Artículo BIT
Historia de la alta fidelidad (II)
Alta Fidelidad Monofónica ÍEdad AntiguaJ En 1948 hace su aparición el disco llamado microsurcoJ preparado por Peter Goldmark5 de la firma norteamericana ColumbiaI Este disco5 de resina vinílica9 de 33 173 rptrrh5 con duración de 25 a 30 minutos5 surco compacten mejor calidad de sonido que su anterior de 78 r pImI y un registro que cubre todo el espectro audible5 es el que hace posible la Alta Fidelidad Historia de la Alta Fidelidad Luis Rallo Camarero LA firma también nortearr ricana R C A diremos de pasoJ conocido competidor de ColumbiaI en 1949 pre senta otro discc también de surco compactoI de 17 cn de diámetro1 y que tanto por su mayor velocidad como por el menor diámetro fia vecindad de diámetros interior y exterior que se produce entre el principio y final de la exploración permite mejorar todavía la calidad de reproducción sonora del disco de 33 173 rrn aunque este perfecciona miento impone un alto precioi la menor duración de la grabación Cuando el disco de 78 rrn hasta entonces el upariente pobre11 de la cadena de reproducción de sonido da paso al microsurco1 en sus dos ve siones de 33 173 y 45 rrru este reciente discc orgulloso de las pos bilidades que le proporcionaba la nueva técnica heredada1 Arrojó11 el guante a sus demás parientes11 de la cadena electroacústica que vivían hasta entonces muy tranquilos1 cons cientes de la inutilidad de perfecc narse La familia11 aceptó el reto1 y la industria1 estimulada por las nuevas perspectivas del mercadc comenzó inmediatamente a desarrollar y fabrh car amplificadores con distorsión cada vez más bajat equipos de alt voces cada vez más perfeccinados y adecuados a circunstancias y1 en general los más diversos sistemas de material electroacústico de aplicación casera Y jasí comenzó la Historia de la Alta Fidelidadl La Infancia11 de la Alta Fidelidad que podríamos fijar entre 1948 y 1955 nos conduce ya a una pano rámica muy distinta a la de los finales de la prehistoria de la buena rep ducción del sonido jYa podemos hablar de rialta fidelidad11 sin que la aplicación de este calificativo a la reproducción sonora de entonces1 nos intranquilice la conciencial óQUÉ ES LA ALTA FIDELIDAD7 No sería muy difícil contestar a esta pregunta si consideramos esta cues tión exclusivamente bajo el punto de vista de la técnica electroacústica1 en cuyo caso diríamos que la Alta Fidel dad no represente1 ni mas ni menos1 que un grado superior de calidad en la reproducción sonora1 obtenida mediante procedimientos y equipo electroacústia Este orden de pensamientos inspira a científicos y técnicos a la hora de fijar objetivos en su labor de creación i 81 el científicoi con el rigor matemático propio de su trabajo investiga en busca de la identidad total entre las ondas sonoras reproducidas y origN nalest la holofonía1 lo que ve dría a ser la AIta Fidelidad Absolutas y el técnico1 menos ambicioso y con un sentido más práctico del prob maI lucha incansablemente para reducir la distorsión de la señal la vieja enemiga de la Alta Fidelidad a extremos que resulte indetectable para el oído humane lo cual es meta menos utópica que la trazada en téi minos más científicosI Pero el problema radica en el hecho de que la Alta Fidelidad no es algo específico y mensurableí las características técnicas de los equ pos que intervienen en la reprodu ción del sonido pueden determinarse con exactitud casi matemática1 pero existe tanta abundancia de caracte rísticas a medir como falta de pa bas fehacientes de que existe una correspondencia real entre estas características y la calidad subjetiva de la audición El concepto de Alta FidelidadI res tringido a la producción de un mate rial electroacústico que se acomode a determinadas especificaciones té nicast no es la Alta Fidelidad uabsolih ta11 que todos deseamos lo cual quiere decir que esta ualta fidelidad absoluta11 no es igual para todos Podríamos admitir1 para evitar mayores problemas1 que el fin que se propone la Alta Fidelidad1 es rep ducir los sonidos1 musicales o no intensificando al máximo el impulso emocional de la audición pero la idea es tan abstracta que mal podría servir de base a ninguna definición seria1 si no somos capaces de ac rar lo que esto pueda significar Podríamos dar un mayor sentido al pensamiento expuesto si fuéramos capaces de contestar a la pregunta que más de una vez nos hemos fo mulado Es realmente la auténtica rep ducción del sonido que con tanto empeño intenta ofrecer el 1écnicol lo que realmente desea obtener el que compra un equipo de Alta Fidelidad7 Quienest de mayor edad que la Alta Fidelidadl pudimos asistir a su nacimientol podemos testimoniar que su aparición constituyó un verdadero acontecimiento Deberíamos contestar que sí1 o cuando menos que generalmente sí1 pero no es difícil comprobar que en muchas ocasiones no es exactame te así1 y en algunas otras claramente no es asL El concepto que cada uno tiene de la Alta Fidelidad varía de unas personas a otras1 y es aquí donde interviene el aspecto psicc cústico de la cuestión La reacción del usuario ante su equipo de Alta Fidelidad puede adoptar muy dive sas formas El hecho es explicable sólo en el terreno de la psicoacúst ca1 y admitido este para llegar a co clusiones1 hemos de preguntarnos en primer término si ello no demuestra lo indefendible de la postura que adopta el técnico Podemos seguir rec mando el nombre de Alta Fidelidad para un sonidoJ que al atenerse a determinadas reglas y exigentes no mas técnicas viene a ser como un sonido standard que no siempre se identifica con los deseos del oyente7 No habrá que abandonar el clásico y más limitado concepto anterion y adoptando un punto de vista más realista entender que cada uno tiene su propio sentido de lo que es la Alta Fidelidad1 y1 al adaptarse a sus gus tos o deseos proporcionarle la satis facción que busca en la audición de su sistema o equipo de reproducción de sonido7 Sin contestar a estas preguntas1 volvamos a la primitiva que tanto nos preocupai qué definición cabe para la Alta Fidelidad7 No vamos a responder a la pregu ta desde el momento que no que mos hacerlo inspirados exclusiva mente por nuestras propias y perso nales ideas1 gustos o preferencias1 pero sí nos sentimos obligados1 como culpables de estar sembrando inquietudes1 a orientar un poco para la respuesta a todo aquel que quiera opinar con absoluta imparcialidad sin pensar solamente en sí misme Con este fin estamos dispuestos a someter a la consideración del lector algunas ideas sobre lo que mos denominar 11taxonomíallI da a la extensa familia de los nados a la alta fidelidadI 82 llMELOMANIA1II AUDIOFILIA11 Y EPATOLOFILIA11 En algo sí podremos estar de acuerdo todosi la Alta Fidelidad est debe ser y1 cuando menos habrá de ser un arte ficticios y por cuanto tenga de arte será fuente de muy variadas clases de emocióni ello dependerá de la sensibilidad musicaL preferencias artísticas1 gustos y forma de interpretación de cada pe sona En los comienzos de la reprodu ción sonora ésta constituía simp mente un instrumente el medio mate rial necesario para escuchar música1 voces o sonidos1 que no fueran dire tosI Así lo consideraban desde el fabricante de aquellos primitivos apa ratos mecánicos hasta el melómanoi amante y natural destinatario de los aparatosi ym realmente con dificultad podía entenderse otra cosa En esta situación transcurre buena parte de la prehistoria de la Alta Fide lidad ívéase BIT n9 63 hasta que antes de la historia aparece la figura del audiófilo provocando el comienzo de la evolución de ideas y tende El audiófilo desvía la reproducción sonora de su fin primordial y hasta entonces convencional de constituir herramienta que proporciona el pla cer de la audición y la convierte en fuente de placer por sí misrr Las amplias posibilidades que la electroacústica nos ofrece en la últ ma época de la prehistoria en cuanto a la utilización y como fuente de placer determinan ya entre los casos límite del melómano y audiófilo puros1 todo un abanico de motivac nes y tendencias peroI con todc todavía no tiene sentido aplicar a la reproducción sonora la noción de uarte ficticio11 habría que esperar para ello al nacimiento de la Alta FidelidadI Durante toda la época del disco de 78 rpm no se puede exigir a este otra cosa que ser soporte grabación de cancionest polkas1 arias de operal marchas militares para darlas a conocer y quedar rápida mente desgastade Los editores de discos exploran el campo musical Puesto que es necesario traducid trasladan adaptan siempre habrá un valor añadido de interpretación y posiblemente hasta de para incluir en su catálogo nuevas obras que dar a conocen pero no intentan confrontar las mismas en dis tintas interpretacionesI Las restricc nes impuestas por los procedimientos de grabación de entonces no daban al ingeniero de sonido ningún margen de recreación QuienesJ de mayor edad que la Alta Fidelidad1 pudimos asistir a su nac miento1 podemos testimoniar que su aparición constituyó un verdadero acontecimiento un hito en el desarrc llo de la reproducción sonoras un impacto emocional para los aficiona dos y un motivo de sorpresa para todosI Aquel sonido uopaconF udistaiv te111 a que nos tenía acostumbrados la reproducción sonora hasta entonces que otra cosa que la resignación1 que nos valía para recordar una ca ción1 sinfonía1 vals pero nunca para hacernos sentir ni con el mayor esfuerzo de imaginación que nos encontrábamos Afrente11 al acontec miento sonoro originad se transforma ahora en un sonido muy diferente Es difícil olvidar la sorpresa experh mentada la primera vez que entramos en contacto con la Alta FidelidadI Pudo ser a partir del disco microsurco a través de su cadena electroacúst cai o en receptor de FM sintonizado a una emisora de radiodifusión de alta calidadi o del televisor recién aparec doi o incluso al ver una película de banda magnética grabada en alta fidelidadi y pudo ser en casa de un amigoi o en una sala de cinei o en un salón de demostracioness pero el hecho fue que nos encontramos con algo inesperada jun sonido vivoL La sensación de realismo sonoro resu ba impresionantei la orquesta estaba allí misme interpretandoi el locutor de radio en nuestra misma hab cióni o las voces de los actores de la pequeña o gran pantalla con sus fig ras Se dice de este sonido que tiene efecto de presenciad característica que le distingue fundamentalmente del anterior de la era prehistórica1 y sólo fue posible gracias al rápido impulso de la tecnología experimenta da en la épocaí se contaba ya con una reproducción sonora conside 83 blemente menos deformadaí más linrv pieza de sonidoi y con una respues ta de frecuencia mucho más amplia1 cubriendo en ocasiones todo el espectro audib Entre estos factores determinantes de los resultadosi el enriquecimiento de las altas frecue cias en relación con la grabación y reproducción sonoras de tiempos anteriores fue fundamental para obte ner lo que hemos llamado efecto de presencia1 Por otra parte1 el ingeniero de sonb do1 libre ya de las contingencias res trictivas de la Asociación11 microuril no olvidemos que la toma de son do se hacía ya en cinta magnética a partir de la cual se pasaba al disco original cuenta ahora con amplias posibilidades para la recreación del sonido que se registra en el discc Es a partir de aquí cuando ya pode mos aplicar la noción de arte ficticio a la reproducción sonorat de la misma forma que antes se pudo aplicar a la fotografié Se comporta frente a la realidad acústica de la música y sonn dos como la reproducción fotográfica con respecto a la realidad visual de las cosas Como la fotografía1 la reproducción sonora fue considerada en un principio como un medio para lograr un finI sin que apareciera más o menos implícitamente la noción de arte ficticic En ambos casos1 existe un distanciamiento entre reprodu ción y realidad es la foto de identidad en relación con las facciones vivas1 o del sonido del electrófono en relación con la sala del concierto1 pero puede haber otra interpretación Puesto que es necesario traducid trasladan adaptan siempre habrá un valor añadido de interpretación y posiblemente hasta de talento Es en este margen de encaminamiento donde se incorpora el arte que nos llevará a ver u oir la realidad1 y más que la misma realidad1 un momentc con una percepción privilegiada de esta realidad en una hoja de papel sensible o una onda emitida por una membrana Arte ficticio1 abstracto1 que nos podrá hacer vivir el Madrid de los años veinte en unas fotos de la Tuerta del Sol11 mejor que la vida cotidiana1 y comprender mejor la Consagración de la Primavera11 en un registro de sonido DeccaI que mal situados en una sala de concierto medioc Desde un principio1 la ya llamada Alta Fidelidad1 atrajo a muchos adep tos a la reproducción sonorai la gran familia de los aficionados prolifera cada vez más desde entonces y hasta nuestros días1 pero las mot ciones psicológicas de elección conv pra y consumo de aparatos de repro ducción sonora puede ser muy dife rentes entre los distintos consumido res Entre el caso límite de quien cons dera el propio aparato una fuente de ensueño1 de fascinación por sí mismoI y del músico que escucha los discos sin preocuparse de cómo pueda estar constituido el equipoi entre el profesional electrónico y el profesional músicoi quieren escuchar cada uno a su forma sonidos abstra tosi el abanico de preferencias1 te dencias o motivaciones1 ya antes existente1 se va abriendo cada vez mási discófilo clásicc entusiasta de música jazz1 usuario de música de confort o ambientei cada uno según la función a que destina su aparato de reproducción sonoraF sus gustos1 su oídc su temperamento1 su cultura musical escuchará de forma dife rente1 escuchará otra cosa1 ytII éste es el campo inmenso1 poco estudiado todavía de la psicoacústica No es de nuestra competencia desarrollar un análisis profundo de toda esta gama de motivaciones psicológicasI ni el límite de este trabajo nos permite hacera Por ello nos vamos a limitar a distinguir entre los tres tipos gene rales1 o especies1 en que se pueden clasificar a los consumidores de alta fidelidad y dentro de los cuales podrían agruparse los distintos tipos individuales1 o subespecies1 res miendo las características más sobre El melómano salientes de los perfiles tipo de cada uno de ellosi El Melómanoi que escuchará la música con deleite1 inmerso en la audición y sus sensaciones son preo cuparse mucho de la técnicaI Es c ramente distinguible por su manifiesta pasión por la músicaI El melómano rodea la música de una aureola de imágenes muy sigificativasi evocac nes1 recuerdos1 sentimientos agrada bles o dolorososj y siendo asíI cuando escucha un disco música clásica o jazz es esto lo que en pr mer término toca su sensibilidad y lo que más o menos conscientemente trata de volver a encontrar Contando con la referencia de la audición dire ta donde la acústica le permite esc char la obra con la perspectiva logra da por el compositor es éste el un verso del concierto que va a reconst tuin El cerebro suple las insuficiencias de una técnica que no es absoluta mente perfectaI El Audiófiloi para quien la preo cupación de orden técnico ocupa el primer plano del escenaric Se inco pora en la extensa familia de los af cionados a la alta fidelidad más atraN do por el equipamiento técnico que esto lleva consigoJ y por las posibilida des que su intervención personal en la constitución o en el perfeccionamiento 84 El audiofilo El epatófilo de la cadena se le ofrecea que por su particular afición a la músicaI No es que sea totalmente indifere te a la música1 pero generalmente se sentirá más atraído por la música ligerai cancionesl jazzI folklore1 o variedades sofisticadas1 que por la música clásical y ello en la medida en que mayor intervención tenga la té nica digamos la bocina11 donde se Condimenta11 el sonido grabado en el disco en el registro sonoro1 Encuentra así en la reproducción de este sonido una particular delectación con la audición de algo11 que ya no busca establecer relación directa con la realidad como sería la audición directa de la música originaL El Epatófiloi especie menos generalizada que las otras dos pero suficientemente diferenciada de las mismas para merecer su conside ción1 para quien la posesión de un equipo de alta fidelidad únicamente supone disponer de un objeto más de lujo1 que se estila1 y de elevado p cio1 que en estas circunstancias no puede faltar en su hogar para seguir sorprendiendo1 deslumhrando o epa tando11 al vecino o amigc con esta nueva demostración de su elevada posición económica y sociaL El mano goza con la audición i el Audiófh lo goza con la manipulación y nuestro Epatófilo goza con la posesión No siente particular atracción hacia la música ni hacia la técnica1 como es muy posible que tampoco sea afic nado al arte pictórico1 pero también lo sea o no1 habrá procurado hacerse con algún que otro cuadro1 siempre de reconocida firma podría se pongamos por case un Sorolla cuya adquisición habrá supuesto un sensible pellizco11 en su abultada llbolsa111 pintura que ahora1 orgullosa menteI muestra colgada en lugar bien visible del salón de la viviendas Luis Rallo Camarerc Promoción XXI 1948952 en Marconi Española 1952984 en DC de Protección de Vuelo siguiendo en DC de Aviación Civil 1958961Director de SONIMAGEL 196V1972 Consejero Delegado de SONIMAGEL 1972976 Presidente Consejo de TARSA fEmpresas las tres dedicadas a electroacústica aplicadaj 19690971 Vicepresidente de la So dad Española de Acústica ÍSEAJ 85
30 oct 2015