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EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: El futuro, ¿ha sido ya?
El futuro, ¿ha sido ya? Luis Lada Consejero Delegado de Telefónica Móviles TUVE EL HONOR de estar en 1978 entre los que alumbraron BIT, el privilegio de hacer la reflexión sobre los servicios de telecomunicación en su nº 50 y ahora la mejor revista española del sector me invita a ofrecer mi visión sobre las tecnologías de la información desde la posición de responsable de un operador de servicios móviles. Hace 18 años todas las perspectivas eran mucho más limitadas. La competencia parecía establecerse entre los voluntaristas soñadores que promovían la transición en el sector y los pragmáticos defensores del status quo, si bien las alternativas se generaban casi únicamente desde la perspectiva de la industria proveedora de los servicios y las compras públicas, lo que se llamó "política industrial". En el número 50, el de los 10 años, publicado a finales de 1987, la perspectiva ya era muy diferente, una vez que EEUU primero y el Reino Unido después, impulsaban la liberación-privatización de los operadores y la UE, entonces CEE, empezaba a regular/desregular/re-regular las telecomunicaciones. Si volvemos a repasar aquel número especial, ya se apuntaban los riesgos de estar de moda, de estar a punto de dejar de ser un sector endogámicamente organizado, que siempre discutía sobre un hipotético modelo que la Administración debía imponer a todos los agentes, para pasar a ser un sector flexible abierto a todas las iniciativas. Ahora ya sabemos que casi todo es cuestión de intereses, por supuesto perfectamente legítimos. Que además de San Gabriel hay otros patronos de las telecomunicaciones y que los abogados están sucediendo a los economistas como intérpretes de lo que se nos avecina. En definitiva, que nos vamos haciendo mayores y las telecomunicaciones ya empiezan a contemplarse como cualquier otra gran actividad económica, con libertad para arruinarse o para crear riqueza, para innovar o para tratar de apurar los viejos sistemas, para elegir proveedores de servicios y suministradores de equipos entre varias opciones. Ahora ya es difícil distinguir una opción técnica, incluso una previsión tecnológica, del legítimo ejercicio de "lobby". Incluso la celebrada "profecía" de Nicholas Negroponte que pronosticaba que todo lo que se transmitía por radio acabaría utilizando portadores físicos y viceversa, seguramente pensando en la gran expansión de la televisión por cable y la telefonía móvil, está siendo cuestionada por los impulsores del DTH y de los "cableros" que ven en la telefonía su seguro de rentabilidad. ¿O es que realmente la liga de fútbol es el verdadero regulador del sector, al ostentar todos los derechos del "Gran Contenido", dado que aporta el escenario (estadio) y los actores (jugadores)?. No creo que el Colegio celebre el 28 de Mayo, ni que Marca sustituya al BIT como referencia del Sector, pero esta pequeña caricatura condensa la apreciación de que los telecos ya no somos (¿lo fuimos alguna vez?) el grupo definidor del sector, lo que obviamente no debe ser considerado como algo negativo, ni para nosotros, ni mucho menos para la sociedad. Ahora deberíamos procurar que lo sean los clientes/consumidores y las empresas, haciendo que los primeros decidan y éstas puedan configurar libremente sus ofertas, siendo su éxito o fracaso en el mercado determinante de su capacidad para atraer nuevos capitales y los mejores recursos humanos. Pero la renovada vocación empresarial en este sector de las administraciones locales, autonómicas y estatales, podría ser un indicio de que aún falta tiempo para que los ciudadanos puedan equivocarse solos. La creatividad y el olfato para los nuevos negocios van a derribar muchas barreras regulatorias, una vez que ya han caído las que justificaban los monopolios naturales o los larguísimos plazos de maduración de las infraestructuras pesadas. Lograr la satisfacción del cliente es el único secreto para permanecer en el mercado, lo que se traduce en la búsqueda del liderazgo en calidad, precio y servicio al cliente, incrementando permanentemente el valor de lo que se le ofrece. He tenido el privilegio de contribuir a desarrollar uno de los servicios que marcan los distintivos de la "civilización" en el tránsito al nuevo milenio. La telefonía móvil se ha convertido en el paradigma de la ruptura de los derechos exclusivos, de la dependencia de las infraestructuras pesadas y de la referencia geográfica a la hora de intentar comunicarse. Es el tiempo de la telefonía personal. Se llama a alguien sin saber si está en la esquina o en las antípodas. Por eso decimos que, al ser muchas más la personas que los hogares o las empresas, el mercado de "líneas" de telefonía móvil será muy superior al de las fijas. Pero al igual que los ordenadores aprendieron a comunicarse a través de las redes fijas, pronto veremos cómo los vehículos (y no sólo sus conductores), los ascensores o las máquinas tragaperras, además de los PC portátiles, van a descubrir las ventajas de las redes celulares. En definitiva, estamos hablando de más de cincuenta millones de terminales potenciales en España, a los que se suman otros tantos visitantes que vendrán con su comunicador personal puesto. Por ello los sistemas móviles se convertirán en el primer consumidor de recursos "escasos" como las frecuencias y la numeración, dejando que las redes fijas sigan manteniendo el liderazgo de la capacidad, en contenidos y tiempo de utilización, porque el fenómeno Internet y la explosión de los teleservicios (teletrabajo, telecompra, teleeducación, telebanco, teleagencia de viajes, etc.) no han hecho más que empezar. Posiblemente la telefonía móvil haya sido la primera actividad generadora de nuevo empleo en España en el bienio 1995-1996. Desde esta perspectiva y desde la posición de ocupar temporalmente la cabecera en Europa en crecimiento interanual, resulta fácil ser optimistas. Esperamos que no se nos ocurra, una vez más, tratar de arreglar lo que no está roto y se procure que se repitan las ventajas de la liberalización en otros servicios y aplicaciones. Los ciudadanos nos lo agradecerán y nosotros tendremos muchas más oportunidades profesionales. En el remoto caso de que tenga la oportunidad de volver a glosar una efemérides como la que nos ocupa, ya no será necesario tener que repasar lo dicho años antes. Aceptando que lo importante es detectar a tiempo los cambios del entorno, de la tecnología y del mercado, que ya se producen a nivel global, casi independientemente de lo que se opine en Madrid o Bruselas, y sabiendo que quien más cintura y rapidez de reflejos tenga contará con más probabilidades de éxito, cualquier escenario que se nos presente en el futuro resulta compatible con esta visión del sector, aunque las explicaciones a posteriori de por qué las cosas no han ocurrido como pensábamos o deseábamos, seguirán siendo valiosas para estar satisfechos con nosotros mismos.
30 oct 2015