Artículo BIT
Tecnologías para Defensa/Seguridad. Innovación y convergencia en los sectores de seguridad y defensa
Tecnologías para Defensa/Seguridad. Innovación y convergencia en los sectores de seguridad y defensa. Los sectores de la Defensa y Seguridad están sometidos a un proceso de transformación y expansión, especialmente el último, en el que su posible convergencia aparece como uno de los elementos clave. Ambos comparten unos objetivos cada vez más comunes que favorecen la innovación asociada a la aplicación de las nuevas tecnologías. Son sectores, poco visibles para los profesionales de las TICs que no están vinculados a los mismos, pero su evidente interés en el futuro inmediato hace que BIT se haya planteado el ofrece una visión de los expertos, canalizada por medio de su Café de Redacción. En esta ocasión lo conduce Félix Pérez, miembro del Comité Asesor de BIT y gran conocedor de este campo a través de su trabajo durante muchos años en la ETSIT de Madrid y como miembro de la Junta Directiva del Círculo de Tecnologías para la Defensa y Seguridad, entidad de reconocido prestigio en estos ámbitos y que próximamente se convertirá en una Fundación. Hemos tenido la suerte de contar con la participación de los siguientes expertos: Antonio Paz Palmeiro, Jefe de Área de Informática y Transmisiones de la Dirección General de Infraestructuras y Material de Seguridad del Ministerio del Interior; Francisco González Mené, director de Consultoría en el Mercado de Defensa y Seguridad de Indra; Alfonso Bilbao, consultor del sector de Seguridad Privada, y Antonio Torres Díaz-Malaguilla, jefe de Proyecto del Sistema de Observación y Prospectiva Tecnológica de Ministerio de Defensa. Para conocimiento de todos, conviene que nos comentéis vuestra relación profesional con los sectores que vamos a analizar y una primera valoración del papel que la innovación juega en vuestros centros de trabajo. Antonio Paz. Trabajo en la aplicación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dentro de la Subdirección General de Sistemas de Información y Comunicaciones para la Seguridad. La innovación en nuestra área no es especialmente relevante debido en parte a la escasez de recursos humanos. Más bien resolvemos problemas concretos y puntuales, con la colaboración de las empresas del sector, lo cual a veces puede implicar una cierta innovación. Pero sería necesario tener más recursos y una parte del de tiempo totalmente dedicada a la innovación. Se requiere una planificación detallada y la creación de grupos de expertos para estudiar las necesidades de seguridad y las soluciones a adoptar, además de estar al tanto de todos los avances tecnológicos. Conviene hacer una especie de prospección tecnológica de las nuevas tecnologías continuamente. Por supuesto que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad utilizan de forma creciente las nuevas tecnologías como herramienta indispensable para el eficaz cumplimiento de sus funciones. Francisco González Mené. Siempre he estado vinculado al sector de Defensa, ahora en Indra, y antes en Isdefe y Bazan. El reto en Indra es la innovación y la aplicación continua de nuevas tecnologías para ofrecer soluciones avanzadas y creativas. Probablemente su actividad en Defensa es suficientemente conocida. Indra cuenta con una red de agentes tecnológicos muy integrados con sus procesos: desde la Universidad y todo tipo de organizaciones externas que se encargan de dinamizar el ámbito tecnológico, hasta el importante esfuerzo de I+D propio. La reflexión puede ser más novedosa en Seguridad, donde todos los agentes industriales y tecnológicos estamos tratando de situarnos y analizar los objetivos y requisitos de los usuarios y operadores de Seguridad. Para Indra es fundamental la incorporación de las tecnologías avanzadas a los productos y el responder a las necesidades y expectativas de los usuarios en el nuevo mercado de seguridad. Aunque ha existido siempre, la percepción social de que es necesario una respuesta efectiva a los problemas de Seguridad, es ahora muy acuciante. La operativa de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a todos los niveles, reclama potenciar su eficacia mediante el uso de la tecnología. Esto incide en numerosos aspectos. " Seguridad" se ha convertido en una palabra mágica y en un comodín; pero no se acaba de entender bien en toda su extensión; de hecho el espectro de interpretaciones es tan amplio que no siempre conviene simplificar buscando el común denominador, sino bajar al detalle y analizar los problemas concretos. La Seguridad tiene grandes facetas desde la protección de fronteras, la protección de los ciudadanos y sus derechos, la lucha contra el terrorismo y contra los tráficos ilegales, la protección infraestructuras críticas, y la gestión de las emergencias con una importante dispersión de requisitos. Pero también por otro lado está el detalle, por ejemplo, de seguridad de los establecimientos de joyería. En definitiva, al final se trata de buscar soluciones para problemas concretos de seguridad, en cada caso. Alfonso Bilbao. Por mi parte, siempre como ingeniero de Telecomunicación, he vivido en el mundo de la seguridad. He tenido una etapa de doce años como consultor dirigido a autoprotección de grandes empresas y organismos oficiales, en empresa propia. Y luego, diez años en la empresa multinacional mayor del mundo en servicios de seguridad, que opera en España. Actualmente he vuelto al mundo de la consultoría en Seguridad. En efecto, estamos en una encrucijada, con una nueva situación de amenazas, que ha unido el mundo de la seguridad de empresas privadas y particulares con la Defensa. Las inversiones relacionadas con la defensa nacional están lógicamente realizadas por el Ministerio de Defensa, con unos programas de inversión y demás. Las necesidades del mundo de la seguridad están reguladas en su realización por el Ministerio del Interior, pero con las inversiones en manos de los particulares. Eso determina dos mercados diferentes. Las nuevas amenazas, unidas a que el nuevo mercado comporta infraestructuras básicas del país: refinerías, centrales nucleares, etc., hacen que surja este cambio. Determinados mercados distintos que van a tener que converger dentro de la frontera, producen cambios muy interesantes. Antonio Torres. Actualmente trabajo para la Subdirección General de Tecnología y Centros, perteneciente a la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, como jefe de la asistencia técnica al Sistema de Observación y Prospectiva Tecnológica de Defensa. Llevo 18 años trabajando en ISDEFE en las áreas de Defensa, Comunicaciones y Control de Trafico Aéreo. En el área de la defensa hay una idea que quería mencionar y es la necesidad de reforzar el planeamiento del I+D de Defensa a medio y largo plazo, que debería tener visibilidad por parte de la Industria y la Universidad para permitir el crecimiento del sector. En este sentido se están haciendo importantes esfuerzos desde el ministerio como son la creación del Sistema de Observatorios Tecnológicos y la publicación del boletín de Observación Tecnológica en Defensa. Se percibe una evolución de los ámbitos que habéis mencionado ¿hacia dónde van, se pueden aprovechar las sinergias de uno y otro? Francisco González Mené. La convergencia Seguridad-Defensa está muy de moda; el objetivo es una Seguridad global, y es una necesidad cierta aunque no formulada suficientemente. Los agentes del sector de defensa estamos en ello. Todos llevamos una estrategia tecnológica orientada en este sentido, incluso en las estrategias comerciales. También las administraciones públicas lo están valorando a nivel de estándares comunes. En el ámbito internacional la Unión Europea a través de su compleja estructura y con diferentes actores: Consejo, Comisión y Parlamento se esta posicionando; la OTAN quiere tomar un papel relevante en Seguridad; ya lo tiene en gestión de crisis. La EDA - Agencia Europea de Defensa- está tomando un papel activo, y esta buscando una interlocución efectiva en Seguridad y Defensa. Las tecnologías de Defensa son, lógicamente si descartamos los sistemas de armas, de aplicación inmediata en Seguridad, aunque los objetivos sean distintos en buena medida. El punto de encuentro fundamental, que es donde intentamos incidir con mayor énfasis, son los sensores y las infraestructuras de mando y control y comunicaciones. Todo muy bien, pero mientras Defensa dedica el 40 por ciento del presupuesto a inversiones relacionadas con tecnología; Interior, con un presupuesto inferior, dedica menos del 3 %. El efecto de multiplicación de eficacia y de capacidades a través de la tecnología es un tema por desarrollar, pero tiene que haber una clara apuesta por parte de los usuarios y agentes del cliente para la identificación de objetivos y necesidades donde la tecnología aporte claramente valor y el respaldo presupuestario. De otra manera nos quedaríamos en un ejercicio teórico. Alfonso Bilbao. Desde el sector de la seguridad, el peso grande de las inversiones cae en el particular, en las empresas, no en el Ministerio del Interior. El año pasado hubo una facturación de unos 2.500 millones Û en el sector de la seguridad privada, de los cuales el 25% es de la Administración, donde entran también conceptos como la seguridad en hospitales, universidades y demás de la Comunidades Autónomas, no es directamente gasto del Ministerio. Además casi 2.000 millones de Û son para personal, para vigilantes, con lo que estamos hablando de menos de 1.000 millones dedicados a gasto en tecnología aplicada a seguridad. Que el Ministerio del Interior tenga necesidades de tecnología, hace que se confundan los dos segmentos. Hay grandes empresas que forman parte de las infraestructuras básicas del país, con necesidades de instalaciones de mando y control, como las de instalaciones críticas de la Administración, pero las inversiones correspondientes están en manos de los particulares. Las empresas proveedoras en la actualidad de Defensa no creo que vayan a este sector en su totalidad, donde hay una guerra de precios muy grande. El sector de seguridad en las viviendas, por ejemplo, que es un porcentaje muy importante del mercado de la seguridad, con unos 200 millones Û, utilizando materiales con precios muy ajustados, como detectores de intrusión que valen en el mercado del orden de 40Û, más servicios también muy económicos como el mantenimiento, las subcontratas, etc. Es otro tipo de empresas las que actúan en un segmento así. Antonio Torres. En Seguridad, destacaría la necesidad de establecer las medidas necesarias para mejorar y compartir información por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, lo que supone la necesidad de desarrollar e implantar bases de datos y sistemas de utilización compartida. Destacaría que, desde el 11-M, hay iniciativas de la UE en materia de intercambio de datos por los operadores de comunicaciones, iniciativas del Consejo de la UE en forma de acciones preparatorias y directivas, algunas de ellas anteriores, que posibilitarán una aceleración en el desarrollo de tecnologías aplicables a defensa y seguridad. En paralelo se debe definir un nuevo marco legal cuya transposición a los estados miembros significará nuevos desarrollos tecnológicos para su implantación. Francisco González Mené. Efectivamente, a raíz de lo ocurrido en las Torres Gemelas de Nueva York surgen importantes iniciativas que engloban actuaciones de defensa y seguridad en EEUU, en particular la denominada Home Land Security. A nivel europeo, pese a los ataques terroristas sufridos, no hay planes ni inversiones importantes en tecnologías. Lo fundamental, para el desarrollo del mercado y el correspondiente impulso al desarrollo de las tecnologías es que se hagan planes presupuestarios adecuados. Esas sinergias, ¿son quizás más fáciles en un mundo anglosajón donde hay una componente militar en la seguridad, que en el modelo continental europeo con un componente fundamentalmente policial? Francisco González Mené. Lo que es significativo es que en el área militar hay planes de inversiones importantes, mucho más que cualquier tema de seguridad en su conjunto. Los proyectos de Defensa nacen por una necesidad asumida por cada nación, que se articula en unos objetivos estratégicos y unos requisitos, con lo que se crean grandes proyectos. En Seguridad, en cambio, está por plantear un esquema semejante, con propietarios efectivos de los requisitos. De nuevo, hay partir de unos requisitos establecidos y asumidos para hacer planes presupuestarios. Habría que hablar de debilidades y fortalezas de este país en Defensa y Seguridad. Antonio Torres. En Defensa somos la 5ª potencia europea en cuanto a industria. Pero en temas de innovación no podemos ser optimistas. Hay individualmente gente muy valiosa en la universidad y otros ámbitos, pero faltan sinergias, capacidad conjunta. Entonces digamos que como fortaleza se puede considerar el que hay un sector industrial relativamente maduro, grandes empresas con capacidades para participar en grandes programas de la UE, en el sector de Defensa. Hay además un alto nivel de I+D, capaz de generar ideas y soluciones. ¿Qué más conviene destacar? Francisco González Mené. Como país, en el ámbito de Defensa, y a nivel relativo, estamos en condiciones absolutamente competitivas, tanto en la situación del mercado como en los productos que ofrecemos. La planificación es una característica del sector de Defensa, que nos puede permitir jugar con las previsiones de los Presupuestos Generales del Estado y saber a qué atenernos con esas pautas; pero lógicamente, nos movemos con un objetivo claro de mantener el crecimiento de la empresa, frente a unos presupuestos que no pueden solo ellos actuar como tractores al ritmo que queremos. Antonio Torres. Lo que se propone desde Defensa es mayor visibilidad para poder avanzar, pero todavía es complicado planificar. Los presupuestos hasta cierto punto ofrecen una perspectiva a medio plazo, pero no se puede planificar a más allá. El Ministerio hace esfuerzos para anticipar al máximo sus previsiones y presupuestos plurianuales, pero no siempre es posible. Por otra parte, digamos que nuestra industria está adaptada al tamaño de nuestro país, pero no tanto nuestro nivel tecnológico. No se exporta todo lo que se debiera. Estamos en un terreno intermedio: por tamaño del país, no debemos resignarnos solo a importar sistemas, como les sucede a países mas pequeños. Sin embargo no tenemos una capacidad suficiente para exportar por encima de un umbral que nos permita aproximarnos al sector de los principales productores de sistemas de defensa y seguridad. Para ello el sector debe ampliar el tamaño de su mercado fomentando la competitividad. Francisco González Mené. Hay una debilidad, algo que nos preocupa, que es el tema de la reciprocidad en la exportación / importación. Hay un elemento nuevo en la UE, el código de conducta en las políticas de compras de Defensa de los países, que trata de suprimir los aspectos nacionales. Es evidente que la protección de ciertos mercados nacionales es incomparablemente superior a las que se han aplicado tradicionalmente en nuestro caso. No es que desde una empresa como Indra se reclame ningún tipo de proteccionismo, pero hay ciertos elementos que deberían plantearse de manera recíproca. Hay países con barreras de entrada altísimas que no son equivalentes a las nuestras y nuestra administración tiene que plantearse la reciprocidad para defender el tejido industrial que puedes tener si te preocupas de ello. Antonio Torres. El tejido industrial que también nos preocupa no es tanto el de las grandes empresas como el de las Pymes, que cuenta con una implantación tecnológica muy pequeña, y que son las que presentan mayor capacidad de innovación. Ahora pensando en seguridad ¿su fortaleza es suficiente, con sus matices? Alfonso Bilbao. Hay una distinción importante, y es que el 75% del gasto e inversión de la seguridad está en manos del usuario. Si se incluye entre la inversión privada la correspondiente a la de hospitales, universidades, etc., el 90% estaría en manos privadas. Eso determina un escenario diferente, el de un mercado en fuerte competencia. Entonces, el papel del Ministerio del Interior es de regulación. Nuestros modelos de regulación funcionan y están siendo copiados ahora mismo en Europa. Los países nórdicos y España los tienen muy bien, pero en cambio, en el Reino Unido, por ejemplo, es un gravísimo problema, la inadecuación de la legislación de seguridad privada. Ahora, una debilidad del sector es que ante la piratería y la naciente forma de delincuencia, falta adecuación. Puede ser debido a que la evolución de la Legislación es tan lenta, que no se amolda a las situaciones nuevas. Si partimos de los actuales 70.000 vigilantes, por ejemplo, faltan, el mercado los demanda, otros 3.000, pero en las zonas más desarrolladas de España, donde no se encuentra este tipo de mano de obra. Un problema es que no se puede contratar a extranjeros según la Legislación vigente, que no se ha amoldado a una situación sociológica como la actual. En el terreno de las fortalezas yo destacaría que es un mercado en el que hay competencia. Los precios se han ajustado, las empresas han evolucionado, la demanda funciona. Otra expectativa es que la Administración tiene que tomar posiciones como demandante de seguridad, debido a los nuevos peligros que han surgido, como el terrorismo global. Antonio Paz. La seguridad privada es un gran capítulo pero la seguridad es mucho más que eso: está la seguridad ciudadana, la lucha contra el terrorismo, la delincuencia organizada y las nuevas formas de delincuencia que van surgiendo. Eso supone una enorme inversión en efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y también en equipamientos. Las empresas que ofrecen servicios y productos en esas áreas son diferentes de los de Defensa, aunque alguna tecnología es similar. En términos generales, una fortaleza en este campo es que hay muy buenos investigadores y profesionales especializados y productos punteros de empresas españolas. No todo lo que se adquiere viene de fuera. Lo que se compra fuera es porque no existe en el mercado español y habría que desarrollarlo, pero se dedica muy poco dinero a la investigación; no sólo el Estado sino también las empresas que a veces buscan sobre todo un beneficio a corto plazo. También un punto débil es que hay pocos recursos humanos en la Administración expertos en sistemas de información y comunicaciones, y los que hay tienen que dedicar mucho tiempo a los trámites de contratación y compras, en detrimento de otras tareas más técnicas. Sería bueno tener expertos dedicados a la innovación, participando en grupos de trabajo especializados en donde se estudien las necesidades de la seguridad y en todos los foros tecnológicos donde se presenten innovaciones. ¿Cómo valoráis el apoyo institucional a la innovación y sus instrumentos? Francisco González Mené. Los instrumentos administrativos para canalizar las ayudas y permitir que afloren las oportunidades de aplicar creatividad e investigación podrían perfeccionarse. Pero están maduros e integrados en un sistema europeo consolidado. El tema fundamental en Seguridad, como carencia, sería la implicación de los usuarios finales de este proceso. El Defensa los planes de I+D propios y los externos están coordinados desde los usuarios e integrados dentro de sus planes de adquisición para unos objetivos estratégicos bien definidos. En Seguridad, las empresas hacemos un ejercicio constante de imaginación, habría que mejorar ese aspecto e implicar al usuario. Antonio Paz. Pero para eso hacen falta recursos humanos especializados, dedicados a ello en exclusiva y ese es el problema que padece la Administración, como ya decía. Es necesario el apoyo a la innovación por parte de la Administración y una planificación detallada de necesidades y no solo en temas puntuales. Desde luego que hay una inquietud y una preocupación por ello a ciertos niveles, que se refleja en la participación de relevantes personalidades en los foros de expertos de empresas y la universidad, por ejemplo los que organiza el Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad. Antonio Torres. Además de las ayudas directas es imprescindible dar más visibilidad a las necesidades reales a corto y medio plazo, para que se pueda trabajar con un horizonte de cuatro o cinco años por delante, que también exigirá un trabajo y un desarrollo eficaz de nuestra industria, a medio plazo. El volumen de negocio también marca, junto con las ayudas de que disponen los países de nuestro entorno. Francisco González Mené Si, pero podría mejorarse la situación si se agiliza el mecanismo de concesión de ayudas a riesgo compartido, como alternativa a lo que es estrictamente subvención. Pero probablemente el tema esté más en concretar la aplicación; el ¿hacia dónde o el para que?. Entiendo que a Indra le preocupe asegurar el mercado, pero a nivel de universidades nos preocupa más que si no se aprueba el programa, no se pueda llevar a cabo. ¿Cuál debería ser entonces el papel de las compras de la Administración? Francisco González Mené. Como industria puedes entrar en un juego de push/pull: que te empujen por requisitos o empujar tu por innovación. O bien la Administración tira de ti, o tiras tu creando oferta y ganado mercado. Si esperas a que te lo pidan para entrar en servicio a corto plazo está claro que no te basas en innovación, sino en integración de productos. A lo largo de la historia, se ha ido pasando por una etapa u otra. Pero siempre tienes que encontrar quién necesite lo que ofreces y que este dispuesto a priorizarlo en sus siempre escasos presupuestos. En EEUU, los mecanismos de compra están muy planificados, donde las empresas saben lo que se les pide con un margen suficiente. Francisco González Mené. Pero es que en EEUU también hay sistemas fortísimamente apoyados por la Administración para potenciar la investigación de forma directa, algunos alrededor de grandes iniciativas nacionales - carrera espacial- y algunos tan chocantes como concursos y carreras de obstáculos con grandes premios. Aquí no se plantea nada parecido. ¿Disponen las empresas españolas de la tecnología adecuada y de los conocimientos necesarios? Antonio Paz. Lo cierto es que las empresas españolas no siempre disponen de las tecnologías adecuadas en algunas aplicaciones de seguridad y hemos de recurrir a las extranjeras con demasiada frecuencia. Lo que no cabe duda es que si cuentan con los conocimientos necesarios para desarrollar dichas tecnologías, pero lo que pasa es que en sistemas muy críticos y relevantes es arriesgado comprar desarrollos y se tiende a ir sobre seguro, con productos probados y experimentados en policías de otros países. ¿Las tecnologías básicas serán fundamentalmente las requeridas por grandes sistema de información comunicados por sistemas de redes muy complejas? ¿Se trata de tecnologías maduras? Antonio Torres. Hay tecnologías muy maduras, pero no todas lo están como por ejemplo las del reconocimiento del habla. El mecanismo de compartir información y poder asegurar la protección de datos, es siempre conflictivo. Alfonso Bilbao. Sí, esas son tecnologías importantes, pero no las únicas. Por ejemplo hay dos líneas de desarrollo importantes en el mundo de la seguridad, no solo de la privada, como la detección de metales y explosivos, que lo trabajan fundamentalmente grupos extranjeros. Pueden ser terreno para nuevas empresas tecnológicas provenientes del sector Defensa. Es muy interesante también el consumo que se prevé en las áreas de identificación biométrica de personas, etc. La Administración no está dando pasos en esta dirección, en el sentido de marcar necesidades ni planificar inversiones, aunque hay diversos grupos en la Universidad que trabajan en ello, con una importante descoordinación y desconocimiento de lo que hacen los demás. ¿Pero son tecnologías que podemos desarrollar aquí, hay capacidades o hay limitaciones? Francisco González Mené. Hay elementos muy concretos de tecnologías muy específicas, que podrían convertirse en commodities. Solo hay que Imaginarse un sensor de techo como detector de explosivos, una nariz electrónica que se convierte en una commodity de bajo coste; se esta trabajando en líneas semejantes pero las tecnologías no están suficientemente maduras. En cambio, en una línea distinta tendríamos tecnologías de gestión de conocimiento y arquitecturas de servicios de red;.el poner en valor todo el conocimiento que puede ser útil para aumentar la seguridad de los ciudadanos Lo terrible es encontrarse, después de grandes tragedias, que toda la información estaba antes ahí, pero que no hubo posibilidad de manejarla, de convertirla en conocimiento útil para tomar decisiones. Las tecnologías sobre las que se pueden desarrollar servicios y productos que favorezcan la seguridad de los ciudadanos las tenemos y estamos en disposición de aplicarlas. Antonio Paz. Hay grandes proyectos en los que participan empresas españolas, como el DNI electrónico, el SIVE, desarrollo e implantación de bases de datos y sistemas de información compartida, etc. En cuanto a las comunicaciones, además del SIRDEE hay grandes inversiones en los servicios de telecomunicaciones disponibles al público, que prestan los operadores. Por lo tanto la situación no es tan negativa. En identificación de personas, y otros sistemas especiales, como decía, se recurre más a productos extranjeros. Entonces, para resumir, la clave para el futuro del sector de la Seguridad puede estar en la complicidad de los agentes sociales. Francisco González Mené. Evidentemente, pero añadiría que la seguridad absoluta es imposible y posiblemente absurda, si se entendiera bien lo que significa. No hay duda que la seguridad es también algo relativo y ciertamente político; solo habría que comparar con las actitudes sociales hacia las grandes tragedias corrientes y sus costes como los fallecimientos por accidentes de tráfico -casi cinco mil al año- ; o hacia las propuestas de aumentar la seguridad a costa de la privacidad. Ante esto, el reto es la innovación constante y la propuesta de nuevas soluciones desde la mejor comprensión posible de las necesidades de los usuarios. Tenemos por delante la aplicación de las tecnologías y conceptos de la Sociedad de la Información a la Seguridad y a la Defensa.
30 oct 2015