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Frente al exceso de “infoXicación”. Desbrozar en la Sociedad de la Información
Frente al exceso de “infoXicación” Desbrozar en la Sociedad de la Información Javier Jurado Ingeniero de Telecomunicación y estudiante de Filosofía “Buenos días. Son las 7:12, una hora menos en Canarias. Hoy es viernes y tenemos 19 grados en Gran Vía. El Ibex ha subido un 0,2 por ciento aunque el número de parados desciende en 5.000… Por favor, introduzca su contraseña, dígame su número de cuenta, recuerde el cumpleaños de su mujer… ¿Cuál es su número de la seguridad social, la matrícula de su coche, su dirección, su teléfono móvil, su DNI, el código de barras de su medicamento…?” ¡Un respiro por favor! Abro el periódico y encuentro una línea que no me sorprende: “Un ejemplar dominical del The New York Times contiene más información de la que un ciudadano británico del siglo XV podría haber visto en toda su vida”. Creo que acabo de engrosar las listas de los aquejados de “infoXicación”. Sufro esa indigestión de información. Pero ¡ay!, no puedo dejarla escurrir toda hasta las papeleras de reciclaje. Sí, son demasiados datos – pero muchos– casi los necesito para la subsistencia. Pero, ¿y cómo manejarme? Para vivir es preciso desbrozar en la SI. ¿Por qué? Bien sencillo: porque la información no es conocimiento. El conocimiento se extrae de la información que puede estar corrompida, ser incorrecta y falsa, estar desfasada... Para decantar la información y obtener conocimiento necesito un filtro, el contraste entre opciones. Necesito la formación que expurga con criterio la información que me acecha… Me resultan un poco cojas las definiciones de esta Sociedad como la del Conocimiento. ¡Qué más quisiéramos! Por todas partes, no se percibe más que información en estado bruto… Frente a eso, tengo ante mí la cara y la cruz. Por un lado, la depuración es costosa – síntoma inequívoco de que me estoy “infoXicando”: hay demasiados elementos sobrantes en la red. Ignacio Ramonet1 dice que hoy se ejerce contra nosotros esa nueva sutileza de la censura que consiste en la superabundancia de información2 que ahoga noticias importantes como consecuencia de la guerra de portadas que excluye a aquéllas en función de polémicos –y en absoluto inocentes– criterios3. Tanta información puede estar dejando que me manipulen. Esta es la cruz de mi moneda. Pero hete aquí la paradoja. Resulta que la cara de mi moneda es esta misma realidad: tanta información es precisamente la que me posibilita filtrar, contrastar, consultar e, incluso, integrar perspectivas e ideas. ¿Cómo se escribe, “psicología” o “sicología”? Tengo un nuevo criterio de verdad. Empleo mi buscador habitual de Internet (página de inicio en más del 90 por ciento de los navegadores del mundo), y el resultado democrático del número de entradas de la búsqueda me da la respuesta: veintidós millones frente a setecientas mil. De momento, la RAE4 acepta las dos acepciones del término arriba referido, pero la gente parece estar haciendo caso a esa ironía de Unamuno que decía que “psique” es alma y “sico” es higo, lo cual hace que la “sicología” sea la ciencia de los higos… Conclusión: estoy indigestado –“infoXicado”– pero poseo las herramientas para facilitar mi digestión. Debo tener cuidado de no ceder y venderme a la simpleza de un más que dudoso criterio democrático de la verdad. Relativismos, los justos: “desbrozar” es y será con ‘b’, diga lo que diga la mayoría. NOTAS: 1 La tiranía de la comunicación. 2 Un viejo adagio periodístico dice: “El exceso de información produce desinformación”, lo que hoy, muchos, en otros ámbitos, han pasado a definir como “ruido”. 3 Es lo que en periodismo se conoce como “silencio informativo”, orientado a ahogar – a fin de que se ignore u olvide– cierta información que pudiera resultar comprometida o incómoda. 4 Real Academia Española.
30 oct 2015