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Perfil de Jesús Banegas Núñez
Perfil de Jesús Banegas Núñez Presidente de AETIC “Debiera ser una preocupación y un objetivo nacional aumentar la dimensión de nuestra industria” Jesús Banegas da siempre la sensación de ser un hombre muy atento a los detalles, metódico y ordenado hasta en la forma de expresarse. Todos factores necesarios para no despistar ninguna de sus muchas responsabilidades. Es presidente de la patronal tecnológica AETIC, vicepresidente de la CEOE (además de presidir su Comisión de Relaciones Internacionales), consejero del ICEX, Penteo, Arsys, Bao & Partners, Teldat y Best Telecom. Es miembro del Consejo Asesor de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, Gaptel y Enter. Preside el Consejo Académico del Máster Telecom & Digital Business del Instituto de Empresa. Su trayectoria contempla además varias de las empresas más importantes del sector (Standard eléctrica, Telettra española, Telefónica Sistemas, Amper…), un sector que ha llegado a representar en miles de foros imaginables. Además, como emprendedor, es el máximo responsable de IP Sistemas y Fonytel. En esta charla nos acercamos además al perfil de un gran conocedor del Hipersector (término que acuñó con éxito hace ya algunos años) que nos habla sobre innovación, tendencias del mercado TIC, políticas para un nuevo escenario productivo, internacionalización y debilidades y bazas de este sector de futuro. Ha trabajado durante más de veinte años en puestos de la máxima responsabilidad en las más importantes industrias de telecomunicaciones, (Standard Eléctrica, Telettra Española, Telefónica Sistemas, Amper), comenzando en I+D e Ingeniería, y siguiendo en Proyectos, Instalaciones, Marketing y Ventas, alcanzando finalmente la Dirección General y/o Presidencia Ejecutiva. Para ejercer sus actuales responsabilidades ¿Es útil pasar por esos escalones para comprender lo que significa la toma de decisiones? ¿No ha tenido tentaciones nunca de trabajar en otro sector? Tener experiencias siempre es útil. En mi caso, he tenido la suerte de trabajar en un sector extraordinariamente dinámico y que mi carrera profesional haya coincidido con su ciclo más expansivo. Siempre he trabajado en puestos con responsabilidad ejecutiva, ya fuera inicialmente como ingeniero de I+D y luego de proyectos, para pasar después por todo el escalafón: ventas, instalaciones, gestión de contratos, hasta llegar a puestos de primer nivel. El sector me dio muy pronto la posibilidad de cultivar cuatro aspectos de la vida empresarial que tienen valor en cualquier otro sector: la innovación, la internacionalización, los acuerdos corporativos y la dirección de equipos de alta cualificación. Por todo lo dicho, ni siquiera tuve nunca tiempo ni ocasión de pensar en trabajar en otro sector. Es usted autor de varios libros, centenares de artículos y conferencias, pero no hizo la tesis hasta muy recientemente ¿por qué? Trabajaba en Telettra Española como responsable de exportación cuando terminé la carrera de ciencias económicas y enseguida me planteé hacer el doctorado. Para ello tuve que superar el examen –entonces era una prueba obligatoria con forma de reválida– oral de licenciatura y a continuación cursar dos años de asignaturas preparatorias para poder iniciar la preparación de la tesis. Justo cuando tenía aprobado todo, y a punto de elegir director de tesis, se me presentó la oportunidad de dirigir la ejecución de un emblemático proyecto de telecomunicaciones: la Red Nacional de Microondas de la República Oriental del Uruguay. Resultó una experiencia sin igual y todavía inolvidable para el equipo que formamos, a la que luego siguieron sucesivas y mayores responsabilidades empresariales que me alejaron de la universidad. Años después y como consecuencia de mis experiencias profesiobit Perfil de Jesús Banegas nales fui invitado por el director –de entonces y de después– de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación de Madrid, mi querido amigo Vicente Ortega, a dirigir con mi equipo de Telettra un seminario de posgrado, que resultó muy bien. Tiempo después comenzó mi “carrera institucional” al resultar elegido presidente de Aniel, lo que me ofreció la oportunidad de reflexionar y escribir sobre cuestiones –tecnología, innovación y nueva economía– que con el paso del tiempo cada vez estuvieron –felizmente– más de moda. Por aquel entonces conocí a Manuel Castells y enseguida montamos y codirigimos un pionero y emblemático Seminario sobre Tecnología y Sociedad en la Universidad Autónoma de Madrid. Diversas universidades, incluido el clásico Encuentro de las Telecomunicaciones de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander que comencé a dirigir en 1993, solicitaron mi colaboración –que siempre acepté con gusto– hasta que la catedrática de la UAM, Paloma Sánchez, me pidió dirigiera –informalmente, pues no era doctor– una tesis doctoral; una experiencia que resultó muy fructífera. Llegados a este punto, era casi un clamor la petición de mis amigos universitarios para que hiciera la tesis doctoral. Tuve que volver a matricularme y cursar de nuevo durante casi dos años asignaturas de doctorado, pues mis anteriores créditos habían vencido. Luego vinieron un montón de fines de semana trabajando en la tesis; el resto es más conocido… Es fundador y presidente de IP SISTEMAS y FONYTEL ¿En qué momento de su carrera se plantea esta faceta emprendedora? A finales de los años noventa, siendo director general del grupo Amper y habiendo creado un buen número de empresas innovadoras y algunas de extraordinario éxito, participé en un seminario en el centro mundial de formación de directivos que Arthur Andersen “Apostar por nuestro sector es lo más patriótico que se bit puede hacer hoy en España, pues representa la quintaesencia de lo que más conviene a nuestro país: actividad económica creciente a largo plazo, innovación, empleo estable, muy cualificado y bien remunerado, mejora continua de la productividad propia y del resto de la economía, moderación de la inflación, extensión de un creciente bienestar social, etc.” tenía en Saint Charles, Illinois, USA, y conocí a un profesor de la universidad de Chicago –donde ahora, por cierto, estudia mi hijo– que me fascinó, Mihaly Csikszentmihalyi, y aún más una obra que acababa de publicar: “Creativity”. Aquel maravilloso libro, que sigo recomendando leer, me condujo casi inexorablemente a ser empresario “por cuenta propia”, porque me vino a descubrir que no había sido otra cosa en mi carrera profesional que un emprendedor y que ya había sido “empresario por cuenta ajena” suficiente tiempo. Así que me emancipé y creé casi simultáneamente tres empresas: IP Sistemas, Fonytel y Tau Digital, esta última desaparecida, y luego otras más. AETIC representa a cerca de 2.000 asociados, de los cuales 300 son empresas individuales y el resto, grupos y colectivos empresariales, cuya actividad está relacionada con la electrónica, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. ¿No es complicado convertirse en una voz única para tantos actores, a veces con intereses contrapuestos? ¿Cómo se adoptan las decisiones en el seno de AETIC? La gestión de la complejidad y de las contradicciones forma parte del mundo empresarial contemporáneo y muy especialmente de nuestro sector, cuyo dinamismo es extraordinario. En nuestro sector estamos acostumbrados a saber que el óptimo no existe –de existir, es efímero– y que lo mejor suele ser enemigo de lo bueno, así que estamos entrenados para gestionar con razonable éxito nuestras ambiciones y objetivos, que tienden a renovarse sin parar. Las decisiones, que suelen estar muy elaboradas y son de alto contenido profesional, se toman habitualmente por consenso, de suerte que es muy raro –algún caso ha habido– que no nos podamos pronunciar en todos los ámbitos dónde los intereses de nuestras empresas –por fortuna, también los de nuestro país– estén en juego. Contamos, además, con medios para hacer bien las cosas: un equipo profesional muy cualificado y reconocido, con grupos de trabajo abiertos y muy participativos y órganos de gobierno muy representativos, integrados y ágiles. Comentaba recientemente que de todos los sectores de la economía, el que tiene más potencial de crecimiento y más capacidad para crear empleo, directo e indirecto, es el de las tecnologías de la información y la comunicación” ¿Cree que hay conciencia de esto fuera del propio sector?¿Son consideradas las TIC como parte de la política de Estado o siguen estando relegadas como ha denunciado AETIC en muchas ocasiones? Dicha afirmación no deja de ser una obviedad: si la economía crece es porque la expansión de los nuevos sectores más que compensa la contracción de los viejos. Los países más dinámicos y, por tanto, prósperos son precisamente aquellos que facilitan la vida de las nuevas tecnologías, empresas y sectores y ponen menos “paños calientes” a las actividades económicas sin futuro. Apostar por nuestro sector es lo más patriótico que se puede hacer hoy en España, pues representa la quintaesencia de lo que más conviene a nuestro país: actividad económica creciente a largo plazo, innovación, empleo estable, muy cualificado y bien remunerado, mejora continua de la productividad propia y del resto de la economía, moderación de la inflación, extensión de un creciente bienestar social, etc. No conozco a nadie que cuestione cuanto acabo de exponer, ni siquiera en el Gobierno, pero seguimos sin ser la prioridad que debiéramos ser; lo que tiene explicación. Siguiendo al pie de la letra la teoría desarrollada por Mancur Olson en su clásico tratado “The Logic of Collective Action” (1965), la influencia de los grupos organizados explica la estructura de los incentivos de la política económica. El argumento básico de Olson es que los grupos que persiguen intereses específicos ralentizan y condicionan los procesos de decisión política, de suerte que cuanto más específicos son los intereses de esos grupos, mayores son sus posibilidades de prevalecer sobre los intereses generales. Y en estas estamos: debemos reconocer que otros intereses de tan pretérito origen como caduca o discutible legitimidad, siguen sabiéndose hacer bit bit “Cuando, gracias a una buena política del Gobierno y a la excelente replica empresarial, nuestro país convergía a buen ritmo con la UE, hete aquí que la política económica, absurdamente arrepentida de sus magníficos logros, cambia de dirección y castiga la innovación en los PGE más que cualquier otra actividad” valer más que nosotros; lo que lejos de desanimarnos nos empuja a seguir adelante con nuestras –y de nuestro país– legítimas ambiciones. En el informe sectorial que edita anualmente AETIC, se advertía de que es la primera vez en la historia que todas las áreas que componen el hipersector TIC descienden (un 7%) ¿Hasta qué punto la situación es crítica?¿qué esperan del mercado el próximo año? Siendo cierto que por primera vez en la historia el mercado se está contrayendo seriamente –puede que la cifra estimada para el primer semestre de 2009 se vea incluso incrementada para todo el año– debemos decir enseguida que la mayor parte de la caída se debe al descenso de los precios del sector, que sigue trasladando a los demás sectores económicos y a la sociedad los logros de su incesante innovación; hecho nunca acontecido a lo largo de la historia. A pesar de todo, debemos seguir confiando en nuestras posibilidades, porque la salida de la crisis económica en la que estamos inmersos no puede ser sino digital; es decir a través de nuestro sector. AETIC ha sido especialmente crítica con la reducción los presupuestos generales del Estado en materia de I+D e impulso a las TIC que han cifrado en un 30% ¿Cree que estos datos pueden relegarnos a los vagones de cola en Europa? ¿Qué medidas cree que podría adoptar el gobierno, fueran o no en la línea de aumento del gasto público? La innovación y la I+D que de verdad importan en un país, es la empresarial. Pero la iniciativa privada puede verse favorecida o ignorada por la política económica. Así, cuando en la anterior legislatura los PGE aumentaron grandemente sus asignaciones a la I+D, las empresas –puedo dar fe de las de nuestro sector– respondieron magníficamente, registrándose aumentos en los esfuerzos privados en I+D superiores al 15% anual. Cuando, gracias a una buena política del Gobierno y a la excelente replica empresarial, nuestro país convergía a buen ritmo con la UE, hete aquí que la política económica, absurdamente arrepentida de sus magníficos logros, cambia de dirección y castiga la innovación en los PGE más que cualquier otra actividad. De este modo, el Gobierno está enviando señales negativas a las empresas, que observan perplejas como la innovación ha dejado de ser uno de sus principales leitmotiv. Mientras tanto los gastos corrientes improductivos del sector público siguen creciendo sin parar. El ejemplo –además de la cuestión económica– por tanto no puede ser peor: todo indica que se quiere regresar, incomprensiblemente, a un pasado que tanto habíamos criticado. Además de ser vicepresidente de la CEOE, es Presidente de su Comisión de Relaciones internacionales y consejero del ICEX. Desde esa privilegiada perspectiva ¿en qué estado juzgaría la internacionalización del sector?¿cuáles son los retos y las barreras más importantes? ¿Cómo puede afectar a este organismo los recortes presupuestarios que tiene previstos para el próximo año? Desde mi amplia y rica experiencia, observo que casi sin excepción posible, las empresas que innovan y –en consecuencia– exportan, son no sólo las que mejor están sorteando la crisis; algunas, incluso, disfrutan de crecimientos y beneficios cada vez mayores. Si ello es así, parece lógico pensar que lo mejor que le podría pasar a la economía española es que hubiera muchas empresas innovadoras y exportadoras. ¿Y qué hacemos para facilitares la vida?: poco y cada vez menos. La industria TIC española es muy competitiva, como pone de manifiesto el hecho de que sistemáticamente exporte casi la mitad de su producción. Sin embargo nuestro país presenta un crónico, creciente y ya agobiante déficit comercial. Déficit originado, no porque importemos mucho, sino porque exportamos poco. Y exportamos poco porque la dimensión –no la competitividad– de nuestra industria es muy limitada; hasta el punto de que suelo repetir una especie de “boutade” muy explicativa de nuestro problema: no exportamos lo que no fabricamos. Debiera ser una preocupación y un objetivo nacional aumentar la dimensión de nuestra industria, lo que exige afrontar simultáneamente tres problemas: la escasa natalidad empresarial, la ausencia de capital riesgo que fibit Perfil de Jesús Banegas “Del ‘que inventen ellos’ hemos pasado a ‘inventar por inventar’; parece bastarnos el reconocimiento académico mientras despreciamos –quizás un atavismo histórico– la posibilidad de ser más ricos” nancie las nuevas empresas y la muy limitada consolidación y crecimiento de las empresas existentes. Además, carece de sentido que se recorte severamente el presupuesto del ICEX mientras se mantiene inalterado el destinado a Cooperación Internacional, que siendo veinte veces superior, se gasta –en contra de la práctica de los países de referencia europeos– al margen de los intereses de las empresas españolas. Comentaba en el reciente encuentro de Telecomunicaciones de Santander, en septiembre, que en España se había avanzado en la investigación académica entendida como generación de “papers” científicos, pero que ésta no acababa de cuajar en tecnología que accede a los mercados ¿Qué asignatura pendiente tiene la universidad a este respecto y por dónde debería caminar?¿Cómo valora la reciente reforma del sistema de educación superior? Es todavía poco conocido el salto que ha dado España en producción de artículos científicos por parte de investigadores universitarios así como la excelente productividad de éstos, lo que demuestra que cuando queremos, podemos. Tal ha sucedido incluso en el deporte y ¡hasta en –la pretéritamente denostada– altura media de nuestros jóvenes!. Hasta aquí, sería para felicitarse, pero, desgraciadamente no es para tanto, porque poquísimas investigaciones se convierten en patentes y muchas menos aún en tecnología y por tanto en riqueza, empleo y competitividad de nuestra economía. Del “que inventen ellos” hemos pasado a “inventar por inventar”; parece bastarnos el reconocimiento académico mientras despreciamos –quizás un atavismo histórico– la posibilidad de ser más ricos. Mi experiencia empresarial no puede ser más descorazonadora. Es muy difícil implicar a nuestros investigadores académicos en proyectos empresariales de largo y ambicioso aliento; y así no vamos a ninguna parte. En cuanto a la reforma del sistema de educación superior, estoy de acuerdo con ella por tres razones: se adapta mejor a las demandas de las empresas, permite profundizar en la formación tanto como se quiera y de modo más flexible que antes, y además nos alinea con los demás países de referencia. Declaraba recientemente que el mercado laboral español es muy rígido (“La rigidez en España es la que explica la elevada tasa de desempleo porque se prefiere tener paro a moderar los salarios”). “Un país que emplee productiva y masivamente a los ingenieros, y muy particularmente de telecomunicación, crea necesariamente más valor añadido por trabajador, es más próspero y con mejores opciones de futuro, que otro en el que domine el empleo de baja cualificación y por tanto remuneración” ¿Cree que esta es la mayor dificultad en las negociaciones con los sindicatos? Si hubiera que calificar de una manera sintética el modelo de relaciones laborales de España, el adjetivo más adecuado sería “inflexible”, es decir poco adaptable a las circunstancias cambiantes de la economía. La consecuencia más perversa de tal comportamiento es el nivel de desempleo, que duplica el de los países normales porque en nuestro país, en épocas de crisis y a diferencia de los demás, lo salarios de quienes trabajan siguen subiendo a costa de aumentar el paro. ¿Quién estaría en contra de reducir el desempleo a la mitad y disminuir a cambio los salarios en un 5 o un 10%?: desde luego, los que defienden, irresponsablemente, el estatus quo actual. Nuestro nivel de desempleo es un enorme lastre para la recuperación de nuestra economía, pues implica: un elevado gasto público en protección social, menores ingresos fiscales de los parados, mayores impuestos para apenas limitar el crecimiento del déficit público y mayor presión fiscal sobre el resto de la economía, lo que limita sus posibilidades de crecimiento. Si las empresas españolas pudiesen acordar libremente, es decir, sin coacción alguna –lo que requeriría el ejercicio del derecho fundamental del voto secreto– con sus trabajadores o sus representantes los salarios y las condiciones de trabajo y no estuviesen sometidas a convenios sectoriales o territoriales obligatorios, el desempleo se normalizaría y la remuneración del trabajo se adaptaría a la marcha de la economía. Todos los estudios –que son muchos y del máximo rigor– que existen sobre el mercado de trabajo español coinciden en señalar la centralización de la negociación colectiva –un arcaico residuo de la España corporativa – como nuestro principal anacronismo. Existen otros problemas, como la dualidad tercermundista de los contratos de trabajo, un enorme absentismo protegido por la legislación, etc. ¿Cuáles son los ámbitos de la tecnología en que considera que España podría ser líder? ¿Cuáles destacaría como los peores “trenes perdidos”? España es líder tecnológico en seguridad electrónica, física y lógica, de redes y recintos. En la gestión inteligente del espacio aéreo, de los transportes por ferrocarril y carretera, de redes de distribución de agua, gas, petróleo y electricidad, las empresas españolas son muy competitivas internacionalmente. En televisión digital y en el segmento espacial las tecnologías españolas también destacan. En cuanto a los “trenes perdidos”, en nuestro bit “Los colegios, genuinos representantes de la sociedad civil –¡tan débil en España!– tienen importantes funciones que cumplir, entre las que destacaría: evitar el intrusismo profesional y garantizar a la sociedad el ejercicio responsable del oficio colegiado. Me preocupa un estado de cosas que debilite a la sociedad civil en beneficio de los políticos y los gobiernos” sector pasan tantos y a tanta velocidad que importan más los que pueden venir que los que se pierden. El problema es la ausencia de incentivos de política económica para coger todos los posibles trenes del futuro; la gran asignatura pendiente de nuestra economía. Ha señalado que uno de los requisitos fundamentales para salir de la crisis es la generación de empleo de alto valor añadido ¿Qué papel considera que pueden desempeñar los ingenieros de telecomunicación en ese cambio de modelo? Lo mejor que le podría pasar a España sería la generalización de las condiciones de trabajo de nuestro sector, ya que nuestro empleo resulta ser: más estable, mejor remunerado, de elevada cualificación profesional, con formación permanente, etc. En tal sentido, un país que emplee productiva y masivamente a los ingenieros, y muy particularmente de telecomunicación, crea necesariamente más valor añadido por trabajador, es más próspero y con mejores opciones de futuro, que otro –la propia España del reciente pasado– en el que domine el empleo de baja cualificación y, por tanto, remuneración. Es poco conocido, que debido a nuestro modelo económico, más basado en la “sudoración” que en la “inspiración”, la remuneración por trabajador ocupado no hizo sino descender año tras año la pasada década en comparación con la UE. La mejor medida de la calidad del desempeño económico de un país –al menos de nuestra dimensión– es justamente la cantidad de ingenieros que emplee, pues existe una obvia correlación entre su intensidad de empleo y el nivel de renta per cápita. ¿Considera el despliegue de la TDT en España un caso de éxito? Sin duda; y debemos felicitarnos por ello, junto con el Gobierno actual que está cumpliendo fielmente sus compromisos y aquél que a finales de los años noventa lanzó pioneramente la TDT. Por cierto, la experiencia no sólo está resultando positiva en cuanto al temprano disfrute social de la nueva tecnología, sino también, porque gracias a nuestra anticipación legislativa, la industria española se posicionó enseguida para responder a nuestra temprana demanda interior, para luego exportar los avances tecnológicos aquí experimentados a otros mercados; todo un círculo virtuoso, que habría que repetir más menudo. La Comisión Europea lanzó hoy una investigación en profundidad sobre el nuevo sistema de financiación de Radio Televisión Española (RTVE) (otro caballo de batalla para el sector este año). El Gobierno se ha adelantado, manifestando que la decisión cumple con la normativa comunitaria pero ¿Qué espera el sector? El sector espera que la cordura regrese a la acción del Gobierno y que rectifique su decisión de imponer arbitraria e ilegítimamente una cuantiosísima exacción a un sector para beneficiar a otro; algo realmente insólito que, de no enmendarse, generará un alto coste de confianza en la seguridad jurídica de nuestro país; un bien esencial para la atracción de inversiones y la creación de riqueza. Siendo absurdo e injustificado que un gobierno ordene la transferencia de recursos de un sector a otro, tiene triste gracia que lo haga además en la dirección contraria a los mejores interes de nuestro país: drenando recursos del sector tecnológico e innovador que debe tirar de nuestra economía, para beneficiar el entretenimiento. Supongo que la UE obligará a dar marcha atrás al Gobierno, pues de lo contrario estaría abriendo las puertas a la posible generalización de un disparate. Recientemente ha declarado que España debería aprovechar la presidencia de la UE para que el país lidere el cambio tecnológico que permitirá a Europa salir de la crisis ¿Qué pautas le daría al Gobierno español para gestionar esa presidencia en ese sentido? Los tres grandes desafíos estratégicos de la UE son, a mi juicio: la competitividad internacional de nuestra economía, la defensa y seguridad de nuestros intereses y el mantenimiento y mejora si cabe de nuestro modelo de bienestar social. Pero de los tres retos, el primero es el fundamental, pues de él se deriva la posibilidad material de hacer viables los otros dos. Puesto que la competitividad europea no puede estar basada en otra cosa que la tecnobit “La mejor medida de la calidad del desempeño económico de un país es justamente la cantidad de ingenieros que emplee, pues existe una obvia correlación entre su intensidad de empleo y el nivel de renta per cápita” Perfil de Jesús Banegas logía y la innovación, la presidencia española de la Unión deberá insistir en ello, además de aplicar aquí la misma receta; de lo contrario, los EE.UU. y los países asiáticos, terminarán dominando los mercados y cuestionando a largo plazo nuestra prosperidad y con ella nuestra seguridad y bienestar social. ¿Cómo valora las relaciones de AETIC y el COIT?¿Qué opinión le merece la función social de los Colegios Profesionales en este momento en que están siendo puestos en cuestión? Las relaciones entre el COIT y AETIC siempre han sido muy buenas y cada vez que hemos tenido oportunidad de colaborar para asuntos concretos los resultados han sido muy satisfactorios. Los colegios, genuinos representantes de la sociedad civil –¡tan débil en España!– tienen importantes funciones que cumplir, entre las que destacaría: evitar el intrusismo profesional y garantizar a la sociedad el ejercicio responsable del oficio colegiado. Desde mi punto de vista, todo aquello que pueda hacer la sociedad civil por su cuenta, debe sustraerse al Estado que debe ceñirse a regular –lo menos y lo mejor que se pueda– el marco competencial de los colegios para evitar –en lo posible– colisiones de intereses entre ellos. En última instancia me preocupa un estado de cosas que debilite a la sociedad civil en beneficio de los políticos y los gobiernos. Me imagino que con tantas ocupaciones tiene que ser complicado dedicar tiempo a los hobbies ¿Sigue siendo tan buen melómano? Tengo la suerte, por mi carácter, de disfrutar con muchas cosas: la música, la lectura, el cine, el teatro, los toros, el fútbol, los viajes, el golf, la náutica, la gastronomía, los puros, la amistad, la familia y hasta con mis trabajos empresariales e institucionales. En realidad me lo paso bastante bien conmigo mismo y espero que quienes conviven y tratan conmigo también. Aunque seguro sorprende a algunos de los lectores su afición por el mundo taurino le ha llevado a ser escritor y editor de la revista “El Ruedo” y empresario de diversas plazas ¿continua con esa actividad? Sigo relacionado con el mundo de los toros, aunque ya retirado de editor taurino y empresario, después de haber fracasado en ambas facetas. Me queda ser miembro de una distinguida –con numerus clausus de 50 miembros– peña taurina, “Los de José y Juan”, asistir a las corridas de toros que puedo, sobre todo en San Isidro en Madrid, y escribir de vez en cuando sobre la materia. Hace poco publiqué un libro titulado “52 momentos lúdicos y un emotivo recuerdo” con artículos publicados previamente y firmados con seudónimo que pone de relieve la amplia diversidad de cosas que me interesan, incluidos los toros, y ahora, la figura de José Tomás”.
30 oct 2015