La numeración de los servicios de telecomunicaciones para la etapa de liberación Valentín Sanz Caja Director General de Telecomunicaciones LA GRADUAL introducción de la tecnología digital en las redes de Telecomunicaciones, está conduciendo a la aparición de un número creciente de nuevos servicios que se ofrecen al público y que exigen una identificación de los abonados que se suscriben. Ya ahora, el número de abonos ha crecido significativamente en el entorno del servicio telefónico ya existente. Es frecuente la demanda de segundas o terceras líneas solicitadas por muchos usuarios, ciudadanos y empresas, que las utilizan para conectar distintos terminales (fax, modem, ordenador, etc.). Crece el número de abonados a los sistemas de radiomensajería, a la telefonía móvil automática, a las redes de cable, etc. Cada vez es mayor la oferta de servicios globales identificados por códigos cortos, ofrecidos a la sociedad de manera gratuita o mediante pago. La atención a todas estas necesidades se está haciendo cada vez más compleja, e irá en aumento conforme vaya siendo más sensible la competencia en los mercados de las Telecomunicaciones. Para que ésta sea más efectiva, es preciso disponer de sistemas de numeración adecuados, asignados a cada operador y a los distintos servicios sobre una base objetiva, transparente y no discriminatoria. Así y, aunque la mayoría de los ciudadanos no se hayan detenido a pensarlo nunca, los números telefónicos se están convirtiendo en un recurso importante y escaso, como las frecuencias o los derechos de paso, que si bien no sufren desgaste por su utilización, deben ser administrados de manera racional por las fuertes repercusiones que ello conlleva. El futuro de la numeración telefónica en España En España, los acontecimientos se han venido desarrollando de forma similar, y han transcurrido ya muchos años de utilización del Plan de Numeración actualmente vigente. Por eso ahora, a la vista de los proyectos en curso y las perspectivas previstas de cara a la próxima liberalización plena, hay que acometer su ampliación dado el crecimiento en cantidad de líneas, nuevos servicios, así como la transformación del mercado con la aparición de la competencia. La numeración se está convirtiendo en un factor clave en el desarrollo de la competencia, con unos planteamientos que, a veces desbordan los límites estrictos de las Telecomunicaciones, por afectar a operadores en competencia y a usuarios de distintos servicios. Debido a este proceso de crecimiento, los esquemas nacionales de numeración adoptados en su día, con el paso del tiempo se van quedando inservibles, y necesitan ser reformados para hacer frente a las nuevas necesidades surgidas del crecimiento y de los cambios del mercado. Es una situación normal, por lo general. Algo de todo esto ha sucedido también en España. En la situación actual de las Telecomunicaciones en nuestro país, ha habido necesidad de tener en cuenta, entre otros, los siguientes condicionantes previos, a la hora de analizar las posibles ampliaciones de la capacidad actual de numeración mediante en un nuevo Plan Nacional: - Reducción del impacto en la sociedad, en los usuarios, debido a que el número telefónico constituye un elemento de identificación esencial tanto para las personas como para las empresas y entidades, y su modificación implica costes, pérdida de oportunidades comerciales y molestias. Por ello la modificación no se ha limitado simplemente al sistema de marcación. Todo ello sin olvidar la repercusión económica para los operadores, que son los que tienen que modificar, entre otras cosas, las centrales de conmutación para que la red de telecomunicaciones acepte los nuevos números. - Aportación de capacidad de numeración suficiente en un horizonte temporal de largo plazo. Aquí aparece el compromiso entre minimizar la longitud de los números y maximizar el tiempo de vigencia del Nuevo Plan de Numeración. - Flexibilizar los tipos de números posibles, de forma que se permita acomodar la numeración a nuevos servicios, números cortos, entrada de nuevos operadores, etc. - Cumplir las normas comunitarias y de la UIT aplicables, lo cual obliga, por ejemplo, a modificar el acceso internacional a 00 y la llamada a servicios de emergencia a 112. - Definir las estrategias y técnicas de gestión de la numeración, para garantizar aspectos tales como el acceso igualitario, el control y la eficiencia en las asignaciones, etc. - Establecer soluciones para permitir la portabilidad de números entre operadores, con objeto de eliminar esta barrera al cambio de operador por parte del usuario. Procede insistir en que otros muchos países han modificado recientemente sus planes de numeración, lo están haciendo en la actualidad o lo van a acometer en el futuro cercano. No es una situación habitual ni deseable, pero sí a veces necesaria, y encajable dentro de la normalidad. En el Reino Unido han cambiado recientemente, manejando ya diez cifras. En Francia, dentro del mes de octubre de 1996 cambian también a diez cifras. En España se han establecido ya las líneas generales del Nuevo Plan Nacional de Numeración, actualmente en fase de desarrollo dentro de la DGTel, que se implantará a nivel nacional tras una primera fase en la provincia de Zaragoza, y se están definiendo los detalles de su contenido. Sus principales características son las siguientes: - Plan cerrado a nuevo dígitos, lo cual proporciona una capacidad teórica máxima de 1000 millones de números. Este espacio total se segmenta según servicios, permitiendo cierta asociación entre el número marcado y el costo esperado de la comunicación. Tal espacio de numeración se ha considerado suficiente para hacer frente a la situación previsible en el sector en los próximos años, con varios operadores de redes y servicios, de cable, de móviles, etc. - Minimización de los inconvenientes ocasionados a los usuarios por el cambio de números. Además, se permitirá la marcación paralela (vigencia simultánea de ambos Planes) durante la etapa inicial del nuevo Plan. - Conservación en el número, en la medida de lo posible, de la información geográfica, para facilitar a los usuarios las indicaciones correspondiente a la tarificación aplicable. - Selección por el usuario, y de forma sencilla, del operador de larga distancia a través del cual desea cursar la llamada. - Capacidad suficiente para acomodar servicios tales como telefonía básica, RDSI, telefonía móvil, telefonía personal, servicios de red inteligente, números cortos, etc., integrando en condiciones igualitarias los servicios proporcionados por los nuevos operadores. - Previsión de un sistema sencillo de ampliación en el futuro, reservando la capacidad adecuada para ello. Aunque no es específico del Plan de Numeración, serán adoptadas las previsiones oportunas para que los números puedan ser portables entre operadores. Esta característica, que está disponible en el Reino Unido desde hace poco tiempo (con severas limitaciones por el momento), implica un determinado grado de modernización en las redes de los diferentes operadores y, además, la creación y mantenimiento de una compleja base de datos para el intercambio de la información específica relacionada con la portabilidad. La concepción de este Plan de Numeración para largo plazo, pretende establecer condiciones análogas en los códigos a asignar a los distintos operadores, una vía de gran importancia para la promoción de la competencia. Por otra parte, puede tener lugar una posterior actuación de la Comisión responsable de los arbitrajes, en los casos de conflicto. El nuevo Plan, lógicamente estará armonizado con el del entorno europeo previsto en la Sociedad de la Información, incluidos por tanto los servicios on line multimedia, tipo Internet. En su diseño se ha procurado minimizar el coste total del cambio, ofreciendo en el futuro alternativas de elección a los afectados, y proporcionando un acceso fácil a los usuarios. Es en estos momentos obvio que el recurso limitado de la numeración telefónica, debe ser gestionado por una entidad independiente de los operadores. Tanto la Dirección General de Telecomunicaciones como la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones tienen cada una su papel a desempeñar en el proceso. La primera estableciendo las políticas, estudiando los aspectos técnicos y gestionando los recursos y la segunda, vigilando el cumplimiento y ejerciendo la función de arbitraje. Asimismo, la creación de foros de discusión de los aspectos de numeración, con la participación de las partes interesadas, es necesaria para la adecuada incorporación de todos los intereses al debate. En resumen, tal y como ocurre por ejemplo con las matrículas de los automóviles, no es impensable que cada cierto tiempo tengamos que asistir a cambios en la numeración telefónica. Puede pensarse que una causa importante es la relativa baja potencia que presenta conceptualmente un sistema de encaminamiento telefónico, basado en números, diseñado a principios de siglo. Es decir, alfabeto reducido, ausencia de caracteres de control, etc. Algo de esto hay, evidentemente, pero el gigantesco parque de centrales de conmutación que forman parte de la Red telefónica mundial entiende y maneja este concepto y establece una llamada en tiempos increíblemente reducidos. Conviene recordar también que hasta los conceptos de direccionamiento recientes, establecidos en los años setenta, como por ejemplo el de Internet, presentan también problemas para los usuarios, y será preciso modificarlos en el futuro. Es deber de la Administración que las repercusiones de todo el proceso sean mínimas, y las ventajas obtenidas, tanto por los usuarios como por el sector de las Telecomunicaciones sean máximas.