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Convergencia digital. La (tele)visión caleidoscópica
¿Hacia la autocracia digital de hogares y ciudadanos?. “Convergencia digital. La (tele)visión caleidoscópica”. El mercado impone una adaptabilidad camaleónica al nuevo paradigma de negocio total. El mercado es un ente mutante en el que rige la Ley de la Selva: sólo sobrevivirán las especies más fuertes, vertebradas en torno a la tecnología, con un instinto empresarial lo suficientemente desarrollado como para intuir las expectativas de los consumidores. Charles Darwin no sospechó la aplicabilidad de la Teoría de las Especies a la evolución tecnológica. Entran asimismo en juego mecanismos de selección, si bien dentro de un medio de naturaleza técnica. La observación empírica demuestra que el entorno también incide en la probabilidad de supervivencia: permanecerán las empresas que manifiesten un mejor posicionamiento y mimetismo respecto a las exigencias de la demanda. La convergencia digital genera especimenes variopintos. Supone un salto en la evolución de los parámetros tradicionales del mercado: con ejemplares que van desde el entretenimiento hasta infinitud de servicios. ¿Quién será el rey de esta selva en la que cada día se extinguen y clasifican nuevas especies? Se impone una regulación clara y el destino, tan sorprendente como imprevisible, está marcado por la diferenciación. El analista consultor Emilio Lera Salso moderó este difícil Café de Redacción. Un debate que contó, con la participación, en estricto orden alfabético, de: José Ignacio Casas Álvarez, Dirección de Estrategia y Modelo de Negocio de Telefónica Móviles España; Ignacio García-Legaz, Gerente de Desarrollo de Negocio de TV de ONO; Antonio Jiménez Chacón, Director de Producto Triple Play y Servicios de Ya.com; José Manuel Pascual Martín, Jefe de Imagenio y Triple Oferta, Marketing Hogar Digital y Desarrollo de Internet de Telefónica de España; y Félix Roux, Director de Doxa Consulting Group. La televisión se está ofreciendo en las múltiples plataformas que soportan la banda ancha. ¿Llegará a ser la “killer application” de éstas o tan sólo un servicio más para captar clientes? José Manuel Pascual. Cuando lanzamos la televisión por ADSL lo planteamos como un producto más en la configuración del ocio y el entretenimiento del Hogar Digital, no como “killer”. El problema estriba en averiguar si el cliente percibirá esta evolución dentro un entorno de ocio permanente en casa. Confiamos que este nuevo concepto de televisión se haga tan imprescindible como la conexión de banda ancha. Antonio Jiménez. Se trata de una oferta en la que se pretende satisfacer las necesidades de acceso y entretenimiento del usuario. Provenimos del mundo de Internet, nos basamos sobre todo en los servicios –como elemento diferenciador de la oferta– más que en el contenido puro y duro que es caro. ¿Qué esperáis de la televisión sobre móviles? José Ignacio Casas. Hoy en día, la telefonía móvil es fundamentalmente una telefonía personalizada (se utiliza de forma particular, en cualquier momento y lugar). Una oferta de televisión sobre una plataforma personalizada como la telefonía móvil tendrá una respuesta muy positiva por parte de los usuarios. Las pruebas piloto realizadas por los tres operadores así lo ponen de manifiesto. Será un ingrediente esencial en el abanico de ofertas de comunicaciones multimedia, no una “killer”. Félix Roux. España no va a diferir del resto de Europa donde se están produciendo ofertas convergentes. La “killer application” no es el servicio en sí mismo sino los contenidos que se faciliten a través de él. Se puede tener contenidos caros, diferenciales, basados en la tecnología que posibilita la banda ancha: interactividad, “video on demand” (vídeo bajo demanda o pago por visión), etc. Si las compañías de telecomunicaciones consiguen comprender al usuario, sobre la base de esas herramientas técnicas y unos contenidos diferenciales, lo captará y fidelizará. Se convertirán en empresas del mundo “Media K”. ¿Cómo percibe el cable la entrada de sus competidores? Ignacio García-Legaz. Como provenimos del mundo del entretenimiento, la perspectiva es diferente: la televisión no es un valor añadido, es parte inseparable de nuestro negocio. Debemos observar cómo se configura y posiciona la competencia, aprovechar la tecnología para ofrecer los nuevos servicios que, probablemente, otros quieran ofrecer pronto. Se trata más de seguir utilizando la banda ancha para impulsar el entretenimiento en el hogar que de montar la televisión sobre ella. La mejora de la calidad y la personalización conlleva más funciones que se derivan de la alta definición, múltiplex audios, dolby -que ya estamos ofreciendo. También es importante la personalización en el acceso a los contenidos por la movilidad y ubicuidad. El vídeo bajo demanda clásico no se restringe. Los contenidos variarán pero seguirán siendo el “driver”, el rey. La mayoría del mercado televisivo se financia con publicidad. ¿Cuál va a ser el porcentaje de hogares que, en cinco-diez años, estén dispuestos a pagar por recibir canales de televisión? José Ignacio Casas. Alrededor de un 30% para el 2009. Los más optimistas piensan que nos situaremos en el nivel europeo, en torno a un 40%. No creo que lo alcancemos antes de diez o doce años. Hay que ser cauto porque la televisión es un elemento social vinculado a las dinámicas de uso y a los patrones de cada país. Antonio Jiménez. El mercado se presenta difícil como consecuencia de la experiencia en televisión digital en España con relación a Europa,. Hay que acostumbrar al usuario a las nuevas posibilidades que se le presentan cuando hace un año tan sólo tenía una plataforma para elegir. El móvil posee un carácter más individual. ¿Qué porcentaje alcanzará la televisión móvil dentro de cinco, diez años en cuanto a usuarios regulares se refiere? José Ignacio Casas. La televisión en el móvil exige: que el estándar de VBH esté completamente cerrado, lo que no ocurre; que se hayan asignado las bandas de espectro correspondientes, que los terminales y redes 3G, con un ancho de banda suficiente, estén ya lanzadas. No cabe esperar grandes incrementos de mercado en los próximos cinco años pero sí un porcentaje significativo de usuarios –quizás del 10-15%– para el 2010-2012. Ignacio García-Legaz. Pretendemos ser prudentes barajando cifras del 30 ó 40%, que supone un aumento del cien por cien en tres-cinco años. José Manuel Pascual. Cuando el cliente perciba que la televisión de pago tiene calidad y se consolide la demanda, creceremos todos. Lo peor sería que fuera una burbuja: nos costaría recuperar la senda de penetración en los hogares. Félix Roux. Existen limitaciones muy significativas para pasar del 20 al 40%: la gran elasticidad del precio; los proveedores de contenidos establecen precios muy elevados; la cuota de audiencia, pues la gente dispone de un tiempo limitado para ver la televisión y cada vez navega más por Internet, ve más TDT. Se impone la adecuada gestión de la elasticidad de la demanda con relación a los precios. Otra cuestión es que haya que mantener unos contenidos de calidad a precios elevados para no perder clientes. Antonio Jiménez. Los contenidos son el “driver” pero existe un perfil de usuarios que ve cada vez menos la televisión y utiliza otros servicios que es lo que nosotros entendemos como la multiplataforma. Hace falta el contenido pero programándolo, empaquetándolo muy bien de modo que al usuario el entorno televisivo le resulte muy sencillo y se fidelice. Félix Roux. Los servicios deben ser específicos y diferenciables para que aumente su uso porque si no, vía contenidos caros, el camino no está claro. Las cadenas en abierto determinan los gustos del consumidor. A menudo, a través de “telebasura”. ¿Qué capacidad tenéis para enfrentaros a sus programas?¿Están dispuestas vuestras plataformas a producir o solamente a distribuir contenidos de terceros? Antonio Jiménez. Se puede llegar a hacer producción. Hay dos alternativas: orientarse al público de masas aportando, además, servicios y otros contenidos, o bien, especializar la oferta (educación, infancia, etc.). José Ignacio Casas. En un entorno en el que la TDT está posibilitando recibir hasta 40 canales se abre un campo para las ofertas televisivas diferenciadas, con un segmento concreto de público. El modelo generalista se ha occidentalizado permitiendo que los nuevos actores se posicionen. No se trata de que diferentes plataformas compitan entre sí sino de que podamos ver las diferentes ofertas personalizadas en múltiples plataformas. Estamos ante un nuevo concepto de televisión en el que convergen la telefonía fija o móvil, los contenidos, Internet... El que no se “multiposicione” estará perdido. Una cuota de mercado del 6% sería todo un éxito. José Manuel Pascual. Imagenio agrega contenidos que ofrecen canales de televisión y que hay posicionar (estas plataformas también emiten contenidos magníficos, no sólo “reality shows”). Se aprecia una fragmentación entre el que consume televisión de pago –que valora el cine, los documentales... – y el que no. Hay que atraer, con sencillez, a la masa de público de los canales abiertos. Ignacio García-Legaz. Las televisiones generalistas imponen preferencias pero, en las nuevas soluciones, los consumos difieren de las audiencias tradicionales. Hay una demanda de contenidos, que no se incluyen a ciertas horas, por ser poco rentables para las abiertas. Tendremos éxito en la medida en que seamos capaces de identificar los contenidos –en abierto o no– y que programemos de manera que el usuario sea quien elija. Hace un año entramos en producción, con varios canales. Hay que aprovechar, además, una nueva oportunidad en la programación de los contenidos dentro de las nuevas plataformas. En función de cómo programemos un contenido, éste tendrá más o menos éxito. Las plataformas que controlamos el servicio también podemos inducir hacia ciertos contenidos como las generalistas. Antonio Jiménez. Se trata de suprimir el concepto parrilla 24 horas para que el usuario cree la suya propia de forma fácil. El vídeo bajo demanda, basado en la programación de contenidos, es uno de los servicios que más va a estimular el mercado. Cada plataforma supone unos costes de establecimiento de red, contenidos... Recuperarlos requiere de una suscripción y ofrecer variedades de servicios como el vídeo bajo demanda. ¿Qué penetración de suscriptores y pagos por consumos se necesita para garantizar la viabilidad comercial de un proveedor? Ignacio García-Legaz. El negocio de la televisión es muy costoso y complejo. Trabaja con márgenes muy reducidos, en su mayoría derivados de los costes de los contenidos pero también supone unas inversiones importantes en red... Trabajar con menos de medio millón de clientes resulta sumamente caro. Otra cosa sería que una compañía concibiese la televisión como un “must” para captar clientes. ¿Y para ofrecerla sobre ADSL? José Manuel Pascual. Efectivamente, nos movemos dentro de unos márgenes muy estrechos. Necesitamos una masa crítica de clientes para que los productos tengan rentabilidad. En un año pasamos de 6.000 a 200.000 clientes y ahora superamos los 250.000. El vídeo bajo demanda es un servicio universal que ofrece flexibilidad de horarios y contenidos pero es costoso. Debemos enfocar el mercado desde la calidad y un futuro estable. ¿Y qué tal cuando el ADSL va sobre la infraestructura de Telefónica? José Manuel Pascual. Nos ha favorecido el despliegue inicial de la red que llega a los hogares, cierta universalidad que permite el ADSL pero las empresas deben apostar. Cuando se ofrece un producto de televisión, la conexión de banda ancha es un elemento más. Hemos desplegado una gran inversión destinada a una red exclusiva para usuarios de televisión. Antonio Jiménez. El pasado año apostamos por operar con nuestra propia red con la compra de Albura, una compañía de red eléctrica. Es más barato y conseguimos más ingresos. Deutsche Telekom, nuestra casa matriz, nos ayuda con los contenidos: los negocia a nivel paneuropeo para que consigamos buenos contratos. Es una apuesta cara a todos los niveles y el “breakeven” no está muy garantizado. Hay que conseguir que cuando un cliente quiera acceder a un contenido lo tenga, lo que se logra desplegando red, más que con los contenidos. ¿Se aplica el mismo criterio a la plataforma móvil? José Ignacio Casas. Resulta prematuro definir el modelo de negocio de la televisión en el móvil. Hay que esclarecer una serie de incógnitas: cómo se ajustarían las plataformas tecnológicas correspondientes, cuál sería el coste de la banda de espectro radioeléctrico asignada a los posibles múltiplex móviles. Hay que concebir modelos de negocio más imaginativos. Félix Roux. El modelo de negocio de televisión no debe variar en función de la plataforma fija que se utilice. A medio plazo no tendrían que diferenciarse mucho los costes del cable de los del despliegue de ADSL. Discrepo con que la televisión sea un negocio de bajo margen. La televisión en abierto es muy rentable (Tele5 y Antena 3 son las generalistas más rentables de Europa). Hay que entender más el modelo de negocio que la infraestructura que lo soporta. La televisión de pago que no pivote sobre contenidos como el fútbol... –Canal Plus, Canal Satélite Digital– deberá replantearse cuáles son los contenidos que el público demanda, independientemente de aprovechar la capacidades técnicas de la multiplataforma. Existe gran sensibilidad respecto al precio: no tanto por los costes como por lo que la gente está dispuesta a pagar. ¿Se conformarán las plataformas con obtener un beneficio o lucharán por incrementarlo, a costa incluso de erosionar sus márgenes? ¿Es un mercado de demanda y no de oferta? Ignacio García-Legaz. Habrá compañías que compitan en precio porque es su estrategia comercial y carecen de elementos diferenciales. Nosotros, en televisión, no hemos reducido la cuota fija porque pensamos que nuestro producto reúne mucho valor a un precio atractivo. Otra cuestión es que haya que recurrir a nuevos formatos comerciales para que los usuarios entren en la televisión de pago. José Ignacio Casas. Existe una oferta diferenciada y cada actor se posiciona en la gama baja, media y alta del mercado. Mucho dependerá de cómo se empaquete la oferta para cubrir una demanda concreta, o una general, que no tiene por qué ser específica de una gama u otra. Mientras la gente puede cambiar de producto en cualquier momento, no ocurre lo mismo con el “churn1” entre operadores. Si un cliente contrata los servicios de un distribuidor de televisión y se da de baja, ¿se dará de alta en otra televisión de pago? Antonio Jiménez. Como hay más oferta se dará de alta en otra. Ignacio García-Legaz. Si un cliente abandona la televisión de pago, se va a la abierta o a otro operador, dependiendo de la relación calidad- precio. Pero es un mercado en que el consumidor no está aún lo bastante maduro como para valorar el producto y buscar su recambio. Antonio Jiménez. La oferta debe conformarse en base a canales donde el usuario perciba la diferencia. Hay que idear servicios como el vídeo bajo demanda... ser más creativos al empaquetar, elegir el “target”, posicionarnos... José Manuel Pascual. La fidelización de los clientes que ven vídeo bajo demanda es muy superior, en torno al 30%. En Estados Unidos hay compañías con unos 22 millones de clientes en las que este servicio constituye su elemento diferencial. Calculo que cuando entremos en la TDT, comenzaremos con los servicios interactivos. ¿El vídeo bajo demanda fragmenta el mercado? Antonio Jiménez. El usuario, con los servicios de los que dispone, selecciona el contenido. Cada compañía se va posicionar en su perfil como ya sucedió con Internet donde hubo espacio para todos. La fragmentación del mercado televisivo y el aumento de la oferta pueden dificultar la viabilidad de muchos difusores de TDT. ¿Competirán en modelos de pago por consumo con los canales del múltiplex? ¿Cómo afectaría esto a los proveedores por suscripción? Ignacio García-Legaz. No veo claro que los licenciatarios de los canales de TDT vayan a transformarlos en canales de pago, salvo alguno, no en abierto. No obstante, el Reino Unido acaba de regular para que se pueda hacer. Me sorprendería que los adjudicatarios, que obtienen gran parte de sus ingresos de los canales tradicionales, impulsasen la TDT. Me preocupan los cambios regulatorios que se avecinan en torno al “must carry”. Van a propiciar un serio giro de la situación: que se plantee eliminar el “must carry” de la TDT por cable -que representa un 40% de los que ven la televisión del total de TDT visionado en España. Significará que ese porcentaje dejará de ver los canales de TDT y nos convertiremos en uno de los últimos países de Europa en penetración de TDT. El cambio regulatorio no dejará una situación clara a los consumidores. Antonio Jiménez. Estoy de acuerdo. Hay eliminar la barrera perceptiva de entrada para que el usuario vea y grabe los canales de TDT. Lamentablemente, los fabricantes de decodificadores han sacado su “stock” sin pensar en nuevos desarrollos por lo que el usuario no va a percibir una mejora. No es necesario introducirle muchos más servicios interactivos –se hará con el tiempo– pero sí que vea un canal y grabe otro, cosa que la oferta no permite actualmente. Aunque sea en abierto, la TDT puede llegar a ser una televisión temática que compita también con las vuestras. Antonio Jiménez. El usuario percibirá como malo aquello que no le ofrezca calidad. José Manuel Pascual. Con la TDT, primero se despertaron expectativas y luego frustración en los clientes. Hay que explicarles que hay que hacer obra en el edificio para que funcione. La verdadera potencialidad de la TDT son los servicios interactivos. Los “zappers” que se venden no podrán evolucionar hacia dichos servicios. La TDT necesita una regulación clara dentro de un mercado que va más despacio de lo que nos gustaría. Como en España la televisión se considera un medio de comunicación social, el poder político siempre intenta controlarlo. Paradójicamente, la regulación difiere según la plataforma de emisión (cable, satélite, TDT...).¿Cómo llegar a un marco regulatorio transparente e igualitario? Ignacio García-Legaz. La regulación debe ser estable y consistente para que las compañías tomen posiciones, que no se establezcan diferencias. El cable, en concreto, ha sufrido cambios importantes y la regulación del audiovisual no presenta buenos visos. Se observa la tendencia a que la regulación de la televisión pase a las Comunidades Autónomas (CCAA). En ciertos territorios puede producirse una injerencia política (sobre criterios, idiomas de transmisión, ...). Una oferta universal podría encontrarse con escollos para una cobertura nacional. José Ignacio Casas. Esto es un negocio a medio-largo plazo que necesita urgentemente una regulación estable y clara. Debe regularse en función del mercado, no de la plataforma porque estamos en una situación de convergencia tecnológica. La regulación va siempre por detrás de la realidad. También hay que clarificar el papel de las CCAA para que sus respectivos Consejos Audiovisuales no colisionen con organismos a nivel estatal y local. Los Consejos Audiovisuales pueden hacer lo que estimen oportuno. Ya está ocurriendo con las licencias de TDT que conceden organismos poco neutrales y quizás de acuerdo con intereses partidistas. ¿Qué plataformas y cuántos proveedores existirán en cada una en el 2015? Antonio Jiménez. Con la entrada de los OMV (Operadores Móviles Virtuales) pensamos generar el Cuádruple Play. En el mercado español caerán algunos operadores. Nuestro objetivo es crear una oferta única de Hogar Digital en que el usuario aprecie que paga por un contenido, puede disfrutar en distintos dispositivos... pues el mercado tiende a un multidispositivismo que permite la sincronización. Al mismo tiempo, todos barajamos la noción de factura única. José Ignacio Casas. Los tres operadores de móviles tenemos espacio para posicionarnos y plantear una oferta atractiva pero es difícil operar sólo como móvil. En un mundo cada vez más convergente, son los actores multiplataforma los que van a competir entre sí. José Manuel Pascual. En la televisión de pago sobrevivirán los que ofrezcan garantías como empresa y apuesten por servicios para el hogar. Habrá pocos “partners”. El satélite será una opción. No creemos que los OMV vayan a tener tantos “partners” como ocurrió con el ADSL. Ignacio García-Legaz. El hogar será el centro del entretenimiento. La calidad del contenido y del servicio serán el “driver” que determine quiénes sobrevivirán. Que seamos capaces de responder a las expectativas de los clientes, cosa que hoy en día no está ocurriendo, condicionará la masa crítica. Los operadores que no tengan red propia, con capacidad para evolucionar hacia el VDSL, no permanecerán. Dudo que los operadores excedan de cinco. Un 40% para el 2009. Los competidores dinamizan el mercado pero se producirá una consolidación. Félix Roux. La televisión sobre móvil existirá, como complemento o con contenidos específicos, porque los operadores apuestan por ello y la tecnología está disponible. Los anunciantes se concentrarán en medios con impacto a corto plazo. La televisión en abierto mantendrá muchos años -incluso incrementará- su cuota de audiencia, en agregado, y no perderá muchos ingresos; evolucionará con la TDT y tampoco perderá gran volumen de audiencia a causa de la televisión de pago. Ésta última debe configurar su modelo de negocio: el tándem contenidos de alta calidad/bajo coste implica definir muy bien la oferta y aprovechar las capacidades tecnológicas (alta definición, interactividad, Internet...).La viabilidad financiera dependerá de una oferta atractiva a un coste razonable. La ley del mercado es salvajemente competitiva. Los caracteres adaptados se transmiten a los descendientes por herencia genética... y técnica.
30 oct 2015