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Antonio Luque. Visionario de la energía solar: "Un 'teleco' en la corte del rey sol"
Antonio Luque. Visionario de la energía solar. “Un ‘teleco’ en la corte del rey sol”. Nacido en Málaga –como tantos creadores– Antonio Luque López es, entre otras muchísimas cosas que no delata su apariencia: Doctor Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), habiendo obtenido el premio extraordinario; está en posesión del "Diplôme d’Études Approfondies de Physique du Solide" (Diploma de Estudios Avanzados en Física del Sólido), por la Universidad de Toulouse, en Francia; Catedrático de Electrónica de la ETSIT (Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación) y Director del Instituto Solar (IES). Antonio es uno de los mayores expertos en energía solar con los que contamos en España y en su haber cuenta con ser fundador de Isofotón, la segunda empresa europea de su especialidad. Acumula los Premios Nacionales de "Investigación Tecnológica Leonardo Torres Quevedo", "Juan de la Cierva de Transferencia Tecnológica" así como el "Jaime I de Investigación Medioambiental" de la Generalitat Valenciana. También tiene en su haber el "Premio Alexandre-Edmond Becquerel" que concede la Comisión Europea. Es Miembro de la Real Academia de la Ingeniería y un larguísimo etc. Cualquiera que lo viera, en la simplicidad austera y elegante de su indumentaria, rodeado de "su" bosque de paneles solares y células fotovoltaicas, jamás adivinaría que tras ese semblante risueño se esconde un Currículum Vitae apabullante. Es una combinación de clarividencia, curiosidad insaciable y espíritu de experimentación que caracteriza a los "druidas" más rigurosos de la Técnica y de la Ciencia. ¿Cuáles fueron tus primeros pasos al acabar teleco? Me fui a Francia, a Toulouse, para obtener el DEA ("Diplôme d’Études Approfondies de Physique du Solide"). Allí, Rogelio Segovia me contactó porque necesitaba un Profesor para el Laboratorio de Electrónica. Luego me volví y mi primer trabajo fue en la ETSIT donde prácticamente he desarrollado toda mi actividad laboral "asalariada". Cuéntanos algo sobre Rogelio Segovia Rogelio Segovia fue, de alguna manera, el creador, el espíritu de la ETSIT, de su desarrollo tan singular y ejemplar. Fue una Escuela pionera con un nuevo concepto de la universidad, las ingenierías y las facultades de ciencias. Unió la enseñanza al I+D. Como resultado, según un estudio realizado por el COIT, hoy hay muchísimos telecos en I+D, incluso en las empresas. Háblanos de tu proyecto ligado a la célula fotovoltaica y a la energía solar. Al volver de Francia conseguí mi Doctorado en Láser. Hice el primer láser que se fabricó en España. Luego decidí cambiar a los semiconductores, a los circuitos integrados. Para ello regresé a Toulouse con una beca de la compañía italiana SGS Fairchild. A raíz de ello, y con la ayuda de Segovia, se montó el Laboratorio de Semiconductores, un par de años después del IMEC (Interuniversity Micro Electronics Center), que hoy es el mayor laboratorio de microelectrónica de Europa. Hacia 1976 conseguimos los primeros circuitos integrados en España. En 1974 me ofrecieron ir a los Estados Unidos donde nos asociamos con el Boston College para llevar a cabo una investigación de células solares que no funcionó. En el 75, desarrollamos aquí nuestra primera célula solar. Entonces, el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), concretamente el General Luis Azcárraga, presidía una especie de "asociación fotovoltaica" en España para la energía de los satélites. Fue cuando vino un representante de la compañía americana Spectrolab que hacía células solares para satélite y tierra. Un tal Bill Yerkes, muy chulo, con pinta de "cowboy" que de pronto saca una célula solar y la tira sobre la mesa: "Nosotros llevamos quince años de experiencia en esto". Entonces yo le presento una radio de transistor y le digo: "nosotros llevamos 15 días con esto otro". La célula era muy mala, pero a pesar de todo, funcionó. Después nos hicimos muy amigos. En 1969 fundaste el Laboratorio de Semiconductores en la ETSIT coincidiendo con el paso de las válvulas a los transistores. Debió ser un cambio muy radical. ¿Cómo afectó a la enseñanza? Pueyo tenía un libro buenísimo sobre válvulas, el Millman. Pero hacia 1961 Segovia empezó a explicar los transistores, que él tampoco conocía mucho pero que sabía que existían. Entre los libros que nos recomendó había uno de Schockley, el Premio Nobel. Cuando sustituí a Pueyo en la Cátedra, invertí los términos. Él daba muchas lecciones de válvulas y algunas sobre transistores. En el 75, coincidiendo con mi estancia en los Estados Unidos, se daba un debate entre los partidarios de continuar con la microelectrónica frente a los que apostaban por la energía solar, con el argumento de que éramos los pioneros y que estábamos mejor preparados que la mayor parte de los colegas del resto del mundo. Colaboradores míos se pasaron a microelectrónica y los que nos quedamos aquí seguimos con las células solares hasta que se creó el IES. En 1979, a partir del Laboratorio de Semiconductores de la ETSIT, se crea el IES, de la UPM. Fundamentalmente, tus labores son de investigación, de tecnología básica. Desarrollamos cuatro actividades principales. Una, de apoyo a los instaladores de energía fotovoltaica que constituye, aproximadamente, la cuarta parte de nuestro trabajo. La mayor parte de la actividad del Instituto se dirige hacia el desarrollo de una tecnología y en algunas cosas posiblemente somos líderes mundiales. Creamos las células bifaciales, que son un invento mío, y eso desembocó en el nacimiento, en el 81, de Isofotón, S.A. (http://www.isofoton.com) para su industrialización. Hoy, España es el cuarto país fabricante de células solares del planeta. El pasado año fabricó unos 83 MW, dos terceras partes que lo que Estados Unidos y el doble que toda Europa junta, excluyendo a Alemania. China nos ganará dentro de poco. A nivel mundial, el primer fabricante es Japón, que realiza más de la mitad de las células solares, seguido, respectivamente, de Alemania, Estados Unidos y España. Ahora bien, España exporta el 80% de sus células solares, un ratio de exportación único en el mundo. Entre las diez primeras empresas a escala internacional, está Isofotón que es, además, el único "spin-off" de una universidad trabajando en este campo. En España también estamos favoreciendo que haya fábricas de obleas foltovoltaicas. Una de ellas, la estamos promocionando nosotros. Pero el problema de la purificación del silicio, que requieren estas obleas, es muy serio. Por eso estamos trabajando con Ferroatlántica y con Isofotón: el silicio es la tecnología de hoy para la industria de hoy. Otra actividad del IES se refiere a los concentradores, una tecnología que llevamos impulsando desde hace mucho tiempo. Aún "no ha entrado" a nivel mundial pero probablemente será el siguiente paso. Quizás España va a ser el primer país que va a comercializar los concentradores en el mundo. Perdona nuestra ignorancia, pero ¿qué es un concentrador? Las células solares son caras: una posibilidad para abaratarlas es concentrar la luz sobre ellas a través de lentes, espejos u otros elementos ópticos. De esta manera se usan menos células. La mayor ventaja de las concentradores es permitir el uso de células muy eficientes aunque muy caras. No hay que olvidar que el sol es un recurso inmenso pero disperso. Las células solares actuales no aprovechan bien el espectro solar, lo desperdician. Se está haciendo un esfuerzo enorme, sobre todo en el espacio, con "células multiunión", etc., para conseguir un mayor aprovechamiento. Los concentradores permiten bajar la tecnología del espacio a la Tierra. Así, el mayor rendimiento que se ha conseguido en el mundo es del 39% a comparar con el 25% que se obtiene con la mejor célula de silicio. Como las células multiunión son muy caras, se echa mucha luz en ellas. En resumen, lo que los concentradores permiten es un rendimiento cada vez mayor. Su inconveniente es que necesitan sistemas móviles que mantengan al sol enfocado en las células. Hasta ahora, el mercado fotovoltaico –que está creciendo explosivamente– no había permitido el desarrollo de concentradores que usen estas células supereficientes, pero con los volúmenes de mercado actuales les ha llegado su turno. ¿Quiere decir que se está pasando de una generación individual a una industrial? Comienza una generación industrial y para hacer frente a ella el concentrador es lo más apropiado. El mercado está evolucionando y en España es donde primero se ha percibido. Probablemente el Gobierno haga en breve un anuncio oficial en este sentido. La actividad del IES se orienta sobre todo al futuro. La energía fotovoltaica baja los precios despacio porque el proceso de aprendizaje es más lento que el de los chips microelectrónicos. Las células solares que se usan tienen teóricamente un rendimiento limitado y no pueden progresar mucho. Yo convencí a la Unión Europea de que esto era un problema. A raíz de ello se celebró una conferencia en la Residencia de la Universidad Politécnica en Cercedilla, que contó con la presencia del Nobel Jaures Alferov. Se planteó hacer un proyecto integrado sobre nuevos conceptos en conversión fotovoltaica y se nos concedió. Quizás de este modo hoy contemos en Europa con la estructura más avanzada del mundo para investigar nuevos conceptos y todo ello se coordina desde aquí. Se trata de buscar la célula del futuro. Para hacer frente a todos estos retos es probable que el IES se termine reestructurando y se dedique cada vez más a los nuevos conceptos, creando dos centros "spinoff", uno para investigaciones sobre silicio solar, que es un tema de altísimo interes hoy día y que requiere muchos fondos, y otro para acometer la industrialización de los sistemas de concentración, para lo que también hace falta una financiación importante. Somos uno de los Estados miembros de la UE con mayor grado de insolación y menos uso de esta tecnología. ¿Por qué no aprovechamos esta ventaja? Parece que la energía fotovoltaica no acaba de explotar. Está explotando. Y tenemos una legislación favorable a ello. Por desgracia, el éxito de los parques eólicos ha propiciado que los órganos responsables de promover el fotovoltaico hayan tardado demasiado en apreciar sus posibilidades. Se ha visto como una curiosidad para el medio rural, cuando genera en realidad una cifra de negocios importante y una altísima actividad exportadora. Muchos particulares, sobre todo jubilados, han puesto instalaciones de energía solar fotovoltaica a fin de mantener unos ingresos estables. No sólo los jubilados. Es un magnífico sistema de pensiones. (Luque ríe mientras asiente convencido de este nuevo "target" de mercado). Lamentablemente hay mucha dificultad para conseguir los permisos: están garantizados por veinte años pero las nuevas instalaciones solo se permitirán, de momento, hasta que se alcance un parque de 400 megavatios. El Gobierno del PP puso en marcha esta normativa y el del PSOE ha aumentado el tope. Sin embargo, la burocracia es muy complicada pero, aún así, estas instalaciones suponen una rentabilidad del 7 % anual, lo que está atrayendo la inversión de las grandes familias del capital que primero vienen en plan privado... ¡Esto no es nuestro "business", pero hay un "boom"! ¿Cómo se sitúa la energía solar en los planes de formación de la ETSIT y con relación a los proyectos de fin de carrera? Hay mucha gente interesada. Tenemos un par asignaturas aquí, impartimos clases en Arquitectura y contamos con un programa de doctorado con un nivel excelente. Hemos conseguido la "Etiqueta de Excelencia" de la CAM. Y tenemos planeado crear un "Master de Energía Fotovoltaica". El año pasado os presentasteis en Washington al concurso internacional Solar Decathlon, con vuestra casa solar, la "Magic Box". Este año os vais a Pekín. ¿Qué innovaciones presenta? Aunque el Instituto era el investigador principal, contamos con un gran apoyo de la Universidad que lo percibió desde una perspectiva multidisciplinar. Estefanía Caramaño se ocupó de la gestión global del proyecto. También participaron muchísimo los de Arquitectura. De dieciocho propuestas presentadas terminamos los novenos, cuando queríamos haber quedado entre los cinco primeros. La lluvia nos perjudicó y cometimos el error de llevar la casa desmontada para montarla allí y utilizarla. A Pekín llevaremos la casa solar como muestra de la tecnología española y se expondrá de forma estable unos dos años, pero es un tema diferente al del Solar Decathlon. Volveremos a Washington: esta vez el Departamento de Energía del Gobierno americano dará más dinero a cada empresa seleccionada. Coméntanos algo sobre tu actividad para resolver el problema de suministro de agua en el Magreb gracias a las células fotovoltaicas. El grupo que dirige Eduardo Lorenzo es muy brillante. En Marruecos el IES consiguió un proyecto muy importante de la Unión Europea: unos 5.000.000 de euros, creo recordar, para instalar bombas fotovoltaicas. Isofotón fue una de las empresas que ganó el concurso y, con alguna ayuda del Instituto, electrificó numerosas aldeas rurales. Coméntanos algo sobre Isofotón, "spinoff" de la UPM que fundaste en 1981 para la fabricación de células solares bifaciales de tu invención. Isofotón, tiene hoy unos 700 empleados. La fábrica está en Málaga y hay una sede en Madrid. Es 100% de capital español y pertenece al Grupo Bergé. Es la segunda empresa europea de su especialidad. Su personal técnico a nivel superior son casi todos doctores formados en mi instituto. El problema es que hay una gran demanda de tecnólogos que conozcan estas técnicas. La solución es probablemente la creación de un Master, que ya se está planeando, para hacer frente a la gran demanda de técnicos especializados en este campo. Así concluye nuestro privilegiado encuentro con Luque, quien, al recibir el Premio "Juan de la Cierva" en el 2003, afirmó llanamente: "Debo señalar, como Sócrates, que yo he aprendido de mis discípulos más que ellos de mí porque ellos han tenido un solo maestro y yo he tenido muchos discípulos". Para luego defender fervientemente: "Yo propugno una idea neo-renacentista de la educación (...) Matemáticas, Física, Química, Biología e Informática son las bases de la educación universal moderna de un ingeniero y también de un teleco. Las hemos tenido en la Escuela y espero que las tengamos en el futuro". Conforme nos vamos, su mente empieza nuevamente a girar en torno a estudios y análisis no por visionarios menos serios. Al igual que algunos de esos ingenios de la técnica, auténticos "girasoles mecánicos" que persiguen con lealtad absoluta –al igual que el propio Luque– la trayectoria infinita del dios sol. GENIO EMPRENDEDOR En 1969 se crea el Laboratorio de Semiconductores de la ETSIT que desarrolla por primera vez esta tecnología en España. En 1979, a partir del anterior, Antonio Luque impulsa el nacimiento del IES, que se confirma más adelante de acuerdo con los cánones de excelencia de la Ley de Universidades. En 1981 funda en Málaga Isofotón, S.A. para la fabricación de células solares, basadas en patentes del propio Luque y con tecnología del IES. Fue la primera compañía del mundo en comercializar células solares bifaciales. En el 2001 se convierte en el mayor fabricante de células solares de Europa. En el 2004 alcanza un volumen de ventas de 120.000.000 de Euros y de exportaciones del 80 %. Finalmente, Luque se erige en cofundador del ETC-UPM, S.L. Su objetivo es la explotación de la tecnología Euclides, destinada a reducir: el coste de la electricidad fotovoltaica en un 40 %; las emisiones de CO2 veinticinco veces, con relación a la energía eléctrica convencional, y cuatro veces, respecto a la energía fotovoltaica no concentrada. DESARROLLO SOSTENIBLE, PROTECCIÓN DE LA NATURALEZA. Frente a las consecuencias del cambio climático y el grave deterioro medioambiental, la energía solar representa en una alternativa segura y eficaz. El efecto fotovoltaico es el proceso por el que la luz solar se convierte en electricidad. Esta fuente de energía podría suministrar gran parte de la electricidad mundial y reducir el "efecto invernadero". Dentro de las energías renovables, la solar se presenta como un importante "filón" de desarrollo. Luque ha inspirado acciones de cooperación con el Tercer Mundo. En el Magreb o la región aymará de Bolivia, donde se electrificaron 1500 viviendas. Por añadidura, la energía solar es también un "filón" de negocio. Luque señala: "el actual crecimiento de la industria fotovoltaica es vertiginoso, en torno al 40% anual".
30 oct 2015