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Economía en Red: La apremiante revisión de estadísticas e indicadores económicos
Economía en Red La apremiante revisión de estadísticas e indicadores económicos -------------------------------------------------------------------------------- La paradoja no es banal: ¿cómo podemos informarnos del progreso de la Sociedad de la Información? El conocimiento de la evolución de la realidad económica de un país es requisito indispensable para que los diferentes agentes tomen sus decisiones. De esta información depende la capacidad de las autoridades para influir en la economía, la de las empresas para orientar su negocio e incluso la de los particulares para ajustar sus niveles de consumo e inversión. La preocupación por la medición de la economía no es moderna; en diferentes momentos históricos se realizaron censos de población y encuestas agrarias o del tráfico comercial. Pero la creación de un marco coherente de descripción de la actividad de un país (lo que se puede considerar la génesis de las estadísticas contemporáneas) comenzó en la época en la que se asistía al gran cambio producido por la industrialización. Respondiendo a aquellas circunstancias, el tratamiento de los datos estaba dirigido por unas ideas fundamentales que aún hoy dominan: la operación básica es la transformación de materias primas en productos acabados (por supuesto tangibles) puestos a disposición de los consumidores la división del trabajo y de las operaciones se produce entre agentes económicos bien diferenciados: la industria sólo produce bienes industriales, los hogares sólo consumen, etc. se otorga importancia esencial a la industria frente a los servicios el ámbito nacional es el adecuado para la descripción de la economía y de la política económica Este marco conceptual comenzó a resentirse con el rápido desarrollo de los servicios en las últimas décadas. Los problemas se han agravado a medida que las funciones de los agentes se entrelazaban, que los servicios ligados a la información (demasiado inmateriales para poder contarlos) pasaban a constituir una parte importante y creciente de la producción, y que los procesos productivos se internacionalizaban. Qué decir hoy con las TIC desempeñando un papel determinante en la marcha de unas economías abiertas. Y como la contabilidad nacional y los indicadores económicos siguen casi inalterados, la diferencia entre la imagen de la economía que nos dan y la que, creemos, es la real, sigue creciendo. Las TIC en las estadísticas actuales Los sistemas estadísticos nacionales se organizan de acuerdo a una nomenclatura estricta que clasifica la actividad económica en ramas y sectores estancos. Cada elemento unitario está en una "caja" y sólo en una, lo que hace la agregación de los diferentes elementos muy simple siempre que se permanezca en la lógica inicial de construcción del sistema. En España, el Plan Estadístico Nacional 1997-2000 establece una lista de 26 sectores o temas, uno de los cuales es "Transporte y actividades conexas, comunicaciones". A su vez este sector se subdivide en 21 operaciones estadísticas, pero sólo una no se dedica al transporte de viajeros y mercancías: se trata de la "Encuesta de servicios postales y de telecomunicaciones". Ahora que la convergencia es palabra faro en nuestro sector, olvidamos que de siempre las telecomunicaciones han convergido a efectos estadísticos... ¡con Correos! Se trata sin duda de una consecuencia del concepto tradicional de las PTT, pese a que en nuestro país la situación fuera diferente. Si profundizamos aún más y consultamos esta Encuesta observamos que los servicios postales están tratados con preferencia. Y descubrimos que al télex (45 nuevas solicitudes y 1.373 renuncias de abono para un total de 3.568 usuarios en la última Encuesta publicada, que contiene datos de 1997) se le dedican casi el mismo número de tablas que a todo el resto de telecomunicaciones "vivas". Además, la periodicidad de la recogida de información es "irregular" y la desagregación es "nacional", lo que indica que no existen estadísticas para niveles territoriales inferiores a todo el país. En el sector "Otros servicios empresariales, personales y comunitarios" se encuadran la "Encuesta de servicios informáticos" y la "Encuesta de servicios audiovisuales", ambas también insuficientes. La produccción de "Material electrónico" y la de "Máquinas de oficina y equipos informáticos" son dos de los 78 apartados de la "Encuesta industrial de productos". Una reforma necesaria Si la estructura estadística actual ya no permite que las nuevas realidades económicas sean evidentes, la emergencia de la Economía en red la volverá totalmente obsoleta. La buena labor (junto a algún que otro "ejercicio de adivinación") que realizan diversas asociaciones, órganos de la Administración y agentes privados publicando cifras relacionadas con las nuevas tecnologías no basta. Se necesita la visión global de toda la economía que nos dan las estadísticas nacionales pero, claro está, enfocada. Es preciso, pues, desde este momento: crear nuevas agrupaciones que hagan patente la situación de la economía moderna detallar la definición de los servicios buscar soluciones para trazar la frontera inversión-consumo, difuminada ante el incremento de las inversiones inmateriales El resultado final debe adoptar compromisos en aquellas exigencias difíciles de satisfacer a un mismo tiempo: precisión frente a rapidez, ante la aparición de tendencias que se desarrollan con rapidez; exhaustividad frente a confidencialidad, en dominios donde existen actores dominantes poco deseosos de ver sus cifras publicadas; calidad frente a coste de obtención. El precio que habrá que pagar es el de una ruptura en las series cronológicas (salvo costosa duplicidad). Un ejemplo: el Índice de precios de consumo Dedicamos por último una atención particular al que es, sin duda, uno de los indicadores económicos de mayor relevancia. La definición de un índice de precios supone la existencia de una "cesta de la compra" de bienes y servicios de los que se recogen regularmente los precios. En España, está compuesta por 471 artículos divididos en 8 rúbricas; la de Transportes incluye el apartado "Correos y comunicaciones". Aquí identificamos diferentes problemas: aparte de la necesidad de adaptar más velozmente los elementos elegidos a las variaciones del consumo, las hipótesis de estabilidad son seriamente puestas en duda. En efecto, la estructura de la cesta y las ponderaciones (el peso que se otorga a cada grupo de consumo) son fijas durante el periodo de vigencia del Sistema de Índices. Aparte de que algunos grandes apartados son muy poco descriptivos, en la actualidad el Índice tiene base 1992 lo que significa que se remite a la Encuesta de Presupuestos Familiares que finalizó el 31 de marzo de 1991. Hágase un poco de memoria para comparar la parte del presupuesto que se dedicaba a las TIC hace más de ocho años con la de ahora... Por otro lado, la consideración de las variaciones de calidad es muy difícil para los productos que se modifican rápidamente, como en el caso de la informática. Construir un índice de precios de los ordenadores, por ejemplo, es tarea ardua, puesto que las bases de cálculo de mejora de la calidad son múltiples. Ya en 1996, en EE.UU., algunos observadores suscitaron una controversia al opinar que la inflación real es menor que la oficial pues ésta subestima el alza de calidad del conjunto de productos seleccionado. En el futuro, el comercio electrónico hará más difícil el seguimiento del panel de consumo por varias razones: los circuitos de distribución se internacionalizan, se puede comprar cómodamente en el extranjero, y por tanto los precios se vuelven más difíciles de conocer; al mismo tiempo, si la persistencia de precios fijos está puesta en duda por el desarrollo de subastas o de otros mecanismos de adaptación de los precios a la demanda, resultará muy complicado determinar unos valores medios. Si hoy se averiguan los precios en tiendas, quizá será necesario atacar el problema al revés y descubrir de aquí en adelante lo efectivamente pagado por los consumidores, con todas las dificultades asociadas a este procedimiento. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: Nueva economía, nuevo trabajo
Economía en Red Nueva economía, nuevo trabajo -------------------------------------------------------------------------------- Si el interés suscitado fuera un indicativo válido de la influencia recibida, el trabajo debería ser, sin duda, el aspecto más novedoso de la Nueva Economía El trabajo es desde luego un factor de producción, pero, ante todo, es una actividad humana. En tanto que factor de producción, el precio es una variable básica en su utilización. En tanto que fenómeno con múltiples dimensiones sociales, se han de garantizar las condiciones en que se presta y, de manera fundamental, se debe respetar su dignidad. Es esto lo que explica la insuficiencia de los cálculos de rentabilidad que le conciernen y la riqueza de la interacción entre trabajo y TIC. La deslocalización y la flexibilización del trabajo El progreso de las TIC, combinado con una paralela revolución en el transporte de mercancías, está entre las principales causas que han conducido a la globalización de la economía. La disponibilidad en prácticamente cualquier parte del mundo de comunicaciones rápidas, y con calidad y coste razonables, ha permitido la internacionalización de los servicios y la deslocalización de los procesos productivos. Una consecuencia inmediata es la posibilidad de "importar" trabajo. Y no se trata sólo de poderosas multinacionales: empresas de talla media también buscan las mismas ventajas. La carrera por el ahorro en los costes de producción encierra la amenaza de degenerar en una nivelación por lo bajo de salarios y derechos sociales; frente al temor a la pérdida de sus empleos, los trabajadores pueden verse obligados a aceptar condiciones precarias. Afortunadamente, un menor coste laboral no es la única razón para decidir el traslado de una actividad: la cualificación local, la proximidad cultural o lingüística, el clima para los negocios y la situación socio-política general del país son también parámetros importantes. La dispersión de tareas productivas es, quizá, el fenómeno "de portada". Menos llamativo pero más importante es el hecho de que la organización de casi cualquier empresa está progresiva y ampliamente afectada por las TIC, que profundizan en los procesos de automatización y flexibilizan todo su funcionamiento. Esta flexibilidad alcanza a las competencias y las jerarquías, redefinidas hacia estructuras más "planas" como consecuencia de los cambios radicales en los circuitos de información y en las formas de relación. El teletrabajo La definición del teletrabajo no es única. Existen varias modalidades que se podrían considerar como tal: – los teleservicios (fuera de la relación salarial) – el trabajo en equipo y en red, en diferentes sedes – el teletrabajo en sentido estricto (a domicilio, en telecentro o nómada; a tiempo completo o parcial) El teletrabajo supone una alternativa y no una variación respecto al concepto tradicional. Por ello revoluciona prácticamente todas las condiciones de la relación laboral: – La organización del trabajo (el grado de división, las relaciones y jerarquías) se replantea. Se hace necesario codificar totalmente los procedimientos de coordinación teniendo en cuenta, además, que, cuanto más especializadas son las tareas, mayor es la necesidad de proximidad y de sincronización. – A distancia es difícil vigilar algo más que el resultado, por lo que los métodos de control al uso, que abarcan no sólo lo realmente logrado sino también el proceso, han de dar paso a otros centrados en objetivos. – Salvo la remuneración, el resto de incentivos (como la posibilidad de hacer carrera en el interior de la empresa) están muy ligados a la presencia física. Ciertamente, la proximidad de los jefes tiene una fuerte influencia: lejos de los ojos, lejos del corazón... – La empresa como lugar de socialización (cultura de empresa, relaciones personales, representación de los asalariados) depende básicamente de una unidad de lugar. En consecuencia, si bien algunos de los fundamentos de la estructura actual sabrán acomodarse con el teletrabajo, e incluso serán reordenados y mejorados, otros son ampliamente incompatibles con su desarrollo. La barrera puede ser tal que los trabajadores no tengan interés en aceptarlo, salvo que les sea impuesto por circunstancias particulares (traslado o dispersión de la empresa) o por presiones exteriores (congestión urbana por ejemplo). Por lo que se refiere a la modalidad de colaboración esporádica y externa a la propia empresa, se constituye generalmente bajo la forma de subcontrata, lo que suscita no pocas dudas sobre su buen acuerdo con el ordenamiento jurídico: control de las condiciones de trabajo (horarios, cálculo de las cotizaciones), protección social, regulación de los conflictos entre subcontratante y subcontratista... Pese a todo, su desarrollo no ofrece ninguna duda, como una corriente más en el crecimiento del trabajo independiente. Las consecuencias de este proceso son numerosas y van más allá de una mera alteración en la actividad laboral. Así, es evidente que la llegada del teletrabajo (sea del tipo que sea) tendrá efectos sobre la demanda de servicios de telecomunicación y también (aunque quizá no sean tan radicales como algunos plantean) sobre la organización del espacio en general y de las tramas urbanas en particular. Por último se puede intuir la dificultad futura para elaborar las estadísticas de empleo y de paro: si se puede ser contratado en cualquier parte (o en más de un lugar a la vez), será complicado mantener los indicadores actuales de trabajo "nacional". ¿Hacia un aumento del empleo? Las TIC inducen la creación de empleo: – directamente, por las nuevas colocaciones ofrecidas por el sector; – indirectamente, en otras muchas actividades, a través de un aumento de la productividad que se traduce en bajadas de precios o en incremento de la producción; en los dos casos, la demanda crece y el empleo sube. Por otro lado, hay desaparición de empleos: – directamente, a causa de la invasión de nuevas tecnologías (lo que se conoce como "paro tecnológico"); – indirectamente, contribuyendo a los fenómenos de deslocalización y de competencia internacional que afectan a multitud de sectores económicos. ¿La creación de empleo será superior a la destrucción? Aunque ciertos estudios son muy optimistas, el resultado a largo plazo no está claro. En primer lugar, existe toda una serie de situaciones intermedias que se podrían llamar de adaptación y que no se corresponden con verdaderos empleos creados o desaparecidos (pese a que así aparezcan en los recuentos), sino a una especie de reciclaje temporal. Por otra parte, al evaluar los efectos indirectos hay un acuerdo general en la incidencia positiva de las TIC sobre la productividad, pero no en la medida cuantitativa de este impacto. No hay que olvidar que en las últimas décadas la división del trabajo en procesos en cadena (el taylorismo) ha sido una de las fuentes principales de aumento de la productividad mientras que el teletrabajo es fundamentalmente un modelo de trabajo individual. En cualquier caso, algo sí es seguro: los nuevos empleos asociados a las TIC requieren importantes conocimientos específicos, mientras que por el contrario el paro tecnológico afecta sobre todo a los puestos menos cualificados. El teletrabajo, por su lado, exige una mínima familiaridad con las nuevas tecnologías. Y es evidente que la educación continua asegura la versatilidad con que responder a las adaptaciones requeridas. La formación se revela, entonces, como el desafío fundamental para guiar la transición hacia el trabajo de la Sociedad de la Información. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: De financiación de empresas, Bolsas y otras maravillas
Economía en Red De financiación de empresas, Bolsas y otras maravillas -------------------------------------------------------------------------------- ¿Quién, en las últimas semanas, se ha resistido a comentar las asombrosas noticias sobre las nuevas vedettes de las Bolsas? Una primera versión de este artículo estaba ya esbozada hace unos meses. Mientras que entonces datos y ejemplos provenían de publicaciones especializadas, la tarea es hoy mucho más fácil. Basta con dar un repaso al puñado de recortes de prensa acumulado en los últimos tiempos. El fenómeno Terra ha sido en nuestro país el aldabonazo que ha despertado el interés informativo, y se puede decir que popular, por las “empresas del futuro”. Lo sucedido en España no es un caso excepcional. Dos ejemplos: en Italia, y prácticamente en las mismas fechas, la salida a Bolsa de una compañía dedicada a aplicaciones informáticas para la banca batía de largo la marca de Terra provocando similar estupefacción; del Reino Unido, un poco como curiosidad aunque no deje de tener su trascendencia, nos ha llegado la noticia de que la mismísima Reina ha invertido en una sociedad relacionada con Internet. Quizá no son más que anécdotas pero anécdotas indicativas de que en muchos aspectos la transición a la Nueva Economía va a ser más breve de lo que se podía predecir. Los movimientos de capital En determinados servicios, aquellos en los que lo han hecho posible las condiciones jurídicas y técnicas (de forma destacada el progreso de las TIC), la apertura a la competencia internacional ha supuesto una auténtica revolución. Entre ellos, el mercado de los servicios financieros ha sido radicalmente transformado. Las transferencias de capital son mundiales, instantáneas y de cuantía creciente. La mayoría de las actividades financieras se concentran en un pequeño número de plazas que se pasan el relevo a lo largo de las veinticuatro horas del día, dejando a los mercados periféricos una relevancia reducida. No cabe duda de que la confianza siempre ha sido una variable clave. Pero su importancia es hoy extrema. En un mundo virtual de predicciones, los agentes descuentan anticipadamente declaraciones, indicios y sospechas. La aceleración de los flujos provoca bruscos cambios de tendencia realimentados por el comportamiento de los programas que gestionan las transacciones, optimizados casi todos para actuar de forma similar. Esta situación configura un ambiente inestable, pero el aislamiento contra estas reacciones globales no es posible; toda barrera sería ilusoria. Esta ausencia de barreras supone, sin embargo, una ventaja para las empresas, y es que las opciones a las que pueden recurrir para obtener fondos se han multiplicado. La financiación del sector de las TIC La magnitud de las inversiones era considerada una barrera de entrada en el sector de las telecomunicaciones. Evidentemente esto ya no es defendible aunque paradójicamente las necesidades financieras son, si cabe, aun mayores. Ya sea en los procesos de privatización, en la actuación de los operadores surgidos tras la introducción de competencia o en la apuesta por nuevos negocios u opciones tecnológicas incipientes, las cantidades que se manejan son colosales. Las condiciones no son muy diferentes en la informática o el audiovisual, ni en general para las empresas que se ocupan de dar forma y contenido a Internet. Y todo ello potenciado por las operaciones de concentración intra e inter sectores que se anuncian con profusión. ¿Cómo es posible afrontar unos proyectos tan ambiciosos en entornos cambiantes en los que subyacen un sinnúmero de incertidumbres tanto tecnológicas como económicas o reglamentarias? La respuesta tiene mucho que ver con el cambio profundo y acelerado en la percepción de cuáles serán las claves del futuro de la economía. A principios de los noventa no era infrecuente oír voces que dudaban del éxito de demasiadas privatizaciones simultáneas y preveían una “necesaria” bajada del precio cuando el dinero disponible para el sector se hubiera agotado en las compras más atractivas. No sólo no ha sido así sino que hoy tanto los grandes gestores del ahorro como los pequeños inversores individuales están ávidos de cualquier acción vinculada a las TIC. Como además quienes están apostando por estos valores logran suculentas e inmediatas ganancias, la acogida de las próximas colocaciones se promete clamorosa. Aunque convendría no olvidar que una parte importante de esas subidas es debida precisamente a la escasez de acciones de este tipo de compañías, la capacidad para atraer recursos de todo proyecto que tenga visos de arañar una parte del negocio futuro parece asegurada. Nuevos Mercados en Nuevas Bolsas La capitalización creada por las empresas del sector de las TIC es impresionante y representa un porcentaje continuamente creciente del total bursátil. El desembarco de estos valores en los índices selectivos de los diferentes mercados marca la confirmación de su pujanza y la consolidación de su credibilidad. Paradigma de los nuevos tiempos es lo ocurrido en octubre pasado cuando se incorporaron al índice Dow Jones las cotizaciones de Microsoft e Intel desbancando a empresas tan emblemáticas de la era industrial como Chevron (petróleo), Goodyear (neumáticos), Sears (grandes almacenes y venta por correo) y Union Carbide (química). Las bendiciones actuales no deben ocultar que estos valores han sido siempre considerados, no sin razón, peligrosos y volátiles. Con dificultades para adaptarse a los mercados tradicionales, su introducción en Bolsa ha requerido una flexibilización de los rigurosos criterios al uso, lo que se produjo mucho antes en Estados Unidos que en Europa. El Nasdaq, mercado financiero especializado en el capital-riesgo de la Bolsa de Nueva York, inició su andadura en 1971 permitiendo desde entonces que los fondos privados lleguen a las innovadoras empresas nacientes. Así, mientras que casi la mitad de las sociedades que se estrenaron en Wall Street en 1999 eran “empresas Internet” y el dinero a ellas destinado se ha multiplicado por cinco respecto al año anterior, en Europa se sigue recurriendo en buena medida al subsidio para fomentar la inversión y la puesta en marcha de proyectos tecnológicos. En efecto, las Bolsas europeas han tardado demasiado en conceder a los inversores la oportunidad de asumir mayores riesgos. El Easdaq, primera réplica al Nasdaq, se estrenó en Bruselas el 30 de septiembre de 1996. Posteriormente se han creado, entre otros, el Nouveau Marché de París, el Nuovo Mercato de Milán o el alemán Neuer Market. El Ministerio de Economía y Hacienda de España ha aprobado a final de año la creación del “Nuevo Mercado”, en el que cotizarán las “empresas tecnológicas” con alto potencial de crecimiento pero también de incertidumbre. Aunque la legislación anterior ya contemplaba que algunas compañías que no cumplieran todos los requisitos podían cotizar, los criterios de lanzamiento en este mercado son más laxos. Por ejemplo, la premisa de obtención de beneficios podrá obviarse si la empresa se compromete a informar sobre la evolución esperada del resultado en los ejercicios venideros. Especulación, expectativas, esperanzas Las cotizaciones de ciertas empresas dejan ciertamente atónito si se comparan con su cuenta de resultados. ¿Es justificado comenzar a sentir cierto vértigo? Desde luego, un analista tradicional, preocupado por el dividendo, encontraría muy poco razonable que una compañía con escasos recursos propios, facturación aún modesta y pérdidas sistemáticas incluso a medio plazo alcance un valor en el mercado muy superior al de saneadas empresas tradicionales. La razón de tal contradicción es que los parámetros que comienzan a usarse para tasar las sociedades no tienen mucho que ver con los clásicos. No importa el beneficio actual ni saber en qué cuantía será repartido sino que se valoran promesas de rentabilidad a largo plazo, expectativas. Expectativas de acertar con la empresa que transcurrido un tiempo se hará con una porción de la tarta, proporcionando entonces fabulosas ganancias. Aun admitiendo lo anterior, creemos que en muchos casos hay sobreestimación, lo que podría degenerar en fragilidad del sistema. Parte de estos incrementos prodigiosos son debidos a una burbuja especulativa y en algún momento sufrirán severas correcciones. Sólo algunas de estas empresas van a dominar sus mercados en el futuro y muchas no sobrevivirán. No se debería pasar tampoco por alto que cinco de los casi 5.000 títulos que cotizan en el Nasdaq aglutinan una tercera parte de los intercambios. El brillo de las estrellas puede impedirnos ver las zonas de sombra. Sin embargo, los inversores parecen tener una fe ciega en todo lo relacionado con las TIC, esté o no respaldado por un plan coherente. En ocasiones, el modelo de negocio es precisamente salir a Bolsa y conseguir los recursos para poder crecer. Pero nadie puede estar seguro de quién será el triunfador dentro de unos años y, por tanto, se apuesta por todo para no quedar fuera de nada. La consigna es tomar posiciones en el sector; el precio parece un problema secundario. Y es que nadie quiere dar la espalda al futuro. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: dinero y sistemas de pago electrónicos
Economía en Red dinero y sistemas de pago electrónicos -------------------------------------------------------------------------------- Los conceptos no cambian. Pero sí la forma de entenderlos y manejarlos. También aquellos aparentemente tan inmutables como los referidos al dinero El dinero intangible hoy Son tres las modalidades que el "dinero de plástico" tiene en la actualidad: – mecanismos de acceso con seguridad a las cuentas bancarias – mecanismos de post-pago, que ofrecen al comprador un crédito de un montante limitado – "depósitos de efectivo", como los monederos electrónicos, que se vacían con las compras pero pueden recargarse periódicamente Y tres son las funciones fundamentales que lleva a cabo el dinero: – unidad de cuenta, en la que se miden los precios de bienes y servicios – medio de cambio, aceptado para realizar los pagos en las transacciones evitando el trueque – reserva o depósito de valor, pues es una forma esencial de mantener riqueza Frente a la situación de dominio del dinero "tangible", la difusión de los sistemas de pago electrónico no ha cambiado la manera en que se cumple la primera de estas funciones pero sí que afecta, claramente, a la segunda y, en menor medida, a la última. En efecto, el uso del dinero electrónico como medio de pago aumenta gradualmente, disminuyendo la necesidad de efectivo y volviendo el dinero "invisible". Esto a su vez repercute en el carácter de depósito de valor, pues la razón por la que se mantiene parte de la riqueza en efectivo en vez de invertirla en activos rentables es la posibilidad de obtener en el acto cualquier mercancía. La facilidad para pagar con tarjeta (que incluso puede conceder un crédito inmediato) rebaja, evidentemente, la demanda de numerario. En cualquier caso, todos estos mecanismos son gestionados por bancos u organismos emisores de tarjetas y están estrechamente controlados por las autoridades monetarias, tanto en lo que se refiere a las normas (seguridad, "programas propietarios") como a su incidencia en las políticas monetarias. Se dirigen, además, hacia transacciones de cuantía suficientemente elevada como para que el coste asociado a la seguridad sea aceptable. ... y en un futuro próximo ¿Cuáles son las novedades que se prevén? Es obvio afirmar que la utilización del dinero electrónico progresará bastante más allá de su situación actual. Pero el avance fundamental no es cuantitativo sino cualitativo. Así, uno de los retos pendientes es su extensión a las pequeñas compras para lo que es necesaria la aceptación por vendedores y consumidores de los monederos electrónicos. Monederos que en el futuro, como el resto de tarjetas físicas, serán espiritualizados en una clave asociada a algún dispositivo tal como el teléfono móvil. Pero sobre todo es la irrupción del comercio electrónico la que implica nuevas condiciones: multiplicación de los actores que participan en los intercambios, utilización de redes en principio inseguras, predominio de operaciones de importe pequeño y que, además, con frecuencia son transnacionales. Y nadie está dispuesto a parar sus estrategias esperando una respuesta unívoca que calme todas las inquietudes. Los "cibervendedores", para desarrollar sus negocios, tienen interés en la creación e impulso de nuevos mecanismos, con tal que sean capaces de inspirar confianza a sus clientes, asegurando la seguridad y la facilidad de las compras. Hay por tanto un riesgo de disgregación del sistema. Esta disgregación está hoy de algún modo presente con la desigual aceptación de las tarjetas bancarias. Pero este fenómeno se amplificará en los pagos en Internet. Los sistemas paralelos al "circuito oficial" no son difíciles de poner en pie. Llevado al límite, esto podría afectar incluso a la primera de las funciones que asignábamos al dinero (la de unidad de cuenta). Aunque su importancia no debería ir mucho más allá de la anécdota es posible inventar un dinero, como lo muestran algunas experiencias de grupos de particulares europeos (que utilizan su propio dinero para intercambiar, por ejemplo, servicios domésticos), ahora trasvasadas a la red. Cualidades básicas como la universalidad, la estabilidad y la seguridad no están garantizadas en el desarrollo anárquico de medios de pago electrónicos en competencia. Se haría necesaria entonces una reglamentación que obligara a los diferentes actores a respetar exigencias mínimas de control y de fiabilidad, lo que evidentemente es tarea tan ardua como todas las relacionadas con el establecimiento de una regulación global. Incidencia en la política monetaria Los bancos centrales ponen en circulación el dinero legal, billetes y monedas, cantidad que luego es multiplicada por la actividad de los intermediarios financieros que crean dinero bancario cuando prestan sus excedentes (depósitos recibidos menos la parte asignada a reservas). Sin embargo, las autoridades monetarias tienen mecanismos para controlar los márgenes de fluctuación de la cantidad total de dinero de acuerdo a las directrices de política monetaria que deseen seguir. Ese control de la oferta monetaria se vuelve complicado con el desarrollo de los servicios en red porque no es aventurado predecir que en breve cualquier comprador podrá obtener instantáneamente créditos de un banco extranjero o de un agente independiente. La propia definición de la oferta monetaria (las partidas que en ella se incluyen) necesitará una revisión. Análogas perturbaciones recaerán sobre la velocidad de circulación del dinero (dada por indicadores de tipo Producto Nacional Bruto dividido por la Oferta monetaria): la aceleración de las transacciones debería conducir a su aumento, pero se trata de una hipótesis por verificar. La reacción de los bancos Finalmente, el impacto sobre los bancos será también (está comenzando a ser) muy importante. La competencia internacional obligará a los establecimientos bancarios a modificar sus comportamientos; el incremento de operaciones en línea o a distancia alterará su papel de intermediación, sus márgenes y por tanto, su rentabilidad. Se arriesgan asimismo a perder lazos privilegiados con sus clientes, a los que resultará mucho más fácil servirse de varios agentes financieros al mismo tiempo. Todas estas novedades, en fin, podrían sugerir objeciones sobre su capacidad para financiar la economía. Pero los bancos no son impotentes frente a esta evolución. Son parte involucrada en el desarrollo de los nuevos sistemas de pago y participan en acuerdos sobre normas comunes. También están entre los primeros en beneficiarse de las ganancias de productividad que las TIC conllevan. Y además es la banca tradicional quien controla el desarrollo de la banca virtual, que comienza a dar el salto adelante. En una primera etapa, los bancos han estado presentes en Internet de una manera cautelosa, casi esperando acontecimientos. En general, el nuevo canal se ha venido considerando una parte complementaria del negocio fundamental desarrollado en la red de oficinas y se ha dirigido a unos clientes con unas características concretas. Pero ya comienzan a observarse los primeros movimientos serios hacia una nueva estrategia más ambiciosa. Entre ellos, diversas alianzas con empresas de las TIC. Alianzas que suman valor y potencialidades y, a la vez, evitan supuestas rivalidades pues no es descabellado imaginar que aquellos que tienen la llave del comercio en red decidieran añadir valor ocupándose también de organizar las transacciones. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: ¿Por la senda del crecimiento sostenido?
Economía en Red ¿Por la senda del crecimiento sostenido? -------------------------------------------------------------------------------- En algo sí estamos de acuerdo todos los que intentamos ejercer de aprendices de adivino del futuro económico: la absoluta dependencia de ese futuro respecto de las TIC TIC y desarrollo Que el crecimiento y la prosperidad económicos pasan necesariamente por explotar el potencial de las TIC ya casi nadie se atreve a ponerlo en duda. Intentar demostrarlo sería insistir en los argumentos previos con que justificamos la existencia de una sección llamada Economía en Red. La condición clave de las telecomunicaciones o de la informática fue ya constatada hace algún tiempo. Son clásicos, por ejemplo, los estudios que correlacionan extensión de la red telefónica y desarrollo. Lo que sí es nuevo es la asunción de tan indiscutible papel protagonista. No es sólo que el peso relativo del sector de las TIC aumente progresivamente, con cifras de crecimiento que superan claramente a la media del producto nacional. Es que, lejos de radicar su valor en ser una rama destacada de la economía, son tecnologías portadoras de un cambio que se difunde por todas partes, alterando los modos de actuar y producir hasta el punto de convertirlas en indispensables. Por ello, las inversiones en nuevas tecnologías tienen un efecto multiplicador sobre el crecimiento global. Tal influencia es difícilmente cuantificable en el estado actual de las estadísticas económicas aunque no es infrecuente que se aventuren medidas de su contribución. Se alegan efectos directos y otros relativos como los aumentos de productividad inducidos. Los que comparten las teorías del "crecimiento endógeno" hablan incluso de impulso de la evolución económica de largo plazo a través de rendimientos crecientes y externalidades positivas; con estas consideraciones su impacto sería todavía más acusado pero a la vez casi inconmensurable. Un ciclo dependiente de las nuevas tecnologías Si la salud económica se vuelve dependiente del crecimiento de las TIC, se puede pensar que éstas le transmitirán sus características y que, por consiguiente, los ciclos generales dependerán de sus fluctuaciones, tomando el relevo como locomotora de la economía de la construcción o del automóvil. Y como, especialmente en la informática, los precios bajan continuamente, la inmediata aseveración de los tecnooptimismas es que la inflación pronto será un problema del pasado. Corolario: una economía sin inflación permitirá un crecimiento estable y continuado. El mensaje se apuntala con cada comunicación de datos de la economía puntera en el tránsito a la Nueva economía, la estadounidense, que batió marcas en el último trimestre de 1999 para completar un decenio de constante expansión no conocido desde la feliz década de los sesenta. ¿Eso quiere decir que el modelo de crecimiento basado en las TIC será un modelo sin recesiones? Efectivamente, los niveles de utilización de algunos servicios de telecomunicación (en especial el teléfono) son históricamente estables o crecientes. En particular, el poder antioscilante de las TIC se basaría en el empuje del consumo final de los hogares (que se ven "obligados" a abonarse a la telefonía móvil, a la televisión de pago, a un proveedor de acceso a Internet...), ya que representa una fracción fundamental del PIB y es especialmente estable a nivel agregado. Sin embargo, no en todos los casos es así. Los semiconductores, por ejemplo, sufren altibajos muy acusados que se corresponden con las diferentes fases del desarrollo de cada generación de productos y que se propagan a las compras de bienes de equipo. De hecho, se intenta escapar de la parte descendente de los ciclos acelerando el proceso de obsolescencia técnica de equipos y programas. Nótese que la diferencia con el ciclo económico tradicional es muy importante: las mutaciones tecnológicas decisivas no son naturales, exteriores al sistema económico; vienen del interior del sistema, son queridas y a veces forzadas. Los razonamientos tecnooptimistas no toman tampoco en consideración la voluntad de los clientes, que tienen al menos la posibilidad de posponer sus compras, ni la aparición de fenómenos imprevistos, como lo demuestra el ejemplo del "efecto 2000". Tampoco el comportamiento de montaña rusa de las empresas del sector en las últimas sesiones bursátiles parece el mejor ejemplo de estabilidad. Además, lo que es aún más importante: primacía no significa exclusividad. El resto de factores que los economistas han venido apuntando como responsables de las movimientos cíclicos no han desaparecido de repente y, claro está, mantienen su influencia. La conclusión más razonable es, por tanto, que no estamos ciertamente inmunes a la aparición de inestabilidades susceptibles de precipitar las economías hacia la recesión e incluso hacia la crisis. TIC y subdesarrollo Suele sucedernos a los que vivimos entre los "privilegiados" que olvidamos la existencia del lado oscuro. Todas las afirmaciones ampulosas esconden su reverso. Estando conectados se nos prometen oportunidades fantásticas de negocio y de progreso. Ya, pero... ¿si no se está y no hay el menor indicio de que se vaya a estar? La amenaza no es sólo para los olvidados por la fortuna que aún hoy tienen en sus territorios densidades telefónicas inferiores a uno, sino también (en otra magnitud, cierto) para las zonas "no rentables" de los países prósperos. La introducción de competencia en el sector de las telecomunicaciones parece la fórmula mágica para que las infraestructuras de telecomunicaciones se desarrollen por doquier. Pero, dadas las diferentes realidades y necesidades de los más pobres, ¿también ellos serán tocados (bendecidos) por la mano invisible del mercado? ¿La exportación sin adaptación de los modelos de reforma válidos para los países desarrollados dará los mismos resultados? ¿Cuáles son los incentivos para invertir allí? La necesidad de encontrar la vía para incorporarse al progreso (y el fracaso en lograrlo) es una constante en muchas regiones. Pero su situación es ahora, si cabe, más acuciante. En una economía global y relacionada, los agujeros de la red no serán más que eso, puro vacío. Además, el crecimiento económico es sólo una parte de lo que se entiende por desarrollo. Y el riesgo se extiende a la pérdida de las oportunidades educativas o sanitarias que la Sociedad de la Información nos anuncia. En resumen, la división entre los bautizados info-ricos y los info-pobres parece que pueda ahondar aún más las ya abismales diferencias. Diversos organismos internacionales reconocen la gravedad de las deficiencias en el acceso a la tecnología, que se mezclan con la falta de formación para sacar partido de la disponible. La Oficina de las Naciones Unidas para el Desarrollo nos ha mostrado cómo las infraestructuras de comunicación son tan indispensables como las carreteras. El Banco Mundial ha puesto el acento sobre el crecimiento de la competitividad de los países menos avanzados que posibilitaría el comercio electrónico... Pero todo esto ya lo sabíamos. Lo que no tenemos tan claro es cuáles son las respuestas que se están dando para combatir esta situación. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: El ocaso del Estado omnipresente
Economía en Red El ocaso del Estado omnipresente -------------------------------------------------------------------------------- Puesto que hablamos de una nueva economía ¿tenemos que hablar de un nuevo papel del Estado? Estado y economía Alcanzar un desarrollo sostenible y compartido es (debe ser) un objetivo primordial para todo Estado. La promoción de la prosperidad económica general no puede olvidar la defensa de aquellos valores que la propia sociedad estima (protección de los grupos vulnerables, equidad territorial, respeto del medio ambiente, conservación del patrimonio cultural...). Por ello, la intervención pública en la actividad económica no se limita a crear condiciones que favorezcan la bonanza económica sino que se extiende a la provisión de bienes y servicios, a la inversión en infraestructuras o a la redistribución de la renta. Generalizando, todos los instrumentos de que se sirve el Estado para alcanzar sus propósitos pueden agruparse en dos grandes categorías de actuación: el establecimiento del marco jurídico-institucional en el que se desarrolla la actividad económica y el diseño de un entorno de políticas económicas no distorsionantes y estabilizadoras (tradicionalmente divididas a su vez en fiscales y monetarias). La importancia de estas funciones es tal que convierte al sector público en agente fundamental de la economía. Sin embargo, sin que casi nadie ponga en duda la necesidad de una participación activa del Estado, la traducción práctica de esa misión puede generar muy diferentes grados de control e intervención. En el transcurso del último siglo el peso que lo público acumulaba ha aumentado gradualmente, alcanzando un nivel nunca antes conocido. Pero ¿se mantiene esa tendencia hoy? Un Estado menguante Voluntad y necesidad se mezclan para concluir que la función que el Estado tiene que asumir es muy diferente de la que venía desempeñando un par de décadas atrás. En efecto, los vientos políticos del liberalismo, que soplan en todas direcciones, preconizan la disminución deliberada de la importancia del Estado en la economía. Simétricamente a las teorías que justificaban en los fallos del mercado la intervención del Estado han aparecido otras que justifican el reavance del mercado en los fallos del sector público (intervencionismo agobiante, elevado nivel de la deuda pública, problemas de corrupción, interferencia de intereses particulares, anquilosamiento de los monopolios tradicionales). La convicción de que la libre actuación de la competencia es el medio más eficiente para la provisión de cualquier bien o servicio ha animado una oleada de procesos de privatización y liberalización. Frente a este criterio, en gran parte político y por tanto sometido a revisión, aparece un factor ineludible, y por ello más importante, que es la necesaria adaptación al nuevo escenario promovido por la revolución de las TIC y por los procesos de globalización. Las decisiones de los Estados se ven cada vez más influidas por los acontecimientos mundiales y los acuerdos internacionales. De un lado, la participación en la economía mundial dificulta las posibles arbitrariedades gubernamentales y somete las políticas monetarias y fiscales a un examen mucho más riguroso por parte de los mercados financieros. Pero también limita las posibilidades de acción, reduce la capacidad para gravar la riqueza y hace que los países sean más vulnerables a conmociones relacionadas con los precios externos o con desplazamientos desestabilizadores de los flujos de capital. Además, aunque el Estado todavía puede definir las políticas y normas aplicables a quienes están dentro de su jurisdicción, un problema añadido es precisamente marcar e impermeabilizar esa frontera, que se vuelve cada día más difusa y por tanto más difícil de controlar. Sin embargo, los cálculos a priori sobre la conveniencia o no de incorporarse al tren del cambio son inútiles: la decisión de quedar la margen no es que no sea sensata, sencillamente no es posible. La fiscalidad La actividad económica profundiza en el camino de la deslocalización de los procesos productivos. En cambio, la mayor parte de los impuestos tienen una base territorial: es porque una operación de valor determinado se realiza en un lugar concreto por lo que se le aplica cierto impuesto. El concepto queda obsoleto frente a un comercio que no conoce fronteras. Los sistemas impositivos y la normativa para la inversión deben responder progresivamente a los parámetros que impone una economía mundializada. El ejemplo más evidente: la mayor parte de las compras electrónicas son importaciones. En estas condiciones, ¿qué imposición aplicar y según qué modalidades? ¿Cómo resolver la situación extrema en la que en una misma operación de escaso valor pueden no coincidir los lugares de producción, venta, compra, entrega y consumo? Para el comercio electrónico es muy fácil decidir el traslado de operaciones a lugares especialmente favorables desde el punto de vista fiscal, especialmente si las diferencias impositivas se utilizan como arma comercial. Por ello, las respuestas domésticas no son válidas. Cualquier solución que aspire a ser respetada necesita una conciliación de intereses. Las primeras conferencias supranacionales dedicadas al tema (como las desarrolladas en el seno de la OCDE) han llegado a los compromisos iniciales de aplicar el sistema impositivo del "lugar de consumo" (estando a cargo del expendedor recaudar el impuesto y transmitir la cantidad al Estado beneficiario, lo que dará no pocos problemas prácticos) y de no crear nuevos tipos de impuestos específicos. Sean cuales sean las etapas de transición, el resultado final debería conducir a una convergencia de las tasas impositivas a escala mundial. Similares adaptaciones necesitan los impuestos referidos a actividad (generalmente impuestos locales) que van a ver igualmente transformados sus fundamentos tradicionales. El teletrabajo, y más ampliamente el desarrollo de estructuras del género "empresas en red", puede repartir las tareas por todo el territorio nacional, o fuera del mismo. Un tercer problema surge de la desmaterialización de los intercambios. Encarando el futuro relevo para los impuestos sobre "bienes tangibles", se ha alentado bastante la idea de una "tasa bit", tasa sobre la cantidad de bits intercambiados en las comunicaciones. Sus defensores argumentan que se trata de un impuesto universal, fácil de comprender, que permite luchar contra la "polución" y la congestión informativas, y que podría servir de soporte a un reglamento de los derechos de propiedad intelectual. Pero esta nueva fuente fiscal tiene no pocos problemas: su puesta en práctica es difícil (¿la compresión sería evasión fiscal?) y probablemente el coste de recaudación sería elevado. Pero sobre todo su base imponible no se fundamenta en un valor económico, lo que induce distorsiones impositivas entre productos y circuitos de distribución. Y por si fuera poco es una doble imposición de los intercambios electrónicos, mientras que lo que se persigue es promoverlos. El Estado suministrador La relevancia del Estado como productor directo de bienes está decayendo. Las presiones privatizadoras han llegado incluso a aquellas actividades en que su actuación parecía haber sido satisfactoria y, en consecuencia, la cartera de participaciones industriales ha adelgazado drásticamente en la mayor parte de países. Sólo las situaciones de ausencia de mercado, o de deficiencias graves en su funcionamiento, parecen justificar en el pensamiento dominante actual la visión del empresario público. Pero el Estado sigue siendo un gran proveedor de servicios. En algunos soporta la competencia del sector privado (educación, sanidad), otros corresponden a "regalías" (defensa, orden público, diplomacia). En todos los casos, el Estado (como cualquier organización que sepa obtener rendimiento del uso masivo de las TIC) va a beneficiarse de progresos en la productividad que se convertirán en ahorros en los costes y mejora en los servicios ofrecidos. Un mayor dominio de los flujos de información ha de generar procesos más rápidos, simples y ajustados a cada necesidad. La educación es ya un gigantesco campo de experimentación. Pero también se esperan resultados brillantes en la gestión de la sanidad (con la introducción de tarjetas de salud individuales), en la difusión de la información gubernamental o en el contacto con la Administración (a través de la tramitación telemática de formularios). Las políticas correctoras La liberalización de los movimientos de capital ha originado casi de inmediato una amplia internacionalización de los mercados financieros. Los flujos se mueven en cantidad y con velocidad crecientes. Las enormes magnitudes implicadas impiden a los Estados reaccionar eficazmente frente a variaciones bruscas del mercado. Pero también aquí, como ya habíamos advertido de forma general, es imposible quedar al margen de los sistemas financieros globales. No se puede actuar contra corriente y, por ello, asistimos a una coordinación (incluso mimetismo) en los movimientos monetarios. El resultado es que las autoridades nacionales han perdido en gran medida la independencia en el control de su política monetaria. Por el lado fiscal, esta mencionada facilidad para los movimientos de fondos, y en general la mundialización de la economía, otorgan a los contribuyentes un amplio margen para expatriar sus actividades, sus ingresos y sus fortunas. Unido a la ya comentada necesidad de redefinición de los impuestos, no es difícil imaginar futuras dificultades recaudatorias. Aun obviando tal problema, la acción presupuestaria sobre la actividad económica de tipo keynesiano pierde eficacia en situación de mercados globales. Parece que a largo plazo sólo las políticas coordinadas a escala internacional serán capaces de generar efectos significativos. Consecuentemente, sin que se pueda afirmar que la política económica se vuelve inoperante sí que es cierto que las opciones de maniobra se han reducido y que continuarán haciéndolo. Regulación y promoción El que se reduzcan las posibilidades de intervención directa sobre la economía, no significa la renuncia a alcanzar los objetivos. El Estado mantiene su poder para lograrlos de manera indirecta. El diseño del marco jurídico-institucional no sólo sirve para obligar o prohibir; también se puede emplear para favorecer, inducir o desalentar. Desde luego no descubrimos nada nuevo, la legislación rara vez es neutra, pero sí que se debe hacer notar que, ante la debilidad de las otras herramientas, la regulación pasa a asumir una importancia crítica. Un magnífico ejemplo es la actuación pública en la promoción de la Sociedad de la Información. La veremos en el próximo número así como, en general, un análisis más detallado del comportamiento de este nuevo Estado impulsor. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: El ascenso del Estado impulsor
Economía en Red El ascenso del Estado impulsor [Resultados de la Conferencia Mundial de Radiocumunicaciones (CMR-2000)] -------------------------------------------------------------------------------- El Estado no dejará de ser esencial en el desarrollo económico y social, ya no tanto como agente directo sino como promotor y elemento catalizador UN ESTADO REGULADOR De acuerdo a la concepción tradicional, el Derecho debe encargarse de regular los nuevos fenómenos sociales cuando estos han alcanzado una cierta notoriedad y pueden considerarse suficientemente consolidados. Esta visión conservadora, y por tanto algo rígida e incluso inmovilista, se compagina mal con una nueva era en la que la velocidad del cambio con la que aparecen y se desarrollan realidades inéditas es una de las características básicas. Ello exige del legislador una labor más activa y una vigilancia continua, so pena de dejar en la alegalidad aspectos importantes de las relaciones sociales. Todo esto, claro está, sin que pueda bajarse la guardia en la observancia de los principios de seguridad en la elaboración de las normas, lo que implica el respeto de trámites y plazos rigurosos. El reto no ha sido aceptado sino que aún se va más allá. El ordenamiento jurídico no es neutral y desde el momento en que se ocupa de cualquier materia configura la manera en que esa realidad se desarrollará en el futuro. Es imposible separar del Derecho positivo la carga política implícita en la acción del legislador. Pero es más frecuente que, sin esperar al afianzamiento del fénomeno, la regulación se adelante con la intención de moldear en la manera preferida (optando por una de las alternativas fomentando, desalentando) esa realidad incipiente que se advierte importante. En consecuencia, la liberalización de muchos sectores no se ha visto acompañada por la paralela y esperada desregulación sino por una auténtica rerregulación. Regulación que pretende asegurar en la medida de lo posible, que la reforma acarrea los resultados queridos y no otros. Y que si es necesario se adapra y corrige en función del rumbo de los acontecimientos. Paradigma es el caso de las Telecomunicaciones. Una secuela de la liberalización es la edición de voluminosos códigos que reúnen la legislación del sector seguidos por no menos extensas monografías dedicadas a su exégesis. Materiales que padecen el dinamismo del proceso recien llegados a las estanterías, algunos capítulos ya necesitan una reforma y en otros se discute cuál será su periodo de validez. Con el agravante de que, en breve, ni siquiera el título (las telecomunicaciones como parcela aislada) será correcto. La nueva ordenación necesita tomar en consideración la convergencia de servicios y sectores y de hecho la reforma ya se ha planteado. Dos son los límites a esta frenética producción normativa. En primer lugar, orientar o dirigir no puede derivar hacia un intervencionismo excesivo. El mercado debe ser el mecanismo fundamental que asigna recursos. Bien es cierto, no obstante, que incluso los más fervientes defensores de la libre competencia son conscientes de la complementariedad de Estado y mercado: aquel es esencial para sentar las bases intitucionales que requiere el buen funcionamiento de este. Y desde luego tampoco es admisible la disctecionalidad. La credibilidad de los poderes públicos, la coherencia de sus políticas, y la neutralidad y transparencia en su aplicación pueden ser factores tan importantes como el propio contenido de las normas. UN ESTADO INCITADOR Ya hemos insistido en la progresiva debilidad, en el futuro irrelevancia, del Estado proveedor. Con la independencia de opciones políticas, los gobiernos son en gran medida incapaces de financiar ambiciosos proyectos industriales o de construcción de infraestructuras. Pero pueden facilitar que los inversores privados se encarguen de ello creando un marco institucional y legislativo adecuado. Es más, no es sólo un posibilidad: es una exigencia. La prestación de servicios sociales y el desarrollo de infraestructuras por parte del sector privado sólo se harán realidad, en muchas ocasiones, si existe ese entorno satisfactorio. Por el lado de la demanda, los gobiernos también disponen de herramientas con que incitar al consumo de determinados bienes o servicios considerados beneficiosos desde una perspectiva social. El Comité para las políticas de la información, la informática y las comunicaciones de la OCDE nos da una descripción de lo que en la actualidad es considerado una actuación pública ortodoxa: "la acción gubernamental debe consistir en obrar de forma tal que nuevas posibilidades se abran y sean accesibles para las empresas, y que las estructuras de mercados existentes, especialmente a nivel de oferta, no entorpezcan ni el crecimiento ni la competencia; al mismo tiempo, atañe a los gobiernos estimular y alentar la demanda en loque concierne a los nuevos servicios prestados". UN ESTADO VIGILANTE El Estado asume la función clave de árbitro: no sólo marca las reglas del juego sino que es el garante de que se respeten. En materia económica, el postulado básico es que la competencia debe regir el funcionamiento de los mercados. La tarea policial es, por tanto, evitar los posibles abusos monopolistas o, más en general, los movimientos entorpecedores en la libre formación de los precios. Labor ardua la que se prevé en una economía dominada por enormes conglomerados empresariales que hacen palidecer a las modestas compañías multinacionales tradicionales. Y es que aunque los convulsos y acelerados movimientos de compra, fusión y alianza se justifican en la lucha por participar en el mercado mundial, lo cierto es que en muchos casos están originando una elevada concentración en el lado de la oferta. En otras palabras, en algunos mercados se vaticina un control casi absoluto de estos nuevos monopolistas globales (oligopolistas en el mejor de los casos). El Derecho de la competencia aparece entonces como un límite decisivo frente a los intentos de transgresión. Los tribunales encargados de aplicarlo deben dirimir situaciones que en ocasiones toman el sentido de auténticos pulsos entre poder público y privado. La solución judicial no es la única y, desde luego, no la preferida. Otros órganos administrativos, tales como comisiones y agencias especializadas, aglutinan poder en deterninados sectores ( entre otras funciones al ser dotados de capacidad arbitral y sancionadora) y su número e importancia crecerá aún más en un futuro cercano. UN ESTADO PROTECTOR El debate sobre cuales deben ser los objetivos sociales dignos de protección y hasta qué grado, así como la valoración de en qué cuantía y condiciones son satisfechos por el mercado, nos conduce directamente ( o tendría que hacerlo) a la raíz de la confrontación ideológica. Dejando a un lado la amplitud de los compromisos, hay casi unanimidad en aceptar que una normativa debidamente formulada no sólo debe estimular la competencia y la innovación sino que, al mismo tiempo, tiene que preocuparse de que la actividad del mercado contribuya al logro de fines públicos como la protección de los consumidores, de los trabjadores o del medio ambiente. El problena no es menos en la nueva economía. El oropel del progresio esconde amenazas potencialmente serias : precariedad para los asalariados, inseguridad e indefensión para los consumidores. En efecto, las estructuras empresariales de trabajo repartido pueden arrojar sombras sobre cuál sea la legislación laboral aplicable. Además, el bajo coste con que es posible desplazar actividades y centros de trabajo promueve una competencia global y feroz entre países y, en esas condiciones, la legislación impositiva y laboral es utilizada como arma para atraer inversiones y puede ser un argumento empresarial para hacer que sus trabajadores (que conocen tal posibilidad) acepten condiciones más duras. Por si fuera poco, con el teletrabajo es factible sustituir el marco de la relación laboral (siempre más protector) por el ámbito civil del contrato de servicio de obra. Restricciones no menos serias pueden surgir para los derechos del comprador. En el comercio electrónico, ¿Tendremos que ocuparnos de indagar en cada transación cuáles son los derechos que nos asisten? ¿Qué probabilidad tiene de prosperar una reclamación sobre una telecompra de escaso valor en un país lejano? ¿Quién se atrevería a plantearla y con qué coste? Por último, una evidente incapacidad alcanza a los países que quieran establecer una rigurosa normativa medioambiental mientras no existan unos niveles mínimos asegurados mundialmente. El resultado más probable será el desplazamiento de las actividades contaminantes a zonas permisivas. El problema se traslada pero no se resuelve, pues las catástrofes medioambientales no respetan fronteras. Es claro que la solución en cualquiera de estos temas pasa por acuerdos internacionales de armonización de legislación lo que parece un cambio largo y complicado. EL ESTADO Y LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION Si bien los primeros pasos de Internet se dieron gracias a fondos públicos, la comunidad de la Red, esencialmente compuesta de científicos durante mucho tiempo, gestionó su desarrollo en relativa independencia. La inpensada evolución posterior ha obligado a los gobiernos a intervenir retomando parte del protagonismo perdido. Evidentemente la iniciativa privada alimenta el motor principal pero los Estados han pasado a desempeñar un papel determinante en el impulso de la Sociedad de la Información. Siguiendo la estela de las primeras iniciativas estadounidenses para despejar el camino hacia la modernidad, la mayoría de los países desarrollados han lanzado proyectos similares. El apoyo a la implantación de la economía en red se articula a través de programas específicos pero también a través de otros conexos en parcelas trascendentales como la educación o la investigación, en las que el poder público mantiene un peso fundamental. su efectividad depende de un uso inteligente de las funciones que acabamos de asignar al estado. Así por lo que se refiere a la regulación, la ordenación del sector de las telecomunicaciones es clave para facilitar el acceso asequible a una infraestructura de calidad, lo que es requisito previo, evidentemente, a cualquier especulación sobre su uso. Asimismo, aunque se reconozcan las limitaciones de los enfoques nacionales, el desarrollo del comercio electrónico necesita un marco jurídico claro que proporcione confianza incidiendo en aspectos como la intimidad, la autentificación y la seguridad. Como promotor, el poder público puede coadyuvar a la extensión de las infraestructuras y favorecer el progreso de las empresas relacionadas con las TIC. también puede ayudar a que los ciudadadnos saquen el máximo provecho de las oportunidades que se les ofrecen. Una correcta política educativa es fundamental. Las subvenciones o los incentivos fiscales en las inversiones relacionadas con las nuevas tecnologías pueden fomentar su uso. Además le corresponde un importantísimo papel "demostración". La Administración tiene fórmulas para empujar a los ciudadanos a la utilización de tramitaciones telemáticas. Un primer acercamiento satisfactorio (lo que implica la responsabilidad de elaborar procedimientos sencillos y eficientes) crea una confianza válidad para animar a posteriores usos comerciales o educativos. La labor de vigilancia debe ser particularmente intensa puesto que se trata de sectores seriamente amenazados por las prácticas monopolistas. Finalmente, el Estado protector tiene que mantener su labor de tipo policial (por ejemplo, persecución de contenidos ílícitos). Pero sobre todo ha de ocuparse de que los menos favorecidos no queden descolgados irremediablemente en la carrera por el progreso. Que no hablamos de Club de los informados sino de la Sociedad de la Información. Que lo sea de verdad. -------------------------------------------------------------------------------- Michel Berne Ingeniero civil Doctor en Ciencias Económicas Institut National des Télécommunications (INT, Francia), Département Sciencies de Gestion [email protected] Ingeniero de Telecomunicación Licenciado en Ciencias Económicas y Licenciado en Derecho. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica [email protected]
30 oct 2015
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Economía en Red: Resultados de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR-2000)
Economía en Red Resultados de la Conferencia Mundial de Radiocumunicaciones (CMR-2000) -------------------------------------------------------------------------------- Este artículo describe los principales resultados alcanzados en la reciente Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de la UIT, celebrada durante cuatro semanas en Estambul en los meses de Mayo y Junio del 2000. En una reseña anterior se han descrito las conclusiones de la Asamblea de Radiocomunicaciones, celebrada con anterioridad a la Conferencia (ver BIT n. 121 ) Introducción La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de la UIT se reúne cada dos o tres años. En este año 2000, la Asamblea y Conferencia se han reunido en la ciudad de Estambul, por invitación del Gobierno Turco. La Conferencia tuvo lugar en el período entre el día 8 de Mayo y el 2 de Junio (CMR-2000). La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones es uno de los Órganos en que se estructura el trabajo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. El alcance general del Orden del día de cada Conferencia lo establece una CMR anterior y lo aprueba el Consejo de la UIT. Las Conferencias pueden: Revisar el Reglamento de Radiocomunicaciones y cualesquiera de los Planes correspondientes de Asignación y Adjudicación de Frecuencias; Examinar cualquier asunto de radiocomunicaciones de carácter mundial; Formular instrucciones dirigidas a la Junta del Reglamento de Radiocomunicaciones y a la Oficina de Radiocomunicaciones, y revisar sus actividades; Determinar las cuestiones que han de ser objeto de estudio por la Asamblea de Radiocomunicaciones y sus Comisiones de Estudio, como parte de los trabajos preparatorios para futuras Conferencias de Radiocomunicaciones. Se comentan a continuación los resultados alcanzados por la CMR-2000. La preparación de las Conferencias Mundiales de Radiocomunicación Desde algunas reuniones anteriores de las Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones se ha impulsado enormemente la preparación de la Conferencia en el período de 3 años anteriores a su celebración a través de dos niveles de discusión: uno con carácter nacional y otro con carácter regional. En el nivel nacional, cada país ha establecido unas comisiones preparatorias donde se debaten las propuestas de cada Organización privada o pública con respecto al uso futuro del espectro radioeléctrico. En España funciona eficientemente, desde la fase preparatoria de la Conferencia del 92 (celebrada en Torremolinos, España), una Comisión Preparatoria, estructurada en un Grupo de Trabajo y varios Subgrupos. Esta Comisión vela por la defensa homogénea de los intereses nacionales y, a la vez, constituye una valiosa herramienta para canalizar las contribuciones españolas y toma de posición con respecto las propuestas comunes europeas o de otras regiones. En la Comisión Nacional participan habitualmente entidades como: Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, AENA, Marina Mercante, Aviación Civil, Telefónica, Retevisión, Ministerio de Defensa, Hispasat, Alcatel, Teledesic Communications Spain, etc. En el nivel regional, España se enmarca en la Conferencia Europea de Correos y Telecomunicaciones (CEPT1). Si bien este Organismo cayó en el pasado en su capacidad de influencia, debido a la creación de otras Entidades como ETNO, últimamente ha tomado una relevancia mundial gracias precisamente a la concienzuda preparación de las posiciones y contribuciones europeas en el marco de las Conferencias Mundiales de Radiocomunicación. La CEPT crea en cada período de preparación de Conferencias un Grupo Especial Preparatorio, conocido como CPG, que se estructura en una serie de Project Teams que tratan en detalle y con la especialización correspondiente cada asunto que se debatirá en la Conferencia. Este grupo tiene como encargo la preparación de Propuestas Comunes Europeas que se presentan a la Conferencia como contribuciónes colectivas de aquéllos países europeos que se han adherido a dichas propuestas. La CEPT está compuesta actualmente por 43 países europeos. Tal ha sido el éxito del CPG que otras regiones del mundo han tratado de imitar este bloque poderoso Europeo, aunque sin llegar al grado de cohesión que está mostrando Europa en este terreno. Otras Organizaciones regionales son CITEL (América), APT (Asia Pacífico), Liga Árabe, etc. Además de la coordinación y negociación entre regiones, la CEPT coordina sus posiciones con la política y normas que defiende la Comisión Europea. La participación en las Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones está restringida a los Estados Miembros, en cuyas delegaciones suelen participar expertos nacionales, permitiéndose la participación como observadores a los Miembros del Sector de Radiocomunicaciones. Resultados de la CMR-2000 Los resultados alcanzados por la CMR-2000 se resumen a continuación. Aunque el Orden del Día de la Conferencia incluía muchos y variados asuntos, se reflejan a continuación aquéllos que, por unas u otras razones, han sido las estrellas en esfuerzo de negociación mediante prolongadas sesiones de trabajo durante las cuatro semanas que ha durado la Conferencia2. Comunicaciones Móviles Internacionales (IMT-2000/UMTS). Sistemas de radionavegación por satélite (Galileo). Sistemas de Alta Densidad del Servicio Fijo (HDFS). Replanificación del Servicio de Radiodifusión por Satélite en la Región 1. Límites de potencia para el Servicio Fijo por Satélite. Órdenes del Día de próximas Conferencias. Comunicaciones Móviles Internacionales (IMT-2000/UMTS). La familia de normas IMT-2000, que incluye a la europea UMTS, ha sido recomendada por la UIT para la puesta en marcha de la tercera generación de servicios móviles. Este hecho ha sido un logro importante para el desarrollo de servicios multimedia y la llamada Sociedad de la Información, puesto que permitirá el uso de velocidades de transmisión mayores que las que son posible hoy día con los servicios móviles GSM. La tarea de de la CMR-2000 fue prioritariamente identificar el espectro radioeléctrico apropiado para IMT-2000/UMTS. Aunque fue larga y dura la negociación, al final se aceptaron las propuestas comunes europeas, para satisfacción de las administraciones e industria europea. Este resultado positivo ha sido también corroborado por el Forum UMTS.3 Además de las bandas de frecuencias existentes para IMT-2000 (1885-2025 MHz y 2110-2200 MHz), la CMR-2000 ha identificado ahora las siguientes bandas adicionales para su uso por IMT-2000: Para la componete terrenal: 1710-1885 MHz, 2500-2690 MHz y partes de la banda 806-960 MHz, usada o planificada para sistemas móviles. Para la componente satélite: 1525-1544 MHz, 1545-1559 MHz, 1610-1626.5 MHz, 1626.5-1645.5 MHz, 1646.5-1660.5 MHz, 2483.5-2500 MHz, 2500-2520 MHz y 2670-2690 MHz Después de este clamoroso éxito para el mundo de las comunicaciones móviles, la tarea más importante a partir de ahora será trabajar para conseguir esquemas de utilización armonizada en todos los países del mundo, cosa que será ardua y difícil, habida cuenta de las enormas sumas de dinero que está moviendo este sector, así como la polémica suscitada en Europa con los procedimientos de adjudicación de las licencias correspondientes. Sistemas de Radionavegación por Satélite (GALILEO). Otro asunto importante, en particular para la industria espacial europea, ha sido la identificación de espectro radioeléctrico para sistemas de radionavegación por satélite, como el que se está planificando en Europa, GALILEO. Este sistema pretende proveer datos de posición que pueden ser útiles para muy diversas aplicaciones, especialmente en el sector de transporte. La Comisión Europea ha estado directamente comprometida en el éxito de la identificación de frecuencias, libre de interferencias, para que este sistema pueda funcionar comercialmente. La Comisaria Loyola de Palacio consideró importante su presencia en la propia Conferencia y participó apoyando las tesis europeas en este asunto. Las propuestas europeas fueron prácticamente adoptadas con menores modificaciones. Las bandas de frecuencias siguientes han sido atribuidas al servicio de radionavegación: En el enlace descendente: 1164-1215 MHz, 1260-1300 MHz y 5010-5030 MHz. En el enlace ascendente: 1300-1350 MHz y 5000-5010 MHz En consecuencia, tanto el sistema planificado por Europa, GALILEO, como el sistema actualmente en funcionamiento, GPS, disponen a partir de ahora de mayor flexibilidad para definir sus condiciones de operación y diseño del sistema. En el caso de GALILEO, queda ahora por resolver la parte relativa a su diseño específico, su plan de negocios, su financiación, y su relación con el sistema GPS. Servicio Fijo de Alta Densidad (HDFS). La explosión de necesidades de transmisión de datos, debido principalmente a la revolución de Internet, ha creado un entorno donde pueden participar nuevos operadores, brindando una saludable competencia en el sector. El objetivo de la CMR-2000 ha sido la identificación del espectro radioeléctrico necesario para que estos nuevos servicios se puedan prestar utilizando frecuencias armonizadas y permitiendo el uso de equipos idénticos en distintos mercados. Para este nuevo servicio se han atribuido las bandas: 31.8-33.4 GHz, 51.4-52.6 GHz, 55.78-59 GHz y 64-66 GHz. En las negociaciones correspondientes, se ha acordado mantener las actuales atribuciones al Servicio de Radiodifusión por Satélite en la Región 1 e incluir una atribución adicional al Servicio Fijo por Satélite en la banda 40.5 – 42.5 GHz. En resumen, un total de 13 GHz de espectro radioeléctrico se han identificado para el Servicio Fijo de Alta Densidad en bandas por encima de 30 GHz. Límites de Potencia para el Servicio Fijo por Satélite (SFS). La Comisión Europea, a través del apoyo continuado del Grupo Plan de Acción para Satélites (SAP), se comprometió en el desarrollo de la alternativas vía sistemas de satélites. En la pasada Conferencia del año 1997, se decidió desarrollar un sistema regulatorio que permitiera a los sistemas del Servicio Fijo por Satélite el acceso a ciertas bandas de frecuencias. Para éllo, durante los últimos años, un grupo especial del sector de radiocomunicaciones ha identificado los límites técnicos y operacionales que deben cumplir los sistemas de satélites, principalmente con el objetivo de compartir el espectro radioeléctrico entre sistemas de satélites geoestacionarios y no geoestacionarios. Estos límites, acordados por la CMR-2000, han pretendido aportar: certidumbre regulatoria tanto para el desarrollo de sistemas geoestacionarios y no-geoestacionarios, tanto existentes como en fase de planificación; un marco de desarrollo industrial en el que puedan desarrollarse las grandes propuestas mundiales de sistemas comerciales como Teledesic, Skybridge (NGSO) o Spaceway, Astrolink (GSO). Los objetivos marcados por las propuestas comunes europeas han sido logrados íntegramente. Replanificación del Servicio de Radiodifusión por Satélite. En este punto, la CEPT era reticente a entrar a realizar una planificación detallada del este servicio, habida cuenta de lo ineficiente que se ha demostrado que es el reparto de la misma cantidad de espectro a todos los países, con independencia de si lo usan o no. Puede afirmarse que este asunto ha sido la moneda de cambio que Europa ha tenido que entregar a otras regiones (principalmente a los países árabes) para asegurar la consecución de los otros objetivos, a priori con mayor impacto en los intereses europeos. La Conferencia acordó los principios generales para el desarrollo de un nuevo Plan así como consideraciones específicas con respecto a necesidades o preferencias nacionales. Durante las cuatro semanas de Conferencia se acordó un nuevo Plan que, a fin de cuentas, ha satisfecho a la mayoría de los países europeos así como a sus operadores del Servicio de Radiodifusión por Satélite. Entre otros favorecidos, ha quedado el sistema español HISPASAT que fortalece su situación en la posición orbital 30 grados Oeste, incluso abriendo un marco de posible utilización de mayor número de canales, gracias al desplazamiento de los canales de Portugal a la posición orbital 37 grados Oeste. La activa e inteligente participación de los expertos españoles en este asunto ha refrendado, una vez más, la importancia de una adecuada preparación técnica y regulatoria, como clave para el aseguramiento del preciado tesoro que es el recurso órbita-espectro. Orden del día para próximas Conferencias. La próxima Conferencia tendrá lugar en el año 2003, según decisión reciente del Consejo de la UIT. La administración de Venezuela ha invitado a la UIT para que dicha Conferencia se celebre en su país. Entre otros asuntos, los siguientes temas han quedado incluídos para su estudio en la CMR-2003: Servicio de Radionavegación por Satélite; asuntos regulatorios. Servicios Móviles por Satélite en las bandas 1 a 3 GHz. Asuntos relativos al servicio marítimo. Redes Radio de Área Local de altas prestaciones (HIPERLANS). Servicio Fijo por Satélite de Alta Densidad. Sistemas de banda ancha multimedia interactivos. Como es habitual, próximamente se formarán los Comités nacionales y regionales que velarán por la elaboración de propuestas para estos puntos del orden del día, así como por la defensa, y negociación en su caso, de las posiciones nacionales y regionales. Julián Seseña Director Ejecutivo TELDESIC COMMUNICATIONS SPAIN Vicepresidente Comisión de Estudio del Servicio Fijo por Satélite [email protected]
30 oct 2015