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EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: 100 BITS DE ELECTRÓNICA, TELECOMUNICACIONES E INFORMÁTICA
100 BITS DE ELECTRÓNICA, TELECOMUNICACIONES E INFORMÁTICA Luis Castejón Martín Jorge Pérez Martínez Vamos a realizar un análisis conjunto de las variables del sector electrónico referidas a producción, importación, exportación y consumo aparente o mercado (producción más importación menos exportaciones) desde la aparición de nuestra revista hasta nuestros días, a partir de los datos de la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas (ANIEL) y ordenadas en tres áreas: Electrónica, Telecomunicacion e Informática. El Sector Electrónico Según se puede apreciar en la figura 1, la evolución mostrada indica que entre 1978 y 1995 se ha completado un ciclo, dentro de una tendencia a largo plazo de crecimiento del sector, en el que a grandes rasgos se puede hablar de dos "olas": la explosión de la demanda a finales de los ochenta y la recuperación que parece se está confirmando en 1995. No obstante, dentro de estas dos olas ha habido matices que son los que marcan el comportamiento plurianual de la industria electrónica que pasamos a comentar. Figura 1. Variables del sector electrónico (en Mpts corrientes). Fuente: ANIEL. Otro comportamiento importante que aparece reflejado en las tendencias es que la industria electrónica española ha evolucionado desde un entorno en que las necesidades se cubrían principalmente con la industria local, hasta la industria completamente globalizada de hoy en día, tanto en el intercambio de productos con el exterior, como en su estructura organizativa y la ubicación de los centros de decisión. ESTABILIZACIÓN (Finales de los 70-1984) En la industria de telecomunicaciones de finales de los 70 se daba la tradicional asociación entre operador y suministrador, en la que el suministrador prácticamente actuaba en monopolio y con autonomía de su casa matriz. La producción era local y dependiente de Telefónica, la cual era accionista de las distintas industrias y, por tanto, tenía control sobre su gestión y producción. Las principales industrias de telecomunicaciones eran Standar Eléctrica, S.A. e Intelsa (Ericsson) para conmutación, Telettra Española, S.A. para transmisión y Cables de Zaragoza, S.A. (General Cable) para cables. Hasta el año 1984 el sector electrónico se estabiliza, frenándose la caída espectacular del mercado a finales de los 70. El hecho más característico es el estancamiento de la producción y las exportaciones, frente a un creciente incremento de las importaciones sobre todo en 1984. Se vivían años de crisis económica y de importante cambios tecnológicos, en un país más preocupado por la transición política que por la modernización del país, que quedaba en segundo orden de prioridad. No obstante, a partir de 1982, la política se centró en modernizar el país mediante una política económica que favoreciese la entrada de capitales del extranjero como motor del cambio. Esto dificultaba las actividades de la industria nacional, al tener que financiar sus actividades con altos costes financieros. Es la época en que se crea la Dirección General de Electrónica e Informática, que presidió el debate en torno a la definición de la política industrial deseable para España; si debía estar basada en la consolidación de la industria nacional con creación de tecnología propia. DESPEGUE (1984-1987) En 1984, la Dirección General de Electrónica e Informática lanza el primer Plan Electrónico e Informático Nacional (PEIN I), fundado en la regulación de las compras públicas de electrónica e informática como elemento dinamizador del sector, ofreciendo a las multinacionales condiciones ventajosas para su instalación en España, junto a planes activos de exportaciones. Los hechos obligaban a decidirse entre dar más peso al sector industrial propio o a la modernización inmediata del país, mediante equipos informáticos y electrónicos. Esta última necesidad se impuso y el país recurrió a la importación como mecanismo para hacer frente a sus necesidades. La economía comienza a internacionalizarse y se extendió la tesis de que cualquier país podía acceder a la tecnología donde quisiera que ésta se encontrase, siempre que se dispusiera del capital y recursos humanos adecuados. Así, desde 1984 hasta 1987 se asiste a un periodo de crecimiento sostenido del mercado, lo que provocó que la producción y las importaciones crecieran a buen ritmo. Las exportaciones, tras un crecimiento importante en 1984, volvieron a estabilizarse. Telefónica diseñó una política dirigida a la participación en las distintas industrias para potenciar la I+D realizada por las multinacionales para obtener productos con tecnología nacional, a cambio de realizarles compras y, por otro lado, a apoyar las industrias nacionales en segmentos determinados, como los terminales con Amper. Pero finalmente, en 1985, Telefónica decidió desinvertir en la industria para convertirse en una empresa exclusivamente operadora de redes y servicios, si bien dio entrada a nuevos suministradores como AT&T, Pacific Telesis, Fujitsu y Corning Glass. El Ministerio de Defensa fue motor del desarrollo del sector de la electrónica profesional, con sus inversiones en compra de equipos y planes de I+D, si bien esta política expansiva tuvo su declive que condujo a un parón de la actividad. CRECIMIENTO (1987-1990) España entró en la Comunidad Europea en 1986 en un periodo de expansión de la economía, con una industria nacional poco representativa, lo que condujo al recurso de la importación. La integración en la CE trajo consigo la introducción de un elemento estratégico en la industria electrónica: el acceso a los proyectos de I+D financiados por la CE en colaboración con otras empresas europeas, con el consiguiente beneficio de intercambio de tecnología y de know-how que ello supone. El crecimiento de la economía permitió que entre 1987 y 1990 el mercado se desarrollase espectacularmente, aunque el fuerte tirón de la demanda hizo que la producción nacional no pudiera satisfacerla y se recurriera en gran medida a la importación. Tras años de indefinición y cambio de políticas, la industria nacional estaba debilitada como para poder asumir el liderazgo. En estos años la política industrial se dirige a defender la industria pública en sectores estratégicos para el país, pero apoyada en la búsqueda de tecnología en el exterior para satisfacer la demanda y buscar socios tecnológicos con los que acordar la fabricación parcial de productos, renunciando de este modo a la generación de producto nacional. No obstante, imperaba la política de estimular sólo aquellas industrias que tuvieran masa crítica, es decir aquellas que contasen con productos y recursos al nivel de sus competidores en el mundo. Se impuso la ingeniería de sistemas frente a la oferta de productos propios. El final de la década de los ochenta también fue una época de fusiones de empresas participadas por el Estado con el objetivo de hacerse fuertes para internacionalizarse, como Eritel resultante de la fusión de Eria y Entel, Ceselsa con Inisel, y de reestructuraciones como la cesión de los activos de telecomunicaciones de Inisel a Amper. Se puso en marcha el PEIN II, que pretendía ser más cercano a las necesidades de las empresas con acuerdos entre empresas, Administración y entidades públicas compradoras. En el sector industrial de las telecomunicaciones se intensifica la separación entre operador e industria, debido a la entrada en vigor de múltiples normas comunitarias para liberalizar los mercados y la Ronda de Uruguay del GATT. Telefónica apuesta por modernizar sus redes independientemente de la capacidad de la industria nacional para apoyarle. Entre 1987 y 1988, Telefónica se deshace de sus participaciones en Telettra y Ericsson y se produjo la entrada de su tercer suministrador de conmutación: AT&T Network Sytems. CRISIS (1990-1992) Entre 1990 y 1993 el sector electrónico asiste a un periodo de caída de todas sus variables, coincidiendo con la crisis económica de principios de los noventa. La caída brusca de la demanda interna arrastró a las importaciones y en menor medida a la producción, la cual como solución recurrió a la exportación. Así, la exportación fue la única variable que creció y, además, por encima de años anteriores. La política industrial se caracterizó por las ayudas horizontales que se otorgaban desde la Administración para mejorar la competitividad, mediante subvenciones de la I+D, la exportación y la calidad. No existían políticas activas que apoyasen industrias específicas. Las ayudas disminuyeron a partir de 1992, debido a los recortes presupuestarios. En estos años se lanzó el PEIN III, enmarcado dentro del más amplio Plan de Actuación Tecnológica Industrial, si bien confirmó la anterior política de concesión de ayudas horizontales. El año maldito fue 1993 en el que el mercado se redujo a niveles prácticamente de 1987, siendo los sectores de defensa y telemática los que acusaron más fuertemente esta caída. RECUPERACIÓN (1993-1995) En el periodo comprendido entre 1993 y 1995 y con la mejora del ciclo económico, el sector electrónico mejoró sensiblemente, con un aumento del consumo aparente que estimuló la producción a la vez que las importaciones. Las exportaciones crecieron a un buen ritmo, significando cada vez más una parte importante de la producción nacional. En este periodo se confirma que la globalización es una realidad. El sector electrónico español mantiene su capacidad productiva gracias a las exportaciones, a las que destina casi tres cuartas partes de su producción, frente a la cuarta parte que dedicaba en 1990. Las empresas verticalizan su producción y concentran en un país todas las decisiones sobre una línea de productos, operando sobre mercados globales. Comercio Exterior La balanza comercial exterior del sector electrónico evolucionó según aparece en la figura 2, en la que se representa el déficit comercial con el extranjero. La evolución del déficit viene caracterizada por tres etapas. Entre los años 78 y 90 nuestra dependencia del exterior fue en constante aumento, agravándose en el año 90 en que el crecimiento de la demanda fue tal que la industria nacional no pudo aumentar su régimen productivo y se recurrió en gran medida a las importaciones. A partir del año 90 y hasta finales de 1994, la caída del mercado interior y, en consecuencia de las importaciones, fue solventada por nuestra industria productora mediante al recurso a la exportación, con el fin de mantener sus niveles productivos. Esto ocasionó que en este periodo el déficit de la balanza comercial disminuyera de manera importante. No obstante, el año 95 ha supuesto un nuevo cambio de tendencia, debido al crecimiento importante de la demanda que ha obligado a recurrir a las importaciones de nuevo para satisfacerla, creciendo éstas más que las exportaciones las cuales han continuado con su crecimiento constante. Se puede concluir con que existe una relación inversa entre la demanda interior y las exportaciones. Entre 1983 y 1990 el mercado creció, manteniéndose las exportaciones. A partir de 1990, al caer el mercado interior, las exportaciones aumentaron. Figura 2. Déficit exterior del sector electrónico (en Mpts corrientes). Fuente: ANIEL. Ratios del Sector Electrónico Idealmente un país debe producir, al menos, tanto como es capaz de consumir, es decir pone todo su mercado a disposición de los mercados internacionales, vía importación, tanto como es capaz de vender a otros países, vía exportaciones. Como indicativo de la capacidad de producción del país es deseable mantener lo más alto posible el ratio producción/consumo aparente (P/CA). El mercado de finales de los setenta se abastecía principalmente de la producción nacional, presentando altos ratios P/CA, para caer a continuación y estabilizarse en los ochenta como consecuencia del recurso a la importación para satisfacer la demanda. En los últimos años el ratio P/CA mejora debido al incremento de la producción destinada a la exportación. El paso de industria local a global aparece reflejado en la evolución del ratio exportaciones/consumo aparente. Este ratio ha ido mejorando con los años, especialmente desde principios de los noventa, como indicativo de la internacionalización de nuestra industria. Otro indicativo de la globalización es el ratio de autoabastecimiento, [(producción - exportaciones) / consumo aparente], que se encuentra en descenso continuado, salvo el periodo estable entre 1984 y 1990, muestra que la producción destinada al mercado nacional es cada vez menor y en consecuencia crecen las importaciones; en 1995 se dedicó sólo un 20% de la producción al mercado nacional, indicando que la producción cada vez se dedica más a la exportación, haciéndose más robusta frente a variaciones de la demanda interna. Figura 3. Ratios del sector electrónio. Fuente: Elaboración propia. Empleo El empleo del sector electrónico ha seguido en líneas generales la misma evolución que su producción, aunque el sector no es ajeno a variables como la tecnología y la globalización que conforman la evolución de cualquier sector productivo y en especial la del sector electrónico (figura 4). El sector electrónico es intensivo en la aplicación de nuevas tecnologías de fabricación, con un aumento continuo de la productividad por empleado. Las empresas electrónicas son fundamentalmente internacionales y en consecuencia sus actividades tienden a verticalizarse, con la consiguiente desaparición de centros de producción. La cifra de empleo máximo se produjo en 1989 con 60.247 puestos de trabajo, coincidiendo con el periodo de explosión de la demanda, alcanzándose el mínimo en 1995, con 39.355 empleos, un 34% menos que su máximo histórico. Figura 4. Empleo en el sector electrónico. Fuente: ANIEL. El Sector de las Telecomunicaciones La presentación de los grandes números y de las tendencias de los distintos sectores son los objetivos principales de este artículo, por lo que dado el gran peso que históricamente han tenido Telefónica y el servicio telefónico, vamos a centrarnos específicamente en ellos. La estructura administrativa del Estado de finales de los setenta y principios de los ochenta se fundamenta en la Junta Nacional de Telecomunicaciones, hasta 1985 en que se crean la Secretaría General de Comunicaciones y la Dirección General de Telecomunicaciones. La política se concentró inicialmente en la elaboración de un marco regulador en torno a la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT), el contrato Estado-Telefónica y la discusión del Plan Nacional de las Telecomunicaciones (PNT). Desde el lado de la oferta de redes y servicios, la variable principal que explica la evolución del servicio básico de telefonía es el número de líneas instaladas (figura 5). De las 7.229.000 líneas en servicio de 1980, hemos pasado a 15.095.000 en 1995, más del doble en 15 años. Hasta 1987 el crecimiento fue constante, mientras que en 1988 se produjo un cambio de tendencia derivado de la mayor demanda de líneas, hasta bajar el ritmo de crecimiento en 1992. Figura 5. Número de líneas telefónicas en servicio (en miles). Fuente: Telefónica. Si analizamos la densidad telefónica mediante el número de líneas por cada 100 habitantes, el crecimiento entre 1980 y 1995 es ligeramente inferior que en números absolutos, al pasar de 19,3 a 38,5 líneas por cada 100 habitantes (figura 6). El cambio de ritmo entre 1988 y 1992, debido al incremento de la demanda, también se pone de manifiesto. Figura 6. Densidad de servicio telefónico (en líneas por cada 100 habitantes). Fuente Telefónica. Desde el punto de vista de la demanda, la serie histórica se inicia en 1980 con una lista de espera elevada (637.000 peticiones de líneas), descendiendo rápidamente en 1981, para estabilizarse en torno a las 400.000 líneas en el periodo 1981 a 1985 (figura 7) debido a la depresión de la demanda. A partir de ese año y coincidiendo con el periodo de crecimiento económico de finales de los ochenta, la lista de espera se desestabiliza y llega a alcanzar 539.000 peticiones en 1988, sin que puedan ser atendidas en este periodo por falta de previsión y de inversiones adecuadas. Figura 7. Demanda de líneas telefónicas (lista de espera). Fuente: Telefónica. A partir de 1989 se combatió el problema de la lista de espera, reduciéndose drásticamente en los últimos años. Si ponemos en relación la lista de espera con las inversiones no financieras de Telefónica (figura 8), vemos como en el periodo 1980-1986 las inversiones crecieron en torno al 9% anual, mientras que en el año 87 fue cuando se empezó a atender la elevada demanda originada en 1986. De esta manera, entre 1986 y 1990 las inversiones casi se cuadriplicaron para atender a la demanda. El máximo de las inversiones se produjo en 1990, dos años después de que se produjera el máximo de la lista de espera. Figura 8. Inversiones no financieras de Telefónica. Fuente: Telefónica. En el segundo lustro de los ochenta imperó en Telefónica una política eminentemente financiera, fundada en primar la rentabilización del capital y aumentar su presencia en las bolsas nacionales y extranjeras para consolidar económicamente la empresa, limitando para ello sus inversiones en infraestructuras. Esta situación llevó incluso al cambio del presidente de Telefónica por el impacto social que tuvo la lista de espera. Añadido al problema de la lista de espera, en 1986 Telefónica se vio abocada a tomar una decisión sobre que tecnología debía implantar para modernizar su planta y para atender la demanda; debía elegir entre las recién desarrolladas centrales digitales o las ya maduras analógicas. La tecnología digital se estaba introduciendo y no estaba suficientemente experimentada para su introducción masiva y aun tenía costes altos. Telefónica apostó por instalar las nuevas centrales digitales y a partir de 1987 dio un fuerte empuje a la digitalización de su líneas hasta el año 1991 (figura 9). Figura 9. Digitalización de líneas de abonado. Fuente: Telefónica. Asimismo, con el objetivo de modernizar sus infraestructuras, Telefónica procede a la instalación masiva de fibra óptica en el periodo 1987 y 1991 (figura 10). El esfuerzo en los últimos diez años ha sido importante, ya que a finales de 1995 Telefónica podría llegar con fibra óptica a 7.300.000 hogares. Figura 10. Instalación de fibra óptica. Fuente: Telefónica. Las inversiones de Telefónica se redujeron significativamente entre 1990 y 1993, consecuencia de la escasa demanda de líneas y coincidiendo con la crisis económica. Esta bajada de las inversiones se pone de manifiesto en la caída del crecimiento de las inversiones en líneas digitales y fibra óptica entre 1991 y 1993. En el inicio de la década de los noventa se dieron los primeros pasos para la liberalización de las telecomunicaciones, con la apertura a la competencia de los servicios de valor añadido. En 1991 se aprueba el nuevo contrato Estado-Telefónica y en 1992 se aprueba definitivamente el PNT. Entre 1993 y 1995 las inversiones de Telefónica crecieron un 14,4%, como reflejo de la actividad que se iba generando en los nuevos servicios en competencia a corto plazo, en especial la inversión en creación de infraestructuras que ha supuesto la telefonía móvil (figura 11). Figura 11. Abonados a telefonía móvil. Fuente: DGTel (Expansión para marzo y junio de 1996) Telefónica no es ajena a la tendencia de globalización de las grandes operadoras y en 1993 comienza a internacionalizarse mediante su filial Telefónica Internacional, suponiendo ya en 1995 el 16% de todos los ingresos del Grupo Telefónica (figura 12). Figura 12. Internacionalización de Telefónica (en Mpts corrientes). Fuente: Telefónica. En los años 1994 y 1995 se producen discusiones importantes en torno a la Ley de Telecomunicaciones por Cable, concebida en su primera fase como soporte de servicios interactivos y audiovisuales, siendo esencialmente el soporte regulatorio para la apertura total a la competencia en telefonía básica. La industria de equipos de telecomunicaciones no es ajena a las inversiones de Telefónica,, al ser esta la empresa compradora principal de sus productos. La evolución del sector industrial de las telecomunicaciones aparece representada junto a las inversiones de Telefónica para el periodo 1988-1995 en la figura 13, poniendo de manifiesto la clara causalidad existente. Figura 13. Inversiones y mercado de equipos de telecomunicación (en Mpts corrientes). Fuente: Telefónica y ANIEL. El empleo de Telefónica se mantuvo en torno a los 60.000 empleados en el periodo comprendido entre 1980 y 1987 (figura 14). La explosión de la demanda significó la creación de nuevos puestos de trabajo, alcanzándose en 1990 la cifra máxima de 75.500 puestos de trabajo, creándose cerca de 12.000 empleos en tres años desde 1987. A partir de 1990, Telefónica está reajustando su plantilla hasta situarla en 69.570, un 7,8% menos que en 1990. Figura 14. Empleo en Telefónica. Fuente: Telefónica. El Sector Informático La informática, el sector de mayor juventud de los tres analizados, ha experimentado cambios profundos, tanto en la tecnología como en su ámbito de aplicación. Dado el carácter estratégico que cada vez más ha ido teniendo su utilización en todas las operaciones de las empresas, la informática ha ido adaptándose a los distintos esquemas organizativos que aquellas adoptaban, desde la centralización a la descentralización de los recursos, y a las capacidades inversoras de las empresas. Esta adaptación ha sido posible desde luego por el mercado en creciente y plena competencia en que se desenvuelven sus actividades. El sector informático ha evolucionado desde los 104.000 Mpts de 1981, hasta los 683.606 Mpts de 1995, en un crecimiento continuado, excepto la recesión habida en los primeros años de los noventa (figura 15). Figura 15. Evolución del mercado informático. Fuente: MINER, SEDISI, CITEMA. En esta evolución se pueden distinguir varias etapas (figura 16). Figura 16. Crecimiento interanual del mercado informático. Fuente: elaboración propia a partir de MINER, SEDISI y CITEMA. CRECIMIENTO (1981-1988) Entre 1981 y 1988 se produce un crecimiento sostenido del mercado, siempre por encima del 20% anual, hasta el año 1988 en que los crecimientos bajaron para rondar en torno al 13%. Incluso en épocas de recesión económica generalizada como principios de los ochenta, el crecimiento del sector fue importante, en relación con la necesidad de modernizar el país mediante la inversión en tecnologías de la información. Los primeros años de los ochenta son todavía años de dominio de la informática centralizada, iniciándose la comercialización del ordenador personal (PC) dominada por su promotor IBM. El sector se desenvolvía con alegría a la luz de las múltiples inversiones de las empresas, de los elevados márgenes de los pocos suministradores y de la escasez de los recursos humanos. ENFRIAMIENTO (1988-1991) Entre 1988 y 1991 se desata la competencia entre las múltiples empresas recién creadas que hacen frente a las grandes y tradicionales, en torno al mercado del PC. El PC se convierte en el producto informático estrella, dado su coste, fácil manejo y amplia disponibilidad de software, siendo más adecuado que los grandes ordenadores para realizar las tareas cotidianas de las empresas. En este periodo se produjo un enfriamiento de la actividad del sector, más relacionada con la reducción de los márgenes que con la disminución de las unidades vendidas. No obstante, los crecimientos fueron importantes, cercanos al 13%. RECESIÓN En 1992 y 1993 el sector informático sufrió una importante recesión con caídas del mercado, superiores al 5% en ambos años. La agresiva política comercial de los suministradores de equipos y la excesiva atomización en un sector que había atraído a capital especulador sin una buena base tecnológica, trajeron consigo la reestructuración y desaparición de muchas empresas. El mercado se encargó de colocar a cada cuál en su sitio, a los gigantes les supuso ajustes de plantilla y a los pequeños la desaparición. A todo esto se le añadía la crisis económica. RECUPERACIÓN En 1994 y 1995 el mercado informático se recuperó, alcanzando en 1995 una cifra de crecimiento del 9,5%, aún lejos de los años dorados del sector, pero más acorde con lo que se espera de un sector maduro. Las empresas que habían sufrido la recesión del 92, se encontraron al inicio del ciclo con una dimensión adecuada para aprovechar las condiciones macroeconómicas favorables. Estos años supone el definitivo triunfo del PC frente a los ordenadores centrales y el uso masivo de redes corporativas de PC"s. Para explicar los factores que diferencian a cada fase, vamos a analizar cada uno de los subsectores del sector informático (figura 17). Así, vemos que el subsector del hardware ha sido el que más recesiones ha sufrido, con una importante caída entre 1991 y 1993. Por el contrario, el sector servicios a partir de 1985 inició un crecimiento continuado, sin que sus cifras de mercado se vieran afectadas por la crisis económica. El subsector del software presenta una evolución muy estable, sin grandes sobresaltos a lo largo de su historia. Figura 17. Evolución de los subsectores del sector informático. Fuente: MINER, SEDISI y CITEMA En cuanto a participación en el mercado informático de cada uno de los subsectores (figura 18), lo más significativo es la pérdida de peso específico del hardware desde el 78% de 1981 al 50% de 1995, frente a los servicios que cada vez más concentran mayor mercado en sus manos, hasta alcanzar el 42% del mercado en 1994. Esta situación refleja el hecho de que los primeros sistemas informáticos que se vendían, normalmente mainframes y minis, llevaban asociado dentro de la venta, el servicio o desarrollo necesario, mientras que con la aparición del ordenador personal, mucho más sencillo y barato, aparecieron numerosas empresas de servicios, tanto para el desarrollo como para el mantenimiento. Por su parte, el software va abriendo brecha en el mercado, si bien su evolución es lenta. La evolución de las cuotas del mercado ponen de manifiesto la tendencia del sector hacia actividades de gran valor añadido como son los servicios, frente a otras actividades como la comercialización y fabricación de hardware, con escasos márgenes debido a la enorme competencia y a la rapidez en la reducción de los costes unitarios de los productos, al existir importantes economías de escala. Figura 18. Evolución de las cuotas de mercado del sector informático. Fuente: Elaboración propia. Parque Instalado La introducción del ordenador personal desde su aparición en 1982 no ha sido inmediata en España (figura 19), pues tuvieron que pasar seis años hasta que en 1988 se consiguió un crecimiento importante en número de unidades, sin cesar hasta el año 1992, en que se estabilizaron las ventas de PCs. En 1995 el parque volvió a crecimientos de años anteriores. El hecho más significativo de la evolución del parque de ordenadores personales es que su aparición trajo consigo la pérdida de peso específico en el mercado de los sistemas informático tipo mainframe y minis. La creciente potencia de los PCs a un precio cada vez menor y asequible a cualquier comprador, impone nuevas arquitecturas de proceso de información, desde entornos centralizados y propietarios, con altos costes y personal muy especializado, a entornos distribuidos y abiertos, con bajos costes y personal con perfil de usuario final. No obstante, el incesante número de PCs vendidos no se vio transformado en un incremento del mercado, debido a la enorme competencia existente en este mercado, con reducciones de precios en torno al 25% anual según SEDISI. Figura 19. Parque instalado de ordenadores personales. Fuente: UIEE, Preice Waterhouse, Dataquest, EMI y SEDISI Empleo El empleo en el sector informático creció continuamente desde 1985 a 1990, con crecimientos del 30% anual (figura 20). En 1990 debido a la recesión económica y a la enorme competencia en precios, se produjo una destrucción de puestos de trabajo. No obstante, las cifras de crecimiento de los últimos años de la década de los ochenta serán difíciles de alcanzar, pues se lograron en un entorno de creación de empresas y de expansión de las tradicionales, en torno al nuevo mercado que supuso la informática personal. Figura 20. Empleo en el sector informático. Fuente: SEDISI y MINER
30 oct 2015
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EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Hacia una competencia regulada
Hacia una competencia regulada Juan Abelló Presidente de Airtel Móviles DURANTE muchos años las telecomunicaciones fueron consideradas como un monopolio natural, y explotadas por una sola empresa, o por agencias gubernamentales. La liberalización comenzó en Estados Unidos, y fué seguida posteriormente por países como Reino Unido, Japón, Australia, Nueva Zelanda, etc... En la Unión Europea la liberalización de las telecomunicaciones está ciertamente aceptada y planificada, pero todavía hay un largo camino por recorrer. El avance de la tecnología ha provocado la evolución y transformación de las telecomunicaciones, y la aparición de cantidad de nuevos servicios. Este avance ha traído consigo el hacer de las telecomunicaciones un sector explotable bajo el sistema de libre mercado en el que la competencia entre las empresas tendrá un papel destacadísimo. Las Telecomunicaciones españolas, se habían estancado, sin evolucionar como lo estaban haciendo otros países, hasta que con el 2 operador de móviles se ha puesto en marcha una dinámica de liberalizaciones, que serán el futuro del sector: creación de un segundo operador de servicios básicos, creación de un órgano regulador, activación de la Ley del Cable, privatización de Telefónica y otras medidas liberalizadoras. Se avecinan grandes cambios y vemos el futuro con gran esperanza y optimismo, pero también con preocupación. La liberalización es necesaria, pero debe hacerse con orden y concierto y sabiendo bien cuál es el posible escenario de actuación, que podemos delimitar en los siguientes puntos: * En primer lugar la tecnología, con gran evolución de las redes, más sofisticadas, más avanzadas, con redes inteligentes y centrales de conmutación más potentes y flexibles. * En segundo lugar será muy importante la economía, ya que se producirá una gran actividad inversora y fuerte interés de diversos grupos ante las oportunidades potenciales que el sector ofrece, pero serán las economías de escala las que marcarán el tamaño de las empresas que al final consignan entrar en el bucle. * En tercer lugar la estrategia de las telecomunicaciones, vendrá marcada a corto plazo por la aparición de compañías privadas que se aprovecharán de los nichos del mercado, produciéndose a plazo medio competencias limitadas. * En cuarto lugar un Marco regulador, con mayor actividad que procederá de la Unión Europea. Las directivas emitidas estarán destinadas a establecer un panorama de las Telecomunicaciones más liberalizado y privatizado tendente a ser homogéneo en toda la Comunidad. El objetivo de esta regulación será la introducción de la competencia en el sector. Competencia regulada, con estructuras y el funcionamiento de las Leyes de mercado, en el que los servicios estén asegurados sin precariedad. Por otro lado la demanda vendrá marcada por más productos y servicios de información y comunicación. Para que nuestro país pueda desenvolverse bien en un entorno tan diferente del tradicional como el que se ha expuesto, y para que saquemos el máximo partido de los grados de libertad que nos proporciona la tecnología, la regulación impuesta desde La Unión Europea, las nuevas realidades económicas y la estrategia de los actores, lo mejor es disponer de un órgano regulador adecuadamente constituido, es decir, con los poderes, el presupuesto y la estructura organizativa convenientes para ejercer una labor inteligente y enérgica. Su papel será el de hacer que en nuestro país se desarrolle un mercado de las telecomunicaciones en equilibrio sostenible. Es decir, un mercado en el que junto a la necesaria mejora continua de los precios, la calidad y la cantidad y diversidad de los servicios, se consiga una imprescindible solidez de las empresas operadoras. Un mercado en el que las empresas puedan planificar y desarrollar sus actividades con esfuerzos pero sin sobresaltos ni incertidumbres, en el que los clientes tengan la confianza de que no se les engaña y explota; un mercado, en definitiva, que se acerque a las condiciones de competencia perfecta en el que las imperfecciones se reduzcan al mínimo imprescindible. Construir tal situación de equilibrio no es fácil y hay peligros evidentes por lo que se está observando en otros países. Solamente a través de una organización que garantice la implantación de una "competencia regulada" en la que estemos implicados todos, será posible tener éxito.
30 oct 2015
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EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La integración de sistemas, clave de las TI en la empresa
La integración de sistemas, clave de las TI en la empresa Agustín Alarcón Presidente de ASLAN PARA EMPEZAR quiero felicitar a la redacción de la revista BIT en la celebración de su edición número 100, así como a todos los que en cualquier momento de sus casi 20 años de historia han colaborado en hacer de BIT una referencia de la información y divulgación tan apreciada en nuestro sector de las Tecnologías de la Información, TI. Como nuestra aportación se realiza desde la óptica de la asociación ASLAN, sólo recordar que ésta es la asociación de empresas del sector de Redes, Comunicaciones y Sistemas Abiertos, que desde el año 1990 en que se fundó ha ido creciendo hasta contar en la actualidad entre sus asociados con la práctica totalidad de las empresas más importantes de este sector, lo que representa, probablemente, más del 80 por ciento de la actividad empresarial en este campo. Nuestra visión del estado de las TI aplicado al caso español es que éstas están evolucionando a una velocidad mayor que la que los usuarios son capaces de digerir, o por decirlo de otro modo, hay algunas tecnologías, o aspectos de las mismas, en los que observamos un retraso y un nivel de utilización muy por debajo del que ya existe en otros países con los que España debe compararse. Mientras que la base instalada y el ritmo de aumento anual de Ordenadores Personales y Teléfonos Móviles, por poner un ejemplo de herramientas básicas de las nuevas tecnologías, están en unas cifras ya muy cercanas a la de los paises de nuestro entorno económico (comparando ratios, claro, que contemplen población, PIB, etc), en otros aspectos como la utilización de servicios, integración de sistemas, utilización de redes y telecomunicaciones en el ámbito de la empresa, software legal, etc, estamos aún muy lejos de los niveles alcanzados en esas sociedades de nuestro entorno ya aludido. La incorporación óptima en cuanto a cantidad y calidad de las TI a la sociedad española es una de las principales condiciones necesarias para conseguir la competitividad que nuestro país necesita en el futuro. No es algo que "ayude", no, es una verdadera condición necesaria. Y si en este aspecto no reducimos las distancias con las sociedades con las que nos medimos, España no conseguirá estar entre los paises de cabeza, por mucho que otras cosas se hicieran muy bien. Creemos por tanto que el asunto es suficientemente crítico e importante. Con respecto a la utilización de Redes y de Integración de Sistemas en las empresas, lo que en definitiva preocupa más en el seno de ASLAN, las causas específicas del retraso en España serían: - Insuficiente divulgación de la oferta existente y las ventajas de sus aplicaciones. - La inevitable mayor complejidad y, por tanto, cierta escasez de organizaciones especializadas capaces de hacer un buen trabajo en estos entornos técnicos. - La falta de educación del usuario (el empresario) respecto a cómo evaluar sus necesidades (u oportunidades, en función de su actividad) en TI, y cómo encarar los proyectos y soluciones (todavía es muy común encontrar, si no grandes, sí medianas e importantes empresas cuyos departamentos de informática cuentan con muy poco y mal preparado personal, y están en manos de suministradores igualmente muy limitados en sus capacidades técnicas al día). En este punto, cabe añadir la excesiva simplificación que existe en cuanto a lo que las TI significan para muchos usuarios, que no pasan de asociar el meollo de la cuestión al hardware, casi exclusivamente, olvidándose de lo principal que es la integración y la consideración de todos los componentes y aspectos necesarios en las soluciones globales (cada vez más numerosos y complejos): equipos, software, desarrollo continuo de aplicaciones, mantenimiento, gestión, obsolescencia de equipos, etc. Por tanto, la solución al problema de nuestro retraso tecnológico pasa por resolver los puntos anteriores. En cuanto a divulgación, únicamente con la comunicación de marketing de los propios proveedores de los productos y servicios, así como las actividades de asociaciones como ASLAN u otras similares, en ferias y seminarios técnicos, no es suficiente, pues esto es lo que ya se ha hecho hasta ahora y el conocimiento de la oferta tecnológica se encuentra aun reducida al ámbito de las empresas muy grandes y poderosas, pero no llegando adecuadamente a las pequeñas y medianas organizaciones. En el aspecto de la divulgación creemos que debe haber también una participación de empuje, desde la Administración, central, autonómica y local, las Asociaciones Empresariales, la Universidad, Telefónica u otros proveedores de servicios de Telecomunicaciones, etc, para concienciar al entramado empresarial de la transcendencia de este asunto y de las oportunidades que ofrece el uso de las TI. En cuanto a la escasez de organizaciones capaces de realizar Integración de Sistemas con garantía, dada la complejidad y pluralidad de aspectos que hoy convergen en la solución global de TI para las empresas, es algo que el tiempo irá resolviendo a medida que crece la demanda de este tipo de servicios. Hasta hace muy poco todo estaba en manos de los grandes fabricantes, que aportaban fundamentalmente el equipamiento hardware, unidades centrales y periféricos y los sistemas operativos. El desarrollo de aplicaciones lo hacían compañías especializadas en software o el propio personal informático del usuario. Con la llegada del PC lo que ha cambiado fundamentalmente es la organización de la distribución, creándose todo un mercado más abierto y dinámico, con más empresas participando en él, pero entregando lo mismo, equipos, con poca integración. Es con la aparición del concepto de Red Local (luego ampliado a Red Corporativa) lo que da lugar a la necesidad de la Integración de Sistemas, porque en la red se empiezan a manejar distintos protocolos de comunicaciones, cada usuario puede acceder a multitud de servidores, locales o remotos, hay una gran mezcla de productos y marcas, hardware y software, conviviendo, etc. y el sincronizarlo todo y hacerlo trabajar eficientemente es el objeto de la "técnica" denominada Integración de Sistemas. En España contamos con numerosos distribuidores de pc"s y poco más, y muy escasos verdaderos Integradores de Sistemas. Los primeros no tienen demasiada razón de ser en el futuro, por lo que creemos que el propio mercado los reducirá tremendamente, mientras que será la segunda figura, la del Integrador de Sistemas la que el mercado, también, se encargará de potenciar. Por último, no podemos olvidar el problema del usuario que aún no es plenamente consciente de la transcendencia del uso adecuado de las TI en la empresa para el futuro, o que no sabe cómo realizar las inversiones necesarias adecuadamente, pues hasta ahora se resumían a un "ordenador y un programa de aplicación", mientras que hoy el asunto es más amplio y complejo. Creemos que la dirección de las empresas tiene que dar una mayor nivel de participación en las decisiones y la estrategia a las personas que conocen las TI. Las TI son cada día una parte más fundamental en la estrategia empresarial, siendo en algunos casos incluso el primer punto en el que hay que acertar, dependiendo del objeto del negocio. Si las empresas son grandes, deben incorporar a especialistas en TI en sus máximos órganos de dirección, y si no son tan grandes, al menos deben contar con una consultoría externa adecuada e independiente de intereses comerciales que les orienten en este campo.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Los nuevos desafíos industriales
Los nuevos desafíos industriales Jesús Banegas Presidente de ANIEL DESDE HACE al menos década y media se viene hablando acerca de la convergencia digital, que cambiará un mundo inicialmente separado en mercados singulares asociados con su propio y especifico uso de comunicaciones analógicas, hacía otro convergente en continentes y contenidos que cambiará por completo el ambiente competitivo. Así, sectores tales como el de la información, el de contenidos educativos y de entretenimiento y el de la electrónica de consumo, el informático y el de las telecomunicaciones acabarán convergiendo necesariamente. Todo ello determina un amplio conjunto de desafíos para la industria, como son: - Mantener y expandir las relaciones con los operadores tradicionales. - Al mismo tiempo obtener una cierta participación en el mercado de los nuevos operadores. - En el caso de nuevos operadores sin suficiente experiencia previa, proveer, además del suministro e instalación de los equipos, incluso la operación y dirección de la red. Esta nueva forma de colaboración, conocida como "Build Operate Transfer", exigirá razonablemente la segregación de estructuras organizativas "ad-hoc". - Nuevas formas de cooperación y competencia entre fabricantes serán necesarios para asegurar la interconectividad de redes e interoperabilidad de servicios de diferentes orígenes. - La integración de las redes públicas inteligentes de telecomunicaciones, con las también públicas o privadas de banda ancha, las redes de área local y los cada vez más inteligentes terminales de usuario, exigirán unas capacidades de producción de software de alta calidad. - Cada vez serán más frecuentes las "joint ventures" entre fabricantes de equipos de telecomunicaciones para el desarrollo e implantación de nuevos sistemas. - Los estándares de producción tenderán a separarse en al menos tres grupos: * los estándares internacionales desarrollados por la UIT, ETSI, etc.. * las especificaciones públicas desarrolladas en foros o consorcios industriales, y * los estándares de facto producidos e introducidos para pequeños grupos de, a menudo grandes compañías, para usos específicos. La necesaria reorientación estratégica La orientación estratégica de las industrias de equipos de telecomunicaciones, en ésta época de cambio, exige revisar analíticamente los agentes del mercado, que en la nueva era de la sociedad de la información, ni serán los mismos que en el pasado ni plantearan las mismas demandas. Los nuevos pequeños usuarios Hasta ahora el tráfico de los usuarios privados y pequeñas empresas era considerado como residual en telecomunicaciones. La capacidad de las redes fue planificada para las horas punta y el negocio venía determinado por el uso profesional intensivo de las redes durante las horas de trabajo. En muchos países el uso profesional-empresarial ha venido representando más del 75% de los ingresos y más del 60% del volumen de tráfico. Pero una verdadera revolución, aunque tranquila, puede estar en marcha en este campo. El número de ordenadores para el hogar con facilidades multimedia está creciendo en los países más avanzados de manera impresionante. En Alemania, por ejemplo, en 1995 las ventas de ordenadores para uso domiciliario superaron por primera vez en la historia las de televisores. La mera existencia de Internet y de otras verdaderas telarañas tecnológicas de alcance mundial, sugieren un creciente uso de las telecomunicaciones así como un desplazamiento paulatino de dicho uso del trabajo al hogar. Por tanto, el mercado de nuevos y sofisticados equipos de usuario privado y para pequeñas empresas, se presenta hoy como una creciente oportunidad de negocio para la industria. Los usuarios profesionales de ahora En el ámbito de los usuarios de negocios comerciales, industriales y de servicios, hay mucho que hacer en materia de reingenieria de redes de telecomunicaciones. El llamado "caller line identification" permite a las empresas con muchas llamadas de clientes, mostrar información relevante para el cliente sobre su pantalla de ordenador, virtualmente al mismo tiempo que el teléfono suena. Ello ahorra tiempo y ofrece una impresión mejor que la típica respuesta: "nuestras líneas están ocupadas, etc., etc.". No muy tarde, sistemas de pago seguro estarán disponibles para reducir a cero los días de crédito en muchos tipos de negocios y ahorrar tiempo al cliente. Los grandes clientes de siempre Las grandes instituciones como, las administraciones públicas, los bancos y las grandes empresas están llamados a ser los pioneros de los nuevos desarrollos en telecomunicaciones. Ello será así porque además de disponer de profesionales propios en este campo, comprenden muy bien la interrelación que existe entre el desarrollo del propio negocio y las nuevas facilidades tecnológicas. Los operadores tradicionales: reinventar el futuro Inevitablemente los operadores de las redes públicas de telecomunicaciones, en tanto que los más importantes clientes de la industria de equipos, seguirán ocupando el lugar central del mercado. Las nuevas oportunidades de cooperación vendrán de la mano del trabajo conjunto que será necesario desarrollar para afrontar nuevos desafíos de las grandes redes, tales como: - Presentar las crecientes funcionalidades y complejidades de las redes hacía el usuario de manera que sean percibidas por éste como simples y fáciles de entender y usar. - Modularizar los equipos y el software, de manera que la inversión se adapte al uso requerido en cada momento, para que así puedan amortiguarse las reducciones de tarifas como consecuencia de la competencia y la intervención pública. Desarrollar herramientas de simulación que puedan probar nuevos sistemas y su interoperabilidad "off line" antes de ponerlos en servicio e interconectarlos con los viejos. - Coadyuvar a que las redes sean tecnológicamente y económicamente tan atractivas, que sea un mal negocio para los nuevos operadores construir sus propias infraestructuras. - Influenciar conjuntamente en los reguladores, sobre la base del conocimiento conjunto, para el bien de los usuarios y de las industrias operadoras y de equipos del país. Los proveedores de servicios: nuevos agentes del mercado. Es cada vez más evidente, incluso si en los últimos tiempos algunos fueron comprados por los operadores de redes, que la figura del proveedor de servicios se terminará imponiendo. Y no cabe excluir que en diez años más, la mayor parte de los ingresos de los operadores de redes provenga de los hoy todavía modestos proveedores subsidiarios de servicios. Los proveedores de servicios son compañías de distribución al detalle y de paquetes de servicios y aplicaciones de telecomunicaciones, con ocasional venta de equipos, desde diferentes suministradores a usuarios finales. Representan un factor clave en el desarrollo de la sociedad de la información en tanto que intermediarios inteligentes entre las potenciales demandas del usuario y las ofertas de los demás sectores. Además de poder ser asimilables a los integradores de sistemas, desde el punto de vista de la industria pueden ser considerados como "guardianes" del cliente final. Será por tanto probable que surjan alianzas estratégicas en este nuevo ámbito. Los operadores entrantes Entre los nuevos agentes del sector, las compañías de ferrocarriles, de distribución de electricidad, gas y agua que disponen de redes propias excedentarias y derechos de paso históricos, representan los ejemplos más a tener en cuenta. En todos los casos será necesario reacondicionar las redes existentes para que puedan ofrecer servicios abiertos al público, lo que exigirá una estrecha colaboración con la industria. Informática y telecomunicaciones al encuentro A pesar de los desencuentros históricos, la industria informática y de la de telecomunicaciones están condenadas a entenderse y colaborar estrechamente en el futuro. La convergencia tecnológica así lo impone y ambas partes tienen muchos valores que añadir al desarrollo del sector. Con el tiempo, las fronteras que separaban los equipos de telecomunicaciones de los de electrónica de consumo, se están desvaneciendo. En sentido amplio la electrónica de consumo ha operado en audio y televisión con una sola vía de transmisión y recepción de contenidos producidos para el consumo masivo. Los equipos de telecomunicaciones, también en el mismo sentido, se han caracterizado por la bidireccionalidad de la transmisión y la comunicación de contenidos producidos, a menudo en tiempo real y "on-line", por usuarios de ambos extremos. La electrónica de consumo y las telecomunicaciones Los teléfonos móviles y los terminales de redes fijas, hasta no hace mucho considerados equipos electrónicos profesionales, son ahora vendidos en las mismas tiendas y con similares técnicas de ventas que los radiocasettes, los televisores y los ordenadores multimedia. No es extraño por tanto que las cuatro asociaciones europeas de: operadores de telecomunicaciones, electrónica de consumo, informática y telecomunicaciones y electrónica profesional, cooperen en la definición de los estándares de alto nivel para la sociedad de la información. Los radiodifusores en la era digital Las televisiones públicas y privadas serán determinantes en el cambio hacía la televisión digital, y mediante una mejor utilización del espectro de frecuencias, agentes esenciales de una nueva frontera tecnológica: el llamado "Universal Mobile Telecomunication System", que integrará redes fijas y móviles ofreciendo movilidad personal a través de ambos y que significa un gran desafío para la industria y los operadores. Los proveedores de contenidos, en escena La ilimitada integración de contenidos en las nuevas redes obliga a mirar hacía los proveedores de los mismos. Junto a la poderosa industria del cine y televisión existe una embriónica industria de proveedores de bases de datos, productores de programas educativos y otros que dan sentido al término: "Sociedad de la información y del conocimiento". Es probable que no muchos fabricantes de equipos puedan colaborar con estas industrias, pero de ellos depende que el bucle de abonado demande en el futuro la introducción de nuevas tecnologías.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La oportunidad de la TV digital
La oportunidad de la TV digital Gabriel Barrasa Consejero Delegado de HISPASAT EN PRIMER LUGAR, vaya por delante mi más sincera felicitación al entrañable BIT y a sus responsables en su "centenario", junto con el deseo de que todos podamos celebrar las siguientes efemérides de la revista que, gracias al empeño de su magnífico equipo, se ha convertido en un auténtico referente para nuestro sector. Dentro de mi modesta contribución a esta celebración, me referiré, como no podría ser menos, a un aspecto muy particular de las telecomunicaciones, los satélites y aún más concretamente, a la televisión digital de la que tanto se habla en estos momentos. No descubro nada si digo que los profesionales somos los primeros sorprendidos por la rapidísima evolución que esta experimentando el sector de las telecomunicaciones, tanto en España como en Europa y en muchas otras zonas del mundo, y que estos cambios sustantivos vienen determinados fundamentalmente por la fuerte evolución tecnológica y por la liberalización de la práctica totalidad de unos servicios que durante décadas se mantuvieron en un régimen de monopolio. Por una parte, la tecnología no es inocente, en lo que se refiere a favorecer la adopción o no de soluciones sobre redes únicas o en competencia. Por otra, con legislaciones medianamente liberalizadas/ como es el caso de España resulta difícil y a la larga imposible, prevenir 12 oferta de soluciones técnicas o prestaciones que constituyen una amenaza para los operadores de servicios establecidos. Ya nadie discute que los satélites de comunicación constituyen hoy en día/ no solo la solución óptima a determinados problemas de los operadores de telecomunicaciones sino una importante oportunidad de negocio para todo un conjunto de sectores empresariales asociados tanto a nuevos productos como a nuevos conceptos de servicio. En concreto, la evolución tecnológica y la presión de la competencia han inclinado la balanza hacia el desarrollo de las aplicaciones más próximas al usuario fina|/ como la Difusión Directa de Televisión (DTH) o los sistemas VSAT. Esta capacidad de acceder directamente al usuario, evitando los costes de la entrega dedicada de l as redes públicas o los sistemas de cable, sitúa a los sistema satelitales en una posición muy ventajosa respecto a sus principales competidores, y son los factores que determinan las tendencias de su utilización en todo el mundo El caso más significativo del desarrollo de una nueva oferta de servicios liberalizados asociados a una importante innovación tecnológica es el representado por la ya citada Difusión de Televisión Digital por Satélite. La digitalización de la señal de imagen de la televisión es un proceso que cuenta ya con varios años os de historia, pero que hasta hace muy poco se limitaba a la producción y el transporte entre estudios, es decir, a ámbitos estrictamente profesionales, Sin embargo, en los últimos dos o tres años se ha logrado una suma de hitos tecnológicos y, derivado de esto, en Europa se ha conseguido definir un conjunto de normas, conocidas como normas DVB, que han permitido que en apenas unos meses, un número relativamente elevado de fabricantes estén en disposición de comenzar a comercializar equipos tanto de transmisión como de recepción doméstica. De este modo, los satélites se convierten en el medio con mejores prestaciones para difundir un a oferta amplia de señales de TV, y en el único sistema que permite alcanzar de manera inmediata y a coste razonable un mercado potencial de millones de hogares. Las ofertas de decenas y hasta centenares de Canales de TV, que muy pronto se recibirán en los hogares españoles a través de una antena parabólica, individual o colectiva, serán comercializadas por lo que se ha dado en llamar "Plataformas Digitales". En ellas se pueden integrar Productores, Radiodifusores, Operadores de Telecomunicaciones y Fabricante s de Equipos de Transmisión, Recepción de Acceso Condicional, así como grupos financieros interesados en estar presentes en este nuevo soporte del mercado audiovisual. Del análisis del mercado español resulta que una importante proporción de los 11.7 millones de hogares de nuestro país podrían ser consumidores de productos audiovisuales integrados por la nueva tecnología. Este mercado se desarrollará tanto más cuanto exista una unidad de acción entre radiodifusores y operadores de servicio, garantizando, como mínimo, la compatibilidad de los sistemas de acceso condicional necesarios para el pago de estos servicios. Un análisis reciente realizado para HISPASAT por McKinsey, estimaba que el valor presente del negocio de la televisión digital en el mercado español alcanzaba cerca de 100.000 M/Pts., en una hipótesis de coste de producto y servicio muy razonable siempre que la plataforma de oferta es decir el acceso condicional, receptor decodificador integrado y paquete básico, fuese único. Por contra, la aparición de ofertas alternativas incompatible, teóricamente llevaría al consumidor a la perplejidad e incertidumbre y, por tanto al retraimiento, al tiempo que multiplicaría los costes, contribuyendo a originar un escenario muy desfavorable para el desarrollo de este servicio en nuestro país. Desarrollo que también permitiría la proyección de nuestro sector audiovisual hacia Latinoamérica y la comercialización de nuevos productos. Los radiodifusores españoles están convencidos de que una plataforma integradora, de 15 o 20 canales con contenidos propios, en combinación con programación americana, sería el soporte adecuado para que el sector audiovisual español pueda acceder 81 mercado l latinoamericano. Un mercado emergente en el que nuestras producciones son recibidas con gran aceptación, si nos atenemos a la experienciade TVE Internacional, canal que en la actualidad es recibido en 7,5 millones de hogares latinoamericanos. En este contexto, el sistema español HISPASAT ofrece unas excelentes prestaciones para el desarrollo de una plataforma digital integradora de más de 100 canales de TV, así como otros productos multimedia. Esta disponibilidad del sistema HISPASAT, con prestaciones y costes muy optimizados para el ámbito de lo español y lo hispanoamericano, constituye la elección más idónea tanto técnica como económicamente, no en vano es el único sistema europeo, capaz de ofrecer sus servicios a ambos lados del Atlántico. Efectivamente, la utilización de los cinco transpondedores del servicio de Radiodifusión Directa y los ocho transpondedores de 36 MHz del Servicio Fijo permitirían ofrecer un conjunto de en tre 100 y 120 programas, en conformidad con la norma DVB, a receptores con antenas de diámetro no superior a 60 cm sobre todo el territorio nacional. Asimismo la digitalización de l os transpondedores de la carga útil TV América, permite difundir 20 canales de TVO en cualquier punto de la vasta geografía americana cubierta por HISPASAT. Hoy en día, por tanto, la digitalización de la difusión ce la televisión dirigida directamente a l os hogares representa una innovadora e importante área de negocios en un amplio conjunto de actividades. Por otro lado, la televisión digital crea de hecho una infraestructura de banda ancha con potencial para alcanzar millones de hogares Por lo tanto, parece razonable que se considere esta infraestructura como medio de difusión de otras aplicaciones, particularmente productos multimedia. A este efecto, la tecnología desarrollada incluye interfaces de alta velocidad entre los receptores decodificadores integrados y los ordenadores personales de los usuarios, permitiendo la entrega de los grandes ficheros requeridos por estas aplicaciones en unos segundos. En definitiva, los sistemas de telecomunicaciones por satélite han evolucionado hasta constituir una parte importante de nuestro paisaje. La mejora de las prestaciones ha acercado estos productos y conceptos a los usuarios, siendo la televisión el servicio más demandado; mientras que la digitalización hace que su potencialidad se haya multiplicado, permitiendo prever un cambio cualitativo en el panorama de este medio de comunicación a corto plazo.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: El momento actual de las tecnologías de la información
El momento actual de las tecnologías de la información Miguel Canalejo Presidente y Consejero Delegado de Alcatel Standard Eléctrica EL SECTOR de las Telecomunicaciones, en todos los países del mundo, se ha desarrollado históricamente en base a compañías operadoras de ámbito nacional con estrechas relaciones con los suministradores y con el apoyo de los Gobiernos respectivos. Estas relaciones, característica de los países más desarrollados, ha venido acompañada de un fuerte protagonismo del Estado, en especial, en el subsector operación, a través de los PTT"s nacionales, habitualmente empresas públicas, con derechos de monopolio y, en muchos casos, integradas en la propia Administración del Estado. La evolución de las tecnologías en las últimas dos décadas, entre otros factores, y la aceleración de dicha evolución que se espera en los próximos años, están creando, en un período de tiempo muy corto, un entorno radicalmente nuevo en el sector. El progreso tecnológico y su influencia en la economía de las Telecomunicaciones se ha convertido, al mismo tiempo, en un factor de cambio y en un elemento clave de competencia. El cambio tecnológico no sólo afecta a las redes, posibilitando la provisión de servicios tradicionales con precios menores, sino permitiendo a los operadores ofrecer nuevos servicios innovadores. Los servicios, así, evolucionan de los tradicionales de voz a nuevos servicios más sofisticados de datos, textos e imagen, que requieren mayor ancho de banda y, además, variable, según el tipo de servicio prestado en cada momento. Aumentan las redes privadas, y la demanda y paralela provisión de servicios globales, se favorece la instalación de redes móviles, y, al aparecer una demanda emergente de servicios más sofisticados y complejos, que necesitan interconexión de las distintas redes, los equipos se hacen mucho más complejos. La consecuencia para la industria es un fuerte incremento de los costes de I+D, que, en promedio, se sitúa en torno al 10% sobre ventas, a nivel mundial, pero que en los productos clave alcanza hasta un 20%. Así, las inversiones que la industria de Telecomunicaciones debe realizar para dar respuesta a la demanda del mercado con nuevos productos y servicios manteniendo su nivel de competitividad requieren para su correcta amortización volúmenes de ventas cada vez mayores y, en consecuencia, la internacionalización de su actividad. Esto es particularmente cierto en el caso de las empresas europeas, habida cuenta de que los mercados nacionales, considerados individualmente, no tienen capacidad suficiente como para asegurar dichos volúmenes de ventas. El esfuerzo y tecnológico, lejos de disminuir, tiende a incrementarse en el futuro, como efecto del aumento de la presión competitiva auspiciada por la liberalización de los mercados, que estimula la diferenciación, y la evolución de la demanda. A medida que se extiende el uso de los nuevos servicios y prestaciones que las Tecnologías de la Información ponen a disposición de los usuarios, se genera, por parte de éstos una demanda creciente, lo que lleva a una evolución tecnológica acelerada. La respuesta a esta presión de la demanda la proporcionan las nuevas tecnologías. Entre las principales áreas de actividad de I+D en el sector de las Telecomunicaciones en la actualidad, cabe citar las siguientes: * Comunicaciones móviles y personales. * Redes de Banda Ancha. * Sistemas submarinos. * Televisión por cable. * Comunicaciones vía satélite. Por otro lado, el proceso de convergencia de las telecomunicaciones con el mundo de la informática y el audiovisual, han conducido ya a la aparición de un nuevo concepto llamado a revolucionar el sector de las Telecomunicaciones en los últimos años del milenio, cuando las tecnologías asociadas hayan alcanzado el suficiente grado de madurez y puedan comercializarse a precios viables: este concepto es el de las comunicaciones multimedia, que permiten la integración de diferentes aplicaciones, servicios y medios (voz, datos, texto, audio y vídeo, fijo o en movimiento), en una misma sesión, utilizando la misma infraestructura de comunicaciones, las autopistas de la información, el mismo terminal, y procedimientos unificados y amigables de diálogo hombre-máquina. Las comunicaciones multimedia facilitarán, además, la comunicación simultánea entre múltiples usuarios de forma interactiva, con separación clara entre los contenidos y la infraestructura soporte. Esta evolución marca un cambio importante en las pautas de crecimiento de las Telecomunicaciones, en convergencia con la Informática y el sector audiovisual: El acento del crecimiento en términos económicos, hasta ahora ligado principalmente a las capacidades de las redes, pasa a estar cada vez más en los contenidos, entendiendo por tales servicios, aplicaciones y producción de información, en particular, audiovisual. Nadie ignora el papel determinante que los productores de información de todo tipo están jugando en el desarrollo de la Infraestructura Nacional de la Información (NII), auspiciada en EE.UU. por el gabinete Clinton, refrendado en la nueva ley de Telecomunicaciones recientemente aprobada, cuyas implicaciones estamos todavía lejos de evaluar. El potencial asociado a las Tecnologías de la Información está generando, por otro lado, fuertes expectativas, debido a la perentoria necesidad de crecimiento económico y generación de empleo que caracterizan la actual coyuntura económica, y que ha dado lugar a la publicación, por la Comisión de la Unión Europea, del Libro Blanco sobre Crecimiento, Competitividad y Empleo en Europa, y la posterior edición del Informe Bangemann y del documento sobre "Europa en marcha hacia la Sociedad de la Información", con previsiones de inversión de 67.000 millones de ECU"s en el período 1994-1999, para redes, servicios y aplicaciones avanzadas en el sector de las Telecomunicaciones, de los que sólo 5.000 millones serían aportados por la U.E., dando así un fuerte protagonismo a la iniciativa privada. El mundo actual está experimentando un proceso de rápida adaptación a las condiciones impuestas por al emergente Sociedad de la Información. La Sociedad de la Información comienza a tener un efecto profundo en la Economía y en la manera en que trabajamos, vivimos y ocupamos nuestro ocio, al tiempo que ejerce una fuerte influencia en la forma de hacer negocios y en la forma en que nos organizamos e interrelacionamos. En el ámbito profesional y de los negocios, los intercambios de información se intensifican de manera acelerada, adquiriendo una dimensión geográfica mundial, impulsada por la globalización de la actividad económica, y respondiendo a criterios de optimización que desplazan la producción hacia áreas geográficas con menores costes productivos o con las habilidades requeridas, incrementando así las necesidades de intercambios de información entre los diferentes centros de actividad, en la medida en que se van configurando equipos de trabajo distribuidos geográficamente. Las nuevas tecnologías están teniendo un impacto dramático en el mundo empresarial, afectando a aspectos como: * La organización de las empresas, permitiendo la desaparición de niveles jerárquicos y revolucionando el papel del mando y del subordinado. * Las operaciones, utilizando las Tecnologías de la Información para reducir tiempos, defectos y desperdicios, y canalizando pedidos y comunicaciones con suministradores y clientes a través de sistemas de intercambio electrónico de datos. * El personal, mediante la utilización masiva de ordenadores personales comunicados entre sí, dando paso a las "oficinas virtuales". * Los nuevos productos, debido al acortamiento de los ciclos de desarrollo y a los intercambios de información optimizados entre los departamentos de marketing y los clientes. * Las relaciones con los clientes, permitiendo al personal comercial resolver de forma inmediata cualquier cuestión planteada por los mismos a través del acceso a las bases de datos de la empresa, utilizando las redes de Telecomunicaciones. Ello está siendo posible gracias a la masificación del uso de los ordenadores personales,y a las facilidades de comunicación entre ellos ofrecidas por las modernas redes de Telecomunicaciones. Por otra parte, el coste de la tecnología va a seguir bajando dramáticamente. En ordenadores, el coste por unidad de capacidad de proceso está bajando un 3% anual. En Telecomunicaciones, la capacidad de transporte de una red de banda ancha multiplica por 1.000, e incluso más, la de las actuales redes, pero su coste tiende a situarse en el mismo orden de magnitud que las existentes. este nuevo factor de producción, Informática más Telecomunicaciones, que se ha dado en llamar "Tecnologías de la Información", es una de las fuerzas que más rápidamente están transformando el entorno competitivo, y su uso adecuado por parte de las empresas puede suponer una ventaja decisiva sobre sus competidores, en la lucha permanente por conseguir la satisfacción de los clientes. España no ha permanecido ajena a este debate, y en este marco se encuadra la labor realizada por el Grupo de Análisis de la Sociedad de la Información (GASI), plasmada en el libro presentado el pasado mes de mayo y titulado "España en la Sociedad de la Información". Entre sus propuestas de acción, y desde la óptica de la industria, me parece destacable la que persigue "apoyar la creación de valor añadido nacional, en particular, para aprovechar la capacidad de creación de riqueza y empleo" en nuestro país.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Liberalizar para progresar
Liberalizar para progresar José J. García Arreciado Diputado por Huelva del PSOE EL DESARROLLO explosivo de las Telecomunicaciones en su sentido más amplio (telecomunicaciones, informática y audiovisual) está propiciando el nacimiento de una nueva sociedad --la denominada Sociedad de la Información-- cuyo soporte son las Tecnologías de la Información y Comunicación y cuyo elemento más característico viene definido por la posibilidad de acceder a cantidades ingentes de información, en tiempo real, a precios descedentes y en soportes multimedia. Ello pone en manos de la sociedad un conjunto de instrumentos operativos y de tecnologías capaces de producir cambios sustantivos en las pautas de comportamiento social y en los hábitos de conducta humana. Desde la medicina al ocio, desde la cultura a la educación, en un amplio conjunto de sectores de actividad humana se encuentran disponibles, o a punto de estarlo, un paquete de servicios que permiten el acceso a multitud de bancos de datos de forma instantánea y con independencia de la distancia física existente entre cliente y servidor. Naturalmente un proceso social de tales dimensiones --se habla de una nueva revolución industrial-- suscita el interés apasionado del conjunto de personas que desde el Partido Socialista y su Grupo Parlamentario tienen la responsabilidad de efectuar el seguimiento del proceso de nacimiento de la SI y formular las propuestas políticas y técnicas que se consideren más adecuadas al objetivo final de extender al conjunto de la sociedad los beneficios de progreso y bienestar que se derivan del uso correcto de los TIC y del desarrollo equilibrado de las redes que les dan soporte. Y el primer resultado de las reflexiones efectuadas nos sitúa nítidamente a favor del desarrollo de las TIC y de la Sociedad de la Información que producirá el empleo masivo de estas Tecnologías. Somos, naturalmente, conscientes de los riesgos y de las amenazas asociadas al desarrollo de las TIC y de la SI entre los cuales destacamos dos que nos parecen especialmente dignos de tener en cuenta. Me refiero al riesgo de intromisión en la intimidad personal que suponen algunas TIC y al peligro de que un desarrollo inadecuado de los mismos propicie la aparición de una nueva dualidad social entre los segmentos de población y territorio que accedan a los nuevos servicios y aquellos otros que, por su menor pujanza económica, pudieran quedar descolgados de la SI. Pero el balance del proceso creemos que es positivo y sus consecuencias favorables para el conjunto de la sociedad y el territorio nacional, siempre que el Estado mantenga posiciones en el sector que garanticen, si no el acceso universal a todos los servicios, al menos el acceso universal a un conjunto de servicios que se definan como básicos. Como en tantas otras cosas, España presenta un cierto retraso en el consumo "per cápita" de telecomunicaciones en relación con el resto de países industrializados, pero al igual que en ellos el conjunto del sector viene creciendo considerablemente por encima del PIB nominal de la economía. El esfuerzo efectuado por el operador principal (TESA) y por los demás operadores que han ido situándose en el mercado de los servicios plenamente liberalizados y en competencia restringida, nos han proporcionado una base de infraestructuras desde las que se puede encarar sin riesgos excesivos el nacimiento de la SI y su extensión al conjunto de la sociedad. Y para que ello sea posible resulta necesario liberalizar, y liberalizar ya. Ni los sectores afectados, ni los operadores eficaces que ya prestan sus servicios deben tener miedo alguno a la liberalización el 1 de enero de 1998, fecha indicada por la Unión Europea y aceptada por el Gobierno anterior, que renunció a la prórroga de cinco años que la normativa comunitaria nos otorga. Estimamos que, en concreto, el operador TESA se encuentra bien situado para resistir los efectos, no sólo del segundo operador recién creado, sino de otros operadores que pudieran estar interesados en la prestación universal de servicios. La liberalización es condición necesaria para el desarrollo de las TIC y de la SI; el incremento del consumo de telecomunicaciones se verá extraordinariamente favorecido por la aparición de entornos de competencia que tirarán a la baja de los precios y propiciará la proliferación de servicios y la aparición de nuevos usuarios que -como en el caso de la TMA- producirán un crecimiento importante del mercado y unos precios de acceso a los servicios asequibles para empresas y usuarios particulares. La liberalización impulsará, además, la dimensión internacional de TESA que, de otra manera, pudiera ver en situación de grave riesgo sus intentos de penetración en los mercados europeos. En definitiva, queremos impulsar el nacimiento de una SI que no dualice el país, estimamos que para ello es posible liberalizar redes y servicios en 1998 y estamos convencidos de que el conjunto del sector se encuentra preparado para hacer frente a las situaciones de competencia que se crearán en el nuevo entorno de liberalización y globalización de los procesos económicos.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL MOMENTO ACTUAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: El futuro, ¿ha sido ya?
El futuro, ¿ha sido ya? Luis Lada Consejero Delegado de Telefónica Móviles TUVE EL HONOR de estar en 1978 entre los que alumbraron BIT, el privilegio de hacer la reflexión sobre los servicios de telecomunicación en su nº 50 y ahora la mejor revista española del sector me invita a ofrecer mi visión sobre las tecnologías de la información desde la posición de responsable de un operador de servicios móviles. Hace 18 años todas las perspectivas eran mucho más limitadas. La competencia parecía establecerse entre los voluntaristas soñadores que promovían la transición en el sector y los pragmáticos defensores del status quo, si bien las alternativas se generaban casi únicamente desde la perspectiva de la industria proveedora de los servicios y las compras públicas, lo que se llamó "política industrial". En el número 50, el de los 10 años, publicado a finales de 1987, la perspectiva ya era muy diferente, una vez que EEUU primero y el Reino Unido después, impulsaban la liberación-privatización de los operadores y la UE, entonces CEE, empezaba a regular/desregular/re-regular las telecomunicaciones. Si volvemos a repasar aquel número especial, ya se apuntaban los riesgos de estar de moda, de estar a punto de dejar de ser un sector endogámicamente organizado, que siempre discutía sobre un hipotético modelo que la Administración debía imponer a todos los agentes, para pasar a ser un sector flexible abierto a todas las iniciativas. Ahora ya sabemos que casi todo es cuestión de intereses, por supuesto perfectamente legítimos. Que además de San Gabriel hay otros patronos de las telecomunicaciones y que los abogados están sucediendo a los economistas como intérpretes de lo que se nos avecina. En definitiva, que nos vamos haciendo mayores y las telecomunicaciones ya empiezan a contemplarse como cualquier otra gran actividad económica, con libertad para arruinarse o para crear riqueza, para innovar o para tratar de apurar los viejos sistemas, para elegir proveedores de servicios y suministradores de equipos entre varias opciones. Ahora ya es difícil distinguir una opción técnica, incluso una previsión tecnológica, del legítimo ejercicio de "lobby". Incluso la celebrada "profecía" de Nicholas Negroponte que pronosticaba que todo lo que se transmitía por radio acabaría utilizando portadores físicos y viceversa, seguramente pensando en la gran expansión de la televisión por cable y la telefonía móvil, está siendo cuestionada por los impulsores del DTH y de los "cableros" que ven en la telefonía su seguro de rentabilidad. ¿O es que realmente la liga de fútbol es el verdadero regulador del sector, al ostentar todos los derechos del "Gran Contenido", dado que aporta el escenario (estadio) y los actores (jugadores)?. No creo que el Colegio celebre el 28 de Mayo, ni que Marca sustituya al BIT como referencia del Sector, pero esta pequeña caricatura condensa la apreciación de que los telecos ya no somos (¿lo fuimos alguna vez?) el grupo definidor del sector, lo que obviamente no debe ser considerado como algo negativo, ni para nosotros, ni mucho menos para la sociedad. Ahora deberíamos procurar que lo sean los clientes/consumidores y las empresas, haciendo que los primeros decidan y éstas puedan configurar libremente sus ofertas, siendo su éxito o fracaso en el mercado determinante de su capacidad para atraer nuevos capitales y los mejores recursos humanos. Pero la renovada vocación empresarial en este sector de las administraciones locales, autonómicas y estatales, podría ser un indicio de que aún falta tiempo para que los ciudadanos puedan equivocarse solos. La creatividad y el olfato para los nuevos negocios van a derribar muchas barreras regulatorias, una vez que ya han caído las que justificaban los monopolios naturales o los larguísimos plazos de maduración de las infraestructuras pesadas. Lograr la satisfacción del cliente es el único secreto para permanecer en el mercado, lo que se traduce en la búsqueda del liderazgo en calidad, precio y servicio al cliente, incrementando permanentemente el valor de lo que se le ofrece. He tenido el privilegio de contribuir a desarrollar uno de los servicios que marcan los distintivos de la "civilización" en el tránsito al nuevo milenio. La telefonía móvil se ha convertido en el paradigma de la ruptura de los derechos exclusivos, de la dependencia de las infraestructuras pesadas y de la referencia geográfica a la hora de intentar comunicarse. Es el tiempo de la telefonía personal. Se llama a alguien sin saber si está en la esquina o en las antípodas. Por eso decimos que, al ser muchas más la personas que los hogares o las empresas, el mercado de "líneas" de telefonía móvil será muy superior al de las fijas. Pero al igual que los ordenadores aprendieron a comunicarse a través de las redes fijas, pronto veremos cómo los vehículos (y no sólo sus conductores), los ascensores o las máquinas tragaperras, además de los PC portátiles, van a descubrir las ventajas de las redes celulares. En definitiva, estamos hablando de más de cincuenta millones de terminales potenciales en España, a los que se suman otros tantos visitantes que vendrán con su comunicador personal puesto. Por ello los sistemas móviles se convertirán en el primer consumidor de recursos "escasos" como las frecuencias y la numeración, dejando que las redes fijas sigan manteniendo el liderazgo de la capacidad, en contenidos y tiempo de utilización, porque el fenómeno Internet y la explosión de los teleservicios (teletrabajo, telecompra, teleeducación, telebanco, teleagencia de viajes, etc.) no han hecho más que empezar. Posiblemente la telefonía móvil haya sido la primera actividad generadora de nuevo empleo en España en el bienio 1995-1996. Desde esta perspectiva y desde la posición de ocupar temporalmente la cabecera en Europa en crecimiento interanual, resulta fácil ser optimistas. Esperamos que no se nos ocurra, una vez más, tratar de arreglar lo que no está roto y se procure que se repitan las ventajas de la liberalización en otros servicios y aplicaciones. Los ciudadanos nos lo agradecerán y nosotros tendremos muchas más oportunidades profesionales. En el remoto caso de que tenga la oportunidad de volver a glosar una efemérides como la que nos ocupa, ya no será necesario tener que repasar lo dicho años antes. Aceptando que lo importante es detectar a tiempo los cambios del entorno, de la tecnología y del mercado, que ya se producen a nivel global, casi independientemente de lo que se opine en Madrid o Bruselas, y sabiendo que quien más cintura y rapidez de reflejos tenga contará con más probabilidades de éxito, cualquier escenario que se nos presente en el futuro resulta compatible con esta visión del sector, aunque las explicaciones a posteriori de por qué las cosas no han ocurrido como pensábamos o deseábamos, seguirán siendo valiosas para estar satisfechos con nosotros mismos.
30 oct 2015