Artículo BIT
Sobre arte, vinos, viajes, cine... y más
Titulada con un verso de un poema de Paul Valéry (El viento se levanta... ¡hay que intentar vivir!) y producida en el Studio Ghibli, co-fundado por Miyazaki, (‘Ghibli’, como llamaban los italianos al viento que sopla en el Sáhara) que a su vez hace referencia al Caproni CA.309 Ghibli, avión diseñado por Giovanni Caproni que hace de mentor del protagonista, Jiro Horikoshi, un muchacho que soñaba con volar y que se convirtió en el ingeniero aeronáutico que diseñó el caza Mitsubishi A6M Zero, usado en el ataque a Pearl Harbor y considerado el mejor avión de la época, la película alterna dos facetas, la onírica, la de los sueños por conseguir la libertad que supone volar, con campos de verde hierba movida por el viento y cielos azules llenos de nubes de algodón que se deshacen al pasar los aviones, y la real, en tonos ocres y atmósferas funestas, en la que vemos su lucha por construir ese avión y vivir todo lo posible su historia de amor; cara y cruz de una fábula sobre la persecución de los sueños, la llegada del amor y el compromiso: “Escúchame muchacho japonés, los aviones no son una herramienta para la guerra, ni un negocio para ganar dinero: los aviones son hermosos sueños y los ingenieros hacemos realidad esos sueños”. Una analogía entre aviación y animación llena de magia, poesía y ensoñación sobre cómo tecnología y arte van de la mano. “Lo que os voy a contar os parecerá una locura pero tenéis que escucharme: vuestras vidas dependen de ello... Muero a los cinco minutos de pisar esa playa, yo y todos vosotros... Tienes que morir todos los días, ven aquí y te entrenaré”. Liman no quería hacer un film de ciencia ficción pero su adaptación de la novela All you need is kill resulta un interesante, emocionante y divertido videojuego que se vive como si tuviéramos la consola en las manos mientras avanzamos “niveles” junto al sufrido Cage (buenos días, gusano) y la aguerrida Rita (alias ‘El Ángel de Verdún, alias ‘La Cabrona Metálica’) en un combinado de cine bélico, historia de amor, acción (mucha acción), buenas dosis de humor (no precisamente inglés) y mil y una connotaciones de ciencia ficción, todo ello sustentado por dos triángulos, uno estructural conformado por el montaje, la dosificación desde el guión y el creíble diseño de producción y otro personal determinado por la pareja protagonista y el propio director. Para Liman es “una historia de amor en el frente de una guerra de la humanidad contra una raza alienígena. Una guerra de buenos contra malos como fue la Segunda Guerra Mundial, que creo que fue la última en la que estaba claro quiénes eran los buenos y los malos”. Para mí, la constatación de la máxima de Lazarus Long en sus cien vidas: ‘Se vive y se aprende; o no se vive mucho’. Para Adam, desencantado músico ermitaño en Detroit, y Eve, vivaz lectora ahora en Tánger, somos unos zombis: una humanidad degenerada que ha contaminado hasta su propia sangre, un riesgo vital añadido que van sorteando con sendos proveedores de óptima calidad. Para Jarmush ha devenido un film inspirado en Los diarios de Adán y Eva de Mark Twain que, al transcurrir siempre de noche, le hubiera gustado filmar con película convencional pero que por razones de presupuesto ha tenido que rodar en digital aunque consiguiendo un aspecto visual casi equivalente utilizando baja iluminación y lentes especiales. Inicialmente contenía un poco de acción pero cuando fue instado a que tuviera más optó por que no hubiera ninguna: son 123 minutos que transcurren a caballo pausado entre las dos ciudades y en los que música, ambientación y cámara, ya desde los créditos de inicio (con esas letras que intentan girar para acabar convirtiéndose en el giradiscos que nos presenta a los dos distantes amantes para, una vez sabidos dispares, emparejarlos), buscan llevar al espectador hipnotizado hasta el ‘Excuse moi’ que le saca del trance visual y le devuelve a la realidad cotidiana pero sin que olvide lo que una guitarra Fender puede sugerir en Tánger. Una película visual para un estado de ánimo íntimo que se paladea con la sugestión. Cine EL VIENTO SE LEVANTA Dirección: Hayao Miyazaki, 2013 AL FILO DEL MAÑANA Dirección: Doug Liman, 2014 SOLO LOS AMANTES SOBREVIVEN Dirección: Jim Jarmusch, 2013 Atanasio Carpena Martín Cuando vamos de excursión al Pirineo tenemos la idea de visitar pueblos de alta montaña y estaciones de esquí pero hay una serie de pueblos que son parada obligada antes de llegar al Pirineo y que muchas veces pasamos de largo. En esta ocasión os propongo visitar Ainsa. Es una bonita villa del Sobrarbe que está estupendamente conservada y que se sitúa a la entrada de varios valles pirenaicos. En mi caso lo visitamos cuando fuimos al valle de Plan cuya excursión recomendé en un Bit anterior. Nosotros paramos en Ainsa unas horas pero es un destino turístico que bien merece un fin de semana por lo menos. Dar un paseo por sus callejuelas empedradas, visitar las cinco puertas que se conservan de su recinto amurallado, sentarse al sol en algún banco de piedra frente a alguna de sus casonas o contemplar desde su privilegiada situación las vistas que hay del Pirineo son algunas de las cosas que podemos hacer. Pero lo que no debemos dejar de hacer es la visita a su fortaleza, la plaza mayor con sus portales y la iglesia de Santa María. En cuanto a su castillo fortaleza hay que destacar que por su estado de conservación y su amplia plaza de armas tiene ubicados en él tanto el Eco-museo o Albergue de la fauna (gestionado por la FCQ), la Oficina Comarcal de Turismo y el Centro de interpretación del Geoparque de Sobrarbe. Aunque los primeros restos datan del siglo XI o incluso anteriores su disposición actual es de la época de Felipe II. Con respecto a la plaza mayor cabe destacar sus portales que sirven de refugio tanto en días fríos como en calurosos. Por su belleza y encanto se utiliza como escenario de ferias y mercados. Son famosas las fotos de estos portales y yo no me resisto a poner en mi reseña una de ellas. Si escogemos un día apropiado podremos disfrutar del bullicio de la gente paseando junto a las tiendas de recuerdos o bien sentados en una de sus terrazas. A nosotros nos tocó la salida de una boda lo cual aumentó el colorido del entorno. Aunque quizás no parezca lo más apropiado siempre es una muestra del dinamismo de la zona. En cuanto a la iglesia, tiene todo aquello que podemos pedir a este tipo de edificaciones: templo, torre, claustro, cripta y hasta hospital de peregrinos. Bien merece una visita pausada para disfrutar de su arquitectura y sus diferentes espacios. Recogimiento en su interior y vistas inmejorables desde lo alto de la torre. En fin, que si tenéis la oportunidad no dudéis en hacer un alto en el camino para visitar Ainsa. Excursión AINSA: PORTAL DEL PIRINEO Julián Fernández Navajas Vinos En materia de vinos cada bebedor es muy libre, faltaría más, para mantenerse en sus hábitos, o incluso para adoptar una postura despreocupada sobre los vinos que se le ofrecen en comercios, bares o restaurantes, al menos mientras no le disgusten especialmente. Respetando esa libertad yo recomiendo sin embargo una actitud más curiosa en este mundillo que afortunadamente da pie, con su enorme diversidad, a todas las oportunidades imaginables para probar y conocer. Sin necesidad de elevarnos a niveles superiores de curiosidad (literatura, cursos, catas…) pueden apuntarse simples sugerencias para ejercerla de manera corriente y cotidiana. Veamos algunas: –Prestemos atención a las etiquetas. No tanto a su aspecto estético, como a la información que contengan. Parte de esta información puede ser puramente publicitaria (alabanzas, imágenes poéticas, datos familiares o históricos…), pero siempre hay también alguna más ilustrativa. Por ejemplo, es obligatorio indicar el grado de alcohol, y no es lo mismo un vino de 10º que otro de 15º. También si el vino se acoge a alguna denominación oficial de origen o de calidad, y dentro de éstas su tipificación regulada (crianzas, reservas, etc.). Otros datos son fundamentales aunque no siempre aparecen, como las añadas (ojo con blancos, rosados, o tintos “jóvenes” desactualizados), la variedad o variedades de uva, y cualquier detalle sobre características o formas particulares de elaboración. Casar estas informaciones con las sensaciones que se encuentren en el vino y recordarlo es, para mí, la mayor fuente de conocimiento real en este asunto. –Carpe diem, aprovechemos ocasiones. Una muy clara la ofrecen los viajes. No concibo estar en regiones o países con vinos propios y pretender beber sistemáticamente otros. Tampoco estar en países consumidores, pero sin producción significativa, y no explorar el muestrario de vinos del mundo que es frecuente encontrar en sus mesas o estanterías, y más raro en cambio por aquí. –Y, claro está, animarse a variar. No siempre, no arbitrariamente, pero sin miedo. Sin prisas y con pausas. El premio no es sólo saber más, sino sobre todo disfrutarlo. Quien sea curioso, por supuesto. ELOGIO DE LA CURIOSIDAD Manolo Gamella Si ha habido un músico realmente precoz, un músico que haya sido un genio desde su infancia, sin duda se trata de Wolfgang Amadeus Mozart. Nacido en Salzburgo, hijo de un violinista, el pequeño Wolfgang mostraba ya su interés por la música a los cuatro años. Con seis años componía y daba sus primeros conciertos, causando con ello un gran asombro en varios países europeos, a los que viajó con su padre. Gracias a esta precocidad en el inicio de su creación musical, Mozart logró reunir un extenso catálogo de obras durante su juventud, puesto que su vida no fue larga. Murió a los treinta y cinco años, tras una vida nada fácil, ya que tuvo que trabajar al servicio de nobles y prelados hasta que decidió convertirse en músico independiente. Logró entonces un gran éxito, que luego fue decayendo, terminando pobre y olvidado. Además de ser uno de los músicos más apreciados y más escuchados, Mozart es también uno de los más prolíficos en cuanto al número de sus creaciones. Aunque su obra no fue especialmente innovadora, es ingente y se considera excepcional por su perfección y por la variedad de ámbitos y de estilos en los que compuso. La obra de Mozart incluye tanto música instrumental como vocal. Compuso más de 300 obras orquestales y de cámara, incluyendo sus conocidas sinfonías, entre las que destacan en especial las últimas, 38, 39, 40 y 41, que se interpretan con frecuencia. Sus originales conciertos fueron un referente para el Romanticismo. Por otra parte, su catálogo incluye más de 200 obras vocales, además de sus conocidas 23 óperas. Dentro de la variedad de la música de Mozart destaca su dedicación a la ópera. En la época del Clasicismo, Mozart se convirtió en la gran figura de la ópera, logrando crear su propio estilo, integrando las corrientes italianas, alemanas y francesas. Compuso óperas de diversos tipos, entre las que tuvo especial éxito, dentro del estilo dramático, Don Giovanni, que incorpora además un especial tratamiento de la orquesta. Mozart constituye, junto con Haydn, la columna vertebral del Clasicismo, época en la que se establecieron formalmente las estructuras de la música clásica, mediante directrices de composición. Posteriormente, estas normas servirían de referencia para el Concierto y la Sinfonía, además de la mencionada innovación en la Ópera. Por otra parte, la figura de Mozart como primer músico independiente, daría paso a la futura generación de músicos del Romanticismo, encabezados por el propio Beethoven. Es difícil elegir un género determinado para recomendar una grabación sobre Mozart, puesto que su catálogo musical incluye una enorme variedad y cantidad de obras. Hemos escogido una grabación de su música instrumental, que incluye dos de sus últimas sinfonías, la 40 y la 41, y que cuenta con la excepcional interpretación de la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Herbert von Karajan. MOZART, EL GENIO PRECOZ El rincón de la música clásica J.M. Martínez Adrados
30 oct 2015