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La relación entre los gurús, la consultoría y las empresas
La relación entre los gurús, la consultoría estratégica y las empresas. Emilio Lera. Ingeniero de Telecomunicación. Las tendencias de cambio suceden de forma aparentemente espontánea. Los gurús, observando esos cambios y sin entrar en su génesis, buscan formas de aprovecharlos para alcanzar el éxito empresarial, pero el camino del éxito no es único y las empresas que lo consiguen es gracias a la intuición y decisiones de sus gestores en una situación propicia. No obstante esa singularidad, esos gurús, mediante su discurso y sus orientaciones, influyen notablemente el desarrollo económico – empresarial y, muy especialmente, en su relación con la tecnología. E l mundo empresarial es observado exhaustivamente por reconocidos analistas, catalogados como “gurús”, quizá por asociar sus recomendaciones con la consecución de un futuro deseado. Seguimos con mucha atención las comunicaciones de estos expertos mundiales, pues sus mensajes siempre inducen a pensar. Queremos reflexionar sobre la aplicabilidad de sus doctrinas: si los responsables empresariales siguen o no sus orientaciones, si influyen en las decisiones estratégicas, si condicionan los planes inversores en tecnología, si de algún modo orientan el desarrollo tecnológico o industrial, etc.. Su metodología, como la nuestra, es observar el entorno socio – económico – empresarial para detectar cambios de tendencia, nuevas políticas regulatorias, revisiones de posicionamiento en los mercados, próximos desarrollos y ofertas tecnológicas, movimientos de relaciones estructurales entre empresas, etc.. Detectado algún síntoma de cambio, mediante una labor de análisis y previsión, el analista puede llegar a entender su génesis, predecir los efectos sobre las empresas implicadas –siempre grandes– y proponer actuaciones para enfrentarlo provechosamente. Primera observación: en general los gurús no utilizan la prospectiva, no imaginan uno o más escenarios futuros y definen estrategias y condicionantes para alcanzarlos. Muy al contrario, identifican un escenario de cambio cuando éste ya está en desarrollo, y utilizan la previsión para tratar de dibujar la situación a que puede conducir. Por eso, raramente anticipan posibles cambios sustanciales que afectarán a nuestras vidas, e.g.: el crecimiento del terrorismo internacional, los nuevos movimientos migratorios, la deslocalización occidental, la predominancia de las comunicaciones sin hilos, etc.. Sus posiciones se basan más en traducir los cambios incipientes detectados a modelos de crecimiento, que en imaginar la aparición de nuevas corrientes de pensamiento que den lugar a nuevos paradigmas. Aparte de su intensa actividad comunicadora obtienen sustanciales ingresos de su función de asesoría desarrollada, interactuando con grandes empresas. Segunda observación: lideran lo que podríamos llamar consultoría estratégica. Para ello, a veces analizan modelos de empresas de éxito (excelentes, por haber conseguido crecimientos espectaculares en su cifra de negocios, en su cuota de mercado, o en su valor bursátil), con el objetivo de encontrar factores clave comunes que justifiquen tal éxito. Otras veces observan comportamientos generalizados de empresas y teorizan sobre la bondad de esas acciones (ejemplos: la externalización de funciones, la creación de empresas conjuntas o el uso de Internet para los negocios). Y otras, elaboran una cierta estrategia de actuación para operar en un mundo cambiante, y consultan su seguimiento a los CEOs y CFOs de las más importantes empresas, que, en general, apoyan sus tesis (ejemplos: adopción de servicios móviles multimedia, técnicas de gestión de recursos humanos o modelos de interacción con sus clientes). Con todo ello pueden ofrecer orientaciones estratégicas sobre el posicionamiento exitoso ante los cambios de mercado o tecnológicos. Tercera observación: las empresas excelentes siguen sus propias estrategias. Se pueden encontrar empresas de éxito que siguen las actuaciones recomendadas pero con factores de éxito distintos a los encontrados y, otras, con estrategias contrarias a las ensalzadas y comportamientos diferentes a los promovidos. Así, siempre será posible encontrar ejemplos para apoyar las tesis de esos analistas pero también para demostrar otras distintas. Incluso cabe observar que las crisis, cada vez más frecuentes, que atraviesan las empresas muy pocas veces se deben a haber adoptado una estrategia errónea, sino más bien a cambios externos de mercado y tecnológicos mal previstos (e.g: la actual crisis del automóvil). Cuarta observación: el camino del éxito es el resultado de decisiones autónomas e intuitivas de unos gestores en una determinada situación. Los gurús sólo tratan de que otras empresas lo emulen, pero, a menudo, ni el momento ni la oportunidad son los mismos que existían cuando aquellos gestores tomaron sus decisiones. La quinta: el camino del éxito no es ni puede ser único. Si no se llegaría al absurdo de que todas las empresas, países y sociedades estarían montadas sobre el éxito, pero ... ¿respecto a quiénes?. El éxito es un término relativo con relación al cumplimiento de ciertos parámetros o expectativas de accionistas, clientes, empleados, o de la sociedad en general. Los valores objetivos, cuantitativos o cualitativos, de esos parámetros se ven necesariamente modificados en función de la mayor o menor dificultad de alcanzarlos, lo que hace del éxito algo terriblemente selectivo. Sus beneficiarios siempre exigirán más, y las empresas necesitarán buscar otros caminos para mejorar su posición. Las orientaciones de los gurús sólo ayudan a encontrar un camino, demostrado eficiente en otros casos, pero en modo alguno pueden garantizar que llevará inexorablemente al éxito, o que no haya otros caminos alternativos. Lo anterior no descalifica en absoluto a los gurús, ya que, a mi juicio, realizan una muy importante labor de “warning”, culturización y apertura de mentes sobre todo el tejido industrial. Sexta observación: tienen una gran influencia en el desarrollo económico – industrial. Veamos algunos ejemplos. Las primeras influenciadas son las empresas consultoras. Sus asesorías se nutren del discurso, mensajes y orientaciones de los gurús, y sus recomendaciones necesariamente mencionan los factores críticos resaltados por aquéllos, aunque sólo sea porque así lo esperan sus clientes. Nunca asumirían el riesgo de cuestionar esos factores, por lo demás, fáciles de aceptar. Su asunción, aisladamente, nunca debería ser causa de fracasos para una empresa; otra cosa será que produzcan el éxito ansiado. En todo caso, los condicionantes externos, cambiantes, a veces impredecibles y poco influenciables, siempre proveerán una coartada para el caso de no alcanzar los objetivos esperados. Aunque podríamos desgranar las influencias en otros sectores económicos y actividades empresariales, por el interés de los lectores y la falta de espacio, nos limitaremos al entorno tecnológico. Gurus y consultoras consideran entre sus orientaciones el uso de la tecnología. Sus recomendaciones suelen llevar implícita una gran componente de inversión en activos tecnológicos. Así se origina su segunda influencia, en las empresas de tecnología para que desarrollen y ofrezcan soluciones capaces de materializar sus orientaciones estratégicas. Las nuevas aplicaciones introducidas pueden ser ejemplos de respuesta a los discursos de “cuadro de mando”, “gestión del cambio”, “marketing one-to-one”, “orientación al cliente”, “integrar la web en el negocio”, “gestión del conocimiento”, etc., que han ido propagando los consultores. De la complicidad consciente de gurús, consultoras y empresas de tecnología, las empresas se ven amenazadas por dudas importantes sobre si su nivel de tecnificación es el adecuado, si utilizan la tecnología disponible, correcta y eficientemente, si deben invertir más, si existen otras formas de gestionar la tecnología menos onerosas y de menor riesgo, etc.. Influencia horizontal en las empresas: sobre el uso de la tecnología unida a la estrategia. Esa complicidad está fundamentada en la asunción del principio de que las inversiones en TIC producen mejoras de productividad. Séptima observación: en mi conocimiento no existen datos empíricos que demuestren como se producen esas mejoras. Tales mejoras, reales y mensurables, no son única y exclusivamente debidas a la inversión en TIC, sino a la conjunción con otros elementos internos como la organización, el factor humano y el producto o servicio producido, y externos como el atractivo del mercado y la oportunidad. ¿Todas las inversiones en TIC producen esas mejoras, o sólo las que afectan a determinados tipos de procesos? ¿Son esos procesos sensibles únicos o varían con el mercado, la empresa o el momento? ¿Qué elementos deben de ser necesariamente transformados con cada inversión para hacer que sea eficaz? ¿Existe una relación lineal entre la inversión y la mejora de productividad?. Muchas inversiones son exitosas pero otras muchas fracasan porque esos cómplices no dan respuestas precisas a preguntas como esas o, quizá simplemente, por que los tiempos de desarrollo, implantación e integración de las aplicaciones son mayores que la dinámica de cambio de los mercados. Es la cuarta influencia, en las empresas integradoras de sistemas que ayudan a seleccionar las aplicaciones, personalizarlas e integrarlas, y que han sido objeto de integración con consultoras y empresas de tecnología. Se pueden reconocer más influencias, pero las dejaremos para otra ocasión.
30 oct 2015