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Santiago, belleza exuberante
A Vuelapluma Santiago, belleza exuberante -------------------------------------------------------------------------------- Llevo conmigo -paradójicamente- muchos papeles sobre el mal llamado comercio electrónico Del verano os hablo. En veraniega tarde hubo junta de representantes de los ingenieros de telecomunicación, en Santiago, y hablamos de nuestros negocios como es preceptivo. Debéis saber que en las postrimerías del Xacobeo 99 se os espera a todos para una magna reunión, con ofrenda al Apóstol Peregrino Europeo y Matamoros, y sarao en lugar que estamos escogiendo, donde también recibiremos a los colegas de la Ordem dos Engenheiros portugueses de nuestro ramo. La junta acabó en restaurante berciano (o sea, gallego irredento) en lo más típico de la "almendra" de Compostela, con satisfacción de deber cumplido e inquietud de deberes nuevos, como el de Tecnocultura 2000, en la capital europea del granito, las iglesias y los pazos que ningún "desarrollismo" pudo destruir... Santiago tiene una belleza exhuberante, de piedra que la lluvia tarda en disolver. En el Obradoiro (que quiere decir "Taller") muchos fuimos a escuchar a Plácido Domingo; y pocos pasamos al patio del Hostal de los Reyes Católicos, donde Telefónica ofrecía un village, que viene siendo, ¡manda truco!, no lo que uno asocia a la palabra francesa sino refección de pie con ricos vinos y algo de picar acorde. Hablamos cuanto dio la garganta. Yo me entretuve con un amigo de ilusiones mozas, compañero de residencia estudiantil en Madrid, Guillermo Fernández Vidal, vigués bien conservado, incombustible, con tentáculos por ese Nuevo Mundo donde un español nunca es un gringo sino un gallego o un godo, dependiendo de cuánto pinche y corte. A Guillermo le llaman "la pared elástica" porque, cuando se le aprieta en una negociación, va cediendo para después recuperarse y volver a la posición de partida. Hacía tiempo que no nos veíamos. La última vez había sido en su despacho de altura celestial, en el edificio más sólido de Madrid. Guillermo estaba llegando del otro gran Santiago, el de Chile, y nos juntamos a la firma del acuerdo entre ControTiendas y Telefónica para hacer comercio electrónico real. Esta noche de gloria compostelana Fernández Vidal estaba inspirado: "Zapatero a tus zapatos", insistía, refiriéndose a las compañías de otros ramos que se meten a explotar licencias de telecomunicación. "Están por las plusvalías. Sólo buscan futura venta de infraestructuras y cartera de clientes a las empresas que saben del negocio". Para Guillermo, Airtel, chapeau; Retevisión, un record del Guinnes: en pérdida de cuota al año... El caso es, sin embargo, que la mayoría queremos que haya negocio para muchas empresas; hasta para "Erre", que se nos presentó en Compostela con toques de autóctono cercanos a lo esperpéntico, como una gaiteira pintarrajeada de verde que me hizo recordar el dicho de un paisano: este mundo está loco porque, ¿cómo se le puede decir a una rapaza "nena, tócame la gaita"? El colega Arturo Dopico rige una empresa de la que nada se supo después de que le demostrásemos cariño multitudinario en los calores del 99 que se enfría. Los más crueles la llaman "Errecarallo" (¿quién sería el genio de la imagen corporativa que tanto desconocía Galicia?) y los más amigos dicen que está intentando cambiar de tecnología para poder cumplir algo de lo que promete; para poder agarrarse al mendrugo que le dejen los grandes. Ojalá aparezca una empresa nativa para darnos servicios indispensables a todos los habitantes progresistas del país de las brumas, cuando ya se observan movimientos que nos hacen mirar a los de siempre: Eduardo Cillero, de Alcatel, delante de mi casa decía que no me debo preocupar por los cables coaxiales sin espacio de acometida; que ya va viniendo el módem asimétrico... Cosas veremos. Corren fuertes rumores de operaciones tecnológicas con escandinavos; callan demasiado dos hombres prudentes, Soto y Merino. Pero alguien va casando movimientos; y se pueden dar pistas: pregúntesele a Luis Rey-Stolle, y hasta a algún almirante; a cualquiera de los que creen que "poder naval es poder mundial". Mirando el fulgir de la ría ferrolana, en larguísima tarde de solsticio sobre el paralelo 43, relajándonos tras una inacabable sesión de tecnología aplicada a la defensa, sonaban las claves: "F85" y "compensaciones". En la próxima entrega a vuelapluma, si puedo, diré más. Viajes: no faltaron, a Gasteitz, por cosas de la representación virtual de máquinas; a Mallorca, por la imitación de robots a los humanos. Pena que la Rioja Alavesa sea corta de producto; una risa el Ábaco de Palma, con reminiscencia de lugares locos, decadentes, italianos. Y comienza el otoño con promesa de vinos. Esperamos que a Emilio Rojo le vaya bien su ribeiro. De los albariños podemos esperar cualquier prodigio para el 2000. El Douro, entre Oporto y Régua, era un esplendor de sucalcos, terrazas con que se humaniza el paisaje presidido por el chambergo y la capa del hombre de Sandeman sobre un otero. La Ribeira Sacra del Miño era otro esplendor aterrazado, lleno de vides. Volvimos a la facultad, a los exámenes. En un retrete, el mensaje del momento: "Redime os teus pecados: instala Linux". Siguen las faltas de ortografía: "Robustez" (ver Fontinha y Corominas) es término coincidente en los romances ibéricos occidental y central, pero los alumnos tienden a escribir, respectivamente, según el escogido para responder preguntas, "rebustede" y "robusted"... Que vuelvan las reválidas, por favor, señores rectores. Manténganse firmes. Y adiós, Atlántico a través, con miedo de que me hagan otro robo como en Buenos Aires me hicieron, usando los detalles privados de mi tarjeta VISA: compras de inmaterialidades, programas descargados por la interred... Llevo conmigo -paradójicamente- muchos papeles sobre el mal llamado comercio electrónico. Pero también llevo intención de leer cosas de centenariados en 1999, Borges y Hemingway; y de (alerta para Bernardo González Palacios) un centenariable maravilloso, Eça de Queiroz, en el 2000. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015