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Libros: Ignacio Aldecoa
Libros Ignacio Aldecoa "A los que no hicieron la guerra" Dedico esta colabora. ci6n a Ignacio Alde. coa por dos motivos: Por ser el mejor cuentista de la posguerra y porque su trayectoria huma. na recordará a bastantes compa~eros la suya propia. La de aquellos que no hicimos la guerra pero que, entre ocho y quince a~os, contemplamos asombrados y temerosos a. aquella lucha entre hermanos. A los que nacieron después del 36, la prosa de Aldecoa, aparte de recrearles I iterariamente, les mostrará con pinceladas precisas la Espa~a zaragotera y triste de la posguerra, una España que se presenta ante el lector con mayor autenticidad y capacidad de emoción que cualquier documento. Ignacio Aldecoa nace en Vitoria en 1925. Es vasco por los cuatro costados de su árbol genealógico. Su infancia transcurre en esta ciudad y allt cursa sus prime. ros estudios con los maria. nistas, experiencia escolar desastrosa como se refleja en al. guno de sus cuentos. Su temo prano agnosticismo es de su. poner no ayudada mucho a su precaria posici6n en el co. leglo. En esa época, no obs. tante, descubre la naturaleza, los juegos, los deportes, la lectura y, sobre todo el mun. do de la bohemia y de los artistas, formas de vida que trascendlan los estrechos 11. mites de la burguesla vitoriana. Y, a los dicecisiete a~os, va a Salamanca donde se matricula en Filosofla y Letras, aunque su verdadero mundo estaba fuera de las au. las. En 1945 Madrid le atrae, aunque la Universidad de a. quella época era bastante gris y no le interesa mucho, salvo por un grupo de como pa~eros, con parecidas afi. ciones, tales como Fernán. dez Santos, Sánchez Ferloslo, Carmen Martln Gaite, Alfon. so Sastre, su propia mujer a la que conoci6 alll... Carmen Martín Gaite ha. bla de aquellos a~os: "Por Ii. bre, por separado y casi siem. pre por casualided, fuimos tomando contacto los amigos de entonces, según iba pu. dlendo ser, con Sartre, con Hamingway, con Pavese, con Truman Capote, con Ita. lo Calvlno, con Tennessee Williams, con Dos Passos, con Kafka, con Priestley, con Joyce, con Clro Alegria... eran como un rescoldo en torno al cual necesitabamos agruparnos para enlazar con algo, para no sentir que se partía de cero..." En 1952 se casa Ignacio con Josefina Rodriguez, fiel compa~era que le dá una hija y que ha hecho una lúci. da selección de sus cuentos después de su muerte. En este libro Josefina escribe: "En polltlca escapaba a cualquier encasillamiento. Básicamente un hombre de izquierdas, par. tlcipaba en los supuestos ge. nerales de un socialismo avan. zado, pero su independencia feroz y su sentido critico agudizado le hubieran im. pedido afiliarse a ningún partido. Ten ia u n gran amor a la libertad y a la justicia y su solidaridad con al ser humano le llevó a escri. bir de él y de su dignidad. No obstante cuando juzg6 que su nombre o su actitud po. dian colaborar a protester de una injusticia o a remediarla, no vacil6. Y en ocasiones, como sus compa~eros, fué amenazado violentamente o puesto en el blanco de la denuncie pública. Muri6 repentinamente en casa de su amigo Domingo Domingurn, cuando iba a salir al campo a ver una tienta taurina. Era noviembre del 69 y soio tenia 44 a~os... Aunque Ignacio Aldecoa escribió poesla (Todavla la vida, El libro de las algas) y . novela (El fulgor y la sangre, Con el viento solano, Gran . sol), creo que pasará .ha pasado. a las antologlas de nuestra literatura por sus narraciones breves, por sus cuentos. La Espa~a de ia posguerra es el principal pro. tagonista de estos cuentos. A. quella Espa~a vencida, a. brumada por el trauma histó. rico que acababa de sufrir. Aldecoa vé una Espa~a tris. te, fea, dura. Sus personajes se debaten entre el miedo, la miseria, ei temor, la des. esperanza. Pobres gentes de Espa~a, marginados, con la piel en carne viva, con el cara. zón humilde y fatigado. Pero los personajes de Aldecoarealismo soclal?- no tie. nen conciencia de clase, no se rebelan, no piden cuentas a sus padres o hermanos ma. yores. Su grandeza es su hu. milde resignación, su amarga y tierna poesla. El Chato, en uno de sus cuentos dice; "Ni ansias, ni canguelo: sopa de ajo". Quedarse en casa, esa es su ambiente de torerillo. Hay unos seres que des. plertan todo el amor de Aldecoa. Son los vagabundos, los automarginados, los des. prendidos de todo, los ligeros de equipaje, los desclasados. Los contempla con alegre me. lanco I t a: "B ienaventurados los vagos porque solo son egoistas de sol y sombra según el tiempo" El que quiera gozar con la prosa tersa, Impecable de Aldecoa y vivir con los personajes de sus cuentos, de. be buscar los Cuentos Como pletos (Alianza Editorial) con pr610go y exceiente clasifica. clón de Alicia Blelberg. La obra de Ignacio Alde. coa ha sido traducida al alemán, inglés, Italiano, japo. nes, sueco, checo, polaco y rumano. en su ritmo con el menor esfuerzo aperente... Y Antonio Tovar: "Sus cuentos, como" los de los maestros naturalistas, no tienen nada maravilloso, pero lo maravilloso es la atm6sfara en que viven sus personajes, tan real y transparente, por donde viajan de dia o de noche, con solo con lluvia, en el silencio entre el chapo. tea de las conversaciones vulgares del bar". De él ha dicho Dio. nisio Riduejo: "Entre los escritores de su tiempo .de la posguerra. Al. decoa ha sido el gran prosista, el que ha instalado la lengua L. SANCHEZ BI LBAO
30 oct 2015