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Carlos Jiménez. Presidente de Secuware
Carlos Jiménez, Presidente de Secuware. Vigía de la innovación para un entorno de serenidad universal. De la seguridad corporativa a la “guerra” contra el terrorismo tecnológico. Es una máquina. En el sentido más admirable de la expresión. Vehemencia y constancia. Híbrido de empresario precocísimo y comunicador, Carlos Jiménez, Presidente de Secuware, es el perfecto técnico divulgador. No en vano es un asiduo de medios de comunicación e imparte clases en universidades españolas y extranjeras. Ingeniero de Telecomunicación experto en seguridad informática, ordenadores personales y redes, se sitúa nada menos que en el “ranking” de los diez mayores expertos mundiales en virus informáticos y ciberterrorismo. Recuerda el espíritu cívico y didáctico del sagaz político y científico estadounidense Benjamin Franklin, encarnación del entusiasmo emprendedor. El inventor del pararrayos, quien fuera también padre de los libros de autoayuda y superación, imbuyó de coraje a los arriesgados colonos y formuló pautas para la construcción de la América pionera. Como él, Jiménez cree en valores excelsos -como el esfuerzo- en proyección hacia horizontes vanguardistas. Trabajador febril, ha encontrado su “Tierra Prometida” en el ideal áureo de la seguridad. E n una sociedad planetaria cada vez más inhóspita y violenta, la seguridad adquiere tintes de obsesión colectiva. Impregna todo el proceso de la actividad humana: desde la empresarial y corporativa, pasando por la vida cotidiana, hasta el complejísimo y turbulento tablero de ajedrez de la geopolítica y economía mundiales. La mente de Jiménez así lo comprende, de manera intuitiva, preclara. Has sido un estudiante brillante. Eres el único Ingeniero de Telecomunicación que ha simultaneado cinco especialidades durante la carrera. ¿No es un poco de masoquismo? Todo lo contrario. Mi problema es que me gustaba todo. Además, el hecho que hoy los estudios vayan por créditos le permite a uno organizarse la carrera más a la medida. Hace dieciocho años creaste el primer antivirus de ordenador. ¿Cómo surgió la idea? ¿Fue muy complicado? La idea surgió en la Escuela de Telecomunicaciones. Estaba de Vicepresidente en una asociación de estudiantes de Teleco cuando me enteré que en el Laboratorio de Programación de segundo había llegado el virus del “viernes 13”. Me hice con un programa de 2 Bytes que consistía simplemente en una interrupción para salir de un programa, de tal modo que al ejecutarlo la máquina, ésta se infectada. Cogí una muestra del virus para comprobar cómo funcionaba. Utilicé prácticamente el mismo mecanismo del virus para engañarlo y creyera que yo era la máquina infectada, de manera que ya no la infectaba. En la escuela se aplicó como vacuna durante varios meses. Año y medio después llegó la noticia de que todos los ordenadores del mundo se iban a colapsar y se produjo ese salto a la fama que me ha llevado hasta aquí. En 1989 fundaste Anyware Seguridad Informática, S.A., la primera empresa española de I+D+i para seguridad de ordenadores. Su filial de California, Anyware Software Corporation, creada en 1992, fabricó el segundo antivirus más descargado de Internet entre 1995 y 1998. ¿Cuál fue la razón de su éxito frente a otros competidores del mercado? Apostamos seriamente por Internet porque era la única forma de crecer en Estados Unidos. La inversión para permanecer en ese mercado era enorme. Teníamos que darnos a conocer. Colocamos el producto en numerosos sitios, entre ellos, en “net.com”, que era una de los webs desde donde más descargaba. Ofrecimos el antivirus gratis para que la gente lo utilizase y conociese: así se convirtió en el segundo más descargado de todos. En 1998 vendiste Anyware a la multinacional americana McAfee por 11 millones de euros, con los que financiaste tu segundo proyecto: Secuware. Háblanos de la trayectoria y objetivos de la empresa. Secuware se fundó, entre otras razones, porque a McAffee no le interesaban los profesionales de I+D. Me comprometí con éstos a pagarles el sueldo durante tres años, seguro de que podíamos fabricar cosas interesantes. Al mismo tiempo, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) nos encargó la protección de los ordenadores de la Administración Pública, especialmente del Ministerio de Defensa e Interior. Se creó un producto de cifrado para proteger la información de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) pues cualquiera podía extraerla a través de una plataforma Windows. Hoy, se trata de un cifrado a nivel nacional. Los siguientes clientes nos encargaron trabajos ad hoc para cubrir sus necesidades. Así, fabricamos el producto de cifrado Crypt2000 que, actualmente, protege la información de todos los ordenadores de la Agencia Tributaria, varios Ministerios y entidades de peso como: Telefónica, Iberdrola, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), el Banco de España, etc. Si en el 88 creé mi primer antivirus, en el 98 provoqué un cambio de paradigma debido a que con Internet seguir la estela del virus resultaba muy complicado y exigía un trabajo ingente (por eso vendí la empresa a McAfee). El número de virus había aumentado a más de 70.000. Pensamos que si una empresa operaba con “x” número de programas y concebíamos un sistema tal, de modo que si un ordenador funcionaba con “x” número de programas, cualquier cosa diferente, simplemente, se rechazaría porque era desconocido, se evitaría la entrada de virus. Ese reenfoque de una solución para el problema puso de manifiesto la importancia de las “applications” para la empresas. En la actualidad, cubrimos un espectro más amplio: auditoría, seguridad, etc. Imagino que esa filosofía de seguridad la aplicarán también otras empresas. No. Técnicamente es bueno pero desde el punto de vista del negocio es peor. El mejor negocio es aquel que mantiene cautivo al cliente, obligándole a actualizar los antivirus cada año. El modelo de negocio de los fabricantes de antivirus está orientado a maximizar el beneficio, no a reducir el problema. Nosotros nos basamos en simplificar la plataforma Windows para crear mayor seguridad: si cuando se compra un ordenador se le hace una foto, y durante todo su tiempo de vida útil maneja dicha foto, puede funcionar durante un período muy superior. Cada ordenador posee fundamentalmente una, dos, diez... funciones. Operar al margen es arriesgarse a que se ejecuten programas no deseados, virus, troyanos, spam... La mayor parte de los ordenadores se pueden estandarizar, “plataformar”, para la función que van a desempeñar haciendo el resto innecesario. ¿Hacéis productos por encargo o, también, para lanzarlos al mercado? Los productos son estándares pero se diseñaron como consecuencia de las necesidades de los clientes: nosotros concebíamos una solución global a los problemas que nos planteaba cada uno. Así creamos un producto a la medida de clientes corporativos grandes. Fabricamos el único sistema operativo de seguridad del mundo que funciona antes de Windows para proteger Windows. Estáis enfocados a las grandes corporaciones, no las PYME o el mercado residencial. En efecto. Últimamente, hemos suscrito acuerdos con Dell y HP para que cuando se compren ordenadores, éstos lleven ya incorporados el producto de seguridad. Pero también vendrán preparados para trabajar con el DNI electrónico -de los que ya hay 7.000- con un software nuestro. Es la única forma de que la gente se identifique por Internet evitando la suplantación de identidades. Además, se imbuye confianza en la Red. ¿Por qué ha tardado tanto en desarrollarse una idea tan sencilla como el DNI electrónico? Cuando, en realidad, se trata sencillamente de una tarjeta con un chip inteligente. Innovar no es fabricar un producto bueno sino que la gente lo utilice. Ha tardado en tomarse la decisión para convencer a la gente de la necesidad de su utilización. ¿Se trata acaso de una decisión política? Sin duda. Introducir un chip en los DNI supone una inversión de cientos de millones de euros por parte del Estado. Afortunadamente, en España contamos con el calvo de cultivo idóneo para su implantación. Existe una cultura de uso de un sistema de identificación para comprar con tarjeta de crédito, etc. La introducción de una tarjeta de crédito con un chip en el ordenador imposibilitaría que alguien duplicase el número de serie y ser víctima de un fraude. Probablemente, este año Visa deje de asumir el fraude, por lo que éste pasará a ser responsabilidad de los bancos y quizás terminemos con un chip en nuestras tarjetas de crédito. Por otra parte, se impulsarán los servicios y la tecnología en torno a la identificación confidencial. ¿Cuáles son las principales amenazas de seguridad a las que se enfrentan particulares y empresas? Aparte de los phishing, “troyanos”, etc. El riesgo crece porque la velocidad de un ataque es muy rápido debido a que Internet permite que se multiplique. El problema es que si anteriormente los ataques respondían a una motivación (gastar una broma...), hoy se insertan en una estructura de carácter mafioso orientada a robar información de la esfera íntima (contraseñas, datos bancarios...). Lo que es peor: el ataque tecnológico vinculado al terrorismo internacional, destinado a la destrucción masiva de ordenadores, resultaría catastrófico para la economía mundial. Es muy sencillo por cuanto los ordenadores no han sido preparados para la seguridad. Actúas en calidad de experto en ciberterrorismo en un grupo de trabajo de la OTAN. Cualquier persona que pertenezca a una organización, si al encender un ordenador, en vez de dejar que arranque desde el disco duro –con lo que arrancaría Windows y, por tanto, la seguridad– lo hace desde un CD-Rom, el ordenador permanece abierto para robar información. Suele pensarse que la información no está en el ordenador local sino en la red. Es falso: cada vez que se genera un documento en red, se hace una copia en local por razones de eficiencia, con lo cual el ordenador queda lleno de rastros y se puede llevar a cabo un ataque interno. Respecto al ataque externo, si se está conectado a Internet, hay que asumir que uno se puede quedar sin ordenador en un momento determinado. Hay que adoptar una filosofía militar ante cualquier ataque indiscriminado –o no– preparando el ordenador para ello. Actualmente estamos diseñando sistemas que, ante una agresión, van a ser capaces de resucitar o dejar el ordenador como estaba antes del ataque. ¿Se es consciente de esta amenaza? ¿Se invierte lo suficiente en seguridad teniendo en cuenta las nefastas consecuencias que puede suponer un ataque masivo en las empresas? No se es consciente a niveles exageradamente altos. En las centrales nucleares, se utiliza software -Windows- cuyo contrato de licencia manifiesta que no se puede utilizar en ese tipo de instalaciones por no ser lo bastante seguro. Ya resulta de por sí bastante problemático que la central se conecte a Internet. Las telecomunicaciones poseen sistemas tolerantes a fallos pero la informática, ¡ni por asomo! La introducción del ordenador personal en la informática corporativa ha creado una situación de gran vulnerabilidad lo que afectará también a sistemas de telecomunicaciones como Skype: ¿cómo saber con quién se está hablando? La gente que recurre a esos sistemas porque le resultan mucho más económicos, ¿está dispuesta a asumir sus deficiencias? Desconoce los riesgos que conlleva. Bill Gates afirmó hace poco que quiere que hacia el 2012 exista una informática fiable lo cual significa que hoy por hoy no lo es. La tecnología nos podría ayudar bastante. Se ha diseñado en función del marketing y no poniéndose en el peor de los casos ni considerando si usuario es capaz de asumir la complejidad en el manejo del ordenador. El usuario no va a desarrollar su potencial por tener un ordenador, que es uno de los eslóganes de Microsoft. La gente no se interrelaciona tan bien con las máquinas, hay que simplificárselas. Quizás la informática evoluciona más rápido de lo que el usuario es capaz de asimilar. Se ha pretendido que los usuarios “se maquinicen” que hagan las cosas como las máquinas cuando hay que “humanizar” las máquinas y acercarlas al usuario. Cambiando de tercio, has dado clases en diferentes escuelas de negocio e impartido numerosas conferencias. ¿Es la técnica complicada de entender para los profanos? Cuando se comprende el funcionamiento de las cosas se explica, divulga mejor. Para que la gente use la tecnología hay que transmitirle en qué y hasta qué punto le beneficia. El 65% de los pequeños empresarios no quiere ni oír hablar de Internet porque se sienten torpes. Hay que construir tecnología fácil de entender. La tecnología es cada vez más compleja y su uso difícil de simplificar. No necesariamente. La simplicidad contribuye a que se venda mejor. Las personas no son tecnólogos. Son los “freakies”, los que han perdido la noción de que es la solución a un problema, quienes utilizan la última tecnología. La innovación no es estar en posesión del objeto más tecnológico sino una actitud: que la gente lo use. ¿Habría que recurrir a psicólogos de empresa para el diseño de productos tecnológicos? Absolutamente. Si no, la gente se aísla de la tecnología y quien fabrica el producto no lo vende. Uno de los mayores inhibidores de la seguridad es que la gente piensa que le va a controlar y añadir problemas. La seguridad tiene que ser transparente, invisible para que a la persona no le estorbe. Has sido miembro del comité de expertos del Ministerio de Ciencia y Tecnología y participas en diversos proyectos de I+D+i en materia de seguridad. ¿Cómo nos encontramos en España respecto a Europa, Asia y Estados Unidos? En seguridad todos estamos igual de mal. En el sector militar los productos se diseñan pensando en que deben ser robustos frente al atacante, lo cual constituye una hipótesis de guerra. En el sector civil no se asume un criterio de diseño que tenga en cuenta el peor de los casos. Desde el 11-S, Estados Unidos se encuentra inmerso en un proceso de reingeniería destinado a afrontar el terrorismo internacional. La seguridad debe incorporarse al diseño. La estandarización de los sistemas es buena pero no se puede aplicar el mismo sistema a todos porque las necesidades son diferentes. El Windows de un usuario particular no puede ser el mismo que el de una central nuclear. Quizás haya que segmentarse en función del mercado. La estandarización es muy positiva en el hardware abarata el producto. El mercado ofrece lo que la gente pide. Cuando ésta quiera un lector de tarjeta inteligente se utilizará el DNI electrónico. Secuware ha recibido numerosos galardones. ¿De cuál te sientes más orgulloso? Este año hemos quedado como finalistas en el Premio Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial en la Información lo cual nos colma de satisfacción. La revista “Innovación” nos ha concedido el premio al Emprendedor (hemos recibido numerosos premios a la innovación). Siempre hemos encontrado apoyo en España. Cuando el CNI acudió a nosotros era porque quería copiar el modelo americano y crear un caldo de cultivo de empresas dentro del ámbito de la defensa en nuestro país. Organismos como el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) tienen dificultades a la hora de asignar fondos porque no hay suficiente demanda. Somos un país de Pyme que ignoran la cantidad de ayudas existentes. Respecto al séptimo Programa Marco, a toda la estrategia de I+D de la Unión Europea (UE), estamos pagando a Europa un dinero que no retorna a España porque las empresas no lo demandan. Y existe gran cantidad de pequeños innovadores y emprendedores como ocurre en Estados Unidos donde no les ayuda nadie. Las farragosas gestiones administrativas también influyen en que la gente desista de estas ayudas. Esa fue la respuesta de uno de los análisis del Plan Nacional de I+D+i. A una Pyme le exigían avales para obtener un crédito lo que daba lugar a que, en última instancia, se acudiese a un banco que, por lo demás, ofrecía mejores condiciones. Por ello se dejó de pedirse el aval y ya es posible un crédito con coste “0”, que permite invertir en I+D. Hace dieciocho años la situación era como en Estados Unidos: no había ayudas. La ventaja de la tecnología es que cualquiera la puede desarrollar en su casa y se puede vender a través de Internet. ¿No se trata de un tema cultural? El “¡Qué inventen ellos!” de Unamuno. España ha evolucionado considerablemente en los últimos cincuenta años. Los Telecos son muchísimo mejores que en cualquier otro lugar del mundo. Ello unido a nuestra proverbial capacidad de improvisación, permite una mayor adaptabilidad a un entorno tan cambiante como el actual. Los españoles son polivalentes y multidisciplinares. Quizás no sepamos vendernos bien. Admiro la formación que recibimos en Teleco por su elevado nivel de exigencia. Pero en las escuelas no hay innovadores y emprendedores. El que la Universidad esté en la punta de lanza de la investigación transformándola, al mismo tiempo, en rentabilidad no se produce en España. Hoy, con la globalización, quizás la tendencia sea a que España tenga muy pocas empresas multinacionales junto a otras muy pequeñas y no un tejido empresarial con compañías de tamaño intermedio. Toda empresa grande empezó siendo pequeña. Lo que hace falta es entusiasmo, tener un sueño y creer en que se puede conseguir. Este “americano en Madrid” termina sentenciando: “Todo es cuestión de esfuerzo e innovación, pero una innovación concebida como algo que va más allá de la noción del I+D+i. Supone una sed de conocimiento, un afán por mejorar en todos los terrenos de la vida...” Franklin también aseguraba: “Invertir en conocimiento produce siempre los mayores beneficios”.
30 oct 2015