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Participación y compromiso
Participación y compromiso. Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación. En cierta ocasión una gallina propuso a su amigo el cerdo darle una sorpresa al granjero con motivo de su cumpleaños. Le sugirió prepararle, con la colaboración de los dos, el menú que más le gustaba: huevos con jamón. El cerdo escuchó la iniciativa y respondió con preocupación: “Tú quieres participar y me parece muy bien; pero a mi me exiges un compromiso total. No es lo mismo”. Estamos inmersos en una economía en la que el conocimiento es un medio de producción determinante para la productividad de las empresas. Los expertos en la gestión de recursos humanos reconocen que para alcanzar los resultados deseados, no basta con la participación -control de presencia y prestaciones tangibles- sino que, además, es indispensable la motivación y el compromiso emocional para lograr que las personas se vinculen al proyecto con su máxima capacidad intelectual y creativa. En el ámbito empresarial las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituyen un instrumento esencial para optimizar la gestión del conocimiento, los procesos de comunicación interna y el trabajo en colaboración. Asimismo, se ha puesto de moda inspirarse en las prácticas de liderazgo y gestión de equipos deportivos para mejorar el rendimiento de los grupos humanos. El deporte de equipo no es la única referencia; también se estudia el ejemplo de cómo se configura y consolida el colectivo que se reúne para realizar una película; o la manera cómo el director de una orquesta logra el perfecto sincronismo y la superación de todos los solistas, incluidos los divos. Tengo la percepción de que no existe el modelo que integre de una manera coherente y progresista todas las facetas del nuevo entorno socio-laboral. Un modelo en el que, además de la cultura corporativa, la dirección por competencias y el uso intensivo de las TIC como herramientas de gestión, se atienda la compatibilidad entre la vida familiar y la laboral, no se desdeñen los riesgos de la pérdida de privacidad y de la plena disponibilidad que favorecen esas mismas TIC, y no se ignoren las políticas de “externalización” de actividades. Quizá no haya que obsesionarse por encontrar ese modelo; cada país, cada entorno, cada empresa, cada proyecto, aconsejarán adoptar aquél que resulte más adecuado. En los equipos deportivos es conveniente modificar, periódicamente, el estilo de juego adaptándolo a las características de la plantilla, o también para evitar el tedio de los jugadores; e, incluso, cambiar de entrenador para incorporar nuevas ideas y criterios de liderazgo. En la producción de películas cada guión exige diseñar y buscar nuevos escenarios, seleccionar a los protagonistas más adecuados, y el uso de la tecnología permite enriquecer y abaratar la realización. En cualquier caso, el estado de ánimo de las personas, su equilibrio emocional y familiar, tienen que integrarse en los modelos de las empresas inteligentes y deben considerarse en el grado de compromiso que se exige. Por ello, en el regalo al granjero, habrá que sustituir el menú de huevos con jamón.
30 oct 2015