Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: Mucho hecho, mucho por hacer
Mucho hecho, mucho por hacer Angel L. Gonzalo Pérez Decano y Presidente COIT/AEIT de 1977 a 1990 EN UN MUNDO que contabiliza sus grandezas y sus miserias utilizando el sistema decimal, es lógico que se otorgue relevancia mítica a las potencias del número 10. Así, las décadas, los centenarios y los milenios son frecuentemente manejados para suscitar sentimientos de todo tipo: de tristeza, por la vejez anticipada que anuncia el cambio de década en la edad de las personas. De alegría patriótica, porque una nación, estado o simplemente ciudad, perviven como proyecto comun durante un número entero de siglos. De presión emocional sobre las conciencias de los más débiles, anunciando catástrofes en los cambios de milenios, so pena de acogerse fervorosamtne a las fórmulas salvadoras del profeta de turno... Una revista de ingenieros no está obligada a ser la excepción, por supuesto. Y menos, cuando la cota alcanzada es "tan decimalmente redonda" como el número 100, es decir, la propia base del sistema multiplicada por sí misma, rotunda y definitivamente autoafirmada. Pero, ¿es tan redonda la conclusión que podemos enunciar al cabo de haber editado diez veces diez números de BIT? ¿Se han satisfecho todas las expectativas de aquel grupo voluntarioso de telecos que, desde una perspectiva "progre", cosecha de los 70, decidió dotar a la AEIT y al COIT de un órgano de comunicación, y a la sociedad española de un medio de concienciación sobre la importancia de las Telecomunicaciones. En líneas generales, e incluso sin dejar de ser autoexigentes, me apresuro a decir que el BIT ha sido un éxito, y ha valido la pena formar parte de su intrahistoria. Desde el punto de vista de la comunicación entre los ingenieros de Telecomunicación, ha sobrepasado las expectativas más ambiciosas, y ya no se entendería la vida asociativa de nuestra profesión sin su Revista. Incluso, en determinadas etapas de languidez en la vida de las propias instituciones profesionales, ha sido capaz de mantener un espejismo de vitalidad, que, a la postre, ha terminado por ser útil para todos. Pero la sinceridad, y el afán de mejorar las cosas, obligan a no caer de lleno en la autocomplacencia. A través del BIT, conseguimos que nuestra profesión tomara conciencia de su importante papel dentro de una Sociedad como la española. Pero no hemos conseguido que la Sociedad española se tomara suficientemente en serio nuestras propuestas. A "100 números BIT" de aquella segunda parte de los 70, se ha avanzado mucho menos de lo que parece. Se ha ensanchado el terreno de juego, por la fuerza de las cosas. Se han aflojado parcialmente algunos corsés, por la presión de nuestros socios europeos. Pero las grandes cuestiones de las Telecomunicaciones españolas siguen sin resolverse de forma meditada, explicada y consensuada. Parece que no hemos sido capaces de hacer llegar, con fuerza y oportunidad, nuestros mensajes, propuestas y alertas a los verdaderos centros de decisión del país. De otra forma, no se estarían produciendo los retrasos, dudas, retrocesos, indefiniciones y lagunas que siguen caracterizando el dibujo del marco legal y económico de las Telecomunicaciones españolas. Es más, a pesar del disparatado número de Escuelas abiertas, y del aparente "look" social que confiere a nuestra carrera el altísimo listón impuesto por los gestores del numerus clausus, el peso específico de la profesión, incluso dentro del propio Sector, parece haberse estancado, si no disminuido. Un buen termómetro para ello es el organigrama de Telefónica, donde me aseguran que la tendencia de "financierización" de anteriores Presidentes, sustituyendo ingenieros expertos por financieros audaces, está a punto de ser llevada a límites patológicos por el actual. Pero aún es más preocupante en ese sentido, por lo que tiene de pronóstico para el futuro, el organigrama de Airtel, o los que se preparan en el segmento del cable, donde los Ingenieros de Telecomunicación no salen de la cocina. Por favor, que no se me entienda mal. Claro que vivimos en un mundo abierto. Claro que el "espíritu funcional" del BIT, que yo sigo manteniendo, era anti-corporativista. Pero eso no está reñido con la racionalidad. Creo que debemos seguir reclamando profesionalidad, como antídoto de los corporativismos, pero en todos los niveles. Y creo que sería legítimo intentar demostrar a los que, de jure o de facto, toman las decisiones, que los enemigos a batir en este Sector no somos los ingenieros, sino que, antes al contrario, somos precisamente los mejores recursos con que se cuenta para gestionalo con eficacia. Valgan estas leves incursiones en la dura realidad, como acicate para quienes hacen posible hoy en día la supervivencia oronda, confortable y multicolor del BIT. Para que no se distraigan con objetivos menores, ni se adocenen, ni, mucho menos, se duerman en supuestos laureles. Queda mucho por hacer, aunque ya sea mucho y bueno lo realizado. A ver si para el número 1000...
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: En el principio de los tiempos
En el principio de los tiempos J. J. Jiménez Lidón J. A. García Córcoles A. Morcillo Crovetto HACE TREINTA y tres años... no sólo éramos jóvenes en edad, los autores de este artículo escrito para conmemorar el número cien de BIT, sino que iniciábamos la prehistoria de la revista, ya que entonces nació en la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación sita en la calle Conde de Peñalver su homónima antecesora. Aquél año de 1963 comenzó con el alivio internacional por la resolución, con empate, de la crisis de los misiles de Cuba en el año anterior, que por primera y única vez enfrentó a la humanidad ante la eventualidad de una guerra nuclear total, y en el que se había inaugurado la televisión por satélite entre Europa y los EE.UU., pero se vió empañado por la muerte del Papa Juan XXIII, y el asesinato del mítico presidente norteamericano J.F. Kennedy, que sólo cinco meses antes había pronosticado la reunificación alemana tras el grito de "Yo soy un berlinés". La NASA ponía en servicio el primer radiotelescopio espacial en ondas milimétricas en Texas, se lanzaba el primer satélite geoestacionario, seguido del primer satélite de telecomunicaciones síncrono Syncom 2, materializando las ideas del escritor de ciencia-ficción Arthur C. Clarke. Se comercializa la grabadora portátil de casette, con lo que, tras la radio a transistores, la electrónica personal de consumo se convertía en realidad. Los futuros ingenieros de telecomunicación nos sentíamos protagonistas del cambio tecnológico. En España, Julián Grimau fue ajusticiado, y en la Universidad se iniciaba un movimiento de inquietudes culturales y políticas que comenzó a introducirse en las hasta entonces pacíficas y tecnológicamente encerradas en su mundo, Escuelas Técnicas Superiores, y como no podía ser menos, entre los alumnos de la Escuela, que aún no nos llamábamos telecos. Jesús Sánchez Miñana, hoy Director de la Escuela de Madrid, ejercía de líder estudiantil en la promoción XXXVIII (plan "nuevo"), mientras Juan Soto Serrano, hoy presidente de Hewlett Packard España, ejercía este papel en la misma promoción del plan "viejo", y ambos se aunaron para crear el cine-club de la Escuela, en donde cada película visionada era una batalla ganada a la censura, así como un fracasado teatro experimental, cuando se intentó representar nada menos que "Las manos sucias" de Sartre, que obviamente fue prohibida. En este ambiente, recreamos la revista "Electrón", de la que si bien se mantuvo el nombre, y portadas de antenas modernistas, más para despistar que por otro motivo, se convirtió en el cauce de las ideas políticas, sociales (recordamos un artículo de J.A. Alberich sobre el mísero barrio almeriense de La Chanca), y culturales, pero a la que se le privó de todo contenido técnico, cosa que fue seriamente recriminada por los dos primeros firmantes de este artículo al último firmante, que entonces ejercía de director de la revista. La presión llegó a un extremo tal que el entonces director no tuvo más remedio que ceder e incluir en el segundo número de Electrón el trabajo titulado "Diodo Túnel, Principios y Aplicaciones", cuya presencia en tan humanísticas páginas hizo chirriar todos los resortes existentes. El director ha reconocido, que para salvar su honor de humanista en esta reserva impresa espiritual, resolvió la dicotomía no leyendo el artículo de sus compañeros...hasta treinta y dos años después, cuando hemos revisado esta historia. El grave problema era que ese artículo tenía una segunda parte, y los arriba firmantes no tuvimos más remedio que editar una separata en el tercer número de Electrón para no contaminarlo, pero se vio la necesidad de crear otra revista específicamente dedicada a estos menesteres, por lo que el bicéfalo director prestó sus saberes para que los científicos de la Escuela publicaran sus obras. La nueva revista se llamó bit, y su primer número surgió en Enero-Marzo de 1964. Magnífico año en el que Mary Quant presentó la minifalda, acontecimiento telúrico que se ve acompañado por el descubrimiento por A.A. Penzias y R. Woodrow de la radiación electromagnética cósmica de fondo, con la que se confirma experimentalmente el origen del Universo por el Big-Bang. Algo tendrán que ver estos dos impactantes acontecimientos cuando acuden simultáneamente a la memoria. Ese fue también el año del "incidente de Tonkin", por el que los EE.UU. se implicaron bélicamente en Vietnam, y se inició un proceso de profundo cambio en la mentalidad de la época, y que culminó en el "Mayo francés", que el primer firmante vivió intensamente "sur place" como investigador del CNRS. Hacía 16 años que C. E. Shannon había establecido la unidad de información, por lo que el término era popular entre los alumnos de la Escuela, y se jugó con la ambivalencia de ser el acrónimo de Boletín de Información Técnica. Pero bit cumplió otra misión como ser el órgano de expresión de la Rama Universitaria del IEEE de Madrid, y para describir este hecho hay que hablar del profesor Rogelio Segovia, tan cariñosamente citado por Luis Arroyo en su libro "La vida en un chip", que relata con nostalgia aquellos años de estudios en las aulas de la Escuela ya idos. Rogelio Segovia fue un vendaval de aire innovador que renovó la mentalidad técnica de la vieja Escuela de Conde de Peñalver, y nos transportó a los alumnos, sin transición, de los puentes de electrometría a los transistores, la tecnología espacial y al LASER; de los exámenes vigilados, a la autodisciplina y el compromiso personal; y de las "chuletas", a la posibilidad de disponer en el momento del examen de todos los libros que se quisieran, porque las respuestas exigían tener muy claros los conceptos gracias a un extraordinario esfuerzo en la preparación de las preguntas. De la memoria al conocimiento inteligente, y de la represión a la responsabilidad, por obra de un inteligente y humano profesor. Pero otra de las ideas que Segovia traía de los EE.UU. era la creación de la Rama Universitaria del IEEE de Madrid, la cual, contrariamente a las costumbres de la época, donde los ingenieros formaban cotos cerrados, fue abierta desde su fundación a físicos, matemáticos y a otros estudiantes de ingeniería. Los entonces investigadores, acogimos con fervor la idea de Segovia, y materializamos su idea, embarcando en la empresa a la promoción en pleno y a un buen número de compañeros de otras promociones, y mantuvimos relaciones no sólo con las Ramas homólogas de los EE.UU., sino también con las europeas, en especial con la italiana, que nos ayudó con su experiencia y ejemplo. De esta forma, en el mes de Marzo de 1964, apareció bit, que se distribuyó gratuitamente entre los miembros de la Rama Universitaria del IEEE, y de hecho entre el gran número de estudiantes que la reclamaron hasta agotar su edición de mil ejemplares. "bit" estaba estructurada como las revistas técnicas americanas de la época: editorial del presidente de la Rama, Juan J. Jiménez Lidón; secciones "Nuevos Productos", "Hemos leído para Vd.", "Actos celebrados", "Vida de la Rama", y cómo no, una serie de importantes artículos técnicos escritos por los entonces estudiantes de 4º y 5º cursos, la mayoría de los cuales son hoy profesores de la ETSITM: J. Sánchez Miñana, A. Luque López, E. González Velasco, hoy profesor de matemáticas en la Universidad de Princeton, E. Muñoz Merino, F. Sáez Vacas, alguno de nosotros y tantos más, que hablaban de la tecnología punta del momento: dispositivos semiconductores en silicio (aún desconocíamos el AsGa), que el profesor Segovia impartió por primera vez en el curso de Electrónica en 1960; satélites de comunicaciones; LASER en plan teórico, audición; efecto Hall; ruido; funciones inmitancia (muy matemático); circuitos lógicos con semiconductores, etc. Ya por entonces se empezó a oír hablar del PCM y otras muchas técnicas, hoy consagradas o sobrepasadas. El problema de la financiación se solucionaba con las contribuciones de los socios de la Rama y con anuncios, una media de diez por número, que el presidente de la Rama , "experto" en mercadeo, tuvo que conseguir, en fuerte competencia con los otros expertos comerciales de la revista "Electrón", que también necesitaban financiarse con publicidad. En sus dos años de existencia, "bit" editó tres números, y en 1965, con la salida al mercado profesional de la promoción de estudiantes que le habían dado vida, se extinguió, sin que hubiera dado tiempo ni a registrar su nombre, pues además de escribir, dirigir, trabajar como becarios y estar implicados política y socialmente en el momento histórico que vivíamos (fue el año de la manifestación de 5.000 estudiantes en apoyo de los profesores universitarios expedientados por sus ideas democráticas, y en que el SEU falangista agonizaba), encima estudiábamos y hasta aprobamos para terminar la carrera. En 1965 se materializó el fin de una época con la muerte de W. Churchill, y ya era patente que entrábamos en otra en que los ordenadores ("cerebros electrónicos" los llamábamos entonces) ocuparían un lugar socialmente predominante: se empezaron a utilizar en Alemania en el recuento de votos y en las operaciones de control de tráfico en ciudades, mientras se comercializaban los primeros robots industriales. Ya en 1960 el profesor González del Valle, aparte de enseñarnos matemáticas y mecánica, nos inició en lo que él denominaba cibernética, término bastante futurista para aquella época. No sólo operaba comercialmente el Early Bird, sino que el astronauta ruso Leonov daba el primer paseo espacial de la historia fuera de su nave, una sonda enviaba datos del planeta Marte, y los americanos ponían en órbita el primer planetoide alrededor del Sol, mientras la música de los Beatles, en concierto en España, cambiaban los gustos musicales de una generación. Atrás dejábamos una interesante e irrepetible etapa de nuestras vidas, a la que también estuvieron ligados otros compañeros de promoción, tales como R. Portaencasa Baeza, Antonio López, A. López Barajas, J.E. Villar de Villacián, S. Barceló, y tantos otros. Durante ella habíamos contribuido a abrirnos a la sociedad que nos rodeaba, saliendo de nuestro círculo interior, con un esfuerzo del que dan fe unas páginas escritas y leídas seis lustros después, y con las que estábamos abriendo un camino que otros consolidarían más tarde.. Efectivamente, cuando el entonces director de bit, y arriba firmante, estaba años después como Secretario del COIT/AEIT, y ante él se presentó un grupo de compañeros con la encomienda de que se legalizara oficialmente el órgano de expresión de nuestra ingeniería, y ante el conocimiento de que la revista se iba a llamar "BIT", los recuerdos se agolparon. Pero, como escribió Kipling, esta es ya otra historia.
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: La prehistoria
La prehistoria Manuel Gamella Director del Nº1 de BIT ¡COMO PASA el tiempo y qué viejos nos hacen los hijos! Resulta que nuestro BIT cumple ya 20 años y cien números como revista hecha y derecha al servicio de la profesión, y que yo soy tan antiguo que puedo recordarla, aunque de forma más bien nebulosa, antes aún de que naciera como tal, en el período en que se gestaba su embrión, lo que Enrique Gutiérrez llama en términos casi botánicos el BIT-hoja, del que me tocó ser director y responsable oficial a efectos de la legislación vigente. Lo que sigue es un ejercicio de rememoración prehistórica, pues prehistoria son los conocimientos no apoyados por pruebas escritas, y la verdad es que no hemos conseguido recuperar ni un sólo ejemplar de los varios "bithojas" que produjimos (confieso que mi concepto del orden se basa en tirar lo más posible cada vez que cambio de domicilio), por lo que la revista quedará eternamente agradecida a quien pudiera aportar algún espécimen para su museo de glorias pasadas (tengo que consultar si se darían recompensas). Empecemos por situar el contexto. Era allá por el año 74, en cualquier caso tiempos oscuros. Los recuerdos me vienen en colores gris o caqui. Al país le esperaban grandes cambios, pero los paisanos no sabíamos cuáles ni cómo. La comunidad de los telecos (entonces aún no se usaba esta jerga) no estaba todavía de moda y tenía sólo unos cientos de miembros, poca cosa frente a las ingenierías más prestigiosas como industriales o caminos. Pero hete aquí que en los primeros 70 habían empezado a surgir de la única escuela que había promociones numerosas (de más de cien), y nuestros organismos corporativos pensaron que su papel social iría ganando en relevancia si conseguían recoger en el redil de la asociación y del colegio a la mayor parte de aquellos nuevos colegas que, maleados por una universidad agitada y ante la perspectiva de una vida laboral asalariada (se discutía mucho entonces de la "proletarización" de los técnicos), no teníamos demasiado claro qué pintábamos apuntándonos a tan vetustas y polvorientas instituciones. En la carrera por asociar a los jóvenes nuestros mayores coincidieron, con objetivos desde luego bien distintos, con los esfuerzos de la oposición democrática (entonces principalmente "el Partido", ¡qué tiempos!) por organizar "espacios de libertad" en todas partes, incluidas las organizaciones profesionales, y la coincidencia propició la creación en todas las asociaciones de grupos de trabajo sobre "los nuevos problemas de la ingeniería" que debían actuar como banderín de enganche, bajo la coordinación del llamado "grupo de los 27" integrado por tres representantes de cada rama de la ingeniería (perdón por tantas comillas, pero es que todo suena ahora tan raro). De este modo un puñado de aquellos "ingenieros con nuevos problemas" empezamos a movernos con cierta soltura por el viejo palacete de General Goded (ahora Arrando) y pronto decidimos que nuestro grupo de trabajo necesitaba un órgano de expresión al que, ante nuestra sorpresa, las juntas de gobierno, encantadas de ver gente, asignaron un modesto presupuesto para imprenta y correo. El modelo nos lo proporcionaron los compañeros del colegio de arquitectos que, dirigidos ya por una precoz "junta democrática" habían diseñado un elegante boletín postal a dos colores sobre una hoja DIN A3 hábilmente plegada. Para aquella mínima cantidad de información pensamos que el nombre de BIT ("Boletín Informativo de Telecomunicación") iría al pelo, y el amigo Luis Sanz, entonces en Televisión Española, consiguió que el dibujante del logo de esa casa nos hiciera uno en el mismo estilo. En la imprenta que encontramos, un amable Rufino Blanco nos enseñó a confeccionar rudimentarias maquetas cortando, pegando, pintarrajeando y rotulando con letraset. Alguien nos advirtió que había que salir de la clandestinidad registrando un director (yo mismo) en el Ministerio de Información y Turismo y haciendo allí un depósito previo de cada número de la cosa (¿estarán aún en algún archivo?). La redacción y la edición fueron ambulantes por las casas de los implicados. Recuerdo (seguro que con algún olvido imperdonable) a Fernando Viles, a Fausto Guerra, a Enrique Gutiérrez ... En cuanto a los contenidos, pues la verdad es que no recuerdo mucho. En fin, "nuevos problemas de la ingeniería", articulillos originales, recortes de prensa, genialidades resaltadas con rotulador. Lo importante era sentir que nos comunicábamos libremente, aunque debía ser con bastante moderación porque cada vez que fui a depositar un ejemplar al ministerio salí por mi propio pie y no tuve malas visitas a mi casa, al menos por aquello. Y en esto llegó un 20-N y los acontecimientos comenzaron a precipitarse. Animados por el clima general, los "jóvenes ingenieros" nos sentimos con fuerza y ganas para proponer por primera vez una candidatura alternativa ("democrática") con lo más presentable que teníamos, y así en aquel diciembre del 75 Angel Luis Gonzalo fue elegido presidente de la asociación (y al año siguiente decano del colegio) rompiendo la tradicional alternancia de representantes oficiosos de Telefónica y de Standard que hasta entonces se habían repartido sin oposición la composición de las juntas. Había llegado el momento de hacer del BIT una revista de verdad, cuyo primer número, del que fui aún director por marcar continuidad, apareció como sabemos, en 1976. Nuevos tiempos requieren nueva gente, y Enrique tomó el relevo al frente de importantes incorporaciones (gracias Quique). Pero esto es ya otra historia.
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: Directores provisionales
Directores provisionales Félix Pérez Director de BIT Nº49 y Nº50 LOS PEQUEÑOS incidentes casi siempre esconden acontecimientos significativos. Seguramente, pocos ingenieros de telecomunicación dieron importancia al detalle de que en el nº 49 de esta revista, bajo el calificativo de provisionales, nos hacíamos cargo de la revista el actual Decano y el autor de estas líneas. Sin embargo, era inevitable que el BIT fuera el escaparate donde se manifestaba la profunda crisis que en aquellos meses afectaba a los órganos de gobierno de la profesión. Una crisis, en el mejor sentido del término, que pasó bastante desapercibida para el colectivo, a pesar de que era evidente en las páginas de la revista como prueba de la independencia que este órgano de expresión siempre ha mantenido. Diez años después tiene cierto interés recordar aquellos acontecimientos que supusieron un cambio de rumbo -probablemente tan necesario como inevitable- en el COIT y la AEIT. Por lo demás, aunque fue una experiencia difícil para los que la vivimos, la perspectiva del tiempo nos permite contemplarlos casi con nostalgia y, en todo caso, con la satisfacción de saber que, a pesar de las discrepancias, los lazos de amistad y compañerismo nunca estuvieron comprometidos. Hasta 1985, los objetivos del COIT y la AEIT eran elementales: que los poderes públicos reconociesen el estratégico papel de nuestro sector y el de los ingenieros de telecomunicación en su desarrollo. En este esfuerzo, en el que no se regatearon esfuerzos, todos estábamos unidos. Los "contrincantes a batir" y los medios eran claros, entre otros las páginas de esta revista que se utilizaron con eficacia y sin fisuras. Las complicaciones aparecieron cuando se consiguieron una buena parte de estos objetivos. Sirva un botón de muestra: no sólo se creó la Dirección General de Telecomunicaciones -reivindicación histórica de la profesión-, sino que se nombró a Javier Nadal, entonces Secretario del COIT y la AEIT, como su primer responsable. En el nuevo contexto, las Juntas -especialmente las personas que las habían conducido- mantuvieron criterios diferentes sobre las relaciones que nuestras instituciones debían mantener con los poderes públicos. Se perdió la unidad de objetivos y la claridad de acción que había caracterizado los años anteriores. Las páginas del BIT trasmitieron estas contradicciones internas, y la figura de su Director pasó a ser extraordinariamente conflictiva. La solución que se adoptó fue encomendarnos la revista a dos miembros de las Juntas que no habíamos participado en la "movida del 75" y escasamente comprometidos con la pasada historia. Sin saberlo -¿o quizás si?- se estaba apostando por abrir una nueva etapa para nuestras instituciones. Poco a poco, los que habían dirigido uno de los períodos más fructíferos de la profesión, fueron abandonando las Juntas y pasaron el testigo a otros colegiados más jóvenes para que gestionáramos los órganos de gobierno en la nueva situación. En otras palabras, lo que se suele denominar una transición ordenada. Fuimos "Directores provisionales" durante seis meses y como la naturaleza es perversa nos tocó editar, entre otros, el nº 50 del BIT, el más complicado de sus diez años de existencia. Bajo el lema: DIEZ AÑOS CON LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN, con casi 70 artículos y 300 páginas, su contenido demuestra que la profesión estaba -o creía estar- en "la cresta de la ola", una gran ilusión que el tiempo se encargó de destrozar, el claro exponente del final de una etapa. Un documento de obligada lectura para los futuros analistas e historiadores del sector. Fue un reto personal. Trabajamos mucho para que viera la luz pero aprendimos algo muy importante: la disposición de los telecos a colaborar con su colegio y el respeto, e incluso admiración, que nuestro colectivo despertaba en el sector. Nos apoyó todo el mundo, con sorprendente facilidad conseguimos todas las aportaciones que solicitamos, y convertimos el índice del número en el "Quién es quién" del sector. Unos años después un grupo de compañeros nos pidieron que aglutinásemos un equipo gestor para la nueva etapa del COIT y la AEIT. Solo pusimos una condición: que Enrique volviese a dirigir esta revista. Para finalizar me gustaría desvelar un pequeño secreto. La portada del nº 50, una bala partiendo en dos al rey de picas sobre fondo negro, originó algunas especulaciones. Se nos dijo que si queríamos indicar que la profesión estaba de luto..., incluso se asoció la figura de la baraja con el entonces Decano. Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que habíamos encargado a un afamado artista la elaboración de la portada. Como buen artista, además de cobrarnos 100.000 pts. de las de entonces, se retrasó. Para colmo de males su trabajo no nos gusto en absoluto y con el número casi editado tuvimos que escoger en el último momento una fotografía de un libro. Hay que reconocer que la elección no fue muy afortunada.
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: Tal como éramos
Tal como éramos Antolín Velasco Director de BIT del Nº51 al Nº65 ESTO VA POR TI, GERARDO. Enrique Gutiérrez Bueno me ha pedido un artículo debido a que fui durante unos años Director de esta nuestra revista, así que he desempolvado la colección del Bit y me ha asaltado la nostalgia. ¿Será que nos hacemos viejos? Con el asalto al palacio del invierno del Zar Martín de Bustamante, los rojos de mi generación y muchos otros pusimos un granito de arena a favor de la venida de esta democracia que disfrutamos y padecemos. A estas alturas de la película, no sé si aquello fue un acto más de la lucha por la democracia o un simple relevo generacional o probablemente ambas cosas. De todas formas fue muy emocionante. El caso es que tras la llegada de las Juntas del COIT-AEIT de una nueva generación, ya no encontré demasiado aliciente en seguir "trabajando" en el Colegio y me metí en la política, dentro de un grupúsculo/secta que predicaba el alcanzar algún que otro paraíso, que naturalmente, los españoles rechazaron y que el tiempo ha demostrado que no existe. A todo esto, el PSOE había llegado al poder y la socialdemocracia había ganado el corazón de muchos españoles y las poltronas de empresas y ministerios. Corría ya el año 1985 cuando un buen día Paco Marín me llama para invitarme a colaborar otra vez con las Juntas del COIT/AEIT. Yo debía tener aún algún rescoldo de no sé muy bien cómo definirlo, quizás altruismo, quizás afán de ser protagonista de algo, el caso es que acepté su ofrecimiento y me vi de nuevo "Trabajando en el Colegio". Angel Luis seguía siendo el protagonista de la actuación del propio Colegio, aunque se veía que dentro de las Juntas no existía la misma unidad y armonía que años atrás. Se produjo un cierto enfrentamiento, quizás reflejo de una pugna dentro de la izquierda y que respondía a distintos modos de enfocar los problemas y por lo tanto la actuación de Colegio. Este enfrentamiento cristalizó en una oposición directa entre el Director del BIT, Mario Urea, que había sustituido a Enrique Gutiérrez Bueno, y el Decano. En ese contexto es cuando accedo a la dirección del Bit (es uno de esos episodios de tu vida que al recordarlo te deja un sabor agridulce) a propuesta de Angel Luis y con el acuerdo mayoritario de las Juntas, pero con la abstención de algunos amigos e integrantes de las mismas, que de esa manera significaron su oposición a la destitución del Director. Al ojear ahora las revistas me asombro de todas las cosas que fuimos capaces de hacer. Digo fuimos, recordando a las personas del Comité de Redacción, que era realmente el protagonista de ese milagro que se producía cada mes o dos meses. Gerardo López Araújo, Luis Martínez, Alberto Tellado, David Moulet, Carlos Tirado, M.A. Díaz Quiñones, Fernando Méndez, Luis González Souto, Paco Marín, Darío Maravall, Pedro Gómez, Anatolio Alonso y seguro que me olvido de alguien, fueron los que aportaron todo su saber y su entusiasmo para sacar adelante el BIT. Además de los estudiantes que trabajaban en el BIT y estudiaban Teleco, que eran los que con sus manos y sus aportaciones hacían la revista. Tecnología nacional o importada, la formación en Tecnologías de la Información, el Sector Espacial, los Ordenadores Personales, la RDSI, las redes telemáticas, la seguridad, los Servicios de Valor Añadido fueron entre otros temas que se diseccionaron con rigor y seriedad. No eran tiempos de caras protagonistas, nos gustaban las portadas abstractas, incluso hay una pop. Se trataba de analizar los temas mediante la aportación de opiniones de expertos desde muchos puntos de vista. Fueron tres años del trabajo duro e independiente, que marcaron también el final de una época dentro del COIT. La época de Angel Luis. Recuerdo algunos de los debates que se producían, por ejemplo sobre el número de Tecnología nacional o tecnología importada, donde se ven opiniones tan distintas y distantes como la de Pérez Nievas o Juan Soto mezcladas con la de José Manuel Naredo, que con un enfoque filosófico se acercaba a la raíz de los problemas y ponía el dedo en la llaga de qué temas debían mejorar para superar el retraso tecnológico en el que estábamos y cuya opinión sigue en mi opinión de total actualidad. Los pulsos del sector, en los que se resumía el estado del arte de la política de las telecomunicaciones, tanto a nivel nacional como internacional, las secciones de Empresas, Gente Bit , Ruido Blanco y tantas otras. Era una especie de milagro cuando se cerraba el número y se publicaba. Las empresas anunciantes, el salir a tiempo para el SIMO, los proveedores, la imprenta, que siempre tardaba más de la cuenta, la composición, las erratas. Uno de los logros más destacados de aquella época fueron los Cuadernos BIT, de los que tras largos esfuerzos logramos editar los dos primeros y únicos. El primero dedicado a la robótica y el segundo a las comunicaciones ópticas. Alejandro Gantz, Darío Maravall y Raimundo Díaz fueron los protagonistas. Nos quedaron en cartera otros dos: uno sobre Microelectrónica y otro sobre Metodologías de desarrollo de Software. Se había detectado en las encuestas de opinión a los Telecos, que había una parte de ellos que echaba de menos una revista técnica de alto nivel hecha por y para los telecos. Pensábamos también que podría cubrir un cierto papel de reciclaje del ingeniero que se especializa demasiado en un tema. Encontrar financiación era un auténtico milagro. Desde el punto de vista económico, la vaca de la publicidad no daba para dos medios y las Juntas veían con preocupación las cuentas de la revista. Aún no se había llegado a acuerdos con empresas que facilitaran la financiación. En aquellos años se abordó el debate de la profesionalización del Colegio y por lo tanto del BIT. Compramos el primer Ordenador Personal, que fue un INVES y pusimos las bases para la posterior profesionalización de la revista. Creo que mi último servicio al BIT fue seleccionar a la periodista que aún sigue siendo Directora Adjunta. No sé si todo esto le interesará a alguien, en todo caso fue un honor y un orgullo dirigir esta revista y trabajar y aprender tanto de tan buenos amigos y profesionales.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Recuperar el habla
Recuperar el habla Xavier Alcalá Vocal de la AEIT y director de CIS Tecnología EN 1892 la fragata Nautilus zarpaba desde O Seixo, en la ría de Ferrol, para dar la vuelta al Mundo. Se intentaba con este esfuerzo de la Marina demostrar que España todavía estaba viva, cuatro siglos después del Descubrimiento. Pasados cien años de la que se puede considerar -si no hazaña- aventura, el bisnieto de uno de aquellos marinos, historiador, recogió en un docudrama pensamientos y sentimientos de los actores principales. Mandaban cartas (y telegramas: no olvidemos cuantos cables submarinos había ya tendidos). En una de ellas, el bisabuelo del historiador se espanta de como en un astillero de New Jersey se fabrican buques de guerra en paralelo, grada con grada, y augura inferioridades de los viejos estados europeos ante la nación que mal va cumpliendo un siglo. La carta está fechada en 1894. Cuba ya ardía; dos años después, Filipinas. Y todos estudiamos lo que pasó en el 98... Bien. BIT cumple veinte años y los del pelo gris recordamos como nació, cómo se fue convirtiendo en lo que hoy hacemos. Un orgullo paternal nos recorre la piel a modo de escalofrío porque la revista es una realidad que llega -todavía en formato alfanumérico sobre papel- a más de seis mil lectores colegas. Son veinte años y torres de revistas en lo más alto de los estantes de mi biblioteca, que está en el piso de arriba. Las gaviotas gritan sobre el tejado de la casa cuando me enfrento a revisar el habla transcrita por todos nosotros, generadores de información del club de los tratantes de las tecnologías de la información. Corren las horas y el crepúsculo largo del Finis Terrae europeo me hace olvidar que existe la luz eléctrica desde que la Nautilus zarpó de Ferrol. Una onda de compañerismo bobo se mezcla con los efluvios benditos del Liñar de Vides, albariño de Arbo, rayano, galaico-portugués, que estoy besando con cuidado... Cuando me enfrento a la pantalla creo tener sintetizado el idioma peculiar del BIT, en evolución desde hace cuatro lustros. Y escribo a vuelapluma porque no soy lingüista de disciplina, que lo mío son las matemáticas aplicadas a demostrar lo intangible (nosotros, los de telecomunicación, no tocamos nada). Dejo para otros la labor siguiente, la seria, científica, formal, que pueda hacerse a partir de estas notas... En veinte años, el habla transcrita sobre el folio de BIT tiene mucho sabor madrileño. A veces, por fastidiar, hay quien dice que Madrid es un pueblón castellano. Pero no es cierto; porque esos pueblones -de Castilla o de donde sea- lindan con el campo abierto, donde viven los labradores, depositarios del habla fundamental (¿O de dónde creéis que nos nutrimos los que hacemos esos ejercicios largos de redacción que llaman novelas? En tierra seca sólo del campo; en tierras marinas, también de la veramar). Se ha pulido, aperiodistado, profesionalizado, el habla base de nuestros colaboradores (ojo: no meto en el lote general a Fabián Plaza, prematista barroquizante) y sigue el camino que le marcan los grandes productores de idioma enlatado, esquematizado, engranajeado en el mismo rodar y rodar. Faltan aires de lengua sabia, cargada de los recursos de siempre, de los que dan solución a todo, alternativa a cada invención. Madrid marca. Es donde hemos estudiado la mayoría. Es de donde salen las publicaciones que todos leemos (aparte de la local). Pero marca más, a hierro, el país de susto que descubrían los navegantes de la Nautilus, conscientes de que "poder naval es poder mundial". En veinte años, BIT no ha sido capaz de rebelarse contra la debilidad de España. Que inventen ellos, dijo el literato dolido; y ellos inventaron, compañeros. Por eso nos embreñamos en selvas de habla extraña y durante todo este tiempo de creación escribimos mantenimiento hard, circuito customerizado, rango de frecuencias, área de chip, testeo, redes LAN, WAN y MAN, RAM dinámica, facilidades de la central, CD-ROM, multimedia, trunking, PC, empresa operadora, red corporativa... En veinte años la evolución es a peor, porque no inventamos. No inventamos ni dispositivos ni sistemas ni procedimientos ni nada. No somos capaces ni de inventar los términos que aproximen lo que se quiere expresar a ese habla que es de todos y que en el campo y el mar tiene recursos de sobra. Megalodromo. Cuesta leerlo en caracteres griegos pero la necesidad obliga a la hora de viajar en coche. Se lo sacaron de su idioma viejo, cuando lo fácil era llamarle highway. ¿Pero es que no vamos a ser capaces ni de eso? BIT está escrito en castellano porque es la lengua franca de todos nosotros, los de España; como lo es de muchos -no creo que trescientos millones- más por esas Américas mestizas. Me preocupa. Y me ofrezco. Deberíamos crear un comité de análisis de neologismos (que han de venir fatídicamente del inglés). En los próximos veinte años, a BIT le cabe una gran labor, la de recuperar el habla. O, al menos, la de intentarlo. Porque el habla es caprichosa. Y los pueblos, sobre todo los futbolizados, inconscientes de su ser (obsérvese que balompié fue un fracaso. Triunfó lo que va entre fútbol y jurgo).
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: De la telemática a Internet
De la telemática a Internet Luis Arroyo Director de BIT Nº49 y Nº50 HACE AHORA poco más de un año, se produjo en nuestro país un hecho sin precedentes: varios centenares de empresarios compartieron mantel con un informático que anunciaba un nuevo sistema operativo para PC. El ágape tuvo una amplia cobertura en los medios de comunicación, donde el otrora programador aparecia sellando alianzas estratégicas con presidentes de las más importantes empresas españolas. Esta desconcertante noticia sólo cobra sentido si tenemos en cuenta el nombre de su protagonista, Bill Gates, arquitecto indiscutible de las autopistas de la información y autoridad mundialmente reconocida en la creación de software. Casi veinte años antes de la llegada a nuestro país en carne mortal del emperador del silicio, publiqué en la revista Novática un artículo en el que acuñaba y definía el térmico telemática, como tecnología integradora de informática y telecomunicaciones. La proyección internacional de este concepto no se produciría hasta que, nueve meses más tarde, se publicara en Francia el Informe Nora dedicado a la telematique. Como en tantas ocasiones, la idea aparece mucho antes que su realización práctica. Se han necesitado cuatro lustros para materializar, mediante redes y ordenadores personales, un concepto integrador que hace de lo digital, el globalizador por antonomasia. Sobre estas premisas, trataré de sintetizar la evolución de la informática desde la aparición del primer número de esta revista hasta la actualidad. Ordenadores y personales La evolución de las tecnologías de la información viene siguiendo, como cualquier otra técnica, unas pautas que están perfectamente definidas en los modelos de innovación. Las mejoras cuantitativas son constantes pero, de vez en cuando, se producen saltos cualitativos que son los auténticos promotores del cambio. La aparición del PC fue acogida como un jalón más de la miniaturización electrónica, iniciada por Ted Hoff en 1971 con el lanzamiento del primer microprocesador. A partir de entonces se produce una desenfrenada carrera para fabricar componentes y equipos cada vez más pequeños, rápidos y baratos. Todo apuntaba a que el ordenador personal de IBM, lanzado en 1982 y acogido con júbilo por el fabricante Apple, no era otra cosa que un eslabón en la cadena del más difícil todavía. En aquél entonces nadie pensaba que un artilugio diseñado para servir de calculadora inteligente, acabaría convirtiéndose en vehículo digital para navegar por el ciberespacio. Los avances en tecnología de redes y los progresos logrados con productos tipo Windows95 terminarían por hacer realidad los principios básicos de la telemática. Intel y Microsoft conseguirían destronar al coloso IBM de su posición hegemónica en el mercado informático. La presencia cada vez más activa de los operadores de telecomunicaciones en este campo, podría deparar alguna sorpresa en los próximos años, pero esto pertenece a la prospectiva, tratada en otro apartado, y aquí debemos centrarnos en el pasado. Reingeniería de empresas La automatización de procesos, iniciada a mediados de los 60 con la aparición de la segunda generación de ordenadores, ha tenido como característica principal la réplica en modo informático de la operativa tradicional de las empresas. El manifiesto de Hammer y Chiampi en favor de un cambio radical, reingeniería primero y automatización después, supuso una auténtica transformación del papel que los ordenadores habían venido desempeñando en las empresas; de función de soporte pasaron a convertirse en catalizadores del cambio. La arquitectura cliente/servidor apunta en la dirección del downsizing, consistente en descentralizar las decisiones, aplanar las organizaciones, y ofrecer un mayor nivel de responsabilidad al personal de los niveles jerárquicos más bajos. En los servicios de atención a clientes, se ha logrado con esta arquitectura que una misma persona, dotada de una adecuada workstation, pueda tomar decisiones que antes requerían mucho tiempo y la intervención de varios niveles de responsabilidad; con estos sistemas, el cliente es atendido mejor y más rápidamente. La fiebre diversificadora de los 80, acompañada de una continua serie de absorciones por parte de las grandes multinacionales, se ha transformado en un conservadurismo a ultranza. Ya no sólo se trata de dedicarse a lo esencial del negocio, zapatero a tus zapatos, sino que muchas empresas, para no distraerse con procesos que no son básicos, realizan el outsourcing de sus actividades de soporte. La informática es una de las favoritas y ahí están contratos multimillonarios con los que las grandes corporaciones ceden la gestión de sus sistemas a una sociedad de servicios. El outsourcing de la Caixa es un buen ejemplo de lo acaecido por estos pagos. El zoco de silicio Si hubiera que escoger un solo vocablo para sintetizar los rasgos de la economía mundial en el momento actual, ese no sería otro que globalización. La liberalización de los mercados y la tecnología de la información han hecho saltar por los aires las tradicionales barreras que condenaban a las organizaciones a operar dentro de sus fronteras. El sector de los telecomunicaciones es una buena prueba de ello, y el papel que Telefónica está desarrollando en el exterior, sobre todo en Latinoamérica, es el de un operador que empezó siendo nacional y acabó convirtiéndose en global. Opinan algunos que Internet va a introducir en la actividad económica cambios aun más radicales, pues el comercio electrónico podrá realizarse las veinticuatro horas del día y entre cualquier punto del globo. Para que esto sea del todo factible quedan aun por resolver temas tan importantes como el de la seguridad. Sin un código de ética ciberespacial, Internet podría quedar relegado al comercio de menudeo. La interconexión de los sistemas informáticos de distintas empresas ha dado nacimiento al concepto de empresa virtual, en el que proveedores, fabricantes y clientes intercambian información, agilizando y abaratando las transacciones que venían haciéndose con soporte de papel. En todos los desarrollos hasta aquí expuestos, nuestro país ha mantenido un ritmo de innovación similar al del occidente avanzado. Nuestras instituciones financieras siguen siendo pioneras en banca electrónica, y el monedero electrónico lanzado por algunas de ellas es una buena muestra de anticipación. En otro orden de cosas, el servicio Infovía es una respuesta imaginativa a las necesidades de un mercado emergente. En los últimos veinte años, y en lo que a la telemática concierne, hemos pasado de las ideas a las realidades. Disponemos de autopistas de información y de unos flamantes vehículos digitales con los que circular por ellas. Ahora ya sólo nos queda saber adonde queremos ir.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La economía española y la industria electrónica: 1976-1995
La economía española y la industria electrónica: 1976-1995 Eduardo Bueno Catedrático de economía de la UAM y director del IADE CON MOTIVO de la publicación del número 100 de esta Revista se me ha invitado a efectuar un breve comentario sobre el cambio habido en la economía española, así como, consecuente con el mismo, sobre la importancia de la industria electrónica en aquélla. En primer lugar se presentará un cuadro macroeconómico que permitirá visionar globalmente la importante transformación habida en la economía española en las décadas seleccionadas. Transformación que ha tenido un evidente impacto en la sociedad y, sin duda, en su modernización, lo que la ha conducido a prepararse para el reto del nuevo siglo, en donde las tecnologías de la información y de las comunicaciones se convierten en protagonistas singulares. En este sentido se analizará la propia evolución de la industria electrónica, así como las líneas estratégicas para impulsar la política de telecomunicaciones que acerque a España a los indicadores de penetración de estas actividades a los valores medios de Europa, a la vez que facilite la competitividad de la empresa española. El período ha estado lleno de luces y sombras para ver con claridad una evolución positiva y dinámica en este sector, lo que es indudable que en el final de esta década lo que está en juego es muy importante, tanto para la economía en su conjunto, como para los intereses de la propia industria. Las políticas públicas y las capacidades empresariales serán sometidas a un duro examen para determinar las competencias esenciales que permitan transitar con éxito el cambio de siglo. Veinte años de la economía española En este período de tiempo se han producido diferentes ciclos y coyunturas económicas, a la vez que grandes transformaciones de la economía española, al hilo de la propia evolución de la economía mundial caracterizada por cuatro fenómenos capitales: a)la crisis industrial de los setenta; b)el proceso de desregulación, superador de la crisis anterior y lanzadera de la reactivación; c)el continuo incremento de la competencia y d)la globalización de los mercados y, por ende, de la economía en su conjunto. Como luego se ampliará en todo este devenir hay que resaltar el gran papel desempeñado por el desarrollo de las tecnologías de la información y más en concreto de las telecomunicaciones. La economía española ha vivido una evidente transformación en estas últimas décadas; cambio en el que se han interaccionado factores exógenos con endógenos. Por ejemplo, entre los primeros cabe destacar las dos grandes subidas de los crudos petrolíferos de 1973 y 1978, junto a los efectos de la crisis industrial que desatan y sus efectos posteriores. Respecto a los segundos, mencionar la transición democrática española, con la nueva Constitución de 1978, reconociendo y potenciando la "libertad de empresa en el marco de la economía de mercado"; el ingreso de España en la Comunidad Europea, una vez superado el difícil trance de la reconversión industrial y su posterior política de reindustrialización, para terminar en la normalización económica y adaptación de las Directivas de la Unión Europea, en el intento de preparar a la economía española para poder cumplir los criterios de convergencia de Maastricht, entrando de pleno derecho en la próxima Unión Monetaria. La citada transformación queda evidenciada en la información contenida en el cuadro 1. En el mismo se han recogido los datos referenciados a tres años característicos para este trabajo y también para la economía española. El primero, vinculado al proyecto de publicación de la Revista y primer año del comienzo de la democracia española, a la vez que momento álgido de la crisis económica. El segundo, año de ingreso de España en la CEE y, posiblemente, momento de consolidación de la Revista. Por último, el tercero, porque es el más cercano con datos a la publicación del número 100, a la vez que puede que sea un hito a partir del cual se inicie una nueva coyuntura, e inclusive, modelo para la economía española. De la lectura de los datos del cuadro 1 se pueden resaltar las siguientes transformaciones económicas: * Ha sido clara la caída de la importancia del consumo privado en el PIB, a favor del consumo público, lo cual evidencia su mayor peso en el sector productivo. * La formación bruta de capital ha crecido en términos absolutos de manera importante, aunque con ciclos en su relatividad sobre el PIB. Signo inequívoco del gran esfuerzo para modernizar y capitalizar la economía. * .El crecimiento del comercio exterior, consecuencia de la última característica, ha sido indudable, hasta llegar a tener un saldo positivo, superando los deficits tradicionales. * El crecimiento del PIB ha sido muy importante, a pesar de la corrección monetaria que habría que hacer como consecuencia de la evolución de las tasas de inflación (véase la figura 1). * El sector primario ha ido perdiendo peso, paulatinamente, respecto al PIB. * Igualmente ha acontecido con el sector secundario, específicamente con la industria sin construcción, pérdida que ha sido menos acelerada, si bien en el caso de aquélla se ha mantenido e inclusive ha aumentado su importancia. * El sector servicios ha ido incrementando su participación. Terciarización que explica varias cosas: la modernización y grado de avance de la economía; los progresos tecnológicos, especialmente las referentes a la información y las comunicaciones y la aparición de nuevas actividades vinculadas a los servicios personales y al medio ambiente. De la información anterior se deduce el importante crecimiento de la economía española y el gran cambio productivo protagonizado. Hay que recordar que las cifras están valoradas a precios corrientes, por lo que para lograr una mejor comparación habría que tener en cuenta el ajuste por inflación. En la figura 1 se recoge la evolución de la misma en el mismo período analizado, siendo de destacar como se va reduciendo a partir del ingreso en la CE. No se pueden terminar estos comentarios retrospectivos sin agregar una nota bastante negativa de la economía española, cual es el gran desempleo que se ha generado en los años más duros de las dos décadas anteriores, tal y como muestra la figura 2, aunque en los últimos años de la década actual el paro registrado va siendo menor, gracias a la creación de nuevos puestos de trabajo. La evolución de la industria electrónica Como ya se ha indicado en la Introducción se van a presentar unas pinceladas sobre la evolución de la industria electrónica, en coherencia con lo apuntado hasta el momento, si bien, van a ser muy breves, ya que existen trabajos más específicos y plumas más expertas que la mía en este número especial. En primer lugar señalar que este importante sector económico ha representado algo más del 1,5% del PIB en 1994. "Hipersector" constituido por cuatro subsectores básicos, que tanto en su producción, importaciones, exportaciones, como tamaño de su mercado o volumen de negocio ha ido creciendo de forma sostenida y significativa a lo largo del período, tal y como muestra el cuadro 2. También hay que añadir, en sentido contrario, que ha ido reduciendo el número de empleos, ya que, por ejemplo, hace diez años la cifra era de 100.000 puestos de trabajo, en 1990 se llegó a casi 203.000 y en 1994 ha sido de 179.199, la cual representa un 1,15% de la población activa y un 1,52% de la población ocupada. En segundo lugar hay que mencionar que en 1994 se aprobó por el gobierno anterior un importante Acuerdo con el que se establecen las líneas estratégicas para la política de telecomunicaciones, de cara a los procesos de liberalización total de este sector en la Unión Europea y, consecuentemente en España. Acuerdo que tiene una vigencia para el período transitorio de 1994-1998. Las líneas estratégicas pretenden proporcionar una diversificación de la oferta de servicios, mejorar la competitividad de las empresas, garantizar el acceso universal a los servicios básicos y favorecer el desarrollo del sector nacional. Todo este planteamiento, junto a otros programas y actuaciones estratégicas en otros subsectores del sector electrónico, tienen como objeto acercar la economía española a los indicadores de consumo o al nivel de desarrollo de otros países, ya que en estos se está aún por encima de las cifras españolas. A modo de conclusión Como ya se ha indicado durante este periodo de veinte años han sucedido cuestiones de relevancia para la transformación de la sociedad y de la economía española, su modernización, es un hecho incontestable, así como, su incorporación hacia el grupo de países industrializados y sujetos a una normalidad democrática, propio de las sociedades civilizadas y más avanzadas. En este discurrir la industria electrónica y sus profesionales han desempeñado un destacado papel, a pesar de coyunturas más o menos difíciles o de políticas erróneas, o mejor, de ausencia de políticas para hacer más competitivas sus empresas o para potenciar el sector nacional, deficiencias que poco a poco se han ido superando. Pero esto es historia, aunque muy reciente, siendo mucho más interesante pensar en el futuro que se abre. Un mañana difícil, competitivo, pero de gran interés, en el que el sector va a protagonizar el gran reto de la sociedad de la información, de la competencia de las telecomunicaciones y del gran avance, en consecuencia, de las tecnologías de la información como algo cada vez más cotidiano en el ciudadano español y europeo.
30 oct 2015