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Electromedicina: ¿un caso de ignorancia?
Tribuna. Electromedicina: ¿un caso de ignorancia? La revista COMPUTER del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) en su número de Octubre pasado informaba que "... en 1984 en USA los servicios de salud suministrados por la industria han supuesto unos gastos anuales de $ 300.000 Millones, alrededor del 10% del PNB. Esta cantidad es mayor que el presupuesto federal de defensa del presente año fiscal 84 ($ 258.000 M.); mayor que las ventas de alimentos al detalle ($ 190.000 M.) y mayor que todos los gastos en las industrias de la construcción ($230.000 M.). La mayor parte del montante se gasta en los casi 2.000 hospitales..." En los países desarrollados, los gastos de salud oscilan entre el 8% y el 11% del PIB; España con un 6,5% en el año 83 tiene aún un camino por recorrer. Estas dos citas con cifras tan jugosas bastarían para que cualquier mente despierta pensase que éste es un sector con futuro y decidiese apostar por él. Sin embargo una y otra vez los hechos se resisten a ir por el camino de la razón. La Comisión de Bioingeniería quiere una vez más exponer sus opiniones sobre el estado en que se encuentra el mercado y la industria nacional en una parte del sector que mejor conoce: el subsector de la electromedicina. Mercado: Los datos que siguen se refieren a dicho subsector exclusivamente, sin duda el más importante desde un punto de vista tecnológico. Empecemos por unos datos sobre el volumen del mercado español en comparación con otros países. En el año 80, Japón tenía un consumo aparente de 760 M$ y en el año 83 había pasado a 1.128 Millones de U$ con un consumo per cápita de 9.7 U$; en Francia en el mismo período son de 226 M$ y de 281 M. de U$ con un consumo per cápita de 5.2 U$; en España los datos son de 80 M$ en el año 80 y de 95 M.U$ en el año 83, suponiendo esto un consumo per cápita de 2.6 U$, muy lejos de la media de los países del Mercado Común Europeo. Las cifras de USA se sitúan muy por encima de estos valores siendo el consumo per cápita de 16.3 U$, siete veces mayor que el español y triple del que hay en los países de la OCDE. En el mercado nacional, del consumo aparente, la producción llamada nacional fue en el año 80 de 2.112 Millones de pesetas, importando equipos por valor de 10.231 M. de ptas. mientras que en el año 83 la producción fue de 3.200 M. de ptas. con una importación de 13.800 M. de ptas. Faltaría quitar a la producción la exportación, que aunque poca la ha habido, pero decreciendo sensiblemente la contrapartida en divisas. Según las previsiones del PEIN el consumo aparente en el año que corre deberá ser de 18.832 M. de ptas. Si de su cumplimiento o no en el 84 aún no lo sabemos, podemos afirmar que sí lo hizo en el año 83. Industria: Y los datos anteriores sin hilar fino en el concepto de "producción nacional", porque analizando en profundidad nos daríamos cuenta que en producción nacional se incluyen equipos que tienen muy poco de nacional y que en cierto modo encubren importaciones. Los últimos datos del año 83 nos indicaban que el 90% del consumo español se nutre de importaciones. Estos datos son el reflejo de que la industria nacional con tecnología propia tiene una representación bien parca entre otras: Icuatro, Manufacturas Médicas, Bioingeniería, S.A., General Electric Electromedicina (USA) (? ), son de las que puede decirse mantienen actividades de I + D. Mención especial merece el tema de Icuatro porque es ahora triste actualidad y fundamentalmente por un cierto carácter de símbolo. Icuatro con una gestión por muchos considerada desafortunada se enfrenta con tres problemas fundamentales: a) financieros, con fuertes endeudamientos y estrictos análisis de rentabilidad económica por parte del INI; b) falta de producto que vender y c) pérdida de confianza del cliente en opinión de algunos justamente merecida. Mucho tememos que ya Icuatro se encuentre en un irreversible proceso de desaparición. En el BIT núm. 32 ya indicábamos que esta empresa (junto a otras) estaba atravesando momentos difíciles y sólo constatamos ahora que la situación es peor quedando prácticamente sin actividad de I + D. Punto final por tantas ilusiones y recursos financieros, fundamentalmente públicos, depositados en ella. En este panorama desolador en el que pocas espectativas se vislumbran, a excepción del caso de Bioingeniería, S.A. la cual acaba de obtener hace pocas semanas un contrato de la Agencia Espacial Europea (E.S.A.), es de desear que el resto de las compañías del sector mantengan al menos su situación actual. Investigación: La situación en este campo es de verdadera penuria: dentro del sistema sanitario apenas dos grupos con pocos medios humanos (C.P. de Hierro y CE. Ramón y Cajal); en la Universidad una sola cátedra en la ETSIT de Madrid y el CSIC donde sólo se han preocupado del área de la Biotecnología. Todos los investigadores (ingenieros, físicos, médicos, biólogos, matemáticos, etc..) incluyendo los dedicados solamente a tiempo parcial que trabajan en nuestro país en este campo son con toda seguridad menos de 200. Francia alcanza la cifra de 1.700. La influencia que esta ausencia de investigación tiene sobre el sistema sanitario es múltiple pero fundamentalmente en dos aspectos: la dependencia tecnológica en más de un 80% y otra, por más oculta no menos importante, las limitaciones a que se ven sometidas las investigaciones médicas en general por dependencia total respecto a tecnología que, con seguridad, otros investigadores han utilizado con anterioridad. Ingeniería Clínica: Es difícil concebir que haya podido existir un comprador de la importancia del INSALUD (antes de transferencias a las Comunidades Autónomas) que teniendo casi un monopolio de demanda haya influido tan negativamente en el mercado y en la industria nacional de electro-medicina. Para poder entender la actual situación es necesario remontarse a los comienzos de la estructura hospitalaria (el Centro más antiguo de la red, la C.P. de Hierro, celebró su 20 aniversario no hace muchos meses). No se tecnificaron adecuadamente los servicios centrales del antiguo INP, lo que hubiera supuesto una política racional de compras y una gestión adecuada de los recursos; cuando se hace el estatuto de personal no sanitario de los hospitales, entre los técnicos de mantenimiento no se contempló la existencia de técnicos de electrónica para el mantenimiento de la instrumentación. Los dos errores anteriores que pueden ser comprensibles hace 20 años, se han mantenido increíblemente hasta nuestros días. El mantenimiento de los hospitales sigue siendo por ingenieros técnicos que no tienen suficientes! conocimientos en el área de la electrónica, desentendiéndose del problema de la instrumentación (que por otra parte no es de su competencia) y perpetuando una situación de destecnificación (no se confunda la presencia de aparataje con tecnificación) que no se da en ningún país desarrollado y que en definitiva es el causante último de que el sistema sanitario, con un enorme potencial de compra que podía haber influido poderosamente en la creación de un sector industrial de electromedicina con tecnología propia, sigue siendo todavía un sector en el que el desbarajuste es total: ausencia de normalización (las pocas normas que hay las aprueba el Ministerio de Industria en solitario), no hay homologación planificada de equipos, no existe inventario del parque de instrumentación, no se planifican las compras, nadie fiscaliza el mantenimiento realizado por las casas suministradoras, etc., etc., etc. En la Jornada de Trabajo que sobre el tema "Planificación Tecnológica de los Sistemas de Salud en la Estructura Autonómica. Servicios de Ingeniería Clínica se celebró en FUNDESCO el 1o de Marzo y donde concurrieron notables representantes del Ministerio de Sanidad, Industria, Consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas se estudiaron con cierto detenimiento estos problemas y se ofrecieron pautas para ir poniendo remedio a tan catastrófica situación. No podemos negar que parece que los actuales responsables de la Administración son sensibles a esta situación de auténtico desaguisado la cual pretenden enmendar en la medida de lo posible. Se habló de mejorar la gestión de recursos, de fomentar la I + D dentro y fuera del propio sistema sanitario y de coordinar actuaciones con el sector industrial, público y privado. Si ello se acaba plasmando en realidades enhorabuena. Sin embargo pocos días después, en las Orden Ministerial núm. 3573 publicada en el B.O.E. del 5 de Marzo sobre el establecimiento de los órganos de dirección de los Hospitales de la S.S. no aparecía la figura de Director Técnico. De "desaparición" podemos tratar el tema puesto que en los borradores de dicha Orden sí estaba. Y en la Orden Ministerial 3574 los futuros servicios de Ingeniería Clínica (nominación que por ahora damos nosotros ya que el Ministerio de Sanidad prefiere el para nosotros impreciso y poco relevante de Mantenimiento y Seguridad) quedarán adscritos a la dirección de Gestión y Servicios Generales. Mal principio para tan importante tarea que hay que acometer. Desde nuestro punto de vista esto es empezar por no cambiar cosa alguna. La evolución de los hechos en el sector electrónico e informático durante el pasado año 84, muestra que el holding industrial de Telefónica, gracias a los acuerdos firmados con las multinacionales, se configura como el grupo industrial más importante de electrónica profesional. Los acuerdos con ATT la sitúan a la cabeza del desarrollo de componentes en microelectrónica, y el traspaso de SECOINSA desde la División de Electrónica e Informática de INI, junto con el reciente acuerdo con Fujitsu, la colocan en situación de competir seriamente con las multinacionales del sector sobre todo frente a la posible incorporación de España a la CEE.. Sin entrar a juzgar la conveniencia para nuestro país de esta política industrial, el hecho real es que en la actualidad se puede decir que ya está configurado el mapa electrónico y como resultado de estas transformaciones, la División de Electrónica e Informática (?) del INI queda polarizada en las aplicaciones de Defensa. Sabiendo de la importancia estratégica que otros países conceden a la Tecnología Biomédica y el atraso tan enorme que arrastramos en el nuestro, consideramos que sería muy recomendable (y necesario) la adopción de líneas encaminadas a: 1.- Que el INI promueva el desarrollo en profundidad de la Tecnología Biomédica, aprovechando al máximo los recursos tecnológicos de sus propias empresas, reconvirtiendo algunas otras y creando nuevas empresas. ( valen más 4(1 + D) que 1I4-(I + D)l ). 2.- Favorecer la creación de empresas privadas en las Zonas de Urgente Reindustrialización que presenten proyectos dentro del ámbito de la electromedicina (lo cual fue expuesto por el Dr. Calvé, Director del Instituto Regional de Estudios de la Salud y Bienestar Social de la Comunidad Autónoma de Madrid en la Jornada antes mencionada).
30 oct 2015