la rentabilidad del proyecto y de los recursos necesarios determinará la viabilidad de la idea. El pasado es inamovible, el presente hay que vivirlo y el futuro está en nuestras manos. Difícil es transmitir una frase célebre, pero el fracaso es no haberlo intentado. Mi aportación es la siguiente: la innovación es la clave de nuestro futuro, tu rutina diaria te ofrecerá oportunidades para identificarla y conseguirla. 3 Víctor Andrés Martín Moreno Ingeniero de Telecomunicación Analiza tu entorno, ¡Innova!
30 oct 2015
Artículo BIT
Sobredosis espectral
Sobredosis espectral Ni hemos completado el cursillo sobre el mercado secundario del espectro (nos faltan las prácticas) que la eurocracia ya ha modificado la hoja de ruta y nos obliga a apuntarnos a un máster acelerado sobre “compartición”. Nunca mejor dicho lo de que “cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. Mi comentario surge de la lectura de una Comunicación de la Comisión Europea [COM(2012) 478] en la que se receta la compartición para maximizar los beneficios de un uso eficiente del espectro. Son tres los enfoques planteados por la Comunicación. El más directo fomenta la compartición mediante nuevas bandas para las que no se exija licencia (bandas de uso común): es una opción sin obstáculos reglamentarios, neutra, sencilla y barata. Y no se trata de una conjetura teórica: los autores del documento son sensibles al éxito de la tecnología WiFi cuyo tráfico en esas bandas “crece cuatro a seis veces más deprisa que el móvil” y que ofrece una previsión de mercado de “3.500 millones de equipos en 2014”. Los otros dos enfoques son más enrevesados. Para las bandas sujetas a licencias donde haya adjudicatarios, la Comunicación propone la compartición de los derechos de uso, lo que exigirá una regulación, negociación y gestión muy complicadas. El tercer instrumento considera el acceso a los “espacios en blanco”, como se denomina al espectro no utilizado en y entre las bandas de un servicio. Si bien el concepto es aplicable a cualquier banda, los disparos apuntan a la adaptación de este enfoque en la parte inferior del margen de UHF (470-698 MHz) atribuido a la radiodifusión. El afán por estimular usos más eficientes del espectr no se limita a la Comisión Europea. En la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2012, se abrió la oportunidad de un segundo dividendo digital, mediante la coexistencia, en el margen 694 – 790 MHz (banda 700 MHz), de la radiodifusión terrestre y el servicio móvil. Parecería que se ha levantado la veda para conquistar los 1.200 MHz que pretende la UE como objetivo para las comunicaciones inalámbricas de banda ancha. En este frenesí tropiezo con la base de datos de la UE (https://ec.europa.eu/digital-single-market/en/datasets-and-indicators), y observo que con un ancho de banda similar al de España (unos 340 MHz) los países de nuestro entorno conseguían, en 2011, conectar un número muy superior de tarjetas SIM (España: 58 millones; Francia: 64; Reino Unido: 85; Italia: 92; Alemania: 99). Sabemos que en la eficiencia del uso del espectro influyen, entre otros factores, la superficie a cubrir, su topografía, la distribución de la población y la del tráfico. Pero las diferencias son tan significativas -decenas de millones- que, aparentemente, en los 340 MHz españoles habría margen para activar muchas más tarjetas SIM. En la porfía por disponer de nuevas bandas para los móviles, ¿existe alguien que se ocupe y preocupe por vigilar y evaluar el uso eficiente del espectro? ¿bastará confiar en las leyes del mercado? Es un bien de dominio público, fundamental para sectores y servicios esenciales: seamos consecuentes.3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
El valor del ingeniero de sistemas
Opinión En estos tiempos de crisis, lo mejor que podemos hacer es mirar al futuro y tratar de analizar cómo mejorar nuestra competitividad. Una iniciativa en este sentido es la creación del capítulo español del Consejo Internacional de Ingeniería de Sistemas, INCOSE por su acrónimo en ingles. Actualmente ya existen capítulos en Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pero como nadie debería venir a decirnos cómo tenemos que hacer las cosas, explico a continuación el porqué del interés de fomentar en España el apoyo institucional a la ingeniería de sistemas. Sabido es por nuestra historia que nuestro ingenio no defrauda en la resolución de problemas complejos. Sin embargo, tenemos en España una carencia de orientación social en los planes académicos de nuestras ingenierías. Lo que ocurre al final es que la ingeniería se aprende con la vida, mediante nos vamos exponiendo a situaciones cada vez más complejas en relación con las necesidades de nuestros clientes. Estas necesidades quedan más claramente manifestadas en proyectos como los que derivan del Programa Marco o la Agencia Espacial Europea, con multitud de disciplinas, idiomas y culturas, con estructuras contractuales de varios niveles de clientes y suministradores, y con asuntos de regulación de por medio. Es en este contexto complejo donde se hace más importante la traducción eficaz de necesidades en requisitos y la integración de los puntos de vista de todos los participantes en la consecución de los objetivos del proyecto en cuestión. La ingeniería de sistemas es el arte de integrar una serie de sistemas con el fin de satisfacer eficazmente una necesidad social. Para ello existen técnicas de traducción de necesidades en requisitos y procedimientos de integración de los sistemas que se hayan subcontratado. Mientras no esté claro que los sistemas subcontratados cumplen los requisitos de los procedimientos mencionados, tales como un correcto plan de pruebas, mientras el trabajo del ingeniero de sistemas se ningunee, las empresas incurrirán en pérdidas relacionadas con una gestión ineficaz a largo plazo. Si lo que queremos es mejorar la productividad de nuestro tejido industrial y competir a nivel internacional, no nos queda más opción que gestionar mejor e incrementar las exigencias en nuestra propia industria. Prueba de la importancia de este tipo de iniciativa es la existencia de un marco de cooperación entre INCOSE y EADS. Esperemos que otras empresas punteras como Indra también consideren esta opción. Los profesionales que hoy tratamos de encontrar un trabajo fuera de nuestras fronteras por falta de oportunidades internas querremos educar a nuestros hijos aquí, pero si no intentamos establecer medidas para mejorar el futuro ahora, dentro de unos años ya será demasiado tarde. Por eso, desde aquí mi apoyo a iniciativas como la de mis compañeros de INCOSE al institucionalizar una serie de prácticas que pueden resultar beneficiosas para nuestro futuro como nación.3 José Manuel Arias Calvo Ingeniero de Telecomunicación El valor del MIT System Design and Management ingeniero de sistemas
30 oct 2015